Hola a todas mis buenas seguidoras! Lo sé, me tardo demasiado últimamente pero le estoy echando todas las ganas del mundo, así que cuando escribo trato de avanzar lo mas que puedo. Pero bueno… lo que aquí de verdad importa es que no dejo la historia, simplemente me tardo (por no decir años) pero al final del día termino subiéndolo. Aquí la conti del fic y espero ser de su agrado.


~ 1 ~

Delante de ti se encontraba el cuerpo que ahora había renacido como el dios del Inframundo. Te acercaste unos pasos mientras mantenías tu mirada elevada, aprovechando que ese día se encontraba totalmente nublado, así la molesta luz del sol no lastimaría tus ojos.

-La respuesta es sencilla Athena- te dijo en un susurro que escuchabas claramente, eso era algo que después le preguntarías a Shion –quería conocerte en persona, veo que eras más hermosa de lo que imaginaba

-Es todo un honor conocerte Hades- le respondiste como si se encontrara frente a ti – pero con halagos no vas a conseguir nada galan- respondiste creando una sonrisa de autosuficiencia en tu rostro

-Veo que eres tal y como me lo habían dicho- eso llamo tu atención y te volviste a poner seria, esperando su respuesta –una ignorante que se ha contagiado de la estupidez de los humanos

-¿Disculpa?- le respondiste -¿ignorante? ¿yo?- él solo sonrió –estas completamente equivocado, déjame te informo que soy una doctora y me gradué con honores, ademas soy la mejor doctora de todo Rodorio

-Porque eres la única- te respondió ganándote en ese momento con su comentario

-Pero lo que importa es que lo soy- le rebatiste

-Athena- escuchaste la voz de Shion en tu interior –no le provoques, aun no es el momento en el que tienes que enfrentarte a él

-Lo sé- respondiste en un susurro –Dime Hades- elevaste la voz para que te escuchara -¿a qué has venido? A conocerme, no lo creo

-Tan astuta como siempre Athena- te respondió

Viste que comenzó a dar unos pasos y estuviste tentada a decirle que se detuviera, pero cuando lo viste levitar en el aire te quedaste con tu preocupación. Ahora resultaba que este dios tenía la capacidad de volar, eso no era justo, más porque tu no podías hacerlo, no era que le tuvieras envidia, pero alguien debía odiarte mucho para nada mas darte el derecho de ser diosa y que dijeras que te fue bien con eso. Comenzó a descender elegantemente, solo como él podía hacerlo, hasta que de nuevo volvió a tocar el suelo. Se acercó lentamente hacia ti, con pasos que eran más ligeros que el mismo viento. De pronto se detuvo, a unos pocos metros de ti.

-Es mejor Athena que le digas a tus perros que se queden quietos y sentados- escuchaste que te advirtió –no es bueno que me hagan enojar y menos aun cuando solo vengo a una sola cosa

-Deberías de decirle entonces a los tuyos que salgan de su escondite- le recomendaste –¿no les has enseñado que es de mala educación quedarse espiando?

-Tan sagaz como siempre- te respondió sonriéndote –creo que es justo que los conozcas

De una esquina que se encontraba a su derecha salió una mujer vestida en un hermoso y sugerente vestido negro, su gran escote dejaba ver sus pechos, que estabas segura que saldrían de ahí de un momento a otro, aquel vestido dejaba ver sin ningún problema las piernas largas y pálidas de la mujer mientras que la parte trasera de la falda cuidaba la retaguardia de aquella guerrera. En su mano derecha llevaba un tridente en el cual descansaba una serpiente que se encontraba tallado perfectamente, las mangas de su vestido llegaban hasta los codos pues de ahí se abrían a la mitad dejando ver el resto de sus brazos, un anillo en forma de serpiente adornaba su dedo índice derecho, un corsé de acero que estabas segura que era como su armadura ceñía aun mas su cintura, sus largos cabellos eran negros, no tanto como los de Hades pero se balanceaban al compás del viento.

-Mi señor- escuchaste que hablo –no entiendo porque tenemos que mostrarnos ante esta…- viste que te estudio de arriba hacia abajo –supuesta diosa

-Calla Pandora- escuchaste que la llamo –tengo que hacerlo, ya que ella ha mostrado a sus guerreros.

-Pandora- pensaste para ti -¿Por qué no me sorprende que este a lado de este idiota?- continuaste pensando, esperando a ver quiénes más salían

Solo parpadeaste un solo momento, pero cuando volviste a enfocar la mirada en Hades, este se encontrada junto a otros tres… cada uno de ellos envuelto en su armadura, debían de ser los más fuertes, para que solo ellos estuvieran a lado del dios del Inframundo. Cada uno de ellos se mostraba amenazador, cada uno de ellos se hacía notar que era más fuerte que tus mismo Caballeros. Dos de ellos no te dejaban de ver amenazadoramente, como diciendo que si fuera por ellos mismos ya te hubiera lanzado uno de sus ataques, pero cuando desviaste la mirada hacia el tercero… hacia el que se encontraba en el medio te sorprendió. Al principio no lo reconociste, con esa armadura imponente, con esas alas… ese rostro se te hizo familiar, lo sabias… era aquel al que habías salvado de una muerte. Sus miradas se cruzaron, se dijeron un Hola silencioso y rápido

-Ya veo, así que de esta manera son las cosas- susurro para sí mismo, nadie más lo escucho y ni siquiera se dieron cuenta de que había movido sus labios –Athena- te llamo y le prestaste atención –he venido a una sola cosa

-Has venido a que te diga que me rindo y que te entrego el control de la tierra, que no opondré resistencia a nada de lo que vayas a hacer- le dijiste

-Veo que no solo eres hermosa, sino también inteligente- te dijo sonriente –así es Athena. Quiero evitar derramar sangre, he venido por tu rendición.

Solamente te quedaste observándolo de pies a cabeza, siempre era lo mismo, venían por tu rendición y como siempre esperabas a que dijeras que sí, ya te estaba cansado el mismo cuento de siempre. Te retiraste la chaquetilla que llevabas puesta y la dejaste caer al suelo quedando únicamente con la blusa de tirantes negra. Hades sonrió y le viste que se acercó un poco más a donde estabas, sabias que de un momento a otro algo pasaría.

-No lo hagas Athena- te dijo Shion quien se colocó detrás de ti –no lo hagas

-Tranquilo- le respondiste –no hare nada malo Shion, confía en mí

-Athena- te llamo Hades y tú te acercaste más a donde se encontraba, quedando frente a frente por primera vez –tengo algo que ofrecerte

-Te escucho- le respondiste mientras le sostenías la mirada

-Decidamos esto aquí y ahora- te dijo sin más mientras se quitaba la chaqueta negra que llevaba encima y al igual que tú la dejaba caer al suelo –peleemos tú y yo ahora mismo, el que pierda se retirara de esto

-¿Me das tu palabra Hades?- le preguntaste, sabias que podía estar mintiendo pero al menos así sabrías a lo que te ibas a enfrentar

-Mi palabra como el rey del Inframundo

-Está bien- le respondiste –sin que se meta nadie, nada más tú y yo

-Así es- te dijo

En ese momento una fuerte ráfaga de viento se dejó sentir y un muro se alzó entre ustedes, un cristal opaco dejo fuera del juego a sus guardianes y a los tuyos, escuchaste que Shion no quería que pelearas pero ya era tarde, estabas dentro y no pensabas decir que ahora no lo ibas a hacer.

De pronto sentiste un escalofrió y por acto de inercia colocaste tu brazo derecho a la altura de tu rostro para evitar la patada de Hades, aprovechaste ese momento para dejarte caer al suelo y darle una barrida para tumbarlo pero tu oponente fue más rápido y la evito. De nuevo te colocaste de pie y te mantuviste alejada de él, quien solo se dedicaba a mirarte con una sonrisa en su rostro. Te señalo con su mano que te acercaras a él, solo le sonreíste… no eras tonta como para caer en un juego tan simple como ese. Así que sin más, tu alzaste las manos en son de rendición, viste que eso molesto a Hades pues borro su sonrisa y se abalanzo hacia ti, desapareció cuando le faltaban solo unos pocos centímetros y apareció detrás de ti, desviaste ligeramente la vista pero ya no estaba sino a tu lado izquierdo, en esta ocasión atrapaste su puño con tu mano izquierda mientras que con la derecha dabas un golpe de revés que apenas sentiste que rozo su rostro, en ese momento Hades te dio un golpe en el vientre que te alejo unos pocos centímetros y después una patada más en el rostro que te mando lejos de él, alzaste una nube de polvo al estrellarte contra el suelo.

Te pusiste de pie de inmediato, miraste a donde se encontraban tus Caballeros, los cuales estaban esperando tus ordenes, negaste con la cabeza… pero eso le basto a Hades para de nuevo atacarte con una nueva lluvia de golpes, lo único que podías hacer era proteger tu rostro con tus manos, tenías que formar un plan de ataque para no quedar en ridículo contra él. Así que tu cerebro comenzó a trabajar a mil por hora y cuando supiste que era el momento exacto te agachaste, Hades se dio cuenta y dirigió un puño hacia tu cuerpo cuando estabas en el suelo, giraste a la derecha logrando que golpeara el suelo terroso, te pusiste de pie y corriste hacia el dios del Inframundo, el primer golpe lo detuvo, el segundo lo tuvo que esquivar ademas del tercero y de la patada que iba a su rostro, él quiso golpearte con una patada pero la esquivaste y apoyada en el suelo elevaste tu pierna derecha para golpearlo en el abdomen y alejarlo unos centímetros lejos de ti, eso no le pareció y lo viste cuando te miro amenazadoramente aun más cuando corrió hacia ti y esquivaste el golpe al rostro, desviaste el golpe que iba a tu vientre y diste un salto para poder esquivar la barrida que quería hacer.

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-Shion- le llamo directo a su Cosmo pero tal parecía que no reaccionaba –Shion… ¿Qué hacemos?

-Espera un poco Dhoko- le respondió sin dejar de ver la pelea de aquellos dos dioses –no debe de intervenir nadie

-Pero Shion…

-Pero nada Dhoko- le respondió –nadie debe de meterse en esto

Cada uno de los Caballeros que se encontraban ahí presentes veían con atención aquella batalla en la cual se podía apreciar que no la estaba pasando bien, Hades llevaba el control del combate y eso no era nada bueno ni para ella y mucho menos para ellos. Aquella barrera era indestructible y se podía apreciar a simple vista. Pero lo que más los había desconcertado era que el mismo Patriarca que se encontraba ahí presente no hiciera nada para poder ayudarla.

-Shaka, Saga…- les llamo vía Cosmo, cuando supo que había llamado la atención de ambos decidió seguir -¿Qué hacemos?

-Ocuparnos que ellos no se metan- hablo de inmediato Saga adivinando la orden

-Pero debemos esperar Aioros- le respondió Shaka –debemos estar seguros de que no le va a pasar nada

-Shaka tiene razón- concordó Saga –debemos esperar y ver cómo se desarrolla la pelea

-Pero Athena…- susurro Sagitario para él mismo, le preocupaba ver de esa manera a la joven.

Sucia, aterrada… no tenía oportunidad alguna de que pudiera vencer a Hades, pues se veía que este había llevado un entrenamiento aun más arduo que el de la joven deidad; que equivocados estaban, pues si solo supieran que tenía aún menos meses que Athena se darían cuenta de que posiblemente la diosa de la guerra aún tenía una oportunidad.

Los nervios de los Caballeros aumentaron demasiado cuando la joven comenzó a equilibrar la batalla a su lado… no era que no confiaran en ella, pero sabían de antemano que hacer enojar a Hades equivaldría a la muerte y lo siguiente que vieron fue un golpe que fallo Athena, pues el delgado puño de ella golpeo fuertemente a una roca, quiso dar un revés con la izquierda pero Hades lo esquivo y ahora la tenía fuertemente tomada del cuello…

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Luchabas por salir de su agarre, sentías que estaba apretando y mucho, aun mas cuando Poseidón había hecho lo mismo, el aire ya no entraba, sentías que tus pulmones comenzaban a arder, sentías que se estaban quemando. Hades sonrió y te dejo libre, caíste de rodillas y comenzaste a inhalar lo más rápido que podías.

Comenzaste a toser, algo de saliva escapo de tus labios pero la limpiaste de inmediato. Levantaste la mirada tratando de enfocar a aquel dios de quinta, este elevo la mano y de pronto apareció un destello el cual escondía una espada.

-Es… hermosa- te dijiste en pensamiento, porque lo era y no lo podías negar. Una larga hoja afilada que resplandecía con los rayos del sol, una empuñadura adornada con unas hermosas alas, un agarre negro cromado…. Esa espada era una hermosura, una obra de arte, una obra maestra

-Muy bien Athena- te dijo mientras te apuntaba con ella –es hora de morir

-Dijiste sin armas Hades- le comentaste entrecortadamente, sentiste que perdías el equilibro aun así lo mantuviste

-No Athena…- te susurro mientras sonreía y se acercaba a ti con aquella espada –jamás dije que no usaría armas, pero entre más rápido acabe esto y asegure tu muerte… ¡mejor para mí!

Hades elevo su arma la cual resplandeció con el sol, escuchaste que tus guardianes te llamaron muy atemorizados, tú sabias que iba a ser cuestión de segundos, sonreíste… eso lo noto Hades. Un resplandor blanco, un choque de metales entre sí, uno atacando y otro defendiendo…en tus manos llevabas empuñada no el mismo Cetro de siempre… no, era diferente.

Una hoja platinada, una empuñadora dorada como el oro, unas alas aún más hermosas en la empuñadura, en el centro de esta había una gema azulada… unas ramas de guirnaldas se encontraban impresas en la hoja afilada.

-Athena…- te llamo sorprendido

-No Hades…- le comentaste adelantándote a su comentario –la Athena de las edades pasadas jamás uso armas… en cambio yo, soy diferente- le comentaste mientras empujabas al lado contrario, alejando su espada de la tuya –¡Yo si soy capaz de usarlas para defenderme a mí y a mis amigos!

Agitaste aquella espada la cual resplandeció aún más que la de Hades o al menos se podía comparar a la que traía él. Le apuntaste con ella y él sonrió. Ambos apretaron la empuñadura de sus espadas y se prepararon para ir el uno contra el otro.

El sonido de las hojas chocaron entre sí, pero en esta ocasión venia acompañada de una fuerte onda de choque, cada golpe que daban formaba ondas que levantaban no solo polvo sino también hacían algo de viento.

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~ 2 ~

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-¿En qué momento?- pregunto Aioria al ver aquel combate

-¿Cuándo fue que Athena aprendió a blandir la espada?- pregunto Milo igual de asombrado

-Le dije que no tensara la muñeca- comento severamente Shura mientras se mantenía de brazos cruzados evaluando a la joven

-¿Por qué no me sorprende?- le dijo Milo mientras que Aioria asentía

-Es muy buena- felicito Aldebarán

-Es aún mejor con el Arco- se unió Sagitario mientras se colocaba a lado de Shura -¿o no lo crees así amigo?

-Aún le falta mucho, el arte de blandir una espada requiere tiempo y dedicación

-Siento que la están haciendo más agresiva de lo que es- soltó sin ninguna vergüenza Saga

-Para que luego vengan a decir que es uno el que la hace rebelde- se unió Kanon

-Tengo que hablar seriamente con ustedes…

-Bien hecho Shura- todos miraron sorprendidos al escuchar la felicitación de parte del mismo Patriarca –hasta ahora has hecho un gran trabajo, pero puede mejorar

-Así es señor- le respondió –aun así, Athena lleva la ventaja

-¿De cuándo acá es el Maestro Dhoko el que nos llama la atención por enseñarle a pelear a Athena y el Patriarca es el que nos alaba?- pregunto Milo mientras Camus asentía en silencio

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En realidad los golpes de Hades eran fuertes, tan fuertes que te alejaban unos pasos hacia atrás cuando no lograbas estabilizarte a tiempo. En una oportunidad, Hades arrojo tierra a tus ojos, te molesto y tuviste que cerrarlos, lo siguiente que sentiste fue una patada que te alejo y un ardor en el costado izquierdo. Cuando pudiste recuperar la visión llevaste tu mano por instinto te diste cuenta de que estabas sangrando.

-¿Te duele Athena?- te pregunto mientras agitaba su espada hacia dónde estabas, lo esquivaste

-He recibido peores golpes que esos- le respondiste mientras te volvías a poner en guardia –esto no es nada

-Entonces… ¡tendremos que hacerlo mejor!- te grito mientras se abalanza contra ti

Te giraste hacia la izquierda haciendo que el golpe de la espada de tu enemigo se estrellara contra la roca que estaba detrás de ti. Corriste para alejarte de él y colocarte detrás de Hades, comenzaste a blandir tu espada para tratar de herirlo pero no podías, al fin y al cabo aquel simple rozón limitaba tus movimientos pues el ardor que sentías iba aumentando en lugar de disminuir, trastabillaste un poco y eso lo aprovecho para alejarte con su Cosmo y tomar un respiro, lo estabas cansado a pesar de que no se veía a simple vista.

Blandió su espada de nuevo, de ella comenzaron a emerger ondas oscuras que al chocar destruían lo que tocaban y eso lo habías comprobado al ver como una roca y el suelo que se encontraba a unos metros de donde estabas se quedaban destruidos, sabias de antemano que si una de esas ondas te tocaba la ibas a pasar muy mal. De pronto una nube de polvo se comenzó a alzar, esto impidió la visibilidad que tenías. Pronto sentiste un agarre y el filo de una espada apoyada en tu cuello, pasaste la espada de tu mano derecha a la izquierda para poder darle un buen codazo que lo encajaste lo más fuerte que pudiste, pisaste su pie derecho fuertemente y le golpeaste con tu cabeza topándote con su nariz. Cuando por fin sentiste que su agarre se volvió flojo (pues no te liberaste de esa prisión en la que te tenía) te impulsaste un poco para poder ser libre. Giraste medio cuerpo y le asestaste un rodillazo en el centro de su cuerpo y sin esperarlo más agitaste tu espada y diste unos pasos hacia atrás, estabas respirando agitadamente.

-Ahora estamos en las mismas circunstancias- le susurraste mientras lo veías como admiraba su mano

-Lo que ahora veo Athena- te dijo mientras admiraba su mano como lo más importante del mundo –que a pesar de que soy el dios más poderosos de todos, también puedo sangrar- le habías roto la nariz y su mano tenia atisbos de sangre

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Las ropas que Hades llevaba en ese momento estaban destruidas. Su pantalón se encontraba desgarrado, su camisa se encontraba en el suelo pues ya estaba hecha jirones y su cabello se encontraba aun mas despeinado que al principio. El pecho del dios del Inframundo se encontraba adornado con un largo corte que ademas de estar teñido de carmín se encontraba aterrado. Mientras que tu solo te encontrabas con tu top deportivo, el cual uno de los tirantes amenazaba con romperse en unos momentos, tu pantalón también se encontraba destruido de una de las piernas mientras que la otra se encontraba con uno que otra rasgada. Aun tenías aquella herida y otras más en el cuerpo.

Ambos respiraban agitadamente, el cielo oscureció aún más de lo que se encontraba al principio. Aun tenías fuerzas para poder blandir a Niké, pero no ibas a poder aguantar más; solo esperabas que Hades también estuviera en las mismas condiciones que tú, como rogabas que asiera fuera.

-¿Terminamos?- te pregunto

-Cuando quieras- le respondiste mientras volvías a atacar como él lo estaba haciendo en ese momento. Hades esquivo tu golpe pero asesto uno con su espada, la cual enterró en tu hombro derecho, cambiaste de inmediato de mano tu espada y en el momento en que la saco de tu cuerpo le metiste uno de tus pies para que se trastabillara, apuntaste la palma de tu mano derecha hacia la espalda de Hades para alejarlo unos metros, termino en el suelo.

El dolor que sentía tu hombro era doloroso, demasiado para tu gusto. Tu Cosmo comenzó a emanar y tus cortos cabellos comenzaron a danzar, viste que intento tomar su espada pues la había soltado, de nuevo apuntaste tu palma a la espada para alejarla y comenzaste a tratar de avanzar más rápido, diste un salto y enterraste a Niké en el cuerpo de Hades. El soltó un gruñido y te alejo con su Cosmo, la barrera en la que se encontraban cayo en el suelo y de inmediato tres de tus Caballeros se encontraban a tu lado al igual que los guardianes de él

-¡Athena!- escuchaste que te llamo la mujer, apenas podías ver bien, el dolor ocupaba la mayor parte de tu atención -¡Vas a morir!

-¡Acércate si te atreves Pandora!- escuchaste que le grito Milo

-Tranquilos- les demandaste mientras eras ayudada por Mü para no perder el equilibrio –esto quedo en empate- miraste a Hades que también era ayudado por sus guardianes

-Tienes suerte Athena- te dijo mientras se alejaba de ellos –pero al menos ahora se… que esta Guerra Santa será más entretenida que las pasadas

-Eres un idiota- le susurraste –pueden morir inocentes

-De cualquier manera, todos van a morir Athena- te respondió con aquella sonrisa sarcástica, eso te molesto

-Hades- le llamaste -¡Ven acá hijo de la chingada y terminemos con esto!- le ordenaste, sentías los brazos de Mü que estaba impidiendo que te acercaras de nuevo al él

-Vamos Athena- te respondió –descansa un poco

-¡Ya verás desgraciado!- le respondiste -¡más te vale que corras si me suelto!- decías mientras pataleabas -¡no me sueltes Mü porque lo mato! ¡Lo mato!

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Un fuerte estruendo se escuchó alrededor del sitio. El resto de los Espectros que se encontraban dentro de aquella mansión se reunieron en el Salón Principal, este se encontraba de pie, orgulloso como él solo… a su lado izquierdo los tres jueces del Inframundo y a su derecha Pandora, los 4 vigilando que se encontrara bien y que no fuera a caer. Todos los Espectros observaron que el joven gobernante se encontraba lastimado, muchos murmullos se comenzaron a escuchar

-Silencio- ordeno con un susurro similar a la voz del viento, pero con la diferencia de que había sido escuchado por todo el salón, el cual callo en ese instante –Espectros- tomo la palabra –si me ven es este estado es únicamente por una razón… me he enfrentado a Athena. Así es Espectros míos, me he enfrentado a la misma diosa de la guerra justa, lo cual dio como resultado un empate

-¡¿Pero cómo puede ser eso posible mi señor?!- pregunto exaltado uno de ellos

-Tranquilo Raimi- tranquilizo a su espectro –esto solo demuestra una cosa… Que tenemos que derrotar a Athena a como de lugar, esta Athena es fuerte, valerosa, posee una fuerza que se puede comparar con la mía- comento orgulloso –así que mis Espectros su deber es acabar con todos y cada uno de sus Caballeros

-Son muchas divisiones señor- interrumpió uno más de ellos, la mirada de los Jueces y de la mujer amenazaron a este espectro pero aun así continuo –será difícil acabar con todas ellas

-¿Acaso tienes miedo Edward de Sílfide?- le pregunto, él de inmediato negó –no tienen por qué temer… somos más que ellos, son más fuertes, son más agiles… derrotarlos será sencillo

-Mi señor- le llamo la única mujer en el ejército de Hades

-Dime Valentine- le apresuro

-De la orden, en menos de lo que usted piensa podremos derrotarlos- el joven sonrió ante esa actitud

-Aquellos que se postulan, soldados, Aprendices, Bronce, Plata….- camino hacia las escaleras para subir a la segunda planta –todos ellos van a morir, pero quienes van a sufrir más deben de ser aquellos de los que ella está más orgullosa… sus Caballeros Dorados, su guardia personal

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Cerró la puerta detrás si, apoyo su espada y se fue deslizando lentamente hasta quedar sentado en el suelo, una mancha poco estética quedo en aquella puerta de blanco puro. Ahora sí, nadie lo veía, nadie podía juzgarlo…. Se encontraba respirando agitadamente, Athena había sido una digna oponente, sin duda alguna el haber estado en ese sitio desde su nacimiento le había dado la ventaja del combate, se movía con maestría.

Un pequeño roedor salió de debajo de su cama para subir por su brazo y hombro para terminar acostado encima de su cabeza. Hades acaricio aquella bola de pelos, aquel cuyo era extraño, su comportamiento se asemejaba a un perro. Poco a poco sentía que los ojos se estaban cerrando y cuando estuvo a punto de hacerlo unos golpes tocaron a su puerta

-Mi señor- le llamo la voz de Pandora -¿está bien?

-Déjame en paz Pandora- le respondió agresivamente –no quiero que nadie se atreva a molestarme, quiero descansar

-Lo siento señor- le respondió de inmediato –no era mi intención, me retiro- solo escucho los pasos de aquella mujer alejándose de ahí para después perder la conciencia.

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~ 3 ~

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-¿Qué fue lo que hice mal?- preguntaste mientras te dedicaba a ver por la ventana desde tu cama -¿Por qué todos siempre vienen a tratar de matarme en mi propia casa?- desviaste la mirada –es tu culpa Shion

-¿Mi culpa?- te pregunto mientras limpiaba tu herida con un algodón y alcohol

-¡Sóplale! ¡Me arde!- te quejaste al sentir aquel escozor

-¿Se puede saber porque es mi culpa?- te pregunto indignado

-Porque me habías dicho que nadie podía entrar sin mi permiso- le comenzaste a decir –pero resulta que Apolo, Ares, Poseidón y ahora hasta Hades vienen y me dan de lo lindo- le comentaste tratando de que tu voz sonara con ironía – ya van para 12 días y aun no sanan por completo estas cosas- dijiste haciendo énfasis en las heridas – ¡están sanando muy lento!

-Debería de dar gracias que aun esta con vida- te respondió apretando más la venda de tu hombro –las heridas causadas por la espada de Hades son mortales

-¡Que mortales ni que Dhoko bailando en tanga en la plaza de Rodorio!

-¡Athena!

-¡¿Qué?!- preguntaste -¡es cierto!

-Por todas las deidades, no sé cómo no ha acabado con mi paciencia- te dijo mientras se sentaba a tu lado, mientras tanto tratabas de aflojar el vendaje

-Ya sabía yo que me odiabas, pero al menos trata con cariño mi herida- le decías

-Athena, ya cállate que no me tienes muy contento- te respondió mientras te ayudaba a colocarte la blusa de tirantes

-¿Ahora que hice?- le preguntaste

-¿Quieres una lista?- te pregunto y sentiste un tono de ironía en aquella frase

-Te odio- le respondiste

-El sentimiento es mutuo- te respondió de la misma manera

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Los días iban pasando y de Hades ya no tenías conocimiento. Los niños habían sido ya llevados muy lejos del Santuario. Mientras que los habitantes de Rodorio se iban asentando en los poblados que los habían aceptado, no sabías que eran lo que habían dicho aquellos que había mandado Shion, pero al menos había servido. Dante ya había entregado lo que le habías mandado a investigar junto con las listas de sus compañeros, ahora te encontrabas tratando de armar los equipos. Suspiraste, llevaste tu mano hacia tu hombro herido, aun te dolía, de vez en cuando había ocasiones en que el ardor era tremendo; pero al menos, le faltaba menos para que cerrara y cicatrizara por completo.

-Athena- te llamo pero lo ignoraste, estabas sumida en aquellas listas con las posibilidades de equipos –oye "-.-"

-Mande- le respondiste pero seguías sin alzar la mirada

-¿quieres ponerme atención? ¿o será que necesitas que te robe otro beso?

-¡Atrévete y te mato!- respondiste de inmediato golpeando el escritorio

-¿Sabías que si haces eso, tu hombro lo va a sentir el triple?

-Shaka- le respondiste mientras tratabas de aguantar el dolor –no sabes cómo te odio

-Tenía que llamar tu atención de alguna manera, pero estas tan sumida en eso que no vez lo que hay a tu alrededor- te dijo mientras tomaba asiento frente a ti, volviste a ocupar la silla de Shion mientras llevabas tu mano hacia tu hombro

-Tengo cosas que hacer- le respondiste –y más te vale que dejes de decir tonterías

-No son tonterías Athena- te dijo seriamente, viste que sus ojos azules te miraban fijamente –sabes lo que siento por ti y te puedo decir que no es una tontería

-Shaka, más te vale que dejes de decir…

-No lo hare- te respondió seriamente y cayeron en un profundo silencio

-Tengo cosas más importantes que atender ahora Shaka- le respondiste después de un tiempo mientras regresabas a las hojas y tomabas tu pluma, él atrapo tu mano en ese momento

-Lo sé- te dijo –y sabes que yo moriría por ti

-Y sabes que no dejare que mueras tu ni nadie por mí- le respondiste con la mirada en la mesa

-Athena- te llamo suavemente mientras acariciaba tu mano aun aprisionada en la de él –será como tenga que ser, pero mientras tanto… sabes que puedes contar conmigo- tu asentiste

-¿Y el beso para cuándo?- escucharon ambos que eran interrumpidos, te soltaste del agarre de Virgo y ambos se pusieron de pie

-Vaya forma de interrumpir- escuchaste que le dijo Shaka, lo escuchaste algo molesto

-Me asustaste Milo- le dijiste mientras lo veías apoyado en el marco de la puerta con los brazos cruzados y con aquella sonrisa

-Ya encontré ahora si la base para poder molestarte- te dijo mientras se acercaba a ustedes –incluso a la Virgencita Dorada

-Milo- escuchaste que le amenazo –si sabes lo que te conviene

-Le diré al Patriarca- le soltó y sentiste que se te fueron los colores –claro, si me pegas, si me gritas o me haces algo

-Milo- le llamaste -¿a qué has venido?- desviaste la atención de Escorpión

-A decirte que llego una carta, pero como vi la escena tan romántica- escuchaste que se estaba divirtiendo –quise quedarme a ver el beso final, pero me aburren con su amor de kínder

-Milo- le volvió a llamar Shaka

-¡¿Por qué la agresión?!- te reclamo cuando una lata vacía le golpeó la cabeza

-¡Todavía andas preguntando!- le respondiste –a ver tu, dame la carta esa

-Ten- te dijo mientras se sobaba la cabeza –que mujer tan agresiva, no puede ser la diosa que ama a la tierra

-Cállate- le dijeron ambos, abriste la carta y no viste nada, más que una hora, miraste a Milo, pero este aún estaba haciendo bromas, Shaka se veía que lo quería golpear

-Mi amor- le llamaste

-Mande- te respondieron ambos, te golpeaste el rostro con la palma –Me refiero a Milo

-Lo vez- le dijo a Virgo –me quiere más a mí que a ti- te miro sonriente -¿Qué pasa amada diosa mía?

-Te voy a golpear hasta que llores- le soltaste

-¿Por qué?

-Porque aquí solo viene la hora- le dijiste mientras le mostrabas la hoja –esta marcada las 15:00 horas

-A mí no me reclame- te dijo –así me la dieron los guardias y así la traje, ni siquiera la abrí

-Te juro que te voy a hacer mucho daño- le amenazaste

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Ya llevabas unas horas tratando de hacer equipos, pero que esos dos aun estuvieran ahí te sacaba de concentración. A veces les escuchabas hablar normal, después Milo salía con sus insinuaciones para molestar a Virgo y de paso a ti. Comenzaste a tamborilear tus dedos sobre la mesa del escritorio, estabas a punto de echarlos a patadas a los dos cuando unos golpes llamaron al Despacho. Diste la orden de que pasaran y una doncella apareció, hizo una reverencia y saludo a ambos compañeros.

-Señorita Athena- te dijo mientras miraba ligeramente al suelo –el Patriarca del Santuario requiere de su presencia urgente en el Salón Principal así mismo como la de los Caballeros Dorados de Escorpión y Virgo

-Claro- respondiste –gracias por avisar

-Me retiro señora- te comento, hizo una reverencia y salió de ahí

-¿Para qué nos querrá?- te preguntaste mentalmente

-¿Para qué nos ha de querer?- expreso Milo en voz alta, tú le miraste como tratando de matarlo

-Vayamos cuanto antes, no es bueno hacer esperar a su Ilustrísima- los dos asintieron y salieron de ahí

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Apenas te diste cuenta de para que requerían de tu presencia, Milo te tomo de la muñeca y te coloco detrás de él, Shaka también se adelantó unos pasos. Toda la Orden Dorada se encontraba presente, de entre todos, Shura era el que se mostraba más tenso que el resto de los demás. Una persona de cabellos rosados se arrodillo ante ti, mostrando el debido respeto que merecías

-Es un honor volver a estar en su presencia diosa Athena- te saludo aun con la cabeza inclinada

-Hola- le respondiste mientras te abrías paso entre los dos celosos guardianes –vaya, tu eres…- te quedaste pensando unos minutos mientras te acercaba a él y le tendías la mano, este alzo la vista y con duda la tomo

-¡No te atrevas a tocarla!- le grito Shura y te alejo de él

-Tranquilo Capricornio- le llamaste mientras te hacías a un lado y le dabas la mano –no pasa nada de nada- miraste al joven y le sonreíste –lo siento, aquí son un poco histéricos

-No se preocupe diosa Athena, ya lo veo- te respondió mientras se ponía de pie

-Tu eres….- le animaste a que se presentara pues no lo recordabas

-Soy Sorrento de Saren- te dijo –y estoy aquí porque el señor Poseidón me envió a hablar con usted

-¿De casualidad no enviaste una carta?- le preguntaste

-El señor Poseidón la envió con uno de los soldados marina- te dijo y tú asentiste

-Bueno… ¿de qué quieres hablar?- preguntaste

-¿Podemos hablar a solas?- te pregunto

-Tranquilo- le advirtió Milo –tú de aquí no vas a ningún lado y mucho menos con ella- dijo mientras te apuntaba

-Es urgente que hable con la princesa pero a solas

-Ya te dijo que no Sardina enlatada- escuchaste que Ángelo se unió a la conversación –ya los derrotamos, así que no tienes nada que hacer aquí

-Sal de este sitio sino quieres que lo haga a la fuerza- en esta ocasión se unió Shura

-Gracias chicos- interviniste mientras tomabas la mano de Sorrento –ven, vamos al Despacho- miraste a los demás –A ustedes los mato si los encuentro cerca de ahí, recuerden que ya se sentir el Cosmo

-Pero Athena- te llamo Shaka

-Pero nada de nada- dijiste y te lo llevaste lejos de ahí

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-No podemos dejar que este a solas con él- expreso de inmediato Virgo –tenemos que hacer algo

-Fue orden de la diosa- le respondió Shion de lo más tranquilo

-Pero señor…- le insistió

-Shaka de Virgo- le llamo severamente –quieres por un momento tratar de contener tu interés por la princesa

-Señor- le respondió nervioso

-Te lo dije, todos lo sabíamos- le aseguro Milo –se te nota tanto como a Aioria

-¿Yo que?- pregunto ofendido el León dorado -¿de qué están hablando?

-De algo que se ve que tampoco habías notado- le respondió seriamente Camus quien se encontraba cruzado de brazos –son unos idiotas, mis compañeros son unos idiotas

-Camus- le llamo Dhoko

-La mayoría señor- se corrigió de inmediato

-Shaka- le llamo el Patriarca –tus sentimientos por la señorita "-.-"

-Son sinceros señor- se adelantó –lo que pasa es que…

-Shaka- le interrumpió y Virgo se disculpó –si fuera otro, un desconocido no lo hubiera aceptado, pero tampoco significa que acepto esto- le dijo duramente –porque no es una mujer ordinaria; es Athena, la diosa que protege al mundo. Su amor debe de ser igual para todos, no debe de tener preferidos

-Lamento discernir contigo- esta vez le interrumpió Dhoko –pero estas equivocado Shion

-¿Dhoko?

-Athena tiene a su preferido- el ex Aries no entendió a que se refería Libra –la Orden Dorada es su favorita, los ama más que al resto

-Eso no es verdad Dhoko

-Eso es cierto Excelencia- intervino Shura –no es por contradecirlo, pero es la verdad. La señorita Athena nos prefiere por sobre todas las demás ordenes

Shion quedo en silencio, aunque no lo aceptara, la joven Athena tenía preferencia por sobre ellos que por la demás Orden. Tal vez era por la interacción que tenía, pero ella sentía un cariño más grande por ellos que por los demás. Tomo asiento en el trono que le correspondía, todas las miradas sobre él

-Como dije- volvió a hablar –no estoy de acuerdo con ese sentimiento nacido de un Caballero hacia la diosa, así que este tema lo discutiéremos luego

-Pero Shion- intervino Dhoko

-Lo que ahora más importa es la Guerra contra Hades y saber por qué Saren está ahora mismo con la diosa hablando a solas- dijo mientras apuntaba hacia la puerta por la que había salido aquella joven deidad

-Si señor- respondieron casi todos, Shaka se había quedado callado.

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-Muy bien- hablaste cuando tomaste asiento en la silla de Shion y Sorrento delante de ti -¿de qué es lo que quieres hablar?

-El señor Poseidón demanda su presencia en el Palacio Submarino- te soltó sin anestesia, casi te caíste de la silla al escuchar eso

-¿Para…? ¿Para qué?- preguntaste algo descolocada –digo… si se puede saber

-Han estado ocurriendo cosas fuero de lo normal- te dijo –Apolo y Ares han mencionado que usted ha tenido enfrentamientos con ciertas personas

-Así es- dijiste de inmediato al saber a qué se refería –antes de venir aquí, después de que me secuestrara Apolo y antes de pelear contra Poseidón- rememoraste –y cuando regrese unos meses después me volvieron a atacar pero en esa ocasión me encontraba a lado de Ares

-Entonces es cierto- te dijo seriamente –has peleado contra estas personas

-Así es- le afirmaste –incluso tengo a unos prisiones conmigo- recordaste –aun están en prisión pero se niegan a hablar

-¿Entonces?- te insistió

-Sabes tanto como tú y él que no puedo salir sin media Orden- le contaste –si es que no envían a la Orden completa

-Lo sabemos de antemano- te respondió –el señor Poseidón dio indicaciones de que puede acudir con toda la Orden Dorada

-¿Kanon?- preguntaste de inmediato

-Es considerado traidor, pero mientras este bajo su protección no puede levantar la mano contra el traidor Kanon- te explico

-Está bien- respondiste –¿Cuándo es que me quiere ver?

-Si es posible en este mismo momento- te apuro –si es posible

-Eso sí que no es posible- le respondiste –tengo que decirle a todos y ponernos de acuerdo

-Es urgente

-Dame tres días- dijiste –necesito dos para convencerlos y al tercer día nos puedes ir a buscar por donde entro Poseidón la primera vez

-Entonces- te dijo –le enviare ese recado al señor Poseidón, que la princesa Athena se reunirá con él dentro de tres días

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Lo despediste aun a pesar de las miradas asesinas de tus compañeros. Cuando ya no sintieron el Cosmo del Guardián Marian de Poseidón te encerraron en el Salón Principal.

-Definitivamente no- te dijo de inmediato Shion cuando terminaste de hablar

-Pero tengo que ir- dijiste –ya le di mi palabra a Poseidón y no pienso dejarlo plantado

-Pero no puede ir sola

-Shion… ¿Qué parte de que tengo que llevar a todos no entendiste?- preguntaste sarcásticamente

-Pero no puede y no ira- dijo –si quiere hablar con usted tendrá que venir él mismo

-Shion, ella tiene razón- le dijo Dhoko –sabes que no puedes tentar la furia de un dios

-Que no

-Shion- le llamaste –es una Orden- dijiste –COMO ATHENA DEMANDO IR A ESE ENCUENTRO CON POSEIDÓN

-Sabe cómo darse a notar- te dijo

-No te queda de otra- respondiste –y el resto de los demás mas les vale que se comporten cuando estemos con Poseidón

-Si, como diga- escuchaste a Ángelo

-A mi me da igual- te dijo Milo

-Yo no me fio de las intenciones de esa persona- se unió Shura

Tu solo suspiraste, siempre era lo mismo, nunca lograban ponerse de acuerdo con alguna idea que surgiera.

Caminaste de regreso a la salida y te detuviste un momento para anunciar que requerías de la compañía de Saga y de Kanon, la mayoría (por no decir que todos) se quejaron y te exigieron saber para que los necesitas, pero siendo la diosa no tenias porque darles explicaciones; así que sin decir una sola palabra saliste de ahí, ellos detrás de ti y sabias muy bien que en el rostro de ambos gemelos había una sonrisa de superioridad.

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-Muy bien- hablaste mientras tenías frente a ti una de las rejas, el lugar era demasiado estrecho, apenas se podía estar ahí, la persona que se encontraba ahí te observaba fijamente sin decir nada -¿no vas a hablar?

-Athena- te llamo Saga –creo que es hora de que lo obliguemos a hablar

-¿Sabes quiénes son?- le preguntaste pero no te respondió –si tu creías que Shura era un Caballero poderoso te quedas corto- le explicaste –estos dos chicos de aquí lo superan y por mucho

-Debería de dejar de intentar hablar con un peón como él señorita- te llamo el que se encontraba en la celda derecha –no hablara

-Imagino que me equivoque y tú debes de ser el líder de estos dos- comentaste mientras caminabas a esa celda -¿tú si vas a hablar?

-Depende- te respondió –si quiere que hable tendrá que sacarme de aquí

-Ya veo- comentaste –eres bueno negociando

-Tengo que salvar mi vida. Ademas mi señor ya debe de haberme dado por muerto a mi y mis compañeros, al salir de aquí podremos irnos en paz

-No sabía que los guardianes de ese al que sirves son unos cobardes- soltó Kanon

-Tú no sabes lo que es capaz de hacer esa persona- susurro –con una sola falla es capaz de matarnos, sin importar que el anterior resultado haya sido perfecto

-Ya veo- susurraste –Kanon, Saga- les llamaste –verifiquen si es verdad lo que dice

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~ 4 ~

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Mirabas a Shion que se encontraba caminando de un lado hacia el otro del despacho, no sabías para que te había mandado a hablar tan temprano, pero sabias que aún faltaban un poco más de 4 horas para poder acudir a tu cita con Poseidón; si, le llamabas cita porque el ser llamado Tener que ir a la fuerza porque si no otra guerra se desata, no sonaba bonito.

-¿Qué pasa Shion?- le preguntaste

-Estoy buscando algo que sé que le puede servir

-Ok- respondiste mientras te ponías de pie y salías de ahí –cuando lo encuentres me dices y yo vengo corriendo

Bajaste las escaleras de manera lenta, dejando que la brisa que se encontraba deliciosa te golpeara ligeramente. Estabas algo nerviosa, pues sabias que a Poseidón no lo podías tomar a la ligera, era uno de los peores y más agresivos de los que habías enfrentado. Un escalofrió te recorrió la espalda al recordar aquella batalla que habías llevado aquel entonces contra él. No querías volver a enfrentarlo, más cuando sabias que estabas ya en Guerra contra Hades, sería una desventaja para ti. Tus pensamientos estaban demasiado revueltos…. Con lo de Shaka y sus tonterías, la guerra de Hades, Poseidón y su urgencia de querer verte, aquel que te quería ver muerta y que ahora estabas segura que esa noche, cuando conociste a Aries, Escorpio y Acuario por primera vez te querían asesinar y era por orden de aquella persona…. Estabas a punto de explotar. Una mano amiga se poso en tu hombro.

-¿Nerviosa?- te pregunto sonriente

-Dhoko- le llamaste y le abrazaste –que bueno que te veo

-Tranquila hija- te comento mientras acariciaba tus cabellos –todo saldrá bien

-Tengo miedo- le soltaste, pues era la verdad, no eran nervios, era miedo –tengo mucho miedo Dhoko, demasiado miedo…. No quiero, esta vez no quiero pelear

-Calmada hija- te volvió a susurrar –es normal que tengas miedo, jamás habías enfrentado algo así.

-¿Qué voy a hacer Dhoko?- te apretó más a él

-Yo te voy a cuidar hija, de eso puedes estar segura- tu asentiste y te quedaste en su regazo –no voy a dejar que nadie te haga daño

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De nuevo te encontrabas en la entrada del Templo Mariano. Frente a ti se encontraba Thetis en el comienzo de las escaleras, vestida con aquella armadura roja carmín, mirándote de manera amenazadora. Detrás de ti se encontraba toda la Orden Dorada y aquellos prisioneros que eran custodiados por Shura y Saga.

-Athena- escuchaste esa voz que habías olvidado –me alegro que hayas acudido, y mas que hayas cumplido tu palabra- bajo lentamente las escaleras. Se encontraba vestido con una túnica blanca y una hermosa estola azul que rodeaba su cuerpo, el exceso de la estola descansaba en su brazo izquierda –Bienvenida de nuevo Athena, una vez mas a mi palacio submarino- tomo tu mano y la beso

-Gracias Poseidón- le respondiste, cuando libero tu mano la limpiaste disimuladamente con la falda

-Vamos Athena- te dijo mientras te ofrecía su brazo –hablaremos dentro

-Claro- respondiste y dejaste que él pasara primero sin aceptar su ofrecimiento.

En esta ocasión no pudiste librarte de la vestimenta. Tuviste que acudir con un largo vestido blanco la cual cubría tus piernas solo por la parte trasera mientras que dejaba verlas por la parte de enfrente, pues el largo apenas llegaba unos centímetros arriba de tu rodilla, cuando Shion lo vio casi le da el infarto al igual que la mayoría de los Caballeros. Los tirantes de este eran delgados, en tu cintura llevabas una cinturilla de oro (o eso pensabas), tus cabellos iban sueltos pero bien peinados y una fina cadenilla de oro con una gema pequeña celeste cruzaba en tu frente. En tu antebrazo izquierdo llevabas un brazalete de oro y en tu muñeca derecha había un brazalete que se extendía con finas cadenas en la mano.

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-Mas le valen que hablen- escuchaste que hablo Poseidón, te encontrabas de pie con los brazos cruzados sobre el pecho, no querías intervenir y tú no habías logrado que hablaran –sino quieren morir

-Yo creo señor- susurro Bian o eso habías escuchado –que debemos de hacerlos hablar a la fuerza

-Haz lo tuyo- le ordeno a Sorrento –toca hasta que decidan hablar

-Así lo hare mi señor

Escuchaste la flauta de Sorrento, no estaba haciendo efecto en ti o en algunos de los presentes, solo en esas tres personas que habías llevado. Estabas tensa, sabias que tenían que hablar.

-Esa no es la forma- interviniste, Sorrento dejo de tocar y Poseidón te presto atención –son mis prisioneros, no los tuyos. Así que no puedes tratarlos de esa manera

-Ya veo- te respondió el Emperador –entonces… déjalo en paz Saren así lo demanda la diosa de los humanos

-No quiero ir en tu contra pero no es la forma, no tienes por qué torturarlos de esa manera

-Sera como digas bella Athena- te dijo y pasó a tu lado –dime… ¿Qué han dicho?

-Que sirven a un dios que es diferente de nosotros- comenzaste –ademas de que posee poderes aún mayores

-¿y cómo lo saben ellos?- pregunto mientras te daba la mano para ayudarte a bajar las escaleras, aun así la rechazaste

-Trabajan para esa persona, es normal que lo sepan genio- le comentaste

-Brillante conclusión- te respondió

-Dime algo que no sepa- comentaste mientras te adelantabas, veías caer las cascadas que adornaban el Palacio Marino, a comparación de él tu eras muy pobre, extremadamente pobre, se veía que el dios del mar podía vivir como quería

-Athena- te llamo -¿Qué vamos a hacer con esta información?

-Trabajar junto a los demás dioses- le comentaste –Apolo y Ares nos podrán ayudar en esto

-Estaba pensando en otra cosa- te dijo mientras se colocaba a tu lado –como encargarme yo mismo de esa molesta persona, para eso necesito que dejes a esos prisioneros bajo mi cargo….- te miro y le sostuviste la mirada –sino es mucho pedir

-Es en exceso abuso de confianza- le respondiste –si vamos a acabar con un enemigo en común es normal que tengamos que trabajar en equipo

-No Athena- te respondió mientras te abrías paso y regresabas con tus Caballeros Dorados que se habían quedado con las Marinas –ustedes no son como yo, soy mucho superior a cualquiera de ustedes

-Si, lo que digas

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Aun venían discutiendo por todo el camino, sin saber que las voces de ustedes dos se escuchaban hasta el Salón donde se encontraban aquellos guerreros. El tiempo de "te hablo tranquilamente" había pasado; ahora era todo gritos y amenazas y advertencias. En verdad que sería más que imposible llevarte bien con ese dios de quinta.

-¡Ya cállate idiota!- le respondiste mientras te acercabas hacia tus dorados -¡Nos vamos!

-¡Como siempre con el rabo entre las patas!- te dijo

-¿Disculpa?- pregustaste sarcásticamente –pero…. ¿a quién le dices cobarde Sardina Enlatada?

-¿Sardina Enlatada?- te pregunto -¿me dices a mí?

-Ah, perdón- respondiste mientras te acercabas a él –olvide que aquí hay más sardinas enlatadas, ¡pero le hablo a la Sardina enlatada mayor!

-¡Mide tus palabras Athena!

-¡¿sino que?! ¡¿Qué me vas a hacer?!- le soltaste mientras que Aldebarán ya te detenía de los hombros

-¡Te puedo matar con mis manos!- te respondió, pero estaba en las mismas circunstancias que tú, era detenido por Sorrento y otro más que no sabías como se llamaba -¡Déjenme en paz!- le ordenó a sus guardianes mientras el mismo se liberaba

-Señor- le llamo Sorrento –esta reunión debe de ser en paz, sin pelea alguna

-Es que esta…- te miro de arriba hacia abajo –señorita, acaba con mi paciencia

-¡Entendí lo que me quisiste decir con señorita!- le gritaste mientras tratabas de zafarte del agarre de Aldebarán -¡Corre si me suelto desgraciado!

-Athena…- te llamo y se dio la media vuelta

-Imbécil- le dijiste y te libraste del agarre –Vámonos- ordenaste -¡que aquí el olor a pescado me da asco!- le gritaste y saliste de ahí

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-Bien hecho Athena- te reclamo Camus –si creía que Hades era poco para ti, que mejor que pelear con dos al mismo tiempo

-Camus- le llamaste –cállate si quieres seguir viviendo

-Pero es verdad- le apoyo Mü –no debió de haberle respondido así…

-A ver…- dijiste y se detuvieron a medio camino –de todos los presentes, levante la mano el que piensa que no debí sulfurarme ahí adentro- la mayoría levanto la mano –al menos sé que Saga, Kanon, Dhoko, Milo y Afrodita están conmigo, los demás son unos traidores

Continuaste bajando las escaleras escuchando las quejas de los demás miembros, solo agitabas la mano dando a entender que no importaban lo que dijeran, no ibas a doblegarte ante ese dios al que habías derrotado y sola, porque los que fueron contigo resultaron desmayados.

-Athena- de nuevo fuiste detenida por Poseidón que se veía que venía agitado –no sabía que era tanta tu urgencia de salir de mis dominios

-¿Qué quieres?- le respondiste de inmediato, ya estabas cansada de hablar con él

-Toma- te entrego un pergamino, algo dentro de ti decía que lo tomaras pero tu cuerpo y parte de tu cabeza no querían reaccionar

-¿Qué es esto?- le pregunto Dhoko mientras el pergamino se lo entregaba Shura quien lo había tomado

-Sé que estas en el inicio de guerra contra Hades- continuo hablándote ignorando a Dhoko –esto solo es una ayudadita

-¿Por qué?- le preguntaste desconfiadamente –se supone que me odias

-Pero odio más a Hades- te dijo mientras se retiraba –Si quieres puedes usarlo, sino…- se detuvo y te miro por sobre su hombro –cuando mueras, déjame el control de la tierra en tu testamento

-Imbécil- pensaste dentro de ti, diste media vuelta y caminaste lo poco que te quedaba para salir por fin a tierra firme

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Hasta ahí le dejo, que sino…. Luego me emociono y para que les cuento. De verdad muchas gracias por aun seguir este fic a pesar de que tardo mucho últimamente, pero prometo ponerme las pilas y seguir adelante para llegar al final de esta historia. Gracias a todas y nos vemos después. Un fuerte abrazo y beso a todas