Hola a todas… ¡Feliz Año Nuevo! Que este año que comienza este lleno de bendiciones, éxitos y prosperidad para todas ustedes. Y que creen... así es, que mejor que comenzar con un nuevo episodio del fic, su fic… esta vez no me tarde mucho y pues como ando con tiempo libre pues que mejor que emplearlo para esto. Además ya va a comenzar la Liga de la LSC de LoL, así que eso tomara un tiempo en mi vida taaaannnn ocupada jajjajaaja pero de cualquier manera tendre que seguir con la conti que si no…. Solecito y Dame me asesinaran de la manera mas cruel, lo se… ellas son malas. Bueno ya después de todo esto, les dejo la continuación, espero que la disfruten y que sea de su agrado. Nos vemos chicas, un abrazos psicológico enorme.


~ 1 ~

-¿Qué fue lo que dijiste?- pregunto sin creerlo Afrodita

-Eso es algo que ya todos sabíamos- continuo Kanon –no me sorprende, aun así…- miro fijamente a Hades –eso no te salva de que vamos a acabar contigo

El Géminis menor se lanzó contra Hades repartiendo tantos golpes como su cuerpo podía. Pero parecía que esto al dios del Inframundo no le importaba en lo absoluto, ya que con la misma elegancia con la que había comenzado su ataque seguía esquivando los golpes de su enemigo. Kanon estaba furioso, tal vez era eso lo que hacía que cada uno de sus golpes fueran previstos… ¿el resto de los Caballeros? Aún permanecían si creer lo que aquel enemigo les había dicho… ¿Cómo había sido posible que ese tal Radamanthys tomara la vida de aquella persona que siempre estuvo cuidando de él, sobre todo de ellos? ¿Por qué lo había hecho? ¿Por qué atacar por la espalda?

La mirada de Afrodita se mostraba iracunda, aquella mirada que lo caracterizaba cuando era un Caballero frio, sádico se mostró de nuevo. Su objetivo estaba fijo en un solo punto, se colocó de pie pues todo el tiempo estuvo de rodillas… Kanon salió volando para estrellarse contra los restos de una columna la cual se terminó de destruir alzando una nube de humo. Tal como un corredor de obstáculos en una competencia Afrodita se lanzo contra Hades que en ese momento se encontraba de espaldas. Apenas sintió que algo no estaba bien Hades miro detrás de sí.

El rostro de los demás Caballeros se encontraban descolocados, jamás habían pensado en que uno de ellos siquiera pudiera ponerle una mano encima a aquel dios enemigo. El puño derecho de Afrodita dio de lleno en el rostro de Hades, este salió disparado hacia una roca, pero eso no acabo ahí, ya que el cuerpo de Afrodita lanzo una cascada de Rosas Diabólicas, Hades al darse cuenta de eso se quito de ahí apareciendo detrás del Caballero de Piscis, este bloqueo el golpe que el dios le quiso dar y con la mano que tenia libre le planto el puño de nuevo en el rostro. Hades se alejo y sobo la parte afectada.

-¿Cómo esta haciendo eso?- pregunto Shaka

-De todos Piscis esta mas pegada a ella- respondió Milo –es normal que este mas furioso que nosotros- miro a su compañero –pero si él pudo hacerlo, nada nos impide que también lo podamos hacer

-Al final del día, todos amábamos a Athena tanto o igual que él- animo Aioria

Así que sin pensarlo más, el resto de los Caballero se lanzó contra Hades que se veía algo descolocado. ¿Cómo era posible que esos simples humanos le estuvieran ganando? El cuerpo del dios cayó al suelo hasta estrellarse con una roca, Kanon desde las alturas libero su Explosión de Galaxias que dio de lleno en el cuerpo de Hades seguido del Plasma Relámpago de Leo. Apenas se incorporo, se veía algo cansado, desanimado; alzo la mirada para observar a sus oponentes los cuales se apartaron para dejar que Shaka hiciera lo suyo, Hades solo se dio cuenta del rayo de energía dorada que salió disparado, cerro sus ojos para que la luz que desprendía el ataque no le lastimara. De nuevo el cuerpo de Hades salió disparado hacia una columna la cual partió a la mitad y ahí no se detuvo; sino que su cuerpo se detuvo por una gran roca la cual estrello.

-No cabe duda- susurro para si mismo –que estos son los Caballeros de la Orden más alta que posee la princesa Athena- se puso de pie de nuevo con la mirada clavada en el suelo, Milo acertó dos Agujas Escarlatas que provoco que Hades diera dos pasos hacia atrás y cayera al suelo

-Déjamelo a mí- se escuchó la voz iracunda de Afrodita –yo seré quien le de el golpe final- su mano izquierda destello para aparecer una Rosa Blanca

-Pero aun así, no son rivales para mí- susurro de nuevo llamando la atención de todos los Caballeros que se encontraban presentes

Afrodita lanzo su Rosa Blanca y todos pensaron que se había clavado en el pecho de él, pero pronto se dieron cuenta de que no había sido de esa manera, sino que se había quedado clavada en un escudo que protegía el cuerpo del dios del Inframundo, Kanon y Milo desviaron la mirada hacia el cielo, el cual ahora se encontraba oscuro, totalmente nublado… pero Hades… Hades se mostraba ahora tan sereno que solo ver su silueta ahí daba miedo, escalofríos y de eso se dieron cuenta en el momento en que por instinto comenzaron a dar pasos hacia atrás, sabían que esto era la calma antes de la tormenta. La rosa se comenzó a deshojar y con una explosión se deshizo, el Cosmo de Hades desapareció, los Caballeros Dorados comenzaron a sudar fríamente, escalofríos viajaban por toda su espina dorsal, sabían que eso no era nada bueno y eso fue confirmado cuando la mirada de Hades se posó en ellos, en su rostro se dibujó una sonrisa... ¿tétrica? ¿Terrorífica?... no lo sabían, ya que lo único que lograron sentir fue un terrible terror psicológico que no los estaba dejando pensar bien. Ahora sabían que estaban a punto de enfrentar el verdadero poder de un dios, del dios del Inframundo.

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Radamanthys daba vueltas de un lado hacia el otro, en verdad no sabia como tomar aquellas palabras que la diosa Athena le había mencionado momentos atrás, desvió su mirada hacia la joven "-.-" quien aún se encontraba desmayada, sin duda alguna el antídoto estaba ya funcionando pero no a la velocidad que había pensado. Ya lo había visto actuar, sabía que en el momento en que el antídoto es administrado la mejoría era inmediata, pero algo estaba pasando que en ese caso en particular no había hecho nada.

-¿Qué es lo que te preocupa Radamanthys?- le pregunto Athena -¿Qué tu señor este en el Santuario o que la joven no haya respondido a la cura?- el joven solo observo a aquella mujer que esperaba la respuesta de él –dime Radamanthys, espero tu respuesta

-Solo le estoy salvando la vida porque ella lo ha hecho así conmigo- respondió seriamente –no es porque le tenga aprecio, solo estoy pagando mi deuda

-Estas mintiendo- dijo ella –en este momento tu mente es un remolino de caos, ni siquiera sabes en donde estas parado

-Yo soy un fiel sirviente de …

-¿Hades?- interrumpió –por favor no me hagas reír, que en este momento pareces mas fiel a Athena "-.-" que al mismo Hades

-Ya te dije mis razones

-Yo conozco tus verdaderas razones- le dijo seriamente –y no es por agradecimiento ni por el pago de una deuda que le debas. Sientes aprecio por ella, por eso le has estado cuidando, por eso el porque tu urgencia de ir por el antídoto…

-Ellos me preguntaron

-Pero tú pudiste haberte negado- le respondió –solo estabas esperando a que alguien de ellos te insistiera, aun así… hubieras ido tú mismo por el, si ellos no lo pedían

-Eso no es verdad- dijo él y se alejó.

Su mirada se posó en un cuadro que había en ese sitio. Un cuadro al que no le había prestado atención hasta ese momento. En esa ilustración había una mujer rodeada de un aura dorada extendiendo sus brazos hacia adelante, sus cabellos se mecían al compás de esa hermosa energía. Se encontraba de pie encima de una roca no muy alta, no más de unos 35 cm. Postrados frente a ella, haciendo una formación de media luna se encontraban unos hombres… 14 hombres envestidos en ropajes reales, a pesar de que parecían ser reyes se inclinaban ante ella. Se acerco a pasos lentos, esa pintura lo había dejado hechizado. Poco a poco comenzó a reconocer a cada uno de ellos o al menos eso era lo que deseaba hacer, pero era imposible ya que se encontraban pintados de espalda. Poso su mano en esa pintura y la acaricio lentamente.

-Esa pintura ya tiene muchos siglos- le comento ella quien se acerco a su lado –fue un regalo de un joven guerrero- continuo –tuvo muy buena memoria, ya que en ese momento había una fiesta; en la cual, se estaba celebrando la victoria contra el dios de los mares. He de confesar que fue muy difícil.

En ese momento mi Caballero de Oficuo salió a la luz, sus compañeros no lo veían como tal, ya que siempre permaneció oculto, como una sombra. Al final del día se llevó bien con ellos, pero como te conté antes no dejaba que se acercaran a mí- le conto sonriente

Radamanthys solo se quedó callado, esperando a que la diosa continuara, pero sabía que en algo tenía razón y era en que su mente estaba hecho un remolino andante. No supo porque, pero en ese momento se dejo caer al suelo para estar ahí cómodamente sentado. Tenia muchas cosas pensar. Aun así, las explosiones se comenzaban a escuchar y esas explosiones provenían del Santuario, el Cosmo de varios Caballeros y el de Hades se podía sentir, casi como si estuviera en ese lugar.

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~ 2 ~

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-¿Siempre vas a estar ahí escondido?- le pregunto Athena a la nada –el sol no quema tanto y te vendría bien un descanso

-Mi lady- se escucho una voz que provenía detrás del tronco del árbol que la diosa usaba como recargo –mi deber es cuidar y velar porque que no le hagan daño alguno. No puedo descansar simplemente porque si, para eso esta la noche

-Vamos no me mientas, que hay noches en las cuales te quedas sentado detrás de mi tienda, apenas y puedes dormir cómodamente- le dijo mientras palmeaba el suelo

Después de eso el joven que se mantenía oculto salió de ahí. Era alto y de piel clara, ojos de un hermoso y extraño color lila, sus cabellos largos y blancos se encontraban atados en una coleta baja. Su cuerpo era delgado pero aun así era fuerte. Tomo asiento a lado de la diosa la cual le ofreció una pera que tomo y la comió en ese momento.

-Brand- le llamo –deja de ser un guardián por este momento y disfruta del descanso

-Los Marinas de Poseidón no se quedaran de brazos cruzados- le comento –es el deber de los demás y él mío cuidar de las ciudades que hemos recuperado

-Pero resulta que los demás están descansado ahora y tú debes de hacer lo mismo

-Soy el que tiene mayor oportunidad de…

-Ya no estas oculto en las sombras- le interrumpió –ahora todos saben de ti y quieran o no deben de aceptarte como el Caballero que eres, perteneces a Oficuo

-Es una estrella maldita- le respondió mientras miraba el suelo –es por eso que no puedo ser como ellos

-No esta maldita, la serpiente no siempre es símbolo de maldad ni de muerte- comento ella –el idiota de Apolo dice que la serpiente es medicina, es sabiduría

-¿El idiota de Apolo?- le pregunto –no es que quiera ir en tu contra, pero es tu hermano

-No lo tolero- dijo sin más –pero como te digo, eres fuerte, eres hábil- continuo –en ese momento, sino hubieras aparecido Virgo, Aries, Escorpión, Acuario y Libra hubieran muerto, les salvaste la vida…- se calló un momento y dejo salir un suspiro –a pesar de que no te saluden no quiere decir que no estén agradecidos, Brand… eres una buena persona, un magnifico rey y un gran guerrero con un corazón que no le cabe en el pecho

-Por Lady Athena, no diga eso. Si Koren de Aries la llega a escuchar me meterá en problemas- le comento, la joven diosa se puso roja en ese momento –aunque veo que no te causa indiferencia

-Cállate- le respondió desviando la mirada –no estábamos hablando de eso

-Lo se, pero me gusta molestarte- le respondió –aunque sabes que no importa que tanto estima le tengas, si te hace daño o simplemente si te hace llorar lo voy a matar

-No seas extremista- le calmo la joven diosa –de entre todos eres el mas sobre protector

-Si por mi fuera no dejaría siquiera que el aire, la lluvia o el mismo sol te tocara- le comento mientras le retiraba un mecho de cabello del rostro

-Gracias Brand- le respondió ella mientras le tomaba de la mano

-Perdón por interrumpir- se escuchó una tercera voz, Brando sonrió al ver el rostro asustado de la joven –pero la reunión está por llevarse a cabo

-Gracias Lord Koren- respondió el joven –en un momento vamos- dicho esto, el joven Caballero de Aries se marcho –te dije que me odiaría

-Cállate- le volvió a decir

El joven Caballero de Oficuo solo rio ante la actitud de su diosa y amiga mientras que ella no pudo resistirse a la risa contagiosa de él. Había sido divertido ver la faceta de celos del joven rey, pero por dentro ambos sabían que lo que sentían la diosa y Aries era imposible. Por eso la cuidaba, tal vez mas que a los demás. Pero había una gran razón para eso.

2 inviernos atrás, el joven estaba batallando… unas Quimeras amenazaban su pueblo, su reino… eran pocas ya las personas que quedaban con vida. No había nada ni nadie que les pudiera hacer frente. Todos lo tachaban de loco y de insensato al querer dar frente a aquellas bestias. Pocos eran los hombres que lo seguían, los consideraban locos como lo estaba él.

En una noche en la cual el invierno era cruel y fuerte se adentro a un bosque. El plan era sencillo, irían a la guarida de aquellas bestias y las matarían estando dormidas. Pero algo salió mal; ya que a mitad del camino fueron emboscados por ellas, el sonido del metal chocando contra la piel acorazada de aquellos animales resonaba con fuerza. Uno a uno iban cayendo, pocos eran los que quedaba, no más de 7 incluyéndolo a él tuvieron que emprender la retirada. Todos iban heridos y cansados, así que no le quedo mas opción que hacerla de carnada.

Llamo la atención de las 6 Quimeras que los habían emboscado. Sus piernas ya le comenzaban a temblar, ya no sabía ni donde estaba, lo único que le importaba era que sus hombres habían salido con bien y esperaba que él también corriera con la misma suerte de ellos. La noche oscura y más el bosque le dificultaba su visión, su pie resbalo y lo hizo caer, rodo por una vereda hasta llegar al suelo, se intentó colocar de pie, pero su tobillo había sido lastimado.

Aun así, con todo el dolor continúo con su carrera, ahora cojeando. Se escondió detrás de un árbol, comenzó a escuchar ruidos, algo se acercaba hacia donde estaba él, empuño su espada y espero, cuando estuvo seguro que estaba cerca de él salió de su escondite, se escuchó el resonar de dos espadas. Como si fuera a propósito, las nubes que ocultaban la luna se alejaron.

Frente a él se encontraba una mujer joven, muy sucia y agitada, sus cabellos se encontraban revueltos pero aun así su mirada reflejaba una gran fuerza, una punzada de dolor lo ataco y lo obligo a arrodillarse. Sabía que se había quedado a merced del enemigo.

-¿Estas bien?- escucho que le pregunto, cuando alzo la mirada ella ya se encontraba arrodillada

-¿Quién eres?- le pregunto desconfiado –no es normal que una mujer ande sola en este sitio, además armada

-Me perdí- confeso con pena –me llamo Athena

-¿Athena?- pregunto -¿Cómo la diosa de la guerra?

-Soy la diosa de la guerra- le respondió indignada -¿Cuántas mujeres llevan mi nombre?

-Estas loca mujer- le respondió –tú no puedes ser Athena, ella es una diosa que vive en el Olimpo

-¿Quieres que te lo demuestre?- escucho aquella pregunta que más parecía un reto

-Las Quimeras- susurro para si –bueno, diosa o no tienes que irte de aquí- le ordeno mientras trataba de ponerse de pie –no puedo permitir que una mujer muera… ¡espera! ¡¿A dónde vas?!

-A mostrarte que soy Athena, la diosa de la guerra

Lo que vio fue demasiado para sus ojos. El cuerpo de aquella mujer comenzó a resplandecer, observo que sus cabellos luchaban por salir de su coleta, las Quimeras rugieron y se abalanzaron contra ella. Lo que no esperaba era que aquella joven se moviera con una maestría y agilidad impecable, tanto así que solo le basto un movimiento de espada para acabar con una de ellas, una a una las Quimeras fueron muriendo. Apenas había durado el combate que había tenido, se acercó a él y coloco se arrodillo para colocar su mano sobre su tobillo, este sano de inmediato.

-Imposible- le escucho susurrar y apartarse de inmediato de él –esto debe de ser una broma… es…

-¿Qué pasa?- le pregunto, cuando alzo su mano el joven se dio cuenta de que su cuerpo se encontraba envuelto en un brillo dorado -¿Qué me pasa? ¿Qué fue lo que me hiciste?

-Esto no lo había visto jamás- dijo ella –solo con…- se callo

-¿Solo qué? Exijo que me digas que me has hecho- le ordeno

-También posees el don para ser un Caballero

-¿De ser un que?- pregunto extrañado

Escucho todo aquello que la mujer le dijo, no le importo que fuera una locura, total ya lo tachaban de loco. Cuando ella le ofreció una armadura mas, la única que quedaba del rango al que él poseía lo acepto sin dudar. Ya que esa noche no solo había salvado su vida; sino también, había encontrado la fuerza para poder proteger a su pueblo y poder proteger a aquella que le dio la mano sin siquiera conocerlo.

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Radamanthys no había escuchado la historia, la había visto… fue como si estuviera soñando despierto. Ese tal Brand se le parecía un poco, solo un poco en aparecían física, pero aun así… no podía creer aquella historia que la mujer esa le había estado contando.

¿Cómo podía ser posible que él antes había sido el guardián celoso de la diosa Athena? ¿Acaso ya había aceptado que aquella mujer que estaba frente a él era la diosa original de la guerra y estrategia? Meneo la cabeza sabiendo de antemano que ya estaba cayendo en el juego de esa mujer.

Athena se alejo de ahí, dejando que Radamanthys continuara pensando en lo que fuera que en ese momento estuviera rondado su mente. La diosa Athena mientras tanto decidió ir a ver a la joven que yacía en recostada.

Se coloco de rodillas y coloco su mano encima de la frente, sus ojos se abrieron de sorpresa, coloco el dorso de su mano sobre la mejilla derecha de la joven. Retiro la manta que la cubría para tocar los brazos, las manos, las piernas y por ultimo sus pies.

-Caballero- le llamo pero este no presto atención –Caballero- le llamo de nuevo mientras buscaba algunas mantas –Oficuo- le volvió a llamar

-No me llames así- le respondió mientras volvía a prestar atención

-¿Qué fue lo que le diste a "-.-"?

-No le di nada más que el mismo antídoto- le respondió mientras permanecía de pie frente a la joven deidad con sus brazos cruzados sobre su pecho –así que deberías de estar quieta mientras este actué

-¡Esta helada!- le reclamo mientras dejaba caer las sabanas al suelo, esto dejo sorprendido al joven -¡solo toca su frente! ¡Sus latidos son cada vez mas lentas!

-Eso no puede ser posible- acto seguido se dejó caer de rodillas en el suelo y coloco su mano encima de la frente de la joven para comprobar eso, incliso tomo su mano entre la de él –esto es imposible- volvió a susurrar para él –esto no puede estar pasando

-¿Qué dices?- pregunto mientras se acercaba a él –¿Cómo puedes estar diciendo eso? Tú mismo hiciste el antídoto

-Por eso te digo que es imposible- le respondió –yo mismo lo hice, incluso el señor Hades estuvo ahí preguntando porque lo estaba haciendo

-¿La toco?- pregunto Athena a lo que Radamanthys no logro entenderlo -me refiero a que si Hades tomo el antídoto, si participo en su elaboración

-¿Qué acaso no entendiste cuando te dije que….?- hasta ahí llego la oración del joven, ya que hasta ese momento sabía que era cierto… Hades no participo en la elaboración del antídoto, pero si había tocado el frasco y hasta se dio el lujo de jugar con aquel frasco -¿Qué pasaría si Hades…?

-¿Qué pasa?- animo Athena a que continuara

-¿Hades haría algo si…?- se quedó callado y pensó -¿Si Hades llegara a tocar el frasco?

-¿Ahora es Hades? ¿Ya no es señor?- eso molesto a Radamanthys –pero si lo llego a tocar y sabía que era para ella- miro al joven –lo más seguro es que haya envenenado también el antídoto

-¿Cómo?- pregunto

-Con su Cosmo, no se… el antídoto fue alterado- desvió la mirada hacia la joven –ahora si la está matando

-Se supone que cuando lo bebiera perdería su Cosmo- se excuso

-No perdió su Cosmo, apenas se siente- dijo ella –no lo sientes Radamanthys ¿no sientes su dolor?

-No es mi diosa- continuo diciendo observando fijamente a la joven –así que no puedo…

-Claro que lo sientes- le dijo –puedo ver tus ojos, esa mirada me dice que estas sufriendo, te duele verla así, por eso estas desconcertado, porque el antídoto no funciono

-Eso no es verdad- continuo

-Sabes que si- continuo ella –y en este momento puedo apostar a que estás pensando en una manera de salvarla

-¿quieres saber porque la salve?- le desafío -¿quieres que te del motivo del porque hice esto?- ella se quedó callada –te lo diré de una maldita vez para que dejes tus estupideces de lado. La única razón por la que hice este maldito antídoto fue para cumplir mi misión, la cual consiste en asesinar a Athena

-¿Pensaste que no lo sabia?- le pregunto ella manteniéndole la mirada –se que esa misión te fue dada por Hades, así como también sé cuántas veces tuviste para tomar su vida- ella tomo fuertemente el antebrazo de él y con una fuerza que no esperaba lo arrojo hacia el suelo –hazlo- le animo –no voy a hacer nada, toma en este momento

-¿Por qué?- pregunto él

-¿No es tu misión?- le dijo ella –anda, mátala ahora mismo- le ordeno, él se quiso poner de pie pero ella lo impidió –anda- la mano de la diosa destello y de esta apareció una daga

-¿Qué haces con eso?- le pregunto al ver aquella arma, pues sabía que era la misma que le había dado su señor

-Tú lo sabes mejor que yo- le dijo mientras se la ofrecía –anda, entiérrala en su corazón, de esa manera la puedes librar de su dolor, de esta estúpida agonía

-No puedes…

-¡Cállate!- le grito -¡Hazlo ahora mismo!- le dijo -¡Termina con su vida! ¡con su sufrimiento! ¡Hazlo ahora!

Radamanthys miro fijamente a la mujer que estaba frente a ella, no esperaba verla de esa manera. Intento subir su mano, pero ni siquiera llego para poder tocar la punta de aquella afilada daga. Su mano temblaba y no sabia porque, también sabia que esa era su oportunidad perfecta, no había nadie mas que él y la mujer que se había llamar la misma diosa. Dejo salir un suspiro, pero esta indecisión colmo la paciencia de Athena, así que sin mas lo arrojo contra el muro.

-¿Qué vas a hacer?- pregunto mientras se ponía de pie

-Hacer tu tarea para que te largues al lado de Hades- comento mientras retiraba la manta de manera agresiva –esto terminara aquí y ahora

Sin esperar ni dudar ni un solo momento blandió la daga entre sus manos antes de tomarla con fuerza y elevarla, no dudo ni un solo segundo y la dejo caer en el cuerpo de la joven. Se escuchó cuando esta se quedó clavada, atravesando el objetivo, la mirada de Athena se encontraba iracunda, furiosa; se coloco de pie y se lanzó contra Radamanthys quien traía entre sus brazos a la joven quien parecía que no estaba enterada de nada. Los movimientos de Athena eran rápidos, la velocidad del Ex Juez estaba siendo puesta a prueba.

-¿Acaso estás loca?- pregunto Radamanthys -¿Cómo puedes estar pensando en matar a tu propia reencarnación?

-Eso a ti que te importa- le reclamo mientras trataba de sacar la daga que se había incrustado en la pared –es mi cuerpo, así que si me apetece acribillarla lo hare

-Sin duda alguna estás loca- le reclamo mientras dejaba recostada a la joven en las almohadas –si quieres tomar su vida tendrás que pasar sobre mi cadáver

-¿Sobre tu cadáver?- le pregunto burlona la diosa –no me hagas reír, si hace un instante dijiste que no era nada tuyo, que no le debías nada y ahora resulta que tengo que pasar sobre de ti para poder tomar la vida de "-.-"…. Literalmente mi propia vida

-Estas equivocada- le respondió –solo que…

-¿Solo que?- le interrumpió –solo apártate y deja que tome su vida, así ella deja de sufrir como te dije y tú regresas con el imbécil del muerto viviente

Sin esperar nada más ella se lanzó contra aquel joven, este trato de incendiar su Cosmo pero le fue imposible, algo no estaba bien. Athena lo comenzó a golpear sin un ápice de piedad, este solo recibía los golpes. Pero no lo iba a permitir, su mente comenzó a pensar… si él perdía ante ella, si tan solo eso pasara "-.-" terminaría muerta y era algo que no podía permitir, no sabía porque, no quería creer que era debido a aquella historia que la diosa le había contado. Sabia también que no tenia Cosmo, aunque no sabía la razón, pero aun así tenia que darle frente a esa batalla.

Y lo hizo, en uno de los golpes de Athena él se agacho y le dio una barrida que casi la hizo caer al suelo, pero eso no se detuvo ahí, pues ahora todos los golpes que Athena le quería incrustar en su cuerpo los esquivaba con mucha agilidad. No hacía nada más que desviarlo y tratar de hacerla retroceder. De un momento a otro Radamanthys tomo el control, con su palma abierta logro golpear el pecho de Athena y mandarla a estrellarse contra la pared, esta cerro los ojos debido al impacto del golpe, cuando los abrió para lanzarse contra él se dio cuenta de que el puño de Radamanthys se encontraba frente a su rostro.

-No quiero lastimarte- le comento –así que te recomiendo que te rindas

-¿Cómo?- pensó ella sorprendida

¿Cómo era posible que aun si Cosmo ese hombre la tuviera contra la pared? Sabía de antemano que podía ganarle, pero eso no era normal. El Cosmo del dios del Inframundo no lo protegía, no tenía fuerza, nada que le diera energía. Abrió los ojos al saber la respuesta. Dentro… muy dentro del interior de aquel que renegaba se su pasado se encontraba una llama, una que luchaba por salir al exterior, el Cosmo que se encontraba dentro de él estaba superando por mucho al de Hades; sin duda alguna, "-.-" era mas poderosa que el chico que era el contenedor de Hades, ahora si podía decir que ella era una digna representante de Athena.

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~ 3 ~

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Hades se encontraba levitando, observando como el Santuario se encontraba ardiendo en llamas, era una fotografía que le gustaba. En su mano izquierda mantenía sujeto del cuello a Aioria, este apenas y tenía fuerzas para poder salir de ahí, se estaba desvaneciendo poco a poco mientras que el resto de los Caballeros se encontraban muy lastimados, Kanon y Milo deseaban ayudar a su amigo, pero apenas se pusieron de pie cayeron, Milo de rodillas mientras colocaba su mano derecha en su hombro izquierdo tratando de detener la sangre que brotaba de el y Kanon apoyaba su espalda sobre una columna casi a punto de caer.

-Esto es hermoso- comento mientras veía todo con una sonrisa –ahora que Athena ya no está… esto es lo que corona mí triunfo sobre esa estúpida

-Eso si… te lo… permitimos- le susurro entrecortadamente Aioria –en cuanto me libere de esto

-¿Crees que los dejare con vida?- le pregunto burlón –claro que no iluso, los matare primero a ustedes y después al resto de los Caballeritos de Oro

Después de eso lo dejo caer, Hades apunto la mano hacia él, de inmediatamente se pudo observar que le iba a dejar caer un poderoso ataque, sus compañeros no podían hacer nada, Aioria cerró los ojos, algo muy dentro de él le decía que sería la primera baja en el ejército de Athena, sonrió… al menos sería el primero en llegar a donde se encontraba "-.-", le haría compañía hasta que el siguiente de sus amigos se reuniera con ellos.

Un haz de luz negra salió disparada hacia el cuerpo del León Dorado, una gran explosión se dejo escuchar y ver. Sus amigos cerraron los ojos, pues sabían de antemano que no había quedado nada de Aioria.

-No sé qué me jode más- se escuchó una voz llegar a ese sitio -¿el que te atrevas a golpear a estos idiotas? ¿El que hayas explotado mi casa? ¿O el que me hayas atacado a traición?

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Te sentías mas que furiosa, no había palabra alguna en ese momento que hiciera referencia a todo lo que sentías en ese momento. Miraste hacia arriba para darte cuenta de que Hades quería matar a uno de los tuyos. Miraste al suelo y te arrodillaste, apartaste los cabellos de la frente de Aioria y le diste unas caricias en la mejilla, este reacciono de inmediato

-Athena- escuchaste que te llamo, tu sonreíste –perdón por llegar a tu presencia sin nada, quería traer anti la cabeza de Hades

-No te golpeo porque ya estás bien madreado- le comentaste mientras le sonreías –pero por si lo dudas no estoy muerta… aun- te susurraste –y aun sigues con vida, pero de cualquier manera…- pensaste bien –mejor te lo digo después

-¿Aún vivo?- te pregunto sin creerlo

-De plano te golpearon mucho en la cabeza- le dijiste y lo dejaste recostado en el suelo –ahora veamos… ¡Hades!- le llamaste mientras te ponías de pie, sentiste que el piso se te movía -¡baja ahora mismo!

-¿Cómo es que sigues viva?- te pregunto mientras bajaba lentamente –sentí claramente como tu Cosmo se apago- tu le sostuviste la mirada –tu Cosmo se apago igual que una llama de una vela en una tormenta

-Hasta poético me saliste- le contestaste mientras tratabas de amarrar tu cabello con un mechón del mismo –por favor no me salgas con esas chingaderas- le respondiste molesta –mejor dime…. ¡que te dio el derecho de venir hasta acá y atacar no solo mi Santuario sino también a estos animales!- le gritaste

-Deberías de estar muerta ya- comento molesto mientras te apuntaba con su mano

-Pues lo siento, pero no cumplo peticiones- le respondiste mientras te le ponías al frente. Te sentías débil, muy cansada… sabias de antemano que aun batallabas para poder respirar, una batalla cara a cara con él ahora si te costaría la vida

-No cabe duda- escuchaste que te dijo –si algo quieres que salga bien tienes que hacerlo tú mismo

En ese momento te arrojo un rayo similar al que iba a atacar a Aioria, esperaste lo suficiente y con tu brazo derecho lo desviaste como si trataras de espantar un mosquito molesto, esto hizo enfurecer a Hades, lo notaste de inmediato, caíste de rodillas, habías usado todo el Cosmo y la fuerza que poseías en ese mismo momento. Viste que Hades se acerco a ti, aun se encontraba levitando y tal parecía que sentía el peligro de estar cerca de ti, pues mas muerta que viva aun eras un hueso muy duro, extremadamente duro de roer. Respirabas agitadamente y comenzabas ya a ver borroso, apenas podías distinguir su rostro.

-Bueno Athena…- te dijo mientras se colocaba en cunclillas cerca de ti, aun así midiendo la distancia –espero que sepas que aun así, vas a morir, tendrás el placer y honor de morir bajo mis manos

Un rayo de energía dorada salió despedida desde detrás de la oscuridad, unos pasos resonaban en todo el sitio que casualmente había quedado en silencio, un profundo silencio. Los Caballeros y Hades desviaron su mirada hacia el sitio de donde provenía aquel ataque. Hades esperaba a ver quien era la persona que se había atrevido a atacarle, quería saber quien había sido el que le había hecho retroceder.

-Por eso le estuve diciendo mi lady que no era momento ni lugar para que se enfrentara a Hades- comento, se acercó a ti para tenderte la mano y ayudarte a ponerte de pie -¿se encuentra bien?

-Si- le respondiste –no debiste de intervenir, lo tenia todo controlado

-Claro que si- te dijo, aunque notaste que se estaba burlando de ti

-Vamos empezando y ya te estas ganando un boleto sin regreso- le dijiste

-¿Qué significa esto?- escuchaste que intervino Hades –Radamanthys, si esto es una broma es una de muy mal gusto

-¿Broma?- dijiste –no es ninguna broma Hades, desde el momento en que lo arrojaste a mis dominios se quedó bajo mi cuidado- le comentaste

-¡Cállate!- te grito mientras te atacaba con un nube negra -¡No te estoy hablando a ti estúpida!- te dijo encolerizado

-¡No te atrevas!- escuchaste la voz de Radamanthys quien te protegió con las alas de su armadura o eso creías, ya no una Sapuri… una dorada… la Sagrada Armadura de Oficuo

-¡Radamanthys!- le llamo -¡Debiste de matarla, no pasarte a su lado!

-Dime Hades- le llamaste mientras salías de entre la protección de Radamanthys -¿Qué se siente que uno de los tuyos siempre haya sido de los míos?

-¿Qué quieres decir?- pregunto sin entenderte

-Que él estaba destinado a ser mi Guardián, no el tuyo- le respondiste –además, la energía de él..

-Siempre sincronizo con la tuya- te dijo –ya lo sabia, como también sabia que enviarlo era un arma de doble filo- fijo la vista en él –pensé que serias mas inteligente y te quedarías a servirme

-Lo serví tanto como pude- le respondió –pero me niego a servir a un dios que no piensa mas que en su sola persona, que no procura a sus guerreros quienes pelean por él

-¿Por qué tendría que preocuparme por peones como tú y los demás?- le respondió sarcásticamente -¿para que crees que son los guerreros de los dioses? Nosotros estamos aquí para gobernar, no para ocuparnos con ratas como tú o tus compañeros- continuo mientras se acercaba a ustedes -¿acaso crees que me preocupa que estés de lado de esta zorra? ¿crees que me duele tu traición?

-Hades- le llamaste –ellos son mas que mis guerreros- le comentaste –jamás me cansare de repetirlo, ellos son mis amigos, mis confidentes… antes que ellos, prefiero dar mi vida

-Eso se puede arreglar- te dijo –yo mismo lo hare

-Solo inténtalo- le retaste

Viste que sonrió y comenzó a levitar alejándose de ti, con esa sonrisa sadica, burlona que tanto te estaba comenzando a molestar. Te susurro unas palabras que entendiste claramente. Estabas molesta, demasiado molesta… estabas segura que si no estuvieras tan débil como lo estabas ya estuvieras dándole y no consejos. De pronto desapareció así como había llegado. Ahora si estabas segura que se había alejado, ya que por más que querías no sentías la presencia de ese hombre porque de dios no tenía nada. Tus piernas comenzaron a temblar, estuviste a punto de caer, pero Radamanthys te sujeto antes siquiera que tus piernas se doblaran ante el cansancio.

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Tratabas de regular tu respiración, a pesar de que fueron solo palabras, aquel enfrentamiento contra el dios de quinta te había dejado agotada. Poco a poco el resto de los Caballeros se fueron acercando a donde estabas, ninguno de ellos hablaba, solo sabias que mantenían la mirada sobre Radamanthys, sabias la causa.

Estar inconsciente era una cosa, pero había ocasiones en las cuales hablaban tan fuerte que lograbas escuchar todo lo que habían dicho… incluso habías escuchado que "esos" se habían ido a despedir para huir como cobardes porque según esto no querían estar ahí cuando dieras tu último suspiro… ahora que renovaras fuerza les ibas a mostrar lo que era dar un "último suspiro" y sabias de antemano que no ibas a ser tan gentil.

-Debería ir a descansar- te ordeno Radamanthys quien poso sus manos sobre tus hombros –esto la dejo agotada

-Quítale las manos de encima- le ordeno Kanon quien poso su mano encima de un brazo de Radamanthys –no tienes derecho a tocarla siquiera un cabello

-¿Y tú me lo vas a impedir?- le pregunto desafiante, ya temías un enfrentamiento entre esos dos, pero al menos si lo iban a hacer que te dejaran primero ir a acostarte y después ya que se mataran tranquilamente

-Alto ahí Géminis- escuchaste que por fin había llegado Shion –no te atrevas a iniciar una pelea ahora frente a la diosa Athena

-También tú me vas a escuchar padre desnaturalizado- pensaste en cuanto lo viste aparecer junto a Dhoko –y tú tampoco te salvas Libra

-Señor- le llamo Shaka demasiado agitado –creo que no estuvo aquí presente cuando Hades confirmo que "ese" es un asesino que vino a tomar la vida de Athena

-Por favor, tocaremos este tema después- ordeno Shion

-Lleva a Athena a sus aposentos- escuchaste que le dijo Dhoko –quédate ahí cuidando de que no se atreva a salir, después te llevaremos unas mantas para que puedas dormir

-¿Por qué?- preguntaste –apenas me puedo mover, no me voy a escapar

-Conociéndote como eres lo dudo mucho- te dijo Shion

Radamanthys te llevo en brazos a pesar que el resto de los demás Caballeros lo querían asesinar con la mirada. Te acurrucaste pues de plano sentías que estabas a punto de caer en un profundo sueño

-Gracias- le susurraste mientras subía contigo las escaleras –por ayudarme, por quedarte aquí- después de eso perdiste el conocimiento, a pesar de que apenas te enfrentaste a Hades, aunque solo hayas desviado el ataque, te había dejado extenuada.

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Radamanthys dejo en la casa a la joven, se sorprendió al ver a la bola de pelos (como él se refería a la pequeña mascota) salir de debajo de la cama, se acurruco de inmediato cerca del rostro de su ahora diosa. La cubrió con una sábana y dejo salir un suspiro. Su vida como guardián había dado una vuelta de 360 grados, ya no quería saber que más era lo que le iba a esperar. Se encamino hasta el balcón, en el cual se recargo para poder pensar… ¿Qué era lo que había pasado? ¿Por qué ahora estaba del lado de la diosa?

¿Qué pasaría si al final del día?... si en mitad de la batalla se daba cuenta de que había sido la peor equivocación servir ahora a Athena… ¿tendría oportunidad de pedir perdón a su dios? ¿Él lo recibiría? Lo mas seguro que lo haría pero solo para matarlo de la manera mas cruel que se le podría ocurrir.

-¿Te pasa algo Radamanthys?- escucho la voz de Shion quien había entrado en ese momento -¿te sientes cómodo aquí?

-Solo dales un poco de tiempo- se escuchó la voz de Dhoko –te aceptaran

-Solo deje que les aclare algo muy importante- se defendió mientras caminaba a donde estaban ellos –yo no sigo las ordenes de ninguno de los dos o de los estúpidos- calmo su voz al notar que la diosa se comenzó a remover entre las sabanas –las únicas ordenes que voy a aceptar serán las de ella, de nadie mas

-Ahora que eres un Caballero…

-No Shion- le interrumpió –mis votos fueron hacia Athena y su reencarnación, jamás hacia ustedes

Se formo un silencio, demasiado tenso para los presentes en la habitación. Sin duda alguna, este seria uno de los mas rebeldes de la Orden Dorada; sino, el mas rebelde de todos. La mirada desafiante de Shion hacia el nuevo integrante de la Orden era fuerte, incluso se podía decir que trataba de intimidarlo.

-Vamos Shion- Dhoko poso su mano encima del hombro de este –todos estamos cansados, hemos tenido uno de los días más difíciles en toda nuestra vida. Además, Hades nos ha atacado ya dos veces y nos ha dejado en muy malas condiciones nuestro Santuario

-Dhoko- le llamo Shion y miro a Radamanthys quien aún los observaba fijamente de manera desafiante –cuidad de Athena, no dejes que salga de aquí

-Ya te dije que no seguiré tus ordenes- le comento –pero no dejare que nada malo le pasara a Athena mientras yo esté a su lado

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-¡Mi señor!- se escuchó una exclamación -¡¿está bien?!

-¡Por supuesto que no!- le respondió Hades -¡No sé por qué haces preguntas estúpidas si estás viendo el estado en el que llegue!

-¿Fue Athena mi señor?- se atrevió a preguntar Minos -¡Traigan de inmediato vendas y agua dela fuente sagrada!- ordeno a los soldados que se encontraban custodiando la puerta de entrada

-Si señor- respondieron para alejarse de ahí

-Fueron los estúpidos de su guardia- respondió mientras tomaba asiento en su silla majestuosa –ellos fueron los que se atrevieron a ponerme la mano encima

-¿Pero cómo hicieron eso?- pregunto Pandora mientras veía a su señor mal herido, con las ropas aterradas y golpeado

-Con sus manos estúpida- le respondió –me sorprende tu grado de inteligencia Pandora- le comento sínicamente –eres el claro ejemplo de que a pesar de ser hermosa tienes hueca la cabeza

-Mi señor- se escuchó que llegaron los soldados

-¡Dame eso!- reclamo de inmediato Pandora mientras les arrebataba aquellos materiales de curación -¡yo me hare cargo!

-No grites Pandora- le reclamo Hades mientras colocaba su mano en su cabeza –tengo una jaqueca horrible

-Lo siento mi señor

-Minos- le llamo –quiero que busques entre los ejércitos de los Jueces

-¿Señor?- pregunto pues no entendía

-Quiero al más poderoso y que aun así, con el tiempo se vuelva aún más poderoso, pero también que me sea fiel

-¿para que lo necesita mi señor?- le pregunto, esperando no hacer enfadar mas a su dios que se veía que estaba molesto por que Pandora le había vertido un chorrito de desinfectante en una herida

-Radamanthys me ha traicionado- soltó

-¿Cómo puede ser eso posible?- pregunto Pandora

-Vuelve a presionar la herida y te mato- le amenazo

-Señor… ¿está seguro?- pregunto Minos, sintió la mirada amenazadora de Hades –no es que no le crea señor, pero puede ser que sea un plan de Radamanthys

-No lo es- dijo –estaba portando una armadura dorada- comento –y esas armaduras; según he leído los antiguos pergaminos, no aceptan a cualquiera como portador

-¿quiere decir qué?

-Quiero decir Minos, que la idiota de Athena dejo protegidas esas armaduras de mierda, que no cualquier pendejo las puede usar a menos que tenga la aprobación de la estúpida esa- explico molesto -¿entendiste? ¿o te lo explico con palitos y manzanas?

-De ser así mi señor- anuncio su llegada Aiacos, hizo una reverencia cuando estuvo cerca del trono de su señor –sé muy bien quien puede ser digno del puesto del Juez del Inframundo

-Espero que no sea un idiota niñato- le comento

-Es un joven, apenas acaba de cumplir los 23- continuo –es un prodigio, téngalo por seguro mi señor que con el tiempo sus habilidades van a ir mejorando, incluso mucho mejor de lo que pudo llegar a ser Radamanthys

-Mas te vale que no me falles en tu juicio Aiacos- le demando mientras arrebataba su mano de entre las manos de Pandora –porque de ser así, tu puesto será el segundo que quedara libre

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~ 4 ~

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-¡Me niego a aceptarlo!- se escuchó la voz de Saga resonar en todo el Salón Patriarcal -¡este idiota es un enemigo! ¡Es el perro de Hades!

-Sin contar que estaba aquí con la misión de matar a la señorita Athena- continuo Aioros con un tono más calmado pero aun así con ese toque de acides

-Dejen que terminemos de hablar niños- intervino Dhoko

-Es que esto no puede ser posible Antiguo Maestro- dijo Mü –jamás he discernido de las decisiones de mi Maestro, pero esta es una locura

-¿Cómo puede ser que de la noche a la mañana diga estar de lado de Athena y dejar el ejército de Hades así como así?- pregunto Aldebarán

-¿Me van a dejar hablar?- pregunto Shion

-¡Deberías irte de aquí si tienes al menos un poco de vergüenza!- le indico Aioria mientras le apuntaba -¡No debes de estar aquí! ¡Es un lugar prohibido!

-¿O acaso quieres que te muestre personalmente la salida?- amenazo Ángelo

-Ya dejen de hablar todos a la vez- comento Shion

-Si ustedes creen que me afectan esas amenazas- intervino Radamanthys quien se encontraba a lado de la silla de Shion –déjenme informarles que no es así. Además hay que aclarar una sola cosa…

-Aclararemos como saldrás de aquí- le dijo Milo –tú decides con mucho dolor o con poco dolor

-inténtalo insecto, ya verás de a como nos toca- le amenazo

-No te tengo miedo- le respondió

-Deberías

-Ya, calmados los dos- ordeno Dhoko –dejen de pelearse, parecen niños de pre escolar- alboroto sus cabellos –dioses, es difícil lidiar con estos mocosos

-Pero maestro- se quejó Shura

-Pero nada

-A ver si vamos aclarando aquí las cosas- volvió a intervenir Radamanthys, captando la atención de todos los presentes –a mí no me importa pertenecer a su grupito de "mejores amigos", ya que no me importa y mucho menos me interesa

-Canalla- le soltó Camus

-Tampoco estaré bajo las ordenes de ellos- apunto a los dos líderes, quienes tomaron el comentario como una queja más de él –yo solo sigo y seguiré las ordenes de la señorita Athena, de nadie mas

-¡¿Por qué la llamas con tanta familiaridad?!- le pregunto iracundo Kanon

-Ya lo dije- respondió –no diré ninguna excusa a nadie que no sea a Athena

-¡Ahora si ya sacaste boleto!

-¡Te ayudo Milo!- dijo Ángelo

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-Nadie va a ayudar a nadie- llegaste para detener la pelea que estaba a punto de comenzar –Dios mío, con sus gritotes no se puede descansar en paz- te quejaste mientras caminabas hacia donde estaban ellos apoyándote en la pared, pues apenas podías estar en pie

-Athena- escuchaste que te llamo Shaka

-Debería de estar descansado- te dijo Radamanthys quien llego antes que el rubio para ayudarte a no perder el equilibrio, de lo que no te diste cuenta fue de la mirada que le lanzo Virgo a Oficuo en ese momento

-Gracias- dijiste y miraste a todos los presentes ahí -¿Qué? ¿Tengo changos en la cara o qué?

-Athena- te llamo Camus, en ese momento viste que Shaka paso a tu lado y con la mirada asesino a Radamanthys de una forma cruel -¿se puede saber porque lo elegiste a precisamente a él como el décimo tercero?

-Es que no fui yo- les respondiste –es algo que jamás van a entender- continuaste –quien lo bendijo con esa armadura fue Athena

-Ósea tu- te dijo Ángelo mientras se cruzaba de brazos

-Dale con eso- dijiste mentalmente

-Vamos nena- te llamo Milo –puede ser que en tu delirio de casi muerte hayas elegido mal a….

-¿Delirio?- le preguntaste –eso me recuerda a algo

-¿A qué?- te pregunto

-¿A dónde se fueron desgraciados infelices?- preguntaste mientras te soltabas de la protección de Radamanthys, viste que más de uno se puso nervioso

-¿Qué quieres decir my Lady?- te pregunto Mü demasiado galante

-¡Que lady ni que nada!- dijiste elevando la voz -¡Me dejaron sola en mi casi lecho de muerte!

-No- se defendió Aioros –estas equivocada, estas pensado mal de nosotros

-¡Claro que no!- dijiste -¡No tuvieron corazón! ¡y así dicen quererme!

-Athena, hija…

-¡Que hija ni que Milo bailando en tanga en la plaza de Rodorio!

-¡¿Ey, porque yo?!- pregunto indignado

-¡Se supone que eres mi padre!- dijiste -¡ahí vas a decirme que hiciste todo lo que pudiste, que lo sientes, que no sé qué cosas!- viste que se sorprendió al revelarle todo eso -¡claro que los escuche!

-Hija, cálmate- te dijo Dhoko mientras te llevaba a tomar asiento en la silla que él estaba ocupando –te va a hacer daño

-El hecho de que estaba casi muerta no significa que no los pudiera escuchar- comentaste mientras tomabas el vaso de agua que Radamanthys te ofreció –no tenía fuerzas para abrir mis ojos, es todo. Pero de que podía escucharlos, podía.

-¿Estas enojada?- te pregunto Afrodita

-No, claro que no- comentaste tratando de sonar lo más sínica que podías, una sonrisa macabra se dibujó en tus labios, gesto que hizo temblar a todos los presentes

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El sol en ese momento calaba muy feo la cabeza de todos los Caballeros, las miradas recaían sobre Ángelo que no dejaba de rascarse, estaban cansados. Ya se habían desacostumbrado de hacer todo eso.

-Qué vergüenza- se escuchó la voz de Radamanthys

-Vaya, lo que faltaba- susurro Aioros -¿Qué fregados quieres?

-Modera tu forma de hablarme- dijo muy seguro el décimo tercer Caballero –no puedo creer que sean ya las 11:05 de la mañana y apenas vayan en el templo de Géminis, son una vergüenza

-Cállate- le ordeno Ángelo

-La señorita Athena demanda que en el momento en que terminen de barrer TODAS las escaleras podrán descansar 10 minutos, para que después se pongan a ayudar a los soldados a quitar los escombros

-No sabes cómo te odio- le susurro Ángelo

-Me importa un bledo- le respondió –pónganse a trabajar, que las escaleras no se van a barrer solas

Radamanthys dejo ahí a Milo junto a Aioros, Ángelo y Camus…. Solo entre ellos podrían limpiar las escaleras que llevaban a la entrada del Palacio Patriarcal. A vista de muchos eso no era un castigo fatal, pero para aquellos que estaban acostumbrados a mas cosas y no ha realizar tareas de un aprendiz; incluso de un soldado, era demasiado pesado

-Deja de rascarte así Ángelo- le dijo Aioros mientras tomo de nuevo la escoba –pareces que tienes piojos

-Déjame en paz- se defendió –esa Athena me las va a pagar

-Ya callare Ángelo- en esta ocasión le callo Camus

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-Ya me duele la espalda- comento Aldebarán mientras se estiraba –Athena puede ser muy cruel cuando se lo propone

-Mira que YO- hablo uno más –la mano derecha del Patriarca, el que tiene el mando cuando no está ni él ni Libra ahora este quitando la mala hierba en el puto jardín

-No te refieras de esa manera a este jardín- se defendió Afrodita –es mi creación, una creación especial para Athena

-Es una decoración- le dijo Aioria

-Es más que eso- se molestó –es una barrera que la protege

-Y que se llena de hierbazal de mala clase- continuo Kanon

-Ya cállense los dos

-Está enojado porque no se salvó, ni siquiera por ser el mejor amigo de Athena- dijo Aioria mientras reía

-En cuanto terminemos les voy a partir la madre

-En cuanto terminen van a descansar 10 minutos y después ayudaran con los escombros

-¿Y crees que me vas a dar ordenes? ¿Radamanthys?- le encaro Kanon

-Son ordenes de Athena, quejas con ella- le respondió con una sonrisa ladina –a menos que quieras ir contra sus ordenes… ¿o acaso estas insinuando eso?

-No sabes que tantas ganas tengo de matarte

-Me vale madres- dijo para irse de ahí

-Se ve que esta disfrutando mucho ser el consentido de Athena- dijo Afrodita

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-Quiero hablar con Athena- ordeno Shaka quien estaba de frente a Radamanthys

-Imposible- le comento –necesita descansar

-Voy a entrar a verla quieras o no- dijo mientras tomaba el picaporte, Radamanthys coloco su mano encima de la de él para detenerlo

-Ya te dije que no lo harás

-Radamanthys- escucho a su diosa -¿Qué está pasando? ¿Por qué tanto ruido?

-Es Shaka de Virgo- le respondió vía Cosmo –quiere hablar contigo, pero creo que debe de descansar- escucho la débil risa de la joven

-Déjalo entrar- ordeno desde el interior –también pasa tú- Shaka le miro con una sonrisa de triunfo, pues había ganado

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Viste que ambos entraron a la habitación, Shaka se veía muy cansado; además se veía un poco aperlado, tal vez el sol había irritado un poco su piel. Radamanthys se colocó de inmediato a tu lado, tu pequeña bola de pelos se encontraba en tus piernas dormido. Dejaste el libro que estabas leyendo encima de la almohada.

-Si me permite señorita Athena- escuchaste que hablo Radamanthys

-¿Ahora tengo que pedir permiso para hablar contigo?- le interrumpió Shaka

-Señorita Athena, debe descansar. Aun no recupera su Cosmo

-Athena, tenemos que hablar y no lo hare con él aquí

-Entonces lárgate

-Oblígame a hacerlo- le encaro

-Será un placer muy grato para mí- le respondió tu nuevo guardián

-Ah si, quiero verlo

-Ya, calmados chicos- les detuviste, un ataque de tos te invadió en ese momento –gracias, estoy bien- le dijiste a Radamanthys quien como siempre ya te había dado un vaso de agua

-Athena- demando un poco de atención Shaka -¿ya?

-¿Acaso no vez lo débil que esta la princesa?- le pregunto Radamanthys –lo único que tú y el resto hacen es agobiarla y atormentarla con tantas preguntas

-¿Por qué mejor no te largas de aquí?

-Ya, tranquilos- les dijiste y en ese momento un mensaje llego a tu celular –Rada… ¿me pasas mi mochila?

-Claro- en ese momento te la entrego. De ahí sacaste las hojas donde anotabas los medicamentos -¿me harías un favor?

-Ordene

-Mira- arrancaste la hoja y se la entregaste –es necesario que vayas a Atenas y me traigas estos medicamentos- le entregaste tu cedula y una identificación –Calandra no puede recogerlos y es de suma importancia que estén en la clínica

-¿Estará bien?

-Claro que si- le respondiste

-Partiré en este momento

-Ve con mucho cuidado por favor- le dijiste

-No te atrevas a molestarla- escuchaste que le amenazo a Shaka antes de salir de ahí

-¿Ahora si podemos hablar?- te dijo Shaka algo….

-¿Estas celoso? ¿O molesto?- le preguntaste mientras una sonrisa en tu rostro se formaba

-Las dos cosas- dijo sinceramente mientras se quedaba de pie cruzando sus brazos en su pecho

-Estas igual que los demás- dijiste –son unos celosos, parecen niños

-Es un enemigo, no se porque te empeñas en protegerlo

-Ya saben porque- respondiste –es nuestro amigo

-¿Amigo?- te pregunto –se esta burlando de todos

-Claro que no, solo va a indicar mis ordenes

-Se burla de todos- dijo –además… no se porque tenemos que hacer esto

-Porque ustedes me enterraron antes de morir- dijiste

Tal vez te habías pasado de la raya con ese comentario, pues viste que la mirada de Virgo denoto arrepentimiento. Todos los dorados se encontraban realizando tareas de "baja calidad" como ellos habían dicho, incluso el Patriarca tenia que hacer todo… eso incluía hacer los reportes, ir a dejar las ordenes al gobierno y cosas así, solo Radamanthys y Dhoko se habían salvado de eso. Extendiste tu mano, él miro hacia otro lado.

-Ven- le ordenaste, dudo un poco y se acercó a ti, tomo tu mano entre la de él y se sentó en la orilla de la cama –dame la otra

-¿Para qué?

-Tú hazme caso- le dijiste, acurrucaste las manos de él entre las tuyas y de inmediato se rodearon de tu energía dorada

-Athena no- quiso quitarlas pero lo impediste

-Las tienes muy lastimadas- le comentaste –quitar piedras y lavar la ropa no es algo digno de un Caballero Dorado- le dijiste –pero tienen que aprender que no es bueno hacer enojar a una diosa, más si esa diosa soy yo

Las manos de Virgo estaban muy maltratadas, había alguna que otra cortada en ellas, las puntas de sus dedos se encontraban en extremo rojas. No necesitabas de tu Cosmo para poder sanarlas, además de todos los Dorados era el único que después de dos días se había atrevido a ir a verte.

Cayeron en un profundo silencio, sanar las manos de él no era trabajo difícil, solo que era como había dicho Radamanthys, estabas muy débil aun. Cuando terminaste las liberaste, una de ellas se quedó entra las tuyas mientras que la otra mano viajo hacia tu mejilla para acariciarla, tu mirada se perdió en la de él. Coloco su mano detrás de tu cuello para acercarte a él. No sabias porque, pero dentro de ti un calor se encendió en el momento en que sus labios se juntaron, ese sentimiento era muy diferente al que sentías por Leonel, no se comparaba ni en lo mas mínimo… tal vez y solo tal vez….

-Pensé que te perdería- te dijo en el momento en que termino el beso –me dio terror pensar en eso

-No soy tan débil como creen- susurraste –aun así, me dio mucho coraje que en lugar de quedarse conmigo prefirieron irse, huir como cobardes

-Estamos demasiado encariñados contigo como para verte morir y nosotros sin poder hacer nada

-Son unos idiotas- le respondiste

-Somos tus idiotas- te respondió –aquellos que daremos la vida por ti, mas yo que ellos- dijo de manera engreída, lo cual te provoco risa

-Tarado- dijiste antes de volver a besar sus labios

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-¡Athena!- escuchaste que entraron sin previo aviso a tu habitación, al menos en ese momento a quien tenias en brazos era a tu pequeña mascota, Shaka aun estaba sentado a tu lado –Aquí estas

-¿En dónde más estaría animal?- le respondiste a Milo que llego con toda la orden –en serio… ¿Por qué no me sorprende esto?

-Athena- te llamo Aioros –ahora si nos vas a decir- te dijo seriamente -¿Por qué Radamanthys es uno de nosotros?

Ahora si, sin tu fiel guardián no ibas a poder salvarte de ese interrogatorio que te estaba a punto de comenzar y solo los dioses sabían cuánto iban a durar.

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Bueno chicas… ¿Qué les pareció? Espero que les haya gustado y se hayan divertido leyéndolo así como yo me divertí escribiéndolo. Nos vemos en la próxima y se me cuidan, besitos y chau!