Hola chicas! Ahora no me tarde demasiado, creo que a lo mucho fueron 15 días… o eso espero, no lo se. Sol Naciente estuvo metiéndome presión porque dice que así trabajo mejor, lo peor es que creo que es verdad. Bueno chicas, he aquí la conti. Esta es la saga que mas he estado esperando para escribir, así que estará súper genial, a todo esto estoy disfrutando escribiéndola. Espero que a ustedes les este guastando. Nos vemos para la próxima chicas, un beso y un gran abrazo psicológico de mi parte.


~ 1 ~

La mirada de la Graya que poseía en ese momento el ojo se mantenía escrutándote de pies a cabeza, ya sabía ella que te encontrabas al límite de tu aguante. Eso no era nada bueno, en especial para ti.

-Bueno, si Athena desea saber qué es lo que necesita para poder encerrar el alma del señor Hades debe de pasar por unas sencillas pruebas- te comento mientras caminaba hacia ti, Ikki se colocó delante para cerrarle el paso -¿Quién te crees que eres para interponerte entre una diosa y una Graya?

-Mantén tu distancia bruja- le ordeno –desde ahí Athena puede escuchar lo que le tengas que decir

-Mortal estúpido- le susurro una que se encontraba junto a la otra –estos humanos creen que por ser guardianes de un dios pueden pasar por encima de las demás que tenemos mucho mas tiempo que ellos caminando entre los dioses que tanto cuidan

-No les digas nada hermana- respondió de mal humor la tercera –no lo merecen, Athena no sabe amarrar a sus perros, son malos, son agresivos, muerden y ladran mucho

-Ya basta- intervino Argol –no tienen derecho alguno a hablarnos de esa manera- se adelantó unos pasos, por más que querías detenerlos sabias que en ese momento no podías, si ibas a enfrentar una prueba tendrías que guardar fuerzas –así que midan sus palabras brujas

-Ya cálmense- ordenaste –yo me las arreglo, ustedes solo quédense detrás de la barrera que no pasara nada malo

-Athena cuida de sus perros- comento una de esas Grayas –que Athena tan mas extraña vive en esta era

-Solo soy diferente a las demás, es todo- respondiste –bueno, vamos directo a los negocios… ¿Qué es lo que tengo que hacer para que me digan como derrotar a Hades?

-Te lo diremos, si… te lo diremos- te dijo aquella que poseía el ojo –pero solo porque tú derrota está asegurada, lo se… lo hemos visto

-El destino puede cambiar en cualquier momento- respondiste seriamente –solo díganme que hacer para irme de aquí

Aquella mujer te llamo a que la siguieras mientras sus dos hermanas ya se habían adelantado, al menos tus Caballeros aun podían seguirte. Tuviste que subir unas escaleras más, estas poseían escalones más elevados igual o más cansados de subir que los anteriores. Llegaron a una cámara realmente hermosa, pues se encontraba con varias cataratas delgadas que caían sin cesar al suelo, en medio de aquel sitio había una laguna en la cual se encontraba unos escalones más, los cuales te indicaron subir. Dejaste a la pequeña criatura en brazos de Shun para poder despojarte de tu chaquetilla y acostarlo ahí. Te encontrabas de pie en un pilar que no tenía nada del otro mundo.

-Ahora Athena- te llamo otra mujer que ahora llevaba el ojo –elige anda… elige quien de ellos es más útil para estar contigo

-¿Disculpa?- preguntaste pues no habías entendido –se supone que la prueba era mía, no de ellos

-No Athena, ellos vienen contigo, les toca sufrir lo mismo que a ti- te respondió mientras una sonrisa macabra adornaba su rostro

-No es problema para un Caballero de Plata- escuchaste que uno de ellos tomo la palabra –yo Misty de Lagarto hare la prueba junto a la diosa Athena

-Eso me parece bien- respondió y dio la orden a una de sus hermanas, la cual con un solo chasquido de sus dedos levanto una prisión que solo mantenía a Misty dentro de ella –espero que puedas soportarlo Athena

-He tenido que soportar muchas cosas, una prueba mas no será difícil para mi- respondiste llena de confianza

-Por cierto, si gritas… no te diremos nada- te dijo mientras volvió a chasquear sus dedos

-¿Gritar?- preguntaste

De pronto escuchaste otro ruido, una barrera similar a la que mantenía apresado a Misty se levantó, unas runas aparecieron en el suelo las cuales se encontraban iluminadas con una luz azul. De pronto comenzaste a sentir uno que otro piquete para no sentir nada. Dirigiste la mirada a Misty pero tal parecía que estaba bien, te sonrió pero de pronto una ola de electricidad te ataco. Estuviste a punto de gritar pero no podías hacerlo, no debías. Misty estaba igual que tú, tenía que soportar aquella carga de electricidad que recorría todo tu cuerpo.

Podías observar como aquellos rayos de electricidad se dejaban ver en donde estabas, salían de un lado a otro, sin tregua alguna para que se detuvieran. Los demás solo te observaban con impotencia, sin poder hacer nada… era peor para ellos solo verte sufrir de esa manera, era como si los mantuvieran atados de las manos con hilos invisibles.

.

.

-Ya son más de doce días que partieron y aun es fecha que no regresan- hablo el Caballero de Virgo quien caminaba de un lado a otro –esto no es normal, no cuando solo era una misión en la cual solo iban a consultar como acabar con el alma de Hades

-¿Quieres calmarte?- le pidió Camus quien se encontraba en el sillón tratando de leer el libro que traía entre sus manos, acomodo de nuevo sus lentes y se enfocó otra vez en la lectura

-Está sola, únicamente con ellos cinco- continuo hablando Shaka

-No sabemos qué es lo que pueda pasar, que tal si se les escapa y se lastima- se unió una tercera voz que iba llegando

-Aioros- hablo Virgo –pensé que estabas de misión

-Así era compañero- le respondió –pero la termine rápido con la esperanza de ver a Athena en mi regreso, pero me lleve la sorpresa de que aún no estaba en el Santuario

-Increíble que también tú te pongas en ese plan- susurro Camus tratando de ignorar a sus dos visitas

-Athena es inquieta por naturaleza, siempre hace lo que se le da su gana y es imposible que dos Plata o tres Bronce la pueda mantener a raya

-Es lo mismo que le estoy diciendo a Camus- le respondió Shaka –por eso ya me tiene con el pendiente

-¿Deberíamos de ir?- pregunto Aioros y él junto con Shaka miraron a Acuario

-Si quieren desafiar no solo las órdenes del Patriarca sino también las de Athena vayan- animo –al final del día solo serán ustedes dos los que tengan que soportar no solo el castigo, sino también la indiferencia de la diosa- continuo –además de que no les hable durante un tiempo indeterminado, que los ignore y que pueda que los saque de la Orden Dorada

-No tienes por qué irte hasta los extremos Camus- se quejó Virgo

-Pero al final del día la decisión es únicamente de ustedes- cerro la conversación volviendo a leer el libro

-Deberíamos de ir- insistió Aioros mientras veía hacia el cielo junto a Virgo

.

.

Te encontrabas de rodillas en el suelo, tratando de soportar aun aquella descarga eléctrica, ya habías perdido cuanto tiempo había pasado ya, lo único que querías era que eso terminara pero tal parecía que iba para largo rato. Respirabas agitadamente, estabas al límite.

Trataste de ponerte de pie, pero no podías… simplemente sentías que las piernas te temblaban demasiado. Buscaste con la mirada a Misty, tal parecía que la descarga era fuerte, pues al igual que tú se encontraba con una rodilla en el suelo, también callando aquellos gritos de dolor que tal vez querían salir pero no lo hacían, tal vez era porque tú lo tenías prohibido y ellos te apoyaban también de esa manera.

Tenías que mostrarte fuerte, digna de ser la diosa que eras. Te pusiste de pie, poco a poco, hasta que lo conseguiste, cuando por fin te pudiste erguir con orgullo una descarga aún más poderosa se dejó sentir sobre tu cuerpo, caíste de nuevo al piso y la tortura termino. La prisión rúnica que mantenía a Misty encerrado desapareció, pero la tuya continuo ahí.

-Tienes buena resistencia Athena- te alagaron las Grayas –ahora… ¿Quieres seguir?

-Por favor- respondiste entrecortadamente –los rayos de Poseidón eran aún más poderosos que estos- luchabas por poder respirar, te hacia tanta falta

-¡Te lo dije!- grito una de ellas -¡Athena es arrogante! ¡No le digamos nada!

-¡Calla hermana Enio!- le ordeno la que poseía el ojo –tenemos que enseñarle a Athena que no nos puede tomar como débiles brujas

-¿Brujas?- dijo la otra -¡no somos brujas!

-Lo sé, lo se… pero ellos lo piensan así- de nuevo apunto su mano con aquel ojo que hacía que se te revolviera tu estomago –entonces Athena… ¿continuamos?

-Con una condición- pediste mientras te ponías de pie, aun apoyabas tus manos sobre tus rodillas

-¡No aceptamos condiciones de una diosa sucia!- te agredió una de ellas

-¡Calla!- le reprendió la del ojo -¿Qué cosa quieres Athena?

-Misty ya no debe de pasar por más dolor- le comentaste pues aún no se recobraba de aquella descarga

-Claro que si- respondió –él puede descansar, pero otro debe de ocupar su lugar

-¡No! ¡La prueba es mía!- repelaste

-Así o no te diremos nada- dijo la otra

-Entonces yo tomare su lugar- escuchaste decir a Ikki quien se colocó en el mismo lugar que estaba el Caballero de Plata –puedo soportar aún más que él

-Por eso Athena es arrogante, porque todos los que la rodean lo son- dijo Enio, o eso creías, después de eso escupió en el suelo

-Muy bien Athena- te ordeno de nuevo aquella bruja, te tensaste cuando te llamo –veamos que tan fuerte eres

La misma prisión atrapo a Ikki quien se mantenía con los ojos cerrados, la tierra se comenzó a mover y para cuando te diste cuenta unas enredaderas salieron del suelo, estas se asemejaban a las hiedras, pues sus tallos eran gruesos y llenos de espinas. Pronto comenzaron a enredarse en tu cuerpo, las espinas enterradas en tu carne comenzaron a doler, así como las rasgaduras que provocaban. Al principio era sencillo soportarlo, pues se movían de manera lenta, pero de pronto comenzaron a tomar más vida, a moverse agresivamente… tu cuerpo pronto quedo enredado de aquellos tallos los cuales te golpeaban, sus espinas se enterraban en lo profundo de tu carne y las raspaduras de las espinas eran de un ardor insoportable. Tu ropa pronto se comenzó a rasgar y a teñirse ligeramente de rojo carmín

-¿Qué pasa Athena?- te pregunto la que poseía el ojo -¿te duele? ¿Quieres dejar esto? ¿Quieres regresar a tu Santuario?

-Claro que no…- le respondiste mientras una de esas enredaderas se apretaba fuertemente en tu cuello -… ¿esto es todo… lo que tienes?

-Así que… Athena puede soportar más- afirmo la otra –entonces… le daremos mas

-¡No se atrevan a lastimar más a Athena!- escuchaste que le grito Ikki

-¡Cállate!- le ordeno Enio mientras rompía la prisión y lo arrojaba hacia la pared de roca haciendo que las enredaderas que yacían en su cuerpo se enterraran aun mas

-¡Déjalo en paz!- le gritaste para defenderlo, pero en ese momento Enio miro (por decirlo de alguna manera, ya que no poseía el ojo) hacia donde te encontrabas y también extendió su mano hacia ti

No supiste porque, pero sabias que nada bueno iba a pasar, y así fue. De pronto llamas de fuego comenzaron a rodear tu cuerpo, poco a poco las enredaderas comenzaron a deshacerse debido al fuego. Para cuando te diste cuenta, no solo tu sino los 5 Caballeros que te acompañaban se encontraban con la misma situación a la tuya… luchando por tratar de apagar ese fuego, al menos la pequeña criatura se encontraba libre de aquella tortura, pero Shun la había dejado caer al suelo.

.

.

Los pasos comenzaron a resonar en ese lugar el cual se encontraba lleno de Espectros al servicio de su señor. Las cabezas se inclinaban cada vez que la veían, si se la topaban por el camino se detenían y se hacían a un lado para darle paso libre… pero como no iban a hacer eso si la señorita Pandora era la mano derecha de su señor, aquella que guiaba a los ejércitos hacia la victoria.

Ella no le mostraba respeto a nadie más que no fuera Hades. Igual que lo hacía siempre, cuando llego a los aposentos del dios del Inframundo toco ligeramente la puerta con tres golpes, no más, no menos y espero unos segundos antes de poder abrir la puerta y adentrarse a ese lugar.

Apenas cruzo el umbral y su mirada busco a su señor, el cual se encontraba de pie en el balcón, mirando a la nada, perdido en sus pensamientos.

-Mi señor- le llamo mientras hacia una reverencia hacia el joven –se me ha informado que Athena se encuentra donde las Grayas viven- pero el joven no respondió, Pandora no supo cómo tomar aquella actitud de su joven dios –mi señor, si me lo permite enviare a 6 hombres de su ejército para que en este momento acaben con ella

-¿Por qué 6?- pregunto Hades sin siquiera voltearla a ver

-Se me informo que esta vez solo está acompañada por 2 Santos de Plata y 3 de Bronce- en ese momento Hades dirigió la mirada hacia la mujer, aquella solo pudo dirigir su mirada al suelo

-Eso es…. Extraño- susurro el chico mientras se encaminaba a tomar asiento en el sillón de piel –siempre, siempre ha sido con los Caballeros de su Orden Dorada con quien viaja

-¿Señor?- le hablo Pandora ya que de pronto se había quedado en silencio

-¿Qué estas planeado Athena?- se preguntó Hades a sí mismo, una sonrisa adorno su rostro y miro a la mujer que aún seguía esperando su respuesta –no envíes a nadie Pandora

-Pero señor…

-Las criaturas que ahí viven se encargaran de ella- le interrumpió –y aun así, si sobrevive las Grayas acabaran con ella. No les gusta recibir visitas.

-Mi señor- susurro Pandora y callo durante un tiempo hasta -¿puedo hacer algo por usted?

-Ahora solo déjame solo- le ordenó y salió de ahí sin decir palabra alguna.

Hades solo se dedicó a observar por la ventana a la nada, una sonrisa siniestra apareció en su rostro, únicamente él y solo más que él sabía que era lo que en ese momento estaba pensando.

.

~ 2 ~

.

Habías roto la condición que las Grayas te habían impuesto, ahora te encontrabas en el suelo rodando de un lado a otro tratando de apagar las llamas que se encontraban rodeando tu cuerpo, tus guardianes también se encontraban sufriendo ese mismo castigo.

-¡Ya basta!- gritaste mientras rasgabas la tierra con tus uñas, pero lo único que recibiste por respuesta fueron las risas de aquellas brujas

-Athena, hace unos momentos dijiste que podías soportar eso y más- te comento una a la cual no te intereso ver –has roto esa condición

-Pero puedes conseguir tu respuesta aun después de haber roto la promesa- dijo otra, casi en ese momento sentiste que las llamas tomaron intensidad –ahora deberás de soportar el castigo que tus guardianes estúpidos debieron de soportar

No dejo siquiera que pudieras ser capaz de responder a aquello que la Graya te había preguntado. Las llamas comenzaron a aumentar alrededor de tu cuerpo, escuchaste los gritos de tus acompañantes, sabias que pedían a las Grayas que te dejaran en paz, querían saber si te encontrabas bien, pero no podías hacer absolutamente nada, estabas más ocupada en estar tratando de mitigar el dolor que en ese momento sentías.

De un momento a otro entre las risas de aquellas brujas y los gritos desesperados de los Caballeros que te acompañaban habían cesado. Las llamas habían desaparecido de un momento a otro, te dejaste caer por completo en el suelo, todo tu cuerpo te dolía y ardía en extremo, sabias que te encontrabas llena de quemaduras en los brazos y piernas.

-¿Te puedes poner de pie?- escuchaste que te pregunto Argol ¿o era Misty?, no sabias, lo único que si sabias era que no te sentías bien y que efectivamente no podías ponerte de pie -¿Athena?- te llamo, pero ni siquiera él podía estar de pie, pues se encontraba arrodillado, esperando a que te pararas.

-A un lado idiota- escuchaste que le grito una de esas brujas y lo arrojo a las pequeñas lagunillas que había en ese lugar, alzo su mano y el resto de los demás caballeros sufrió la misma suerte

-Déjalos en paz- tu voz apenas se llegaba a escuchar, trataste de alzar la mirada a pesar de que te dolía el cuello –no te metas con ellos

-Tú vienes conmigo- te dijo otra más la cual te tomo de tus cabellos y te jalo hacia un lugar que no conocías –metete ahí

-Déjame- pedias a susurro, ni siquiera podías defenderte

.

.

Lo último que sabias era que te habían arrojado a un estanque que no tenía fondo, el pánico te comenzó a invadir, querías subir para tomar aire, para salir de ahí pero sencillamente no podías.

Así también, de un momento a otro estabas luchando por conseguir todo el aire que en ese momento sentías, comenzaste a toser y a arrojar toda el agua que se encontraba en tus pulmones. Alzaste la mirada y buscaste a tus acompañantes, los cuales también se encontraban ya en el suelo firme.

-Vaya, así que al final soportaste todo y mas- te dijo una de ellas, quitaste los cabellos que impedían tu visión para verla mejor

-¿Ahora si le vamos a decir?- pregunto la otra mientras "miraba" a su hermana

-¡No!- intervino la tercera

-Soporto las pruebas, es nuestro deber decirle el…

-¡No lo acepto!- volvió a gritar

Esa Graya comenzó a discutir con sus hermanas, te molesto aún mas que no te hicieran caso y que se comportaran como si nadie se encontrara en ese lugar junto a ellas, te pusiste de pie. Ni siquiera te diste cuenta de que ya no te dolía el cuerpo y mucho menos que ya no sentías el ardor de las quemaduras que habían dejado aquellas llamas. Solo sabias que sentías mucho coraje dentro de ti, caminaste hacia donde estaba esa bruja y la tomaste de la túnica jalándola para que te pusiera atención, la tomaste fuertemente del brazo, ella calló en ese momento.

-Mira maldita bruja, será mejor que dejes de poner excusa tras excusa, yo he pasado todas las putas pruebas que me han hecho desde que llegue aquí, así que me vale madres si piensas que no soy digna, ahora me dices a las buenas o me dices a las malas que mi paciencia termino desde el primer reclamo que le hiciste a tus hermanas

-Tranquila Athena, tranquila- te dijo la otra –suelta a la hermana Enio para poder decirte como tomar ventaja contra el señor Hades

-Más te vale- respondiste y empujaste a la tal Enio la cual perdió el equilibrio y cayó al suelo

-Athena es muy mala, no es como la Athena que es tranquila y….

-¡Ya cállate sino quieres que te meta todos tus pergaminos por donde no sale el sol!- le respondiste iracundamente

-En esta era Athena es diferente- apenas le ibas a responder, pero te diste cuenta de algo… aquella Graya estaba rodeada de un aro negro que movía sus viejos cabellos a todos lados –es fiera, es decidida… en lo profundo del universo hay un cofre, este cofre puede almacenar el alma de cualquier dios, impidiendo que vuelva a renacer en esta era o en una era futura. Pero cuidado Athena… porque vas a pagar un precio muy elevado por ella.

-¿Qué precio?- preguntaste

-La vida- te respondió –pero a cambio de eso podrás terminar con la Guerra Santa de cada 200 años. Es tu decisión Athena

-¿Es verdad lo que me dices?- volviste a preguntar

-Es tu decisión y nada más que tu decisión si llegas a creer lo que te digo. Tus filas son fuertes por tu lazo, mas allá están los que son protegidos por el sol, los que te siguen hasta la misma muerte, pero ni ellos serán capaces de…

-¿En dónde está el cofre?- la interrumpiste para poder obtener buena información

-¿Te importa más saber dónde está…?

-¡Que me lo digas si quieres seguir viva!- exigiste liberando tu Cosmo

-Eres fuerte- te dijo –podrás cambiar….- se quedó callada, extendió su mano para que después de un destello apareciera un pergamino que te lanzo, lo atrapaste.

Casi caíste al suelo, ese pergamino no pesaba lo que un pergamino de esas dimensiones debía de pesar, sentías que era plomo lo que tenías entre tus manos, algo irreal, levantaste la mirada para ver a aquella bruja la cual continuaba en su trance. Ese pergamino era de un color opaco, esa hoja aparentaba tener muchos milenios de antigüedad, se encontraba anudado con un listón rojo y un sello negro de cera, similar a los que se usaban en la antigüedad se encontraba en medio, impidiendo que fuese leído

-Athena- en ese momento te encontrabas rodeada de las tres Grayas quienes levitaban en círculos alrededor de ti a una velocidad increíble, no podías hacer nada mas que solo verlas alrededor de ti –estás jugando con tu vida, puedes perder todo o puedes ganarlo, eso depende de ti. Solo recuerda Athena, que el precio de la victoria y de la derrota pesara en ti

Una luz las comenzó a iluminar hasta que se comenzó a extender por todo el sitio, esta luz te comenzó a molestar los ojos, te protegiste pero aun así querías saber que era lo que tenían planeado aquellas brujas, no te fiabas de ellas, no después de lo que habían sido capaces de hacerle a tus guardianes y a ti. Escuchaste una ligera explosión, cuando abriste los ojos te diste cuenta de que te encontrabas fuera de ese sitio, buscaste de inmediato a los demás que te acompañaban.

-Ikki- mencionaste apenas lo viste tirado detrás de unos arbustos, te acercaste a ver como se encontraba -¿estás bien Ikki?- le preguntaste

-Claro- te respondió al momento en que se incorporaba y quedaba sentado -¿tu estas bien Athena?

-Si- respondiste –aún estoy viva y completa- él sonrió ante tu respuesta

-¿Los demás?- te pregunto

-No tengo idea- respondiste ya cuando ambos se encontraban de pie –deberíamos sepáranos para buscarlos y regresarnos a la de ya al Santuario

Asintió a tu idea, se separaron muy poco. En tu caso, en lugar de encontrarlos resultaste encontrada por Misty y Shun mientras que Ikki se encontró con Hyoga y Argol. Miraste por todos lados, buscando todavía algo mas, sabias de antemano que te encontrabas en aquel sitio donde las Quimeras los habían estado persiguiendo.

-¿Nos vamos Athena?- te pregunto Shun sin sonar ansioso

-Creo que…. Si- respondiste mientras dabas unos pasos sin dejar de mirar atrás –vamos chicos- ordenaste mientras caminabas ya con ellos

-¿Buscaba algo?- te pregunto Argol, tú negaste

-¿El pergamino?- preguntaste.

-Lo traigo yo- te respondió Hyoga quien lo llevaba con él –está un poco pesado

-Es lo que pensé yo- dijiste –creo que debemos rolarlo para que nadie se canse al llevarlo, parece que esta hecho de plomo en lugar de papel- ordenaste

-Como digas- te respondió Argol y Misty

.

.

Continuaron caminando por el mismo camino por el que habían llegado, sin siquiera ser perseguidos por esas criaturas, a pesar de eso ninguno de ustedes dejaba de estar al pendiente de todos los lugares, procurando que aquellos seres no los tomaran desprevenidos.

Casi al llegar al último tramo el pergamino paso a manos de Ikki quien lo porto bajo su brazo. Misty se acercó a una laguna que se encontraba cerca de ahí, decidieron tomar un descanso, pues la caminata había sido larga. Una gran hoja sirvió como pocillo que te ofreció para que tomaras agua de ahí, los arbustos comenzaron a moverse ligeramente alertando a todos lo que se encontraban ahí, de inmediato te colocaron detrás de ellos.

Tu mirada se enfocó en ese arbusto que se comenzaba a mover insistentemente, algo negro salió de ahí, parecía que se había atorado, de pronto te diste cuenta de que era eso… era aquella chaquetilla de la que te habías despojado, decidiste acercarte, Argol trato de detenerte pero te soltaste de su agarre, aquella chaquetilla salió de un golpe y algo se ocultaba debajo de ella, te arrodillaste y la quitaste de ahí, en esa chaquetilla se encontraba…

-¡Yue! Así que aquí estabas- comentaste alegremente mientras lo tomabas en brazos y lo acurrucabas cerca de tu rostro –pensé que te habías quedado con esas brujas

-¿Yue?- escuchaste que hablo Argol -¿le puso nombre a esa cosa?

-No es cosa, es…- lo miraste al mismo tiempo que aquella cosita te miraba con la lengua por fuera simulando un cachorro –bueno… sea lo que sea, está lindo y me lo voy a quedar- decidiste mientras lo abrazas más a ti

-¿Esta segura?- te pregunto Ikki –el Patriarca no lo permitirá

-Me vale. Es mi decisión, yo me lo encontré y es mío- dijiste decidida sin importar lo que ellos te dijeran

.

~ 3 ~

.

Misty miraba con cuidado a aquella criatura que se encontraba en el suelo, Athena en ese momento aún seguía dormida. El resto de los Caballeros solo lo ignoraban, sabían que esa cosa era un perro… porque apenas había olfateado la comida se había acercado a ellos, de pronto comenzó a dar pequeños brincos haciendo todo lo posible por tomar algo de la mesa

-Athena será castigada por llevar a esta….- le miro mientras veía como en ese salto casi le arrebata la rebanada de pan –vete de aquí cosa

-Yo creo que es tierno- comento Shun mientras le arrojaba un trozo de pan untado con puré de papa, la pequeña bola de pelos dio un salto para tomarlo en el aire –lo ven… puede aprender trucos

-Shun, termina de comer- le ordeno su hermano

-Yo también creo que Firulais puede aprender mas cosas- comento Hyoga mientras acariciaba a la cosita peluda y le daba otro trozo de pan

-No el cambies el nombre- le ordeno Argol –Athena te va a matar si te llega a escuchar que le llamas por otro diferente

-Buenos días- escucharon la voz de Athena entrar a ese lugar

.

.

Lo primero que te recibió fue aquella cosita peluda correr hacia ti y pedir brazos, lo alzaste y lo abrazaste. Él te dio unas lamidas en la cara y se acurruco entre tus brazos.

-Hola chicos- saludaste mientras tomabas asiento, Hyoga te paso un plato para que comenzaras a almorzar –Gracias

-Llegaremos más o menos para las 6 de la tarde a Grecia- te informo Argol –para las 9 de la noche a más tardar estaremos ya con el Patriarca

-Está bien- dijiste mientras untabas un pedazo de pan con puré de papa y queso para ofrecérsela a Yue

-No le dé- te dijo Misty

-¿Por qué?- preguntaste mientras mantenías alejado aquel bocado lejos del alcance de Yue

-No sabe si le hace daño- te respondió

-Además ya estuvo de ladrón- te dijo Ikki

-¿Cómo que de ladrón?- miraste a Yue quien te veía fijamente

-Se estuvo robando todo lo que pudo además Shun y Hyoga ya le dieron

-¿Es cierto?- preguntaste y ambos asintieron. Miraste a la cosa peluda la cual te miro con ojos cristalizados -¡pobrecito, no ha comido nada!- dijiste en voz alta, aquella mirada triste te había ganado

-¡Athena!- te llamo Argol

-Es que mira estos ojos- lo tomaste en brazos y lo acercaste a Argol, la pequeña criatura comenzó a simular que lloraba –dime que no puedes ver esa mirada y no darle de comer

.

.

-Mi señor Hades- escucho que le llamo Pandora, el joven dejo el tenedor sobre la mesa para ponerle atención a la mujer que se encontraba ya de rodillas en el suelo –vengo a informarle

-¿Qué pasa?- le pregunto mientras le daba una hoja de lechuga al pequeño cuyo que se encontraba encima de la mesa comiendo tranquilamente

-Se me ha informado mi señor que Athena ha salido con vida de aquel lugar. Ahora se encuentra en el Santuario y….

-Eso ya lo sabía- le respondió mientras tomaba la copa de vino para tomar un sorbo de ella –solo me dices algo de lo que ya estoy enterado, me quitas tiempo Pandora

-Mis más sinceras disculpas señor- respondió temerosa y quedo en silencio

-¿Y qué paso con lo que te mande a investigar?- le pregunto mientras cortaba un trozo de su cena -¿has cumplido con lo que he demandado?

-Así es mi señor- respondió de inmediato –estuvieron juntos no mas de dos semanas, pero aun así…

-Continua

-El Cosmo que resuena entre ellos puede llegar a ser aún más fuerte de lo que se pueda llegar a pensar

-Es algo que no debemos permitir- se escuchó una voz resonar en ese lugar, Pandora agacho de inmediato la cabeza al suelo

-¿Por qué lo dices?- pregunto sin temor Hades –sería muy divertido verlos morir a ambos

-Sabemos el odio que siente por este humano- comento otra voz similar, dos Cosmos se materializaron frente a la mesa de Hades, un color dorado y el otro en color plateado –aun así… podemos usarlo

-¿Qué me aconsejan?- pregunto mientras apoyaba su cabeza en su mano y con la otra acariciaba al cuyo que se encontraba escondido debajo de una servilleta

-Enviarlo, ganar la confianza y tomar la victoria- respondieron ambas voces

-Eso me demuestra una vez más por qué son mis consejeros personales- dijo sonriente –Thanathos, Hypnos- les llamo -¿algo más?

-Radamanthys fue el que asesino a su familia humana señor mío

-¿Estás seguro Hypnos?- le pregunto seriamente Hades

-¿Tendría alguna razón para mentirle?- le pregunto

-¡Pandora!- le llamo, aquella mujer se asustó al escuchar el tono de voz

-Dígame señor- le respondió de inmediato

-¡¿Es verdad lo que he escuchado?!- aquella mujer comenzó a temblar -¡Pandora, respóndeme!

-Así es mi señor- le dijo de inmediato –Radamanthys fue el que hizo explotar el auto en el que se encontraban viajando

Hades salió de ahí sin decir nada, el pequeño cuyo salto de la mesa para seguirlo, cuando lo alcanzo se subió al pantalón para llegar a su hombro. Hades se quedó estático al llegar a la puerta, miro hacia atrás y salió de ahí. Comenzó a caminar por el pasillo oscuro, poso su mano derecha sobre la pequeña criatura.

-Quiero a Radamanthys ante mi presencia lo antes posible- ordeno a la nada

-En este momento señor- le respondió una voz oculta entre las sombras

.

.

-¿Qué es… eso?- te pregunto Kanon mientras les cerraba el paso a ti y a los demás

-Déjanos pasar Kanon- dijiste

-Ya viste lo que te paso- te hablo Shaka quien se encontraba apoyado en la pared del Templo de Aioros –todo por llevarlos a ellos

-Si hubieras dejado que te acompañáramos nosotros no te hubiera pasado eso

-Aioros- le llamaste –cállate y déjanos en paz

-¿Te duele?- te pregunto Afrodita

-¡Ya déjenme pasar!- exigiste mientras te abrías paso entre ellos -¡Quítate de la entrada Aldebarán!

-Por favor deja que te cure las heridas- te pidió Afrodita

-¡Ya me tienen harta!- exigiste –Si no me dejan pasar les voy a partir toda su madre a los 5 yo sola

.

.

-Por todos los dioses… Athena- fue lo primero que escuchaste al entrar al despacho de Shion

-¿Qué te paso? ¿Quién te hizo eso?- exigió saber Dhoko en el momento en que te vio llegar

-Solo tuvimos unos pequeños… problemas- respondiste mientras sonreías

-¿Qué es eso?- te pregunto Libra

-No sé- dijiste sinceramente –solo me comenzó a seguir y me gusto y me lo quede

-No sé porque no me sorprende esa explicación- dijo Shion y miro a tus acompañantes –Caballeros

-Le dijimos que lo dejara pero se empecino en traerlo con ella- respondió Ikki –ya le puso nombre

-¿Athena?- te preguntaron ambos líderes de la orden Dorada

-Se llama Yue y es una cosa peluda, es como un Furby- dijiste sonriente

-Como sea- te dijo Shion -¿Cómo les fue?

-Las Grayas nos dieron esto- miraste a Misty quien en ese momento traía consigo el pergamino, se lo entrego a Shion

-¿A que esta pesado?- le preguntaste mientras bajabas a tu "Furby" que comenzó a explorar todo el lugar, Shion y Dhoko lo seguían con la mirada –dijeron que te lo diéramos a ti

-¿Cómo?- pregunto extrañado

-No precisamente su nombre señor- intervino Argol –solo dijeron que fuera entregado a aquel que es el líder de los Caballeros

-Mentira- intervino Ikki –no dijeron nada de eso, solo se dieron a Athena, nos dieron una patada en el culo y nos echaron de ahí

-Algo así- interviniste salvando a Ikki de un regaño por parte de aquellos dos –pero será mejor que lo leas

-¿Te duelen?- te pregunto Dhoko mientras veía insistentemente tus quemaduras

-No- respondiste –nos aventaron al agua sagrada curativa

-¿Así se llama?- pregunto Dhoko

-No, así le puse- respondiste sin un atisbo de vergüenza

-¿Qué mas paso?- pregunto Shion

-Fuimos perseguidos- dijo Argol y callo, miro a los demás y a ti

-¿Qué los persiguió?- pregunto insistentemente

-Bueno…, veras….- dudaste –que te digan ellos

.

.

-Lo ven, yo les dije- susurro Milo quien permanecía con su oreja pegada en la puerta –ya les había dicho que corría peligro

-Lo que hubiera dado por traerme a uno de esos al Santuario- le respondió igual de emocionado Aiora –yo quería una Quimera

-Cállense que no dejan escuchar- pidió Mü quien se encontraba en medio de esos dos

-Yo quiero saber qué es eso que trajo Athena con ella- dijo Kanon quien también se encontraba ahí pero arrodillado en el suelo junto con Shaka

-Hubiera sido interesante haber ido- respondió el rubio

-¿Qué están haciendo aquí?- pregunto Camus, los cinco lo callaron en ese momento –¿sabían que si los encuentran así los van a castigar?

-Es una vergüenza que hagan eso, han caído muy bajo- reprocho Afrodita quien al igual que Camus acudían a dejar unos documentos al Patriarca

.

.

Estabas acostada cómodamente en tu cama, mirando el techo de aquel sitio. Dejaste salir un suspiro, como extrañabas estar con los niños que se encontraban en el Santuario próximos a convertirse en Caballeros, pero a quienes más extrañabas era a Kiki y a Ezreal, esos dos pequeños ocupaban tu mente en ese momento. Pero sabias que no podías tenerlos contigo, no cuando no sabías en que momento iba a explotar aquella famosa guerra.

De pronto te incorporaste, miraste alrededor de ti. Lo único que encontraste fue al pequeño peludo a tu lado, dormido profundamente. Te acercaste a tu balcón, las estrellas en ese momento se encontraban adornando el firmamento. Dejaste que el fresco aire acariciara tu rostro, volviste de nuevo a tu habitación y te arrodillaste para sacar de debajo de tu cama un estuche. Apenas lo sacaste de ahí lo abriste, dejando ver una hermosa guitarra acústica negra, la cual se encontraba brillante. Pasaste tus dedos sobre sus cuerdas desprendiendo un hermoso resonar, la tomaste entre tus manos y tomaste asiento en tu cama. Rasgaste las cuerdas esperando a escuchar que no se encontraran desafinadas.

La pequeña cosa de pelos se despertó y de inmediato se acercó a ver qué era lo que tenías entre tus manos, se colocó a lado de ti y te observo. Solo dabas rasgueos al azar, no había una canción ni partidura, solo querías escucharla sonar. Tocaron tu puerta después de unos momentos, pero hiciste caso omiso, sabias que eran aquellas doncellas que iban a preguntar si cenarías.

Tus manos cobraron vida y comenzaste a tocar una pista de hacía unos años atrás, sin quererlo la comenzaste a cantar mientras que la pequeña bola de pelos se movía de un lado a otro al compás de la tranquilidad de la música que emitía la guitarra. Después solo callaste y continuaste rasgando la guitarra

-¿No piensas seguir cantando?- escuchaste la voz de cierta persona, cuando dirigiste la mirada hacia el suelo te encontraste con Milo sentado ahí –quien diría que tuviera una voz tan…

-Di algo y te mato desgraciado bicho- le amenazaste mientras guardabas de nuevo la guitarra en su estuche

-Yo tampoco podía imaginarte verte de esa manera Athena- te respondió Shaka mientras tomaba asiento en la cama

-Ahora que recuerdo, Camus o Mü dijeron que antes estaba en clases de canto- respondió Milo

-Estaba en el coro de la secundaria y preparatoria- le respondiste mientras tomabas asiento al otro extremo de la cama –es normal que aun conserve mi voz- respondiste indignada –que cante feo solo para molestarlos es otra historia- dirigiste tu mirada hacia el exterior, pues habías dejado la vista libre del balcón

-Tienes una hermosa voz- te alago Shaka mientras Milo asentía

-Vallase al demonio- respondiste, palmeaste la cama y Yue se acercó dando pequeños brincos hacia ti, subió a tu regazo y se acomodó ahí, lo comenzaste a acariciar

-¿Qué es?- te pregunto Virgo

-No lo se- respondiste mientras lo mirabas –es lindo

-Tienes la manía de conservar todo lo que encuentras- te dijo Escorpión mientras se apoyaba para tomar asiento en la cama

-¿Qué hacen aquí?- preguntaste –que yo sepa, primero se toca la puerta y se esperan a que los deje entrar, pero como aquí no hay modales a ustedes les vale

-Nada, solo veníamos a verte- te dijo sonriente Milo ignorando tu queja –quiere venir con nosotros, vamos a ir al pueblo

-Hoy inicia un festival- te dijo Shaka –nunca vamos, pero con eso de que se acerca la Guerra… pues…- viste que dudo en seguir

-Queremos distraerla de todo esto- escuchaste otra voz mas

-¡Dhoko!- le llamaste, él se acercó de inmediato y tomo asiento a lado de ti -¡que bueno que ya llegaste! ¿Qué tal tu misión?

-Todo bien- te respondió mientras acariciaba a la cosa peluda que se subió a su hombro de inmediato –los niños están bien, Ezreal y Kiki se encuentran bien y el resto de los Caballeros y aprendices que se encuentran allá están en guardia. Aun no se ha escuchado que los hayan querido atacar, así que estarán muy bien, fuera todo este peligro

-Eso me tranquiliza- respondiste mientras dejabas salir un suspiro

Se comenzaba a realizar un festival en honor a Athena, la diosa de la Guerra. Desde hacía muchas eras atrás, era una celebración que el pueblo de Rodorio hacia en honor a la diosa, la cual demostró tener más afecto para los humanos que el dios del mar. Seria lindo que en ese festival, la Athena de ese siglo estuviera presente, no solo irían ellos, incluso Shion se había apuntado, todo fuera porque dejaras de pensar un momento en la guerra contra Hades, dejaste salir un suspiro y asentiste feliz. Así que sin más, los sacaste amablemente de la habitación (claro que nada de golpes, solo sutiles amenazas de acabar con la vida de ellos) pantalón de mezclilla, una blusa de manga larga negra, tenis del mismo color y el cabello suelto.

Ya te estaban esperando en la salida de las Doce Casas, todos ellos vestidos con ropas de civiles, unos más arreglados que otros, saludaste y comenzaron a caminar con dirección hacia la salida del Santuario, Yue se encontraba tranquilamente mirando de un lado a otro encima de tu cabeza, solo sabias que iba con la lengua por fuera. Shion te explico que aún no sabía que era, pero todo apuntaba a que era un guardián de las famosas Hadas de las Nieves, sea verdad o mentira, lo único que sabias era que esa cosa se iba a quedar contigo.

.

~ 4 ~

.

-Muy bien chicos- hablaste –si llega a pasar algo no duden ni un segundo en ponerse a salvo, no quiero muertes innecesarias o personas que quieran hacerse el héroe. Si no pueden no se arriesguen

-Si señora- te respondieron los 7 guardias que se encontraban ahí

-¿Continuamos?- te pregunto Shion y tú asentiste, todos iban animados, de pronto aquella criatura comenzó a temblar y se escondió debajo de tu blusa, desviaste la mirada hacia el interior de aquel lugar.

Los demás continuaban caminando, no se habían dado cuenta de que te habías detenido. Algo estaba por pasar, algo muy malo… sentiste una fuerza diferente, rara… comenzaste a correr de regreso. Ni uno de los Dorados se percató de lo que estabas haciendo.

-Den el toque de alarma, a sus posiciones- ordenaste al pasar cerca de ellos. Los guardias comenzaron a correr detrás de ti

-Mi señora- te hablo uno de ellos -¿Qué pasara con los Caballeros Dorados? Se han alejado y aun no nos están siguiendo

-Ya vendrán- les aseguraste

-¿Qué pasa mi señora?- te pregunto otro mas

-No lo sé- dijiste sinceramente mientras te detenías, ellos hicieron lo mismo –tal vez esté haciendo mucho escándalo por nada, solo estén en guardia, los mismo para los Caballeros que están….

Ya no pudiste terminar de dar la orden, una explosión de Cosmo se dejó sentir en aquel lugar y una explosión más se dejó escuchar cerca de ahí, dirigiste tu mirada a donde se alzaba una nube de polvo

.

.

-Ya teníamos tiempo que no salíamos a distraernos- animo Milo mientras estiraba sus brazos

-Mucho menos todos juntos- afirmo Aioros –la última vez que salimos así era cuando Kanon, Saga y yo los cuidábamos

-Era horrible tener que lidiar con estos mocosos- recordó Kanon –sobre todo esos dos de ahí, hacían cada maldad- dijo apuntando a Escorpión y Cáncer

-Solo era un inocente niño precoz influenciado por ese idiota- se defendió Ángelo

-Que te compre el que no te conozca- susurro Milo -¿Verdad que si Camus?

-No comento- se defendió de inmediato, logrando la risa de todos

-Me apiado de ti Athena- dijo Afrodita –tener que soportar a estos…- el Santo de piscis miro hacia atrás, pero de la joven no había rastro.

Sabían que no están caminando rápidamente, aun se podía observar aquella entrada del Santuario, pero aun así… no había rastros de la chica. Shion comento que sentía el Cosmo de la joven agitado, que se encontraba en el Santuario, Shura y Aiora se apuntaron para ir por ella, en ese momento escucharon una explosión dentro de aquel lugar, de inmediato se regresaron hacia el interior para saber el motivo de aquel ataque.

.

.

-Rápido- ordenaste mientras te colocabas a la cabeza –vayan para ver que no se encuentre nadie herido. Ustedes, vienen por…

-¡Athena!- escuchaste que te gritaron

-Seiya ¿Quién viene contigo?- preguntaste de inmediato

-Mis amigos- te respondió

-Bien, quiero que vayan hacia el Coliseo- callaste debido a otra explosión –quiero que formen grupos y cuiden que nadie del pueblo salga herido

-Entonces estaremos en el Rodorio por si llega a pasar algo- dedujo y tu asentiste

Comenzaste a correr con rumbo al coliseo para poder ser testigo de cuantas personas en ese momento se encontraban heridas. Te detuviste, pues te diste cuenta de que entre mas te acercabas mas daños en el Santuario había, algunas de las casas donde los caballeros y aprendices de quedaban se encontraban en llamas, todo amenazaba con quedarse en ruinas, desaparecer por completo.

-¡Athena!- escuchaste que te llamaron, miraste hacia la izquierda, pero solo viste a una persona que se lanzo sobre ti y te arrogo hacia el suelo -¿se encuentra bien?- te pregunto y por primera vez viste a la persona que te ayudo -¿señorita Athena?

-¿Si?- preguntaste y después recordaste lo que te dijo –claro que si, gracias…- callaste un momento –gracias Capella- te ayudo a ponerte de pie

-Valla Athena, si ese idiota no se hubiera entrometido no tendrías que pasar por el sufrimiento que te espera- viste que una mujer se acercaba a paso lento hacia ti, Capella te coloco detrás de él

-No permitiré que le pongas una mano encima mujer- le respondió altaneramente –yo Capella de Auriga seré tu oponente

-Que insolente- le respondió –acabare contigo de inmediato

-No te atrevas- interviniste y te colocaste un paso delante de él –hazme un favor cielo- le pediste –Pandora esta aquí, lo mas seguro es que no ha venido sola. Hazme un favor cielo

-Lo que ordene señorita- te respondió

-Quiero que lideres a los Caballeros de Plata que no estén haciendo nada y a los de Bronce, que ningún Espectro salga de aquí. O lo atrapan o acaban con él

-Si señora- te respondió -¿algo mas?

-Ten cuidado, si es muy peligro no te arriesgues y no arriesgues a nadie. Ten en cuenta de que el cobarde vive un día mas para poder regresar con una nueva estrategia para vencer

-Retirare las fuerzas si veo que nos superan en numero o poder

-Bien hecho- le felicitaste al ver que había entendido tu idea –ahora ve

De inmediato te dejo no sin antes darte una ultima mirada. La pequeña criatura se asomo desde la abertura de tu blusa, la alzaste un poco para sacarlo de ahí y dejarlo detrás de una roca. De nuevo te volviste a encarar a Pandora que solo se había dedicado a mirarte altivamente.

-Veo que te gusta recoger… basuras de demonios- te diste cuenta que miro a Yue –típico de ti Athena

-¿A que has venido?- preguntaste

-A tomar tu vida- te respondió –me tiene harta ver tu presencia, me provocas asco… tu sola presencia en este mundo me causa repugnancia- te escupió con mucho odio

-Que yo sepa no te debo nada- le respondiste –si tu odio es contra mi hubieras dirigido tus ataques a mi persona, no contra aquellos que no tienen nada que ver

-Athena, todos aquellos que te protejan deben de morir- te dijo mientras te apuntaba con su lanza, extendiste tu mano para hacer aparecer a Niké

-Entonces me desharé de ti en este momento- le respondiste –seras la primera baja del ejercito de Hades

-¡Maldita!- te dijo mientras se abalanzo contra ti, te protegiste con Niké y comenzaste a pelear contra ella

.

.

-Athena debe de estar asustada- dijo Shura a Camus –no esta acostumbrada a todo este tipo de problemas

-Tenemos que encargarnos primero de estos tres- le respondió Acuario

Frente a ellos se encontraban tres hombres revestidos en armaduras oscuras, estos los miraban fijamente con sonrisas malvadas en sus rostros. Tal como lo había supuesto Athena, algunos Espectros habían ingresado al Santuario, aun no sabían como era que había pasado eso, lo único que en ese momento importaba era sacarlos de ahí y proteger a Athena.

-¿Qué hacen los Espectros de Hades aquí?- pregunto Camus

-Venimos a tomar la vida de Athena- dijo uno de ellos –y a tomar la vida de sus estúpidos caballeros que la protegen

-¿Quiénes son?- pregunto Shura –al menos así sabré que nombre colocar en la tumba que los espera

-Que confiado estas Caballero- le dijo –pero si tanto quieres saber te lo diré, no quiero que mueras sin saber quien te asesino. Soy Iwan de Troll

-Queen de Alraura- se presento el otro

-Luca de Dríade

-Que bien, se ve que Hades los tiene bien educados- se unio una voz mas, un resplandor dorado se dejo ver, los Espectros desviaron su mirada para ver a quien los había interrumpido

-¡¿Y tu quien eres?!- exigió saber Dríade

-Dhoko de Libra- respondió mientras comenzaba a arder su Cosmo -¿ustedes piensan pelear así?- les pregunto a los otros dos que aun seguían con su ropa de civil

-A la orden señor- respondió Camus, en ese momento ambos activaron sus Cosmos para portar su armadura

.

.

Shaka de Virgo ya se encontraba en batalla, al principio le era demasiado sencillo, pues los soldados de Hades eran sencillos de derrotar, pero ese Espectro que había salido de la nada le estaba causando un poco de problemas. Se había presentado con el nombre de Kagaho de Bennu, el Cosmo de este oponente se asemejaba mucho en fuerza con el que él poseía.

Las ondas de sus golpes se podían sentir, la velocidad que ambos manejaban era increíblemente rápida, el combate seria para cualquiera de los dos. Virgo bloqueaba y atacaba, pero solo le hacia falta un descuido como el que acaba de tener para salir disparado contra una roca y romperla en pedazos

-¿Qué pasa?- le pregunto mientras se acercaba a él con su mano derecha cubierta de fuego negro, la arrojo contra él. Solo basto una vuelta para alejarse y arrojarle su rosario

-Tengo una prioridad a la que debo de cuidar- le respondió mientras con su Cosmo hacia que el rosario se apretara mas al cuerpo de Kagaho -no puedo estar perdiendo el tiempo contigo

-¡Virgo!- le grito tratando de romper aquel rosario sin éxito alguno

.

.

-No digan que no les advertí- volvió a recordar a sus oponentes –debieron haber dejado este lugar en paz

-Debes de confiar mucho en tu poder niño- le comento –Yo Morfeo te enseñare que debes de cuidar lo que dices

-Phantasos, enseñémosle a este jovencito que nosotros no estamos jugando

-Como digas Ikelos- le respondió aquella mujer -¿y tú que dices Onerios?

-Que acabemos con él ahora mismo antes de que llegue Phobetor

-Acaben con él- ordeno Morfeo al mismo tiempo que los cuatro se lanzaron contra su oponente, una fuerte explosión de Cosmo los detuvo en su ataque al mismo tiempo que un brillo dorado se dejo ver

-¿Aries?- se pregunto extrañada Phantasos

-Este no es Aries- dijo Morfeo mientras se ponía de pie –su armadura es dorada, no es como lo han descrito

-¿Quién eres niño? ¿El Caballero de Aries?

-¿Niño?- pregunto sonriendo sarcásticamente –en efecto, soy el Caballero de Aries y esta es mi armadura. Soy un sobreviviente de la Guerra Santa pasada y en esta era soy el Patriarca de este Santuario

-¡Es imposible!- dijo sorprendido Onerios –debería de estar viejo, ya casi muriendo, pero… esta muy joven

-Ahora van a pagar con su vida el hecho de haber causado alboroto en este lugar, sobre todo el haber molestado a la señorita Athena

Solo observaron como el Patriarca alzo la mano y un hermoso aro de estrellas comenzó a girar, escucharon el nombre de aquella poderosa técnica… Extinción Estelar

.

.

-¿Qué son estas cosas?- pregunto Seiya mientras atacaba a otro mas –no se mueren por mas que los golpeo

-Deben de ser sirvientes de Hades- susurro Hyoga

-No me digas- respondió Argol mientras convertía a unos seres encapuchados en piedra para acabar con ellos –dejen de decir estupideces, yo los convierto en roca y ustedes los destruyen

-Claro- respondieron ambos

.

.

-¿Qué pasa Aiora?- le pregunto Kanon quien se encontraba con su espalda pegada a la de su compañero -¿estas teniendo problemas con ese gato callejero?

-Cállate- le respondió –no veo que puedas tu solo contra ese

-Deberías de saber que un gato de raza es mejor que uno de la calle- siguió insistiendo mientras observaba a su oponente –hubiera preferido a ese gato que a este

-Tienes seguidores de todas las razas- le comento Aiora mientras preparaba su golpe

-Es lo que pasa cuando se es demasiado atractivo- dijo orgulloso –lástima que no me gustan los de su tipo

Después de esa pequeña platica, Aiora salió disparado contra Cheshire de Cait Sith, un joven que vestía un traje demasiado atrevido para ser un joven, aun así un poco mas ágil que Leo, pero aquel Espectro sabía que tenía que tener cuidado, porque si lo atrapaba el león iba a morir. Mientras que Kanon se medía ante Veronica de Nasu, una persona que era hombre (al menos en apariencia, según el Géminis menor) pero muy bueno para pelear.

.

.

Ahora te encontrabas peleando contra aquella mujer, la cual no se esperaba lo que habías hecho casi al principio de la batalla y era haber cambiado a Niké por una espada. Sabías que tendrías problemas, pero era como te decía Shura, solo debías de tomarte el tiempo para poder anticipar los movimientos de tu enemigo y los de Pandora eran sencillos… repetitivos y sin gracia o elegancia.

Aun así, tus ropas ya se encontrabas rasgadas y unas raspadas (que apenas sentías en tus brazos) te habían dañado. Mientras que aquella mujer ya tenia su vestido rasgado, en tu mente solo había un pensamiento: Como se le había ocurrido salir a pelear con un vestido.

-Ríndete Athena- te dijo mientras te atacaba sin mostrar un minuto de tregua, tu retrocedías y una piedra logro hacer que perdieras el equilibro -¡Muere Athena!- te dijo mientras intentaba enterrar la lanza en tu cuerpo

-Ni madres- respondiste mientras le dabas una patada en el vientre y la alejabas de ti –no hasta que acabe con Hades- de pronto sentiste una descarga eléctrica que te dejo aturdida

-No creas que será fácil acabar conmigo- te dijo Pandora, la causante de ese ataque a tu persona

-Maldita tramposa- le respondiste mientras aquella descarga te obligaba a arrodillarte, se acercaba a ti apuntando su lanza

-Llevare tu cabeza como ofrenda a mi señor- te dijo

-Que enfermo- le respondiste –yo jamás dejaría que uno de mis muchachos me trajera partes de un cuerpo, que asco- te dio una patada que te dejo sin aire

-Morirás Athena

No era que no pudieras defenderte, Pandora era débil, mas débil que alguna otra persona con la hubieras peleado, pero aun te resentías de aquellas pruebas que aquellas Grayas te habían impuesto, aun estabas débil y eso salió a relucir en ese momento.

-Athena- se escucho esa voz en todo el lugar –Todos, deténganse en este momento- también resonó, todos los Espectros que estaban en ese sitio se alejaron de sus oponentes –mis mas sinceras disculpas Athena

-¿Esa voz? ¿Dónde la escuche?- te preguntaste mientras te tratabas de poner de pie, en ese momento viste que Pandora ignoro la orden y se acerco a ti

-¡Esto acaba aquí!- te dijo, un rayo cayo en medio de ustedes dos impidiendo que te dañara aquella mujer

-Ordene que todos se detuvieran Pandora- escuchaste mas cerca, levantaste la mirada y te encontraste con Hades que se encontraba levitando a unos dos metros de ti –sabes que no me gusta que me ignoren

-Lo siento mi señor- se disculpo de inmediato, te dirigió una mirada de odio antes de colocarse a lado de su señor

-¿Cómo estas Athena?- te pregunto y tu te pusiste de pie para encararlo

-Desgraciado- le respondiste

-Que malos modales- te dijo con una sonrisa en su rostro –veo que te han causado problemas mis Espectros

-Yo creo que aun así mis niños los detuvieron- respondiste esperando a que fueran verdad tus palabras -¿Qué quieres?

-Nada- te dijo de inmediato

-¡Athena!- escuchaste unas voces

-Aioros, Mü, Saga, Afrodita- los llamaste –que bueno que están bien

-Ten cuidado Athena- te recomendó Piscis

-Tranquilo Dita, se lo que hago- respondiste -¿A que has venido Hades?

-Me entere que te gusta recoger la basura que te encuentras tirada en la calle- te dijo sonriéndote sarcásticamente –pero se algo… algo que me dio mucha pena saberlo…. En mi ejercito no hay cabida para aquellos que simpatizan contigo

-¿De que hablas idiota?- le preguntaste

-De esto

Estiro su brazo izquierdo, de un momento a otro te diste cuenta de que había un cuerpo que lo tenia sostenido por el cuello. Las ropas de esa persona se encontraban teñidas de carmín, se podía ver que apenas podía respirar y su Cosmo… estaba a punto de extinguirse. Abriste los ojos al reconocer quien era esa persona que estaba a punto de morir

-Radamanthys- susurraste

-¿Lo conoces Athena?- te dijo extrañado Mü

-Es uno de los Espectros que sirven a Hades- dijo Afrodita mordazmente –no cualquier Espectro, un juez del Inframundo

-¿Qué le hiciste maldito?- le preguntaste molesta -¡¿Cómo pudiste hacerle eso a Radamanthys?!

-¿Te molesta Athena?- te pregunto pero no respondiste, estabas muy molesta –veo que si, pero no te preocupes Athena, todo acabara

-¿A que te refieres?- le preguntaste, volvió a sonreír

-Regresen a la Mansión- ordeno el rey del Inframundo –tú también Pandora

-Pero señor…

-¡Ahora!- escuchaste que le grito, ella asustada desapareció de ahí en un haz de luz –muy bien Athena- te volvió a llamar mientras se elevaba con Radamanthys aun en su poder –yo no lo necesito…. ¿tu quieres hacerte cargo de él?

-¿Qué vas a hacer Hades?- preguntaste mientras te acercabas a Hades, él aun se mantenía levitando pero en esta ocasión no era el piso lo que te separa de él, sino un enorme barranco –no te atrevas a soltarlo

-¿Qué harías Athena? ¿Te lanzarías por él?- te pregunto –Nos veremos Athena, acabo de comprobar con esto que será más sencillo el matarte de lo que pensé

-¡Eres un idiota!- le respondiste

-Adiós Athena- te dijo y en ese momento dejo caer el cuerpo de aquel Espectro

-¡Hades cabrón!- le gritaste mientras veías como caía Radamanthys, miraste a todos lados y tomaste de la mano a Aioros

-¿Qué pasa?- te pregunto

-Ve por él- le dijiste mientras lo aventabas al precipicio –Yo te eligió Aioros

-Que ingrata Athena- te dijo Mü

-Cállate- le ordenaste. De un momento a otro viste que Aioros salió de aquel precipicio con el cuerpo de Radamanthys en sus brazos -¿Cómo esta?- preguntaste

-Apenas respira- te dijo –gracias por el empujón Athena- te dijo molesto –bonita forma de darme ordenes

-¿Lo conoces Athena?- te pregunto Saga repitiendo la misma pregunta que te había hecho Aries al principio

-Después les cuento- dijiste –debo de ayudarlo, no puede morir. Ayúdenme a llevarlo a mi cuarto- viste que te miraron incrédulos, esperando a que fuera mentira lo que estabas diciendo –por favor

-Es una orden de Athena- escuchaste que dijo Saga después de un momento –si así lo deseas así será

-Gracias

En ese momento, Saga lo tomo en brazos y se encaminaron de inmediato hacia tus aposentos. Escuchaste un pequeño ruido y volteaste para ver de dónde provenía. Yue venia corriendo a paso veloz hasta ti, no se le veían sus patitas por el pelaje pero te imaginabas que iba corriendo.

Te topaste con Shion ya con sus ropas de Patriarca, apenas le ibas a decir que te dejara ayudar a ese Espectro él te llevo a una recamara que se encontraba alejada de la tuya, un cuarto de reposo. Saga coloco el cuerpo de Radamanthys sobre la cama y comenzaste a emanar tu Cosmo para detener la hemorragia externa y a tal vez interna del cuerpo del Espectro.

Tal como esa vez, el cuerpo de Radamanthys no te rechazo. Después de eso Afrodita y Mü sirvieron como tus ayudantes para comenzar a sanar las heridas del cuerpo de él. Ya después, cuando recobrara la conciencia le preguntarías el porque estaba en ese estado.

.

.


Bueno chicas, me di cuenta que ya cumplí en octubre un año con esta historia y lo mejor, ya son 51 capítulos con este. Espero que no se vayan a aburrir con tanto episodio, pero no se preocupen, ya falta poco para terminar con esta historia chicas, ahora si… se me cuidan.