~Conexión~
– Creo que no es esa la posición correcta ¿Sabes? – Decía con una ceja alzada –. Sería mejor que lo giraras para que quede derecho como tiene que ser – Alegaba de la falta de interés de su colega.
– Da igual Korra – Decía en tono cansado –. Ya me aburrí de revisar planos y más planos deberíamos de salir a comer ya.
– Ay no seas llorón Bolín aún no es hora de almuerzo – Rodaba sus ojos y revisaba minuciosamente cada trazo con rapidógrafo que habían hecho en aquella enorme hoja –. Además si no nos apuramos tu papá va a colgarnos así que no lloriquees y pásame otros.
Con toda la pereza del mundo Bolín se movía hacía la otra mesa donde aún aguardaban una enorme cantidad de planos por revisar. Últimamente estaban muy atareados con trabajo, por las mañanas se dedicaban a estarse en la oficina y por las tardes salían a supervisar y ayudar con la construcción del edificio para los Sato. Eso era lo más pesado ya que trabajaban hasta tarde, tanto que ninguno de los dos había podido ir al gimnasio en dos semanas, parecía poco tiempo, pero era lo suficiente como para querer tirar la toalla. De lo único que se alegraban era que por fin podían descansar cuándo llegarán a sus camas ya que dormirían toda la noche hasta que su cuerpo se recuperase ya que obviamente no trabajaban los fines de semana.
Bolín había hecho planes de pasar su fin de semana con su mejor amigo Iroh jugando videojuegos hasta que le ardieran los ojos por el contrario Korra quién había quedado con sus padres en juntarse en el centro de la ciudad para ver la nueva construcción de su casa, estaba entusiasmada. Quería ya, tener terminada su casa para así alejarse totalmente del ruido de la cuidad si quiera cuando terminaran sus horas de labores. Era algo con lo que siempre soñó y ahora por fin estaba cumpliéndolo poco a poco aparte de que quería ver a sus hermosos padres, tenía aproximadamente tres meses de no verse, no era alguien muy apegada a su familia pero si les hacía un poco de falta y ya era hora de sentarse a platicar un buen rato comer algo de su tierra natal preparado de las mismísimas manos de su adorada madre, solo con pensar en lo deliciosa que le quedaba la comida su estómago crujía con fuerza.
– ¿Cómo están mis hijos favoritos? – Entraba el señor San junto con alguien a quien conocían bien.
– Hola padre, estamos trabajando duro como siempre – Dijo mientras se dirigía a saludar a su padre y al señor Sato.
– Así es padre postizo, estamos trabajando duro – Dijo la morena con una enorme sonrisa quien abrazaba al señor Von Kleist y también al señor Sato.
– Así me gusta – Dijo el San mientras se sentaban en las sillas que estaban en la oficina de sus adorables hijos, le agradaba ver a esos dos apoyarse de la manera en que lo hacían realmente le hacía feliz que los dos dieran todo para salir adelante con la empresa.
También al señor Sato le hacía gracia ver a esos dos trabajar tanto, él en lo personal había conocido a hijos de los dueños de las empresas con los que trabajaba pero nunca los vio involucrados al contrario de Bolín, sentía celos por San ya que había seguido sus pasos como ingeniero hubiera querido que su adorable Asami siguiera sus pasos y también admiraba a Korra, esa chica que aún no era ingeniera pero tenía el vasto conocimiento y que estaba a punto de graduarse y que además de eso era muy agradable, humilde y sobretodo inteligente.
– Hiroshi me estaba preguntando como iban con la construcción, así que le dije que podía llamarlos pero insistió en venir a verlos y acá estamos – Contaba mientras tocaba el hombro del señor que estaba junto a él.
– Así es por eso quise venir personalmente a hablar con los ingenieros a cargo del trabajo – Sonreía mientras los veía.
– Así que ¿Viene a jalarnos las orejas? – Bromeó la morena mientras sacaba su celular de su bolsa.
– Exactamente – Dijo Hiroshi mientras prestaba atención a lo que hacía la ingeniera.
Bolín estaba feliz que su amiga se hiciera cargo de ello, realmente no tenía ganas de gastar energía explicando cómo iban con ese proyecto además de que era malo hablando con los contratistas.
– Como pueden ver señores acá estamos trabajando con el edificio – Decía mientras mostraba las fotografías del proyecto –. Acá estamos fundiendo los cimientos... – Explicaba detalladamente todo el trabajo en el que habían trabajado desde que empezaron con el proyecto.
Los dos mayores estaban admirados de lo avanzado que iban con la construcción, San se sentía aliviado de que fueran bien las cosas sabía que con ellos dos como supervisores de la obra no debía de preocuparse por nada y Hiroshi estaba entusiasmado, no pensaba que se vería tan bien su nuevo proyecto sentía mariposas en el estómago de solo pensar que dentro de poco estaría inaugurando el edificio. Por su mente pasó algo que realmente quería hacer y haría la cita para poder llevarlo a cabo.
– Está excelente jóvenes me alegro que estén poniendo empeño en mi edificio, lo agradezco bastante – Decía mientras veía las demás fotografías en el celular de Korra –. ¿Cuándo podría ir a ver la otra en persona? – Preguntó a la ingeniera que estaba frente a él.
– Cuándo usted guste señor Sato, nosotros estaremos ahí hoy en la tarde y toda la semana que viene cuando usted guste puede llegar – Invitaba a Hiroshi.
– ¿Podría llegar el Lunes? – Preguntó curioso.
– Sí, nos parece excelente señor Sato.
– Entonces llegaremos el lunes por la mañana quiero llevarme a mi esposa – Decía entusiasmado –. Y por favor dime Hiroshi – Sonreía amablemente mientras devolvía el celular a la sureña.
– Está bien Hiroshi allá los esperamos con ansias – Respondía.
– Ah y otra cosa más ¿Podrías mandarme esas fotos por WhatsApp? Por favor.
– Claro con mucho gusto.
Ambos intercambiaron números y rápidamente Korra envío lo que el señor Sato deseaba. Von Kleist estaba entusiasmado de que Hiroshi fuera tan amable y que le agradara Korra por otro lado Bolín ya estaba pensando en cómo molestar a la sureña cuando se fueran esos dos de la oficina.
Todos se despidieron un par aliviado y el otro par entusiasmados y agradecidos por motivos distintos. Se despidió del señor San y en ese instante el señor Sato marcó a su hermosa hija para contarle las buenas nuevas de su proyecto.
– Hola padre ¿Cómo estás? – Respondió una voz cálida.
– Hola querida muy bien ¿Y tú qué tal? – Respondía aguantándose lo que quería contarle.
– Yo muy bien padre y... ¿Y ese milagro que me llamas?
– Oh Asami, acabo de salir de una reunión con San Von Kleist su hijo y la señorita Korra y te tengo buenas noticias – Dijo escupiendo todo lo que se había guardado.
El estómago de Asami se estrujó al escuchar el nombre de dicha morena a la que no había visto desde hace ya varios días y pensaba que lo que fuera a decirle su padre que tuviera que ver con la sureña diría que sí.
– Entonces ¿Llegarás o te pasamos a traer? – Esa pregunta congeló a la modelo, por andar pensando en cierta chica no le prestó atención a su padre.
– Emm si padre yo llegó, solo mándame la dirección y la hora para encontrarnos allá – Dijo como si nada, ya más tarde podría preguntarle a su madre de que estaba hablando su padre.
– Excelente hija, te mando la dirección y por favor, vete con ropa cómoda no creo que te guste andar con tacones en la tierra – Le aconsejó –. Cuídate y nos vemos el lunes mi niña te amo.
– Está bien papá muchas gracias, te amo más – Dijo colgado la llamada –. Creo que sé de qué se trata – Pensó mientras subía a su automóvil.
Su mente llegó a la conclusión que su papá le estaba invitando a ir a ver cómo iba la construcción del edificio y por ende vería a la morena y se emocionó, realmente había pedido que se vieran desde hace cinco días pero sólo recibía un "No puedo Asami estoy demasiado ocupada" por su mente pasaba que la estaba evitando pero en el fondo sabía que no era así, hablaba con Bolín ya que también se habían vuelto amigos y él también estaba demasiado ocupado, la diferencia era de que Korra nunca le decía el por qué y a veces la ponía triste porque quería en su interior que la morena confiara en ella pero era algo que se ganaba poco a poco, tenía que acostumbrarse ya que Korra no era como las demás personas que confiaban en ella solo por ser famosa –. Tienes que tener paciencia Asami ella lo vale – Se decía a si misma con una sonrisa en los labios.
– Vamos hazlo, tu puedes – Decía mientras tenía entre sus manos su celular listo para marcar –. No seas una cobarde – Se echaba porras después de un instante suspiró profundamente y presionó el botón verde que indicaba que empezaría a llamar a su remitente.
– Aló – Escuchó una dulce voz responder.
Su corazón de aceleró rápidamente y sus manos comenzaron a sudar.
– Aló – Escuchó nuevamente.
– Emm aló, perdón es que amm estaba ya sabes... ¿Cómo estás? – Dijo torpemente.
– Okay... Yo estoy muy bien y ¿Tú que tal? – Respondió extrañada de la llamada inesperada de la morena.
– Yo estoy muy bien amm sabes – Suspiró –. Te llamaba para preguntarte si tu... emm si tu...
– ¿Si yo qué? Korra ¿Estás bien? – Sonrió divertida por sentir a la sureña tan nerviosa.
– Ahhh – Soltó un suspiro intentando liberar su nerviosismo –. ¿Quieres ver películas conmigo esta noche? Asami por favor – Preguntó en forma de súplica.
La enorme sonrisa de Asami se hizo evidente a través del celular lo que volcó el corazón de la bajista haciéndola sonreír.
– Claro Korra me encantaría – Guardó un poco la alegría que le había causado dicha llamada –. Llego a tu apartamento solo dime a qué hora.
– A las siete estaría bien ¿Te parece? – Dijo aliviada por la respuesta positiva que obtuvo.
– Me parece excelente Korra – Dijo sonriendo.
– Esta bien entonces nos vemos por la noche.
– Nos vemos Korra – Dijo despidiéndose colgando la llamada y un enorme suspiro salió de su boca –. Asami andas de suerte hoy, justamente estabas pensando en ella y te llama para una cita – Mordió su labio inferior mientras encendía su automóvil para dirigirse con su amiga Katara.
– Asami no tienes que ocultarlo ¿Sabes? Se te nota en la mirada – Decía con una sonrisa pícara en sus labios.
– No que dices, estas exagerando – Se defendía.
– Por favor – Soltó una carcajada – Aunque no lo creas sé muy bien que has salido con ella varias veces Asami, no puedes engañarme – Hacía un ademán con sus manos –. Pero no te juzgo amiga, sé que no es fácil tener algo privado en el medio en el que vivimos – Decía con desgano.
– Ahh – Suspiró –. Lo sé y perdóname por ocultarte ese tipo de cosas, pero tengo miedo Katara – Confesaba con pesar –. Tú muy bien sabes cómo me fue en mi otra relación y he sido muy precavida con Korra ¿Sabes? – Decía cabizbaja.
– Lo sé cariño pero me duele que me lo ocultaras y más cuando Korra me lo ha contado – Dijo de manera triunfal.
Esa verdad dejó a Asami con la boca abierta y su mente empezó a imaginar las cosas que Korra le confesó a Katara, sentía algo de miedo en su interior debido a no saber cuáles eran esas "cosas" pero algo si sabía y era que le sacaría con cuchara si era necesario esas confesiones de Korra.
– ¡Mierda! – Exclamó con desesperación –. Dime ¿Qué te contó Korra? – Preguntó sin tapujos.
– Pues ya sabes Asami, "cosas" sobre sus "salidas" y esas cosas – Dijo conteniendo la risa que empezaba a invadirla.
– ¡Katara! – Dijo entre dientes –. Cuéntame ahora por favor, necesito saber que piensa ella – Suplicó.
– ¿Por qué debería decirte Asami? Tu nunca me contaste nada y aún sigo herida por eso –Achinó sus ojos.
– A ver Katara, repróchame, repróchame lo que quieras pero cuéntame, pídeme lo que sea te lo suplico – Dijo mientras se ponía de rodillas uniendo sus manos en forma de imploro.
– Párate Asami, que no he barrido la cocina – Dijo con una sonrisa en su rostro al ver lo exagerada que era su amiga –. Te diré pero tienes que prometerme algo – Dijo con un gesto en su rostro que para Asami parecía muy malicioso.
– Cuéntame y prometo que de esta boca no saldrá nada – Suplicó de forma graciosa.
A Katara le causó gracia de como la modelo le insistía, jamás la había visto así parecía una colegiala.
– Esta bien Asami te contaré, Korra me contó algunos detalles de las veces que han salido y me ha dicho lo que realmente siente hacía tu persona – Decía mientras bebía un poco de jugo de naranja el cuál había servido hace un rato en un enorme vaso rosado.
El corazón de la ojiverde se abrieron en forma de sorpresa y su mente ni lenta ni perezosa ya había empezado a imaginar una y mil cosas. Había pasado tanto entre ella y Korra, tantas caricias, tantos besos, coqueteos, risas que no podía esperar más a que su mejor amiga le contase todo.
– Espero que llegues sin ninguna novedad – Abrazaba al joven ojiverde –. Me escribes cuando llegues ¿Okay? que no se te olvide.
– Ya ya Korra que pareces mi madre – Dijo con un puchero mientras disfrutaba del caluroso abrazo de su mejor amiga.
– Sólo me preocupo por ti Bolín – Respondió separándose de su amigo y regalando una enorme sonrisa –. Si tienes alguna duda acá estoy para servirte – Se ofreció de manera amigable.
– Lo sé Korra, muchas gracias.
Terminaron de darse el último abrazo y un beso en los labios que significaba una verdadera amistad entre los dos y el joven de ojos verdes subió al automóvil que lo llevaría al aeropuerto donde emprendería un viaje de negocios que salió urgente esa tarde. El señor San lo había mandado a él por varias razones y una de ellas era que conocía muy bien a su hijo para los nuevos contratos, además de que él había empezado a dejarle su trabajo a su familia "Ya no estoy para esas andanzas" Decía cada vez que veía a uno de sus allegados partir hacía una oportunidad de trabajo.
Dicha morena exótica subió a su auto con cierta ansiedad, no había parado de pensar en la cita que tendría esa misma noche con cierta mujer de estatura mayor que la de ella. Había ido a comprar poporopos, bebidas, dulces y demás cosas que podrían comer mientras veían películas. Tenía todo el apartamento para ella sola y no había forma de disfrutarlo más que con la compañía de la bella actriz.
Llegó a su apartamento corriendo, dejando todo en la sala se dirigió hacía su habitación donde rápidamente se despojó de su vestimenta, se le había hecho tarde ya al parecer el mundo del tráfico había salido a interrumpir su ordenado horario e hizo cola un par de horas para llegar a su apartamento. Continuamente entró a la regadera dónde podía asear su esbelto cuerpo y lavar su cabello con ese shampoo a Jazmín que tanto le gustaba. Moría de nervios presentía que se la pasaría de lo mejor al lado de la exótica morena –. Ver unas cuantas películas y dormir juntas no está nada mal Asami – Se decía mientras lavaba delicadamente cada parte de su cuerpo la sonrisa no se le había borrado después de haber charlado con su amiga Katara por la tarde, realmente nada podía cambiar el estado de ánimo en el que se encontraba. Había decidido disfrutar de esa noche al máximo y lo iba a cumplir...
Había preparado una lista de películas que posiblemente podrían gustarle a su cita, estaba nerviosa tanto que a cada rato veía la hora en si celular habían pasado cinco minutos de la hora acordada y empezaba a desesperarse más –. Tranquila Korra, cualquiera puede atrasarse y más si se trata de una persona como Asami – No era nada del otro mundo que las famosas como ella fueran divas y llegaran tarde a todo lugar al que fuesen invitadas –. Aunque pensándolo bien las veces que habían salido no había llegado tarde – Pensaba la morena y si, ya había caído en el juego de su mente en dónde empezaba a imaginarse miles de cosas y obviamente todas malas relacionadas con una joven alta ojiverde que la tenía loca.
Asami tomó una mochila y guardó ropa para dormir, su cepillo de dientes, el cargador de su celular y dinero. Rápidamente se dirigió a la puerta para salir de su apartamento asegurándose de dejarlo seguro corrió lo más rápido que pudo hacia el ascensor, esperando unos segundos llegó al piso de dicha morena, ni siquiera había visto su celular y cuando lo desbloqueó abrió como platos sus ojos verdes los cuales veían que se había pasado solamente veintidós minutos de la hora acordada –. Korra perdóname, me alisté lo más rápido que pude – Hablaba en voz baja mientras se acercaba a la puerta del apartamento donde vivía la bajista. Escuchó que está estaba tocando su amado bajo y una sonrisa se dibujó es sus labios, presionó el timbre y esperó a que le abrieran la puerta.
Había empezado a practicar una canción de su banda favorita mientras le daba tiempo a la ojiverde de llegar, no estaba molesta, Korra era una mujer bastante paciente así que solo aprovechó el tiempo pasados unos cuantos minutos escuchó el timbre y dejando a un lado su bajo se dirigió a la puerta encontrándose con una hermosa mirada esmeralda, vio como los labios de la más alta iban a pronunciar seguramente alguna disculpa lo que interrumpió con un –. Pasa adelante Asami te estaba esperando – Dijo con una sonrisa.
La modelo se sorprendió de no encontrar enojo en los ojos azules de la morena y obedeciendo a la invitación entró. Ambas dirigiéndose a la sala la morena interrumpió nuevamente esta vez al silencio.
– Te vez preciosa Asami – Dijo riendo con un brillo especial en sus ojos.
– Muchas gracias Korra – Se sonrojó –. Tú también te ves muy linda – Devolvió el cumplido.
– Gracias – Sonrió y tomando un poco de aire preguntó –. ¿Y qué clase de películas te gustan?
– Pues no sé algo que nos guste a las dos ¿No? – Sugirió –. ¿Te gustan las de miedo?
La cara que hizo Korra le respondió la pregunta además que había descubierto algo nuevo de la morena –. ¿Será alguien miedosa? – Su mente se preguntó eso y obviamente tenía que averiguarlo.
– ¿Te gustan las comedias? – Preguntó antes que la ojiverde empezara a decidir por una película de miedo.
– Emm si son mis favoritas – Dijo riendo mientras revisaba su celular para buscar alguna película de ese género.
– Bien entonces podrías ver esta lista, la hice pensando en que también te gustarían al igual que a mí – Dijo extendiéndole su celular a la joven modelo la cual se rió por lo preparada que estaba Korra. Echó un vistazo a la pequeña lista de películas y ambas coincidieron en ver una, en lo que la modelo la ponía la bajista fue a preparar las palomitas de maíz, las gaseosas y demás golosinas, quería estar bien abastecida para no interrumpir la película en un futuro próximo. Se dirigió a la sala en donde se encontraba su compañía y dejando las cosas que comerían fue hacía su habitación, la cara de desconcertada de Asami decía todo no sabía que rayos planeaba esa mujer, pero estaba feliz de que fuera así y no alguien que esperaba a que le dijeran que hacer, le gustaba esa iniciativa de la sureña. Cuando vio regresar a la chica de tez morena con una colchoneta, unas sábanas y almohadas se levantó para ayudarla.
– Bien creo que ya casi estamos listas – Dijo la morena mientras bajaba la colchoneta a la alfombra que cubría el piso de la sala y acomodándola le siguió la de tez blanca colocando las almohadas para estar totalmente cómodas, Korra apagó las luces y acomodando la comida empezaron a disfrutar de la película que habían elegido entre las dos.
A lo largo de la noche vieron dos películas la primera de comedia y la otra era romántica esta última elegida por la mismísima Asami Sato a pesar de que Korra protestó para que vieran otra terminó gustándole y hasta lloró en algunas escenas, Asami reía y celebraba triunfante en su interior por lograr conocer nuevas facetas de la ingeniera y así mismo Korra agradecía que Asami se comportará así, sin ocultar nada, ni su refinada risa que bien podía jurar se escuchaba hasta el otro lado de la ciudad.
Las dos jóvenes se la habían pasado tan bien que no tenían sueño, pero tampoco se les ocurría que otra película podían ver ya se habían acabado los bocadillos antes de empezar la segunda película así que tampoco tenían hambre. Estaban en silencio, silencio que no era pesado sino todo lo contrario, era un silencio hermoso en donde ambas miradas chocaban una y otra vez, las dos sentían cómo si la gravedad hubiese abandonado su cuerpo, sentían cómo en sus estómagos revoloteaban miles de mariposas y con cada latido de sus corazones podían sentir un sentimiento mutuo ¿Qué significaba? No podían descifrarlo, lo único que tenían en mente era dejarse llevar por sus sentimientos, sin penas, sin remordimientos, sin culpas, sin ataduras. Estaban dispuestas a lo que sea que se presentase en el momento ya nada importaba.
Por un lado Korra una mujer libre, llena de energía que paseaba por el mundo sin importarle el qué dirán de las personas, que se guiaba por lo que sentía sin importar los obstáculos había aprendido de la manera más extraña a vivir lo que se le pusiera en frente dando todo de ella misma disfrutando de la manera más inocente de lo que la rodeaba.
Por otro lado Asami, una chica bastante polémica que también le daba igual el qué dirán de las personas o de la farándula o eso aparentaba ya que habían veces que si le afectaban algunas cosas que inventan y muchas veces fingía ser muy fuerte pero por dentro estaba completamente quebrada, por fantasmas de su pasado, por errores de que cometía una y otra vez.
Viéndolo de una manera sumamente cerca la vida de Asami era totalmente distinta a la de Korra, la de ella era una enorme fantasía a comparación de la de la morena que era real donde quiera que fuera, si quería estar enojada podía estarlo sin que tuviese que enterarse todo el mundo, eran totalmente distintas y cada una lo sabía, lo sabían a su manera. Pensaban que era por eso que se atraían tanto, se veían con ese enorme deseo, deseo que había empezado a crecer desde la primera vez que sus labios estuvieron cerca, desde ese momento cada una en sus más oscuros secretos guardaban todo lo que habían imaginado, soñado y deseado cada una.
La suerte y el destino estaban de su lado, ahora se encontraban ahí, juntas, expulsado de sus cuerpos con cada uno de sus poros, deseo. Sabían lo que pasaría si una de las dos daba el primer paso, lo decían con sus miradas, ese aumento de temperatura que estaba afectado cada uno de los cuerpos que estaban en la sala estaba provocando a la otra.
Habían enormes preguntas en sus mentes ¿Qué tengo que hacer? ¿Realmente ella lo desea? ¿Estoy malentendiendo las señales? ¿Seré yo la que tiene que dar el primer paso? Era como si estuvieran sus mentes sincronizadas preguntándose las mismas cosas, ya llevaban un buen rato viéndose tratando de descifrar las señales de sus cuerpos y tenían las respuestas, era todo o nada no podían permitirse dejar pasar esa oportunidad tan grande.
– Asami... – Dijo en un susurro.
– No digas nada – Tapó la boca de la morena y viendo los ojos de sorpresa de la morena prosiguió a quitar su mano nívea –. Solo... Korra... Solo...
Y ya no pudo decir nada solamente sintió como unos labios que no eran suyos le aprisionaban las palabras sus ojos pasaron lentamente de estar sorprendidos a cerrarse completamente, su respiración poco a poco se hacía más pesada y agitada, sintió como esos labios lentamente le quitaban la cordura, con cada roce de a boca su temperatura corporal aumentaba. Se habían besado antes pero no como esta vez, era totalmente diferente, los sentimientos eran distintos, las situaciones eran distintas. Ahora conocían parte de sus sentimientos, habían convivido mucho más ya no eran unas desconocidas y a todo esto se le agregaba que estaban un setenta y cinco por ciento seguras de lo que querían.
Lentamente la morena se acercó aún más a la ojiverde mientras no paraba de besar sus labios que para su opinión parecía un manjar exquisito, le gustaban los besos de la modelo pero esta vez los sentía aún más deliciosos, acariciaba con sus manos las mejillas sonrojadas de la más alta. Asami perdía sus dedos entre los cabellos castaños de la morena, mientas se deleitaba con los besos de la sureña, esos besos eran los mejores, jamás la habían besado de esa manera. No supo cuándo llegó a sentarse a las piernas de la sureña rodeándola con sus piernas la aprisionó pegando sus pechos con los de ella, quería sentir a Korra y ésta entendió el mensaje y lentamente empezó a bajar sus manos por su cuello siendo guiada por sus labios, saboreando el delicioso aroma que por naturaleza la de tez nívea expulsaba esto hacía que sus sentidos se embriagasen, bajó sus manos un poco más encontrándose con el ruedo de la blusa que no hacía más que estorbo según su mente, en ese momento así que de manera sigilosa empezó a subir la blusa mientras acariciaba lentamente el perfecto abdomen de la pelinegra. Había esperado tanto tiempo para sentir el cuerpo caliente de esa mujer y no iba a desperdiciar ningún segundo sin apreciar lo que tenía sobre ella.
– Mmm... Korra... – Susurraba excitada la de tez blanca mientras sentía cómo las manos achocolatadas de su acompañante rozaban la piel de su vientre y espalda –. No te... Mmm... demores – Dijo en forma de súplica ya que no quería esperar tanto tiempo ya que para ese entonces su cuerpo estaba en tremendo éxtasis.
La morena entendió a lo que se refería la joven actriz y rápidamente terminó de quitar la blusa tirándola a quien sabe dónde junto con el sostén. Lo que sus ojos vieron con la poca claridad que entraba de las enormes ventanas del apartamento la dejaron sin aliento, esos redondos y perfectos senos que estaban agradecidos por ser liberados, mordió su labio inferior mientras empezaba a regalar caricias a ese par. Asami por otra parte se adelantó a quitar también la blusa y el top de la morena pero no pudo admirar este par como Korra ya que las caricias de las expertas manos de la bajista la estaban excitando cada vez más.
– Ahhh... Ahhh... Ko Ko... ahhhh Korraaaa – Gemía el nombre de la chica que tenía aprisionada con sus piernas.
La sureña como pudo tomó a la modelo y la recostó en la colchoneta, tomó un tiempo para admirar a la chica que tenía semi desnuda, una sonrisa se le dibujó en sus labios y Asami la vio pudo observar sus ojos. No vio ninguna mala intención de parte de la sureña, jamás la habían visto de esa manera de admiración y a pesar de estar en esa situación no sintió aquel sentimiento de posesión por parte de la ojiazul todo lo contrario, se sintió segura que Korra no solo la quería para satisfacer sus deseos y ya, había algo más y quería descubrir que era.
Unos labios sobre su cuello la sacaron de sus pensamientos, su estómago se estremecía con cada beso, esas manos acariciando su piel, esos gemidos apagados de la morena. Tantas veces imaginando ese momento y realmente se sentía mucho mejor que en su imaginación. Sus manos se dirigieron al elástico de la pantaloneta de la morena y lentamente la despojó de esta.
– Me encantan sus pompas ingeniera – Dijo mordiéndose el labio mientras apretaba con ganas las mismas.
– ¡¡¡Asamiiiii!!! – Dijo sonrojada y escondiendo su rostro entre el cuello de la ojiverde –. ¿Asami? – La llamó.
– Sé lo que dirás Korra y sí creo que nos dejamos llevar.
– ¿Quieres parar? – Preguntó dudosa.
– No te negaré que quiero que me hagas tuya – Confesó sin preocupación –. Pero no quiero que pienses que por esto no quiero algo serio – Le dijo su temor.
– Yo tampoco quiero que pienses que soy así Asami – Acarició la mejilla de su colchón humano –. Y también quiero hacerte mía – Sonrió ante tal confesión.
– Que te parece si me quitas toda la ropa y me haces el amor Korra – Lo dijo sin pensarlo y rápidamente se sonrojó ante lo dicho.
– Nada me gustaría más Asami – Y cómo si fuera una orden que quería cumplir de todo corazón despojó a la ojiverde de su pantalón y su brazilian de encaje el cual le pareció muy sexy.
La vergüenza de que la viera totalmente desnuda se apodero de su rostro, la forma que Korra la veía la hacía estremecerse y excitarse aún más de lo que ya estaba. Ella también quitó el bikini de la morena, tardando un poco en deleitarse con la increíble vista que se le regalaba.
Ambas ya no pensaban en tener sólo sexo. Buscaban algo más, conectar sus cuerpos y almas. Pasaron el resto de la noche y parte de la madrugada deleitándose la una con la otra los besos y las caricias nunca faltaron, tenían mucho tiempo en no sentirse tan amadas, aunque era un enorme paso no querían dejar pasar ese momento el cual disfrutaron al máximo conociéndose aún más pero muchísimo más...
Continuará...
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