Lo se, lo se…. No tengo perdón de Dios, se me esta haciendo costumbre tardarme mas de dos meses. Ni siquiera yo me siento tranquila sabiendo eso. Pero bueno, ahora tengo nuevo trabajo y tenia que adaptarme a él, lo bueno que es de lunes a viernes, pero lo que me tiene alejada del teclado es la boda de mi prima… no es justo, ella me deja todo a mi, tengo que hacer las pulseras que voy a dar en las oraciones de la boda, ir por las invitaciones, ir a ver los arreglos, checar el pastel, el arreglo de la mesa principal… hasta parece que es mi boda… bueno…. Espero no tardarme mas, de hecho le deje hasta ahí porque ya estoy empezando la conti.
~ 1 ~
Apenas terminaste de subir los escalones que te daban acceso al Templo Patriarcal te quitaste las zapatillas de altos tacones, te estaban matando. Las tomaste entre tus manos y continuaste tu camino hacia el Despacho de Shion
-Ya no luce tan bonita- te dijo Ángelo –se ve que no sabe usar esas zapatillas
-Ya quiero verte a ti usándolas, a ver si no te cansas de llevarlas puestas- le respondiste, pues ya estabas bien desacostumbrada, pues siempre usabas tenis para ir al trabajo.
-¿A dónde vamos?- te pregunto Aioros
-A donde voy, querrás decir- le corregiste de inmediato –pero claro, siempre andan de metiches. Parecen chicles
-Acabamos de ver su enfrentamiento contra Poseidón y es esencial que el Patriarca lo sepa- te dijo Mü
-A veces llego a odiarte- le dijiste mientras continuabas tu camino –y se dice que es uno de mis guerreros más fieles- te susurraste a ti misma mientras abrías la puerta del Salón -¡Shion! ¡Ya llego por quien llorabas, ya no llores más, seca esas lágrimas y alégrate que acaba de llegar la luz de tus ojos!
-Con razón sentí el cambio de energía del Cosmo, algo me decía que mi paz se había acabado- te dijo mientras te ignoraba y volvía a sus papeles -¿Cómo le fue?
-Calma ese ánimo Shion- le comentaste –pero al ver que estas tan ocupado con eso, me voy- comentaste
-Está bien- te dijo, te diste cuenta de que tu chantaje no funciono. Pensaste rápidamente y le sonreíste a Dhoko, el entendió ese gesto
-Bueno, entonces solo Dhoko y yo discutiremos el contenido de la carta que Poseidón me dio- llamaste la atención de Shion pues aunque era de reojo te observaba –tal vez tenga algo con que acabar con Hades o de perdido atarlo a una roca- continuaste mientras Dhoko te entregaba la carta
-¿Nos vamos mi lady?- te pregunto Libra mientras te abría la puerta
-Claro, lo discutiremos en mi habitación
-¿Y nosotros?- te pregunto Shura
-Por supuesto que vienen conmigo- respondiste mientras mirabas sonriente a Shion que ya se había puesto de pie
-Athena- te llamo y lo miraste –déjame ver eso- te dijo mientras extendía su mano para tomar ese papel que traías contigo
-No- respondiste mientras caminabas de reverso a la salida –dijiste que tenías cosas más importantes que hacer
-Athena… "-.-" sabes que eso que traes en la mano es importante
-Por eso lo voy a leer con Dhoko, al fin y al cabo él también es un sobreviviente de la Guerra anterior- le dijiste
-Vas a acabar con mi paciencia "-.-"
-Vuelve a lo tuyo- le respondiste –y yo a lo mío
-Athena- te dijo mientras apretaba el paso para seguirte, ya ibas camino a tu habitación
-No- dijiste y al doblar en una esquina comenzaste a correr
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Después de que pasaste por los jardines traseros del sitio, entraste de nuevo al Templo del Patriarca, bajaste por las escaleras y entraste al Templo de Piscis para correr por todo el lugar para salir de ahí y de nuevo correr hacia tu habitación. Cuando llegaste estabas riendo aunque ya habías acabado con la paciencia de Shion, saltaste en la cama para salir de ahí pero te topaste con el Muro de Cristal y caíste al suelo.
Ahora te encontrabas tratando de regular tu respiración y masajeando la oreja derecha, pues Shion te había llevado de ella hasta su Despacho y te dejo en una esquina de pie castigada, mientras que él se encontraba sentado tratando de recuperar su aliento.
-¿Qué te pasa Shion?- escuchaste que le pregunto Dhoko sin esconder su tono de burla
-Es que ya le pesa la edad Dhoko- respondiste sonriente, Shion te miro y tu callaste y volteaste a observar el piso que de pronto te pareció interesante
-Quiero que se callen- escuchaste que ordeno a pesar de que nadie estaba mencionado palabra alguna –leeré la carta primero para mí, si veo que es necesario que sepan del contenido la leeré en voz alta
-Eso no es justo- susurraste, pero de nuevo sentiste la mirada del Patriarca
Paso un tiempo corto, aun así algo te decía que no era algo que le preocupara mucho a Shion, solo se veía algo… desconfiado. Dhoko se comenzó a impacientar al igual que el resto de los Caballeros presentes. Poco a poco te fuiste acercando, paso a paso hasta colocarte detrás de Shion, asomaste tu mirada pero no alcanzabas a leer con claridad, el cabello del ex Aries te lo impedía, te acercaste mas, sin darte cuenta te colocaste a lado de Shion, la carta de Poseidón era interesante, terminaste sentándote en el descansa brazos de la silla. Tomaste la carta mientras que Shion seguía pensando.
"Athena.
Jamás en vida pensé que tendría que ayudarte, pero prefiero que seas tú la que mantenga el control de la tierra a que sea el mismo Hades. No malinterpretes estas palabras, no te aprecio y jamás lo hare, pero es más sencillo tener una batalla contra ti que contra un dios con más experiencia.
Athena… en la Cordillera de los Andes se encuentran unas Sacerdotisas que siempre, desde la era del mito han servido con fervor a Hades. Ellas saben cómo detenerlo y como atrapar su alma, te pueden dar la información de cómo acabar con Hades, pero ten cuidado… no te fíes de ellas, porque no dan nada sin recibir algo a cambio. Lamentablemente no te puedo decir que es eso que piden, porque jamás es lo mismo, creo que observan con atención a su invitado antes de pedirle ese algo.
Se encuentra en un punto alto, habrá muchos peligros naturales a los que te tendrás que enfrentar. Si decides hacer caso a mis palabras serás solo tú la responsable de lo que te vaya a pasar, solo te estoy ayudando porque tarde que temprano tomare el control de la tierra… además… me debes una victoria Athena. Debes de tener cuidado, te recomiendo ir completamente sola… pero se de antemano que tienes el síndrome de estar siempre a lado de "papi"…. Te recomendaría Athena que solo lleves a aquellos que sean capaces de guardar aquello que estas brujas te dirán.
En mi deseo personal… espero que mueras en la travesía, pero espero que llegues con bien para que puedas ganar la batalla y sea yo quien te despoje de tu vida con mis propias manos.
Emperador Poseidón, rey y soberano de los 7 mares."
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Te quedaste callada, apretando aquel trozo de papel con más fuerza de la que era necesario, aquello te había hecho enfurecer. Sabias de antemano que no eras santa de la devoción de Poseidón, pero también pensaste que podía haberse callado alguno que otro deseo que había expresado en aquella carta. Levantaste la mirada y observaste que algunos de ellos seguían pensando en aquellas palabras, otros más como Cáncer y Leo estaban soportando la risa… sin duda alguna les divertía ver como Poseidón te sacaba de tus casillas.
-Athena- te llamo Shion y le miraste –¿Qué es lo que vas a hacer?- te pregunto mientras te quitaba la carta y trataba de alisar el papel que ahora se encontraba arrugado
-Matar a Hades y después a Poseidón- le respondiste
-No es cosa de juego
-Shion, lo voy a matar, te juro que mato a la sardina enlatada- sentenciaste y caminaste directo a la salida del Despacho
-¿A dónde vas?- te pregunto Dhoko mientras los demás esperaban tu respuesta
-A mi cuarto- respondiste –me quiero bañar y estar SOLA- recalcaste mientras salías de ahí.
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Los días pasaban, aun así no sabías a cuál de todos los guerreros tenías que llevar a donde se encontraban aquellas sacerdotisas. Sabias de antemano que la Cordillera de los Andes se encontraba literalmente hasta el otro lado del mundo y sobre todo a lo que más temías era al clima, según tus estudios de Preparatoria este presentaba un clima inestable, podía recibirte desde una fuerte nevada, un extremo calor o una intensa lluvia con todo y granizo.
Escuchaste unos golpes en la puerta de tu consultorio, Calandra se despidió de ti y aun te quedaste un poco más en tu oficina… tenías que pensar y con la Orden completa en el Santuario, esperando a ver quiénes eran los elegidos no ayudaba en mucho a aclarar tu mente.
Caminaste a paso lento, la tarde apenas estaba cayendo. Subiste el volumen de la música de tu celular, ya tenías tiempo que no escuchabas música tranquilamente. Saludaste a los guardias que siempre se encontraban custodiando la entrada al Santuario, pero en esa ocasión no subiste las escaleras… tomaste un camino diferente, te dirigiste a aquel lugar donde animaste a Aiora a luchar por Marín… desde ahí podías ver todo el pueblo de Rodorio, se veía más grande desde la última vez que lo viste. Tomaste asiento en el suelo usando el tronco de aquel árbol de respaldo y te acomodaste mientras escuchabas tranquilamente la pista que se encontraba en ese momento
-Somos los Guerreros que levantamos este pueblo del polvo- tradujiste una parte del coro para ti sola… como un susurro y continuaste sumida en tus pensamientos
La noche cayó lentamente, sabias que Shion no había movilizado a media docena de soldados y caballeros porque sabía de antemano que estabas dentro del Santuario, pero que no habías querido llegar a tus aposentos era otra historia. De nuevo repasaste a cada uno de los Caballeros que conocías, desde los de Bronce hasta los de Oro… sin duda alguna, era a los últimos a los que conocías mejor, sobre todo porque eran ellos los que tenían prioridad para cuidar de ti.
-The priestess roars "Get down on your knees"- susurraste de nuevo mientras seguías mirando al pueblo ya con sus luces encendidas
-¿Se puede saber a quien ordena la Sacerdotisa ponerse de rodillas?- escuchaste la voz de Shion dentro de tu cabeza, giraste la mirada y ahí estaba a tu lado, mirándote como siempre lo hacia… con cariño
-Hola Shion- le respondiste mientras te quitabas los audífonos y te ponías de pie -¿sabes inglés?- fue lo primero que le preguntaste
-Claro que si- te dijo mientras te observaba -¿Qué haces aquí? ¿Por qué no has llegado a tus aposentos?
Caminaste casi colocándote en el filo de una larga caída, dejando que el viento que corría en ese momento te acariciara el rostro, alguno que otro mechón de tu cabello se colocaba rebeldemente en tu rostro… aún se encontraba corto y sabias de antemano que tardaría unos años, largos años en tenerlo de nuevo largo. Dejaste el problema de tu cabello y dejaste salir un suspiro.
-Aún no se Shion- le susurraste, aunque sabias de antemano que te estaba escuchando –tu que los conoces a todos…- te giraste a verlo -¿a quién debo de llevar?
Camino hacia dónde estabas y te acerco a él para abrazarte mientras acariciaba tus cabellos, no supiste porque, pero de pronto te dio ganas de llorar. Ahora lo sabias, cada vez que Shion te abrazaba siempre te entraba ese sentimiento de protección, sentías que de un momento a otro lo perderías… era algo que no querías.
-A los que elijas…- te respondió –de seguro que serán los indicados para esta travesía.
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~ 2 ~
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Te sentías tremendamente nerviosa en ese amanecer. Si tenían que partir lo harían a la de ya. Habías enviado unos mensajes muy cortos con los guardias a aquellos que en tus pensamientos sabias de antemano que te seguirían y que pelearían a tu lado. Solo esperabas que la Orden Dorada no lo tomara a mal.
Te colocaste la chaquetilla negra sin mangas encima de tu blusa celeste pálida, adornaste tu pantalón negro con una cadenilla ligera. Mientras bajabas las escaleras hacia el Coliseo donde ya te estaban esperando ibas ajustando tus guantes de motocicleta. Los habías comprado con la ilusión de tener una motocicleta, pero en esa ocasión tu madre no te dejo comprar una, alegando que te accidentarias.
Tal como lo temías, los chapeados en oro se encontraban ya listos para salir contigo, todos y cada uno de ellos ya vestidos, dispuestos a seguirte.
-Buenos días Shion, Dhoko- les saludaste –buenos días al resto- saludaste
-¿Solo somos el resto?- escuchaste que Aiora le susurro a su hermano quien lo mando a callar
-Bueno- te llamo Dhoko -¿estas lista?- tu asentiste –Que bien, ya te están esperando en la salida del Santuario y no te preocupes por nada
-¿Por qué tendría que preocuparme Dhoko?- preguntaste dudosa
-Ya les encargue de manera amable que cuidaran de ti- te conto mientras pasaba su brazo sobre tus hombros. Solo esperabas que no los hubiera amenazado
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-Si esta es una broma es una de muy mal gusto- escuchaste murmurar a Milo que se encontraba mas serio de lo normal
-¿Ellos? ¿De verdad?- ahora fue el turno de Cáncer, ya te esperabas esta reacción pero estaban exagerando de mas
-Morirá, sin duda alguna se cumplirán los deseos de Poseidón- susurro Mü, incluso él parecía que no estaba de acuerdo con tus elegidos
-Les aseguro que eso no pasara- escuchaste hablar a Misty quien se acercó unos pasos –el hecho de que no seamos del mismo rango no significa que no somos capaces de defender a la diosa que protegemos
-Cierra la boca- le ordeno Saga mientras se colocaba frente a él –no te hemos dado la orden de que nos dirijas la palabra
-¿Acaso crees que esos te protegerán?- escuchaste las palabras duras de Shaka –Ikki, Shun y Hyoga son solo de Bronce mientras que Misty y Argol solo son de plata
-No hay que ser tan cruel- le respondiste –es mi decisión- dijiste seriamente –ya lo he decidido y ellos son los que me acompañaran hasta donde se encuentran aquellas sacerdotisas, brujas o lo que sea- respondiste seriamente
-¿Así que…. Es su ultima palabra?- te sorprendió el tono que había empleado Aioros
-Aja- respondiste mientras encarabas a Shion y Dhoko –bueno, entre mas rápido mejor
-¿Estas segura de irte así?- te pregunto Dhoko al hacerte notar que tu blusa era de manga corta
-¿Qué tiene de malo?- preguntaste –según investigue en internet ahorita es la época de calor extremo, me voy a hacer más negra de lo que ya estoy pero al menos no me voy a congelar
Shion te dio unas ordenes mas, sobre todo a tus acompañantes que iban vestidos de civil. Sobre todo les encargo no dejarte sola, que no cometieras locuras y que no importaba cuanto lo pidieras pero no debían de dejarte sola, mucho menos ir a explorar.
-Ya entendí papá- le respondiste en modo cansado y de burla –bueno si es todo, ya me voy
-Parten 5 Caballeros y una diosa….- escuchaste decir al Patriarca
-Esperamos el regreso de los 5 Caballeros y la diosa para que cuenten las maravillas que encontraron- completaste el anuncio, Shion te miro feo -¿Qué? Siempre dices lo mismo, ya hasta me lo aprendí
-Mejor ya vete, que se te hace tarde- te ordeno
-¿Así o mas corrida?- dijiste –buenos mis chicos dorados nos vemos…- pero ninguno de ellos te hizo caso –que delicados- susurraste –buenos niños, es hora de irnos
-A la orden- te respondieron y comenzaron a salir de ahí
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Pronto llegaron al Aeropuerto para tomar un avión que los llevaría hasta alguna parte de Europa y de ahí tendrían que trasladar. No sabias como era que Shion podía manejar las finanzas de ese lugar, algún día le ibas a preguntar.
Se acomodaron en los asientos del avión. Te toco compartir asiento entre ambos caballeros de plata, algo te decía que el Patriarca había designado de esa manera los lugares.
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En completo y absoluto silencio… así había sido el viaje que habías tenido con aquellas personas que se suponían que tenían que cuidar de ti. No habían mencionado palabra alguna más que solo para hablar de lo que tendrían que hacer llegando al lugar de la misión, ahora te estabas planteando si había sido buena elección llevarlos contigo para poder llevar a cabo esa tarea. Estabas muy acostumbrada a hablar, era algo natural en ti, pero esos no sacaban tema de conversación alguno y te estabas muriendo de aburrimiento.
Sumando al aburrimiento te encontrabas con hambre y sueño… esas no eran buenas combinaciones para ti, pues sabias que te podías poner de un humor negro que hasta Afrodita y Ángelo se quedaban cortos cuando te enojas, eras mas peligrosa que el mismo Tesoro del Cielo de Shaka.
-Señorita- te llamo Misty -¿se siente bien?
-Si- respondiste mientras escondías tu rostro entre tus piernas, esperando a que un bendito camión, autobús… como se les dijera en ese lugar pasara.
Apenas habían pisado el suelo de ese sitio un auto los llevo hasta un lugar en el cual había pocas personas, no sabías a que horas habían llegado, pero si te acordabas de que el sol apenas estaba saliendo y ahora ya casi estaba a punto de ocultarse, pero seguían varados en un pequeñísimo lugar donde había a lo mucho no más de 15 casas. Tal vez era porque estabas acostumbrada a que siempre que salías de misión, aunque fuera a comprar la leche, siempre ibas acompañada y hablando de cualquier cosa con los chicos, pero estos no decían nada de nada.
-¿Estas segura?- escuchaste que te pregunto Shun mientras sentías que tomaba asiento a tu lado –Athena…- coloco su mano encima de tu hombro -¿le incomoda nuestra presencia?
-No es eso- respondiste al levantar tu rostro, lo miraste fijamente –solo que….
-Está más acostumbrada a estar con la Orden Dorada- trato de completar tu frase Ikki quien se colocó frente a ti con sus brazos cruzados sobre su pecho
-Tampoco es eso- respondiste –lo único que me tiene con los nervios de punta es el silencio- cada uno de los Caballeros que te acompañaban te miraron fijamente –lo que pasa es que… bueno… siempre que salgo a una misión o lo que sea me la paso platicando. No tolero el silencio, siento que me excluyen, siento que los incomodo
-Así que no le gusta el silencio- te comento Argol, tu negaste con la cabeza
-¿De qué quieres hablar?- te pregunto el Cisne
-De nada- comentaste mientras mirabas al piso –no es que tengan que cumplir todos los caprichos de una niña
-¿Puedo hacerle una pregunta?- te pidió Misty y tu asentiste -¿Por qué nos eligió a nosotros?
No quisiste levantar la mirada, solo mirabas como tus pies levantaban polvo de aquel suelo terroso. Dejaste salir un suspiro, sabias porque lo habías hecho, lo que no sabías era la reacción de ellos al darse de las razones.
-Lo que pasa es…- dudaste pero al final te armaste de valor –siempre salgo con ellos y… no es que no les tenga confianza, solo que siempre ellos….- los miraste fijamente –se que la mayoría de han de pensar que tengo una cierta preferencia por los Dorados y tal vez sea así. Pero tienen que entender que me la vivo en el Santuario, tomo mis alimentos con ellos, hablo con ellos, juego con ellos, peleo con ellos… la mayoría de las cosas las hago con ellos y….
-Quería interactuar con las otras dos ordenes- adivino tu pensamiento Ikki, tu asentiste -¿Por qué nosotros en especial?
-Porque son con los que mejor me llevo- respondiste –no quería venir a esta misión con ellos, quería venir con ustedes, para conocerlos mejor
El silencio absoluto se sintió de nuevo, ahora pesaba mas que antes… pensaste que tal vez no había sido una buena idea el hecho de decirles que los habías elegido para probar si te puedes llevar bien con ellos o no. Continuaste mirando al suelo, tal vez lo mejor era seguir con aquellos chicos que te sobreprotegían, de pronto viste una mano que se extendió hacia ti, alzaste la mirada para toparte con la de Argol.
-Entonces… ¿Qué te parece si comenzamos a caminar? Tal parece que no va a pasar un auto por aquí- tomaste su mano y asentiste
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-¿Y si se perdió?- volvió a insistir el Caballero de Escorpio
-Con ella está el Caballero de Andrómeda- le respondió el Patriarca mientras continuaba con sus papeles –podrán hallar el camino sencillamente
-¿Y si sale una fiera?- insistió
-Argol los puede convertir en piedra con su escudo- le volvió a responder
-¿Y si los persigue un Ciclope gigante?- continuo
-¿Y si te callas y continuas con lo que estabas haciendo?- en esta ocasión le respondió Kanon quien ya estaba harto de Milo y sus suposiciones
-Pero si hay Quimeras, Grifos o algo así- comento mientras miraba por la ventana –Poseidón jamás menciono que era lo que se iban a encontrar
-Se encontraran a lo mucho con ladrones y ya- respondió el gemelo menor –así que ya cállate si no quieres que lo haga de un golpe
-Me preocupan… más ella que los otros- continúo susurrando
-Te juro que aceptare con gusto el castigo del Patriarca con tal de que me dé la oportunidad de callarte a golpes- amenazo
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~ 3 ~
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-¡Onda Relámpago!- escuchaste que grito Shun mientas la cadena de su armadura se enterraba en el suelo y salía del otro extremo para impactar el rostro del enemigo, el cual apenas dio unos pasos hacia atrás
-Esto no está sirviendo de nada- escuchaste a Misty
-Si no lo dices no me doy cuenta- respondiste mientras permanecías escondida detrás del tronco de un árbol
-No creo que sea la mejor idea de estar con sus bromas princesa- te dijo Hyoga quien se estaba preparando para salir -¡Polvo de Diamante!
Sentiste que una fuerte y gélida ráfaga de viento corrió en ese bosque en el que se encontraban. Cuando Poseidón te dijo que te enfrentarías a varios peligros y que esperaba que murieras no te había pasado por la mente la idea que serias perseguida por un enorme Ciclope. Todos los que te acompañaban se encontraban revestidos con sus armaduras y tú simplemente con tu ropa de mortal. Saliste poco a poco del árbol, no querías morir a manos de una criatura de la cual solo habías leído en tus libros de historia. Se veía imponente, demasiado grande, te los habías imaginado al menos un poco mas alto que un jugador de basquetbol profesional, pero no algo tan grande
-¿Cuánto medirá?- te preguntaste mientras te acercabas a Ikki
-No más de 5 metros- te respondió sencillamente mientras tú palidecías
-Es mucho- respondiste
-Pero ya no puede hacer nada- te respondió Hyoga –esta completamente congelado. No se podrá mover
-Buen trabajo- dijiste mientras elevabas la mano, el solo te observo, te sonrió y choco su palma contra la tuya
-Muy bien. Andando- tomo el mando Ikki mientras lo seguías de cerca
Apenas habían caminado unos metros cuando escucharon un fuerte sonido, algo se estaba desquebrajando, se detuvieron y miraron hacia atrás, el ciclope se comenzaba a mover, te invadió el miedo cuando su ojo se movió y los miro fijamente. De pronto la ligera capa de hielo que lo cubría se rompió para liberarse, un fuerte grito se dejó escuchar, los oídos te dolieron con tanto ruido.
-Esta vez me toca a mí- dijo Misty mientras se colocaba al frente junto con Ikki, de pronto la tierra se comenzó a mover ligeramente –¿Qué está pasando?
-Nada bueno- susurraste, de pronto aquellos arboles comenzaron a caer –les dije que nada bueno
-¿Qué sugiere?- te pregunto Hyoga mientras se colocaba delante de ti
-Usare mi cadena para poder retrasar sus movimientos
-Ni madres- dijiste en voz alta
-¿Cuál es el plan?- te pregunto Argol
-¡Corran!
Apenas ordenaste correr, tú ya ibas unos metros más adelante. Enfrentarse a un Ciclope era bueno, tenían ventaja… pero que de la nada hayan aparecido cuatro más… eso no era nada bueno, no era de dios. De pronto sentiste que te elevaste para aparecer detrás de la espalda de Hyoga quien te llevaba a toda velocidad
-¿Qué te pasa?- le preguntaste media molesta por tomarse esas libertades
-Así o la dejamos atrás- te comento riendo
-¿De dónde salieron esas cosas?- pregunto Ikki
-Créeme amor, si supiera no habríamos tomado ese camino- le respondiste, desviaste la mirada hacia la izquierda y apuntaste a Argol -¡es tu culpa!
-¿Mi culpa?- te pregunto indignado
-Así es- le acusaste –sino hubieras dicho "vámonos por aquí" no estaríamos siendo perseguidos por esas cosas con un solo ojo
-Ciclope- te corrigió Misty
-El chiste es que me entendiste- le respondiste mientras mirabas hacia atrás
-Señorita Athena- te llamo Shun –en mi humilde opinión, yo creo que este no es el momento para estar discutiendo eso
-En mi humilde opinión- le respondiste –guárdate tu humilde opinión
-Que agresiva mujer- te dijo Ikki
-¡Ey, esas confiancitas!- le reclamaste a Fénix, pero dentro de ti estabas disfrutando el momento de pelea con ellos
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Los Caballeros que te acompañaban se encontraban escondidos detrás de unos arbustos, mientras que tú te encontrabas de rodillas viendo desde los mismos arbustos, observando como aquellos Ciclopes aun los estaban buscando. Estabas respirando agitadamente
-No se dé que está cansada si Hyoga la llevaba en su espalda- te comento Ikki
-Cállate si no quieres que le diga a Shion para que te mande a lavar los baños de todo el Santuario
-No me dan miedo sus amenazas- te respondió arrogantemente
Poco a poco los Ciclopes se cansaron de buscarlos y se alejaron de ahí. Aun así esperaron un poco de tiempo mas antes de continuar su camino. En unas horas que para ti parecieron eternas llegaron a las faldas de aquella cordillera. El frio apenas se sentía, en realidad no hacia tanto como lo habías imaginado. Miraste hasta la cima, aun te faltaba visión.
-Esto esta muy…- comento Argol
-De poca madre- dijiste mientras llamabas la atención de todos -¿Qué?- comentaste –seré una diosa, pero sigo siendo una chica ordinaria que puede decir malas palabras, que sangra, que tiene dudas y miedos, que actúa sin pensar y cosas así
-Que sincera- te respondió Misty mientras trataba de mirar la cima de aquellas montañas
-Estoy comenzando a odiarte- le respondiste –bueno galanes…- les llamaste –andando
Comenzaste a caminar mientras los demás te seguían. A los pocos minutos Ikki te pregunto por el camino correcto, pero en realidad no lo sabias. Así que te pusiste a pensar, Shun se propuso a sí mismo para descubrir el camino. Tomaste asiento en el suelo mientras observabas como aquella cadena se movía sola y se extendía en el suelo, poco a poco se comenzó a mover. Las ondas hacia un ruido en exceso pero no molesto, pronto apunto hacia la dirección correcta, la cual se encontraba por donde habías llegado, las miradas de burla de todos preferiste ignorarlas para no asesinarlos y no tener que explicarle a Shion el porque tendría que buscar nuevos reclutas para las armaduras del Cisne, Lagarto, Perseo y Fénix.
Mientras caminabas el frio se iba sintiendo mas poco a poco, Misty se despojó de su capa y la coloco encima de ti, aun así sentías el frio de esa montaña. Había pasado por tu cabeza el tener que subir a aquellas montañas, pero no tan arriba. La cadena de Andrómeda los llevaba sin titubear ni un solo momento, lo más difícil fue tener que escalar la montaña en algunas partes, pues la susodicha cadena apuntaba hacia arriba. Al menos ellos te ayudaban y mucho para que tu tarea fuese más fácil.
-¿En dónde diantres estamos?- pregunto Hyoga
-No tengo idea- le respondió Argol mientras se adelantaba unos pasos hacia un claro en donde no había ninguna clase de árboles, solo tierra ligeramente cubierta por una fina capa de nieve y rocas en todos lados.
-No creo que sea este el camino- aseguro de nuevo Hyoga
-La cadena nos guio hasta aquí- se defendió Shun
Argol se adelantó unos pasos al igual que Shun, tú corriste para alcanzarlos, al fin y al cabo si habían llegado hasta ese sitio gracias a Shun. Apenas te colocaste en medio de ellos una barrera se alzó. Esto los tomo a los tres por sorpresa, dejando a Ikki, Misty Hyoga fuera de ella, de inmediato se acercaron para toparse con aquel muro. Andrómeda y el caballero de Perseo te obligaron a alejarte para atacar con su poder y destruirlo al igual que los que estaban fuera de ella, pero no pudieron hacer nada, la onda expansiva te alejo aun mas y te arrojo al suelo.
-¿Qué vamos a hacer?- pregunto Argol al aire
-Tenemos que salir de aquí- le respondió Shun quien te tendió la mano para ayudarte a ponerte de pie
-Acepto propuestas para irnos- dijiste mientras caminabas hacia la pared –se parece a la de Mü
-La técnica de Lord Mü es muy poderosa- al escuchar como Shun se refirió a Aries te quedaste sorprendida, jamás habías escuchado que le llamaran de esa manera, siempre era tuteado por todos –si es semejante a la de él será imposible de romperla
-Claro que no- dijiste mientras los dos Caballeros te observaban pues recordaron tus peleas con los Dorados -A un lado galanes- comentaste mientras acercabas tu mano hacia la pared, elevaste tu Cosmo y de pronto… saliste disparada hacia atrás –ok… esto no salió como lo tenía planeado- te dijiste a ti misma
-Es extraño que ni siquiera la energía de la misma diosa Athena pueda destruir esta barrera- comento Shun mientras te ayudaba a ponerte de pie
-Lo que a mí me sorprende es que aun….- ahí murió el comentario de Argol pues comenzaron a escuchar unos ruidos.
Miraron a todos lados buscando la causa de aquellos sonidos, de pronto observaron que el suelo comenzaba a temblar ligeramente, de pronto de un momento a otro algo salió desde el centro de la tierra, te quedaste con la boca abierta… unas cosas amorfas de no más de dos metros, su cuerpo era de barro o piedra, aunque para ser sincera eso no te llamaba la atención, lo que en verdad te hacia quedar con la boca abierta era por sus cuatro brazos en los cuales tenían armas.
-Hijos de la momia- se te salió decir -¿a estos como los matamos?
-No tengo idea- te respondió Argol
-Aviéntate tu primero- le ordenaste y se te quedo viendo –tú tienes tu escudito mágico que convierte todo en roca
-Ellos son roca- te respondió
-No me importa, solo hazlo- le ordenaste mientras retrocedías unos pasos hacia atrás –Shun, tú te quedas conmigo que te utilizare como escudo
-Solo quédate detrás de mí- te ordeno, al parecer el pobre no había entendió tu sentido del humor
Por supuesto que Argol peleo valientemente contra los cuatro, todo esta bien, de lujo, de maravilla. Tu desde atrás le echabas porras, incluso fue capaz de convertir a dos de ellos en rocas, aunque él había dicho que era imposible. Estabas feliz, contenta, brincando de alegría al ver que no solo los dorados sino también los de plata eran dignos de ser llamados Caballeros de Athena. Claro… hasta que….
-Bola de montoneros- comentaste mientras corrías porque un par de esos te estaba persiguiendo
-¡Athena ten cuidado!- te grito Shun quien estaba ocupado con otros tres mas
-¡Athena, no te alejes mucho!- te ordeno Argol quien por distraerse recibió un golpe en el abdomen
-¡Déjame en paz! ¡Yo sé lo que hago!- le respondiste mientras escapabas de tus perseguidores
Ya sabias, lo tenías planeado lo que ibas a hacer para librarte de esas cosas que solo se dedicaban a perseguirte de un lado a otro. Ibas a utilizar aquel muro para poder tomar impulso. Correr, subir el muro como si hubiera dos escalones para tomar impulso, saltar hacia atrás, aparecer detrás de ellos y cargártelos con tu Cetro. Todo listo… todo calculado
-¡Esto no estaba calculado!- gritaste cuando de la tierra salieron dos cosas de esas más que echaron a perder tu gran plan. Tuviste que frenar en seco, estando a punto de caer al suelo, te agachaste para esquivar por unos centímetros el hacha que uno de ellos blandió de izquierda a derecha y con su otra mano de derecha a izquierda. Cambiaste de dirección y ahora tenías a 4 de esos detrás de ti. Esquivabas como podías los golpes de aquellas criaturas, que sabias como se llamaban, pero no correspondían a la descripción que tenías de ellos. Divagaste un momento, si esas cosas te hubiera atacado cuando recién ibas llegando al Santuario hubieras muerto enseguida, pero ahora eras buena esquivando sus golpes, ya no te preocupaba tener la ropa aterrada y alguno que otro rasguño, pues cada cicatriz por muy leve que ahora tenías en tu cuerpo era signo de que estabas creciendo y era tu trofeo.
Esquivaste el doble golpe de uno dejándote caer al suelo, desde ahí con todas tus fuerzas e imprimiendo algo de Cosmo a una de tus piernas para aplicar una barrida y derribar a uno de ellos y cuando te pusiste de pie esquivaste los dos puños para colocarte detrás del ultimo e imprimir una patada en su espalda para alejarlo de ti.
-¡Ya me acorde como se llaman!- dijiste mientras recuperabas el aliento
-Que bien, pero no creo que ahora sea el momento Athena- te dijo Shun mientras usaba su cadena para bloquear la espada que el enemigo quería clavar en su cuerpo
-¡Makhai!- gritaste mientras esquivabas el golpe de otro más –aunque no son como dicen en los libros
-Que bien, es bueno saber el nombre de estas cosas- escuchaste que te dijo Argol mientras se ponía de pie pues había sido derribado al suelo
-Aunque no son iguales a como los describen en el libro- comentas mientras alzabas una barrera para protegerte a ti y Argol
-No me interesa en este momento el relato de mitología- te respondió mientras detenía el golpe de uno de los Makhai que los quería atacar desde atrás de la espalda
De nuevo volvieron a la acción, pero por mas que lo intentaban no podían acabar con ellos. Uno golpe que te dio un Makhai te envió a estrellaste contra aquel muro, pero no tuviste tiempo de quejarte pues te quitaste de inmediato casi gateando, pues una espada salió en tu dirección a punto de enterrarse en el centro de tu cabeza, dejaste salir un suspiro de alivio. Te pusiste de pie de inmediato para estar cerca de Shun y Argol quien se encontraban en el centro de aquel lugar.
-Se supone que tienen dos cabezas y salen desde una bola de fuego, no de la tierra y….- hasta ahí se acabó tu explicación pues en ese momento la segunda cabeza broto desde detrás de su nuca –ok, eso responde a todas mis preguntas
-¿Sabes cómo se matan estas cosas?- te pregunto Argol
-No- respondiste sinceramente
-Tenemos que acabar con esto- comento Shun –tal vez si lo hacemos esta barrera caiga, porque ni siquiera ellos han podido salir de aquí
-¿Cómo lo hacemos? Tú mandas Shun- le diste el mando al Caballero de Bronce que te sonrió nerviosamente
-¿Por qué él? Yo soy de rango más alto- te reclamo Argol
-Porque confió más en él que en ti, irresponsable- le respondiste
-¿Podemos dejar la pelea para después?- pidió Andrómeda
-Lo vez- volviste atacar al de Plata –él si sabe poner orden- solo lo hacías para molestarlo, extendiste tu mano para que aparecía Niké en un destello –Es hora de acabar con esto
-Como lo digas Athena- dijeron ambos, elevaste tu Cosmo y Niké aun en su forma original comenzó a brillar, pronto la energía que te rodeaba cubrió el cuerpo de tus dos guerreros iluminándolos. Shun preparo sus cadenas y Argol sus puños
En el momento en que cayó la barrera que los cuidaba se lanzaron al ataque, Shun obligo a sus cadenas a reunirlos a todos, fuera a la buena o a la mala. El sonido de aquella cadena que se comenzaba a imponer resonaba por todo el sitio, la cadena iba y venía en círculos, zigzag… todas las criaturas se fueron reuniendo casi en el centro de aquel lugar, Argol desde otro sitio se preparaba para comenzar con la estrategia que no había sido planeada pero que de alguna manera u otra estaba funcionando. Los últimos dos Makhai que se resistían a estar dentro de la red de la Cadena de Andrómeda, la cual giraba sin dar oportunidad de que uno de ellos escapara fueron arrojados por tu Cosmo.
Cuando todas esas criaturas estuvieron reunidas Argol dio un salto para poder colocarse en un ángulo casi imposible de pensar para el humano común, solo era un momento para poder convertir a todas esas criaturas en piedra y por ultimo estabas tú, que te encontrabas apartada en una esquina, esperando a que ellos dos terminaran para poder dar el golpe final. Elevaste a Nike el cual resplandeció con ayuda de la luz del sol, lo tomaste cual lanza y la arrojaste hacia aquellas criaturas que estaban a punto de salir de la técnica de Argol, Shun alejo la cadena y al igual que el Caballero de Perseo de colocaron detrás de ti, la punta de Niké tomo la forma de lanza y salió disparada hacia aquellos Makhai que apenas estaban saliendo de aquella roca que los tenia apresados, una fuerte explosión resonó en el lugar arrojándolos a ti y a tus dos caballeros hacia la barrera, la cual nunca tocaron, pero lo que si tocaron fue el suelo rocoso por el que dieron algunas vueltas antes de que la gravedad los hiciera detenerse
-¿Athena estas bien?- escuchabas que te preguntaba Misty mientras que los demás ayudaban a los otros dos -¿Athena?
-¿Se acabó?- preguntaste mientras tratabas de recuperar el aliento, Misty asintió a tu pregunta –que bueno. Ya me estaba cansando de ellos
-¿Qué eran esas cosas?- escuchaste que pregunto Hyoga
-¿Qué no escuchaste la explicación que di dentro de esa cosa?- le preguntaste sin creer lo que había preguntado
-No podíamos escuchar nada- respondió Fénix –solo veíamos que abrían la boca pero no escuchábamos sonido alguno
-No pienso explicarlo de nuevo- dijiste y comenzaste a caminar –andando que quiero llegar hoy y no el próximo año
-Athena…- te llamo Hyoga
-¡Ya se!- dijiste -¡Órale Shun, guíanos!
-Claro- te respondió tan tranquilo como siempre
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~ 4 ~
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Desde una cueva, tres criaturas observaban aquella pelea que la joven Athena sostenía a la par de dos Caballeros. Reían maléficamente, sabían a que había acudido aquella joven y ellas ya tenían la respuesta a lo que ella preguntaría; incluso aquello que le iban a pedir.
-¿La dejamos llegar?- pregunto una de ellas
-¡No! ¡Aun no!- grito de inmediato otra -¡aún debe probar que es digna de estar delante de nosotras!
-Derroto a los Makhai- dijo la que quería darle el pase a sus dominios –eso habla que no es tan tonta como las otras
-Lo hizo junto con esas dos ratas- continuo la otra –no lo hizo sola así que no cuenta
-Athena- susurro la tercera mientras dejaba que las otras dos continuaban con su discusión –veamos que tanto estas dispuesta a soportar
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-Here we are, don´t turn away now, we are the warriors that built this town- te diste la vuelta para caminar de reversa y mirar a tus acompañantes –vamos chicos… ¿como dice el coro?- animaste pero ninguno de ellos te presto atencion –here we are, don´t turn away now, we are the Warriors that built this town from dust
Ibas animadamente cantando todo lo que se te venía a la cabeza, habías olvidado tu celular en el Santuario, así que a falta de música usabas tu voz y tu memoria para cantar aquellas letras, pero tal parecía que estabas comenzando a hartar a tus compañeros que te acompañaban, el único que te animaba era Andrómeda aunque tal vez lo hacía solo por complacerte, de haber ido con los Dorados ya te hubieran mandado a callar
-Ya no te alejes mas de mi, es un infierno estar sin ti… soy un demonio sin tu amor, dame tu luz- miraste de nuevo a los chicos que ya dirigían la mirada hacia otro sitio –ánimo chicos, se saben la letra
-No- te interrumpió Ikki
-Claro que si, andando a cantar- ordenaste mientras salías con el coro.
-Azir el ascendido, un imperio renacido. Shurima es el desierto que juntos han construido. Fruto de una traición, ha surgido esta situación en la que nuestro emperador vino de lo…
-¡Ya cállate Athena!- te interrumpió Ikki mientras te recuperabas del susto, aquel chico tenía una voz muy fuerte -¡Ya nos tienes hartos! ¡No somos los Dorados que te aguantan todas tus idioteces!
-Calmado chico- trataste de calmarle –cuenta hasta diez
-¡¿Qué cuente hasta diez?! ¡Acabaste con mi paciencia desde la primera canción!
-Que amargado- le reclamaste mientras te cruzabas de brazos
Viste que Ikki tomo la delantera para apartarse de ti, miraste a los otros que solo desviaron la mirada para seguir al Fénix, al parecer ni uno de ellos apreciaba que cantaras para ellos. Te quedaste ahí de pie mientras ellos se adelantaban, Shun te animo a que continuaras caminando. Solo esperaste a que estuvieran un poco lejos, dejaste salir un suspiro y….
-Vengo de atrás como el amanecer, si ataco bien os veré perecer- comenzaste de nuevo, pero al parecer no te escuchaban así que de nuevo tomaste aire –toda la línea de BOT siente temor si aparece el ADC…
-¡Ahora si Athena!- te dijo Ikki mientras caminaba hacia ti y tu hacia atrás
-¡Ya, tranqui galán!- le trataste de calmar, pero cuando ibas a correr para salvar tu vida él te tomo de la chaquetilla para elevarte un poco
-Athena, vuelve a cantar y….- se calló pues de pronto algo llamo su atención, miraste con dirección a donde él veía, aun te encontrabas suspendida en el aire, desde unos arbustos había una serpiente que se asomaba y los miraba fijamente.
Solo veías como movía su lengua, tanteando el sabor del aire, buscando el olor de ustedes… Ikki te bajo lentamente mientras te colocaba detrás de él, el resto se acercó lentamente, pues no sabían de qué tamaño era esa serpiente o que es lo que sería capaz de hacerles si se movían rápidamente. Observaste que la serpiente se alzó un poco y los miro a todos y cada uno de ustedes para desaparecer así como había llegado
-Eso es lo más extraño que he visto en mi vida- susurro el Cisne, tú solo asentiste
-La cadena se está poniendo tensa- escuchaste decir a Shun
-¿Debemos irnos de aquí?- escuchaste que pregunto Argol –no veo el porqué, ya se alejo
Lo siguiente que escucharon fue un fuerte rugido acompañado de un sonido estrepitoso, cuando te diste cuenta un león…. Lo miraste bien… eso no era un león, pero poseía la cabeza de este, una cabeza de macho cabrío le nacía del lomo además de la cola que era una serpiente. Sus patas delanteras eran garras como las del águila mientras que las traseras eran idénticas al del león.
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-¡Puto Poseidón!- gritaste mientras corrías para salvar tu vida de aquella criatura -¡deja que salga de aquí y te voy a partir toda tu madre!
-¡Por eso te dije que te callaras!- te recrimino Ikki
-¡Me vale!- respondiste -¡están aquí para cuidarme, no para correr como maricas!
-¡Ya le lanzamos todo lo que tenemos!- te recrimino Hyoga –¡no es nuestra culpa que esa cosa lo haya resistido!
Y era verdad, el escudo de Argol no sirvió, el polvo de diamantes de Hyoga solo lo refresco, se libró fácilmente de la cadena de Shun y atravesó la barrera de Misty que supuestamente es impenetrable, sin contar que casi se almuerza a Ikki y tú, como buena diosa de la guerra que eras observabas la situación un poco alejada, no era que le tuvieras miedo a ese mínimo deforme, claro que no, solo querías tener una buena estrategia para ganar. Pero cerca de ustedes estaba aquella Quimera que destruía todo lo que había a su paso, observaron que había una cueva y decidiste entrar a ella, al menos tú y los demás cabían bien, pues era solo una pequeña abertura la cual era imposible que siquiera pudiera entrar la garra de aquella cosa.
Se deslizaron en el suelo para poder entrar en esa estrecha abertura, al menos pasaron sin problemas y por pocos centímetros de que la garra los atrapara, se quedaron sentados esperando a recuperar el aliento mientras que la Quimera hacía de todo para poder entrar a devorarlos. Solo miraste hacia atrás para ver a los demás, cuando estuviste a punto de ponerte de pie te topaste con aquella cola de serpiente que te mostro sus colmillos, lo siguiente que viste fue esa cabeza en el suelo y el grito de dolor de aquel animal, pues Ikki había cortado la cabeza con una de las plumas de la armadura.
-Casi muero- susurraste –gracias Ikki, te debo una
-Me debes varias- te dijo mientras te empujaba –andando Athena, tenemos que seguir para encontrar a quienes tengamos que encontrar
-Amargado- susurraste
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Comenzaron a caminar dentro de aquel túnel subterráneo. Se encontraba totalmente oscuro, apenas iluminado por el Cosmo de Argol y de Ikki, quienes iban al frente y detrás de ustedes que iban en medio de estos dos, el aire se comenzaba a sentir rancio, un olor insoportable. El frio comenzó a presentarse poco a poco, pues el frescor del viento se comenzaba a palpar así como la intensidad de la oscuridad. El camino se comenzó a hacer muy difícil pues había más piedras que fuera de esa cueva, de pronto vieron una sombra y se detuvieron, algo paso corriendo escondiéndose detrás de unas rocas.
-¿Qué es eso?- preguntaste algo temerosa, ya con todo lo que habías visto no querías imaginar que seria eso que estaba escondido detrás -¿A dónde van?- le preguntaste a Hyoga y Shun quienes se adelantaron.
Los vistes que se acercaron por los dos lados, además fuera lo que fuera no tenia oportunidad alguna de escapar pues lo que había detrás de esas rocas era una pared que le impediría correr
-¿Qué diablos es eso?- escuchaste que pregunto Hyoga y aquel ser salió corriendo hacia la esquina de la pared
-No creo que sea peligroso
-Con todo lo que hemos pasado tendría cuidado con esa cosa- le respondió Hyoga a su compañero
-¿Qué es lo que encontraron?- pregunto Misty
-Un gato- dijo el Cisne
-¿Un gato? ¿aquí?- pregunto extrañado Argol –y ahí vas de entrometida
-Quiero ver al gato- respondiste mientras te acercabas, con la poca luz que había apenas se podía distinguir una pequeña criatura que se encontraba agazapada en la esquina temblando –eso no es un gato- dijiste mientras te acercabas y la pequeña criatura comenzó a temblar mas
-No creo que sea bueno que te acerques- te advirtió Shun, pero de nada sirvió pues hiciste todo lo contrario
-Hola- le saludaste a la pequeña criatura, te detuviste a no mas de medio metro y te arrodillaste –ven, no tengas miedo no te voy a hacer nada
-Athena, no es bueno que haga eso- te advirtió Ikki
-Anda ven- trataste de convencer, buscaste entre las bolsas de tu pantalón sacando una servilleta en la cual traías unas galletas que ya se encontraban rotas debido a tantas caídas
-¿De donde saco eso?- te pregunto Argol
-De por ahí- le respondiste –mira, tengo comida, ven- le llamaste mientras mordias la galleta –anda ven- aquella pequeña criatura te observo fijamente y comenzó a olfatear el aire, poco a poco, con pasos pequeños y torpes se comenzó a acercar a ti. Le acercaste la galleta y la olfateo para lamerla y después comerla –que lindo eres- dijiste y le ofreciste otro trozo de galleta para poder tomarlo en brazos
-¿Qué es eso?- pregunto Shun quien se acerco a ti para ver a la criatura –es tierno
-Vamos, tenemos que salir de aquí- ordenaste con la pequeña criatura en brazos
-¿Se la va a llevar?- te pregunto Fénix temiendo tu respuesta
-Si- respondiste.
Pero como no te ibas a llevar a esa pequeña criatura, apenas tenia el tamaño de un pequeño balón, su pelaje era abundante y muy suave, sus orejas parecían dos circulitos y sus ojos grandes te veían con mucha confianza.
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Ya no había nada mas que los estuviera persiguiendo, todo se encontraba absolutamente tranquilo, eso era lo que los tenía mas nerviosos, al pendiente de cualquier ruido. La pequeña criatura yacía dormida entre tus brazos, ahora que habían salido de nuevo al exterior pudiste darte cuenta de que su pelaje era de un hermoso color blanco. Una montaña se alzaba frente a ustedes, unas escaleras se encontraban esperándolos y sabían que tenían que subir por ella.
Largas, demasiadas largas…. Las que había en el sendero de las Doce Casas no se comparaban con esas de pequeños escalones eso era demasiado cansado incluso para los acompañantes que iban contigo, pues la respiración de ellos ya se encontraba agitado; sin contar que el aire se estaba volviendo muy difícil de inhalar, llegarían cansados al arribar a la cima.
-¿Cuánto falta?- preguntaste mientras tratabas de respirar, estabas sentada en uno de esos escalones con la pequeña criatura que también tenia problemas para respirar –ya no puedo mas
-Unos escalones mas y llegaremos- te animo Argol, pues todos se habían dado cuenta de que tu resistencia ya había menguado desde hacia dos horas atrás
-Vamos Athena, solo mira- te dijo Hyoga mientras te hacia ver hacia atrás. Casi nada era lo que faltaba para llegar a la cima.
-Vamos- te dijo Ikki quien decidió llevarte en sus brazos
-Puedo sola- le respondiste pero sabias de antemano que no era así, apenas te podías mantener con los ojos abiertos
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Solo risas que se perdían en ese sitio se escuchaban. En el momento en que habían llegado te habías quedado un poco temerosa, dudosa. El sitio se encontraba algo raro; claro, a tu parecer. Parecía un santuario hecho para alguna deidad, en el centro de aquel lugar que se encontraba adornado de varias columnas de concreto había una laguna, la cual alrededor de ella había unas farolas que eran iluminadas con unas velas.
-¿Estaremos en el lugar correcto?- preguntaste mientras dabas dos pasos adelante
-Tardaron mucho en llegar, nos estábamos muriendo del aburrimiento- escucharon una voz macabra que se perdía en aquel sitio –veo que encontraste una nueva mascota- dijo aquella voz quien aún se mantenía escondida
-Muéstrate ahora mismo- le ordeno Ikki
-¿Quién te crees que eres para darnos ordenes?- pregunto otra voz más, muy diferente a la que habían escuchado antes –nosotras no obedecemos a nadie que no sea nuestro señor Hades
-Son más de dos- susurro Shun a Misty –será difícil si siguen manteniéndose escondidas entre las sombras
-Tendremos que hacerlas salir a la fuerza- le comento el Santo del Lagarto
-Yo soy Athena y pido de favor que se muestren- ordenaste algo temerosa, sentiste un escalofrió cuando una mano se posó en tu hombro, de inmediato te alejaste.
Una mujer jorobada de aspecto demacrante se apareció ante ti. Llevaba una túnica negra que le cubría su cuerpo, de pronto detrás de unas columnas emergieron dos mujeres mas vestidas de igual manera. Sus largos cabellos cubrían sus rostros, tal vez en el pasado habrían sido hermosas hebras doradas, pero ahora carecían de aquel color, brillo y sedosidad.
-Son las Grayas- susurro Ikki
-Bien, bien… nos conocen- dijo una de ellas
-Así es, nos conocen
-No son tan estúpidos como creíamos- discutían entre ellas, de pronto una de ellas estiro la mano, en su palma había un ojo que se encontraba escrutándolos a todos ustedes
-Necesitamos hablar con ustedes- se aventuró a tomar la palabra Misty
-Hay pasos mortal para poder hablar con nosotras- dijo una de ellas, la que en aparecía se veía mas alta –no solo pueden venir y preguntar
-Este nuevo mundo no conoce de modales- dijo otra mas
-¿Qué tenemos que hacer?- intervino Argol
-Antes que nada hay algo que tienen que hacer- esperaron a un largo silencio, pues parecía que estaban muy confiadas –tienen que decir nuestros nombres, solo tienen una oportunidad
-¿Qué pasara si nos equivocamos?- pregunto Hyoga
-Nos los comemos- respondieron las tres, en ese momento el lugar se torno aun mas oscuro y una barrera se levanto impidiendo que escaparan de ahí
-Así que….
-Sus nombres son Dinio, Enio y Pefredo- interrumpiste a la que poseía aquel ojo –son hijas de Fosis y Ceto, deidades preolímpicas
-Athena lo supo- dijo una de ellas mientras las otras dos se le unieron
-Muy bien señoras- tomaste la palabra, el aire de ahí te estaba dañando demasiado, se sentía humedecido, agrio…. Tenías que salir de ahí en ese momento –Poseidón me envió hasta aquí, porque ustedes han sido las Sacerdotisas de Hades desde la era del mito
-Así es- dijo la que poseía el ojo –nosotras solo veneramos y obedecemos al señor Hades
-Por eso, ustedes saben la única manera de encerrar el alma de Hades para que jamas en ninguna otra Era pueda reencarnar- esas palabras dejaron en completo silencio a las tres hermanas.
No dijeron nada, solo se acercaron más entre sí, como si se estuvieran poniendo de acuerdo para poder hablar y decirte lo que querías saber, los nervios te estaban comiendo. Después el ojo pasó a otra de ellas y tomo el mando
-Claro que nosotras sabemos cómo encerrar el alma de Hades- dijo mientras caminaba hacia donde estabas –pero no te lo diremos asi como si nada
-Necesitan de algo- respondiste tratando de sonar tranquila
-Athena de esta era sabe mucho, mas que las otras- te alago mientras acariciaba tu rostro con su mano esquelética –Athena, solo necesitas pasar unas pruebas para demostrarnos que eres capaz de ser una digna rival de nuestro señor
-¿Qué tengo que hacer?- preguntaste de inmediato mientras las tres Grayas se carcajeaban como si hubieras dicho una broma.
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Bueno, otra de las razones por las que me había olvidado de actualizar era porque estaba el Torneo de la Season 4 de League of Legends, y como soy muy fan de Fnatic… pues ya saben, tuve que madrugar para ver los partidos en vivo… pero ya me voy a poner las pilas y tratar de avanzar con la historia.
Ah, por cierto aquí están los links de las canciones que se me ocurrió poner aquí, se me hizo divertido cuando lo pensé, espero que les guste nada mas quitan los espacios para que las puedan escuchar, asi mas o menos se dan la idea de lo que cantaban. Ahora si, espero poder actualizar mas rápido para avanzar, nos vemos, besos y se cuidan.
*She Wolf de Megadeth (aquí es donde se menciona que la Sacerdotiza pone de rodillas al chico)
www. youtube watch?v =iRVxG-W- wfQ
*Warrios (la canción que se uso en el Torneo Mundial de la Season 4, la canción que susurra la parte de la traducción y la que se pone a cantar con los chicos que la acompañan)
www. youtube watch?v =ezCrOdC _PxY
*Y las otras ultimas son canciones de rap de un chico que hace unas composiciones que me encantan. Para mi tiene talento, aunque no se preocupen, que Athena como cantante de rap no tiene futuro
www. youtube watch?v =HZft8gs KYk4
www. youtube watch?v =LmSNE LQ6Tuc
*Fandub de Mago Rey, para mi la mejor adaptación de esta canción que es una de mis favoritas
www. youtube watch? v=cYS1bt8 pTDA
