Ok, después de tanto, tanto, demasiado tiempo de nuevo vengo con la continuación del fic, su fic. Espero que aun sigan interesadas en esta historia que jamás me dejare de decir que es su historia, gracias a ustedes je podido llegar hasta este punto. Gracias a todas aquellas chicas anónimas que viene a leer la conti sin dejar review, lo que en verdad aquí importa es que están interesadas en leer lo que sigue. Gracias a aquellas que me dejan un review inspirándome a seguir con esto, aunque a decir verdad de repente se me va el hilo de la historia, razón por la cual tardo tanto. Este capitulo llega gracias a Solecito, Sango Alena Edris Nahomi y Dameli quienes me estuvieron presionado diariamente para continuar; sin ellas me hubiera tardado un poco mas en continuar, Alvani y Carmen otras dos amigas que también me apoyan, incluso Minako y a todas mis buenas amigas que no puedo poner ahorita porque ya me tarde demasiado. Ahora si, disfruten del capitulo. Antes de todo, perdón por todas las faltas de ortografía que vayan a salir en todo este cap.
~ 1 ~
-Hola chicos- saludaste cuando viste entrar al resto de las Orden –se ven muy mal, creo que no están acostumbrados a hacer tareas tan simples como esas
-Somos guerreros- te dijo Ángelo mientras se acercaba a ti –no somos doncellas, ellas son las que se encargan de las labores que estamos haciendo
-¿Doncellas?- preguntaste indignada -¿quieres decir que estas haciendo una labor que le corresponde a una mujer?
-Si- te respondió –digo no, veras… no es que sea machista pero esto no es digno de un Caballero Dorado
-Mejor cállate y no le eches mas leña al fuego- le dijiste -¿Cómo están?
-Cansados- te dijo Milo quien tomo asiento en la cama para dejarse caer casi encima de tus piernas –estoy muerto- te dijo -¿sabías que si me da el sol me puedo morir?
-¿Eres vampiro?- le preguntaste sonriente
-El más sexy de todos los chupa sangre- te respondió
-¿Ya terminaron sus labores?- preguntaste
-Ya estas como ese- te dijo Aioria mientras se sentaba en el suelo, algunos de tus amigos imitaron la acción del león –siempre anda diciendo "ya acabaron, es para hoy, dejen de estar haciéndose idiotas y continúen con sus labores"
-Es una mala imitación del soldado de Hades- dijo Camus –mejora antes de querer imitarlo
-Ya no le pertenece a Hades- les hiciste saber
-Sobre eso- te llamo Afrodita llamando tu atención –queríamos preguntarle…
-¿Por qué está conmigo?- te adelantaste, ellos asintieron –bueno, ya les dije que yo no lo elegí- explicaste –ya cuando desperté él estaba a mi lado
-Se supone que fue Athena- dijo Mü –tú eres Athena
-Así es- dijiste –es algo complicado de explicar. Ósea, si fui yo pero no fui yo
-Ya me revolvió todo- dijo Kanon -¿Cómo que fue usted pero no lo fue?
-Ya les dije que fue Athena, pero la Athena de la que estoy hablando es la Athena de la era del mito, ósea que es la Athena que existió primero- explicaste y viste en la mirada de los Dorados que no estaban entiendo lo que tratabas de explicar
-No te ofendas- te dijo Aldebarán –pero lo puedes explicar desde el inicio, porque me quede en que era Athena pero no eres esa Athena que había resultado ser otra Athena que además es…
-Cállate grandote- le ordeno Aioria –que me revuelves mas de lo que ya estoy- después de eso lo viste que se dejo caer al suelo –estoy muerto, esto no es para mi, yo estoy para repartir chingazos no para andar barriendo
-Bueno, te aguantas- dijiste –es el castigo por ser tan gachos conmigo
-A todo esto- te llamo Afrodita -¿Por qué tu tan preciado Radamanthys no está haciendo nada?
-Él estuvo todo este tiempo conmigo, me salvo la vida, le debo mucho- comentaste
-Eso es porque nosotros se lo propusimos- te dijo Milo mientras elevaba con sus manos a la bola de pelos
-Aun así se pudo haber negado- comentaste mirando la sabana que te mantenía cubierta –pudo haberme dejado morir
-Trato de matarte- te interrumpió Aioros –el mismo Hades lo confirmo
-No quiero decir nada malo, pero él vino a matarte- te dijo Mü para reafírmalo –yo no lo sé con exactitud, pero… ¿cuantas veces no habrá intentando hacerlo?
-Mü…
-Permíteme Athena- te interrumpió –yo creo que estando a unos pasos de aquí, lo más seguro era que lo habrá intentado
-Aun así- dijiste –si lo hizo se detuvo, pues aún estoy con vida
-Eso no quita la sucia intensión de él- comento Shura –intentar tomar la vida de un dios es lo más bajo que alguien puede hacer, sobre todo si ese dios eres tú
-De haberlo hecho cualquiera de nosotros lo hubiéramos matado de la peor forma- te dijo Saga, quisiste hablar pero no lo hiciste –aun sabiendo que violaríamos la ley que Athena ha impuesto desde la era del mito
-¿Podrían confiar en él?- pediste –por favor
-Jamás- escuchaste que dijeron todos
-Por favor- dijiste –lo conozco, él no es malo, es alguien en quien pueden encontrar un gran amigo, un gran compañero de armas
-Jamás- escuchaste decir a Shaka mientras se ponía de pie
-Él tiene razón- le secundo Aioros –jamás lo consideraremos uno de nosotros, nunca será un Caballero, jamás será uno de nosotros
-Ni siquiera un compañero- dijo duramente Camus –nunca será nada
El silencio se apropió de esa habitación, nadie mas dijo nada. Incluso Milo prestaba más su atención a la bola de pelos que a ti a pesar de que aun seguía acostado en la cama y usando tus piernas como almohada. Ya habías pensado que eso podría llegar a pasar, pero pensaste que solo seria un poco de tiempo, solo un poco para que ellos pudieran llevarse bien, pero tus chicos parecían que ya se habían puesto de acuerdo para excluir a Radamanthys de su grupito. Dejaste salir un suspiro, quisiste hablar pero no lo hiciste, al final del día cualquier cosa que dijeras a favor de Radamanthys te la regresarían y no los podías culpar, ya que lo que ellos decían eran verdad.
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-Retírense ahora mismo de la habitación de la señorita Athena- escuchaste la voz de tu nuevo Caballero
-¿Y quién nos va a sacar? ¿Tú?- le pregunto desafinadamente Afrodita
-Si es necesario- le respondió
-¿Y podrás tú solo?- se unió Saga
-Aún sigo teniendo el mismo poder, puedo pelear incluso con todos ustedes- respondió Oficuo
-Ya basta- ordenaste seriamente
-Pero Athena- te llamo Aioria –él debe de irse de aquí, no es bienvenido
-Los que tienen que salir de aquí son ustedes- les dijiste
-Athena- te llamo Kanon –no lo estás diciendo en serio ¿verdad?
-La salud de Athena así como su cuidado está bajo la responsabilidad de Radamanthys- escuchaste la voz de Dhoko –ahora todos ustedes- les llamo a tus niños –Shion quiere verlos en el Salón Patriarcal ahora mismo
-¿Y él se va a quedar solo con ella?- pregunto Shaka
-Como les dije, la misión de él es cuidar a mi niña- dijo mientras se acercaba a ti y posaba su mano encima de tu cabeza –debe de cuidar de que no salga de aquí para nada, ni siquiera que se ponga de pie
-Pero Maestro…
-Pero nada Ángelo- le ordeno –ahora, todos al Salón
Uno a uno fueron saliendo de ahí, no sin antes dirigirle una mirada de odio, resentimiento o ira a tu nuevo guardián; aunque parecía que poco le importaba pues se encontraba aun con su mirada altiva, como sabiéndose el mas fuerte de todos ellos, pues según lo que había dicho Athena, así era… Oficuo era uno de los signos mas fuertes que poseías en tu Orden sino que era aun así el mas poderoso de toda la Orden Dorada.
Viste que Shaka se quedó en el marco de la puerta, las miradas que ambos se dirigían eran temibles, si mataran ya estarían 3 metros bajo tierra. Parecía que Virgo no quería salir de esa habitación, Radamanthys se adelantó unos pasos, tratando de intimidar a Shaka… dejaste salir un suspiro, sabias que esos dos tenían un temperamento aún más fuerte que el tuyo, bueno… cuando te hacían enojar eso sí, ni el mismo Zeus los iba a salvar de tu ira, pero esa era otra historia. Volviste a los dos chicos que estaban en tu habitación
-Shaka- le llamaste, asintió con su cabeza dándote a entender que te estaba escuchando –por favor, ve al Salón donde ya te espera Shion y los demás
-No te voy a dejar con….- viste que lo miro de arriba hacia abajo –este que se hace llamar Caballero
-Es una orden Shaka- le dijiste entonando un tono de voz mas serio –ve en este instante con Shion, no quiero que lo hagas esperar
-Ya te dije Athena, que no te voy a dejar a solas con este idiota
-Mide tus palabras- escuchaste la voz de Radamanthys –que voy a olvidar que eres el favorito de la señorita Athena
-No lo digas de esa manera- pensante para ti viendo a los dos chicos
-Ahora vete a tu junta con tus amiguitos- le dijo Radamanthys en tono burlón –no sea que tu tutor te vaya a castigar
-Eres un…
-Shaka- le llamaste y te miro
-Pero Athena..
-Pero nada- dijiste –es una orden, ve con Shion
Algo te iba a decir, pero se lo callo, los miro por última vez antes de cerrar la puerta con un sonoro golpe. Sentiste que en la habitación se había quedado impregnado en el aire aquella sensación de tensión. Radamanthys se quedó de pie aun mirando la puerta, pero sabias de antemano que las palabras de Shaka habían calado en el ser de tu nuevo Caballero
-Rada- le llamaste pero no te hizo caso –Rada ¿me estas escuchando?- le volviste a llamar, pero aún seguía sumido en sus pensamientos -¡Rada!- elevaste un poco la voz
-Claro, en este momento lo hago- te dijo saliendo de sus pensamientos, incluso viste que se sobresaltó un poco
-¿Qué es lo que vas a hacer?- le preguntaste
-¿Me lo podría repetir?- sonreíste un poco
-Ven- le llamaste y palmeaste la cama para que tomara asiento, aunque el primero que subió fue la pequeña bola de pelos –anda, ven a sentarte
-¿Pasa algo?- te pregunto mientras se quedaba de pie
-Anda, toma asiento, no tengas vergüenza- le dijiste –ya Milo se toma demasiadas libertades, el que tú te sientes no significa ninguna clase de falta de respeto
-Ya, ahora… ¿Qué es lo que pasa?- te pregunto mientras tomaba asiento mirando fijamente sus manos
-Vamos Rada- le llamaste –esto no es solo difícil para ellos o Shion o Dhoko… - comenzaste a hablarle, pero parecía que era mas entretenido ver sus manos o el piso que verte a ti –esto es difícil para todos los que estamos aquí presentes
-Mi presencia es molesta, es algo que se a la perfección- te dijo y no supiste porque pero notaste que su declaración era mas de reproche
-Rada- le llamaste después de haber permanecido en silencio un tiempo corto –se que algún día, tarde que temprano tú y ellos serán compañeros y porque no… hasta amigos
-No lo creo- te dijo seriamente –Athena, yo solo estoy bajo tus órdenes de nadie mas
-Si pero…
-Aunque debo de reconocer que no es nada fácil pasar de ser un Espectro a un Santo- te comento –ayer era el Juez del Inframundo y ahora soy el Caballero Dorado decimotercero
-Según Athena- comentaste –uno de los más fuertes; tal vez hasta el más fuerte, y eso no creo que le haga gracia a Virgo y a Géminis
-¿Ellos?- te pregunto incrédulo
-Shaka es conocido como el más cercano a un dios mientras que los gemelos son unos cabrones de los más poderosos- comentaste orgullosa
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~ 2 ~
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-Maestro- le llamo Ángelo apenas al cruzar la puerta -¿Por qué nos llama a nosotros y al otro se le da el privilegio de que se quede con Nuestra Diosa?
-Que bueno que han venido- le respondió Shion ignorando al caballero de Cáncer –es momento de aclarar todas y cada una de las dudas que tienen
-¿Cómo porque está el perro de Hades aquí?- se adelantó Camus
-Se llama Radamanthys, Oficuo si así lo prefieren- respondió el Patriarca –así que más respeto
-¿Respeto?- pregunto irónico Aioros –no quiero que se ofenda señor, pero como puedo tratar con respeto a aquel que se metió a este sitio a base de mentiras y engaños con el único objetivo de tomar la vida de la señorita Athena
-En eso acá mi compa tiene razón- respondió Milo –jamás aceptaría a una persona que es mentirosa y que solo busca la muerte de aquella que es nuestra amiga
-Como ha dicho la señorita "-.-", no fue decisión de ella, sino de la misma Athena- reafirmo –fue la misma diosa la que le entrego aquella armadura
-Esa diosa de la que está hablando es de "-.-"
-Shura, no creo que "-.-" haya mentido al decir que Athena le había elegido a él como el Caballero de…
-Pero puede que estuviera delirando- continuo Aioria –además estaba débil y no sabía que era lo que estaba ocurriendo alrededor de ella
-Sí, pero como les estoy diciendo…- trato de hablar Shion
-No quiero ofenderlo aún más- interrumpió una vez más Shaka –pero no me gusta en lo personal que el "traidor" ese, se quede en la habitación solo con "-.-"
-A mí tampoco me parece- se unió Mü –yo creo que si alguien debe de estar velando en este momento por ella debe de ser cualquiera de nosotros
-Si ese fuera el caso- se unió otro más –todos saben que sería yo el que estaría ahí ahora mismo
-Afrodita tiene toda la razón- apoyo Aldebarán –todos aquí sabemos que la afinidad que tiene con ella es demasiada- comento –parecen hermanos
-Aja, el grandote tiene toda la razón- se metió de nuevo Milo
-Pero como les estoy diciendo, mientras a la señorita Athena no le moleste que Radamanthys este con ella ustedes no pueden hacer nada- sentencio Shion
-Pero es el Patriarca, el que manda, aquí dice usted algo y se hace- dijo desesperado Shura –debe de hacer algo
-Por favor muchachos, cálmense- dijo Shion ya con un dolor de cabeza – traten de comportarse como unos jóvenes no como niños
-Creo que no es buena idea hacer molestar a Shion- sugirió Dhoko en un susurro
Todos y cada uno de los presentes continuaron hablando al mismo tiempo, Shion sentía que las punzadas en la cabeza acabarían con él, peor lo que más le molestaba era escuchar todas las voces ahí reunidas hablando al mismo tiempo, su paciencia había llegado al límite, las voces que se encontraban reunidas en ese sitio de pronto callaron, la mirada de todos se dirigió a donde se encontraba Shion, pero algo había cambiado… el Patriarca ya no estaba sentando en la silla que le correspondía… no… ahora se encontraba de pie, caminando hacia ellos
-Ahora se van a callar hijos de su madre- tal vez habían sido las palabras que habían salido de la boca del Gran Maestro o tal vez la mirada fría y asesina que habían en sus ojos o tal vez el terrible Cosmo que despedía su ser, pero eso había helado la sangre de todos los presentes –el próximo que se atreva a interrumpirme le voy a dar un castigo que los que les dio Athena parecerán vacaciones
-Pero señor…- el comentario de Camus se quedó en sus labios
-Les dije que no lo hicieran enojar, pero nunca hacen caso- dijo Dhoko por primera vez en voz alta –siempre andan haciendo lo que les da su gana
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-Y ese es Shion, no debes de hacerlo enojar- le advertiste a Radamanthys que había sentido al igual que tú la explosión de Cosmo
-No le tengo miedo- te aseguro, aunque a tu parecer se miraba algo nervioso, por no decir asustado
-Si tú lo dices, yo te creo- comentaste divertida
-Es en serio, no le tengo miedo a ese- dijo, aunque sabias que se estaba tratando de auto convencer, negaste con la cabeza divertida
Después de eso paso un largo tiempo, el hecho de estar en cama no era algo que iba contigo, estabas mas acostumbrada a estar de un lado hacia el otro. No eras de las que se podían estar quietas, es mas…. Esa habia sido una de las condiciones para quedarte ahí; Shion habia dicho que tenias que estar ahí para cumplir de diosa, pero el estar sentada todo el santo día sin hacer nada de nada mas que estar ahí detrás de una cortina escuchando todo lo que tus Caballeros habían estado haciendo no era tu estilo, ah no eso si que no… si quería que te quedaras ibas a desempeñar la carrera que habías estado estudiando antes de saber de todo ese mundo al que ahora pertenecías, mantenerte ocupada dando consulta a todos los habitantes de Rodorio era algo que te gustaba, amabas hacer eso y mas con una asistente como lo era Calandra, que a pesar de haber estudiado únicamente la secundaria había resultado muy buena, tanto que podía hacerse pasar por una enfermera sin titulo. Pero ya habían pasado mucho tiempo desde que te habían prohibido salir de ahí, desde que te habías enfrentando contra Hades.
Ya no supiste nada de los chicos de la orden, no habías visto a nadie o tal vez Radamanthys estaba haciendo un buen trabajo en no dejarlos pasar. Pero de que volvieran a tus aposentos de nuevo con el mismo interrogatorio de aquel día lo veías muy difícil. Radamanthys era callado, muy callado, pero hacías todo lo que estaba en tus manos para poder sacarle platica, que no se sintiera ajeno a ese lugar y como siempre, lo habías estado logrado, no había sido fácil pero las cosas para ti jamás habían sido fáciles.
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Trataste de dormir, pero sencillamente no podías hacerlo, los ojos te pesaban, te ardían pero aun así no podías conciliar el sueño. Te incorporaste de la cama, viste que Oficuo se encontraba acostado en un colchón que había en el suelo cubierto por un cobertor que solo tapaba su brazo. Te acercaste a él y lo tapaste bien para que no se resfriara.
Después de esa labor te encaminaste hacia el balcón, dejaste que la brisa extrañamente fría te refrescara un poco. Alzaste la mirada para ver el cielo estrellado de la madrugada. Dejaste salir un suspiro, cerraste los ojos y dejaste que tus pensamientos comenzaran a divagar, en tu rostro se dibujó una sonrisa.
Volviste a tu cama para dormir, al final del día aun te sentías débil y eso que ya habían pasado meses. Pero ya sabias que era lo que ibas a hacer en cuanto te sintieras con fuerzas y ánimos. Mientras estarías unos días de vacaciones, tal vez tus últimos días de vacaciones. Además ya la pobre de Calandra debía de estar cansada… se había quedado ella sola atendiendo como siempre la clínica, de verdad que se había convertido en una gran amiga, tal vez… tu mejor amiga.
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Masajeabas una y otra vez cada uno de tus brazos con el agua caliente que se encontraba en la bañera para desentumirlos, lo mismo hacías con tus piernas, cuello y hombros. Sentías un gran alivio en tu cuerpo. Soltaste tu cabello para retirar el acondicionador que habías aplicado.
Saliste de ahí escurriendo agua por todo el piso, sin duda alguna, un día de esos te resbalarías. Buscaste con la mirada la toalla para secar tu cuerpo pero no estaba donde según tú debía de encontrarse. Caminaste hacia un pequeño buro de madera para tomar otra toalla y salir de ahí, se te estaba haciendo tarde.
-¿Buscas algo?- escuchaste la voz de cierta persona. Quisiste gritar, salir corriendo de ahí pero lo único que hiciste en ese momento fue ponerte de pie y cubriste tus pechos con un brazo y tu parte íntima con tu mano
Frente a ti se encontraba "tu enamorado" con una sonrisa burlona en su rostro y la toalla que buscabas en su mano.
-Tienes 5 segundos para dejar la toalla en el suelo y salir de aquí- le amenazaste
-Tienes un cuerpo muy bello- te dijo, sentiste que los colores se te subían al rostro, aunque no sabías si era porque estabas furiosa o avergonzada -sin duda alguna muy sexy
-Shaka, más te vale que te largues de aquí
-¿Te ayudo a vestirte?- te pregunto
-No gracias, puedo yo sola. Ahora largo
-¿Segura?
-¿Que ganas con esto?- le preguntaste - si querías hacerme pasar la peor de las vergüenzas lo lograste, ahora ya déjame en paz- le dijiste seriamente.
Lo que no habías notado era que tu voz había sonado dolida, derrotada. Tampoco te habías dado cuenta de que tú mirada se encontraba clavada en el suelo. ¿En dónde se encontraba aquel que te había estado protegido en esos días? ¿Por qué precisamente ese día se te había ocurrido mandar a Radamanthys a un mandado lejos de ti? Si él hubiera estado ahí, Shaka jamás habría entrado y hacerte pasar por esa situación que más que resultarte incomoda te resultaba molesta.
-Perdóname, esta no era mi intensión- escuchaste hablar a Shaka mientras te abrazaba a su cuerpo, sentiste cuando coloco aquel pedazo de tela sobre tus hombros.
Apenas sentiste que te podías cubrir y que no había peligro alguno para dejar ver algo más de tú cuerpo te apartaste de él.
-Eso es para que aprendas a no tomarte libertades que no te corresponden- le sentenciaste después de haberle dado una fuerte bófeta, tu mano se quedó marcada en su mejilla. Le diste la espalda, esperando a que saliera de ahí. Pero de nuevo sentiste que sus brazos se habían enredado en su cuerpo, volviéndote a tomar por sorpresa, sus labios se posaron en tu cuello
-Perdón, no volverá a pasar- susurro a tu oído -te lo juro
-No sé porque, pero no me fio de tus palabras- le escuchaste reír suavemente, su aliento rozo la piel de tu cuello y sentiste un escalofrió que te recorrió todo tu cuerpo
-Solo confía en mí- volvió a repetirte -y respecto a lo que dije, es verdad... Para mí, a mis ojos... Eres la mujer más hermosa
-Si, como no- respondiste -sobre todo una mujer cicatrizada- te trataste de liberar en el mismo momento que aflojo su abrazo
-Eso no es motivo de vergüenza- te dijo, en ese momento sus manos se habían posado en tus hombros
-Cállate- ordenaste con voz suave
-¿Sabes que es lo que significan?- te pregunto pero no respondiste, tus nervios se crisparon al sentir como una de sus manos comenzó a descender -esta fue la espada de Hades quien pretendía tomar tu vida de una sola estocada- su mano acaricio tu espalda -estas son invisibles- el agarre de la toalla se aflojo -Esta es la prueba de que Poseidón no fue blando contigo- te recordó al posar su mano en tu vientre bajo -esta otra fue hecha por Hades- acaricio aquella marca que aquella espada había dejado. Su mano paso acariciando tu vientre, paso peligrosamente en medio de tus pechos hasta posarse en tu rostro
-Te juro que estas sacando boleto sin regreso- trataste de amenazar, pero tu voz sonó temblorosa sin ningún ápice de mandato
-¿Cuánto tiempo más vas a tardar para aceptar lo que sientes por mí?
-Soy... Shaka yo...- comenzaste a balbucear, te obligo a que dieras la vuelta y le miraras frente a frente
Sentías que tú respiración y la de él se había vuelto una, sabias claramente que en ese momento tu cabeza y tus sentimientos se encontraban dispersos, tal vez sabias que era lo que de verdad sentías por ese hombre pero no lo querías decir, no lo querías aceptar, aun querías seguir huyendo de ellos.
Acuno como siempre, de manera delicada tu rostro entre sus manos, beso tus labios de manera lenta aún más dulce de lo que podías recordar. Las manos de Shaka se movieron de lugar, una de ellas detrás de tu cuello y la otra en tu cintura, no tenías escapatoria.
Después, de un momento (muy largo para ti) te dejo libre. Pego su frente con la tuya, la respiración de ambos se encontraba agitada. Rozo juguetonamente su nariz con la tuya, te dio un beso fugaz, corto.
-Sera mejor que te vistas- te sugirió
-De cualquier manera lo tengo que hacer- respondiste. Te ajustes la toalla y saliste de ahí
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~ 3 ~
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Detrás de ti iba él, en silencio, como si fuera tu sombra. Al llegar a tus aposentos, decidió que te esperaría mientras decidías que era lo que te ibas a poner. Un short de mezclilla deslavado no muy corto, una blusa negra de manga corta algo holgada, tus convers negros.
-¿Ya puedo pasar?- te pregunto mientras cerraba la puerta
-Pásale, no hay bronca, estás en tu casa- le respondiste sínicamente pues ya estaba sentado a tu lado en el borde de la cama
-¿No crees que es demasiado corto?- te pregunto -dejas mucho a la imaginación
-Shaka, no seas metiche- le respondiste -no esta tan corto, no son más de 8 dedos arriba de la rodilla tampoco parece que esté usando calzones o bóxer
-Aun así se me hacen muy cortos- insistió
-Cállate y deja que me termine de peinarme- le ordenaste mientras tejías ti cabello en una trenza sencilla
-¿A dónde vamos a ir?- te pregunto mientras acariciaba a Yue quien se encontraba en su regazo descansando tranquilamente
-¿Acaso Rada no te dijo que esperaras con los otros?- le preguntaste mientras te ponías de pie para buscar una liga
-¿Ese?- pregunto -no lo he visto en toda la mañana. Debe de estar planeando como tomar tu vida
Rodaste los ojos, signo de que no le creías ni una palabra, aunque si te lo hubiera dicho momentos atrás, en el baño le hubieras creído. Alejaste esos pensamientos y en ese momento unos golpes sonaron en tu puerta para después ser abierta
-Ya todos la esperan- te informo y después miro a Shaka -Tu deberías de estar ya con ellos
-Cállate que tú a mí no me das órdenes- le respondió secamente el rubio
-Athena- te llamo -¿le falta mucho?
-No, de hecho ya íbamos para allá- informaste mientras extendías tu brazo, Yue escalo rápido hasta posarse en su tu cabeza -listo, tengo que llevar a la criatura para que le dé algo de aire, se la vive aquí encerrado
Caminaste hacia la salida de tu habitación seguida de Shaka, pero Radamanthys te cerró el paso con su mano. Lo miraste sin entender porque hacia eso
-¿Piensa salir así?- te pregunto incrédulo, tú asentiste -lo siento. Pero no puedo aceptar que salga en paños menores
-¡Valla!- exclamo Shaka -hasta que estamos de acuerdo en algo. Lo vez, hasta este sabe que no puedes salir vestida de esa manera
-¿Así que no?- retaste, empujaste la mano de Oficuo, la cual no opuso resistencia para salir de ahí -miren como lo hago
Caminaste rápidamente, sabias que no debías dejar a Oficuo a solas con nadie o cerca, pero no pasaba nada ya que solo iban unos pasos detrás de ti. En tu cabeza sentías que Yue iba emocionado, pues sentías su respiración agitada y como siempre con su lengua por fuera como si fuese un cachorro.
Bajaste las escaleras rápidamente, como usualmente solías hacerlo, te hacia tanta falta el salir del Santuario, tenías muchas semanas, meses en que no te habían dejado siquiera estar en el comedor en compañía de todos. Radamanthys estuvo siempre contigo, la confianza se había comenzado a tejer y de eso todos se habían dado cuenta.
-Con más cuidado y menos prisa- te llamo Radamanthys unos metros detrás de ti
-Lo sé, no pasa nada- respondiste –además tú y Shaka están aquí para que no me ataque nadie o en el peor de los casos, me caiga al piso
-Del suelo no pasa- te respondió Oficuo y comenzaste a reír, aunque en el rostro de él se dibujó una ligera mueca.
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Y ahí se encontraba casi toda la Orden Dorada a excepción de Shion que tenía cosas más importantes que hacer (o eso había sido lo que había dicho) y Dhoko; quien quiso mejor ir al campamento donde se encontraban escondidos los niños y aprendices. La mayoría de ellos sentados, otros más de pie y en el caso de Aioria caminando de un lado a otro, demasiado ansioso.
-¿Te quieres calmar?- le pidió su hermano
-Estas más histérico que yo- le hizo notar Milo -el que debería de estar así soy yo, pero mírame... Estoy tranquilo
-Y estamos hablando de que Milo es el que siempre esta histérico- aseguro Camus con una sonrisa en su rostro
-¿Lo ves?- aseguro el mismo escorpión -¡Oye! Yo no soy histérico
-Claro que sí y lo sabes- le comento tranquilamente Camus como siempre lo hacia
-Ja, ja, ja- respondió sínicamente Milo, se cruzó de brazos y dejo salir un gruñido
-Ya tenemos aquí mucho tiempo, no creo que vaya a venir "-.-"
-Yo se los dije- le respondió Saga a Mü -ese idiota solo nos vio la cara, Athena no convoco esta reunión
-Ni Shakita, ni el Master ni el Jefe de jefes- hablo de nuevo Milo y miro a Ángelo que estaba a lado de él acostado en el suelo -y este ya se durmió
-Aun así- dijo Afrodita mientras le daba una patada a Cáncer
-¡¿Qué te pasa?!- le reclamo
-No te duermas- le ordeno -como iba diciendo, no creo que el impostor quiera arriesgarse a hacernos una broma
-Pero en este momento es el consentido de la mensa- señalo Ángelo -no le podemos hacer nada
-Tengo tareas que el Patriarca me encargo y si no lo hago me va a ir peor- señalo Aldebarán mirando el sendero de las doce casas que se podía observar a lo lejos
-Todos tenemos cosas que hacer- aclaro Shura
-Después de la santa regañisa que nos puso el Patriarca no quiero pasar por lo mismo- declaro Kanon
-¿Saben qué?- llamo la atención Aioria -me largo, ya no aguanto mas
-A la mierda- se le unió Ángelo -me voy también
-Dejen que vea a ese cejudo- amenazo Milo -lo asesinare de forma lenta y dolorosa
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Ya estabas a unos pocos metros de donde estaban reunidos todos tus amigos, sonreíste... Después de tanto, de tantas pruebas y dificultades les podías llamar amigos. Claro que de todos ellos tus confidentes eran y siempre serian Afrodita, Mü y Camus. Que días aquellos, en los que ninguno de ellos te veían como lo que eras, una simple chica en un lugar extraño, alejada de todos aquellos a los que amabas, de tus amigos, de tu vida… Claro que no había sido sencillo pero después de demostrarles que no eras la damisela en apuros que ellos esperaban que fueras te ganaste algo más importante que la veneración que les habían inculcado desde pequeños… Respeto.
Hermosos recuerdos se estaban formando en tu mente, tu mirada se volvió a posar en ellos; algo llamo tu atención, de pronto se comenzaron a poner de pie aquellos que estaban sentados los otros se estiraron y estaban ya tomando caminos diferentes. Trataste de silbar pero no pudiste, en el momento en que ibas a gritar escuchaste un silbido que te dejo sorda, ellos miraron en tu dirección
Gracias a Radamanthys se detuvieron, le miraste y él te sonrió, después le pedirías que te enseñara a silbar tal y como él lo había hecho, ese silbido sí que había sido potente.
-¿A dónde van?- preguntaste moviendo tus labios, todos volvieron al mismo punto.
Era poca la distancia que te hacía falta recorrer para poder llegar, así que sin más te decidiste a correr, no sin antes colocar una de tus manos encima de tu mascota para que no fuera a parar al suelo.
-Es un verdadero milagro verte una vez más- te comento Aldebarán
-No sean exagerados- respondiste tratando de tomar aire -yo siempre estoy en mi cuarto, ustedes son los que no van a visitarme
-Lo que pasa es que su perro no nos deja entrar- te dijo molesto Afrodita manteniendo la mirada sobre Radamanthys que apenas iba llegando acompañado de Shaka
-Sin insultos- dijiste y los miraste a todos -ok, ya no falta nadie... Así que, andando
-¿A dónde vamos?- te pregunto Shura
-¿No les dijiste Rada?- preguntaste, él no dijo nada, ya sabias cuál era su respuesta -bueno, es una sorpresa.
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~ 4 ~
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Después de estar soportando durante un tiempo largo las quejas de todos, sobre todo aquellas en las que te preguntaban porque no le habías dicho absolutamente nada a Radamanthys del porque no les dijo nada ibas en absoluto silencio.
Ellos platicaban entre sí, Radamanthys a lado tuyo en caso de que te sintieras mal. En tu mente se formó aquel recuerdo de cuando lo viste por primera vez, luchando por su vida, apenas y pudiste salvarlo. Pobre de él; tener que mostrar lealtad a Hades a cambio de nada. ¿Acaso Hades no tenía corazón? ¿No le importaba lo que le pasara a sus soldados? Tú morías si a cualquiera de ellos le pasaba algo, estabas tan unida a cada uno de tus Caballeros que no sabrías que hacer si algún día perdías a uno.
Con el tiempo que estuviste en reposo descubriste que Radamanthys era amante de la buena literatura; desde Shakespeare hasta Stephen King, que sus gustos en vinos era muy refinado, pues todos los que te nombro eran muy costosos pero de la más alta calidad. Que apreciaba el silencio pero que también tenía un sentido del humor similar al de Ángelo y Milo... Burlista y abusivo por naturaleza.
Radamanthys era un buen amigo si lo sabias tratar, pocas veces mientras estaba cuidando de ti llegaste a escuchar sus carcajadas, producto de tus desventuras. Era tan buen confidente como Camus y tan entregado a su labor como cualquiera de tus chicos. Siempre tan serio, siempre tan centrado y gracias a un golpe de suerte ahora estaba de tu lado. Pero también sabias que era peligroso aceptar tu victoria, siendo un Juez, uno de los Espectros más poderosos bajo el mando de Hades... En cualquier momento (si es que aun su lealtad se encontraba en duda) podría llegar a traicionarte, dar tu vida a Hades.
Tenías muchas ganas de preguntarle por qué Hades le había mandado a matarte, así como también querías que te dijera la forma de pelear que usaría ese idiota, querías saber qué tipo de tácticas iba a usar, incluso querías preguntar acerca de los otros dos Jueces, pero no querías hacerlo. Era un arma de doble filo… ¿Por qué? Sencillo… parecería que solo eso era lo que te importaba, que lo que él sintiera te tuviera sin el más mínimo ápice de importancia, pero con el poco tiempo que habías estado con él habías llegado a apreciarlo. Lo que te tenia ilusionado había sido aquella técnica que viste que realizo para ti… era una técnica en la cual tenías que poseer la velocidad suficiente para realizarla, pero ya después la practicarías, tal vez, después de que le habías estado contando que todos te habían estado enseñando a pelear él quería hacer lo mismo para ganar tu confianza total, tonto… esa ya la tenía, aunque fuese peligroso.
-¿A qué viene a Star Hill?- te pregunto Shura
-Eso si que no- te dijo Ángelo -si alguien la va a esperar ese va a ser Radamanthys
-Como es su favorito, que te espere él- dijo Milo muy sentido
Comenzaste a escuchar las quejas de todos. Pero aun así estabas feliz, era la primera vez que escuchabas a todos llamarle por su nombre a Oficuo y no "traidor" o "usurpador". Le diste un ligero codazo a Radamanthys pero ya no estaba a tu lado, se encontraba peleando con Leo, Escorpión, Cáncer y Géminis menor, tal parecía que le gustaba ser en ese momento tú consentido y no iba a perder el tiempo de hacérselos saber a ellos.
-A ver chicos- les llamaste pero no te hicieron caso -chicos- de nuevo fuiste ignorada por todos -¡Hijos de su mal nacer ya cállense y pónganme atención!- todos se callaron y te vieron -ahora que tengo su atención... Vamos
-¿Contigo?- pregunto Camus
-¿Vamos a entrar contigo?- te pregunto Aldebarán como no creyendo
-Por favor. No pasa nada, además no está Shion ni Dhoko- dijiste
-Pues para luego es tarde- te dijo Milo mientras pasaba si brazo por encima de tus hombros
-Tarado- le comentaste y comenzaste a caminar, el resto de ellos te siguió de inmediato.
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La forma en la que miraban todo el sitio era símbolo de que jamás en su vida habían estado ahí. Comenzaste a subir las escaleras seguida de Radamanthys, les llamaste y con duda en la mirada de todos, comenzaron a subir. Ya te sabias de memoria aquellos pasillos a pesar de ser muy pocas las veces que habías estado ahí.
Abriste la puerta y te adentraste donde siempre te encontrabas con Athena. La comenzaste a llamar a pesar de que todos te miraban como si estuvieras loca, pero de ella jamás sentiste su Cosmo.
-¿Segura que no quieres salir?- preguntaste en voz alta
-¿Segura que no te pegaste en la cabeza?- te pregunto Shaka, le miraste de mala gana
-Es que es una tontería que este llamando a Athena estando tú aquí- te dijo Saga
-Ella esta aquí- dijiste y miraste a Radamanthys
-Deberíamos de obligarla a salir- te sugirió
-Ok- dijo Ángelo -ahora entiendo porque te has convertido en su favorito
-Simple- le respondió seguro Oficuo -soy mejor que ustedes
-Además de loco- le dijo -mira que también andar buscando a Athena cuando esta ahí a tu lado
-Es más, tú no deberías de estar aquí- le dijo Afrodita –pero claro, eso a ti eso no te importa
-Si ya lo sabes, para que preguntas- le respondió
-¡¿Qué estás haciendo?!- te pregunto Aldebarán alarmado
El sonido de un jarrón se escuchó estrellarse en mil pedazos. Seguido de otro más y otro. Miraste alrededor pero de ella no había señal alguna. Arruinaste las almohadas, las sabanas, las cortinas transparentes que cubrían la salida hacia aquel patio donde habías estado hablando con ella aquella vez. Todos te decían lo mismo, que el Patriarca te iba a colgar de la columna mas alta que estuviera en el Santuario.
-Este- tu ahora más fiel guardián te apunto una pintura
-¿Que con eso? ¿Aprecia esa pintura?- preguntaste algo cansada con tanto ajetreo
-Esta pintura fue un regalo personal para ella- te informo y junto con él te acercaste
-Ok- dijiste y sonreíste -destrúyela, hazla cachitos, quémala, rómpela... Haz lo que quieras con ella
-A la orden- te dijo. La tomo con una mano y con la otra concreto su ataque para eliminarla.
-¡Tú que la rompes y yo te envió a otra época!- escucharon una voz
-La orden de Athena es que la destruya, eso hare- respondió Radamanthys
-Yo soy Athena- se escucho
- Lo siento, pero mi Athena está a mi lado
-¡Eras, eres y seguirás siendo insoportable!- escucharon una voz que estaba molesta
-Hasta que te dignaste ingrata- dijiste encaminándote hacia aquel patio -Rada cielo, todavía no la dejes, tráete esa pintura de rehén- miraste a la Orden que parecía sorprendida -vengan conmigo
De nuevo estabas ahí. Es ese sitio con columnas y en medio una luz blanquecina de gran poder, te acercaste a ella y dirigiste tu palma hacia ella, esta deslumbro y de un momento a otro apareció aquella mujer.
-Radamanthys de Oficuo- le llamo -deja ese cuadro en su lugar ahora mismo
-No- respondió sin duda alguna, ella le miro furiosa
-Ahora lo ven- les dijiste -ella es la verdadera Athena, la de mito
-Hola muchachos- saludo ella a todos -es un placer estar de nuevo ante una Orden tan encantadora
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Bueno chicas, antes que nada y por adelantado Feliz día del Amor y la Amistad, hay un dicho que dice… Jamás hagas amistad con nadie de internet porque puede llegar a estar muy lejos de ti y eso haría que te sintieras mal. Gracias a todas mis amigas que gracias a este fic las conocí y que ahora son parte de mi vida. 3
Nos vemos para la próxima chicas, espero ya poder comenzar la batalla, así que cuando comienze por favor no me odien, todo tendrá un motivo y una razón. Se me cuidan, les mando un gran abrazo psicológico.
