Bueno chicas, esta vez no dire mucho… se que me van a odiar, pero creeanme se lo que estoy haciendo. Espero que no me vayan a intentar asesinar pero bueno… aquí les dejo la conti del episodio… esperando que sea de su agrado. Nos vemos para el próximo episodio.
~ 1 ~
Las explosiones resonaban en todo el sitio, aquel pequeño pueblo estaba siendo el blanco de diversión de ciertos Espectros, no había nada en ese lugar que ellos quisieran tomar, lo que era de suma importancia ya lo llevaban en mano, pero hacer destrucción era algo que venia en su interior, en su ser. Unas sonrisas ladinas adornaban sus rostros, se gozaban en e la destrucción que estaba provocando en ese sitio. Los gritos de todas las personas se escuchaban, muchas de ellos rogaban que no les hicieran daño, que tomaran las vidas de ellos pero no de sus hijos, que no les hicieran daño, que los dejaran en paz… no habían hecho nada malo, jamás se habían imaginado que en ese día cuando se levantaron por la mañana irían a ser atacados de una forma tan cruel.
Las explosiones se escuchaban por todos lados, las personas que aun sobrevivían se encontraban escondidas, rezando por que algún milagro ocurriera en ese momento, algo que los pudiera salvar, que salvara lo poco que les quedaban, ese poco llamado vida.
Uno de ellos se acerco a una joven madre que se encontraba escondida detrás de unos cestos llenos de arroz, trigo y azúcar, esperando a que eso la mantuviera escondida, tratando de hacer que el pequeño que llevaba en brazos cesara su llanto, pero todo lo que había estado intentando hacer parecía inútil, el pequeño no dejaba de llorar y aquellos dos habían descubierto donde era que ella se había escondido.
-Vaya, vaya, mira lo que tenemos aquí Partita- le llamo a su compañero que llevaba entre sus manos aquello que la mano derecha del Emperador había pedido
-Me parecen repugnantes- le respondió –acaba con ellos Luco- le ordeno a su compañero que se iba acercando poco a poco –al final del día… cuando el señor Hades domine toda la tierra estos patéticos humanos van a morir
-Como quieras- le comento mientras tiraba aquellos cestos al suelo derramando todo lo que había en ellos, la mujer abrazo mas a su pequeño, tratando de protegerlo o en su defecto… que no viera a la persona que iba a tomar la vida de él y su madre
La mujer se aferro a su pequeño en cuanto escucho un fuerte estruendo, la mirada de Partita fue de asombro. Miro hacia la dirección de donde había provenido aquel ataque, una fuerte onda de color morada negruzca que lanzo fuertemente a su compañero
-Miren lo que me encontré- escucharon hablar por primera vez a aquel que se atrevió a hacerles frente –unos intrusos
-¿Quién diablos eres?- le pregunto Partita, este solo se alzaba con una sonrisa ladina llena de orgullo
-¿Yo?- respondió mientras caminaba hacia donde estaban ellos, se colocó delante de la mujer –soy Mascara de Muerte de Cáncer, un Caballero Dorado de la guardia de la Diosa Athena
Al escuchar aquella división, ambos Espectros se mostraron mas que sorprendidos, molestos. Molestos por la única razón de que ya no iban a poder hacer nada, molestos porque ya no podían tomar mas vidas en sus manos, molestos… porque él solo representaba un gran peligro.
-¿Qué diablos estás haciendo aquí?- le pregunto uno de ellos
-Que te importa- le respondió Ángelo mientras con su mano escondida detrás de su espalda le hacía señales a la mujer para que se alejara –solo hazlo despacio, sin que se den cuenta- le susurro
-Gracias señor- le respondió de la misma manera
-Pero veo que ustedes se las están pasando de lo mejor
Apenas iban a pronunciar una palabra pero antes de eso Ángelo se lanzó hacia ellos, abriéndose paso al ataque, estos dos salieron disparados hacia unos metros más alejados, uno de ellos se estrelló contra el muro de una casa que se encontraba en ese momento en llamas y el otro fue a dar contra lo que quedaba de un corral ya vacío pero aun con aquel lodazal que usaban los puercos para jugar. Ángelo se despojó de su capa y trono los dedos de ambas manos.
-Es hora de empezar- les dijo
Lo que había hecho era tentar a la furia de esos dos Espectros. Estos se abalanzaron contra el santo de Oro de Cáncer, esté bloqueo la patada de uno de ellos con su brazo y detuvo el puño del otro con su mano, en el rostro de este Caballero una sonrisa se formo, se sabia que a pesar de ir contra esos dos, podría ganarles fácilmente. Pero estos dos Espectros no iban a dar su mano a torcer, mas cuando solo se estaban enfrentando a un solo enemigo. Los golpes de ambos iban a diestra y siniestra, Ángelo a cada momento tenía un poco más de dificultades pues sus enemigos iban aumento la velocidad de todos sus ataques, aun así no iba a dar su brazo a torcer. Los golpes de sus enemigos eran más fuertes que al principio, solo se dedicaba a defenderse, pero llego en un punto en que no quiso ser más el saco de entrenamiento de esos dos, así que de pronto hizo explotar su Cosmo alejando a sus dos oponentes, al primero de ellos lo alejo con una rafa de viento dejando solo a su alcance a Luco, este se mostró sorprendido al ver delante de él la sonrisa socarrona de Cáncer para después sentir como el puño de este daba de lleno en su rostro, ahora era el turno del Caballero de Athena demostrar que así como podía recibir golpes podía darlos aún mejor que ellos.
En ese momento Partita se lanzó contra Ángelo para ayudar a su compañero que no la estaba pasando bien en ese momento, de esto el Caballero de Cáncer se dio cuenta de esto, así que apenas donde se dio cuenta de que el otro se iba a unir lo detuvo con una patada que lo alejo, Luco no se quedo solo observando, así que después de que Cáncer esquivo su puño y este le planto una patada que lo alejo para que se estrellara en una pared de roca, cuando Partita se puso de pie Ángelo ya se encontraba detrás de él.
En esta ocasión el oponente de Ángelo era un poco mas poderoso que el otro que ahora se encontraba tomando un corto descanso, pero eso no impidió que Cáncer diera su brazo a torcer, eso fue mas un alicante para demostrarle que él era aun mejor si este se mantenía presionado. Partita a diferencia de su compañero era que este si podía asestarle uno que otro golpe al Cangrejo pero esto lo estaba pagando caro, los golpes que ambos se daban eran veloces, aunque mas por parte del guerrero de Athena.
Un solo descuido lanzo a Ángelo hacia el suelo, alejándolo de Partita pero en cuanto se iba a lanzar de nuevo hacia este Espectro fue detenido por algo, miro hacia el suelo, se dio cuenta de que el suelo se encontraba floja, similar a la arena movediza, de un solo impulso saco su pie de ahí pero en ese momento Luco lo lanzo de un golpe a estrellarse contra una pared de una casa que también se encontraba en llamas, Ángelo salió de ahí disparado contra Luco que se había atrevido a ponerle la mano encima pero antes de llegar con él fue detenido por Partita, quien le dio un puñetazo en el rostro, de un momento a otro Cáncer se encontraba siendo golpeado por ambos, este hizo estallar su Cosmo, su armadura comenzó a brillar, signo de que ahora si iba a pelear en serio y que esos dos no tenían nada que hacer.
Ahora se dedicaba a detener el golpe de uno mientras que golpeaba al otro. Era todo una danza de golpes que iban y venían de un lado a otro, uno que otro pueblerino se había quedado ahí, simplemente porque el temor de escapar y perder la vida se había apoderado de ellos, pero estaban siendo testigos de tan maravilloso combate para sus ojos, aun así eran pocas las cosas que podían ver, siendo las caídas lo más seguido que podían observar. Ángelo no la estaba pasando bien, eso dos espectros era demasiado fuertes para su gusto, así que sin más se dedicó a atacar y a defender al mismo tiempo, tenía que mantener la atención en ambos, pues sabía que si solo llegaba a tener un solo descuido iba a ser perjudicial para él.
Los golpes se resoban con gran fuerza en todo el sitio, las personas que habían logrado esconderse se encontraban muy asustadas, tenían alguno de ellos, la esperanza de que ese guerrero con armadura dorada fuera capaz de salvarlos de esos tipos que habían llegado sin previo aviso. Ángelo tenía que poner un "hasta aquí" a los golpes de esos dos, además quería saber el porqué de la presencia de esos dos en un pueblo de civiles.
Ángelo hizo explotar su Cosmo, la armadura comenzó a brillar de una hermosa manera, la suerte estaba de su lado pues este brillo cegó momentáneamente a los dos oponentes, uno de ellos… Luco dio unos pasos hacia atrás, pues este había recibido una mayor cantidad de luz en sus ojos, esto lo aprovecho Cáncer, él sería la primera persona que caería a los pies de Ángelo. Con la velocidad que caracteriza a un Caballero Dorado, Ángelo se lanzó contra este tipo, le dio una patada en la barbilla de su oponente el cual se elevó unos metros, en ese momento Cáncer tomo impulso con sus piernas para colocarlas alrededor de la cintura de su oponente para aplicar tranquilamente sus Tenazas de Cangrejo, no hizo el daño que deseaba hacer, pues se contuvo pero si lo necesario para que no se pudiera poner de pie unos días, antes de que este cayera al suelo lo mando a estrellarse contra lo que quedaba de una casa humeante, uno menos.
Una sonrisa de autosuficiencia se formó en su rostro, se sabía ganador, pues uno menos era una mayor ventaja para él, apenas se dio la vuelta para atender al otro contrincante salió disparado hacia esa misma casa en donde estaba descansando aquel tipo, la tiara que adornaba su rostro cayó al suelo, su mirada se tornó furiosa, si había algo que le molestaba era que lo atacaran por la espalda y ese Partita iba a ser el blanco de la furia de Ángelo. Este se abalanzó contra aquel Espectro, pero Partita sabia cada movimiento que Ángelo iba a realizar, pues había estado viendo la pelea que había tenido segundos antes con su compañero y aliado. Esquivaba cada uno de los golpes de Ángelo, provocando que la furia de este aumentara.
Ese era el peor error del cangrejo, pues al aumentar su furia sus golpes eran más fáciles de predecir. Los golpes que este Espectro eran mas fuertes y la mayoría de estos siempre impactaban en el cuerpo del Santo de Oro. Pero Ángelo dijo un hasta aquí… aumento su Cosmo y con mucho esfuerzo se avalanzo contra su oponente, los golpes que ambos se repartían entre ellos eran fuertes, precisos, uno de estos dio muy fuerte en el lado derecho del cuerpo de Ángelo, sintió que algo trono, llevo su mano para mitigar el dolor pero de poco le valió ya que el otro que se encontraba supuestamente desmayado le ataco por la espalda. Cáncer cayo al suelo, miro fieramente a sus dos oponentes, sonrió de lado, su armadura comenzó a emitir un fuerte brillo y después lo que siguió fue algo que nadie esperaba.
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-¿No crees que estas siendo demasiado estricto con ella?- escuchaste que Shaka le pregunto a Radamanthys
-No te metas Virgo- le respondió mientras bloqueaba una patada tuya y te lanzaba hacia atrás
-No me estoy metiendo- le dijo –tu sabes lo que haces, pero solo estoy dando mi opinión
-Guárdatela- le dijo mientras te tomaba del tobillo, de nuevo había bloqueado tu patada y te arrojo ahora más lejos
-¿Cómo puede defenderse?- pensaste mientras te ponías de pie –yo no puedo hablar y pelear al mismo tiempo- continuaste pensando
Sin más corriste hacia donde estaba Radamanthys quien aún se encontraba hablando con Shaka, Afrodita y Aldebarán solo permanencia en silencio, como siempre… solo se dedicaban a verte entrenar.
Activaste sutilmente tu Cosmo y directamente usaste aquella técnica, te lanzaste como rayo hacia Radamanthys, este se dio cuenta y se alejó un poco, cuando te detuviste un enorme huevo en la tierra se había formado, signo de todo el poder que llevabas en esa primera ráfaga, los Caballeros comenzaron a toser debido a la tierra que se había levantado, miraste a tu maestro (en ese momento), comenzaste a correr mientras alzabas tu mano, en ella poco a poco se comenzó a formar aquella orbe en la que tanto habías trabajado, diste un salto y Radamanthys cayó en tu trampa pues lanzo sus lanzas hacia la derecha, usaste de nuevo aquella velocidad y te colocaste a la izquierda, lanzaste la orbe mientras las tres pequeñas esferas te rodeaban, apuntaste tu mano hacia Radamanthys y las esferas salieron disparadas hacia su persona, de nuevo te colocaste atrás de él y una vez más aquella gran orbe se formó en tu mano para golpearlo. Te alejaste usando una última vez aquella velocidad que te daba aquella técnica y apareciste unos pasos delante de Shaka.
-¿Eso es todo?- te pregunto Radamanthys quien se encontraba de pie, exactamente, a lado de su pie derecho el gran cráter de tu técnica –pensé que ya habíamos mejorado esa velocidad
-Eso no es justo- le dijiste mientras caminabas hasta estar a unos centímetros de él –yo te ataque con todo
-Pero eres lenta- te dijo y miro hacia donde estaban los demás -¡Virgo, Piscis, Tauro!
-¿Ahora qué?- pregunto Aldebarán
-Van a atacar a Athena con todas sus fuerzas- ordeno
-¡¿Cómo?!- preguntaste -¡eso no es justo! ¡es trampa!
-A ver si así puede mejorar su velocidad- te comento y miro a tus compañeros -¿quieren que los traiga de las manitas?
-Qué carácter te cargas- le susurro Afrodita con cuidado de que lo escuchara
-Cállate y ponte a trabajar
-¿Y tu que vas a hacer?- le pregunto Aldebarán
-¿Yo?- viste que sonrió –Athena peleara contra todos nosotros
-¿Qué yo que?- preguntaste –ay no, ya me chingue
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Ahí te encontrabas, ahora tenias que esquivar los ataques de ráfagas de aire que provocaban los puños de Aldebarán, los rayos de Shaka, las lanzas de Radamanthys y las rosas de Afrodita. Te encontrabas realmente cansada, ya con uno tenias como para que otros tres se unieran a la fiesta.
Diste una vuelta hacia atrás para esquivar el puño de Aldebarán que se estrelló en el suelo haciendo un gran cráter, diste una pequeña vuelta con ayuda de tus rodillas para poder esquivar el ataque de Shaka al cual alejaste de ti con una de tus Orbes, él lo esquivo. Diste dos marometas hacia atrás esquivando la Gran Caución de Radamanthys y a él lo atacaste con tus tres esferas de fuego, como siempre también las esquivo. Por ultimo viste que Afrodita te lanzo dos flores rojas las cuales detuviste con tu muro y lo deshiciste, sentiste algo, una opresión en tu pecho y miraste hacia un punto en la nada, de lo que no te percataste fue de un segundo ataque de Afrodita.
Este se elevo de un salto, las rosas rojas lo comenzaron a rodear y las dirigió hacia ti, Radamanthys y Shaka te gritaron en ese momento te diste cuenta de que no podrías parar el ataque de Afrodita, aun así invocaste tu Muro Estelar, sabias de antemano que se iba a destruir y que el ataque de Piscis no solo era hermoso sino también destructivo. Te alejaste unos pasos hacia atrás y cerraste los ojos, esperando el golpe. Escuchaste que tu muro se destruyo, el golpe era inevitable.
-Muro de Cristal- escuchaste que invocaron, además del sonoro ruido de las rosas destruirse contra ese muro -¡¿otra vez?!
-Pero…
-¡Nada de peros!- dijo aquella voz llena de poderío
-Solo estamos entrenando, deberías de agradecernos- escuchaste que dijo Radamanthys
-Shion- le llamaste mientras lo tomabas de la mano, te vio –no es culpa de ellos
-¿Otra vez?- te dijo mientras se soltaba de tu mano y de entre una de sus mangas saco un pañuelo y comenzó a secar el sudor de tu frente -¿Por qué insistes en ponerte en peligro?
-No es eso- le dijiste – te dejaste consentir –es solo que aún no tengo todo mi Cosmo despierto, aun batallo demasiado
-¿Cómo lo sabes?- te pregunto y miro a los demás
-¡No hemos dicho nada!- grito Aldebarán y los demás asintieron
-Eso lo supe después de que me puse a pensar por qué se me dificulto aprender algo tan básico como controlar mi Cosmo- comentaste –no soy tan tonta
-Eso lo se mi niña- te dijo Shion –ustedes- miro a los demás –estarán castigados
-¿Otra vez?- escuchaste que dijeron todos los presentes
-¿Ángelo?- preguntaste llamando la atención -¿ya llego?
-Aun no- te respondió Shion -¿Por qué?
-Es que sentí que le paso algo malo- dijiste –por eso me distraje del ataque de Afrodita, por eso no pude esquivarlo…. ¿Me harías un favor?- le pediste a Shion, el asintió –cuando llegue quiero que me avises
-Así lo hare- te dijo Shion
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-Arriba- te movía ligeramente Radamanthys –Athena, es hora
-¿Qué hora?- preguntaste mientras te escondías entre las sabanas
-Las 6 de la mañana- te dijo
-Aun no, yo me levanto hasta las 9- dijiste y te volviste a acomodar
-Llego Cáncer
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Abriste la puerta de un solo golpe, miraste a todos lados y viste que Ángelo se encontraba sentado en una cama a su lado Calandra tratando de curar las heridas que tenia en su cuerpo, se veía que Calandra estaba discutiendo con él.
-¡Déjame en paz!- le grito Cáncer -¡me duele!
-¡Ya cállate!- le respondió ella
-¡Te matare sino me dejas!
-¡No te tengo miedo!
-¡Deberías!
-Déjame hacerlo Calandra- pediste y le retiraste las vendas de las manos de ella
-Mejor sigue tu Calandrita- le pidió Ángelo, viste que ella sonrió –Calandra, hare todo lo que digas…
-¿Podrías preparar el desayuno para Ángelo?- pediste y ella accedió muy sonriente
No dijiste nada de nada, solo te dedicaste a limpiar todas las heridas de Ángelo, cada raspón, cada golpe. Untaste árnica y más ungüentos en los moretones, vendaste su costado derecho, se encontraba muy lastimado pero gracias a la suerte de que sabía pelear muy bien se protegió de que las costillas fueran rotas y en el peor de los casos que esos huesos se incrustaran en algún órgano. Escuchabas de vez en cuando uno que otro quejido de los labios de Ángelo pero no dijiste nada.
Shaka, Saga, Radamanthys, Camus y Milo se encontraban dentro de aquella habitación, todos se encontraban en silencio, poco tiempo después llego Calandra con una charola junto con el desayuno que le habías pedido.
Lo miraste fijamente, al principio él desviaba al mirada hacia su brazo que se encontraba vendando, levantaste su rostro delicadamente con tu mano para que te mirara fijamente, le sonreíste y posaste tu mano en su rostro.
-¿Qué te paso?- preguntaste en susurro, aunque sabias que todos ahí te habían escuchado
-Dos Espectros de Hades- te dijo –aun así, pude ganarles….
Ya no lo dejaste hablar, solo lo abrazaste. Apenas había peleado con dos Espectros de los cuales podías deducir que eran muy fuertes, tanto para que hayan dejado de esa manera a Ángelo, siendo él uno de los más fuertes. Aunque para ti todos los Caballeros Dorados eran fuertes. Ángelo no dijo nada, ni los demás Caballeros ni Calandra, solo te abrasaste a Cáncer agradeciendo que hubiera llegado con bien… con vida.
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~ 2 ~
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-Esto no se va a quedar así- comentase mientras caminabas de un lado hacia el otro en la Sala Patriarcal -¡juro que esta me la va a pagar Hades! ¡Y con intereses!
-Tranquila hija- te llamo Dhoko -¿quieres sentarte? Pareces leona enjaulada
-Déjala en paz Dhoko- te defendió Shion –aun así, ella tiene razón. Esto demuestra que los Espectros de Hades son más fuertes que los…- callo en el momento en que no solo sintió tu mirada sino la de los 14 Caballeros Dorados –Aun así, podrán ser más agiles o inteligentes…- de nuevo esa mirada de todos, carraspeo su garganta –no debemos dejarnos sorprender por los Espectros de Hades, si atacan en grupo nos podrían ganar
-Aja- respondiste restándole importancia –Shion no le eches mas leña al fuego, pero pasando a lo otro… chicos, con esto la Guerra ha iniciado por completo
-Mi Lady- te llamo Mü –me es necesario llevarme las armaduras doradas a Jamir
-¿Para que?- le preguntaste –ahora mas que nunca nadie debe de estar sin una armadura, no cuando el peligro esta latente.
-Athena- te volvió a llamar mientras se colocaba frente a ti –escuchame un momento por favor- poso sus manos en tus hombros –hemos peleado contigo, a tu lado mucho tiempo, no hemos tenido descanso alguno desde que llegaste. Las armaduras están muy lastimadas
-Pero…
-Espera- te interrumpió –tienes que saber que los ropajes tienen grietas y si no las arreglo no duraran mucho en batalla, las perderemos y con ello pondríamos nuestra vida en peligro
-Pero se supone que están mejoradas, con mi sangre es imposible…
-Es bueno, pero aun así no podemos estar así- te pidió, alejo sus manos de ti y se arrodillo –diosa Athena, le pido autorización para poder llevarme las armaduras a Jamir y ahí poder repararlas
-¿Todas?- preguntaste
-Desde Aries hasta Oficuo- te dijo y miraste al suelo, dejaste salir un suspiro
–Esta bien
-Gracias mi señora
-Pero no iras solo- le comentaste y te miro sorprendido –deja que vea quienes pueden ir y cuando lo sepa te podrás ir
-Pero…
-Pero nada, es mi orden, mi condición para que te las lleves- comentaste y miraste a los demás –en cuanto a ustedes, no salen de aquí sin mi permiso y sin armadura, el que salga me las va a pagar con intereses
-Lo que digas
-En especial tu Ángelo- le respondiste cuando te respondió –y lo estoy diciendo en buena onda, no me van a querer ver enojada de verdad
-En lo absoluto- escuchaste que dijeron Oficuo, Piscis, Virgo, Acuario y Escorpión
-¿Qué les pasa?- les preguntaste, ellos negaron –raros
Saliste de ahí y te dirigiste a tu habitación, no sabias porque, pero últimamente te sentías muy cansada, sin ánimos de hacer nada, ni siquiera pelear. Solo querías dormir y dormir y no saber nada de todo lo que te rodeaba, sobre todo de esa guerra que se avecinaba, es mas… ya se encontraba en la vuelta de la esquina.
Te dejaste caer en la cama y cerraste los ojos, no querías saber nada de nadie en unas horas.
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Mü se encontraba mirando las cajas con las armaduras que se encontraban en la entrada de su templo, una a una fueron llegando, una detrás de otra.
-¿Estás seguro de esto?- escucho que le pregunto Radamanthys mientras que él seguía muy ocupado mirando cada caja
-Tengo que hacerlo- le respondió sin dejar de ver la caja de Leo –no podemos estar en desventaja contra Hades- le miro de reojo
-Tienes razón- se unió la voz de Milo –si supiéramos mas de ellos no estaríamos tanto en desventaja, no se… si conociéramos algún punto débil
-Ya cállense los dos- se unió Kanon con su hermano, ambos dejaron caer su caja al suelo –este animal aun esta entre Athena y Hades
-Así que no dirá nada, ni siquiera aunque lo persuada Shaka o Mü- termino de hablar su hermano Saga
Poco a poco todos los Caballero fueron llegando a la entrada del Templo de Aries dejando cada uno su ropaje correspondiente, aun así, nadie se iba de ahí, confiaban en su amigo Mü, pero dejar la armadura como si nada no era algo que a ellos le gustaran mucho. Toco el turno de verificar la armadura de Oficuo, aunque el portador de esta estaba negado en siquiera dejar que Mü la viera siquiera de lejos. Dejo salir un suspiro después de una batalla de largos minutos de espera y se retiro de ahí, pero solo unos cuantos centímetros. Mü toco ligeramente la caja y esta dejo salir el tótem dorado que resguardaba celosamente dentro de su interior. Miro como solo el forjador de armaduras podía hacerlo, detallo cada centímetro de aquella legendaria armadura, Radamanthys no le quitaba la mirada encima al Carnero. Sus brazos cruzados sobre su pecho solo escondían la impaciencia que aquel Guardián de la primera casa le estaba provocando.
-Muy bien- rompió el silencio mientras daba una mirada de nuevo a todos los tótems dorados –así como están… Son un asco
-¿Así o mas directo?- susurro Milo
-Sobre todo la tuya Radamanthys- le dijo directamente –estuvo mucho tiempo escondida, así que es la mas devastada y no me mires así
-No te estoy diciendo nada- le respondió Oficuo
Cada uno de los presentes encendió su Cosmo para que su tótem correspondiente volviera a guardarse dentro de su caja. Con ayuda de su telequinesis, Aries reunió todas las armaduras hasta forma una circulo, estas comenzaron a girar a su alrededor, poco a poco estas fueron tomando velocidad hasta llegar a un punto en el que los presentes solo vieron un destello que los obligo a cerrar los ojos, cuando los abrieron las cajas de las armaduras ya no se encontraban presentes en ese lugar.
-Bueno amigos míos- comento Mü –es hora de que me vaya también, tengo que arreglar estas armaduras cuanto antes
-Athena dijo que no podías ir solo- le recordó Aioros
-El tiempo apremia- comento seriamente –en esta ocasión tendré que ir en contra de la voluntad de Athena- menciono dirigiendo su mirada hacia los aposentos de Athena que se podían ver desde ese lugar
-Te a colgar vivo- le dijo Afrodita –créeme, cuando se enoja….
-Decir que esta emputada se queda corto- completo Camus
-Aun así, prefiero eso a tener que perder tiempo que en esta ocasión no nos sobra
-Fortalecer las armaduras debe de ser tu prioridad- escucharon la voz de Radamanthys –las Sapuris del ejercito de Hades son mas fuertes porque están hechas con una aleación diferente, los minerales del Inframundo son extraños, pero tienen una debilidad
-¿Y esa es…?- pregunto impaciente Aldebarán
-Que jamás se han arreglado, en el ejército de Hades no hay nadie que se dedique a forjar las armaduras o repararlas
Dicho esto, el joven signo de Oficuo se alejo, solo sus pasos resonaban en el interior del Templo de Aries, los jóvenes dorados sonrieron, poco a poco aquel que llamaban "traidor" y "usurpador" iba demostrado a quien estaba dando su lealtad y su confianza. Aries se despidió de los demás y en un abrir y cerrar de ojos desapareció de ahí para poder encaminarse a Jamir con un solo propósito…. Hacer de esas armaduras las mas poderosas de todos los tiempos.
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-¿Entiendes que es que le tienes que hacer?- pregunto Hades que se encontraba sentado en la silla que le correspondía
-Así es mi señor- respondió aun arrodillado con la mirada clavada en el suelo –no se preocupe, tenga por seguro que hare la misión con éxito
-Los otros dos fueron unos inútiles- comento mientras colocaba su barbilla en su mano, desvió la mirada hacia la ventana –a pesar de que recuperaron el cofre sufrieron una paliza de uno de ellos, son tan patéticos- salió un suspiro de sus labios –lo favorable aquí fue que el chico de Athena no se dio cuenta de eso
-Tenga por seguro señor- le interrumpió –que no tendrá problemas con este encargo
-Eso espero- sonrió y se puso de pie –Kagaho de Bennu… mátalo
-A la orden señor- respondió alzando la mirada por primera vez
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Estabas sentada en una columna que se encontraba caída, el viento jugaba con tus cabellos, los cuales se interesaban en tapar tu mirada, querías ver a todos los Caballeros que estaban en el Coliseo entrenando, tenias que mandar con Mü aquellos que le ayudaran y que no le entorpecieran su misión.
-¿Cómo estas "-.-"?
-Dita- le llamaste –bien, solo…. Eligiendo
-¿Para?- tomo asiento a lado de ti, miro a todos –no creo que ninguno de ellos pueda ayudar a Mü, es muy especial
-¿De verdad?
-Solo Kiki podría ayudarlo- te dijo y le miraste feo –oye, se que no lo quieres enviar, solo era un comentario
-Pues guárdatelo para ti- le dijiste –yo no quiero sufrir bajas, no me lo perdonaría
-Pero no servirá de nada- te dijo –oye… te lo diré, de cualquier manera lo ibas a saber tarde que temprano
-¿Qué?- le miraste fijamente
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Entraste echando lumbre al Despacho de Shion, este se sorprendió al verte entrar de esa manera, tus gritos se escucharon en todo el lugar, Shion trataba como siempre de calmarte mientras que Dhoko solo te veía divertido como era que imaginabas acabar con ese Carnero del demonio que había decidió desafiar tus ordenes, de verdad que tenía pantalones para hacerlo, así que por esa razón debía de estar mas que preparado para enfrentar tu furia.
-¿Quieres calmarte un poco?- te propuso Shion que se encontraba recargado en el escritorio con una mano sobre su cabeza
-Déjala Shion- le pidió Dhoko
-Esta histérica- le comento mientras aun continuabas gritando y caminando de un lado a otro, Dhoko sonrió con aquella ternura que solo un padre podía tener
-Es divertido verla así, siempre me alegra el día de una forma u otra
-Y a mí me provoca dolores de cabeza y migrañas- susurro –Niña ya, tranquila
-¿Cómo es que hozo en desafiar mis órdenes?- preguntaste tétricamente, tanto así que a ambos Caballeros les recorrió un escalofrió -¿Quién se cree que es?
-Aries, el alumno de Shion- te comento Dhoko –por eso cree que puede hacer todo lo que quiera, incluso desafiar tus ordenes
-Cállate Dhoko- le respondió Shion pues sabía que estaba condenando a su alumno
-Pero juro que me las va a pagar y todas juntas, esta si no se la voy a pasar
-Ya Athena cálmate- te pidió Dhoko –te vas a morir de un infarto antes de la pelea decisiva
-Me las va a pagar, de esta juro que no se salva- susurraste a pesar de que Dhoko te tenia abrazada a él
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Solo se escuchaban los ruidos intensos de algo golpeando un metal, el repicar era seguido y continuo. Hermosas chispas salían de cada golpe que el joven herrero daba, el polvo que rodeaba aquel sitio se asemejaba a los colores del arcoíris, el lugar era oscuro y eso le daba un hermoso toque a aquel fenómeno que se estaba registrando en ese sitio. Se encontraba arrodillado, paso una de sus herramientas a su mano derecha, con su antebrazo izquierdo limpio el sudor de su frente, desvió la mirada a donde se encontraba la caja de la armadura de Oficuo, dejo las herramientas en el suelo y se encamino hacia ella, busco entre una de sus bolsas de su pantalón, saco un pequeño frasco de hermoso mirar, ese frasco se lo había dado Shion por orden de Athena, pues esta chica no quería que ninguno de sus Caballero estuviera desprotegido sin su armadura divina.
Toco ligeramente la caja y el tótem apareció de un momento a otro, Mü vertió la sangre de manera delicada sobre aquella figura con mucho cuidado de que todo quedara cubierto al menos con un fino hilo de sangre de la joven diosa. Regreso a su trabajo con el tótem de Acuario mientras una luz inundaba todo el lugar, la sangre de "-.-" estaba haciendo el trabajo, proteger, dar mas poder y un nuevo diseño a la armadura de Oficuo. Pronto terminaría con todas esas armaduras y regresaría con ellas al Santuario para regresarlas a sus dueños.
Así dieron paso las horas a los días y esto a dos semanas en las cuales Mü se había dedicado en cuerpo y alma a todas las armaduras de sus compañeros, ahora solo le faltaba una: la armadura de Aries.
El cielo se nublo de un momento a otro, era algo de lo que el Carnero Dorado no se dio cuenta, pues estaba a punto de comenzar a fortalecer su armadura. Tomo el martillo y el cincel entre sus manos, a punto de dar el primer golpe pero este se quedo a unos cuantos milímetros de tocar el tótem, miro de reojo hacia la ventana que había en aquel lugar carente de vidrio alguno o una cortina, dejo sus herramientas en el suelo y se acerco hacia ese lugar.
Afilo la mirada hacia lo lejos, en un camino en especial, aquel que llevaba a donde él se encontraba, esta persona no era una persona normal. Era una que poseía el poder de despertar el Cosmo, uno muy agresivo, la mirada de Mü era fiera y su cuerpo se tenso al máximo… no era una simple persona que sabia usar el Cosmo… era un Espectro. Elevo su Cosmo y sus cabellos ligeramente se movieron, dio la vuelta y comenzó a caminar hacia el exterior para poder recibir a su invitado, un brillo le rodeo y su armadura lo cubrió.
Se masajeo un poco su cuello y comenzó a tronar los nudillos de sus manos, tenia que estar listo, porque de antemano sabia que no solo era uno, sino varios los que le acompañaban.
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~ 3 ~
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Solo escucho la orden de uno de los tantos soldados al mando de Hades antes de que se le abalanzaran. No hico el mínimo esfuerzo, el Muro de Cristal se alzó y los detuvo antes de que siquiera lo pudieran tocar, los miro a todos, poco mas de 20 soldados, chasqueo los dedos y de un momento a otros desaparecieron del lugar.
Unos aplausos se dejaron escuchar por el sitio, aquella persona había llegado ya. La mirada de Mü aun se mostraba fiera, dispuesta a no dejarse intimidar por el invitado. El cual portaba una Sapuri negra al igual que las otras Sapuris. Unas alas adornaban a estas, eran aun mas largas que las que adornaban las de Sagitario, tal vez seria porque las de ese Espectro se encontraban en un ángulo mas bajo. Una tiara adornaba su rostro, aun así no se veía muy imponente, lo que destacaba de él era que su Cosmo era fuerte y eso que aun no mostraba su poder al máximo.
-¿Quién eres?- pregunto desafiante Mü sin abandonar en ningún momento su pose de defensa
-Soy Kagaho- respondió mirando fijamente al Carnero de oro –tú debes de ser el Guardián de la Primera casa ¿me equivoco?
-No- respondió secamente –soy Mü, el Caballero Dorado de Aries, guardián personal de Athena
-Ya veo- susurro entre dientes –uno de los favoritos de la diosa esa- comento –ya veo que es verdad lo que dice el señor Hades- dijo, Mü no dijo nada y espero a que su oponente continuara –Athena es una idiota si cree que con estar cerca de sus Caballeros con eso les da la ventaja
-Podrás decir lo que quieras de mi- le susurro amenazadoramente -¡pero no permitiré que insultes a Athena en mi presencia!- le grito
-Vaya, se enojó- le respondió en susurro –que empiece el juego
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Una gran onda de aire se dejo sentir, destruyendo las rocas que se encontraban cerca de ese lugar. Los puños de ambos guerreros habían chocado, dando solo una pequeña muestra de su poder. Ambos puños luchaban el uno contra el otro con tal de demostrar quien era el mejor de los dos, el mas fuerte, pero sorpresivamente… sus fuerzas eran similares y eso eral algo que no debía de estar pasando y Mü lo sabia.
Se alejaron de un solo salto para tomar de nuevo una nueva carrera y comenzar a enfrentarse entre ellos, los golpes que ambos se daban entre si eran fuertes, eran precisos y llenos de poderío. Las patadas de uno y de otro era bloqueados con gran agilidad, solo tenían que esperar que uno de ellos bajara su guardia para poder tomar ventaja. Y esa ventaja la tomo Kagaho.
Pues después de que Mü le dio un golpe, este se agacho a la mayor velocidad que pudo para tomar tierra en su mano y arrojarla a los ojos del Carnero Dorado, esta no cayo directamente en sus ojos pues los bloqueo pero si le molesto y le obligo a bajar la guardia para poder darle ventaja a su enemigo. Una aura dorada cubrió el cuerpo de Aries y alzo su mano para poder invocar su ataque, pero no pudo hacer nada, solo se quedo suspendido, de esa manera, lo único que podía mover eran sus ojos, incluso vio sorpresa en el rostro de su oponente, una risa se comenzó a escuchar en todo el lugar.
-Así que… ¿este es Mü? ¿el caballero que posee la mayor telequinesis? ¿del que tanto he oído hablar?
-Miu- escucho que hablo Kagaho -¿Qué estas haciendo aquí?
-Solo ayudando, he sido enviado por el señor Minos- le respondió aquella voz que se encontraba escondida en el lugar.
-Largate- le respondió aquel Espectro –esta es mi pelea
-Au así- de pronto una fuerte luz se apareció a lado de Kagaho, poco a poco se fue revelando quien era -… es una orden directa del señor Minos y permíteme recordarte una cosa Kagaho….- este le miro desafiante –aun eres un Espectro y no un Juez, así que las ordenes del señor Minos están por encima de las tuyas
Miro a Mü y sonrió… este Espectro era diferente a su oponente, pues su Sapuri era un poco llamativa, sobre todo esas alas de Mariposa que llevaba en su espalda. Alzo la mano y Mü sintió que era liberado de aquella terrible prisión a la que estaba sometido. Cayo de rodillas. Alzo la mirada y se dio cuenta… tendría que pelear con dos Espectros… aun así… tenia que ganar.
-Soy Miu de Papillon- se presento –he escuchado mucho acerca de ti Mü de Aries. Eres el Caballero que posee los poderes de telequinesis mas poderosos de toda la Orden Dorada
-No me sorprende que sepas de mi, nosotros también sabemos acerca de ustedes- mintió solo para no dejarle tomar el control
-Veo que el traidor de Radamanthys ha abierto la boca- dijo con fiereza Kagaho –en verdad que se vendió a Athena
-Solo decidió pelear por la verdad- le respondió Aries
-Basta de charla- dijo Miu y se encaro a Aries –quiero pelear contigo, aquí y ahora
Dicho esto se abalanzó contra Aries, pero Kagaho no se quiso quedar atrás, ya que esta era su pelea y Miu solo se había colado en ella. Ahora Mü no solo tenia que cuidarse de Kagaho sino también de otro mas que había llegado. Aun así, parecía que Mü estaba llevando un buen control del combate, pero como siguiera así terminaría siendo el primero en cansarse.
Bloque la patada de Kagaho con su antebrazo y con su palma bloqueo el puño de Miu, elevo su Cosmo para poder alejarlos y aparecer detrás de Kagaho, comenzó a golpearlo con toda la velocidad que podía, esquivo una patada de él que iba directo a su rostro y apareció a su espalda para darle un golpe y sacarlo unos metros lejos de ahí. Pero eso le basto para poder distraerse del ataque de Miu, el cual lo alejo con el poder su telequinesis, Mü se percató ya tarde de eso y solo pudo esquivar aquel ataque de su oponente, no sin antes salir herido, pues una de sus mejillas recibió un corte el cual de inmediato comenzó a sangrar.
Miu dibujo una sonrisa en su rostro, pues ahora tocaba el turno de él de enfrentarse a Aries. Alzo la mano y su ataque salió disparado hacia el Caballero de Athena, este se tele trasportó hacia otro sitio pero en ese lugar ya lo estaba esperando Kagaho quien lo recibió con unos buenos golpes, de nuevo se volvió a tele transportar pero en esta ocasión Miu lo esperaba ya con su ataque de Hadas que impacto de lleno en el cuerpo de Mü que lo mando a volar unos metros hacia atrás.
Mü ataco con una gran velocidad posicionándose detrás de Miu el cual recibió una lluvia de golpes para ser rematado con una fuerte patada que lo mando a volar hasta estrellarse contra un pilar de fuerte roca, Kagaho tenía la oportunidad de atacar a Mü por la espalda pero Aries se adelantó a ese movimiento y evoco su Muro de Cristal para después quitarlo con un solo movimiento de su mano, tomo en un solo segundo una decisión, dio un salto y elevando su mano evoco su técnica Revolución Estelar, Kagaho la recibió de lleno y salió disparado contra otro pilar de roca, pero eso le dio la oportunidad a Miu, el cual uso su telequinesis para frenar los golpes de Mü, para dejarlo indefenso.
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Mü se encontraba respirando agitadamente, apoyo su mano en el suelo… mirando a sus dos oponentes, los cuales no se encontraban en mejores condiciones que él, tal vez el que Miu estuviera delimitando sus golpes y sus movimientos le estaba dando la oportunidad a él y su compañero para sacar ventaja e eso, pero eso no iba a servir de mucho por largo tiempo, su oponente no era solo un Caballero Dorado… era el Caballero de Oro de Aries, el Caballero con los mayores poderes de telequinesis de toda la orden Dorada.
Si eso seguía así, Mü sabía muy bien que iba a terminar perdiendo no solo el combate… sino hasta podría perder aquellas armaduras que con tanto trabajo había estado reparando. Miu de nuevo volvió a tomar la batuta del combate y se lanzo contra Mü, este apenas podía esquivar los golpes de Papillon pero poco después se le unio Kagaho, ambos poseían su Sapuri ya con muchas grietas debido a los golpes de Aries y una que otra ruptura, en el caso de ambos… las alas de sus Sapuris se encontraban rotas.
-¿Cuánto tiempo más vas a estar haciendo de rogar Mü?- le pregunto Miu –solo deberías dejar de pelear y tu agonía terminara
-Jamás- respondió él
-No importa cuánto trates, esas armaduras no van a salir de aquí- le dijo Kagaho y Mü se molestó al escuchar eso
-Eso lo veremos
Hizo elevar su Cosmo, tanto que su armadura comenzó a brillar hasta cegar a sus dos oponentes, su poder estallo y ambos salieron volando de ese lugar. Invoco su técnica mas poderosa, Revolución Estelar, miles de estrellas se estrellaron contra los cuerpos de los dos Espectros. Estos quedaron derrotados, pues el ataque de Mü de Aries había sido con todo el poder de su Cosmo. Cayo de rodillas respirando agitadamente, había agotado todo su poder, alzo la mirada hacia el cielo, este ya se encontraba con los últimos rayos del sol, estaba a punto de anochecer.
Se puso de puso de pie con mucha dificultad, volvió a caer de rodillas y trato de calmarse, su armadura quedo desecha al igual que las de sus oponentes, volvió a ponerse de pie, trastabillo pero aun así se pudo lograr mantener en pie. Miro a ambos enemigos, aun en el suelo, pensó en tomarlos como prisioneros y así que ambos Géminis los interrogaran. Apenas dio tres pasos en dirección al interior del sitio en donde había estado reparando las armaduras, se detuvo y giro rápidamente, Miu se encontraba a duras penas de pie.
-Hasta aquí llegaste Mü de Aries- escucho que le dijo, de nuevo lo ataco con su Orda de Hadas, aun así Mü logro detenerla y acabar con esas molestas hadas con su Revolución Estelar, ya no era tan poderosa como antes, pero lo suficiente como para contra atacar.
-Ya basta- susurro Mü pero eso no los detuvo, de nuevo Miu lo ataco con todo lo que le quedaba y arrojo a Mü hasta estrellarse contra un muro de rocas.
-Desde aquí- escucho que comento Kagaho, en su mano apareció un arco y una flecha negra en su otra mano –esta flecha acabara con la vida de Athena
Eso alerto los sentidos de Mü, sabía que no podía dejar que eso pasara. No lo sabía con toda la precisión del mundo, pero algo le decía que Kagaho decía la verdad, no estaba jugando con esa declaración. Iba a tomar la vida de Athena, dejándolos sin un líder al cual seguir, al cual proteger. Si caía Athena, la guerra la ganaría Hades.
Kagaho apunto hacia el cielo, adivinando la dirección del Santuario, la dirección en donde Athena ahora se encontraba.
Todo pasó en un solo momento.
Mü exploto su Cosmo por una última vez, arriesgando su vida al hacerlo estallar al máximo. Se colocó detrás de Miu de Papillon, este solo sintió que desapareció y apareció en el cielo, sintió algo… un pinchazo directo en su corazón, aun así Kagaho no pareció que se haya sorprendido, la flecha negra era gruesa y sin duda alguna demasiado dolorosa llevarla enterrada en el cuerpo.
La energía que rodeaba aquella flecha quedo impactada en el cuerpo de Miu, este cayo al suelo sin vida ya en su ser, Mü cayo encima de él, se trato de levantar pero solo pudo hacerlo unos cuantos centímetros, pues la mitad de la flecha se encontraba clavada en su pecho. Su mano se cubrió con su Cosmo, el poco, casi nulo que le quedaba y de un solo tajo corto aquel metal.
-¿Por qué aun sigues con vida?- le pregunto Kagaho
-Porque tengo a alguien a quien proteger- le susurro mientras trataba de ponerse de pie, la sangre ya corría por su pecho y comenzó a toser para después escupir sangre, sus labios terminaron manchados de rojo carmesí.
-Que patético- le respondió mientras invocaba su técnica para acabar con aquel Caballero Dorado –Corona de Fuego
Una gran cantidad de fuego comenzó a rodear a Kagaho, esta se convirtió en un aro, Mü evoco su Muro de Cristal, pero no resistió aquella técnica. Miles de fragmentos se esparcieron por el lugar, Mü la recibió de lleno y la parte de la flecha que llevaba en su cuerpo se incrusto aun mas, antes de caer se tele transporto hacia un lado
-Extinción Estelar- susurro apenas audible Mü, esta técnica dio de lleno en Kagaho. Este desapareció de ese sitio dejando solo una columna de polvo estelar. Mü cayo de rodillas, estaba mas pálido de lo que normal mente era. Miro al cielo… su misión había terminado y con éxito.
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Estabas de pie en el Coliseo, las cosas con las reparaciones iban lentas. De pronto sentiste algo, una opresión en tu pecho y a tus labios acudió el nombre de Mü, no supiste porque pero giraste la mirada hacia el Sendero de las Casas.
Varios rayos dorados comenzaron a caer en cada uno de los Templos, lo supiste de inmediato… Mü había vuelto y con las armaduras ya reparadas. Te encaminaste con mucha velocidad hacia el Templo de Aries, había una fuerza en ti que te impedia hacerlo, pero querías verlo… querías comprobar que estaba bien… aunque no sabias por que.
Pasaste cada uno de los Templos a una velocidad increíble, esas ansias se estaban apropiando de ti. Al llegar al templo de Aries te detuviste… no querías entrar. Un fuerte frio se sintió en ese lugar.
-Mü- llamaste sutilmente mientras te adentrabas en su busca –oye Mü ¿estas aquí? ¿o en tu cuarto?- preguntaste de nuevo y te detuviste en el inicio de los aposentos privados de Aries, siempre habías entrado ahí pero en esta ocasión te quedaste ahí, esperando a que él te dejara pasar -¡Mü!- le llamaste mas fuerte
Te pasaste, con paso muy lento comenzaste a inspeccionar el lugar, sabias que ya había llegado porque el Cosmo que sentiste era el de él. Pero no lo encontrabas por ninguna parte, maldita la hora en la que aun no te enseñaban a comunicarte por vía Cosmo, tenias que trabajar a la de ya en eso. De pronto escuchaste unos pasos, muy ligeros pero eran inconfundiblemente los pasos de alguien que estaba usando una armadura, miraste a todos lados, en la entrada del lugar viste los cabellos inconfundibles de Mü, ahí estaba. En tu rostro se dibujo una sonrisa, estaba en el Templo, lo mas seguro era que estaba llamando a los demás para hacerles entrega de sus armaduras.
Corriste hacia ese sitio a toda prisa, querías verlo, hablar con él. Al llegar lo viste de pie, mirando hacia el exterior, hacia el sitio donde te quedabas… el Templo de Athena.
-Que bueno que ya llegaste Mü- le dijiste mientras te acercabas a él, pero te detuviste a unos pasos y sonreíste al recordar algo –ahora… ¿me puedes decir con que valor hozaste en desafiar mi orden?- fingiste molestia –sabes que ahora estaras castigado- solo estuviste ahí, esperando una respuesta pero él parecía estar mas entretenido viendo el Sendero de las doce casas –Mü… ¿estas bien? ¿te pasa algo?- pero no te respondió, estabas comenzando a asustarte –Mü
Apenas ibas tocarlo y él se giro a verte. Tus ojos se abrieron por la sorpresa de verlo tan lastimado, tan herido, pero en el rostro de él había una sonrisa
-La tarea ha sido cumplida Athena- te dijo sonriente –las armaduras están reparadas y no habrá nada que las pueda destruir- extendió su mano y te entrego tu armadura –también la tuya esta lista, con algunos arreglos
-¿Mü estas bien?- preguntaste extrañada –ven, vamos para curar esas heridas
Apenas lo ibas a tomar de la mano, él se alejo de ti. Se encamino hacia el interior del Templo de Aries para detenerse en el centro de este, te miro por encima de su hombro, aun mantenía aquella sonrisa.
.-Gracias Athena, por ser mas que mi diosa… mi mejor amiga… por permitirme conocerte, por permitirme protegerte, por ser tu confidente…. Lo llevare conmigo a donde ahora voy
-Mü… ¿Por qué me dices esto?- sentiste un revuelo en tu interior, te acercaste a él y posaste tu mano en su hombro. Un brillo se dejó ver y te obligo a cerrar los ojos, cuando los abriste solo encontraste la armadura de Aries en el sitio –Mü- susurraste
-Gracias por todo, siempre te protegerá aun después de la eternidad- escuchaste que sonó en todo el templo, un sinfín de destellos lleno el lugar.
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Corriste tanto como pudiste hasta llegar al Despacho de Shion, abriste la puerta de un solo golpe, no se encontraba ahí, tenias que sacarte esa duda, que lo que estabas pensado no debía de ser cierto, que estabas en un error y solo él te podía sacar de tu duda. Aunque lo mas seguro era que estaba con él, su maestro… tenía que darle cuentas de todo lo que había estado haciendo al haberse llevado las armaduras y haberse ido sin tu permiso. Lo buscaste en el Salón pero tampoco estaba, solo quedaba un sitio y ese era su habitación.
-¡Shion!- llamaste apenas te adentraste sin permiso, estabas agitada. Lo viste… sentado en su cama, con su rostro entre sus manos, alzo la mirada hacia ti, se veía sorprendido de que lo hubieras encontrado –no… no es verdad- comenzaste a susurrar, las lagrimas estaban comenzando a nublar tus ojos –dime que no es cierto… no puede ser verdad… yo… lo acabo de ver… estaba con él…
-Se fue mi niña- te dijo y tu respiración se volvió muy agitada, demasiado, tu pecho subía y bajaba de manera violenta, una que otra lagrima comenzó a resbalar por tu mejilla –Mü acaba de…
-¡No!- gritaste y saliste corriendo de ahí. Apenas ibas a salir del Templo del Patriarca te topaste con un cuerpo, casi caes al suelo pero este te detuvo
-¿A dónde vas?- te pregunto sorprendido
-¡Déjame Dhoko!- le gritaste, detrás de él estaba Shaka, Radamanthys y Camus, callados y ajenos a todo
-Tranquila niña…- trataba de detenerte sin llegar a lastimarte
-¡Déjame!- volviste a pedir mientras te intentabas deshacer de su agarre -¡Mü! ¡tengo que buscar a Mü! ¡está aquí! ¡Acaba de llegar!
-Pero Mü…- te dijo en susurro, viste que la mirada de los demás cayo al suelo, eso no era nada bueno
-¡No!- volviste a gritar -¡está vivo! ¡está aquí!
-Mü está muerto- escuchaste la voz de Shion detrás de ti –lo que viste fue su alma, el resto de su Cosmo que guardo para venir a despedirse de ti
-¡No es verdad!- gritaste y te trataste de zafar del abrazo de Dhoko quien te había apretado a su cuerpo, tu rostro descansaba en su hombro -¡déjame, lo voy a encontrar!- continuaste gritando mientras las lágrimas ya corrían por tu rostro, te movías de un lado a otro -¡Mü! ¡No está muerto¡ ¡está en su templo! ¡Mü!
-Se nos fue hija- te susurro Dhoko a pesar de que seguías gritando –Mü se ha ido
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Bueno chicas, espero no tardarme mas para el próximo episodio. No quiero que se me vayan a enojar, pero tenia que hacerlo, espero que estén teniendo bonita semana y nos vemos luego. Se me cuidan mucho. Besos a todas.
