Hola chicos, antes de empezar quería hacer un espacio para fijar las apariencias de algunos personajes de este fic ya que siempre me los imagino así y quiero que ustedes también lo hagan.

Korra: Mide 1.70m, cabello largo abajo de la cintura aunque la mayoría de las veces tiene una cola alta, siempre carga un anillo en su anular derecho de su graduación de primaria, le hace falta un año para graduarse de ingeniería civil. Tiene 21 años de edad, tiene gustos por mujeres y hombres y le encanta tomar cursos de lo que sea que se le ocurra con tal de aprender algo nuevo, es seria y calmada aunque depende en que situación se encuentre.

Bolín: Mide 1.85, cabello algo largo aunque siempre se hace una coleta y tiene barba, tatuajes en los brazos, pero solo los enseña en el gimnasio, es muy atlético, es un ingeniero civil y se dedica a dirigir la empresa de su padre cuando esté no está. Tiene 23 años de edad, es algo serio cuando no está con su mejor amiga Korra y no es enamoradizo.

Asami: Mide 1.80m, cabello largo abajo de la cintura, tiene varios tatuajes pequeños en su cuerpo, es la modelo más cotizada de la industria, actúal y canta, aunque no es su fuente de ingresos. Tiene 23 años de edad, su vida es algo alocada, siempre esta en fiestas, su vida privada es bastante privada en la mayoría de los casos, no le agradan los paparazzi, tiene muchos amigos en la industria, gusta de ambos sexos y es muy inteligente.

Azula: Mide 1.72m, tiene el cabello largo y siempre se lo cambia de colores, es bastante natural con respecto al maquillaje, usa lentes para leer y esta graduada de licenciada en comunicaciones, tiene 20 años de edad y además es muy inteligente sabe tres idiomas y le encanta viajar. Es muy cercana a Korra y siempre está ahí para apoyarla, sus gustos es para ambos sexos y no tiende a estar en relaciones serias.

~Al descubierto~

Era lunes por la mañana y se supone que una morena muy atlética debería de estar corriendo a esas horas, pero estaba muy agotada así que prefirió quedarse en su cama en compañía de una hermosa chica de cabellos negros.

—Te ves tan hermosa cuando duermes —susurró mientras acariciaba el hombro achocolatado que estaba desnudo—, te amo.

Esas ligeras caricias despertaron a la morena que abría lentamente sus ojos somnolientos. Una sonrisa se dibujo enos labios gruesos al ver a la morena tan tierna.

—Buenos días Korra —regalo una sonrisa tierna—, ¿cómo amaneciste?

—Mmm buenos días Asami —giró su cuerpo mientras bostezaba—, muy bien ahora que te veo y tú ¿cómo amaneciste?

—Yo muy bien también —se acercó a la sureña y besó la mejilla de esta—, más porque estás conmigo.

Las mejillas achocolatadas se encendieron violentamente ante lo escuchado.

—Eres tan dulce mi modelo —tomó a la chica por el cuello y la acercó a ella para plantar un pequeño beso en los pálidos labios—, te amo.

—Te amo Korra...

Tomaron el baño juntas, no muy largo ya que tenían limitado el tiempo, pero no tanto como para no darse unos pequeños besos. Cuando llegaron al comedor sus desayunos ya estaban servidos, se pusieron manos a la obra. Korra tenía una reunión por la mañana con nada más y nada menos que el padre de Asami, el cual quería ver como iba la construcción de su edificio.

La morena se despidió de la modelo con un abrazo y un largo beso. Tomó su lonchera y su celular y salió hacía el elevador. El corazón de la modelo bailaba de la alegría, se sentía tan plena al amanecer así y despedirse así.

«Se supone que soy como la esposa que se queda en casa»

Sonrió ante lo imaginado y se dirigió a la habitación de la cual era fan y tomó sus cosas. Iría a su ático a ponerse ropa formal para acompañar a sus padres a la reunión en donde vería a su amada.

—¿Y cómo te fue con la señorita Sato? —codeó a la morena mientras entraban a la oficina para recoger unos planos.

—Ya cállate tonto —rodó sus ojos mientras respiraba profundo, la hacía pensar que su amigo Bolín era como tener cuatro paparazzi encima todo el tiempo.

—Vamos Korra no seas mala —insistía—, acaso ¿ya son pareja?

El sonrojo de sus mejillas no se hizo esperar y eso daba como ganador al ojiverde. Tomaron el porta planos llamaron a Suki para que se fuera con ellos y ya listos partieron hacia la construcción de Hiroshi.

Había algo de tráfico típico de todas las mañanas, pero iban a buena hora, hablaban de quien debería de explicar los avances del edificio y todos concluyeron que la ingeniera sería la más indicada ya que sabían que a Hiroshi le caía súper bien y aprovechaban para molestarla con él.

La familia Sato disfrutaba de un café en la enorme sala de la mansión. Habían quedado en irse los tres juntos a la construcción para que no hubiese atrasos. Iban con ropa cómoda ya que era seguro que si iban con ropa muy formal se llenaría de polvo y nadie quería eso.

Ya estaban trabajando todos los obreros en la construcción, iban y venían de un lugar a otro y saludaban al unísono los pequeños grupos que se encontraban con los jóvenes ingenieros. Todos los trabajadores querían a los dos jóvenes ya que sabían que eran bastante humanos con ellos, eso sí, no se les podía defraudar ya que eran muy enojados, más el joven Von Kleist el cual había sacado ese lado de sus queridos padres, cuando algo no salía como el esperaba explotaba, pero por suerte estaba Korra, la cual lo calmaba y siempre pensaba de manera fría y calculadora, arreglando todo con excelentes ideas. Con la llegada de ella a la empresa cambiaron muchas cosas, ya no se le veía al ingeniero mayor, San, ya que había decidido dejar en las manos de su hijo la mayoría de la empresa, él se encargaba de cosas más prácticas, que no conllevarán mucho el enojarse.

Korra hablaba con Bolín acerca de todos los avances que habían hecho y Suki escribía el mismo para pasarlo en limpio y agregarlo a la carpeta de informes de la construcción. Todos trabajaban como una máquina bien aceitada y eso les encantaba, los tres sabían que hacer y hasta donde podían llegar, se habían acostumbrado tanto a trabajar juntos que con solo una mirada podían entenderse perfectamente, más que colegas de trabajo eran muy amigos los tres.

Ya estaban en el enorme terreno en donde la polvazón no se hizo esperar, no se escuchaban entre ellos al hablar debido al ruido de toda la maquinaria, sin demorar aparecieron dos jóvenes que llevaban unas cosas en sus manos. Los nervios aparecieron en la ojiverde al ver de quien se trataba, su estómago cosquilleaba y su respiración era acelerada. Era demás decir que tenía miedo, miedo que sus papas leyeran en ellas dos que habían estado juntas, pero dejó de pensar cuando las dos chicas se encontraban frente a ellas.

—Buenos días familia Sato —extendió el equipo de protección que llevaba en sus manos junto con Suki.

—Buenos días ingeniera, señorita Suki —dijo el patriarca mientras se colocaba el casco y los lentes.

Saludaron a Korra y a la asistente de esta amablemente y ahora era el turno de Asami de saludar.

—Te ves hermosa con botas Asami —dijo en un susurro y espero a ver las encendidas mejillas de la chica que la tenía en su mente desde que sus despidió de ella desde esa mañana.

—¿Me ayudas con el casco? —agachó la mirada mientras extendía este.

—Claro —tomó el casco y lo colocó delicadamente en la cabeza de la modelo e inconscientemente suspiró el olor que su cabello despedía.

—Gracias ingeniera —regaló una sonrisa cálida.

El señor Sato vio como ambas se dirigían miradas y sintió alivio. Él y su esposa habían tenido varias conversaciones de las cuales siempre sacaban a la luz de lo bien que les caía la ingeniera y que sería excelente que ella se fijara en su hija o viceversa, querían a alguien con su hija que fuera estable y la joven Wolff era bastante prometedora, además de ser una persona responsable, trabajadora y habilidosa, sin duda alguna era algo que ambos querían, llegando a apostar sobre eso. La señora Sato apostó en que Korra sería la primera en fijarse en su amada hija ya que confiaba plenamente en la belleza de esta, por el contrario, el mayor de los Sato apostó en que su hija se fijaría primero en Korra ya que a ella le gustaban las chicas exóticas y la ingeniera era una de esas chicas.

Terminaron de colocarse la protección y unos audífonos de diadema que les dio Suki para que pudiesen escuchar todo lo que la joven morena tenía que explicarles y así es como comenzaron su recorrido por el enorme lugar.

Todas las dudas que tenía la familia Sato fue resuelta por Korra y Bolín que se unió a ellos a la mitad del recorrido, los señores más grandes quedaron encantados de cómo iba su nueva inversión y Asami estaba encantada de todo lo que Korra sabía, hablaba y se desenvolvía. No era la primera vez que ella veía a la morena hablar de construcciones, pero siempre se asombraba ya que era un mundo totalmente nuevo para ella.

Luego del largo recorrido todos se dirigieron a la pequeña oficina de los jóvenes, en donde bebieron algo de café. Charlaron siempre de todos los avances de la construcción. Bolín y Suki dejaron a la sureña con los señores y estos aprovecharon para cambiar las preguntas laborales a personales.

—Dime Korra ¿hay alguien en tu vida en estos momentos —dijo refiriéndose a una pareja.

Asami abrió los ojos como platos por el descaro de su padre.

—¡¡¡Papá!!! —llamó su atención.

—No tenga pena señorita Sato —le sonrió mientras su mirada se fijaba en el señor Hiroshi—. Por el momento no, creo que mi falta de tiempo no me ha dejado fijarme en nadie.

—Pero eres una chica muy linda Korra, además de respetable.

—¡¡¡Mamá!!! —dijo entre dientes.

—Muchas gracias señora Sato, pero como le digo mi falta de tiempo no me deja, además no es como que busque a alguien. Pienso que solo llegará a mí —alzó sus hombros

—¿Y estas preparada para ese tipo de relación? —interrogó nuevamente.

Asami quería que la tierra la tragara de una vez, pero también quería saber las respuestas de la sureña.

—Para serles sincera —sonrió—, no sé. Creo que nadie está preparado para el amor.

Hiroshi escuchó lo que quería oír y pasó al siguiente plan.

—Ingeniera si la invitamos a una fiesta que hacemos cada año ¿iría? —preguntó con cierta inseguridad si a Korra le interesarían.

La morena se atragantó con el café que aun estaba en su taza y abrió sus ojos.

—Emm... ¿de trata la fiesta? —se aventuró a cuestionar ya que si decía que solo por pasar el rato declinaría la invitación.

—Es una fiesta de antifaces —respondió la señora Sato—, gente muy importante asistirá —hizo énfasis eso último.

La cara de Korra no convencía al patriarca, el cuál quería que esta asistiera sí o sí a la fiesta.

—Sería bueno que se diera conocer en esos ambientes ingeniera, llegan personas muy importantes los cuáles podrían interesarse en su don para la construcción —dijo en tono de consejo—, además puede invitar al joven Von Kleist.

La mente de Korra daba vueltas, pero en algo tenía razón Hiroshi, era una invitación que podría convenirle a ella y con eso a la empresa. Sabía que tenía que involucrarse más en ese tipo de reuniones de ricos, pero con solo pensarlo le daba pereza.

—Ya que insisten —hizo una pequeña reverencia—, esperaré la invitación señores Sato.

—Excelente hija, esperamos que puedas ir de verdad —extendió su mano hacía la morena—, estaremos encantados de tenerte de invitada.

La joven modelo no podía descifrar lo que sus padres querían de Korra, solo pudo observar como los dos envolvían a la bajista, pero no todo era malo ya que sería una oportunidad más para convivir en un nuevo ambiente con ella.

Charlaron acerca de otras cosas, Korra les contó de cómo retomaría la carrera que había dejado pendiente por temas del trabajo. Los señores Sato se sintieron felices por ella de todo corazón, ya que se le notaba que amaba lo que hacía y era muy buena ejerciendo ese campo. Ya se habían despedido de la ojiazul y solo esperaban que su hija subiera al automóvil, pero notaron que se había quedado hablando un poco más con ella.

—¿Crees que la este invitando a salir? —habló Yasuko.

—No lo sé, pero si es así creo que ya podemos irnos un poco más felices —sonrió.

—Asami espera —tocó su codo.

—Dime Korra —volteó su mirada hacía una ruborizada morena.

—Pues... Me preguntaba si tú —hizo una pequeña pausa—, ¿quieres salir a almorzar conmigo esta tarde?

—Korra —sonrió ante la invitación y su corazón latía con fuerza—, me encantaría ¿pasarías por mi?

—Si si paso por ti —dijo rápidamente—, ¿a la una estaría bien?

—Estaría perfecto —regaló una hermosa sonrisa que hizo estremecer a la sureña.

—Perfecto y gracias señorita Sato —hizo una de sus reverencias exageradas.

Asami no contuvo la risa por las ocurrencias de Korra y se acercó a ella para despedirse.

—Que tengas una increíble tarde Korra —susurró a su oído y depositó un beso en su mejilla.

—También tú Asami, que tengas excelente día —la tomó por la cintura y besó su mejilla.

En ese pequeño abrazo ambas sintieron miles de emociones, su peso ya no estaba y solo quedaba el pequeño amor que florecía dentro de ellas. Se amaban y no tenían dudas sobre ello.

La modelo subió al automóvil y empezó a maniobrar el volante para retirarse del aparcamiento. La familia vió a la ingeniera despedirse de ellos con una sonrisa y se alejaron de la construcción.

—¿De qué hablaron tú y la ingeniera Asami? —interrogó la madre.

—Ah pues... —lo pensó y lo pensó mucho, sabía que sus padres algo querían con Korra y quería averiguarlo—, me invitó a almorzar esta tarde.

Los padres de Asami compartieron miradas cómplices y celebraban en su interior.

—¿Y qué le dijiste tú? —preguntó de lo mas sereno.

—Que estaba bien y pasará por mí a la una —respondió más tranquila.

La señora Yasuko celebraba nuevamente en su interior el primer paso de la ingeniera hacia su pequeña Asami, sabía que nadie podía resistirse a la belleza de su hija y una vez más lo había comprobado. Por el contrario Hiroshi se preguntaba si Korra sólo había sido cortés o realmente estaba interesada en su pequeña.

—Me alegro mucho hija —dijeron al unísono.

—Se ve que es buena persona —dijo su padre.

—Y es muy trabajadora, eso es bueno —respondió la madre.

—Y muy inteligente también —halagó el señor Sato—, habla cuatro idiomas ¿se imaginan eso?

Los ojos de Asami se abrieron como pelotas y sintió que eso era muy exagerado, quizá su papá estaba diciéndolo solo para halagar a Korra.

—No te creo —respondió con algo de duda.

—Pues creeme Asami, el mismísimo San me lo dijo, la chica mantiene una vida ocupada para superarse siempre.

—¿La has visto hablar otros idiomas acaso? —preguntó.

—Pues la he escuchado hablar en francés con el señor Nicolás y en inglés con el hijo de San.

—Ya son tres idiomas —dijo impresionada por la bajista.

—No tengo idea que otro idioma hablará, pero son cuatro según San.

—Que espectacular, la niña es muy productiva, con razón San la adora como si fuera su hija.

Asami desconocía totalmente la relación de Korra y el padre de Bolín, era algo nuevo para ella escuchar los halagos que le hacían a la morena y se sintió orgullosa. Sin duda alguna era impresionante que todas esas cualidades estubieran en una sola persona y lo mejor de todo era que le había tocado a ella conocerla. Sonrió durante todo el trayecto que los dirigía a la casa de sus padres.

Llegó hacía dónde estaban sus amigos y estos la vieron con una sonrisa en la cara.

—¿Cómo te fue con los señores? —preguntó curioso.

—Pues muy bien, hablamos de todo un poco —pensó si decirle o no, pero optó por lo primero—. Sabes Bolín, Hiroshi nos invitó a ti y a mi a una fiesta que hacen ellos anualmente en su casa e insistió que tenía que ir.

—¿Es en serio?

—Si, por qué bromearía con algo así.

—Korra, eso es grandioso —sonrió grandemente—. Es una de las fiestas más esperadas de la cuidad y solo gente importante estará ahí ¿y sabes lo que eso significa verdad?

—¿Alcohol caro?

—Alcohol caro y mucha gente interesada en trabajar con nosotros —tocó el hombro de su amiga para llevársela a dar una vuelta para charlar y supervisar—. Es una fiesta de negocios con algo de diversión, lo hacen para hacer publicidad a sus hoteles lujosos y para ayudar a sus socios con sus negocios.

Korra no podía creerlo y eso que casi rechaza la invitación. Si era así de grande tenía que aprovechar al máximo esa nueva oportunidad, San se lo agradecería mucho y los socios de la compañía también.

Aprovechó para cambiarse de ropa y ponerse un poco más a su estilo, no tan glamuroso, pero no tan fachuda. Se colocó brillo labial rojo y echó Chanel número cinco sobre sus muñecas y cuello, tomó su bolso y se dirigió al sótano donde estaba esperándola su cita de esa tarde.

Tocó el vidrio del automóvil en donde estaba la morena y está rápidamente bajó del automóvil.

—Hola Asami —la abrazó y besó su mejilla—, te ves preciosa.

—Hola Korra —devolvió el abrazó y el beso— muchas gracias.

—¿Lista para comer? —se dirigieron a la puerta del copiloto y esta amablemente la abrió para la modelo.

—Más que lista —entró al automóvil.

—Bien entonces caminos.

Se inclinó para besar los labios rojos de su cita y está correspondió gustosamente. Los roces de ambos labios se hacían cada vez más intensos, la cavidad de la más alta dió paso a la lengua juguetona de la morena quién al tener el paso libre aprovechó a poseer a la de tez nívea. Las manos de la modelo estaban entre el cabello suelto de Korra y las manos de la morena estaban sobre el sillón que la sostenían. Esos besos llenos de pasión hacían latir el corazón de ambas al mil por uno y rápidamente sus pulmones pidieron algo de libertad para poder respirar.

Al instante de separarse un poco se dieron cuenta de lo que acababa de pasar y ambas se ruborizaron grandemente.

—Bueno, vámonos —dijo la morena rompiendo aquel silencio incómodo y cerró la puerta de su copiloto.

Asami automáticamente mordió su labio inferior y soltó un suspiro, se sentía como toda una quinceañera que se enamoraba por primera vez.

Salieron de los aparcamientos del edificio y se dirigían al restaurante al que Korra había pensado bien llevar a la modelo, mientras que esperaban a que todo el tráfico de medio día las dejará pasar, sus cabezas eran un mar de preguntas sin respuesta acerca de todo lo que sentían cuando estaban juntas, se sonreían mutuamente cuando sus miradas chocaban. Asami veía cómo Korra era tan concentrada para manejar, ya la había visto manejar en otras ocasiones y notó que cuándo esta manejaba, no usaba su teléfono y usaba siempre el cinturón, aunque no fuese muy lejos.

«Por lo menos es responsable»

Aparcaron el automóvil y Korra se dirigió nuevamente a la puerta del copiloto para abrirle la puerta a la modelo la cual le parecía un acto muy amable departe de la ingeniera.

Ya sentadas en su lugar correspondiente esperaban el almuerzo.

—Tus ojos se ven más claros Korra—rompió el silencio.

—¿En serio? —la vio con una sonrisa tímida pintada en sus labios.

—Si, son como celestes... —tocó ligeramente la mano de la morena—, celestes hermosos.

—Gracias —se sonrojó ligeramente—. ¿Asami? —la llamó.

—Dime —acariciaba la mano dulcemente.

—¿Por qué tus padres me preguntaron tantas cosas?

La ojiverde se atragantó por la pregunta y rápidamente bebió algo de agua.

—No lo sé —limpió unas lágrimas de sus ojos—. Supongo que solo querían saber ¿no?.

—¿Tú crees que quieran que salga contigo? —preguntó nuevamente.

—Pero ya sales conmigo —dijo.

—Pero ellos no saben —respondió.

—¿Y quieres qué sepan? —interrogó.

—Para serte lo más sincera no me importa —dijo amablemente—, soy bastante discreta si quieres que sea discreta.

—¿Piensas que quiero mantenerte oculta?

—No, no pienso eso —tomó la mano nívea—, solo pienso que será como tu quieras.

—¿Por qué sólo tengo que decidir yo? —sintió un poco de molestia.

—Asami toma esto que te diré de buena manera —pidió con tono amable—. Yo estoy dispuesta a ser vista contigo si así lo deseas o a vernos en donde tu quieras si no quieres que me vean contigo, no me molesta en lo absoluto.

—Pero lo dices como si me avergonzará de ti... —apartó la vista.

—No Asami, no pienses eso —insistió en que le entendiese—, lo digo para que tú no te preocupes no quiero que pienses que me molesta ser discreta porque no lo es, yo simplemente quiero estar contigo —sonrió dulcemente—, sólo quiero estar a tu lado, pero es algo que tenemos que hablar muy bien.

—¿Te preocupa tu privacidad? —analizó todo.

—Un poco —confesó—, no es por mi si es lo que piensas.

El mesero llegó con la comida de ambas y empezaron a comer.

—¿Y por quién es? —insistió en obtener toda la respuesta.

—Sabes hace unos meses me hice socia de la empresa del señor Von Kleist y soy la cara de una de las empresas así que muchas miradas están sobre mi, quizá no es así muy como tu mundo, pero me mantengo alejada de los escándalos.

Su mente entendió del porque de la preocupación de sus ojos y supo de lo que Korra hablaba. Ella vivía de los escándalos ya que le hacían fama y la ingeniera no podía estar envuelta en esos escándalos ya que le afectarían y no solo a ella sino que a la familia que dependía de ella. Lo había hablado con Bolín una vez, de lo delicada que era la privacidad de la morena y de cómo el trabajo de ella ayudaba a su familia en su tierra natal. Le sorprendió que al fin lo escuchara de la morena y lo entendió todo.

—Oh entiendo —sonrió por la sinceridad de la morena—, creo que tenemos que charlarlo más detenidamente, por que para serte sincera, no quiero ocultarte por siempre.

El corazón de la morena se aceleró al mil por uno ante esas palabras y supo que todo estaría bien.

Korra pagó la cuenta y se dirigieron al automóvil dónde hizo el ritual de siempre y se pusieron en marcha hacia el edificio.

—¿Tienes que hacer algo ahorita? —tenía planes en mente si decía que no.

—Pues tengo que regresar a la construcción ¿por qué?

—Pues qué tal si te quedas el resto de la tarde en mi apartamento —invitó de forma seductora.

—Asami, eres muy linda —acarició la rodilla de esta—, pero tengo que trabajar.

—¿Puedes salir más temprano entonces? —sugirió.

—Emm nop, tampoco —alzó los hombros—, salgo a las cinco.

Llegaron al aparcamiento del edificio donde ambas vivían y se detuvieron.

—¿Puedes salir antes amor? —quitó su cinturón y se sentó sobre las piernas de la sureña.

—Amor lo siento no puedo —dijo en voz baja—, pero puedo venir rápido cuando salga del trabajo— susurró sobre su cuello mientras depositaba un beso.

—Ahhh —gimió en voz baja—, ¿llegas al ático entonces?

—Si Asami —besó el lóbulo de su oído—, yo llego lo más rápido que pueda.

La modelo asintió mientras besaba apasionadamente a la morena mientras que esta acariciaba su cintura y espalda de manera que la hacía estremecerse. Gemidos ahogados se escuchaban de las dos gargantas y el sudor de sus frentes empezó a aparecer.

El olor que emanaba la sensualidad de Asami hacía a Korra enloquecer, en su vida nunca imaginó poder poseer a la modelo, pero ahí estaba compartiendo besos y caricias junto a ella. Sintieron que ya había sido demasiado y pararon para tomar un poco de aire.

—Creo que tiene que ir a trabajar ingeniera —dijo de manera sexy.

—Creo que sí señorita Sato —besó sus labios—, ¿quieres que te vaya a dejar a tu apartamento?

—Sería una muy mala idea, porque no podría dejarte ir.

—Tienes razón —abrazo a la chica que aún tenía sobre sus piernas y regaló otro beso en los labios.

—Entonces me despido —besó ligeramente los labios de la morena y se pasó al lado del copiloto.

—Te aviso cuando salga de la oficina —se bajó del automóvil—, me iré en la moto para venir más rápido.

—Okay, yo te espero —se dirigió a ella y la abrazó para luego irse al elevador—. Piensa en mi, te amo.

—Claro que pensaré en ti, te amo.

Hizo su verbo y se dirigió al lugar de la construcción a toda prisa. Llevaba cinco minutos de retraso, pero ni Suki ni Bolín se dieron cuenta porque no habían llegado, así que le restó importancia y se puso manos a la obra.

Dejó caer su delicado cuerpo a su cama y un suspiro se escuchó en el silencio. En su mente pasaban escenas donde obviamente había una protagonista morena de mirada azulina que la tenía muy enamorada. Sus sentimientos habían dado un giro de ciento ochenta grados al aclarar todo lo que sentía, sentía cosas que nunca antes se había sentido.

«¿Qué me hiciste Korra para estar tan enamorada de ti?»—dijo mientras rozaba sus labios con sus dedos.

Despues de pensar un buen rato en la sureña se le ocurrió sorprenderla cuando llegara a su ático y se dirigió a su closet.

Una sonrisa pícara se dibujó ante lo que había encontrado.

«Trabajar de modelo de lencería por fin rinde frutos»

Se dirigió al tocador en donde se probaría un baby doll. Le tallaba perfectamente su fino cuerpo, era de una pieza roja de encaje que se abría desde sus senos hasta el comienzo de su monte, descubierto de los lados, lo único que unía la parte delantera de la trasera eran dos tiras horizontales que se extendían a sus costados. Mordió su labio inferior al ver lo sexy que le quedaba y solo de imaginar la cara que pondría la sureña al verla la emocionaba aún más.

—Que tengan linda tarde jóvenes —se despidió apresuradamente.

—¿No irás al gimnasio Korra? —gritó a su amiga.

—Quizá no Bolín, estaré ocupada.

—Esta bien cuidate, te veo mas tarde.

~Ya estoy saliendo del trabajo —Korra

Guardó su celular y emprendió el viaje para el ático de la chica que había estado en su mente todo la tarde.

"Una hora antes"

¿Tan urgente era que viniera? —rodó sus ojos al ver a Lin.

—Así es, así que calla y camina —apresuró el paso—. Este director quiere darte un papel protagónico en su siguiente película, pero quiere que hagas una pequeña audición para estar seguro.

Suspiró ante la información que le estaba dando Lin. Era importante ya que de esa forma obtenía sus ingresos y podía darse el estilo de vida que hasta hoy llevaba, pero su mente estaba puesta en llegar a tiempo a su ático.

Luego de esperar al director que estaba retrasado, hablaron un poco acerca del papel y estaba a punto de hacer la audición cuando a su celular entró un mensaje, el cual solo pudo ver que era de Korra, pero no podía leer porque estaba ocupada.

Estuvo sentada más de una media hora en la puerta del ático de la joven actriz en donde esperó pacientemente hasta que supo que no tendría respuesta de parte de ella, ni por mensaje ni por la puerta. Se levantó para irse a su apartamento y decidió ir al gimnasio.

Ya se había desocupado y pensaba irse lo más aprisa al edificio, pero cuando vió la pantalla de su celular se sintió frustrada. Ya eran las siete y media lo que significaba que Korra ya no la esperaba y vió los mensajes de esta.

~Ya estoy saliendo del trabajo.

~Ya aparque la moto, llego enseguida.

~¿Quieres algo de cenar?

~Ya estoy llegando al ático, puedes ir a abrir la puerta amor.

~Estoy tocando, pero al parecer no estas.

~Que pases una linda noche, te amo.

Una lágrima se derramó en su mejilla y se dispuso a ir al ático llena de frustración. Pensaba lo que le diría a Korra y justificar su ausencia, pero no se le ocurrió nada.

—Perdoname Korra —dijo en un hilo de voz...

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Hola, espero que les haya gustado este capítulo, gracias por leerlos y por todo el apoyo que me dan.

Pueden seguirme en Wattpad como Caaljois y les recomiendo mi otro fic

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RESPONDO COMENTARIOS:

María Sato:Hola María gracias por leer el capítulo y espero que esté haya sido de tu agrado. Y el tratamiento de Korra estará descubriéndose más adelante wuajaja. Que estés bien, salu2

Lori0108: Hola, espero que también te guste este dos puntos tres.

TiaYuri230: Oie cy khe zululenth0, espero que también te guste este capítulo 7v7 saludos y que estés bien.