– Korra puedes hacer esas cosas en otro lado donde sea privado por favor – Dijo sería la ojiámbar revelando enojo en sus ojos.

– Si ya nos íbamos – Dijo soltando a la chica para dirigirse a la salida.

– Es una idiota – Confesó la chica de los labios rosa.

– Ni que lo digas – Admitió con pesar la joven modelo.

– Bien acá están las boquitas – Extendió los paquetes para que la modelo las tomará y así poderse dirigir a la sala donde todos estaban presentes.

Era de más decir que Asami se sentía incómoda al ver como esa joven de cabello rubio acariciaba a la morena mientras está le daba una paliza a Iroh, las veía de reojo veía cada movimiento, cada sonrisa que estable dedicaba a la bajista, las miradas cómplices.

– Asami ¿Quieres acompañarme a comprar cena? – Preguntó el ojiverde.

– Si vamos – Respondió –. Por lo menos una salida de este lugar no me haría mal – Pensó.

Ambos salieron rumbo al elevador para ir a comprar algo de pizza. Irían a pie ya que quedaba a unas cuadras del edificio.

– La vi sabes – Rompió el silencio –. La vi con esa chica... – Dijo lentamente.

Bolín abrió sus ojos al imaginar el mal momento que había pasado la joven.

– Estaban besándose en la cocina y la vi devorarse a esa chica como si no hubiese un mañana – Su vos era como un pequeño susurro a los oídos del ojiverde, sus ojos lentamente se llenaban de lágrimas.

– Asami que lo siento – Le abrazo para darle algo de fuerza –. Fue mi culpa no debí traerte – Se arrepentía grandemente.

– No no no no, no digas eso – Se apresuró a cambiar ese pensamiento –. Tu tuviste una buena intención, no es tu culpa – Le contradecía –. La culpa es mía por no ser clara desde un principio – Se arrepintió enormemente al recordar la escena que había presenciado.

– ¿Cómo te sientes Asami? – Preguntó seriamente.

– Te soy sincera, me siento algo mal por eso pero me hizo darme cuenta que Korra realmente me mintió – Confesó lo que había estado pensando desde que la vio.

– ¿Te mintió? – Preguntó confuso el joven.

– Sí, me mintió Bolín – Dijo más convencida –. Ella no me dijo, oye Asami me gustas pero tengo novia y estaré con ella así que no te ilusiones conmigo – Dijo con enojo.

– Jajaja Asami, te preguntaré algo – La detuvo y la vio directamente a los ojos –. ¿Tú le preguntaste? ¿Le dijiste que te gustaba? – Disparó las preguntas a quemarropa.

Asami quedó en completo silencio, realmente ese chico era muy pero muy sincero, era molestó pero agradecía que fuera así.

– Eso pensé – Sonrió sarcásticamente y continuaron caminando.

Caminaron en silencio por dos cuadras casi llegando a la pizzería, Bolín veía graciosamente a Asami que solo se quedaba callada, a veces notaba que quería decirle algo pero a la vez se arrepentía. Por el contrario, la cabeza de Asami estaba llena de preguntas sin respuestas, preguntas que iban y venían como si de una carrera de autos se tratase, sólo daban vueltas y pasaban frente a sus ojos sin una sola respuesta. Estaba desesperada y quería encontrar una solución a eso.

– ¿Entonces qué tengo que hacer? – Rompió el silencio nuevamente.

– Lo que tienes que hacer mi querida Asami – Le abrazo fuertemente con su brazo derecho rodeando sus hombros –. Es aclarar tu mente y decidir qué es lo que quieres ¿Okay? Cuando ya termines eso pues ya sabrás que hacer.

La modelo quedó en silencio tratando de analizar lo dicho por ese chico, tenía razón, ella no sabía que era lo que quería pero sabía que no quería algo pasajero con la sureña, quería algo serio y duradero, tenía que aclarar su mente y colocar las cosas en orden.

Entraron a la pizzería y ordenaron lo que deseaban llevar, había bastante gente y eso empezaba a ser un problema, llegaron varias personas que reconocieron a la joven famosa para pedir uno que otro autógrafo y además fotos, Bolín amablemente se ofreció a tomar unas cuantas. Era un poco incómodo ya que habían muchas personas apuntándoles a los dos jóvenes con sus celulares para grabarlos u obtener una que otra fotografía.

Para la joven Sato era algo común pero no se lograba a acostumbrar a ello, no odiaba a sus fans lo que odiaba era que no podían tener una conversación decente, sin grabadoras o celulares de por medio, eso era lo que a la mayoría de sus colegas les molestaba. Esperaron un rato para obtener sus órdenes y salieron del lugar aliviados de ya no tener que lidiar con tanta gente en un solo lugar, observándolos.

– Tienes razón sabes, nunca fui clara con ella y creo que obtengo lo que merezco, no sé si ella es feliz con esa chica pero sé que no me daré por vencida, tengo la certeza de que Korra vale la pena y lucharé, pero como dices primero me organizaré – Dejó salir sin titubeos.

– Mira sé que Korra es algo extraña pero te sé decir que con esa chica no llevan nada serio, ella la conoció cuando venimos a la ciudad – Le contó recordando la primera vez que la vio –. Creo que se conocieron en la red y empezaron a salir, no sé muy bien cómo se conocieron, pero lo que estoy cien por ciento seguro es que Korra no tiene nada serio – Concluyó –. La conozco muy bien y sé que así es.

Sato quería creerle pero su mente no la dejaba –. Si así fuera ¿Por qué está con ella? ¿Acaso le daba miedo estar sola? ¿Acaso no le importaba lastimar a esa pobre chica? ¿No pensaba en las consecuencias de sus actos? – No lo sabía y no tenía ninguna respuesta para cada interrogante que se hacía, lo único que sabía era que tenía que buscar las respuestas a como diera lugar.

Llegaron al elevador bajo un silencio no incómodo, sino bastante reconfortante para la modelo, ahora más que nunca sabía que podía confiar en Bolín, se convenció de ello. Y además intuía que cuando su mente ya estuviese clara tendría su apoyo incondicional. Llegaron nuevamente al apartamento y se dieron paso con las cajas de pizza, todos se abalanzaron en contra de ellos.

Los ojiverdes se quedaron paralizados por la reacción salvaje de sus amigos. Todos comieron de la pizza como que no hubiese un mañana, ya estando con sus barrigas llenas los invitados se dispusieron a irse, no quería que se hiciera más tarde además querían aprovechar muy bien su fin de semana durmiendo. Los primeros en irse fueron Suki y Tahno ya que se irían juntos, luego la invitada de Azula, Ty Lee que la llegó a traer su hermana, los otros se quedaron un rato más, Bolín y Azula charlaban con Asami mientras que Korra, Iroh y Nathaly jugando videojuegos.

– Korra, será que puedes ir a dejarme a mi casa por favor – Imploró.

– Si pero dime ¿Qué pasa? – La vio con duda por cómo había hablado.

– No es nada, mi mamá me escribió para decirme que había llegado – Dijo –. Iré por mis cosas.

– Esta bien – Se levantó del sillón y se dirigió a la cocina donde estaban las llaves de su motocicleta y esperó a que su compañera saliera.

– Oye Korra ¿A dónde irás? – Preguntó confundida.

– Iré a dejar a Nathaly a su casa – Dijo sin importancia.

– ¿Acaso no puede ir en taxi? – Interrogó la ojiámbar.

– Azula por favor, no es el momento – Dijo en tono serio.

Asami solo vio la reacción de los tres jóvenes pero no comentó nada, vio como la chica rubia salía con su pequeña mochila y se dirigía hacia todos para despedirse.

– Un gusto en compartir con ustedes chicos – Dijo mientras abrazaba a cada uno.

– No te tardes Korra... – Cantó la princesa en tono de burla.

Korra solo hizo una cara de disgusto mientras imitaba lo que ésta le decía y se retiraron del lugar.

– Deja de molestarla Azula – Se rió Asami que vio todo el espectáculo que ambas daban.

– Se lo merece, ella sólo la quiere por su dinero ¿Acaso no es obvio? – Dijo con algo de enojo –. No puedo creer que Korra caiga tan bajo.

– ¿Segura qué es por eso Azula? – Preguntó el ojiverde.

– Si, ¿Cómo estás tan segura? – Se interesó en el tema la modelo.

– Es demasiado obvio chicos, deberían de fijarse más – Concluyó la chica de labios rosas.

Todos se acercaron dónde estaba Iroh para poder jugar mientras esperaban a la morena.

Asami ya no se sentía tan mal, ya que lo que decía Azula podría que fuera cierto. Su mente empezaba a encajar todo lo que había dicho su compañera y quizá tenía razón, esa chica de ojos azules le daba mala espina – No, no es porque me interese Korra – Se dijo a si misma mentalmente.

Siguieron charlando y jugando. Iroh y Asami charlaron para conocer el un poco mejor, el primero se mostró más que interesado en la modelo, no solo por su belleza que era enorme sino también por su inteligencia, podría decirse que era más que un estereotipo de la moda.

– Sabes me preguntaba si me permites invitarte a salir un día de estos, ¿Qué te parece? – Preguntó con nerviosismo.

La ojiverde de lo pensó dos veces, era un joven muy apuesto además de atento e inteligente. Además conocer a alguien no estaba mal.

– Me parece excelente, ¿Qué tal mañana? – Se apresuró a decir.

Los ojos ámbar del general se abrieron –. Encantado, ¿Paso por ti en la noche? – Dijo con algo de pena.

– Si, me parece – regaló una hermosa sonrisa que la caracterizaba y continuaron con sus charlas grupales.

La morena fue a toda velocidad a la casa de su acompañante, no estaba en sus planes pero el cielo empezaba a predecir una enorme tormenta. Llegaron a la casa de la rubia y está se bajó de la motocicleta.

– Estas loca Korra – Le extendió el casco.

– Oye no quería que te enfermaras, sólo escucha como está tronando – Tocó su oreja para escuchar y justamente el cielo se llenaba de relámpagos.

– Muchas gracias señorita Wolff – Le sonrió y se inclinó a ella para abrazarla.

– Es un honor su majestad – La tomó por la cintura y le dio un beso en la frente.

– Tengo que entrar – Lamentó.

– Si lo sé, adelante tengo que marcharme para que no me agarré la lluvia – Hizo un pequeño puchero.

– Si te enfermas te iré a cuidar ¿Okay? – Le besó la mejilla y con esto se despidieron ambas.

Korra se apresuró a asegurar el casco del pasajero y colocó el suyo. Encendió su moto y sintió que las gotas de agua empezaban a mojar su espalda.

– Mierda lo que faltaba – Dijo a regañadientes –. Debí traerme una chaqueta – Metió el primer cambio para empezar a avanzar lo más rápido que podía, en ese momento detestó que Nathaly viviera tan lejos.

Estaba riendo cuando de repente se escuchó una explosión. Todos quedaron a oscuras mientras que Bolín gritaba como loco.

– Ahhhh se fue la luz – Decía mientras buscaba su celular.

– No seas miedoso – Dijo el general, sacó su celular activando la linterna de este.

– Y Korra no ha venido – Dijo con angustia.

– Deberías de llamarla, para saber si se encuentra bien – Sugirió la modelo.

– La llamaré yo – Se ofreció el ojiámbar, mientras buscaba el contacto de su amiga –. Contesta, contesta – Repetía en varias ocasiones, pero nada ocurría.

– ¿Seguros que se llevó su celular? – Preguntó el ojiverde.

– Pues supongo – Dijo Azula que empezaba a desesperarse.

– Haré algo – Respondió mientras entraba a su celular para hacer quien sabe qué cosas.

– ¿Qué haces? – Preguntó la actriz.

– La localizaré, siempre deja encendido su GPS así que no será difícil – Respondió mientras cargaba la ubicación del celular de su amiga.

– Mierda lo que faltaba – Alegó mientras conducía por la oscuridad.

Estaba algo retirada del edificio donde vivía, y no podía ir tan rápido ya que podía resbalarse con la moto y no quería eso así que tuvo que irse lo más cautelosa posible para llegar sana y salva, aunque no tan sana ya que sabía que se enfermaría por la lluvia que mojo toda su ropa.

Algo empezó a sonar a lo lejos y todos quedaron en silencio, buscando con sus linternas de dónde venía el ruido. Asami se acercó al sillón y entre los cojines se encontró con lo que provocaba el ruido.

– Chicas, encontré el celular de Korra – Dijo mientras lo tomaba con su mano.

– Sí que es inteligente esta mujer – Giró sus ojos mientras se acercaba a la joven.

– Bien así que tendremos que esperar a la luz y a Korra – Dijo con disgusto –. Que genial.

– Hey, ¿Y si contamos historias de miedo? – Sugirió el ingeniero.

– Sería una buena idea – Sonrió grandemente la princesa.

– Traeré unas velas – Dijo Bolín mientras se dirigía a la cocina junto con Asami.

Tuvo que parar en una gasolinera para esperar que se pasará el agua, realmente chocaría con más de algo si seguía conduciendo en esa condición. Estaba cerrado y realmente no sabía dónde carajos estaba, sólo sabía una cosa, que no podrían asaltarla, no con esa tremenda tormenta que se arreciaba cada vez más.

– Creo que me dará una enorme gripe – Dijo al silencio, mientras revisaba sus bolsas –. Mierda olvidé mi celular, ni siquiera podré esperar jugando un poco – Dijo molesta.

Los cuatro jóvenes se sentaron alrededor de la alfombra con dos velas encendidas, tenían que cuidar la carga de sus celulares, así que cada uno empezó a contar las historias de miedo.

– Sabes Korra a veces me pregunto ¿Qué estás haciendo?.- Se cuestionaba a ella misma –. Sabía que estar con Nathaly era una mala idea, pero no lo sé ¡Asami tiene la culpa! – Dijo con molesta patentado a la nada –. Viene, me trata de lo mejor, me besa y se va con otra – Lamentaba su mala suerte.

Pasó alrededor de media hora contando historias de miedo, unos daban más risa que miedo y otros como las historias de Azula que había sido de mucho terror, ya que según ella hacía sido real por donde ella vivía.

Al ver que nunca paró la lluvia decidió que terminaría de mojarse, pero estaba segura que solo llegaría a darse un baño para no enfermarse, así que encendió su moto y se puso en marcha.

– Hace unos años estábamos en una misión en un lugar del Reino Tierra, nos habían reportado avistamientos de jóvenes corriendo descalzos, el reino pensaba que se trataba de trata de personas así pidieron ayuda a la República Unida – Contaba con voz baja para que saliera bien la historia –. Pasamos alrededor de tres días sin ver a nadie, en el pelotón estaban aburridos incluyéndome, así que bajamos la guardia, pero ahí fue donde cometimos el primer error –Decía con pesar mientras los jóvenes le prestaban mucha atención al joven militar.

– Genial Korra, creo que encontraste un atajo – Se felicitaba mientras conducía con precaución para llegar sin novedades a su apartamento.

– La cuarta noche estábamos haciendo nuestras rondas, pero como siempre no encontramos nada hasta que de repente, escuchamos que el follaje de los árboles se movían demasiado misterioso, ya que no había viento ni nada por el estilo – Contaba imaginándose lo que había pasado –. Dos de nuestros compañeros se dirigieron hacia el pie de uno de los árboles para verificar de que se trataba mientras que el resto estábamos en guardia.

Korra por fin se encontró con el edificio y se dirigió hacia el sótano para aparcar su motocicleta, quería llegar lo más pronto a su baño para darse una merecida ducha, detestaba mojarse de esa manera, toda su ropa estaba empapada solo su cabello se salvó por el casco pero de ahí nada.

– Con nuestros focos empezamos a alumbrar las copas de los árboles para ver a que nos enfrentamos – Decía imitando los movimientos que hizo esa noche.

Todos estaban poniendo el cien por ciento de su atención al general.

– Carajo lo que faltaba, no hay luz acá tampoco – Chocó la palma de su mano con su frente y como pudo se dirigió a las escaleras para empezar a sacarle provecho a sus entrenamientos diarios.

– Al alumbrar el árbol nos asombramos y asustamos de lo que nuestros ojos vieron – Todos se pusieron tensos al escuchar lo que decía el joven de ojos ámbar –. Había tres seres extraños entre las ramas y pudimos ver como sus ojos se iluminaban de manera extraña, cómo cuando alumbras los ojos de algún gato – Los corazones de los chichos que escuchaban atentos las palabras del joven empezaron a acelerarse –. Los soldados que estaban al pie del árbol gritaron tan fuerte que dos de los seres extraños saltaron a dos árboles que estaban cercanos, extrañamente todos los que no estábamos tan cerca del árbol nos paralizamos, observando con terror esas cosas. Los dos soldados corrieron hacia nosotros y nuestro capitán empezó a hablar – Contaba con seriedad y miedo –. Sólo queremos ayudarlos – Imitaba la voz del capitán –. No queremos hacerles daño, venimos a ayudar en todo lo que esté en nuestro alcance.

– ¿Por qué está tan lejos el apartamento? – Decía con fastidio –. No pero a ellos les encanta el paisaje – Renegaba mientras subía grada por grada.

– No escuchamos respuesta, pero el ser que estaba en medio empezó a vernos con más intensidad y el de a la par estaba descendiendo como si estuviera trepando pero para bajar – Contaba con miedo ya que nunca había visto algo así jamás –. Luego le siguió el del otro costado bajaban dándonos la espalda, pero con su mirada puesta sobre nosotros, jamás había sentido tanto miedo y terror, literalmente nos temblaban las piernas y empezamos a preparar nuestras armas para defendernos de esas cosas que se nos acercaban – Los jóvenes empezaron a juntar sus piernas y abrazarse de manera fetal, lo que estaba contando Iroh hasta ahora era lo más horrible que habían escuchado –. Al tocar el suelo se giraron y voltearon rápidamente su mirada al que aún seguía en el árbol, todos nos asustamos y susurros que ¿Qué era lo que podíamos hacer? El capitán en un susurro nos dijo que preparamos nuestra puntería porque si ellos atacaban nosotros también lo haríamos.

– Ahhhh ahhhh puta madre – Se quejaba –. Realmente no estoy tan en buena forma – Rió amargamente mientras continuaba subiendo las gradas entre sofocos.

– El que aún estaba arriba parecía ser el jefe y solo movió la cabeza como dando una orden silenciosa y los otros nos vieron seriamente, sus ropas estaban desgastadas, al sentir que la cosa se iba a poner fea, empezamos a apuntar a esas cosas y cuando nos movimos el jefe saltó hasta caer de pie en medio de los otros dos, fue algo impresionante y aterrador, creo que uno de nosotros gritó tanto que nos puso mucho más nerviosos, a medida que estos empezaron a caminar hacia nosotros, aumentaban nuestros miedos, lo que menos queríamos hacer era empezar un tiroteo pero no nos dejaron otra opción así que nos pusimos en posición listos para ataca – Los jóvenes empezaron a ponerse nerviosos y deseaban que rápidamente llegará la luz, todos escuchaban atentos a la aterradora historia, más Bolín aunque le diera miedo, quería escuchar como terminaba –. Cuando escuchamos el primer tiro supimos que no podíamos parar hasta estar a salvo, pero con cada tiró que dábamos nunca les dábamos, era tan estresante porque no les dábamos ni un solo tiró pero donde más nos aterró fue cuando los tres se pusieron en cuatro y empezaron a correr así, como si de un felino se tratase, el capitán dio la orden para retirarnos en grupos de tres, mientras otros corríamos de espalda disparando para no dejar a nadie atrás.

– Creo que ni he llegado carajo, no veo nada y no sé en qué piso estoy – Salió por una de las puertas que encontró con sus manos y la abrió para poder medio ver en qué piso estaba y se dio cuenta que aún le faltaban unos cuantos pisos más –. Por vaatu y ya tengo que ir al baño.

– Como pudimos llegamos a la base donde los demás soldados nos veían extraños – Contaba con esmero –. El general llegó para preguntar por qué rayos corríamos y disparábamos como locos a lo que nosotros solo hicimos una cara de obviedad, acaso no es obvio que nos vienen persiguiendo dijo el capitán, pero al voltear a ver ya no había nadie y solo se podía ver el rastro de nuestros zapatos al correr desde tan lejos – Todos los jóvenes que escuchaban atentos de admiraron de lo que decía el general, ¿Cómo podía ser posible que no los persiguiera nadie? –. Todos estábamos asombrados, pero a comparación el general estaba enojadísimo, ¿Cómo es posible que gasten municiones a lo loco? Nos gritó a todos, no nos creía y llego a tal punto de interrogar nos a todos individual, todos y cada uno de nosotros le describimos a los tipos que nos venían siguiendo, cabello despeinado, ojos brillantes, dientes afilados, uñas largas, ropa rota y desgastada, descalzos y llenos de tierra, algo así como zombis pero muy veloces. El general nos puso a hacer turno toda la noche y madrugada y no podíamos dormir, el miedo que nos había causado esas cosas extrañas era suficiente para no pegar el ojo, estábamos en la base y sabíamos que estaríamos más seguros pero esas cosas no eran normales así que no podíamos confiarnos, llegando las tres de la madrugada, pasamos nuevamente por el portón principal estamos tres compañeros míos y yo cuando alumbramos el portón nos quedamos totalmente paralizados...

– Por fin – Dijo en voz baja mientras se recostó en la pared que estaba cerca de la puerta de las gradas –. Korra creo que mereces un buen descanso – Se dijo a si misma mientras se pondría en marcha para la puerta que dividía el apartamento y el pasillo.

– Estaba el líder de los entes que habíamos visto en los árboles solo que esta vez se veía mucho más aterrador, con sangre en su boca y estaba empapado, descalzo y su ropa desgarrada que chorreaba sangre mezclada con agua, nos vio de manera seria y les juro que cuando intentamos salir corriendo fue como si nuestros pies pensaran una tonelada cada uno, nos paralizamos totalmente, no reaccionaban nuestras manos para siquiera tomar nuestra arma, de repente se va abriendo lentamente el portón que dividía la base del exterior – Contaba con pánico al recordar como lentamente vio todo.

Korra iba a tocar la puerta cuando escuchó hablar al joven Iroh –. Con que está contando la historia de los zombis – Dijo para si con una sonrisa pícara en su rostro. Lentamente y sin hacer ruido abrió la puerta lentamente, en su mente agradecía que hace unos días le había echado aceite a esta para que ya no hiciera el enorme ruido que hacía cada vez que entraban o salían del apartamento. Con cierta imitación ninja entró sin hacer el mínimo de ruido, había quitado sus botas mojadas así que podía evitar hacer ruido al caminar dentro, con todo el cuidado del mundo cerró la puerta...

– Uno de los compañeros dijo que estuviéramos atentos para cualquier movimiento de esa cosa – Imitaba la voz de su camarada –. Y lentamente como pudimos tomamos las armas alistándonos para atacar con todo lo que podíamos a ese monstruo...

La mente de la morena llena de ingenio tomó una de las botas y la arrojó cerca del respaldo del sillón para hacer el máximo de ruido posible.

– Ahhhh ¿Qué fue eso? – Preguntaba con miedo el ojiverde.

– Vamos Iroh sigue contando – Imploraba la ojiámbar.

Todos se quedaron en silencio por un rato como tratando de descifrar que hacía sido ese ruido tan espantoso, cada uno sentía que el corazón estaba en sus oídos ya que los latidos eran tan fuertes y su miedo iba creciendo con rapidez.

Asami Imploraba en su mente que no fueran a espantarla, nunca le había pasado algo así y por ello no creía en fantasmas ni nada de eso, pero en ese momento sus dudas empezaron a salir a flote –. Mierda mierda mierda, sólo fue algo que calló Asami, tranquila – Se repetía constantemente en su mente aparentando estar en calma.

– El portón dejo de abrirse, a una distancia bastante mínima y cuando agarramos nuestras armas el ente hizo un movimiento con su mano que nos hizo estremecernos y lentamente caminaba hacia noso... – Fue interrumpido por otro ruido mucho más grave, acelerando consigo su corazón y el de sus compañeros que con sus ojos asustadizos decía que ya no continuará con la historia –. Nosotros, lentamente a paso firme, con sus ojos brillantes, ya estábamos listos para dispararle cuando de la nada... – Extendió sus brazos en lo alto –. Levitó que nos sorprendió a todos y agarramos nuestras armas, estábamos a punto de abrir fuego cuando esta cosa abre su boca y con una voz resonante y grave empieza a emitir gritos horrendos. Automáticamente dejamos caer las armas para taparnos los oídos pero aún se escuchaban los gritos desgargantes, sonaba como a...

Korra escuchaba atenta a la historia que una vez le había contado el general, está vez sería ella la que asustara a todos incluyéndolo a él, rápidamente se escabulló por la espalda de las dos chicas sin ser vista, sólo una vela tenían encendida ya que la otra se había acabado, preparó el toque final de la historia espantosa de su amigo y tomó todo el aire que pudo atrapándolo con sus pulmones, enfureció su estómago y de su garganta salió el más perfecto gritó que jamás había hecho.

– Aaaaahhhhhhhhhhhhh – Dejó salir todo su poder .

Los jóvenes gritaron al unísono cuando escucharon tremendo lamento –. Ahhhh ahhhhh –. Gritaban todos sin dejar de temblar y tener miedo, las chicas gatearon del otro lado donde se encontraban los chicos y sin dejar los gritos por un lado temblaban con el miedo aún en su interior los chicos también gritaron desesperados de saber que era lo que los había asustado de esa manera.

Cómo pudo el general y todos se pusieron de pie y alumbrando con sus teléfonos pudieron ver a una Korra llorando de la risa por la increíble broma que acababa de hacer, se revolcaba del dolor de estómago que las carcajadas provocaban, para ella sin duda alguna había salido mejor de lo que pensaba esa hermosa e increíble broma.

– ¡¡¡¡¡¡¡Korra!!!!!! – Gritaron todos al mismo tiempo con su corazón al full y sus nervios de punta.

La sureña aún no paraba de reírse de su increíble hazaña, sin duda alguna subir ese montón de gradas y encontrarse con esa increíble oportunidad de asustar a sus amigos había valido la pena, cada escalón caminado con sus cansadas piernas. Luego de pasar un buen rato muriendo de risa, se tranquilizó y se dio cuenta que su broma había pasado todos los récords escritos. Terminando de secar sus lágrimas, por fin llegó la luz y todos pudieron ver sus rostros de terror, de susto y de enojo.

– Carajo Korra no vuelvas a hacer eso – Alegaba la chica de labios carnosos –. Por poco me hago en los pantalones por tu culpa – Decía al mismo tiempo el ojiverde –. Casi nos da un infarto – Exageraba la joven modelo –. Debo de admitir que fue una increíble broma Korra – Se acercaba a esta el joven fornido –. Pero no vuelvas a hacer esas cosas – Le revolvió su cabello.

– Ahora dime porque estas tan mojada – Preguntaba curiosa la princesa.

– Me agarro la tormenta – Alzo sus hombros –. Me iré a dar una ducha antes de que me enferme – Dijo mientras caminada alrededor de los sillones para encontrar sus botas.

– Creo que me iré a dormir – Informó Iroh.

– Creo que te seguiré amigo – Dijo Bolín despidiéndose de las chicas –. Que descansen, Asami si quieres puedes quedarte – Sugirió.

– Si Asami deberías de quedarte – Le siguió Azula.

– Muchas gracias chicos pero no quiero causar molestia – Dijo algo apenada.

– Deberías de quedarte Sato, además no es muy bueno usar el elevador ahorita, puede irse la luz nuevamente y te quedarás atrapada – Razonó la morena.

Asami lo pensó durante unos segundos y tenía razón la sureña, sería mala idea quedarse sola en su ático con tremenda tormenta, además de que estar con sus nuevos amigos no le haría daño a nadie.

– Está bien, está bien me quedaré – Dijo con una sonrisa en sus labios.

– Excelente – Dijo la ojiámbar que tenía todo planeado –. Te quedarás con Korra – Dijo seria y sin esperar respuesta alguna se despidió de las dos dejándolas solas en la sala.

– Pero ¿Qué? – Musitó la morena. Girando su mirada hacia el rostro de tez blanca y regalando una sonrisa confundida.

– Si te hace sentir mejor me iré a mí ático Korra, no quiero incomodarte – Buscó su celular mientras maldecía a Azula que al parecer ya lo había planeado todo.

– No no no – Aclaró su garganta –. Como te irás en esta situación, puede que te pase algo en el elevador – Dijo con preocupación –. Además no me molesta en lo absoluto, ¡Vamos!

Agarró camino para la puerta principal para echar seguro y luego llamó a la modelo para que la siguiera. Ambas llegaron en completo silencio hacia la habitación de la bajista. La primera en entrar fue Asami seguida de la dueña de la recamara.

– Siéntete como en tu habitación – Dijo mientras se dirigía al ropero de madera que tenía frente a su cama para buscar en los cajones ropa de dormir para su invitada sorpresa.

– Ten, póntelo para que duermas cómoda – Le extendió la pijama –. Puedes cambiarte acá, yo iré a darme un baño – Le sonrió amable.

La ojiverde extendió sus manos para recibir la mudada –. Muchas gracias, que linda – Sonrió amable.

– De nada – Sonrió y giró sobre sus talones para dirigirse al baño, se daría su merecida ducha con agua fría para no enfermarse.

La de tez nívea espero a que está encendiera la regadera para darle un vistazo a la hermosa habitación de la cual era fan, se veía distinta a como la recordaba. Encontró un pizarrón el cual era nuevo, contenía fechas y horas, pendientes, además de muchos postits con apuntes en varios idiomas. Había un pequeño mural de fotografías el cual también era nuevo, la ojiverde de detuvo a observar cada foto que éste contenía, había fotos de la morena con Azula, con Bolín y Iroh, otras donde estaba con un anciano sonriente, con sus padres –. Nathaly... – Alzó las cejas en desaprobación, la chica se encontraba con otra pequeña y sonreían grandemente, unas con Karata, Mako y también Kuvira lo cual le sacó una sonrisa sincera, pero lo que más se observaba eran fotografías de paisajes

– Seguramente ella las tomó – Pensó, en el suelo se encontraba una caja que contenía muchos planos enrollados, un escritorio lleno de papeles, dibujos, apuntes, lápices de colores, marcadores, rapidógrafos, pero lo que más llamó la atención de la actriz fueron los dibujos, así que se acercó lentamente curiosa de lo que dibujaba la hermosa sureña.

Hizo a un lado una de las hojas en blanco que estaban sobre los dibujos haciéndola a un lado para observar los detalles de cada uno de los dibujos, eran dibujos simples de rostros no terminados, algunas casitas, montañas, y manchones – Nada interesante – Pensó la de cabello azabache, siguió observando el enorme cuaderno de hojas blancas pasando una por una cada dibujo, eran distintas cosas pero ninguno terminado, lo que más se podía observar eran dibujos de cuerpos desnudos –. Woow, muy bien hecho – Dijo admirando la buena mano que tenía la morena para el dibujo.

Cuando pasó a la siguiente hoja sus ojos se abrieron en forma de platos y su respiración se contuvo en sus dos pulmones, reprimiéndolos por lo que había descubierto – ¿Pero qué? – Dijo en un susurro apresurado, su respiración era cada vez más densa y su corazón se aceleró cada vez más –. Esto debe ser un sueño – De tapó la boca con su mano izquierda por la impresión. Cerró el cuaderno y lo dejó como estaba para ir a ver si la morena ya saldría o no. Se acercó a la puerta del baño y escucho que aún está seguía en lo suyo, así que rápidamente tomó su celular y se dirigió de nuevo a la mesa donde estaba ese cuaderno que llamó tanto su atención, lo abrió donde se había quedado y tomó una foto de esa hoja, comenzó a ojear el resto del cuaderno y contenían más dibujos, dibujos de alguien que conocía perfectamente, cada vez observaba con más admiración lo que sus ojos le regalaban. Eran bocetos de ella, si, de ella, Asami Sato, sus ojos, su rostro tan bien hecho, unos eran de cuerpo entero pero la mayoría eran de su rostro, su estómago se llenó de mariposas cada vez que pasaba las hojas, habían demasiados bocetos de ella, se sentía halagada por cada dibujo que descubría, tan llenos de dedicación, de borrones, de tachones, observó muchas veces su nombre escrito en muchos estilos de letra, estaba emocionada, no podía ocultarlo, era algo maravilloso que la morena tenía muy oculto, la modelo se preguntaba que la llevó a dibujarla tantas veces, se mordía los labios cada vez que descubría otro y otro dibujo de ella, quería gritarlo pero era algo que no podía hacer. Tomó todas las fotografías que pudo y volvió a dejar todo como estaba, nuevamente se dirigió a la puerta del baño para saber si Korra ya saldría, y sí que le tomó bien el tiempo porque está ya estaba a punto de salir.

– Mierda la ropa – Vio la pijama que le había dado la morena y lo más rápido que pudo se desvistió y se la colocó.

– Hey, ¿Qué tal? – Salió la morena con una toalla en la cabeza y la otra cubriendo su cuerpo –. Olvide llevarme la ropa de dormir – Sonrió mientras buscaba entre los cajones algo de ropa.

– No tengas pena – Le contestó la ojiverde de forma tranquila.

– Ahorita vengo si quieres puedes usar el baño Asami, estás en tu casa – Ofreció de lo más cordial.

– Gracias – Se levantó de la cama y se dirigió a este –. Que amable.

Korra prosiguió a colocarse su short y su top para dormir y una camiseta ya que no quería poner incomoda a su acompañante a pesar de la lluvia había mucho calor, conectó la secadora de cabello y lo secó.

Por otro lado Asami entró al sanitario y fue a echar un vistazo a las fotografías que había tomado, quería verlas, verlas todo el tiempo, su corazón estaba rebozando de ternura, no podía creer que la morena la había dibujado –. Oh dios, es tan linda – Decía por lo bajo con una enorme sonrisa en su rostro –. Gracias Azula por insistir en que me quedara – Agradeció ya que si no hubiese sido por ella nunca hubiese descubierto ese regalo indirecto tan grande.

Toc toc toc – Escuchó en la puerta –. ¿Asami? – Le llamó una voz.

– Si dime – Abrió la puerta –. ¿Qué pasa Korra?

– Emm, quería decirte que en la gaveta del lavamanos hay cepillos nuevos por si quieres cepillarte los dientes.

– Me parece genial, ¿ Me das uno? – Preguntó con una mueca de coqueteo.

– Bueno está bien – Entró dirigiéndose a dónde había dicho –. ¿Qué color te gusta? –Cuestionó extendiendo los cepillos.

– El morado está bien – Lo tomó, se volteó para tomar algo de pasta dental.

Korra la vio tan dulcemente e imitó a su invitada. Tomando su cepillo y colocando la pasta dental prosiguió a limpiarlos.

Ambas se veían y reían, se sentían tan bien una al lado de la otra, era como si no importase nada más, como si su mundo estuviera reflejado en ese enorme espejo, se sentían completas y muy felices, era algo inexplicable, cuando trataban de explicarlo se hacía más y más complejo, pero estar juntas era tan simple como responder uno más uno, era extraño pero a la vez único, estando ahí haciendo algo tan cotidiano, algo tan básico llenaba sus corazones de algo que no podían describir algo que nunca les había llegado a las dos, lo habían confundido muchas veces pero esto era único, era algo llamado felicidad. Sin mediar palabra sonrían de manera sincera.

– Oye Asami... – Hizo una pausa para pensar bien su pregunta –. Emm ¿Estás cómoda con esa ropa? – Preguntó colocando un mechón de cabello tras su oreja.

– Emm – Asami alzó la ceja por la extraña pregunta de la sureña –. Si, aunque sabes me gustaría más un pans, no suelo dormir con shorts – Sonrió mientras señalaba el short que le había prestado.

– Bien dije yo que estabas algo incómoda – Se levantó de la cama donde se encontraba sentada y se dirigió al ropero –. ¿Te parece bien este pans? – Estiró frente a ella un pans azul.

– Si ese está bien – Dijo estirando su mano para tomarlo, por un momento pensó en ir al walking closet para cambiarse pero se le ocurrió una mejor idea, así que con la misma bajó lentamente por sus blancas y delgadas piernas la prenda que poseía, mientras veía de reojo como la bajista, la veía "disimuladamente" una sonrisa se dibujó en su mente ya que quería aparentar estar de lo más tranquila.

Korra tragó fuerte al ver esas hermosas y esbeltas piernas tan perfectas de la modelo frente a ella, no sabía si era puro descaro o realmente Asami se sentía tan cómoda como para hacer eso frente a ella.

De manera sexy, se agachó para adentrarse en los pantalones de la sureña y suavemente deslizó estos hacia arriba para terminar de ponérselos, una carcajada grande dio su mente al ver la cara de Korra la cual estaba roja como un tomate –. ¿Pasa algo ingeniera? – Interrogó con una pequeña sonrisa en sus labios.

– Emm... Pues... Que no no no no, para nada – Veía hacia todos lados para no toparse con la mirada acusadora de la ojiverde –. Mierda lo hizo a propósito – Pensó furiosa por haber caído en la trampa, pero algo llegó a su mente.

– Bien señorita, puede quedarse en mi cama – Se dirigió hacia el closet –. Yo sacaré la colchoneta que está guardada – Le vio haciendo una reverencia.

– ¿Qué? ¿No te quedarás conmigo? – Abrió los ojos por lo que acababa de decir –. Digo ¿En tu cama? – Se puso nerviosa por la metida de pata.

– No, como crees quiero que te sientas cómoda y supongo que no te sentirás así si duermo contigo – Afirmó alzando los hombros.

– No no no, ¿Cómo crees? No pasa nada, esta es tu cama, puedes dormir ahí también – Dijo casi en forma de súplica.

– ¿Está segura señorita Sato? – Preguntó con media sonrisa en sus labios.

– Completamente – Dijo algo dudosa.

– Muy bien como digas, pero yo duermo de este lado dijo señalando el lado derecho de la cama.

– Como digas – Alzó sus hombros y se dirigió al otro lado de la cama para acostarse.

Korra se dirigió a la puerta para cerrarla y que nadie la fuera a despertar además cerro las ventanas para que la luz del día no la despertará y empezó su plan.

La modelo se acomodó en la cama lista para dormir, veía atenta a lo que la sureña estaba haciendo hasta que se dio cuenta a lo que se refería. Su vista ignoró todo excepto la hermosa morena que se quitaba la camiseta que llevaba puesta dejando ver así su hermosa espalda tan bien trabajada, casi babea al ver cómo le quedaba ese hermoso top negro, pero al girarse ésta su mundo se fue y con ella su autocontrol, ese hermoso abdomen con el que había soñado tantas veces estaba a unos pasos frente a ella, tan bien formado y tonificado. Se había quedado observándola descaradamente que no se dio cuenta de las dos veces que la observada le había hablado.

– ¿Pasa algo señorita Sato? – Dijo seria, tono que sacó de sus pensamientos pervertidos a la actriz.

– Emm si si, todo bien – Dijo dirigiendo su mirada a su celular –. Mierda mierda mierda, piensa algo rápido – Me preguntaba si ¿Tenías un cargador para mí celular?

– Muy astuta – Dijo con una mirada divertida –. Si tengo – Tomó el celular que se lo extendía un brazo níveo.

Puso a cargar los dos celulares, el de ella y el de Asami y se dirigió hacia la cama para acostarse –. Que descanses Asami, dulces sueños. Y apagó la luz.

– Igualmente Korra descansa y dulces sueños – Respondió amablemente pensando en que no podía dormirse por tremenda imagen que le dio la atleta.

Ambas se voltearon en direcciones opuestas con una enorme sonrisa en sus rostros, era la primera vez que ambas compartían la cama sin haber tenido sexo en mucho tiempo, las dos repetían la escena donde se observaban una a la otra lujuriosamente.

– Que hermoso tatuaje – Mordió su labio carnoso –. Se ve tan sexy – Pensaba al recordarlo.

– Que hermosas piernas – Repetía en su mente la escena donde Asami se cambiaba.

Mientras Korra estaba profundamente dormida una joven de ojos color esmeralda se encontraba con miles y miles de preguntas rondando su cabeza, aún no podía creer que la morena estuviera con ella en la misma cama, era extraño, demasiado para su gustó pero se sentía feliz, aunque su día estuvo lleno de emociones muy fuertes había terminado bien, descubrió muchas cosas, una de ellas era que la rubia con la que salía la morena no estaba con ella por amor, le molestaba y a la vez aliviaba ya que le daría más oportunidad a ella, otra era que Korra se tardaba mucho bañándose y la otra y la más importante ya que le traía muchas dudas era la de los dibujos –. ¿Por qué me dibujaría? O sea que quiere decir que ¿Me piensa? ¿Ve mis fotos? ¿Será qué me ha pensado en estos días que no hemos hablado? Porque yo si la he pensado, pero he evitado interferir en su vida – Se decía a sí misma con tono triste –. ¿Será que ella sólo se alejó de mi porque yo lo hice primero? ¿Será que me... – Su pregunta fue interrumpida por unos brazos la tomaron por la cintura rodeándola suavemente, sintió nervios por la forma tan calurosa que la tomó, sintió su corazón acelerar por tener tan de cerca a esa mujer que le robaba el aliento literalmente, sintió su calor rodearla, su respiración tan profunda, esos morenos y fuertes brazos sobre ella. Fue algo tan imprevisto pero tan lindo, sintió ternura por como la morena dormía.

El sonido de un celular llenó sus odios de rabia ya que la habían despertado, estaba suficientemente cómoda como para levantarse, y sintió el vacío después de unos segundos.

– Aló, diga – Su compañera alzó su cabeza para ver a la hermosa morena parada frente a ella –. Si iré dentro de una hora más o menos, gracias – Terminó de hablar.

– Buenos días Asami – Se adentró a la cama nuevamente mientras la de tez blanca le sonreía.

– Buenos días Korra ¿Qué sucede? – Preguntó curiosa por la llamada.

– Pues nada solo me llamaron para una reunión que tengo dentro de una hora – Abrazó a la ojiverde de una manera tierna –. ¿Dormiste bien? – Preguntó muy cerca del oído de está.

– Dormí de lo mejor – Sonrió mientras abrazaba a la sureña –. ¿Y tú dormiste bien? – Sonrió.

– Dormí súper y más porque dormí junto a una hermosa joven – Halagó mientras una enorme sonrisa se dibujaba en su rostro.

Las mejillas de la joven se encendieron de manera que a la ojiazul le causó una enorme ternura.

– Oh mírate eres tan linda cuando te sonrojas – Prosiguió a sonrojarla más.

– Ya Korra ten piedad por favor – Protesto por lo sucedido a tan temprana hora –. ¿Y eso que andas de cariñosa conmigo? ¿Acaso terminaste con Nathaly ayer? – Cuestionó.

El rostro de la morena cambio a uno muy serio y se apartó rápidamente de la modelo quien se abofeteo por lo dicho. La sureña se levantó de manera rápida para ya no seguir con las molestas preguntas que le hacía la modelo y se dirigió al walking closet para ponerse algo de ropa e ir a comer antes de salir a dicha reunión.

– Korra perdóname, no quise decir eso – Lamentaba arruinar el increíble momento –. Yo no quise...

Se acercó a la puerta para ver a la ojiverde –. Allá están las toallas por si te vas a bañar, deja la pijama en la cesta de ropa sucia, si quieres desayunar dile a Vilma que te prepare lo que gustes – Giró sobre sus talones para seguir cambiándose.

Asami sintió un enorme golpe en su corazón y se lamentó por haber arruinado la mañana de ambas.

– Korra – Le llamó mientras se adentraba al lugar donde ésta se encontraba –. Korra perdóname no quise...

– No tengas pena Asami, fue un enorme error que te quedarás conmigo – Dijo con un nudo en su garganta, tomó su mochila y salió tomando su celular para salir de la habitación.

Los ojos de Asami se llenaron de lágrimas y en su interior se lamentaba grandemente por ser tan estúpida –. Mierda la cagaste Asami ¿Qué rayos pasa contigo? – Se cuestiona mientras pequeñas lágrimas rodaban hasta su mentón.

Salió de la habitación ya lista con su ropa, no se bañó ahí ya que lo haría en su ático, quería sólo salir del lugar y disculparse después por haberse ido sin despedirse pero le salió el tiro por la culata, ya que todos estaban en la mesa empezando a desayunar.

– Buenos días Asami – Dijeron en coro todos a excepción de cierta chica.

– Hola chicos buenos días – Lamentó en su mente que sus planes no salieran como lo planteó en su mente.

– Ven a desayunar mujer, no piensas irte sin comer – Dijo la ambarina mientras le señalaba su plato y el lugar donde se sentaría que no era otro lugar sino que al lado de la mismísima Korra Wolff.

Con una sonrisa más que fingida se dirigió a dónde le fue señalado y sonrió al ver a la morena quien no hizo más que ignorar su presencia. Rápidamente la joven bajista termino su desayuno y despidiéndose de todos salió del apartamento para dirigirse a su reunión.

Terminaron de desayunar y cada uno se fue a hacer sus cosas, Iroh le habló nuevamente a la modelo para saber si aún estaba de pie la cita a lo cual ella dijo que si, los jóvenes salieron dejando a las dos chicas ahí hablando un rato más mientras la ojiámbar se arreglaba para acompañar a Asami a su ático.

– Y dime Asami, ¿Qué tal dormiste ayer? – Preguntó con una sonrisa pícara en su rostro.

– Muy bien Azula gracias por preguntar – Dijo ignorando la cara de su amiga.

– ¿Hicieron algo aparte de dormir? – Preguntó nuevamente con picardía.

– No, ya vas – Río ante las ocurrencias de la princesa –. Pero algo raro ocurrió por la noche sabes – Quería decirlo, ya que si no lo hacía explotaría –. Estaba tan metida en mis pensamientos a cerca de todo con Korra que ella misma me saco de estos sabes.

La otra chica alzó la ceja tratando de entender lo que está le decía.

– De la nada vino y me abrazó sabes, me sentí tan asustada porque no sabía que hacer pero a la vez sentí tan lindo y tierno que ella me abrazara, estaba profundamente dormida y no se me encantó pero la embarré – Confesó con un tono triste.

– ¿En serio? Wow qué lindo y ¿Qué pasó? ¿Por qué lo dices? – Preguntó sería mientras se acercaba a la muchacha.

– Si en serio, nos despertó una llamada que le hicieron y al colgarla se tiró a abrazarme, me pareció tan raramente lindo pero no me contuve así que le dije que por qué estaba tan cariñosa si acaso había terminado con Nathaly para que estuviera así – Cerró sus ojos ya que no quería ver la reacción de su compañera.

– ¿Pero qué mierda? ¿Por qué hiciste eso? – Interrogó mientras alzaba su mano.

– No lo sé, no lo sé solo lo dije y me arrepentí en el instante sabes, ahhhh fui una tonta carajo.

– ¿Y qué hizo Korra? – Preguntó ignorando lo obvio.

– Se levantó enojada y fue a cambiarse, y luego me dijo que había sido un error que me quedara con ella, cosa que me dolió demasiado porque estábamos pasándola tan bien, agh soy una idiota.

– Y muy grande – Agrego Azula quien chocó su mano contra su frente –. Sólo a ti se te ocurre decirle eso, Korra es muy linda y buena onda si lo pones del lado bueno pero todos sabemos que no debemos meternos con su privacidad sabes, es muy delicada con esas cosas, es por ello que no decimos nada, no hasta que ella nos cuenta, ya deberías saberlo.

– Oh gracias, ya me di cuenta pero a la mala, creo que sí la regué mucho, fue un retroceso enorme.

– Demasiado, yo no sé la verdad que tanta vuelta le dan ustedes dos a las cosas digan que se gustan y ya, están juntas y fin del problema.

– Si fuera así de fácil Azula créeme que lo haría pero no lo es.

– A ver dime ¿Por qué no?.

– Porque ella está con otra persona sabes y no lo sé no creo que quiera algo conmigo.

– Mmm ¿O sea que no lo sabes?

– ¿Saber qué?

– Por qué ella dejó de hablarte.

Asami al escuchar eso abrió sus ojos como platos por la sorpresa. Realmente la morena también había decidido eso de no hablarle su nueva interrogante en ese momento era el por qué la morena no le hablaba tampoco.

– No – Dijo en voz baja –. Dime, ¿Por qué Korra dejo de hablarme?

-Ay Asami Asami Asami, has estado tan ocupada viendo lo que hace Korra que no te das cuenta lo que tú haces – Dijo de manera seria –. Korra hablo conmigo hace ya varias semanas se puso demasiado sentimental al decirme esto sabes – La cara de Asami empezó a cambiar a una de preocupación con cada palabra que la de mirada ámbar le decía –. Vino hacia mí una noche después del entrenamiento en el gimnasio, y me dijo; Azula quería invitar a Asami a salir ya sabes para conocerla un poco más y así, y tenía todo planeado, quería que fuera perfecto pase tres días arreglándolo todo y hoy por la tarde cuando estaba a unos minutos de entrar de mi hora de almuerzo para trabajar me di el tiempo de ver mí Instagram y me encontré con muchas fotos de ella sabes, hizo una pausa que me dejó con la intriga te lo juro Asami, sus ojos se llenaron de lágrimas y me partió el alma.

La ojiverde recordó de lo que le hablaba la de tez nívea y automáticamente abrió los ojos y tapo su boca, su corazón se estrujó cuando recordó todo.

– Me dijo exactamente lo que te diré; Las fotos eran de ella y una muchacha muy linda de cabello rojo besándose apasionadamente, parecía que estaban en una fiesta, no sólo fue una vez Azula sino muchas veces y cuando vi eso pues me decepcionó totalmente, y una lágrima fue derramada sobre su mejilla – Azula lo contaba con pesar ya que tenía muchísimo tiempo de no ver a su mejor amiga casi hermana llorar y la modelo cerraba sus ojos prolongadamente mientras sudaba su frente.

– Mierda mierda mierda – Repetía una y otra vez al recordar cómo se volvieron virales los vídeo y las fotos con Ginger en ese antro y lo peor de todo era la gran mentira que ella se había creído en todo ese mes –. Realmente pensé que yo era la que había evitado entrometerme en su vida pero ella era la que había impuesto ese enorme muro entre nosotras – Dijo en un hilo de voz.

– Vaya mentira – Dijo la ojiámbar mientras se levantaba de la cama para terminar de peinarse.

– ¿Korra Wolff? – Se escuchó en una vacía sala blanca.

– Acá – Se levantó del asiento y se dirigió a la joven con bata blanca.

– Gusto en conocerla, pase adelante – Entraron a la habitación –. Tome asiento señorita y cuénteme su situación.

– Muy bien, la verdad no soy de la ciudad, vengo del polo sur y allá estaba en un tratamiento y quiero hacer lo mismo acá para no perder la costumbre – Río con inseguridad mientras le extendió los papeles que llevaba con ella.

La doctora los tomó y se tomó su tiempo para leerlos cuidadosamente, estaba impresionada por lo que leía y sus ojos lentamente se llenaban de lágrimas.

– Será un gusto poder ayudarnos mutuamente señorita Korra – Se levantó para abrazar a la joven quien dispuesta recibió el abrazo de la doctora y sus ojos llorosos delataban que se sentía más segura que nunca.

Luego de un buen tiempo salió de aquel instituto para luego ir a hacer su rutina de ejercicios, no quería caer en depresión a pesar de todo sabía que no valía la pena –. Tienes que seguir adelante Korra – Se alentaba mientras seguía su recorrido en su hermosa motocicleta.

Las dos jóvenes de labios carnosos se encontraban charlando de que harían más tarde, la ambarina se ofreció llevar a la ojiverde a casa de Katara ya que iría por esos rumbos a reunirse con su hermano, además Asami no tenía intenciones de manejar porque los paparazzi conocían sus automóviles y no quería lidiar con ellos, no con sus nervios. No quería imaginarse si agredía a alguien, los periódicos estarían repletos de chismes de su actitud tan deplorable.

Ambas se dirigieron al auto de la sureña, desde que llegó Azula a vivir con ella se lo había prestado para que lo use cuántas veces quisiera.

– Adelante, sube – Dijo amable.

– Gracias, es muy lindo tu auto Azula – Aduló mientras lo veía por dentro –. Y muy espacioso.

– Gracias niña pero es de Korra, me lo prestó para que lo usará – Sonrió mientras lo encendía –. Huele bien ¿no?

– Oh ya veo, ¿Es de ella ella? ¿O de donde trabaja? – Preguntó curiosa.

– Es de ella ella – Sonrió –. Fue el primer auto que compró, casi no lo usa ya que usa más la moto – Alzó los brazos.

– Woow, está muy lindo – Hizo cara de querer decir algo y así hizo –. Siempre imaginé que su auto sería más no sé... lujoso quizá – Alzó los hombros.

– No para nada, Korra no es muy así, prefiere algo que le guste a algo ostentoso.

– Me he dado cuenta, pero la motocicleta ¿No es ostentosa?.

– Pues la motocicleta se la compro Bolín sabes, pero fue como un acuerdo más que todo ya que pagaron la mitad de ella y ambos la utilizan. Además le queda muy bien a Korra se ve muy sexy con ella arriba.

– Eso sin dudarlo – Alzaron ambas las cejas mientras reían cómplices.

Tomaron rumbo de manera calmada, ninguna de las dos tenían prisa además el tráfico de un sábado era peor que de un viernes por la noche, no valía la pena correr.

– ¿Te has subido a la motocicleta de Korra? – Preguntó curiosa.

– Emm... Si pero debo admitir que morí de miedo al sentir como maneja, es extremadamente loca – Rio al recordar la invitación que le hizo esa noche para ir a la playa.

– Verdad – Rio junto con la ojiverde –. Pero sabe manejar eso es lo que me tranquiliza cuando voy con ella, nunca ha tenido un accidente, ni en carro ni en moto – halagó a su mejor amiga.

– ¿Así? – Se impresionó por lo escuchado –. Yo si he tenido accidentes jaja pero nada grave.

– Jajaja yo también, acá no pero si en donde crecí – Recordó las muchas veces que tuvo ligeros choques con varios objetos.

Charlaban de varías cosas que habían pasado hace varios años relacionado con los autos. No iban ni a la mitad del camino apenas iban por la autopista que las llevaría donde Katara cuando algo las asustó a ambas. Una mano tocó el vidrio del conductor como si de una puerta se tratase, con el corazón en la mano ambas se vieron obligadas a bajarlo cuando reconocieron de quién se trataba, ambas respiraron aliviadas.

– Licencia por favor – Gritó la joven con unos ojos risueños.

– ¿Acaso estás loca? – Gritó la ojiámbar –. Te vas a caer tonta.

– Si estoy muy loca gracias por notarlo – Quitó su casco para dejar ver su rostro moreno que tenía una enorme sonrisa –. ¿A dónde vas? – Preguntó curiosa.

– A dejar a Asami ¿y tú?

La morena se agachó un poco para ver a la hermosa copiloto de su mejor amiga y le regaló una leve sonrisa.

– Yo a traer unas cosas donde Katara – Gritó para que fuese escuchada.

– Oh ya veo, entonces te vemos allá porque también vamos para allá, iré a dejar a Asami con ella.

Asami cerró sus ojos al no creer lo que su compañera le decía a la sexy motorista.

– Oh que bien pero solo iré a traer las cosas, no me quedare allá – Sacó la lengua –. Bien que se diviertan – Colocó su casco y empezó a acelerar de manera alocada para asustar a su amiga y a su copiloto sacando humo del neumático aceleró dejando a todos los que transitaban la autopista perplejos de lo bien que manejaba esa motocicleta tan deseada.

– Es una loca – Dijo con disgusto la ojiámbar.

– Ni que lo digas, ojalá no le pase nada – Hablaba preocupada por la joven morena.

Cuando por fin llegaron a la casa de la cantante está salió a traerlas siempre con su actitud tan positiva que alegraba hasta al más amargado. Azula quien sólo la saludo para luego irse ya que tenía una pequeña reunión familiar se alegró de que la moto de Korra estuviera ahí –. Quizá arreglen algo estas dos – Pensó para sí mientras se despedía de ambas chicas.

– Pasa adelante Asami estás en tu casa, qué bueno que viniste los chicos están adentro.

La mente de Asami solo pensó en Korra y en Aang quieres era lógico que estuvieran ahí pero no era así, sino que estaba Korra y su amigo Mako quién charlaba muy a gusto con la ojiazul riendo y diciendo chistes que solo ellos podían escuchar.

– Chicos ya vino Asamiiiii – Cantó desde la puerta mientras llegaban a la sala donde estaban los otros dos.

– Hola Asami – Se levantó el joven a saludar a su amiga que tenía días de no verla –. ¿Cómo has estado?

– Hola Mako, muy bien ¿Y tú? –- Dijo mientras se dirigía hacia donde estaba la morena para saludarla.

– Yo perfecto, siéntate estamos acá charlando con Korra.

– Hola Korra – Dijo con una sonrisa.

– Hola – Dijo de manera seria.

Cosa que no le agrado a Asami ya que luego de saludarla la ignoró totalmente prestándole toda su atención al joven que estaba a la par de ella. Los celos de Asami estaban a flor de piel, pero tenía que guardar la calma para no parecer una psicópata delante de sus amigos, eso era lo que menos quería. Levantar sospechas de lo que realmente sentía con esa hermosa morena que la ignoraba triunfalmente.

Las dos jóvenes charlaban una más que la otra por supuesto ya que cierta chica estaba pendiente de lo que los otros jóvenes decían, realmente quería ir a decirle a Mako que dejara de coquetear con su chica, y tomar a Korra llevársela lejos y que nadie se atreviera a verla porque se las vería con ella pero obviamente eso no lo podía haber, una porqué era secuestro y otra porque parecería una loca y la llevarían al manicomio. Así que solo fingió como siempre no prestarle atención a esos jóvenes.

Korra se dio cuenta de que la ojiverde no estaba prestándole atención a Katara así que susurró al oído del joven para que hablaran francés, ya que ese idioma lo compartían ambos. Mako por obvias razones le siguió la corriente a la muchacha y empezaron a charlar.

– Hey Asami ¿Estás bien? – Dijo la morena mientras pasaba sus dedos frente a los ojos de su amiga para que reaccionara.

– Si si perdón es que me siento algo mareada – Mintió para salvar su pellejo, realmente lo que estaba haciendo era escuchar a esos dos, tratando de descifrar de que rayos estaban hablando, pero no podía entender absolutamente nada.

– [Entonces ¿Quieres ir?] – Preguntaba la morena mientras buscaba sus llaves en su chaqueta.

– [Si claro vamos] – Respondió el ojiámbar mientras se ponían de pie –. Adiós Katara, adiós Asami, saldremos a dar una vuelta con Korra – Dijo con una enorme sonrisa en su cara.

– Adiós chicos con cuidado – Respondió sonriente la morena.

– Oh con cuidado – Dijo algo disgustada la modelo quien abrazaba al joven para despedirse

– Adiós chicas ahí se divierten también – Dijo la morena abrazando a su amiga y a Asami quien no fue tan afectuosa.

– Bye – Dijeron las dos y se dispusieron a charlar.

El corazón de Asami estaba en protesta por todo lo que estaba pasando, desde que habló con Azula no hacía otra cosa más que pensar en Korra, realmente le había afectado ver esas fotos –. Soy una tonta – Pensó para sí mientras que veía a su amiga levantarse para ir a la cocina, se quedó sumida en sus pensamientos, los cuales solo eran el que debía de hacer para hacer las paces con la sureña, quería arreglarlo todo pero necesitaba un consejo, un consejo de alguien que no la juzgará, de alguien imparcial y ese alguien estaba caminando hacia ella con dos botellas de té frío en las manos.

– Dime Asami ¿Qué te sucede? Estás demasiado distraída amiga ¿Puedo ayudarte en algo?.

El corazón de Asami de ablandó y junto con el sus ojos que estaban cansados de resistirse a romper a llorar así que hizo lo que su cuerpo le pedía y se tiró a abrazar a su mejor amiga llorando como si fuese una niña, llanto que solo fortalecía levemente su triste y roto corazón.

– Ay Katara, soy una tonta – Lloraba mientras su voz salía entre cortada.

La ojiazul se sorprendió por el cambio tan repentino de su amiga y no hizo más que darle todo el consuelo del mundo en ese abrazo.

– Dime Asami ¿Qué te agobia? Sabes que estoy acá para ti bebé – Acariciaba su espalda mientras está lloraba desconsoladamente entre sus brazos, quien la viera diría que parecía una niña que acababa de perder a su muñeca favorita, pero realmente se trataba de alguien de veinticuatro años llorando por perder la oportunidad de estar con alguien a quien si le correspondería su amor.

– Katara, por favor solo dime que no vas a juzgarme por favor – Decía entre llanto mientras lentamente se separaba de su amiga.

– Asami, nunca haría algo así, sabes que cuentas conmigo siempre – Le vio de frente con una sonrisa llena de seguridad.

Pasado un rato la modelo calmo su llanto y con esto corazón que latía con miedo, quería pedir un consejo y no había nadie mejor que Karata para darlo, ella había pasado por algo similar, muchos más de sus colegas la buscaban para pedir consejos, si ellos podían ella también ya que eran muy cercanas.

– Bien Katara te contare la historia de todo y necesito que me digas que puedo hacer para arreglar todo esto – Dijo de manera seria y convencida de que quería confesar lo que sentía por cierta ingeniera.

– Adelante amiga – Sonrió –. Cuando quieras.

– jmBien acá vamos, es sobre Korra sabes, ella es la que está realizando el nuevo proyecto de mi padre y cuando mi papá me dijo que quería reunirse con los nuevos socios para el nuevo proyecto y la vi ahí te juro que sentía morirme, antes de que tú me contaras sobre ella me la encontré dos veces sabes, y cuando supe que era ella de quien me hablabas mi interior sabía que nuestro destino era estar juntas pero que era demasiado confuso y aún lo es, nunca lo dije porque tenía miedo de que me juzgaran por enamorarme de alguien que ni siquiera conozco – Una lagrima salió sin advertir deslizándose por su mejilla –. Empecé a seguirla por las mañanas junto con Kuvira a quien le dije que quien me interesaba era Bolín – Pego su palma a su frente ante la tontería –. Con Korra he salido en varias ocasiones, pero siempre sale algo mal y no sé por qué. La primera vez que nos conocimos fue por la noche y me llevo cena, fue tan linda conmigo nunca me pregunto nada que me hiciera sentir incomoda sabes – Sonrió al recordar esa noche –. Pero después la llamaron y ya no continuamos con la charla, la segunda fue tan impredecible, porque de la nada al salir del gimnasio me dijo que si quería acompañarla, por cierto entre al gimnasio para conocerla un poco más – Rio ante sus confesiones –. Me llevo a la playa y fue tan lindo, fuera de lujos, realmente sentí que conectamos una vez más – Contó obviando la parte mala de esa historia.

La morena estaba impresionada por todo lo que había confesado esta, realmente era muy astuta ya que nunca se dio cuenta de nada de lo que estaba diciendo –. Wow debe de tenerte súper enamorada como para que hayas entrado al gimnasio por ella – Se burló ante la confesión.

– ¿Tú crees? – Sonrió con pena ante lo dicho por su amiga –. Y luego la cita que cambio todo, bueno no fue una cita cita, más bien solo me invitó a ir a ver un terreno a las afueras de la ciudad, creo que quería comprarlo o algo así, fue tan lindo, en tan solo unos cuantos minutos preparó la mejor cita que no era cita y fue la mejor de todas las que he tenido, me gusto todo lo que hizo por mí y fue tan importante, charlamos de todo un poco y al final de la noche se quedó dormida en el césped y ahí fue cuando el robe un beso, nuestro primer beso, ese beso Katara ese beso que me dijo que todo lo que estaba sintiendo por ella era real – Sus ojos se volvieron cristalinos –. Se dio cuenta y en vez de apartarse de mí ya besamos conscientemente, desde entonces cambio todo, nos escribimos seguido, charlábamos por celular por las noches después de salir del gimnasio, sus amigos se volvieron mis amigos, hasta salimos en público y fue tan linda y comprensiva cuando varios fans llegaron a mi pidiendo fotografías, hasta se ofreció a tomarnos fotos ¿Puedes creer? No se enojó en lo absoluto.

La morena sabía por qué había dicho eso último, la última pareja formal de Asami siempre hacia problemas cuando salía a caminar o algo parecido, salía a las noticias de ella agredía a los fanáticos como a los paparazzi y eso fue lo que desmorono la relación –. Ya veo porque estás interesada en ella – Admitió con una sonrisa en sus labios.

– Sí que es difícil encontrar a alguien como ella – Sus ojos se llenaron de lágrimas y estas recorrieron sus mejillas hasta llegar a su mentón –. Pero todo cambio hace un mes, Kuvira comenzó a hablarle y coquetearle, pero Korra no lo impidió y esa fue la gota que derramó el vaso – Sus lágrimas dibujaron un trazo sobre sus mejillas en que descansaron amargamente –. Desde ahí me alejé de ella porque no quiero estar enamorada de alguien que realmente no me toma en serio y ayer por la tarde noche me llama Bolín y yo me dijo que fuera a su apartamento y me topo con una tipa que es la novia actual de Korra, te imaginas lo que sentí al verla con esa mujer Katara – Gritó con dolor –. Me dolió y me dolió mucho verla, sé que no tengo derecho pero era la primera vez que la veía después de un largo tiempo para mí, siempre ha había estado en mi mente a cada instante paseándose a gusto en los momentos más inoportunos, ¿Puedes creer? – Dijo con gran dolor.

– Oh mierda, lo siento mucho Asami – Dijo sintiendo el dolor que Asami tenía al escuchar su voz tan quebrada.

– Eso no es todo, hoy por la madrugada me abraza y me hace sentirme tan segura a su lado como si nunca hubiera pasado el último pero todo es falso, ella tiene novia, por cierto me quede con ella por la tormenta que hubo por la noche su amiga insistió en que me quedara para luego decirme que me quedara con Korra sin poder protestar, en la mañana estaba tan cariñosa conmigo que no me resistí y que dije que ya estaba así porque ya terminado con Nathaly, se enojó de tal manera que se puso seria conmigo desde entonces – Lamentó –. ¿Qué hago Katara? No se me ocurre nada por hacer, ¿Estoy cometiendo algún error? ¿Tengo que alejarme de ella? – Dijo en marera de súplica, necesitaba una respuesta que la ayudase a sacar a esa mujer de su vida.

– Ay Asami primero déjame que procese todo lo que me acabas de confesar, por favor es que no puedo creer que te hayas enamorado de Korra, tú que la juzgabas de que era una caza recompensas – Rio por el recuerdo y de cómo la modelo acusaba a dicha morena tan segura de que solo quería vender sus secretos.

– Calla calla calla, lo sé el amor es muy malvado – Rio por ese recuerdo –. Pero nada puedo hacer en contra del corazón – Alzó los hombros.

– Bien dejamos a un lado los chistes y sigamos con eso de Korra, creo que tienes un problema, y no tengo que ser adivina para saber qué es lo que pasa, solo haré esta pregunta y quiero que me contestes con la verdad ¿Le dijiste a Korra lo que sentías? – La vio de manera seria, aunque ya sabía la respuesta a su pregunta quería escucharlo de los labios rojos de su amiga.

Asami agachó su cabeza en forma de culpa y negó con su cabeza –. No Katara, nunca le dije lo que sentía – Admitió con desagrado que era la tercera vez que le había hecho la odiosa pregunta.

– Asami quiero que entiendas esto, tu eres una hermosa modelo muy famosa que podría tener a quien quieras a tus pies y Korra es una ingeniera que no es conocida por la fama y esas cosas no son su ámbito, entonces tienes que ponerte en su lugar, te imaginas que piensa al saber que tú estás interesada en ella ¿Cómo podría saber si es real lo que está viendo? Acaso no te has puesto a pensar en los malos comentarios que tienen de ti porque te creaste una mala fama de andar con muchas personas sin importar el qué dirán, ¿Ella lo sabe? – Le vio de manera seria –. Korra es una persona emprendedora y lucha por lo que quiere y en sus propósitos no está ser una figura pública, te imaginas que hubiesen sido algo y tu apareces en varios videos besándote con Ginger y no me veas así porque eso fue noticia de días, todo el mundo se enteró de eso Asami, solo piensa será Korra lo vio, ¿Qué habrá sentido ella? Al ver a la chica que le gusta y que "le corresponde", besar apasionadamente a una loca como Ginger ¿Lo has pensado? – Escupió sin pena a manera de hacer reaccionar a su amiga con sus preguntas –. Porque ahora que me cuentas las cosas que hiciste me puse en el lugar de Korra, como pretendes tener algo serio con alguien que no es de nuestro medio y hacer lo que haces, estas como Mako, el busca a una princesa que le llene su corazón y él está haciendo y deshaciendo con muchas chicas que no tienen la culpa de que sea un perro, ahora está detrás de Korra y ella misma me lo contó, le gusta Mako pero no quiere ser UNA BURLA a la hora de que él no la tome en serio – Hizo énfasis en las palabras y de manera seria –. ¿Tu realmente estarías dispuesta a destruir la privacidad a alguien que tiene una vida normal? Solo imagina lo acosada que es solo por conocernos y haber salido con unas cuantas fotos con nosotros en los medios, ¿Te imaginas que Asami que Mako llega a salir con ella y él no la pueda valorar como realmente se lo merece? ¿Te imaginas como la atacarían? ¿Te imaginas los hostigamientos que tuviese que pasar? – Preguntaba a quema ropa –. Nunca lo pensaste ¿verdad? No te digo que no la merezcas pero que tienes que asegurarle que su privacidad estará segura a la hora de ser algo, ¿Me entiendes? Tu bien sabes que no es lindo que te acosen, tú lo sabes Asami pero nunca te pusiste en su lugar, juzgas su forma de actuar y de cómo te lastimó, pero solo estás viendo las balas que llegaron a ti sin ver todas la balas que le has disparado a ella solo con tus acciones – Finalizo el sermón

La cara de Asami no reflejaba otra cosas sino vergüenza y decepción, si decepción de ella misma, realmente todo lo que le había dicho Katara, todo había sido verdad, ella nunca pensó en que podía sentir la morena, nunca se puso en sus zapatos, solamente juzgo lo que esta hacía, y en verdad tenía razón su amiga y Azula, ella vio esas fotos y obviamente vio los videos que se volvieron polémicos, todos se los etiquetaban en todas partes, le preguntaron que qué rayos le había pasado para dejarse besar de esa manera tan deshonrosa, sus padres no le dijeron nada pero si sintió la mirada acusadora de su madre quien era la que siempre le aconsejaba portarse bien, su padre era más de mente abierta pero también notó que estaba algo decepcionado. Cerró lentamente sus ojos y de estos se escaparon lágrimas, lágrimas que contenían muchas emociones, dolor, decepción, enojo, amor, esperanza y muchas otras más. Agradeció tanto a su amiga que estaba ahí para decirle la verdad y no para quedar bien, se sentía regañada, pero era una nueva puerta abierta, una oportunidad para comprender, para comprender a Korra, la chica que le robo muchas horas de sueño, que le robo una parte de su corazón y de su mente ya que siempre estaba ahí, desde que la conoció como realmente es, supo que no todas las personas eran como antes se le habían presentado a lo largo de su vida –. Ella es diferente, ella vale la pena cuantas batallas se me vengan, quiero luchar por ella, por su persona, por su lindo corazón, quiero ganar esa batalla – Susurró de manera que la morena que estaba sentada a la par de ella escuchó todo lo que dijo, esas palabras que salieron de su corazón.

Karata la vio de forma orgullosa, quería que su amiga fuera feliz y sabía que Korra podía llegar a hacerla muy feliz, esa morena de vida tan distinta a la de ellas podía llenar ese vacío que deja la fama y ayudaría en lo que fuese necesario para que las dos estuvieran juntas.

Estaban alimentando a los patos que nadaban a gusto en el bello lago mientras charlaban acerca de lo que hicieron desde la última vez que se vieron. El joven estaba nervioso, desde hace ya un tiempo quería decirle a esa hermosa sureña lo que sentía, realmente nunca se sintió así de seguro con sigo mismo como cuando estaba con Korra, ella hacía que quien estuviese a su lado sacará su verdadero yo. Había practicado tanto lo que quería decirle. Él un cantante famoso, que hacía conciertos internacionales frente a miles de personas desde muy joven, que hacía lo que quería cuando lo quería sin importar la opinión de sus fans y mucho menos de la prensa estaba sudando por decir algo que sentía desde su interior a una chica tan normal, una chica que ni siquiera era fan de sus canciones, era extraño pero lindo a la vez.

– Korra... – Dijo sin voltear a verla.

– Dime – Lo vio de reojo pero siguió alimentando a los patos.

– ¿Tú... Emm ¿Qué piensas de las personas que cambian con sus amigos cuando estos se les confiesan? – Empezó a palpar el terreno, no quería arruinar la amistad que habían formado.

– Amm pues creo que son inmaduros, personas tan simples que no saben manejar situaciones simples – Dijo sin balbuceos.

– Woow y ¿Te ha pasado? – Preguntó nuevamente para conocer ese lado de la morena.

– Sí, varias veces, Bolín se me declaro hace unos años sabes jaja – Rio por el recuerdo –. Pero le dije que lo veía como un hermano y nuestra amistad pues mejoró mucho después de eso sabes.

– Que maduros – Sonrió ante esa pequeña confección porque cuando conoció a Bolín realmente creyó que eran novios.

– Si la verdad es que si y ahora que obviamente ya no siente nada por mí y somos los mejores amigos así que todos ganamos – Celebro alzando las manos.

El ojiámbar sonrió ante ese gesto, por lo menos ahora sabía que si Korra lo mandaba a volar nada cambiaría entre ellos y siempre tendría su apoyo como lo ha tenido desde que la conoció.

– Korra tú me gustas sabes y perdona que te lo diga así pero en serio, en el tiempo que te he tratado me he dado cuenta que eres una persona a increíble, nunca nadie se había preocupado por mí bien como tú lo haces, tan desinteresada, tan honesta, no te da miedo de contradecirme o decirme lo que piensas y admiro eso porque tú solo ves a un chico más y me gusta sentirme así y quiero saber qué piensas de esto que acabo de decirte – Soltó sin titubear esas palabras tan llenas de sinceridad y se sentía orgulloso por ello, nervioso pero orgulloso.

Korra admiró la valentía de su compañero y le encantó cada palabra que escucho de la boca de este, le encantó lo que dijo acerca de ella, nunca pensó que su personalidad fuera a sobresalir, ella actuaba siempre a su manera de ser, sin fingir no importase con quién estuviera, le habían dicho que era buena onda pero nunca le habían halagado así pero se dio cuenta que tenía que responder algo importante para su hasta ahora amigo.

Un sujeto estaba acechando al joven que al parecer tenía una cita importante a la orilla del lago ya que sonreían mutuamente sin dejar de verse, se acercaba más y más sigilosamente esperando el momento para atacar y tuvo razón. Al cabo de unos minutos lentamente los jóvenes aún sonrientes se acercaban más y más a sus rostros y supieron que era el momento de disparar, eso se haría muy viral y le pagarían su recompensa merecida –. Voy a ganar mucho dinero con esto – Dijo sonriente mientras capturaba con su cámara profesional ese apasionado beso entre Mako y esa morena...

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Listoooo v otro capítulo dejen sus comentarios) y gracias por leer mi historia Les cuento que ya tengo mi otra historia llamada "No te alejes más ..." Para que le den el vistazo *