—Debería de llamar a Josh —dijo tocando su cabeza—, no me estoy sintiendo muy bien.

—Vamos, si quieres puedo acompañarte —ofreció amablemente.

La joven asintió y llamó a Josh para que la llevara a su ático, había pasado bebiendo toda la noche y parte de la madrugada y ya empezaba a pasarle la factura todo aquello.

Subieron al ático y se dirigieron a la habitación de la ojiverde, se cambiaron y se propusieron a dormir.

Colocó su ropa para ir al gimnasio junto con su compañera de ejercicios. Irían a entrenar un poco para despejar sus mentes y además de echar un vistazo al negocio de su amigo mientras él no estaba.

—Tengo como una semana de no ver a Bolín —recordó mientras entraban al amplio lugar.

—Si, el viernes se fue de viaje a no sé dónde por el trabajo —comentó la morena—. Así que puedes quedarte en casa si gustas.

—Si me quedo contigo en la habitación dalo por hecho —alzó la ceja pícaramente.

—Por mí estaría genial —chocó su mano al glúteo de la de tez nívea y apretó el mismo.

—Korra, aguántate por favor —rio ante el acto.

Practicaron por una hora y media defensa personal. Korra quería enseñarle todo lo que sabía a su amiga acerca de quitar armas y esas cosas ya que por obvias razones solo con el arte marcial que esta sabía ni podía defenderse ante un arma de fuego.

Bolín junto con su socio y amigo habían preparado una sección de defensa personal pero no la habían inaugurado ya que no tenían aún a la persona que daría las clases, le habían hablado a Korra para que está repartiera la clase pero ella lo había pospuesto por falta de tiempo. Los amigos cercanos de Korra como: Azula, Bolín y Iroh, sabían muy bien que Korra era una persona dura de vencer en pelea ya que tenía un vasto conocimiento de pelea cuerpo a cuerpo además de poseer una increíble fuerza para su tamaño agregando de que sabia un arte marcial y estaba estudiando otro, pero eso solo lo sabian los más cercanos a ella.

—Korra podrías revisar estos papeles por Bolín por favor —habló mientras señalaba la pila de papeles.

—Esta bien Nicky, ahorita los reviso —los tomó y se dirigió a la oficina de su amigo junto con su compañera.

—¿Te tardaras mucho?

—No lo sé pero puedes usar la computadora si gustas —echaba un vistazo a los folders con papeles.

Ya que había terminado de firmar y mantener al tanto a Bolín con los avances del proyecto del gimnasio se propuso a irse a su habitación a descabsar un poco para aprovechar el resto de su domingo.

—Creo que me vinieron a traer Asami —tomó su bolso para partir— ¿Me vas a dejar afuera?

—Si con mucho gusto —agarró su celular y la tarjeta de entrada.

—Creo que ya es hora de irnos Azula —sonrió mientras se levantaba de la silla y tomaba los folders.

—Ya era hora —rodó sus ojos mientras apagaba la computadora—. Tengo sueño.

—Y yo también amiga —la tomó del brazo mientras salían de la oficina—. Acá estan los papeles Nicky. Que tengas lindo dia.

Se dispusieron a dirigirse al apartamento para descansar el resto del día ya que mañana tenian trabajo que hacer. Caminaban de forma relajada mientras hablaban acerca de la casa que Korra estaba construyendo en el terreno que había comprado hace poco, las dos estaban emocionadas por ese proyecto. Korra porque era uno de sus sueños vivir en su propia casa y Azula porque le gustaba saber que su amiga era feliz.

Estaban a punto de llegar hasta que se toparon con una modelo que conocían muy bien se despedía con un beso leve en los labios de cierta mujer pelirroja para después abordar un automóvil mientras que la otra veía el carro alejarse.

Las miradas: Azul, verde y ámbar se chocaron mientras se daban paso a las enormes puertas de vidrio del hotel donde las primeras dos chicas vivían.

—Hola chicas ¿Cómo están? —sonrió alegre de ver nuevamente a la morena.

Los ojos morenos la veían con decepción mientras que los ambarinos estaban llenos de furia. En ese momento Asami supo lo que estaba pasando.

«Korra me vió»

Su corazón fue rápido y su desesperación apareció en todo su cuerpo, tenía que mantener la calma mientras llegaban las tres al elevador ya que no quería hacer una escena en el vestíbulo del lugar.

Se abrieron las puertas del ascensor, dejaron salir a los que lo utilizaban y se adentraron en el.

—Korra no es lo que piensas —estiró su mano al hombro moreno pero esta fue regresada sin que cumpliera con su objetivo.

—No la toques —gritó furiosa la de tez blanca—. Sabes muy bien lo que hiciste.

—Azula, Korra se los puedo explicar —suplicó mientras dirigía su mano a la morena.

—¿Explicar qué? —dijo furiosa—. ¿Qué solo utilizabas a Korra para el rato y listo? No quieras parecer la graciosa Asami por favor.

—Solo déjame hablar con Korra —gritó con desesperación— Korra por favor déjame te explico.

—Asami, Azula por favor dejen este drama de una vez —vió seria a ambas chicas—. Azula; Asami no me utilizó, es algo que ambas queríamos, así que deja de agredirla.

El corazón de la modelo estaba confindido ahora ya que no sabía si las palabras de la morena tenían algun mensaje oculto.

—Korra por favor, déjame explicarte —sus ojos se nublaron por las lágrimas que emanaban de estos.

—No tienes nada que explicar Asami, creo que ya somos bastante adultas —se puso de pie hacia el elevador y ya no habló más.

Las lágrimas de Asami eran de desesperación, no quería perder lo mucho que había avanzado con la sureña, no quería perder todo lo que habían trabajado desde que se conocieron, su mente estaba en blanco de no saber del porqué de las agresivas reacciones de Azula, quería preguntar que había echo mal, pero ya era demasiado tarde. Cuándo su mente se detuvo a observar a su alrededor las dos chicas ya habían salido por las puertas del elevador.

Regresó cabizbaja hacía su ático con miles de preguntas en su mente.

«¿Qué quería decir Korra con que fué eso lo que ambas queriamos? ¿y qué pasa con eso de que ya éramos adultas? se veía bastante tranquila a pesar de la situación»

—Korra por favor, no actues como que si no te hubiese hecho nada —decía con el ceño fruncido.

—Por favor Azula, mira sé que es difícil para ti entender esto, pero entre Asami y yo no hay nada serio —confesaba tratando de creerse sus propias palabras—. Es cierto que nos sentimos atraídas y de que nos acostamos y todo eso, pero realmente nunca dejamos claro nada, no puedo hacer que ella cambie su forma de ser sólo porque yo se lo pida.

—Pero Korra, realmente no te entiendo —suspiró ante la confusa reacción de Korra—, tu la amas ¿acaso no te duele que esté revolcándose con otra tipa frente a tus narices?

—Si, la amo y es por eso que no quiero cambiar nada de ella, me enamoré a pesar de que sea asi —sonrió tristemente—, su forma de tratarme, de dirigirse a mí, sé que no lo entiendes, pero no quiero cambiarla a la fuerza. Si ella siente algo por mí será porque le nace sentirlo, no porque yo la obligue a nada.

—¿O sea qué no te importa que te agarre de su babosa? —empezaba a enojarse con su amiga por ser tan estúpida.

—Yo no tengo una relación establecida con ella, Azula. Y como te digo no quiero cambiarla a la fuerza, así es ella y ¿qué se puede hacer? —alzó sus hombros—, me he enamorado de ella y me duelen sus acciones, no te lo voy a negar, pero no puedo hacer nada.

—Eres una idiota —finalizó la discusión.

Quería entender a su amiga, en verdad que si, pero no podía. Nunca hubiese imaginado que Korra soportaría tales patrañas. A ella le valía un pepino quién era Asami Sato, no dejaría por nada del mundo que jugara con su mejor amiga y más aún sabiendo que Korra la amaba.

—Hola Bolín, disculpa que te moleste pero necesito tu ayuda, tuve un pequeño problema con Korra y quiero tu consejo —dejó una nota de voz para hacerle saber a su nuevo amigo que le urgía hablar con él.

—Hola Asami, estaré llegando sl aéreo puerto de la cuidad en media hora, si gustas puedes pasarme a traer para hablar tranquilos —respondió a la joven modelo.

Se alistó para ir a traer al chico, quería aclarar su mente y no había nadie mejor que su amigo Bolín, él era tan parecido a Korra y pueda que encontrara una respuesta acerca de cómo disculparse con la bajista.

—Asami ¿qué carajos te pasa? —hablaba enojada desde la otra línea.

—¿De qué me hablas? —respondió confundida.

—¿Así es como le pagas a Korra? ¿acostándote con Ginger? —estaba más que molesta.

—Katara dejame explicarte —se sentía culpable y haría todo lo necesario para arreglar las metidas de pata que estaba dando por todo el camino.

—Por favor Asami porque de verdad no te entiendo.

—Yo no me acosté con ella, sólo la fuí a dejar a su automóvil y le dí un pequeño beso en los labios —contó lo que sabía que habia visto Korra.

Mientras se dirigía en donde se juntaria con Bolín, escuchó lo que Katara habia visto en internet y supo del por qué de la agresividad de la princesa. No había revisado su celular así que no se dió cuenta de que se había viralizado un video de ella en la fiesta de ayer besándose con Ginger. Se sentía más que culpable, según ella la ingeniera sólo la había visto besar a la pelirroja cuándo la fué a dejar a su automóvil hace un rato, pero ahora encajaba todo y supo que estaba en serios problemas.

—Ay Katara soy tan idiota —se lamentaba—, y ahora ¿qué le diré a Bolín? y principalmente a Korra, no tengo justificación para hacer lo que hice.

—Asami la verdad no sé del porqué de tus acciones, pero si sé algo —sonó molesta—, no dejaré que lastimes a Korra.

La pelinegra se sintió mal, ya que sabía porqué Katara decía eso. Después de su relación turbulenta con su ex novia quedó sin ganas de amar a alguien, salió con muchas personas luego de eso pero sin sentir nada, lastimó a muchas de ellas y ella solamente culpaba a su falta de interés por ser fiel, decía que esas cosas no eran para ella y así fué cómo terminó enredandose con la candente Ginger. Siempre que salía con alguien de forma no muy seria, se topaba con Ginger con la cual formaban escándalos en internet eso llevaba a que tuviese problemas con su pareja y se terminaba todo. Se había convertido en un círculo vicioso del cuál no podía salir tan fácilmente según ella, pero esta vez lo que menos quería era lastimar a Korra, con ella quería hacer las cosas bien, pero como siempre no podía tener las cosas bajo control.

Esperó en el automóvil a su amigo Bolín que llegaría en un rato. Revisó todas las noticias que habían escrito de ella y la pelirroja y se dió cuenta de que todo en la fiesta se había salido de control. Ese vídeo que contenía nada más que vergüenza para ella había servido como explosivos a la relación que habia trabajado con la sureña. Su mente se planteaba una y otra vez la misma pregunta ¿cómo se iba a justificar de eso?. No estaba borracha cómo para culpar al alcohol y tampoco se drogaba, besó a Ginger por el simple hecho de que la tenía como compañía, pero como era de costumbre no pensó en las consecuencias.

Escuchó que la ventana de su auto estaba siendo tocada y rápidamente salió de sus pensamientos.

—Hola Bolín ¿cómo has estado? —bajó del automóvil para abrazarlo.

—Muy cansado y tú ¿cómo has estado Asami? —devolvió el cálido abrazo.

—Por el momento, de la mierda —su cara cambió a una de preocupación—, es por eso que te he llamado Bolín, necesito que me ayudes.

—Bueno soy todo oídos —sonrió mientras dejaba su maleta en el baúl y se dirigía al auto.

El joven Von Kleist tomó el volante ya que irían a la casa de sus padres la cual estaba desocupada. Habían quedado con la modelo de hablar a solas y ese era el mejor lugar, además de que tenía que cuidar la casa mientras sus padres andaban de viaje.

Llegaron a la enorme casa de los padres de Bolín sin decir mucho, Asami quería hablar tranquilamente con él, así que espero hasta llegar a su destino.

—¿Quieres beber algo? —señaló las botellas de vino.

—Si gracias Bolín —dijo mientras se sentaba en uno de los enormes sillones—, un trago no me caería nada mal.

Regresó con el vino y sirvió lss copas colocandolas en la mesa del centro de la sala.

—Bien, empieza cuándo quieras —le dió la copa a la ojiverde y se sentó en el mismo sillon, regalando toda su atención a la chica.

—Ahhh —suspiró grandemente—, verás Bolín ayer por la noche Mako hizo una fiesta e invitó a muchas personas entre ellas a mi y a Ginger que es una amiga mia.

—Tu amante —corrigió el jóven ojiverde.

—Mi amante —repitió la modelo mientras recibía una respuesta invisible que decía que sabía de lo que estaba hablando—. El caso es que estaban transmitiendo en vivo y ella y yo casualmente salimos besándonos y aparte que hay otros videos de ese mismo beso, yo no sabía que nos habían grabado me acabo de enterar hace poco, pero eso no es todo —masajeo su frente mientras bebía del vino—, en la madrugada le dije a mi guardaespaldas de esa noche que nos fuera a dejar al ático a mi y a Ginger y obviamente dormimos alla y hoy por la mañana me dijo que la fuera a dejar a su auto ya que la habían llegado a traer —no quería decir lo de Korra, pero era necesario para que Bolín pudiese aconsejarla bien—, nos despedimos con un beso en los labios y casualmente Korra y Azula nos vieron, en el elevador quise explicarle a Korra del beso, pero azula no me dejó, además que Korra mencionó algo que me dejó intrigada y supongo que Korra ya sabe lo del beso de la fiesta y eso me tiene con miedo. No sé que hacer Bolín —iba a romper a llorar, pero se contuvo.

—¿Quieres a Korra? —preguntó directamente.

—Si, la he llegado a querer demasiado —hizo una pausa para beber más vino—, no quiero perder lo poco que he llegado a conseguir con ella.

—¿Ya se lo dijiste, Asami? —sabía la respuesta, pero quería escucharla decir lo que ella sentía.

—No —susurró—. Tengo miedo a estropearlo todo y perderla...

—Si no se lo dices entonces si la perderás —aseguró—, Korra está esperando a que tú, Asami aclares tus pensamientos, ella no puede dar ese paso, solo ponte en su lugar Asami, ella perdería mucho si tu no sabes que hacer.

Lo sabía, sabía exactamente que Korra tenía mucho más que perder que ella, su privacidad que era lo que ella tanto atesoraba podría acabar si en algún momento ella saliera con la morena y peor aún haciendo esas tonterías. La pobre de Korra sería atacada por fans y malos comentarios por las horribles acciones de la modelo, era algo que había pensado gracias a Katara, entendía muy bien en que posición estaba cada una. Korra le había dado varías señales de querer algo serio con ella, no podía fallarle de esa manera, pero indirectamente lo hacía.

—¿Tú crees que debería disculparme? —preguntó aún sabiendo que la respuesta iba a ser positiva.

—Eso depende ¿quieres disculparte? —alzó ambas cejas.

—Si —hizo una pausa para recordar—, hoy que la ví en el ascensor me dirigió una mirada triste y me sentí tan mal.

—¡Ay Asami! —suspiró—. Korra ha cambiado mucho desde hace unos meses, no sé realmente cómo piensa, solo sé que a nadie le gustaría que en este instante te digan algo y a la vuelta actúen de otra manera.

La modelo lo pensó y tenía razón. A ella no le había gustado ver a la morena con Kuvira esa tarde cuando salieron a almorzar y eso de ser famosa no le daba inmunidad como para hacer lo que quisiera.

—¿Sabes qué es lo peor? —una lágrima bajó sobre sus mejillas—, que antenoche hicimos el amor...

Bolín abrió sus ojos como platos mientras se atragantaba con el vino ante la confesión tan sorprendente de la ojiverde.

—¿Qué? ¿Korra y tú tuvieron sexo? —no podía creer que su amiga fuera tan aventada.

—No fué sexo, Bolín, fué una conexión que no había sentido con nadie más ¿sabes? —sonrió al recordar lo dulce que fue la morena—, sentí como si estuviera completa, como si mi mundo fuera diferente junto a ella y si ella se alejaba de mí, mi vida sería tan sombrío como siempre.

—Asami, creo que te has enamorado de Korra —sonrió ante la confesión de su amiga—. Deberías de confesarte Asami, no pierdas a esa increíble chica.

—Bolín —llamó al joven mientras veía a un lado fijo—, llévame con Korra por favor.

Corrieron hacía el automóvil para dirigirse al edificio donde vivía dicha morena, pero como siempre en el centro había mucho tráfico. A Asami le sudaban las manos y su corazón latía con fuerza, pero dejó de pensar en que diría ya que si pensaba mucho podría ser que se hicieran para atrás sus acciones momentáneas y no queria eso. Lo que quería era encontrar a esa chica y rogar para que la perdonara, quería verla y decirle que es con ella con quién quiere estar y que sin ella su mundo sería igual de oscuro que siempre.

Bajaron rápidamente del automóvil y se dirigieron al elevador y se dirigieron al piso dónde encontrarían a la sureña. Bolín quería ser espectador de la confesión de la joven Sato y Asami quería asegurar que Korra la personara y asegurarle que estando con ella no cometería ningún error. Lo juraría por todo lo que tenía que haría ese mayor esfuerzo que nunca antes hizo.

Las puertas del ascensor dieron paso a los dos jóvenes y con ayuda del pase del joven abrieron las puertas.

—Korra debe de estar en su habitación —dijo el joven mientras cerraba la puerta.

—Gracias —giró sobre sus talones para correr hacia la habitación de la cuál era fan.

Estaba frente a la puerta de madera oscura, presentía que al otro lado de esta se encontraba esa gran oportunidad que cambiaría su mundo totalmente, respiró profundo y giró la manecilla para dar paso al decorado del cuarto de la bajista. Con sus ojos buscó a la morena y la encontró acostada en la cama con sus ojos cerrados y unos audífonos puestos.

«Creo que no sabe que me encuentro aquí»

Cerró la puerta mientras se acercaba a la cama. Dió un brinco cuando Korra de un momento a otro alzó su cabeza y quitó sus audífonos, la vió confundida, pero luego una sonrisa se dibujó en sus labios.

—Viniste... —susurró.

Azul y verde chocaron agradablemente, ambas sentían todo tipo de sentimientos, pero ninguno era de odio o de rencor.

—Korra perdoname, yo quería expli...

Fué interrumpida por la morena al tomarle el brazo y acercarla a ella para abrazarla fuertemente. Al principio su corazón se aceleró porque no sabía como iba a reaccionar la morena, pero ahora su corazón estaba en calma al sentir ese calido abrazo se la morena quien transmitía amor hacía su cuerpo.

—No tienes que disculparte de nada Asami —susurró en el oído de ls chica más alta—. No me interesa que haya pasado con la pelirroja y tú, lo importante es que estás aquí conmigo —hizo una pausa para besar la mejilla de modelo para luego volver a arrullarla entre sus brazos—, estoy tan feliz que hayas venido.

Los ojos de la ojiverde se abrieron ante las palabras de Korra, se escuchaba tan segura de lo que decía y sin ninguna pizca de falsedad. Cerró sus ojos fuertemente mientras agradecía de que Korra fuera tan diferente, devolvió el abrazo dando todo de sí para transmitir amor hacía la ojiazul. Lágrimas de felicidad rodaron de sus ojos atravesando sus mejillas y caer en el hombro de la morena.

En ese momento tan íntimo ambas dieron un enorme paso para empezar una nueva relación, tenían que hablarlo todavía, pero sus corazones estaban seguros de pertenecer uno al lado de otro.

—Chicas, me alegro que estén reconciliándose —entró para abrazar a las dos jovenes—. Me alegro que hayan arreglado todo.

—Gracias Bolín —abrazó al chico que había hecho eso posible.

—Bolín, creí que estabas de viaje —habló la morena mientras también abrazaba a su mejor amigo.

—Hoy regresé Korra —se separó y las vió de manera tierna—. Se ven tan lindas juntas —afirmó mientras sonreía.

—¿Verdad que sí? —sonrió la bajista mientras abrazaba más a la modelo—. Asami, me haces feliz.

Las mejillas de la más alta se encendieron instantáneamente y bajó su mirada para toparse con el mar de Korra.

—Tú también me haces muy feliz —se agachó hasta besar los labios morenos de forma tierna.

—¿Quieren comer algo? —preguntó Bolín mientras sonreía por ver a sus dos amigas juntas.

—Si —dijeron al unisono.

Terminaron de comer la pizza que había pedido el ojiverde y este se despidió de las jóvenes con la excusa que él tenía que cuidar la casa de sus padres.

—Adiós Bolín —abrazó al joven.

—Adiós Bolín y gracias por traerme — susurró para él mientras lo abrazaba.

—Cuidense chicas y no hay de qué —guiñó el ojo a la más alta y cerró la puerta para dirigirse al elevador.

«Bien Bolín acá tu trabajo ha terminado»

Sonrió mientras se dirigía al sótano donde lo esperaba su automóvil que lo llevaría a la casa de sus queridos padres.

Esperó a que Bolín estuviera lo bastante lejos como para no regresar y aseguró la puerta. Lentamente se dirigió hasta donde estaba la morena lentamente mientras esta la veía confusa.

—Ahora que estamos solas podemos... —hizo una pausa mientras tomaba a la morena por la cintura y la pegaba a su cuerpo—, aprovechar el tiempo.

El sonrojo en la cara de Korra no se hizo esperar y rápidamente desvío su mirada hacia el suelo. A la ojiverde le encantó ese gesto de la sureña.

«¿Estoy yendo demasiado rápido?»

—Asami, perdón, pero emm —tragó espeso—, me gustaría hablar contigo acerca de muchas cosas ¿podemos?

«Si que estabas yendo muy rapido Asami»

—Claro, perdón Korra —soltó la cintura de la sureña e hizo un ademán de arreglarse su cabello—. ¿De qué quieres hablar?

—No sé por donde empezar —sonrió mientras rascaba su nuca—, creo que tenemos que charlar de nosotras ¿no?

—Sí, creo que si —hizo una ligera pausa mientras su cabeza se inundaba con miles de preguntas—. Yo había venido para explicarte lo que pasó con Ginger, no sabía que se había vuelto viral el beso que nos dimos ayer por la noche y yo pensé que tu...

Korra la calló tocando los labios palidos con su dedo.

—Shh, no quiero que me des explicaciones, Asami —le sonrió—, tú eres totalmente libre de hacer lo que tú quieras, no te voy a restringir nada, de eso quería hablarte.

Asami no entendió nada de lo que decía la morena. «¿No está enojada conmigo»

—No te estoy entendiendo Korra —su cara era totalmente de confusión.

—Asami, te voy a hablar de como pienso con estas cosas, así tu me dirás también lo que piensas y ya no habrán confusionea —habló de manera seria.

—Esta bien —tuvo miedo de lo que podía decirle la morena.

Se encontraban en la enorme sala, Asami había pedido a Korra que si podía enselarle como tocaba ese bajo. Era uno de sus sueños literalmente hablando y la bajista había accedido sin dudarlo.

La ojiverde estaba emocionada ya que solo había escuchado a la sureña tocar el bajo cuando estaba en su ático y también cuando veía sus videos en internet, pero apostaba que sería genial verla en vivo y directo. Se acomodó en el enorme sillon y veía atentamente a Korra que conectaba el bajo y se sentaba al otro extremo.

—¿Lista?

—Sí —sonrió grandemente.

«Oh en verdad esto está pasando»

Empezó a acariciar esas cuerdas y pensaba es que rayos tocar y se le ocurrió algo.

—¿Te gusta el rock, Asami? —ya estaba pensando en que tocar si decía que si.

—Pues no mucho —vió como los azules se entristecían—, pero puedes tocar lo que mas te guste.

La castaña asintió y empezó a tocar el hermoso bajo. Sus dedos sobre las cuerdas y los sonidos que sacaban estas al ser entonadas llenaban su corazón de alegría. Amaba tocar bajo, era una salida de la realidad que siempre encontraba al tocar las notas una y otra vez de este, era su pasión y enseñarselo a la chica de la que estaba enamorada era aún mejor. No podía estar más plena y feliz por eso.

La ojiverde escuchó como se iba formando la canción que obviamente no habia escuchado, pero lo que más le gustó fue escuchar a la morena cantar en voz baja algunas partes de esta. No era conocedora de las bandas favoritas de ella, pero podía ver lo que significaba para la sureña tocar el instrumento. Se sentía el amor que le dedicaba a cada nota, a cada toque, a cada cuerda que hacia sonar con sus dedos, índice y medio.

—Hay maneras de tocar el bajo ¿sabes? —dijo mientras tomaba su celular y lo conectaba a la bocina—, te voy a mostrar mis favoritas —guiñó el ojo mientras empezaba a sonar la canción.

Empezó a tocar una de sus canciones favoritas mientras la ojiverde veía admirada todo lo que hacía. Sentía raro que la viera de esa manera, como de admiración. Usualmente recibía halagos de chicas lindas, pero no de chicas tan hermosas como Asami y mucho menos verla de esa manera, ni en sus sueños más locos pasaría lo que estaba viviendo.

—¿Puedo probar? —vió el bajo como una niña que pise un chocolate a su madre.

—Claro —le dió el instrumento a la modelo mientras sentía la ausencia de su bebé—. Nadie lo ha tocado así qué eres la primera.

—¿En serio? —sus ojos eran como platos mientras su corazón se aceleraba por el honor.

—Asi es, así que tratalo con cuidado por que es mi bebé —sentenció.

—Esta bien maestra —dijo mientras intentaba presionar las cuerdas— son muy duras —alegó.

—Claro que son duras, no son de algodón —se rio de su chiste—, a ver te ayudo.

Pasó al lado izquierdo de la sureña para ayuda con las cuerdas, pero obviamente no lo hacía bien.

«Hora de coquetear» —dijo su inconsciente.

Se puso de pie y separando las piernas de Korra con sus pies abrió paso a sus glúteos que se dirigían hacia la bajista

—Listo, más cómodo —sonrió mientras sentía cómo la respiración de la morena rondaba por su nuca.

—Que buena idea Asami —ronroneó en el oído de la de tez nívea.

—¿Me enseñarás? —cambió el tema.

—Si —tomó la mano delgada y suave de la actriz y presionó los dedos contra las cuerdas —. Presiona con fuerza estás cuerdas y luego acaricia con estos dos dedos las cuerdas a modo de formar un sonido —explicó mientras escuchaba los sonidos que emitía la chica con olor a jazmín.

Luego de un rato intentando lo que la sureña le decia...

—No sé como lo haces parecer tan fácil —admitió mientras se daba por vencida.

—Creo que primero tiene que llamarte bastante la atención —recorrió sus manos en la cintura de su acompañante y poco a poco la pegó hacía ella.

—¿Y si realmente lo que quiero es tocar a una persona? —se pegó más a la morena mientras giraba su rostro para chocar con los ojos azules que la veían con deseo.

—Entonces haz lo que desees Asami —retiró el bajo de las manos de la modelo dejándolo a un lado del sofá y luego prosiguió a recibir las caricias de la ojiverde.

—Gracias ingeniera —ronroneó en el oído moreno mientras pegaba más su espalda a los senos de la sureña.

La ojiazul se estremeció al escuchar la voz que sonaba tan sexy de la chica que tenía sobre ella y reaccionó abrazándola para pegarla más a ella.

Asami hizo su cabeza hacia atrás y besaba apasionadamente la morena, sintió como unas manos traviesas se colaban bajo su blusa y la acariciaban lentamente cosa que la excitó de gran manera.

Lentamente subió sus manos acariciando la suave piel de la de tez lechosa hasta llegar a la orilla del sostén de esta.

—Quitalo —ordenó mientras se agachaba un poco.

Korra quitó la blusa lentamente mientras veía la escultural espalda blanca de su compañía, quitó el sostén y sin el mayor esfuerzo levantó a la modelo y la acostó boca abajo en el sillón.

La chica iba a protestar cuando sintió un ligero peso sobre ella y los labios que la tenían loca chocaban contra su espalda. Las manos fuertes de la bajista la tocaban lentamente hasta toparse con los dos montes tan bien formados y los apretó a modo de hacer gemir a la chica nívea.

—Me encantas Asami —dijo mientras dejaba un camino de besos húmedos desde la nuca hasta la curva de la cintura de la actriz—. Tu cuerpo es tan perfecto.

—Mmh... Korra... —susurró mientras disfrutaba del tacto de esas manos tan fuertes.

Tiró de la chica hasta alzar su trasero y rápidamente desabrochó el pantalón para empezar a quitarlo. Los ojos verdes se abrieron como platos al saber lo que Korra iba a hacer y pensó si dejarla o no, pero sus pensamientos se suicidaron al sentir que ya solo estaba con sus pantaletas.

—Korra por favor... —suplicó.

Esa era una señal que la morena tenia que atender rápidamente, así que comenzó con su labor. Hizo que la pelinegra alzara aún más si trasero mientras su cabeza estaba sobre el sillón, lentamente pasó sus dedos sobre el centro que ya estaba listo para dar el siguiente paso, removió un poco la tela que cubría el sexo de la chica y lentamente pasó su dos de sus dedos sobre los labios hinchados, rozandolos ligeramente. Escuchó los gemidos ahogados de la chica que tenía esa pose que la excitaba mucho y supo que no quería hacer tanto ruido, así que separó un poco los labios que se encontraban bastante mojados y se excitó al ver a Asami tan sumisa con ella. Lentamente pasó sus dedos de arriba a bajo para hacer rogar a la ojiverde.

Asami ya no aguantaba, quería gritarle a Korra que la hiciera suya de una vez, que tomara todo de ella, pero que ya no la hiciera sufrir, pero no quería que la viera de esa manera.

—Korra... mmh... por ahhh.. por favor —suplicó una vez más.

—Por favor ¿qué? —detuvo la caricia mientras esperaba escuchar lo que Asami tenía que decirle.

—Por favor Korra —movió su trasero para encontrar los dedos de la morena, pero fue en vano—, por favor penetrame —dijo finalmente.

Esa petición estremeció a la sureña y rápidamente se deshizo de toda su ropa y de lo que le quedaba a la ojiverde y lentamente dirigió uno de sus dedos a la entrada del sexo dd la chica esperando una respuesta positiva de que podía ingresar a lo que obtuvo respuesta inmediatamente con un ligero empujón hacía su dedo, el que ingresó lentamente a la cavidad caliente y humeda.

Los pequeños gemidos no se hicieron esperar, sentir que era penetrada por la chica de sus sueños la llenaba aún más de placer, sentía como el dedo moreno salía y entraba de manera lenta y deliciosa.

—Ahhh... Mmh Korraaa... —gimió mientras balanceaba sus caderas para apresurar la fricción—, más rápido por favor.

—¿Te gusta esto? —otro dedo fué ingresado a la vagina de la joven Sato para explorar el interior.

—Ahhh siiii —gritaba de placer—, más rápido Korra por favor.

—Grita mi nombre —paró en seco mientras esperaba.

—¡¡Más rápido Korra por favor!! —gritó y enseguida ambos dedos entraban y salían de su sexo dejando como recompensa un líquido de excitación que salía sin querer de su interior.

Estaba cerca del climax y quería que la chica se viniera para ella de forma triunfal, así que aumentó la velocidad con la que sus dedos entraban y salían, tocando estratégicamente ese punto G que había estado estimulando desde hace un rato. Sintió como sus dedos eran apricionados por las paredes humedas y calientes del interior de la chica y supo que su labor había terminado para ese momento, ya que quería seguir disfrutando de los deliciosos gemidos que le regalaba esa modelo tan hermosa y sexy. La idea de hacer suya a dicha mujer la excitaba aún más ya que era una dicha muy grande.

La pelinegra de desplomó sobre el sillon, su respiración era rápida y el sudor de su cuerpo daba aviso de lo fuerte que había sido ese orgasmo, nunca antes la había hecho venirse tan rápido como esa morena. Trataba de tranquilizar su corazón mientras sentía como unos labios la besaban en toda su espalda.

—¿Aún quieres continúar? —preguntó cerca del oído de su amante.

—Si —suplicó en un hilo mientras intentaba voltearse, acto que fué frenado por la chica que estana sobre ella.

—No —dijo de manera juguetona—, te vas a venir muchas veces para mi sin ver mi cara —lamió el lóbulo de la oreja de la tez lechosa.

—Korra... —sintió electricidad que bajaba en toda su columna vertebral, quería que la morena le brindará más placer y eso de no verla la estaba volviendo loca, pero aceptó el trato.

Una vez más sintió cómo la morena alzaba su trasero, pero esta vez hizo que ella se recostara un poco en el brazo del sillón y separó un poco sus piernas, quería ser sorprendida por la mente activa de la ingeniera así que sólo hizo caso a lo que esta le indicaba.

Korra se posó sobre la jóven que quería complacer al máximo con su mano izquierda acariciaba los senos de la chica mientras que con la derecha daba pequeños masajes en los labios humedos, escuchaba atenta a los suspiros y gemidos que provocaba en la ojiverde. Nuevamente adentro sus dedos lentamente a la cavidad caliente y mojada y de manera lenta los movía en círculos, sintiendo la textura de ese lugar. Sintió como la cabeza de su amante se hacía para atras hasta quedar en su hombro mientras gemía fuertemente ante los movimientos de los dedos de la bajista.

—Ahhh... ahhh ahhh Korra —gritaba fuertemente su nombre una y otra vez— ahh que delicioso amor, más rápido.

La chica atendió lo que se le pedía de forma inmediata, movía sus dedos dentro del interior de la pelinegra frenéticamente mientras sentía la agitación de la respiración de la chica que estaba poseyendo, su cabeza hacía atras le daba una ligera vista de su rostro en dónde pudo observar que esta mordía su labio inferior, cerraba sus ojos con fuerza y tenía el ceño fruncido, gotas de sudor bajaban desde su sien que recorrían su rostro hasta llegar al delicioso cuello que moría por devorar. Aumentó la velocidad de sus dedos que entraban y salían de la modelo, quería hacerla llegar una y otra vez al orgasmo, su monte chocaba con las nalgas ahora rojas de la excitación de Asami, quien se balanceaba para recibir con más fuerza a la sureña.

Cuando supo que está llegaría al clímax rápidamente bajó de la espalda de la sexy modelo y abrió aún más las piernas de la chica para darle paso a su boca. Asami al sentir la lengua de Korra juguetear con sus labios y entrada no pudo contener tan esperado orgasmo. Sus gritos resonaron más en la solitaria sala y nuevamente cayó rendida sólo que esta vez era sobre su chica.

Luego de un rato se acostó sobre la morena y besando suavemente sus labios sintió su esencia.

—Te amo —escuchó decir.

Abrió sus ojos como platos ante tal confesión. Lágrimas de felicidad se derramaron sobre las mejillas morenas y sonrojadas.

—Te amo Korra —correspondió al sentimientos que había brotado desde hace ya un tiempo por la ingeniera.

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Y hasta acá llegó este capítulo espero les allá gustado mucho y agradezco infinitamente su apoyo con esta historia.

Les recomiendo leer mi otro fic llamado «No te alejes más»

Respondo comentarios:

Lori0108: Y se pone mucho mejor 7v7 espero te guste este capítulo.

Maria Sato: Hola, espero te guste este capítulo que estés bien.

Lobofeo2234: Y se pone aún mejor 7v7.

Haru.rocha: Acá está la actualización \:3/ después de un mes jaja, espero te guste este capítulo