Hola a todas mis chicas! Espero que en este inicio de semana la pasen bien. Que les cuento… que traigo la conti del episodio. Espero que esta vez no me haya tardado demasiado en subirla, disculpas si así fue. Bueno… tengo que poner en marcha esta saga, para las que siguen La Nueva Orden Dorada les pido que me den un poco de tiempo, pero de que la sigo la sigo. Ahora las dejo con el capitulo, nos leemos para la próxima.
~ 1 ~
Ahora te encontrabas sentada en medio de aquel Salón, en el cual tus principales acusadores eran los Caballeros Dorados y los dos Jueces que se iban a encargar de dictarte sentencia eran Dhoko de Libra y el Patriarca Shion. No habías hecho nada malo, solo tener bajo protección a un enemigo, nada malo… claro, solo era el Juez del Inframundo Radamanthys de Wyvern, solo eso… no tenia nada de malo.
-¿De dónde lo conoces?- te pregunto de mala gana Aioros
-¿Por qué lo proteges?- te volvió a preguntar por enésima vez Milo
-¿Vas a decir algo Athena?- te insistió Shura
-Athena, tienes que hablar ahora- te dijo Shion mientras se colocaba detrás de ti, te mantenías con los brazos cruzados sobre tu pecho, molesta e indignada
-Me siento tratada como una delincuente- fue lo primero que soltaste –no es nada malo tener compasión contra el enemigo
-No es solo un enemigo Athena, es la mano derecha de Hades- te dijo de manera seria el Patriarca –no es malo mostrar compasión por alguien que no es aliado, pero este caso es diferente Athena
-Está herido, ni siquiera esta consiente- respondiste –no pasa nada, no es que no sea la primera vez que le brindo ayuda
-¿Se puede saber cuando fue que le prestaste ayuda?- en esta ocasión te pregunto Dhoko
-Hace un año y meses- dijiste –no lo recuerdo muy bien, pero de igual manera que…
-¿Y porque no nos lo dijiste?- te volvió a preguntar Shion
-Porque no lo vi necesario- volviste a responder –vamos, solo sabía que era una persona que sabia usar su Cosmo pero jamás me dijo que servía a un dios, bueno… si me lo dijo, pero nunca le pregunte a cual
-Eso no estuvo bien por su parte señorita- te dijo seriamente
-Espera… ¿me estas regañando Shion?- le preguntaste como no creyéndolo
-Debe de decirme cualquier cosa que este dentro de lo que cabe en urgencia…
-Me estas regañando- confirmaste
-Esto no debió haber pasado, en ese momento en que se encontró con él debió de decirme lo que estaba haciendo…
-¡Pero hasta puse guardias y tú lo sabias!- le respondiste mientras te ponías de pie
-Esto no está a discusión Athena, ahora tiene que haber una razón para que Hades…
-¡Hades esta zafado de la cabeza!- continuaste
Apenas podían entenderse el uno al otro, pues hablaban los dos al mismo tiempo mientras que los demás solo se quedaban observándolos. Mira que ver a las dos figuras mas importantes del Santuario discutir como si fueran padre e hija, como si la hija se hubiera ido de fiesta y regresado a su casa hasta altas horas de la noche dado que el padre la deseaba en su casa en punto de las 10 de la noche.
.
.
Azotaste la puerta fuertemente mientras te adentrabas a tu habitación, en ese momento se abrió la puerta para ser de nuevo azotada, detrás de ti estaba otra vez Shion
-No me dejes con la palabra en la boca señorita- te dijo, para en ese entonces ya estabas sentada en la cama –Todavía no acabamos de hablar
-En lo que a mi me respecta ya terminamos- respondiste mientras buscabas en tu cajón
-Claro que no- te dijo –no me has dicho todo, quiero saber que tramas con tenerlo aquí
-¡Nada! ¡Solo quiero ayudarlo!- le dijiste -¡Fin de la plática!- después de eso, te colocaste tus audífonos y apretaste el botón de tu celular para reproducir la música
-Claro que no- te dijo mientras con ayuda de su telequinesis te despojaba de tus cosas
-¡Eso es mío!- te quejaste -¡regrésamelo!
-¡No hasta que me contestes!- te dijo
-¡Que no!- respondiste y tocaron a tu puerta
-¡Ahora no!- respondieron ambos
-Shion, deja a la niña en paz- escuchaste la voz de Dhoko cuando entro a la habitación tuya
-No te metas Dhoko- le pidió el Patriarca
-Ya vez, déjame- respondiste
-Tu callada señorita, que aun no acabamos con esta platica- te dijo –Dhoko vete de aquí, que esto no te incumbe
-Déjala en paz, después nos dirá- dijo Dhoko –también sabes que Athena es muy noble, sabes que ayuda a todos
-Lo vez, ayudo a todos- dijiste
-No hables- te volvió a decir
-No me calles Shion- respondiste
-Es una orden Athena, soy el Patriarca y estoy a cargo de tu seguridad
-YO me puedo cuidar sola- respondiste, sin darse cuenta ambos estaban comenzando a elevar sus Cosmos
-¿Quieren calmarse los dos?- pidió Dhoko
-¡No te metas Dhoko!- gritaron ambos
.
.
Después de unas horas de discusión había llegado la hora de la cena. Shion y tú aún seguían molestos y eso era palpable ya que ninguno de la Orden decía absolutamente nada, no querían morir por parte de ninguno de ustedes dos. Hasta Yue se encontraba sentado en el suelo, esperando a que recordaras que también quería comer (a parte de la porción que ya le habías dado).
-Ya termine, gracias- respondiste y te pusiste de pie para retirarte
-Athena…- te llamo Aiora
-¿Qué?- respondiste
-Nada- te dijo y volvió a prestar atención a sus alimentos.
-Toma asiento Athena- te ordeno Shion, te detuviste y cruzaste los brazos en tu pecho –que tomes asiento- continuaste de pie –te sientas a las buenas o te sientas a las malas, tú decides
-Como quieras- respondiste retándolo, viste que se puso de pie, en ese momento tocaron las puertas del comedor –adelante- ordenaste
-Mi señora- te llamo un soldado –Excelencia, señores Caballeros- saludo a todos, se acerco a ti y te entrego un pergamino
-¿Es todo?- preguntaste
-Si mi señora, no hace falta ninguna información
-Gracias, puedes retirarte a descansar- ordenaste
-Muy amable mi señora- dicho eso salió de ahí
-¿Qué es?- te pregunto Shion
-Nada- dijiste y saliste corriendo a tu habitación
-¡Athena!- te llamo Shion pero ya estabas corriendo a tu cuarto
.
.
Shion caminaba de un lado a otro, se encontraba totalmente fuera de si, no sabia como tratar a la joven deidad que estaba bajo su cargo, pero en ese momento no entendía lo que le estaba pasando, jamás la había visto que se comportara de esa manera, era algo que por mas que se esforzaba por entender no podía hacerlo.
-Déjala que se calme- le recomendó Dhoko –es normal, solo está pasando por una fase de rebeldía, tarde que temprano vendrá de nuevo contigo a decirte todo
-Esta no es la forma en la que una deidad debe de comportarse Dhoko y tú lo sabes- le respondió –esto está mal
-Es una niña- le recordó
-Tiene 24 años, dejo de ser una niña desde hace tiempo- le recordó
-Tú siempre la tratas como a una niña- le recordó Libra –no es culpa de ella el que se comporte de esa manera
-Dhoko, no me estas ayudando en nada- le dijo –solo quiero saber porque tiene que ayudar al guardián de Hades
-Porque es más buena que el pan- le respondió sonriente mientras seguía sentado en el lugar de Shion -solo deja que haga lo que quiera Shion…
-Eso ya no lo puedo permitir Dhoko, estamos en la guerra más importante de todas, no puedo dejar que haga lo que quiera- dijo mientas tomaba asiento frente a Dhoko, este se puso de pie y coloco su mano encima de su hombro cuando se colocó a lado de él
-Aunque no lo creas, Athena es más madura de lo que demuestra, solo ella y nadie más que ella sabe la verdadera razón por la cual tiene bajo protección al Juez del Inframundo
-Dhoko… no quiero que esa estupidez le vaya a costar la vida, es todo
-Te preocupas demasiado por ella viejo- le dijo mientras que Shion le miraba fijamente por la manera en la que le había llamado –déjala que tome sus propias decisiones por ella misma. ¿Cuándo fue que el Patriarca anterior a ti cuestionaba las decisiones de la diosa Athena?
-Jamás- respondió haciendo memoria –jamás se opuso a la diosa
-¿Y tú porque si?- le pregunto tomando asiento en el escritorio
-Porque aún es inmadura, no tuvo clases de…
-¿Cuándo te vas a dejar de engañar Shion?- le pregunto directamente con esa sonrisa en su rostro
-No me estoy engañando Dhoko- le respondió molesto –te digo que esa niña es incapaz de cuidarse por si misma- Libra solo hacia ademanes con la mano restándole importancia a las palabras del guardián del Santuario –Dhoko, te lo estoy diciendo en serio… esa niña endemoniada no se puede cuidar sola, de ser así jamás llegaría en las condiciones que siempre llega
-Shion te lo diré una sola vez- le comento mientras que el Patriarca se quedo en silencio a escuchar lo que le iba a decir su compañero y amigo –Estas encariñado con esa niña- la mirada de Shion reflejo sorpresa –así es amigo mío, tú quieres mucho a esa niña, es como la hija que nunca tuviste, por eso la sobreproteges demasiado, en exceso
-¡Claro que no!- dijo mientras se ponía de pie, la fuerza con la que lo hizo logro tirar la silla al suelo -¡Eso jamás! ¡seria una falta de respeto tratar a la diosa de esa manera!
-Tranquilo Shion, respira- le recomendó –solo te digo lo que es obvio y no tiene nada de malo, yo la quiero mucho y el resto de los demás también
-Dhoko, es diferente, te recuerdo que soy el Patriarca de este lugar
-Pero no tiene nada de malo- le dijo mientras se dirigía a la puerta para salir de ahí para realizar sus tareas –te lo repito, estas encariñado con tu hija
-Dhoko, cállate- le dijo mientras lo veía salir de ahí
.
.
Te encontrabas dentro de la habitación donde se encontraba descansado Radamanthys, estabas concentrada en leer aquel informe que te habían entregado. Hasta ese momento no había reporte alguno de que hubiera bajas, gracias a Dios estabas aun con todas tus líneas completas. Pero eso si, muchas cosas destruidas, entre ellas los lugares de entrenamiento, algunos caminos que daban acceso más fácil al Santuario, las casas donde se quedaban, algunas de las bodegas, el Coliseo quedo peor de cómo estaba cuando habías llegado… bajaste la lista porque no querías seguir leyendo que más era lo que tendrían que reconstruir.
Desviaste la mirada hacia la cama, de nuevo te encontraste con un Deja vú, aquel hombre te observaba fijamente, se había despertado y no te habías dado cuenta de eso, estabas tan sumida en tus pensamientos que habías descuidado a tu paciente.
-¿Cómo estás?- le preguntaste mientras te ponías de pie y colocabas tu mano sobre su frente –la fiebre aun no cede, pero se siente que es menos
-¿Otra vez?- te pregunto, tú le sonreíste
-No te preocupes, Hades no te hará daño mientras estés bajo mi protección- le comentaste mientras tomabas asiento a lado de él
-Hades no se tomaría el tiempo de venir a confirmar si estoy muerto- te respondió mientras miraba hacia el exterior
-¿Qué te paso? ¿Por qué te dejo así?- le preguntaste, esperaste a que te dijera pero lo único que obtuviste fue silencio –cambiare tus vendajes también es hora de que tomes la medicina
-Dejarme morir hubiera sido lo mejor- te respondió
-¿Te duele ya no pertenecer al ejercito de Hades?- le preguntaste pero de nuevo obtuviste silencio como respuesta –bueno… tal vez alguna vez me lo digas
-En cuanto me reponga me iré…
-Eso si que no- le dijiste y te miro fijamente –no es que yo… bueno… sabes… Shion no te dejara ir tan fácilmente- le dijiste, pues te miraba muy feo –pero no te preocupes, que yo me encargare de que no te diga nada malo
-Te diré lo que te dije esa vez Athena- te dijo mientras observaba que le cambiabas el vendaje de su brazo derecho –no seré tu prisionero
-Por supuesto que no- le respondiste –serás mi invitado especial
-Estás loca
-Más respeto tarado- le dijiste mientras apretabas el vendaje, viste que se quejó un poco –que delante de ti soy una diosa
-Mi enemiga
-Que no- le contradijiste –ya no perteneces al ejercito de los Espectros ¿o si?- sabía de antemano que tenías razón, sonreíste –lo vez, tu silencio te delata. Así que te quedaras como mi invitado, así Shion no dirá nada
-¿Crees que tu guardia se quedara así como si nada? ¿Crees que no harán lo posible para echarme a patadas de aquí? ¿de encerrarme en una prisión?
-Deja de ver tantas series de crimen- le dijiste –tu solo confía en mi
-No lo creo- te dijo y le volviste a apretar mas el vendaje -¡con mas cuidado diosa tonta!
-¡Idiota!- le respondiste –Todavía que me doy tiempo de cuidarte
-Nadie te lo pidió
.
~ 2 ~
.
Raramente desde que Hades había ataco el Santuario se estaba dejando sentir un aire frio, demasiado frio… o tal vez porque la época de otoño estaba a mitad, pronto seria invierno. Ya no habías vuelto a saber nada de Hades o de algunas de sus tropas, pero sabias de antemano que se encontraban allá afuera, esperando a alguna oportunidad para poder atacarte y tomar tu vida, eso sería genial para ese dios de quinta, pero no le ibas a dar ese gusto tan sencillamente; sino habías sucumbido a ninguno de los anteriores, no ibas a hacerlo con él. Además, habías regresado de la muerte en esa ocasión que Ares decidió ponerte en una esfera como si fueras un hámster.
Desviaste la mirada hacia el cielo que en ese momento se encontraba estrellado a mas no poder, cada unas de las constelaciones que había las conocías de memoria, tiempo atrás… solo conocías la Osa Mayor y la de Orión. Sonreíste ante ese recuerdo. Ya habían pasado tres semanas y media desde que Radamanthys había llegado, desde que te habían impedido ir al festival que se celebraba en tu honor… (les gustara o no eras Athena, el festival era para honrarla a ella, por ende era para honrarte a ti), las reconstrucciones marchaban mas o menos lento, pero muchas de las casas ya se estaban reconstruyendo de nuevo.
-Athena- escuchaste que te llamaron, sin embargo continuabas apoyada en la barda que se encontraba en el Santuario de Athena -¿Qué estas haciendo afuera de esa manera? Te vas a resfriar- te dijo, pues solo te encontrabas con un short corto, una blusa de tirantes y descalza –se supone que debería de estar durmiendo
-No tengo sueño aun- desviaste la mirada hacia aquella visita, ahí se encontraba con su armadura brillante, Shaka de virgo –además… tengo cosas que pensar- dijiste mientras mirabas de nuevo hacia el cielo
-¿Acerca de su enfrentamiento contra Hades? ¿O de como aun seguir protegiendo al enemigo?- te dijo
-Si vienes a hacerme de bronca será mejor que te vallas y me dejes sola- le respondiste seriamente
-Solo me preocupo por ti al igual que el resto de los demás- te dijo mientras se colocaba a tu lado –no nos ha parecido buena idea que ese tipo este aquí, mucho menos si no ha revelado nada de información
-Son unos paranoicos- le respondiste –Hades casi lo mata, lo expulso de su ejercito y aun así creen que viene a tomar mi vida
-Tal vez así podría volver a ingresar al ejército de Hades
-Te diré lo que les he estado diciendo desde hace mucho- dijiste –dejen de ser tan paranoicos
-Velar por tu seguridad no significa que estemos paranoicos- te respondió y se quedaron en silencio
No podías decir que no te sentías nerviosa estar a solas con él, pero en ese momento estabas tranquila. Te había traspasado su calma, lo miraste de reojo, sin duda alguna era un chico muy atractivo, cabello rubio y largo, ojos tan azules como el cielo, su piel clara y suave… dejaste salir un suspiro, no sabias porque estabas pensando eso, se suponía que estabas pensando… parpadeaste un par de veces, ya se te había olvidado lo que estabas pensando antes de que él llegara.
-Athena… ¿Por qué no puedes dormir?- te pregunto
-Son cosas- respondiste –muchas cosas que hay en mi cabeza. Esto es mas de lo que puedo soportar, es diferente a las otras batallas
-Esta es la batalla decisiva- te dijo mientras te veía con esos ojos azules que en esa noche parecían que tenían mas brillo que antes –aun así deberías de estar tranquila, nadie de la Orden Dorada o de las demás dejaran que te pongan una sola mano encima…- de pronto sentiste que tomo tu mano con la suya –y yo no dejare que nadie se acerque un solo paso hacia ti
-Yo me puedo cuidar sola- le respondiste en un hilo de voz, ahora si estabas de nuevo nerviosa, pero aun así no separaste tu mirada de la de él
-Athena- te volvió a llamar, tu no dijiste nada -¿te puedo hacer una pregunta?- tu corazón se desboco en ese momento, algo dentro de ti sabia mas o menos lo que te iba a cuestionar, aun así asentiste -¿Qué sientes por mi "-.-"?
Silencio total. Ahora si te había agarrado en curva. Tenias que salir corriendo, decirle que habías dejado los frijoles en la estufa y que tenias que regresar porque parecían que se iban a quemar era una buena idea, pero solo había un pequeño fallo, insignificante…. No había nada en la cocina, mucho menos a esa hora de la noche. Para acabarla, no te llamo Athena, oh no… te llamo por tu nombre humano que es lo peor, como diciendo "Te estoy hablando a ti"
-¿No me lo vas a decir?- te volvió a hablar, bajaste la mirada rehuías de la de él -¿me odias?
-¡No!- respondiste rápidamente y con un tono alto que no esperabas –solo que… no es algo a lo que este acostumbrada Shaka
-Ya has tenido una relación, no debes de sorprenderte que expresen sentimientos por ti- te dijo
-Shaka- le llamaste y te soltaste de la mano –solo quiero pensar en la batalla, no me confundas mas de lo que ya me tienes- le confesaste
-¿Así que te confundo?- te dijo, no supiste porque pero volteaste a verlo, se encontraba sonriente -¿ósea que si provoco algo en ti?
-No se que estas pensando, pero no es para que te estés riendo- le dijiste molesta pero sentías que tu cara estaba ardiendo
-Tú fuiste la que lo dijo, yo solo lo estoy repitiendo- te contraataco, sabias que tenia razón, pero como siempre no se la ibas a dar
-Eres un idiota- le dijiste
-¿Quién es mas idiota?- te dijo -¿aquel que habla directo sobre sus sentimientos? ¿o el que los niega?
-¿Me estas diciendo idiota?- le preguntaste indignadamente –esto ya excede mi paciencia Virgo
-¿Qué vas a hacer?- te pregunto, estabas pensando en golpearlo, pero sabias de antemano que no le iba a doler
-Te dejare en visto por lastima- le dijiste y te diste la media vuelta
No ibas a soportar que te llamara idiota, aunque sabias de antemano que esa era la excusa perfecta para salir de ahí corriendo a esconderte a tu habitación y de ahí a la cama para taparte hasta la cabeza con tus colchas. Tomo tu muñeca para detener tu paso, después de eso solo sentiste que te jalo hacia atrás para que regresaras sobre tus pasos, apenas le ibas a reclamar pero solo se quedó en eso, lo siguiente que sentiste fueron unos labios aprisionado los tuyos.
De nuevo lo había hecho, pero esta vez era diferente; no era ese simple roce de la vez pasada, esta vez correspondiste aquel beso. Sentiste que te atrajo más a ti, colocaste tus manos sobre su pecho intentando alejarlo pero no tenías fuerzas para hacerlo. Después de un tiempo el beso termino. Aun así quedaron cerca el uno del otro, continuaste con tus ojos cerrados y lograste sentir un roce mas corto
-Ve a descansar- te ordeno –yo velare tu sueño, no dejare que te pase nada
No dijiste nada, solo asentiste y te encaminaste hacia tu habitación, ya mañana seria otro día. Ahora tenias que aclarar tus sentimientos, si quería confundirte mas de lo que ya estabas lo había conseguido y en gran manera.
.
.
Estabas perdiendo el tiempo en el internet. El modem portátil que habías comprado en Atenas era bueno, no tenías una señal de lujo pero al menos podías ingresar a tu Face, muchas notificaciones, muchas publicaciones en las que aparecías etiquetada… de pronto apareció un inbox al que de inmediato respondiste… te quedaste con la boca abierta al ver de quien se trataba… Renné
Te comenzó a hablar de algo que tu, sabias que no debías de hacerlo, pero el solo hecho de la idea que te estaba comentando había hecho que tus nervios y ansias se pusieran al mil por ciento. Ahora el problema era como salir de ahí sin que Shion se opusiera, tenias según el guerrero de Apolo dos semanas para salir del Santuario y al menos tres días después mas para llegar a donde vivías… a tu tierra natal.
.
.
-Te vez ansiosa- te comento Radamanthys quien ya se podía levantar de la cama, su recuperación se había tornado demasiado lenta, ese Hades si que se había pasado demasiado cuando había golpeado a su ex guardián. Le ayudaste a caminar a pesar de que se negaba, pues apenas daba unos pasos, pero era eso o tener que dejar que saliera a que conociera de nuevo el sol en una silla de ruedas
-No es eso- le respondiste –solo tengo cosas que pensar
-Pareces ser de las personas que actúan antes de pensar- te dijo
-Claro que no- le respondiste –todo esta fríamente calculado
-Athena- escuchaste que te llamaron
-Hola Dita, Camus, Alde- saludaste a todos los Caballeros que se veían muy serios
-¿A dónde se dirige con el prisionero?- te pregunto Camus
-A orearlo- le respondiste pero como que no les hizo gracia tu broma –vamos chicos, no es un prisionero es mi protegido- respondiste –además quiero que le de un poco de aire no que se la pase aquí adentro
-Entonces la acompañaremos- te dijo Aldebarán
-No hace falta- dijiste
-¿Tanto miedo tienen de dejar a su diosa conmigo a solas?- escuchaste que les provoco Radamanthys
-¿De un débil como tu?- le respondió Afrodita –claro que no, pero no queremos a espías dentro del Santuario y mucho menos cerca de Athena
-Así que aceptas que tienes miedo- le respondió, se veía que tenían un carácter similar
-Si no fuera porque Athena nos prohíbe tomar tu vida ya estuvieras dando cuentas a uno de tus compañeros- le dijo Kanon que se encontraba detrás de ti
-Ahora este otro- pensaste dentro de ti
-¿Creen que tengo miedo a 4 Caballeros?- pregunto Radamanthys lleno de confianza deshaciéndose de tu ayuda, trastabillo un poco pero logro encararse frente a Kanon –mucho menos le tengo miedo al perro de Shion
-Cuida de tus palabras- le respondió –que a ti y a mí nos separa un abismo, comenzando con que yo aún tengo una diosa que me protege y me apoya, en cambio a ti te deshecho como la basura que eres
-Golpe bajo- pensaste mientras mirabas a todos lados
-Así que… ¿te protege tu diosa?- viste que rio irónicamente –valla, no sabia que tenias que tener a tu diosa para sentirte protegido- le respondió
-Tómala ¿Cómo vas a responder a eso Kanon?- preguntaste mentalmente, al final del día nadie iba a saber lo que estabas pensando en ese momento
-Te demuestro que me puedo valer sin la necesidad de que ella me este acompañando- le respondió seriamente
Después de eso se sumieron en una batalla de miradas, que si esas mataran ya estarían muertos los dos. Trataste de llevarte a Radamanthys pero tal parecía que estaba y era igual de terco que Kanon. Tal parecía que nadie de ahí, además de tu persona, quería separar a esos dos. Hasta que apareció Shion llamando la atención de todos. Los llevo a su despacho, incluso Radamanthys salió castigado y eso que no pertenecía al Santuario
-Lamento interrumpir tu castigo Shion, pero yo no puedo estar castigada- le dijiste
-¿Me puede decir porque?
-En primera porque soy la diosa de aquí
-Eso no tiene mucha importancia- te dijo –no es que se comporte como una diosa, parece mas una aprendiz que una diosa
-Al final del día soy la diosa y punto
-Una diosa inmadura- te respondió y te diste cuenta que todos, incluyendo a Radamanthys, se rieron del comentario de Shion
-Dos…- dijiste continuando con tus razones –voy a ir a mi tierra natal
-No puedes- te dijo
-Claro que si puedo y lo hare- le respondiste
-No puedes porque estas castiga
-Dale con eso- le dijiste –que me voy a ir y punto
.
.
-Al menos me escape- pensaste sentada en el asiento del avión donde claramente ibas con compañía… Shura y Afrodita
-Lo que importa es que la dejo salir- te dijo Piscis
-Acompañada- respondiste sin ganas –no es que no me guste que me acompañen pero quería ir sola- dijiste
-No se dará cuenta de que estamos contigo- te dijo Shura mientras veía un libro
-Permíteme dudar de tus palabras
.
~ 3 ~
.
Los rayos del sol golpearon tu rostro, en tu hogar natal estaban a mitad del verano, algo que no te gustaba pero era mejor que el clima fresco del Santuario.
Tomaste de inmediato un taxi con tus dos acompañantes a tu lado, los cuales ibas viendo todo el lugar céntrico. Les mostrabas cuales eran los lugares donde se comía rico y con poco dinero, el cine al que mas te gustaba ir.
-Hola a todos- saludaste apenas ibas entrando al patio de tu casa, de inmediato un perro con largas orejas salió a recibirte –Hola Spike… ¿me extrañaste?- le preguntaste mientras lo tomabas en brazos y él te llenaba de besos
-Llegaste antes de lo que esperábamos- te dijo un joven que había salido a recibirte –mamá aun no llega del trabajo ni papá
-Ya veo- dijiste mientras ibas a darle un apretón de manos, pues sabias que tu hermano no era de los que querían abrazos ni besos –bueno, al menos estoy en casa ¿Cómo estas?
-Bien- te dijo mientras tomaba tus maletas y miraba a tus dos acompañantes -pasen
-Él es Dita… digo, Afrodita- le presentaste a Piscis –y este otro chico es Shura- le dijiste mientras que se daban un apretón de manos
-Ok, como quieran… pasen- dijo mientras se adelantaba y te abría la puerta, aun seguías con el perro entre tus brazos
Tu casa seguía de la misma manera que la habías dejado el día que habías salido de ahí para ir a vivir a Grecia, mas que para desarrollarte como médico era para tomar tu lugar como la diosa en ese tiempo. La misma sala, la misma televisión, los mismos cuartos. Caminaste a tu habitación y te detuviste en la entrada, dejaste que tu perro se bajara.
-¿Qué le paso a mi cuarto?- preguntaste cuando viste que lo único que había cambiado era tu habitación -¿Por qué esta de color rosa chillante?
-Es que…- te dijo mientras tu hermano se colocaba a tu lado –bueno, ya sabes
-Fue niña- le respondiste, pues tu cuarto había cambiado la cama matrimonial por una cuna sencilla de color blanco, había peluches, tu guardarropa tenia ropa de pequeño tamaño –vaya… felicidades niño- le dijiste y le miraste con una sonrisa -¿Dónde esta? ¿la puedo ver?
-Vendrá al rato- te dijo mientras miraba al suelo –anda de compras con su mamá
-Claro, te casaste- le dijiste mientras colocabas tu mano encima de su cabeza para revolver sus cabellos –oye, las cosas pasan por algo. Metiste la pata… eso es claro, arruinaste tu futuro, tal vez… pero de algo estoy súper segura y te lo diré después… ahora… vamos a comer.
.
.
Tus padres solo se quedaban observando a los dos chicos que venían contigo, no era que les desagradara la idea, pero no era buen visto que el "orgullo de la familia" llegara acompañada de dos varones, mucho menos si venías solo con ellos dos. Sentías que la mirada de tu papá se había concentrado sobre todo en Afrodita, a la mejor era porque de ellos dos era el mas atractivo. Miraste a tu mamá que se mantenía en silencio. Según tu hermano te había dicho que habían cambiado desde que había salido con su "chistesito" con aquella chica.
-¿Cuánto tiempo te vas a quedar?- te pregunto tu mamá rompiendo el silencio
-Unos días- dijiste –no me puedo quedar mucho tiempo aquí y dejar la clínica desatendida tanto tiempo
-Querrá decir que no puede dejar el Santuario con el peligro latente de Hades- te dijo Shura vía Cosmo, le miraste feo
-Así que solo unos días- te respondió tu papá –espero que no salgas como tu hermano
-A todo eso… tengo una pregunta- comentaste
-Viven aquí porque tu hermano apenas esta comenzando a trabajar y punto. No hay discusión para este tema- te dijo tu mamá muy decidida
-Yo no puedo trabajar, tengo que cuidar a mi hija
Y ahí estaba la chica. Una joven delgada y de baja estatura. Cabellos cortos y negros, de piel mas clara que la tuya, una niña a tus ojos. Pero en el momento en que la viste te diste cuenta de algo… era la típica niña mimada que no sabia siquiera cocinar. Solo atrapo a tu hermano con su cara bonita, porque eso si, era muy bonita. Pesada pero linda, la combinación que mas odiabas, además ni siquiera dejo que tomaras a la niña en brazos.
-Bueno familia. Al rato vengo- dijiste y caminaste hacia la salida de tu casa
-Regresen mas tardar a las 9 de la noche- te dijo tu papá
-Estén seguros de eso- respondiste
-Con su permiso señores- anuncio Afrodita mientras salía detrás de ti junto a Shura.
.
.
Habían caminado en absoluto silencio. Esos momentos habían sido demasiado tensos para ti y tus Caballeros. Tu hermano en parte tenia razón, tus papás habían cambiado mucho. Fijaste tu mirada hacia adelante, mas allá se comenzaba a notar una feria que se ponía por tu casa en esas fechas. Era ahí tu lugar de encuentro, tenias que sacar el estrés, el miedo, todo lo que sentías por esa dichosa guerra contra Hades y esa idea que te había dado Renné era la mejor forma y la mejor idea que te había dado.
-Tus papás son algo… especiales- te comento Afrodita tratando de romper el silencio. Tu detuviste tu andar –lo siento, no quise ofenderlos
-No es eso Dita- le respondiste –solo que han cambiado, mas de lo que pensé
-¿Por qué?- te pregunto Shura
-Lo que pasa es que mis papás son… demasiado estrictos. Ambos se graduaron con honores. Por eso mi mamá es la Jefa del Departamento de Enfermería y mi papá es Gerente General de la empresa automotriz en la que trabaja… para ellos los estudios …
-Es lo único que importa… ¿cierto?- te pregunto Shura, tu asentiste
-Y… ¿estuvieron contigo?
-Solo cuando sacaba un 8 en la boleta, eso era inaceptable así que tenia seguro unas dos horas de regaños y un castigo- dijiste lo mas quitada de la pena
-¿Acaso no salía a jugar como las niñas?- tu negaste -¿saltar la cuerda? ¿jugar a las escondidas?
-Si tenia tiempo libre lo tenia que usar para estudiar- dijiste –ya comencé a jugar cuando comencé a trabajar, digo… a los videojuegos que son mi adicción- dijiste mientras volvías a tomar el camino –no es que no agradezca lo que soy, porque gracias a ellos soy lo que soy… una de las mejores médicos de Rodorio, también me gradue con honores
-Pero no disfruto de una niñez normal- te dijo Shura
-Eso si, pero… ¿a quien le importa?- dijiste felizmente mientras detenías tu andar y abrías tus manos –ahora soy una diosa que usara su gran inteligencia para cuidar al mundo
Caminaste hacia una esquina para comprar una soda, pues te había dado sed. Una tienda ahí cerca era la solución, además querías un respiro, sacaste todo lo que había dentro de ti y que te estaba comenzando a molestar. Apenas estabas saliendo, buscando con la mirada a esos dos. Todo paso muy rápido… viste una mancha amarilla que te tomo entre brazos y rodo contigo en el suelo, viste dos personas delante de ti que te cubrían y a uno mas que tenia en el suelo a un joven que luchaba para liberarse
-¿Qué están haciendo?- preguntaste mientras te ponías de pie y dirigías la mirada a la derecha
-La quería atacar- te respondió Milo mientras apretaba más de las manos al joven que estaba en el suelo –no lo íbamos a permitir
-¿Qué me iba a atacar? ¡¿Qué me iba a atacar?!- gritaste -¡claro que no me iba a atacar!
-Entonces me podrías decir ¿Por qué te iba a atacar por la espalda?- escuchaste que te dijo Shaka quien según él, te había salvado
-La iba a asustar, tal como lo hacíamos en la secundaria- escuchaste que dijo Renné –ya déjame en paz idiota
-Milo, déjalo- ordenaste
-Pero Athena- escuchaste a Camus que traía consigo a uno mas
-¡¿Por qué lo trajeron?!- preguntaste –aún está convaleciente- claro, Camus traía a Radamanthys consigo -¿y tú porque te dejaste convencer?
-Me trajeron a la fuerza- te respondió
-No me contestes- dijiste y miraste a los demás –ustedes… Afrodita, Shura, Camus, Milo, Shaka… estarán castigados, le diré a Shion
-No me importa- te dijo Milo, le miraste y Escorpión temió por su vida, lo quitaste de ahí y le diste la mano a Renné que de inmediato se puso de pie
-Te lo dije una vez y te lo repetiré de nuevo, ponle correa a tus perros- te dijo mientras se sacudía la ropa
-En cualquiera de los casos a ti te vendría bien un bozal para que dejes de hablar tonterías- le respondió Camus
-Eso amigo- Milo le tendió la mano para chocarla contra Acuario que respondió al gesto de su amigo y compañero de armas
-Son imposibles- susurraste
-¿A que viniste Athena?- te pregunto Shura –porque desde que estamos aquí no hemos hecho absolutamente nada
-Shura… cállate- le dijiste
-¿Nos vamos?- te pregunto Renné –sabes que si llegamos tarde nos van a matar vivos
-Si, lo se- dijiste
-No puedes irte sola con él- te dijo Shaka
-Solo míralo- le retaste –vámonos Renné
-Claro- te dijo y comenzaron a caminar. De pronto te detuviste y les miraste –hay un kiosco, se ve a simple viste desde cualquier parte de la feria. Los quiero ver ahí sentados, no quiero que se pierdan o que vallan a dar lata por ahí
-¿Por qué nosotros nos quedamos y él va?- te dijo Afrodita –es él enemigo
-Olvídenlo- susurraste –no digan nada y los quiero ver ahí…. A todos- dijiste pues sabias que Radamanthys te estaba ignorando
-Dijiste que no era prisionero de guerra- te dijo el ex Juez
-Cállate y no me contestes… ahora has lo que te ordeno
-Oblígame- te reto
-No quieres que te obligue, créeme que no lo quieres- dijiste y comenzaste a caminar
.
.
Ahí estabas, detrás del kiosco… una manta cubría todo, dejando a la imaginación cuanta gente había ahí afuera esperando por ustedes. ¿Qué era lo que siempre hacías cuando sentías que no podías mas? ¿Qué era aquello que desde que lo habías descubierto en secundaria se había convertido en un refugio para ti? Sencillo… la música.
Ahora después de varios años ahí te encontrabas con Renné afinando su guitarra al igual que tú, Néstor… aquel chico que tanto odiaba el guardián del sol se encontraba jugando con sus baquetas, listo para ir a tocar la batería mientras que Gaby estaba afinando su voz, pues era la encargada de los teclados y Daniel… el bajista que en ese momento se encontraba comiendo, era como si te hubieras remontado a aquellos años, a cuando apenas tenias 14 años.
.
.
Radamanthys se sento después de que Milo lo jalo a la fuerza. No quería estar ahí, se le podía apreciar eso a cientos de kilómetros, pero tampoco lo iban a dejar en el Santuario, mas porque no habría mucha vigilancia y este podría robar lo que fuera que estaba planeando robar. Habían tomado asiento en las ultimas filas, esperando a ver a la chica que viniera desde otro lado con aquel tipo que a ninguno de los presentes les parecía que estuviera cerca de su diosa.
-Esto no se perdonaría en las filas del señor Hades- comento Radamanthys – si uno de ellos llegara a hacer esto significaría la muerte
-Pero ella es Athena, no tu querido señor Hades- le respondió Milo –así que cállate ¿en donde esta Athenita?
-Lejos- respondió Shaka molesto –con "ese"
-Calma esos celos Virgo- dijo Camus mientras buscaba a la chica por todos lados -no es que no me moleste que este con "ese", pero al menos disimúlalo
-Deberían disimular los dos- susurro Afrodita cansado, pues ese lugar le estaba causando dolor de cabeza, desvió la mirada hacia Radamanthys -¿Cómo lo vez? Estos son muy celosos con su protegida
-Athena debería de pintar una raya entre ella y ustedes- le dijo
-Mejor cállate- le respondió de mala gana Piscis
-Entonces no me preguntes- respondió de mala gana
El sitio en el que se encontraban no estaba tan lleno, había muchos lugares vacios, no mas de 15 personas incluyéndolos a ellos. En el escenario había unos chicos que se encontraban haciendo malabares con unas pelotas. Se veía que ahí era el lugar que estaba predestinado para los shows en vivo. Demasiado aburrido, los jóvenes bajaron con casi nada de aplausos y comenzaron a armar una batería, dejar los teclados y colocar dos micrófonos en el sitio.
-Lo que faltaba- dijo Shura –ahora van a cantar
-Ay no- susurro Radamanthys –esto empeora cada vez
-Entonces te hubieras quedado- le dijo Milo
-Ustedes me trajeron a la fuerza por su paranoia- le respondió molesto, Milo callo pues sabia que el ex Juez tenia razón –cállate y disfruta del show que llegando al Santuario iras a prisión
-Vaya, ahora sabes hablar en rima- le respondió burlón –pero te equivocas, no soy ninguno prisionero
-Camus dime que lo puedo matar- le dijo a su amigo
-Haz lo que quieras- le respondió
-Ah, ya va a comenzar- detuvo Afrodita
-¿Esa es…?- se quedo Shura a medias
-¿Athena?- termino Shaka
Delante de ellos, en aquel escenario se encontraba la diosa a la que ellos cuidaban. Se veía que se estaba poniendo de acuerdo con los demás jóvenes que estaban ahí, entre ellos el Guerrero de Apolo. Se dieron cuenta de que fue ella la que tomo el micrófono y comenzó a hablar a los pocos que se encontraban ahí, miro a los demás del grupo y con una señal comenzó a rasgar aquellas cuerdas y de un momento a otro ya se encontraba cantando.
Tal vez era la imaginación de ellos, pero se veía feliz… mas feliz de lo que jamás la habían visto, los ojos de ella brillaban con mucha intensidad y sus cortos cabellos se movían al compas de la música y sus movimientos. Se habían quedado prestando atención únicamente a ella que no se habían dado cuenta de que aquel lugar ya se encontraba lleno de personas. Los duetos con Renné eran perfectos, tenían una sincronía perfecta, sabían como actuar la canción, como hacer lucir al otro. Los duetos con la chica eran finos, dulces, armoniosos.
¿Esto era aquello que ella extrañaba? ¿Estar con los suyos? ¿Estar en un sitio donde se veía que aquellos aplausos y aquellos gritos de emoción la hacían sonreír cada vez mas?
.
.
-Estuvo…. ¡Genial!- gritaste cuando se encontraban atrás del improvisado escenario –Ahora recuerdo lo que es sentir esta adrenalina- continuaste mientras dabas unos brincos
-Estuvimos de maravilla- te dijo Gaby –solo era cuestión de que escucharan nuestras canciones para que nos recordaran
-Eso si- se unio Néstor –deberíamos hacerlo mas seguido- ese comentario te hizo dejar de saltar -¿verdad "-.-"?
-Lo que pasa es que…- dijiste –tengo cosas que hacer, demasiadas preocupaciones
-Ya veo- dijo desanimado
-Ella esta en Grecia trabajando mientras que yo a veces salgo también por esas mismas cuestiones- dijo Renné mientras posaba su brazo encima de tus hombros
Después de eso se dispersaron, cada uno por su camino. Renné y tu comenzaron a caminar hacia la feria, en busca de tus guardianes. Ambos iban en absoluto silencio, entre tanta gente no había nada que pudieran hablar o solo era que no querías hablar. Mientras que ibas caminando sentiste que algo te mordio o que te pegaron con algo, te detuviste y buscaste en todos lados.
-¿Te pasa algo?- te pregunto Renné
-Sentí que algo me mordió- dijiste
-Ven, vamos allá- te dijo –detrás de la iglesia no hay nadie o al menos no hay tantas personas- tu asentiste
Fue una odisea llegar hasta ese sitio, pues eran demasiadas personas, muchas para tu gusto; ya no estabas acostumbrada a eso. En cuando llegaron tomaron asiento en una banca la cual se encontraba iluminada, subiste tu pie derecho a la banca y levantaste tu pantalón para verificar tu tobillo que era la zona que mas te molestaba, pero no había nada, ni una marca ni una señal de que te hubieran mordido
-No hay nada aquí- te dijo Renné mientras miraba tu tobillo contigo –a la mejor alguien te pego muy fuerte
-Debe de ser- dijiste para bajar tu pantalón y quedar de nuevo en silencio. El sentado y tú de pie observando el cielo nocturno
-Antes de que se me olvide- te llamo la atención y te tomo de la mano, comenzaron a correr alejándose de ahí –tengo un regalo que hacerte
-¿A dónde vamos?- preguntaste mientras te dejabas guiar
-Te voy a dar un regalo- te volvió a repetir, de pronto pararon en medio de la calle donde no había nada de luz mercurial ni ninguna persona pasaba por ahí
-¿Aquí?
-Si- te respondió y te tomo de ambas manos –tú solo espera a ver- cerro sus ojos y activo su Cosmo, el aura que lo comenzó a rodear era roja, muy linda, te sorprendiste pues lo ultimo que recordabas era que se le dificultaba mucho activarlo
-Suéltala en este mismo instante- escuchaste a Shaka quien se encontraba detrás de él, apuntándolo con la palma de su mano
-Si es que no quieres morir- Camus se encontraba a la derecha de ustedes con su Cosmo activado mientras que Milo ya lo apuntaba con su aguja escarlata
-¿Nunca podemos estar a solas verdad?- te dijo –ni siquiera para darte un regalo
-Bueno, ellos son así- dijiste mientras alzabas los hombros y los dejabas caer –ellos son así, siempre… no los cambiaria- dijiste
-Entonces lo hare con la presencia de ellos- te dijo y volvió a activar su Cosmo
-No hagan nada- ordenaste, pues te encontrabas ansiosa por lo que iba a hacer. Su Cosmo se extendió hacia a ti, de un momento a otro se apagó, abrió sus ojos y te sonrió
-¿Qué te parece?- te pregunto mientras te soltaba las manos y se separa unos pasos hacia atrás
-Genial- dijiste mientras mirabas tus manos, pues no había nada que se encontrara fuera de lo normal –bueno, gracias… sea lo que sea que me hayas regalado
-Athena- te llamo Milo, le prestaste atención para darte cuenta de que estaba sorprendido al igual que los demás
-¿Qué pasa?- preguntaste y de pronto un aire alboroto tus cabellos, fue en ese momento en que te diste cuenta… tu cabello -¿Qué hiciste?- le preguntaste mientras tomaba un mechón de tu ahora largo cabello
-Lo único que puedo hacer es volver a hacer que las cosas regresen a como estaban antes- te dijo –así que es el largo que antes tenias
-Gracias- le dijiste mientras lo abrazabas –muchas gracias, no sabes lo que significa tener de nuevo mi cabello así
-Lo se- te dijo mientras te regresaba el abrazo –por eso lo hice- te dijo
-Si que bien- te dijo Shaka mientras los separaba a ambos – fue algo bueno, ahora ya nos vamos… ¿verdad?- te dijo
-Claro- respondiste
-Celoso- le dijo a Shaka –no puede ser que sean tan celosos "-.-" deberías de ponerles un alto…- se detuvo y miro hacia donde se encontraba Afrodita -¿es nuevo?- te pregunto mientras se acercaba a él, de pronto dio unos pasos hacia atrás –estas loca, ahora si te pasaste…. "-.-" él pertenece a las filas de Hades, se siente por su Cosmo… es agresivo
-Vamos… no es para tanto- le dijiste mientras te acercabas a él
-Que hasta que el idiota de Renné lo sepa quiere decir que no estamos tan equivocados- te dijo Shaka
-Cálmate ricitos de oro- le respondió
-No te metas conmigo idiota- le hablo Radamanthys mientras se acercaba cojeando hacia él –aun puedo acabar contigo fácilmente
-Solo inténtalo- le respondió y te metiste en medio de ellos posando tu mano sobre la frente de él
-Tienes fiebre- le dijiste –todo porque estos inútiles te trajeron y tú también que te dejaste influenciar ¿te quieres ir ya?- él asintió y miraste al resto -¿ustedes?
-Por mi mejor- te dijo Milo
-Esta bien- respondiste mientras mirabas a Renné –lo siento chico, me tengo que ir
-Antes de que te vallas, quiero decirte una cosa mas
-Se lo mandas por correo- le dijo Camus –ahora nos vamos
-Por favor "-.-" solo escúchame- te detuviste y te acercaste a él –se de la guerra que vas a enfrentar- comenzó y llamo tu atención –solo te dire que ni siquiera Apolo seria capaz de enfrentarse a Hades
-Porque no es tan fuerte como él cree- le respondiste –yo ya me he enfrentando a él y se lo que es capaz de hacer
-Aun así Athena- te dijo seriamente –no debes de enfrentarte a él, es demasiado poderoso…
-Eso es solo porque reencarno antes que yo- le interrumpiste –solo por eso…
-¡Hades tiene poco de haber reencarnado!- te dijo en voz alta –Tiene menos tiempo que tú, pero su alma esta llena de ira, de odio
-¿Cómo lo sabes?- preguntaste
-Apolo lo sabe- te dijo –él es uno de los dioses que tienen mas tiempo viviendo aquí como reencarnación- te dijo –por eso escúchame atentamente, las fuerzas de Hades son poderosas, mas que las tuyas
-Dilo por ti- le dijo Afrodita
-Es la verdad- dijo –no se que le haya pasado a este hombre- miro a Radamanthys –pero no me dejara mentir que los guerreros de Hades tiran a matar no como los tuyos que se apiadan del enemigo
-Podríamos tomar la vida de cualquier enemigo- le dijo Camus
-¿Estás seguro? ¿Tomarías la vida de alguien delante de tu diosa?- viste que dudo –creo que no- te volvió a mirar –te lo digo Athena, no pelees contra él, evita pelear contra él a solas, te va a matar
-Gracias- le dijiste y saliste de ahí
.
.
Ahora te encontrabas en el aeropuerto esperando tu vuelo. Tus papás te había ido a dejar con tus dos guardianes mientras que el resto ya se encontraba ahí. Apenas estuvieron contigo unos minutos pues tenían que trabajar quien se encontraba ahí era tu hermano, su esposa y su hija.
Viste que la chica le echo un medicamento al biberón de tu sobrina para que se lo tomara.
-¿Esta enferma?- preguntaste pero ella no te hizo caso
-Tiene asma- te dijo mientras la tomaba en brazos y la colocaba en tus brazos –espero que algún día me puedas decir algo para que se le quite
-Ven conmigo- le dijiste y comenzaste a alejarte con ella en brazos, la chica solo se quedo ahí sin decir nada
Caminaron hasta ir a un punto donde no había persona alguna. Se adentraron, tu hermano te pregunto que era lo que ibas a hacer, así que sin mas le preguntaste si confiaba en ti, él acepto. Comenzaste a encender tu Cosmo, tu hermano se dio cuenta de ello, sobre todo por que tus cabellos largos salieron de la gorra en la cual los ocultabas para evitar preguntas de tu familia, tu sobrina se encontraba riendo y tratando de tomar un mechón de tu cabello.
-¿Qué estas haciendo?- te pregunto sorprendido -¿Quién eres?
-¿Me creerías si te digo que soy Athena reencarnada?- le preguntaste
-¿Athena?- te dijo sorprendido -¿de verdad?- te dijo mientras caía al suelo de sentón, tu asentiste –que mundo tan loco
-¿Es todo lo que vas a decir?- le preguntaste indignada
-¿Qué quieres que te diga?- te dijo –esto es raro y mas porque curaste a mi hija con tus poderes de diosa
-Algo así- le dijiste –quien puede hacerlo es mi hermano Apolo
-¿Soy Apolo?- te dijo entusiasmado –no me lo creo
-Y no lo eres, así que párale a tu emoción- le dijiste –es otro chico que es mi "hermano" por así decirlo- le dijiste –él si puede y espero algún día convencerlo para que venga a curarla. Yo solo calme su enfermedad para que no le den ataques muy seguido
-Gracias- te dijo –no se que es mas loco… que no diga nada o que me lo tome muy normal.
.
~ 4 ~
.
Abriste los ojos pesadamente. Habían sido muchas horas de vuelo lo que habías estado sentada. A tu lado aun se encontraba Radamanthys dormido pues le habías aplicado un medicamento fuerte para que ya no se resintiera tanto del dolor, a lado de él iba Camus leyendo muy tranquilamente.
Apenas se bajaron abordaron un carro que los dejo en las cercanías de Rodorio y comenzaron a caminar. Querías llegar en cuanto fuera posible. Te adelantaste unos pasos, tenias dolor de cabeza desde hacia tiempo, además te dolía todo el cuerpo, lo mas seguro era que te ibas a enfermar de gripa, solo esperabas que estuvieras equivocada.
-Athena- te llamo Afrodita y le prestaste atención mientras continuabas caminando
-¿Qué pasa?- le preguntaste
-Bueno, es solo que…- pero parecía que no se atrevía a hablar
-Es que te vimos de…- ahora era Camus pero tampoco quería hablar
-¿Extrañas tu vida como humana?- te soltó Radamanthys y los demás le reclamaron –porque se le vio con mas vida parada en ese escenario cantando para los humanos de ahí
-¿Humanos?- repetiste y reíste –si no lo sabes amor, tu también eres humano, que sabe usar su Cosmo pero al final del día humano
-Soy un guerrero- te dijo
-¿Es lo que me querían preguntar?- comentaste a los demás y ellos solo escondieron su mirada –bueno, no puedo decir que no me divertí haciendo eso
-Entonces extrañas esa vida- te dijo Milo serio
-Si- respondiste –pero también se aceptar mis cambios. La música es… es algo que siempre me ha gustado, estar en ese grupo fue una forma de salir de mi mundo de estudios, de ser la chica modelo- continuaste –es la mejor forma que tengo para desahogarme, de dejar de pensar un momento, de ser otra persona
-¿Athena?- te llamo Shura
-Si tuviera que elegir entre estar aquí y volver al pasado, a mis años de secundaria…- callaste y les miraste sonriente –elegiría sin duda estar aquí, con ustedes… jamás cambiaria esta parte de mi vida
-¡Por eso eres nuestra diosa favorita!- te dijo Milo mientras corría a abrazarte y girar
-Soy la única que tienes- le respondiste mientras cerrabas los ojos –no puedo respirar, me estoy mareando- de pronto sentiste que se detuvo y poso su mano en tu frente
-Tienes fiebre- te dijo mientras te miraba mas de cerca –estas ardiendo en fiebre- miro a los chicos, Shaka se acerco de inmediato y repitió la acción
-La fiebre esta muy alta- te dijo –debemos llegar ahora al Santuario
-Solo es por el viaje, estoy algo cansada- respondiste y continuaste caminando
.
.
Subir las escaleras que te llevaban como atajo hacia el Despacho de Shion se comenzaban a ver borrosas a tus ojos, no sabias porque de un momento a otro habías comenzado a sentirte mal, tu respiración se encontraba agitada, demasiado para tu gusto, como si hubieras estado peleando o entrenando. Sentías muchas ganas de vomitar, el dolor de cabeza se había intensificado y una comezón se sintió en tu garganta, comenzaste a toser.
-Athena…. ¿te sientes bien?- te sorprendió que Radamanthys se preocupara por ti
-Solo tengo principios de resfriado- le dijiste mientras continuabas subiendo
-¿No le habrá hecho algo el idiota aquel?- te dijo Shaka desconfiado
-Claro que no- respondiste mientras subías las últimas escaleras –esta bien que me odia, pero no es para tanto
-Yo creo que Shaka tiene razón- le apoyo Shura
-Que bien que ya llegaron- escuchaste que dijo Shion
-Hola- le saludaste de lejos
-A mi despacho- ordeno serio
-Pero quiero bañarme y después dormir un poco y…
-¡Ahora!- dijo y corrieron de inmediato al Despacho
.
.
-Nunca nos dijo que el Patriarca no le había dado permiso de salir- te dijo Shura vía Cosmo
-Ahora a nosotros nos toco también regaño- te reprendió Afrodita
-Ay ya… no sean nenas- les dijiste y Shion se te quedo viendo seriamente –ellos me están molestando, me dicen cosas vía Cosmo
-Ya cállense los 7- ordeno
-Pero nosotros estamos callados- se defendió Milo mientras dejabas salir un suspiro de cansancio
-Aunque estés bajo la protección de Athena no tienes derecho de andar saliendo de aquí, mucho menos con ellos- le regaño el Patriarca
-Ellos me obligaron- se defendió
-Y este que no se puede quedar callado- pensaste
-Yo hubiera preferido estar en donde Athena me tiene descansando en lugar de estar con estos guerreros de segunda- dijo muy decidido
-Cuidado con lo que dices- le dijo Milo
-Pero si son unos incompetentes. Yo no tengo porque estar aquí parado con ustedes- se defendió
-Pero lo estás y te callas- le respondió Milo
-No me tientes, que a pesar de que no estoy al cien puedo acabar contigo
-Inténtalo cejón- le dijo
-¿Qué?- respondió indignado
-Se callan los dos o su castigo aumentara- les ordeno Shion mientras se ponía de pie –no me tienten más de lo que ya lo hicieron
Tantas voces te estaban taladrando la cabeza. Quisiste acercarte pero Shion te lo impidió diciéndote que no te movieras, aun así diste dos pasos para acercarte a ellos, Shion te tomo de la muñeca para llevarte a la esquina, lo seguiste, sabias que te estaba regañando, apenas ibas a mitad de la habitación y tu vista se nublo.
.
.
-Muy bien Athena, deja de meter tu cuchara en todos lados- le decía a la joven quien la llevaba de la muñeca –así que te quedas en la esquina y…. ¡Athena!- ya no pudo decir nada mas, pues la chica se desvaneció
-Athena- dijeron al mismo tiempo los Caballeros quienes se acercaron
-¿Qué le paso?- pregunto de inmediato Afrodita
-Tiene fiebre- dijo Shion en el momento en que poso su mano sobre la frente de ella –esta ardiendo
-Sabia que no debía acercarse a ese
-¿A quien?- pregunto de inmediato Shion
-A Renné- completo Shaka –él hizo crecer de nuevo su cabello pero estoy ahora seguro que hizo otra cosa mas
-Tiene razón- apoyo Shura –desde que llego se está sintiendo mal
-Hay que llevarla a su habitación, Camus adelántate- ordeno
Shion salió de ahí con la joven deidad en brazos. Sentía que la fiebre le aumentaba a cada minuto ya que la respiración estaba muy agitada. La deposito de inmediato en la cama y Camus tomo acción. Concentro su aire frio en la palma de su mano y la coloco encima de la frente de ella. Shaka acudió de inmediato con una vasija de agua y coloco un paño húmedo sobre la frente.
-Iré por Calandra- dijo Milo -ella sabrá que hacer, "-.-" la ha entrenado muy bien en las artes de la medicina
-No tardes- dijo Shion dándole autorización
.
.
Calandra apenas puso un pie sobre la habitación de Athena de inmediato comenzó a poner en practica todo lo que aquella chica le había enseñado. Era la oportunidad que había estado esperando para demostrar que "-.-" no había perdido el tiempo en vano enseñándole todo lo que ella sabia. Tal vez no tenia una preparación como ella, quien había acudido a la Universidad.
Paso un largo tiempo, se había sacado la distracción de que todos los chicos cercanos a ella, sus guardianes, los que la cuidaban. No le importaba que en ese momento estuvieran observando cada una de sus acciones. Tomo una muestra de sangre y la llevo de inmediato a un laboratorio en Atenas acompañada de Afrodita.
Solo dejo unos medicamentos para que la fiebre bajara.
Esperar junto a Piscis se había hecho eterno. Jamás pensó que la velocidad de esos jóvenes era tal. Dos largas horas para que le dieran todos y cada uno de los estudios que había pedido. Apenas le dieron el sobre dudo en abrirlo.
-Mejor esperemos a estar con el Patriarca- dijo Piscis impidiendo que abriera el sobre
-Pero es mejor hacerlo ahora- dijo ella –estamos en Atenas, es más fácil encontrar aquí el medicamento que ella necesita que estando allá
-¿Estas segura?- le pregunto dudosa
-Soy la asistente de "-.-" así que si, estoy súper segura- sin mas abrió el sobre
Sus ojos reflejaron sorpresa, eso no le gusto a Afrodita así que le quito la hoja, aunque no sabia que era lo que estaba buscando. No entendía nada de lo que ahí había, absolutamente nada.
-Aquí no hay nada- dijo sinceramente
-Eso es lo extraño- respondió Calandra mientras salía de ahí, Afrodita la alcanzo de inmediato
-¿Qué pasa Calandra?- le dijo impidiendo que siguiera caminando –Calandra, dime de una vez que es lo que tiene la princesa
-No tiene nada- dijo ella –los resultados no muestran nada. Dicen que esta perfectamente bien
-Entonces fue eso- comento Afrodita –Ese maldito de Renné, lo voy a matar
.
.
Shaka concordó con Afrodita. Sabían que debieron haberse interpuesto en ese momento, no dejarla que se acercara a Renné. Shion les detuvo en ese mismo instante despojándoles de sus Cosmos para que no cometieran ninguna estupidez.
Radamanthys se acerco a la joven que se encontraba no solo con fiebre, sino también bañada en sudor. La tos que tenia era continua. Su andar era lento, apenas los que se encontraban ahí se había percatado de que se acercaba a ella cojeando.
-¿Qué vas a hacer?- le pregunto Milo
-Aléjate de ella- le demando Shaka
-Cállate- le ordeno Radamanthys
Poso su mano encima de su frente para comprobar por sí mismo que la fiebre era muy alta demasiado alta como para que no se encontrara ya convulsionando, tal vez se debía a que era una diosa. Verifico su pulso cardiaco, demasiado elevado pues la respiración de esta era fuerte. Muy pálida, demasiado pálida. La despojo de la ligera sabana que la cobijaba y comenzó a examinarla.
-Debo de quitarle la ropa- dijo decidido
-Eso si que no lo voy a permitir- le detuvo Camus que aun estaba a lado de ella tratando de bajar su fiebre
-¿Para que?- pregunto Shion
-Quiero verificar algo- dijo de nuevo, se sumieron en un silencio absoluto
-Salgan de aquí- dijo –Camus tu te quedas
-Pero Patriarca- intervino Shura –no podemos
-Salgan ahora
Todos salieron, Radamanthys al final debido a su dolor. Afuera de la habitación de la joven no se dirigían la mirada, esperaban a que el Patriarca les diera autorización de volver a entrar una vez mas. Apenas abrió la puerta los Dorados entraron dejando a Radamanthys afuera, él no dijo nada, así que sin mas abrió la puerta para entrar a paso lento. Shion les llamo la atención
-¿Qué vas a hacer?- pregunto su Excelencia
-No es obra de Renné- dijo mientras examinaba el cuerpo de la joven ahora cubierta por un fino camisón de seda blanco –esto es mas un ataque
-De Hades- confirmo Shion, el joven solo asintió
-Entre las filas del señor Hades, bajo el mando de Minos se encuentra un espectro muy bueno para infiltrarse. No es necesario que lo haga mientras este presente
-¿Qué hace? Dilo ahora- exigió Afrodita
-Callados- se hizo presente el poder de Shion –déjenlo hablar
-Este tiene la habilidad de infiltrar un veneno poderoso- dijo mientras tomaba los brazos de la joven y los miraba detalladamente –solo debió de sentir un pinchazo y con eso la joven Athena cayo envenenada. No hay reacción hasta después de unas horas
-¡No te atrevas a tocar sus piernas!- le regaño Shura
-Aquí esta- dijo Radamanthys mientras tomaba con ligereza el tobillo derecho de Athena y con la mano que tenia libre activo una luz que dejo ver dos puntos negros
-¿Una mordida?- pregunto Shion -¿Qué es esa mancha?
-Esta mancha es la prueba de que el veneno se está esparciendo muy rápido- dijo mientras mostraba una gran mancha negra en la pierna de la joven
-No la habíamos visto- susurro Shura
-¿Qué hay que hacer?- pregunto Shion
-Nada- respondió el ex Juez –este veneno es incurable
-Imposible- susurro Shion
-Esta es la carta maestra del señor Hades, tomar la vida de Athena es lo primordial para él y lo esta haciendo. No hay nada que puedan hacer, apenas le quedaran unos días de vida- sentencio Radamanthys
.
.
Bueno chicas, hasta aquí esta el fin del episodio. Aclarando que aun le falta un poco mas para terminar, creo que no me exprese bien la ultima vez asi que no caigan en pánico que aun les espera mas aventuras con los Dorados. Ahora si, a todas mis chicas que me dejan sus reviews les agresco mucho, en especial a aquellas con las que he formado un lazo de amistad gracias a esta historia. No olviden que las quiero mucho y que siempre que subo los capítulos los hago pensando en ustedes... sobre todo con Solecito y Dame que me meten una presión que ahí les encargo, pero son mis acosadoras favoritas. Y como tengo que irme a hacer mi lonch, pues no puedo poner los nombres de las demás pero ya saben que están en mi pensamiento a por cierto... Yolandachiku pásame tu cel por mp porque se me reseteo el mio y se me perdieron varios números entre ellos el tuyo, por eso no te he hablado :C
Bueno chicas ahí las veo, se me portan bien... un gran beso y abrazo super estrangulador psicológico y las veo en la proxima
