Estaba escuchando los gritos que le hacían saber que todo lo que había hecho estaba mal desde hace diez minutos y ella solamente veía con un semblante serio como pasaba frente a sus ojos de un lado a otro, alegando a diestra y siniestra por unos cambios que supuestamente tenían que pasar por su supervisión y él nunca los vió.

—¿Ya terminó de regañarme señor Tarrlok? —preguntó al ver que ya había dejado de gritar y al ver que no respondió prosiguió —, bien, entonces déjeme enseñarle esto —colocó un folder con papeles a disposición del tipo.

—¿Qué es esto? —su ceño se frunció.

—Debería de echarle un vistazo, ingeniero —hizo énfasis en la última palabra.

Vio furioso a la morena y tomó el folder. Empezó a leer el contenido de éste y sus ojos se abrieron como platos. La morena lo veía seriamente, sin gesticular ningúna emoción, pero por dentro quería decirle que era un completo incompetente.

—Yo tengo entendido que usted fue enviado por el señor Sato ¿no es así? y entiendo perfectamente la posición de él ya que quiere que todo se lleve a cabo de la mejor manera posible con su construcción —hizo una pequeña pausa—, he estado trabajando con usted por dos meses y a pesar de que ponerme a alguien para que me esté hostigando no estaba en el contrato de construcción yo no he dicho nada ya que supongo que todos necesitamos de un empleo.

Los ojos de Tarrlok se hacían cada vez más afilados.

—Pero quiero decirle algo ingeniero —hizo énfasis nuevamente en la última palabra —, me está molestando el hecho de que me trate como alguien que no sabe lo que hace, cuándo es muy visible que quién no sabe lo que hace es usted —lo vió de manera severa—. Yo no me he graduado así que no le exigió a nadie que me llame ingeniera y además para mí eso no tiene importancia ya tengo experiencia en mi campo, he estudiado para eso y mi mayor demostración es mi posición actualmente, pero usted señor Frei ¿qué sabe? ha estado alegando por doce minutos por unos supuestos cambios que usted no autorizó y esos papeles que tiene en sus manos que muestran sus firmas, las cuales son inválidas ante mis decisiones, dándoles el visto bueno —observó los nervios en los azules del señor—. Así que por favor le pido amablemente que ya no interfiera en mi camino para llevar a cabo este proyecto de la mejor manera posible, porque ¿querrá que el señor Sato se entere de todos los errores que le he omitido de parte de su empleado? ¿mmh?

El silencio del señor Frei se hizo presente y Korra supo que ya todo estaba aclarado, había esperado sigilosamente a que la actitud de su verdugo mejorara, pero no obtuvo respuesta positiva a la espera y entonces tomó un nuevo camino para ya no lidiar con Tarrlok. No lo odiaba, realmente entendía a su tipo de persona, que crecía con las desgracias de otros y así ganaba un puesto con los jefes, poco agradable para su manera de subir en una empresa, ya que ella ganó su puesto y el cariño de los Von Kleist por el apoyo que le había dado a Bolín y por los aportes a la empresa, según su punto de vista, los cuales casi siempre eran muy buenos y eran aprobados por la familia.

Hacía con mucho esmero cada bocadillo para su novia, quería sorprenderla y su amigo Bolín le había dicho que la morena amaba comer y ella por sus propios ojos lo había afirmado muchas veces. Después de haber almorzado con la morena en su oficina se fue directo al súper mercado dónde compro todos los ingredientes que le hacían falta. Habían quedado en reunirse después de que la sureña saliera de trabajar en la cabaña de la modelo que recientemente había acondicionado un poco más para pasar sus fines de semana ahí, alejadas de todos cuando querían tiempo para ellas solas.

—Falta media hora —guardaba todo para tenerlos listos cuando llegará Korra y llevarlos al automóvil de ella ya que no quería que la siguieran los paparazzi.

—¿Te llevo ameego? —ofreció un aventón.

—Perdón ameega, pero me pasará a traer Matías.

—Pues no, ahí le das saludos —lo abrazó y se fué del lugar.

Amaba ese nuevo horario que hicieron con Bolín y Suki, todo les salía a la perfección, tenía los miércoles libres y le daba tiempo de todo lo que tenían que hacer y lo más importante le daba tiempo de sus asuntos personales y eso incluía a cierta ojiverde que tenía siempre en su mente.

—Ay Asami, cada día me enamoras más —dijo con una sonrisa en el rostro.

—Llamando a Asami…

—¿Qué? no no no —no hallaba cómo colgar la llamada.

—Hola amor ¿ya vienes? —respondió dulcemente.

—Emm si amor —sus mejillas se encendieron por solo escucharla cuando hace rato estaba pensando en ella—, llego en unos minutos.

—Esta bien amor, te espero.

—Gracias, te amo.

—Te amo mi morena —colgó la llamada con una sonrisa en su rostro.

Ya llevaban aproximadamente dos meses de ser pareja y no habían tenido ningún tipo de problema o discusión. Su relación era muy diferente a todas las que había tenido, en esta tenía la plena confianza de decir o platicar de cualquier cosa ya sea de sus vidas o alguna opinión que siempre encontraban la solución. No pasaban juntas a diario porque para ambas podría ser muy cotidiano, así que aprovechaban algunos fines de semana a pasarlas juntas, aunque se veían diario en el gimnasio por la mañana, martes y jueves por las tardes para sus clases de defensa personal, en las cuales a veces Asami quería no hacer las clases, pero Korra era demasiado profesional para ignorar olímpicamente lo que quería, así que no habían perdido ninguna clase.

El elevador abrió sus puertas y dió paso a una morena enamorada quién llevaba una sorpresa para la joven modelo. Tocó la puerta del ático y esperó a que le abriesen.

—Hola Korra pasa adelante —la saludó y esperó a que entrara—, ¿qué traes?

—Hola Asami —enseñó la caja—, te traje una sorpresa.

—Amor ¿qué es? —su sonrisa apareció en su rostro.

—Tendrás que verlo por ti misma —esperó a que viera la sorpresa.

Quitó la tapa que era más grande que la base y se dió cuenta que eran unas hermosas orquídeas blancas con centro rosa.

—¡¡¡Korraaaaa!!! —se sorprendió—, están hermosas, me encantan —la abrazó fuertemente—, no se te olvida nada ¿verdad?

—Nunca —la besó y abrazó fuertemente—, ahí tiene las instrucciones para cuidarla.

—Muchas gracias amor, eres muy tierna —la abrazó y disfrutó del calor.

—Creo que tenemos que irnos antes de que nos agarre el tráfico —sugirió.

—Tienes razón —fue a traer la maleta—, las cosas entran en la isla, llévatela a por favor.

—Esta bien —tomó las cosas y vio como su novia regresaba con una enorme maleta, cómo si fuera a una semana de vacaciones, pero no dijo nada—. ¿Te ayudo?

—Por favor —dejó la maleta a un lado—, yo llevaré la planta.

—Creo que nunca he dicho esto, pero te apoderarse de mi chaqueta favorita.

—¿Qué cosas no? porque sucede que también es mi chaqueta favorita desde hace mucho —le sacó la lengua.

—Eres malvada —se dirigieron al sótano para irse a la cabaña.

Llegaron a la cabaña entre cantos y risas. Bajaron del auto de la morena y entraron todas las cosas que llevaban.

—No me canso de decirte que me encanta el cambio que le hiciste a la cabaña Asami —dejó las cosas en la sala y la comida que llevaba en la isla de la cocina.

—¿Verdad? —sonrió—, Bolín me ayudó ¿sabes?

—No me dijo nada —se sorprendió.

—Solo me contactó con su primo creo, él es un genio para hacer decoraciones.

La morena tiró la carcajada ante lo dicho por la modelo.

—¿De qué te ríes? —la vió confusa.

—¿De casualidad se llamaba Fernando?

—Sí, él mismo —escuchó nuevamente la risa de la sureña.

—Ah nada —se puso sería con dificultad—, él es mi ex.

—Oh mierda —rio con pena—, no sabía rayos, no sabía, nunca me lo dijiste y Bolín tampoco, que vergüenza

—¿Acaso dijiste algo malo? —le preguntó curiosa mientras sacaba unos platos.

—Hay algo que le mencioné de la habitación principal —colocó sus manos en su rostro avergonzada.

—¿Ajá? ¿y qué le dijiste? —empezaba a especular en su mente

—Le dije que quería una cama cómoda, pero no tan grande porque no quería dormir muy separada de mi Korrita —gritó mientras tapaba sus ojos—, qué horror Korra, lo dije literalmente así.

La morena ya no podía más, todo eso le daba más risa, los gestos de pena de su novia eran tan graciosos que no podía dejar de reír.

—Oye, no te rías, esto es muy serio —hacía pucheros.

—Per… perdón… —decía con dificultad mientras agarraba su estómago fuertemente—, tenía tiempo… tenía tiempo de lo reír así —hablaba por pausas mientras trataba de calmarse.

La mirada de falsa indignación de su novia se hacía más notoria. Respiró profundo para alejar el ataque de risa de su cuerpo y recuperó la postura.

—¿Ya? —preguntó.

—Sí, ya mi amor —dijo mientras iba por las tazas.

—Este es el ataque de risa más fuerte que te ha dado conmigo Korra —rio ante las actitudes de la morena.

—Lo siento amor, es que solo de imaginar la cara de Fer, me causa mucha gracia —hizo una pausa—, con razón lo ví algo apenado hace un tiempo sabes, pero nunca me enteré del por qué, ya que siempre es muy reservado.

—Sí, eso lo noté —recordó al joven—, ni siquiera se interesó en guardar mi número.

—Así es él, es bastante ermitaño.

—¿Hace cuánto fueron novios? —se aventuró a preguntar.

—Mmh, déjame pensar —hizo cuentas—, hace cómo cinco años o cinco años y medio por ahí, no lo recuerdo muy bien.

—¿Así? ¿y lo quisiste? —se estaba arriesgando con las preguntas.

—A mi modo de pensar en ese entonces, sí, pero ahora que lo pienso éramos muy ignorantes.

—¿Cuánto duraron juntos? —veía cada expresión de la morena.

—Cerca de un año y si tú siguiente pregunta es ¿por qué terminamos? fué porque me engañó yo lo perdoné, pero no del todo y empecé a salir con una chica, él se enteró de que lo dejé por ella y se volvió loco.

—Sí, eso iba a preguntar —sonrió—, pero ¿sabes? lo más importante es que estás conmigo —le abrazó grandemente.

Empezaron a comer y la morena se sorprendió del festín que le había hecho su pareja, realmente adoraba que la consintiera con comida, además de tener un excelente sazón, le gustaba pensar que ella había tomado de su tiempo para complacerla y eso la enamoraba más y más.

—Gracias por ser tan linda conmigo Asami —acarició su mejilla.

—Tú también lo eres conmigo amor —se inclinó para besarla.

—Me encanta estar en tu regazo —cerró los ojos—, me hace sentir como si fuese una niña.

—Es porque eres mi niña —le acariciaba su cabeza—. ¿Cómo te ha ido en el trabajo amor?

—Muy bien —ocultaba el hecho de que Tarrlok le hacía su trabajo de cuadritos—, hemos avanzado más de lo que esperaba.

—¿Así? —alzó su ceja—, supe que mi padre envío a un señor a trabajar con ustedes hace un tiempo ¿es verdad?

—Ah sí, Tarrlok —lo dijo sin importancia—, el trabaja conmigo directamente ya que puedo lidiar con la gente en comparación a Bolín.

—Ya veo, mi padre me dijo que él le informaba todo ¿sabes? —hizo una pausa—, yo en verdad no lo conozco en persona y quería preguntar ¿si me lo he topado alguna vez?

«Ya veo la preocupación» —se relajó más.

—No, cuando tú llegas él se ha ido, ya que se marcha media hora antes de almuerzo y llega hasta en la tarde.

—Ya veo —relajó sus nervios—, no es que me moleste que le digan a mi padre que llegó a comer contigo ni nada es solo que no quiero adelantar muchas cosas.

—Te entiendo Asami y qué bueno que me lo dices ya que así podré estar más alerta.

—Gracias Korra —inclinó su rostro para besarla nuevamente.

Sus labios se enredaron junto con sus lenguas, era un enredo armonioso, lleno de amor y complicidad. Desde el beso que se dieron cuando formalizaron su relación la una con la otra, llevaba mucho amor y deseo, sus manos se adentraron a los cabellos negros mientras que unas manos níveas tomaban el rostro moreno. Poco a poco este se fue intensificando a tal punto de querer arrancar sus ropas por el valor que emanaba de sus cuerpos.

—Vamos al cuarto —ordenó la más alta quién tenía preparada una sorpresa.

Se levantaron del sillón y se fueron a la habitación, Korra apagó todas las luces mientras caminaba.

—Espérame acá —dijo la modelo mientras se dirigía al baño.

La morena aprovechó para dejar su televisor en silencio y desactivar los datos de este para no ser interrumpidas por lo que estaba a punto de pasar entre las dos. Quitó sus botas, cerró la puerta, esperó sentada a la ojiverde.

—Estoy lista ingeniera —dijo en tono muy sexy.

Los ojos de Korra se abrieron como platos al ver a una Asami con un sexy y provocativo baby doll rojo, el cuál dejaba ver mucho su piel blanquecina que fascinaba demasiado a la morena.

«Tengo tanta suerte»

Se acercó sigilosamente a la bajista para modelarle lo que se había puesto por ella, dejando que la tocase un poco y apreciará lo que sería suyo esa noche.

—Oh Asami, eres tan hermosa —se lamía los labios mientras la tocaba.

—¿Te gusta lo que ves? —tomó las manos de la chica y las puso en sus senos, haciendo que los apretara. Acto que la encendió.

—Me encanta y también me encanta lo que toco —empezó a besar el delicado vientre que estaba descubierto y acariciaba su cintura.

Asami apartó las manos de la sureña de ella he hizo que solo la observara. Abrió más las piernas de la chica que tenía acorralada y colocó una de sus rodillas en medio de ella, inclinó su cuerpo hacía la camisa de la morena, dirigió sus manos hacía el pecho de esta y empezó a quitar cada botón mientras la veía fijamente.

La ingeniera disfrutaba de todos los juegos previos y amaba cuando Asami parecía tan dominante con ella, la hacía ver tan sexy y provocativa.

Terminó de desabotonar la camisa dejando al descubierto un sostén negro que guardaba un par de tesoros que daba por sentado que estaban excitados. Empujó a la morena para que cayera boca arriba y se recostó sobre ella. Empezó a besar su cuello, dejando rastros húmedos sobre este, acariciaba lentamente la cintura de la morena mientras la otra emitía ligeros gemidos.

Las manos de la morena se posaron sobre la cintura de la piel lechosa, pero estás fueron quitadas rápidamente.

—Aún no —dijo mientras las dejaba en la cama.

Empezó a acariciar los senos chocolatosos con una mano y su boca. Le gustaba el olor que emanaba de su novia y no digamos los pequeños gemidos que se escuchaban. Levantó el sostén que ya era considerado como estorbo y dirigió sus labios a los pezones ya efectos de Korra. Chupaba con experiencia estos y eso estaba volviendo loca a la sureña.

—¡¡¡Asamiiii!!! —dijo de manera suplicante.

Una sonrisa se dibujó en los labios rojos, quería desesperarla para que suplicará por atención allá abajo, ese era su objetivo principal. Quitó el sostén y sus manos bajaron a la orilla del pantalón azul de la ingeniera.

—¿Sabes Korra? me exita tanto verte vestida de ingeniera —le ronroneó en el oído.

—Mmh ¿por qué? —dijo mientras su pulso se aceleraba.

—Por que te ves tan ruda —habló muy sexy—, aunque en estos momentos no te ves así —una sonrisa pícara apareció.

—Con que te gusta que te suplique ¿verdad? —puso su mano en el cuello níveo y la empujó contra su boca.

«¿Qué rayos está haciendo?» —pensaba desesperada de poder perder el control.

En ese momento su mano se adentró en los pantalones y fue directo a presionar cierto lugar que pedía mucha atención.

—¡¡¡Ahhh!!! —gritó de repente.

—Así me gusta —sonrió mientras se bajaba de la morena.

Empezó a deslizar los jeans en las largas piernas chocolate y mordió su labio inferior.

—Al centro —ordenó.

Ya estando más cómodas se incógnita en medio de las piernas de Korra y alzó una para empezar a besarla, en cada beso dejaba un rastro húmedo, continuó con la otra hasta llegar cerca del centro.

—¡¡¡Por favor señorita Sato!!! —se retorció frente a ella mientras tocaba sus senos.

«Esta mujer me va a matar» —prosiguió

Empezó a jugar con sus labios sobándolos suavemente. Le daba mucho gusto escuchar los gemidos ahogados de la sureña mientras ella hacía su labor.

—¡¡¡Ay señorita Sato, por favor!!! —ya no aguantaba, quería ser tomada ya.

Empezó a moverse para sentir más los dedos de la modelo, estaba desesperada y Asami estaba siendo muy mala a su parecer.

Los ojos verdes y sus dedos se daban cuenta que ya estaba lista. Los intrudujo rápidamente y escuchó un gemido que encendió sus deseos, empezó a embestirla mientras su boca se encargaba de saborear uno de los pechos morenos.

—Ahh… ahhh ¡Asami! —gritaba mientras agarraba fuertemente las sábanas de la cama y cerraba sus ojos fuertemente.

—¿Te gusta... amor? —decía entre cortado.

—Sí, más rápido… ahh —se sentía cerca.

La ojiverde curvo un poco sus dedos tocando el punto exacto donde la morena perdía toda cordura.

—¡¡¡Ahh ahhh amor!!! ¡¡¡amooooor!!! —fué su último grito antes de llegar al clímax.

Los dedos níveos de la chica fueron apretados por las paredes mojadas de la morena y eso la satisfacía demasiado ya que era la única causa de su éxtasis.

Se acostó a la par de la morena para que ella pudiese reponer sus fuerzas y se sentía orgullosa de hacerla venir más rápido que otras veces.

—Eres una malvada —dijo la morena mientras recuperaba su aliento.

—Sólo quería divertirme amor —la abrazó mientras cerraba sus ojos tranquilamente.

Le devolvió el abrazo dulcemente y besó su cabeza.

—Feliz noche amor —se despidió.

—¿Qué? ahora me toca recibir amor a mí —la movió.

—Feliz noche dije —fingió ronquidos.

—¡¡¡Korraaaaaa!!! —le gritó y se subió sobre ella.

—Uy ya te pusiste furiosa ¿no?

—Sí, ya me puse furiosa —la vió seriamente.

—Entonces tendrás que convencerme señorita Sato —le respondió.

Le dedicó una mirada seductora y se acomodó en el abdomen desnudo de su novia y lentamente empezó a balancearse a manera de rozar su intimidad.

—Ahh —gimió—, creo que ya no te necesito.

La morena abrió su boca por el desprecio tan descarado de su novia, pero estaba gozando de ver a la modelo auto satisfacerse con su vientre, tanto que la excitaba y mucho.

Empezó a masajear sus senos con sus ojos cerrados mientras se mecía sobre la morena que sabía muy bien que estaba gozando de la vista.

Nunca se había sentido tan pervertida como en ese momento y le gustaba la idea que fuera con su Korra que pasara ya que le encantaba esa morena.

Incrementó la velocidad y la fuerza con la que se mecía y sus gritos de excitación no se hicieron esperar.

—Ahh… ahh ¡¡¡qué rico!!! —colocó sus manos en los senos de la sureña y se movía con más fuerza— ¡¡¡Korra por favor!!! —gritó implorando atención de su novia.

Entendió que su novia estaba al límite y rápidamente quitó el baby doll de la modelo y dejándo sus piernas abiertas se inclinó hasta la intimidad de la modelo y comenzó a saborear el néctar que su chica despedía, un olor embriagante para su gusto. Chupaba ese botón hinchado y jugueteaba con sus dedos sobre los labios que estaban listos para darle la bienvenida a que le diera placer y la recibió con mucho gusto. Dos dedos se adentraron lentamente en la cavidad y empezaron a darle placer a su chica.

—Rápido rápido —exigía más atención.

Acató las órdenes y empezó a embestirla con mayor fuerza mientras lamía y chupaba su clítoris frenéticamente, no paró hasta escuchar el esperado grito y la prueba de que había hecho un buen trabajo.

Saboreó el néctar de su esfuerzo y subió para besar apasionadamente a su amante.

La noche fue muy larga para este par que estuvo dándose amor una a la otra, se sentían tan llenas de vida, tan correspondidas y tan plenas la una con la otra. Sus corazones latían con fuerza porque presentían que se complementaban a la perfección.

Despertó con pesadez, pero se sentía muy feliz por tener a su amada acostada junto a ella. Besó el hombro níveo y se levantó para ir a lavar su cara. Quería prepararle el desayuno a su chica ya que la noche anterior había disfrutado de la comida que con mucho amor Asami le preparó. Tomó su celular y con mucho cuidado salió de la habitación. Quitó el silencio de su celular y activó los datos. Muchos mensajes entraron y mientras sacaba las cosas que usaría para el desayuno empezó a leerlos.

Bolín le había mandado unos memes, Azula le preguntaba si podría llegar el lunes en la tarde para verla, Suki le envío el horario de la otra semana, una tía de ella le envío una cadena de oración para todo el mundo y por último Matías pidiéndole un favor del que ya conocía de que trataba.

«Creo que lo llamaré mejor»

—Hola Korra ¿cómo estás? —respondió con entusiasmo.

—Hola muy bien ¿y tú? —empezó a freír el tocino y el jamón.

—Yo muy bien. ¿Viste mi mensaje?

—Claro ¿cuándo necesitas que llegue? —preguntó sonriente.

—¿Puedes esta semana que viene?

Se estiró en la cama y se asustó al no ver a la morena. Abrió sus ojos y sí, ella no estaba.

«Quizá está en la cocina»

Fué al baño, lavó su cara y cepilló su boca. Se acercó a la cocina cuando escuchó a la morena hablar por celular.

—Sí, sabes que siempre haré tiempo para ti —aseguró.

«¿Con quién estará hablando?»

—Gracias tú, no sé cómo pagarte tanto.

—No digas eso, después de todo está situación nos hizo cambiar mucho ¿no?

—Siempre rechazando mis gracias olímpicamente.

—¡Silencio! —rio—, ¿cuándo me invitarás a tú casa?

—No me callaras —gritó—. No conoces la casa ¿verdad?

—No, tendrás que mandarme la dirección, pero envíamela por favor Mat, que nunca me mandas lo que te pido —rio.

—Sí, yo te la envío, hoy sí cumpliré —prometió— y gracias nuevamente.

—Ya pareces loro Mat, repitiendo lo mismo. Lo hago con todo gusto —dijo de manera sincera.

El corazón de la modelo empezó a llenarse de dudas acerca de lo que escuchaba, no sabía de lo que hablaba, pero estaba segura que era con Matías, el chico del gimnasio con el que hablaba. Quería descubrir que era lo que se traía ese par y empezaría a investigar sigilosamente.

—Te cuidas, adiós —colgó la llamada.

—Buenos días amor —apareció como si no hubiese estado espiando a la morena.

—Hola amor, buenos días ¿dormiste bien?

—Sí, aunque me hizo falta despertar contigo a tu lado.

—Ay tan linda y cursi mi amor, pero quería hacerte el desayuno —fué a darle un dulce beso en la frente.

—Bueno, eso lo compensa porque muero de hambre.

Le dedicó una sonrisa y empezó a servir el desayuno que consistirá en huevos revueltos con queso derretido, tocino frito, jamón frito, un poco de frijoles con machos y queso fresco.

—Provecho —dijeron al unisono y empezaron a comer.

—Escuché que estabas hablando con alguien cuando venía… —no terminó la frase.

—A si, era Matías —tomó café—, tenemos una reunión y le pedí que me mandara la ubicación de la casa ya que no la conozco.

—¿Así? con Bolín supongo —quería saber más.

—No, es algo personal de él y yo.

Sus celos no se hicieron esperar, pero recordó lo que Korra le había mencionado.

—Oh ya veo —comió otro bocado—. Korra…

—Dime

—¿Recuerdas de lo que hablamos cuándo te pedí que fueras mi novia?

—Emm sí por supuesto que sí —la vió extrañada—, ¿por qué?

—¿Tú me dirías si algo así llega a suceder? —preguntó observando su plato.

—Espera ¿qué? —sonrió al entender lo que pasaba—. Bueno en primer lugar, no, no te lo diría porque es mi vida privada —lo dijo seriamente— y en segundo y último lugar Matías es amigo mío.

Tragó espeso y supo que no era tan fácil lidiar con aquellos acuerdos.

—¿Y si yo lo llegará a hacer qué dirías tú? —preguntó para saber la postura de la ingeniera.

—Mira Asami, sé muy bien que esto es nuevo para ti, pero para mí también —expuso—, yo sé que tu vida privada a veces no es tan privada y hay forma de que yo me entere de ciertas cosas que tú quieras mantener ocultas, yo lo tengo entendido perfectamente, pero es tu vida Asami, yo no te voy a atar a mí como si tú me perteneciera porque no es así —la vió de manera sincera—, yo te conocí libre y eso que estés conmigo no quiere decir que quiero atarte, yo lo que más quiero es que seas libre.

—Sí Korra, pero no es tan fácil… —volteó la mirada.

—Hey mírame —le tomó la mano—, yo sé que no es fácil, pero responderme algo ¿se puede controlar lo que pide el corazón?

Esa pregunta llegó hasta lo más profundo de su mente y corazón ¿cómo rayos respondería a eso? obviamente ella había intentado muchas veces en su vida luchar contra lo que su corazón sentía y era peor, por más que trataba y trataba al final siempre hacía lo que su corazón le dictaba y prueba de ello era que estaba ahí, con Korra.

—No, no se puede…

—Mira Asami mi idea de venir acá a pasar el fin de semana a tu lado es responder cualquier duda que tengamos ¿sabes? y es muy bueno que haya salido este tema porque realmente creo que es importante que las dos nos sintamos plenas y libres para decidir lo que queremos —le regaló una enorme sonrisa—, así que por favor terminemos de comer en paz y hablemos esto luego ¿te parece?

La modelo asintió y continuaron comiendo tranquilamente, bueno o eso parecía porque la mente de la ojiverde era un nudo de preguntas sin respuestas, necesitaba entender bien en qué se había metido, siempre lo pensaba, pero como le había dicho alguien una vez, no es lo mismo pensarlo que hacerlo y ese era un problema para ella.

Terminaron de comer, la más alta se apuntó para lavar los trastes mientras que la sureña la abrazaba y le besaba el cuello. Realmente a pesar de algunas confusiones que tenían actualmente, podían compartir un momento agradable y cariñoso. Se dirigieron a la tina la cuál llenaron de agua caliente y sumergieron sus cuerpos en ella, la morena quién estaba entre las piernas blanquecinas y largas de su novia se relajaba mientras que Asami hacia círculos con la llena de su dedo en el pecho de la morena.

—¿Entonces?

—Dime ¿qué te preocupa?

—Todo Korra —dejó su mano sobre su pecho—, ¿qué pasará cuándo a tí o a mí nos den ganas de estar con otra persona?

—No pasará nada Asami, mirá quiero que veas mi punto de vista acerca de eso ¿sí?

—Explícalo por favor.

—Está bien —suspiró—. Cuando alguien tiene una relación amorosa con alguien ¿qué esperas de esa persona?

—Pues, qué te sea fiel, que nunca cambie, que si estás haciendo algo mal que te lo diga y cosas así —respondió automáticamente.

—Bien. Y si la persona no hace nada de eso ¿cómo te sientes?

—Traicionada, sientes que solamente fingió ser alguien que no era y que no te tenía la suficiente confianza.

—Eso es correcto, pero ¿qué sucede cuándo realmente nunca le dijiste a esa persona lo que esperabas de ella?

—Pero es que es de lógica ¿no?, todos esperamos eso.

—Ahí es donde todos nos equivocamos —tomó su mano—. Nadie puede leer la mente de nadie y ver sus respectivas ¿o sí?

—No…

—Entonces realmente no eres traicionada por la persona, sino que eres traicionada por lo que pensaste que era esa persona, por imaginar lo que esa persona tenía que hacer, por creer que esa persona actuaría tal y como lo imaginaste —hablaba de manera segura.

Los ojos verdes se abrieron como platos ante las palabras de la morena, porque a pesar de que le costaba entender un poco de lo que hablaba, tenía razón.

—¿Sabes? mi última relación se basó mucho en lo que yo esperaba de ella y viceversa, pero nunca nos lo dijimos, sólo lo imaginamos y acabamos destruidas por nuestras expectativas tan altas y he visto el mismo patrón en muchas relaciones ¿no te ha pasado?

—Sí —dijo en un susurro.

—Queremos tener el control absoluto de la vida de nuestra pareja y eso no es así, no es natural. A pesar de que los humanos somos inteligentes, supuestamente, no nos quita el hecho de que somos animales y quizá no en todas las especies suceda esto, pero nosotros no somos del todo fieles a nuestras parejas —tomó la mano de su chica—, entonces ¿por qué tenemos que suprimir nuestro ser? creemos que sí alguien "te es infiel" es porque no te ama, pero eso no es lo que yo pienso.

—¿Y qué más sería entonces?

—Estar con otra persona una vez mientras tienes una relación seria solo sería salir de la rutina por un día, no es que se deje de amar a la pareja, sino simplemente es ser libre.

—Es difícil para mí aceptar eso —frunció su entrecejo.

—Es porque fuimos acostumbrados a creer en eso de que si estuvo con otra persona, conversando, saliendo, teniendo sexo o lo que sea que no sea con su pareja formal, está muy mal, pero para mí es solo reaccionar a tu instinto animal, todos somos así en diferentes grados.

—O sea que si tú llegarás a salir con alguien más por una vez ¿me vas a decir que me amas?

—Claro y te lo juraría. Para mí amar es como ver a una flor, me gusta, la admiro, la acarició, la riego, la abono, pero nunca la corto porque se marchitaria y ya no podré hacer lo que dije antes. Para mí amar no es aprisionar a nadie, para mí amar es libertad, amar todo de ti, tus errores y tus cualidades, amarte sin encerrarte, amarte sin poseerte. Eso es amar para mí.

Justamente en ese momento la modelo supo a que se refería Korra, era un amor distinto al que había conocido por la sociedad, era literalmente libre, sin ataduras, sin cadenas, sin condiciones. Era bastante liberal para su forma de pensar, pero ya no la asustaba porque ahora lo entendía. Entendía que quería aprender a amar de verdad, no cómo se lo enseñó la sociedad, quería aprenderlo ella misma y nada mejor que hacerlo con su novia.

—Eres increíble —posó su cara en la espalda morena— quiero aprender Korra.

—Cuesta un poco ¿sabes? —confesó—, siempre he pensado que una de las cosas más difíciles del ser humano es dejar a un lado lo que te han inculcado y empezar a creer cómo quieres creer.

—Eres cómo una viejita ¿sabes? —rio—, siempre dices cosas muy sabias, pero tienes razón, también creo en eso.

Después de la reconfortante charla que tuvieron, ambas chicas se bañaron mutuamente sin antes disfrutar de apasionados besos. Era algo incomparable para ellas, nunca se habían sentido tan conectadas con otras personas, pero eso se les hacía muy bueno, ya que eran primerizas en esos sentimientos compartidos.

Se dirigían a caminar un rato por el enorme bosque que estaba al rededor de la cabaña que también pertenecía a la modelo.

—Me encanta estar entre la naturaleza —admitió.

—A mí también —dijo—, creo que es un buen escape después de pasar toda la semana en la jungla de concreto.

—Ni que lo digas, yo que trabajo en construcciones prefiero mil veces estar entre la naturaleza.

—¿Es irónico no? —se burló.

—Pff, demasiado —abrazó a su chica por la cintura—, pero ¿sabes qué es lo mejor de todo?

—Mm ñooo —cantó de forma infantil.

—Que estás conmigo amor —la besó dulcemente.

El beso que fué muy dulce al principio se fué intensificando y a pesar de que sus respiraciones ya eran bastante pesadas no querían separar sus lenguas de la danza que tomaban. Las manos morenas se adentraron en la blusa de la actriz y está al sentir el tacto dejó caer la manta que llevaban por si querían sentarse. Su boca se entre abría al sentir el pesado respirar de la sureña cerca de su oído, sentir esos labios sobre sus lóbulos y lo húmedo que quedaba la encendía grandemente.

Korra fue bajando sobre su cuello el cual devoraba a besos mientras que sus manos ni lentas ni perezosas desabrochaban el sostén de su novia.

—Ahh Korraaaaaa —gimió—, extiende la manta.

Acató las órdenes de la dulce chica y rápidamente extendió la manta sobre el pasto. Tenían todas las intenciones de tener un momento apasionante al aire libre y eso la encendía más ya que jamás lo había hecho.

Antes de que la de tez blanca se agachara para acomodarse la tomó por las caderas y la pegó hacía ella.

—Todavía no —dijo en un susurro.

Prosiguió a devorar el cuello de la chica y esto las hacía estremecerse, pero más a la que recibía los besos húmedos.

—Ahh… mmh ¡¡¡oh Korra!!! —gemía sin pudor.

Alzó los brazos de la chica para deshacerse de la blusa que ya estorbaba y también quitó el sostén.

—Me encantan tus senos amor —habló cerca de estos.

Empezó a masajearlos frenéticamente y los pezones rosa emperazon a ponerse erectos, acercó su boca a uno de ellos y empezó a lamer los suavemente lo cual encendía aún más a su chica quién daba gemidos de placer.

Hasta que el cuerpo de su chica ya no pudo mantenerse de pie decidieron continuar sobre la manta para descubrir los cuerpos de ambas, aprendían algo nuevo cada que hacían el amor y eso les complacía grandemente. Gozaron de hacerlo al aire libre y agradecían que el terreno era lo suficientemente grande como para no ser descubiertas por alguien extraño.

Al terminar, sus cuerpos desnudos y sudados compartían un abrazo, sus miradas enamoradas se veían fijamente y una sonrisa que no era más que de felicidad se hacía presente. Ambas amaban esas expresiones porque realmente estaban enamoradas una de la otra y se amaban cada vez más a pesar de que el sentimiento creció rápidamente antes de decidir ser pareja sabían que no era una equivocación.

—Te amo Asami y me haces muy feliz.

—Yo también te amo Korra y me encanta hacerte feliz —compartieron un suave beso.

De regreso a la cabaña recogieron varios tipos de frutos de los árboles que habían en el lugar, entre estos habían naranjas, limones y moras. Planeaban hacer un fresco de naranja después de ir a comprar algo de comida ya que ningúna quería cocinar.

—¿Qué deberíamos comer? —preguntó al no saber qué comprar.

—¿Qué tal pizza? —propuso.

—Es una excelente idea, tengo como una semana de no comer pizza —recordó.

—Yo comí el martes con Opal y sus hermanos.

—Yo he estado llevando comida de casa porque tengo que cuidarme —sonrio.

—Creo que te cuidas más que yo —se burló.

—Y eso que la modelo eres tú —le sacó la lengua.

Tomaron las llaves, pusieron sus chaquetas (las dos eran de Korra) y se dirigieron a la pizzería.

—Korra...—la llamo.

—¿Qué pasa?

—¿Alguna vez te has interesado en ser famosa?

—Cuando era niña quería ser cantante —rio ante sus sueños absurdos—, pero ahora sé que no tengo talento para eso.

—¿Qué dices? cuántas muy bien —la felicitó.

—Cantar muy bien no es lo que necesita tu medio, tienes que cantar excepcional para lograr tener fama.

—Cierto, pero ¿y actuar?

—Actuo, pero no es nada profesional.

—¿Qué? ¿Dónde? —preguntó.

—Matías tenía un sueño y era hacer algún tipo de film y empezamos a trabajar en ello cuando vivíamos en Ba Sing Se con Bolín, junto con varios amigos empezamos a hacer cómo una mini serie y la subimos a internet.

—¿Por qué no sabía de esto? —le hizo un puchero.

—No había salido la plática, perdón —le acarició su mano—, además hace ya un tiempo que no grabamos así que ni lo recordaba.

—¿Y qué papel hacías? —preguntó curiosa

—Pues era como la amiga que siempre estaba para escuchar las penas de la protagonista —rio al recordar—, era como la amiga fresh, la que vive sin preocupaciones.

—Creo que te identificas mucho con ella ¿no?

—Sí, creo que sí.

—¿Y quién escribía los guiones?

—Tu servidora —sonrió con orgullo.

—¿También escribes? —se sorprendió.

—Así es, aunque siempre pedía opiniones de que sería bueno para el film durante una reunión que se hacía antes de cada capítulo y así semana las escenas y guiones.

—Wow, no pierdes el tiempo ¿verdad?

—No —rio con dulcura—, quizá algún día te los enseñe.

—Tienes que enseñarmelos aunque no quieras ¿queda claro?

—Sí jefa —hizo un saludo militar y ambas rieron—, aunque sabes algo, quizá sí tenga un sueño pequeño en tu mundo

—¿Cuál es? —sus ojos brillaban como si de una niña se tratara

—Hacer la voz de algún personaje de caricaturas —confesó su mayor secreto.

—¿En serio? —se sorprendió y vió que su morena asentía —. ¿Por qué?

—No lo sé, simplemente me gusta pensar el enorme sentimiento que tiene que ser transmitido a un personaje ficticio por medio de la voz, es algo tan fenomenal si lo piensas bien.

—Tú siempre tan conectada —sintió ternura—. ¿Qué pasaría si te consigo la oportunidad?

Abrió sus ojos como platos y vio a la chica desconcertada.

—Buenas tardes ¿puedo tomar su orden?

—Dos pizzas por favor, una de peperonni con orilla de queso y la otra de jamón por favor.

—Esta bien, ¿desea el combo que incluye gaseosa por su compra?

—¿Quieres gaseosa?

—No gracias.

—No gracias señorita solo la pizza por favor.

—Esta bien puede pasar a cancelar su pedido por favor.

—¿Entonces?

—No lo sé, creo que es un sueño que preferiría que llegase de la nada y más adelante ¿sabes? ya que como sabrás, no tengo mucho tiempo.

«Me está rechazando nuevamente»

—Esta bien Korra, cómo tu digas —se molestó un poco.

Pagó la pizza, tomó la orden y se las dió a su copiloto. Sabía que la había molestado, pero no quería ser obligada a aceptar lo que no quería, para ella todo tenía su tiempo.

Sonó su celular y vió de quién se trataba.

—Aló —respondió.

—Hola Korra, quería pedirte de favor si ¿puedo quedarme contigo en el apartamento el lunes? —se escuchó en las bocinas del auto ya que estaba conectado el auxiliar.

«La guinda del pastel» —pensó con celos.

—Sí claro, ya sabes que estás en tú casa, aunque en realidad es un apartamento y no es mío es de Bolín —rieron por lo dicho ya que era totalmente cierto.

—Bueno entonces llegaré y te cuento unas cosas que me pasaron —comentó.

—Está bien te veo allá.

—Gracias, te amo.

—Te amo más —cantó y colgaron la llamada.

Estaba molesta, eso que había hablado con Korra en la ducha era más difícil de lo que parecía, porque tenía muchas dudas. Realmente imaginaba hacerle una broma a la morena de haber salido o hecho algo con alguien solo para ver su reacción de psicópata y diría adiós a su forma de pensar.

«Veré que hago para ver si realmente hace lo que dice»

Condujo lo más rápido de regreso a la cabaña porque su cabeza empezaba a doler y eso era señal de que necesitaba comer ya.

—¿Y ahora que te sucede Korra? —le preguntó molesta.

—Me está empezando a doler la cabeza —siguió con su verbo.

—¿Te sientes bien? —su tono cambio a uno más preocupado.

—Sí, ya vamos a llegar —le restó importancia.

—Ay Korra, no seas tan negligente —alzó la voz.

—Es solo un dolorcito —respondió—, además si soy negligente o no, es cosa mía —le guiñó el ojo.

—¿Quieres pelear Korra? —la vio furiosa.

—No gracias ¿y tú? —le vio divertida.

—¿Por qué actúas así entonces? —estaba empezando a enojarse.

—Pues quién me está juzgando eres tú no yo —aparcó el auto tomó la pizza y entró a la cabaña.

—Ay es una tonta —gritó aún en el auto.

—Ven con mami —le cantó a la rebanada de pizza.

Amaba la pizza y está era la que comía en dónde había vivido ya que era muy famosa, aprovecharía a comer todo lo que podía antes de ir al médico ya que tenía un lapso de días antes y días después de consumir solo comida sana.

—Korra perdóname —entró con su mirada buscando a la sureña.

Y ahí estaba, comiendo una rebanada de pizza con todas las ganas del mundo.

—Veo que estás atrasada —rio dulcemente.

—Me empieza el dolor de cabeza cuando tengo hambre y es la única forma de poder quitarlo —alzó los hombros.

«Soy tan tonta»

—A mí me ruge el estómago cuando tengo hambre —se sentó a la par de la sureña y tomó una rebanada—, quería pedirte perdón por enojarme tan fácil, es que me puse celosa.

—¿Por qué celosa? —intentaba recordar algo que la pudiese poner celosa.

—Por cómo le hablas a Azula —rodó sus ojos.

—Ay Asami —suspiró—, si sabes que ella es mi amiga ¿verdad?

—Lo sé, pero ¿la amas? —preguntó seria.

—¿Amas a Opal, Asami? —respondió con otra pregunta.

—Claro —respondió automáticamente—, como a una amiga…

—Igual yo, ella es mi amiga desde que éramos niñas, así que veo normal decirle que la amo.

—¿Por qué estoy siendo tan celosa? —se regañó.

—No tengo idea y creo que es bastante problemático cuando lo elevas mucho Asami ¿puedo saber qué piensas?

Dudó en si decirle lo que la molestaba, pero Korra había sido tan sincera con ella que ella también tenía que serlo con su novia.

—Tengo miedo…

—¿A qué le temes?

—Tú me dijiste que ambas éramos libres Korra, pero ¿lo dices porque no puedes ser fiel? —cuestionó con pesar.

—Te entiendo, mirá pienso que no se llama infidelidad, pero resolviendo tu duda yo no me considero así, soy bastante fiel —le sonrió—, que piense así no quiere decir que lo practique. Soy de tener una relación estable con alguien que me gusta mucho y esa persona eres tú Asami.

—Pero si algún día llegas a envolverte con alguien, no sé cómo podría manejarlo.

—Te entiendo amor, mirá te lo dije para que tú te sientas libre de hacer lo que tú quieras —explicó amablemente—, yo en lo personal prefiero decir, ya no me gustas adiós y acabar con mi relación antes de salir con otra persona.

—Pero todo puede cambiar.

—Sí, nada es para siempre, yo te comparto mi forma de pensar actualmente —hizo una pausa—, pero sabes no quiero estar con nadie más Asami, así que deja de pensar tanto y vive en el presente.

A pesar de que aún le quedaban muchas dudas en su corazón esas palabras la aliviaron mucho, y prodigio a compartir la comida con la morena.

—¿Quieres algo de tomar? —preguntó mientras se levantaba.

—El agua de coco que traje estará bien amor —le sonrió.

—¿Quieres salir más tarde a caminar un rato amor? —le preguntó.

—Sí, ¿acá afuera? —tuvo curiosidad.

—No tontita —le extendió su agua—, al parque central.

—Me parece una excelente idea amor.

Se sintió bien al saber que Asami quería salir, habían salido pocas veces a las calles de la cuidad juntas ya que Asami le había pedido algo de tiempo para lidiar con los medios y ella lo entendía a la perfección. Sabía que no sería fácil salir con una modelo tan famosa como su novia, pero ya había pensado en todas las posibilidades y quería respetar la decisión de ella. La morena había dejado claro que no quería escándalos en su vida y la ojiverde quería más privacidad así que fue uno de los tantos tratos que habían hecho.

Aparcaron el automóvil y se dirigieron al enorme parque del centro de la cuidad, había mucha gente caminando junto con sus perros, haciendo ejercicio o solo paseando con sus parejas o sus familias y ellas eran dos personas más que se unían a tan lindo pasatiempo. Asami contaba historias de cómo sus amigos del colegio pasaban por este lugar todos los días a comprar un helado después de clases y de cómo salía a caminar con sus padres por las tardes, si primera cita, su primer beso en ese parque tan lleno de recuerdos.

—¿Y con quién diste tu primer beso? —tuvo curiosidad.

—Con mi mejor amigo en ese tiempo —confesó—, pero no fué para nada agradable ya que éramos muy niños y demasiado amigos.

—Que manera tan rara de dar su primer beso —aseguró.

—Así es —hizo una pausa—, ¿Y tú primer beso con quién fué?

—Fue con un chico de la escuela, el me gustaba mucho y yo a él, pero nunca llegamos a ser nada.

—Eso es muy triste —comentó—, ¿aún lo amas?

—Sí aún lo amo —rio—, creo que si me lo encuentro tendrás que aceptar que me vaya con él —alzó sus hombros.

—Eso nunca —la abrazó fuerte—, porque tú eres mía Korra, mía y sólo mía —acercó su frente a la frente de la morena y besó sus labios.

La morena abrazó la cintura de su chica y pegandola más a su cuerpo la besó de regreso.

—Te amo —dijo alejándose de su chica.

—Te amo mucho —la tomó de la mano y siguieron con el paseo.

Sonreía grandemente por el enorme descubrimiento que había hecho y ya sentía el jugoso cheque que le darían por la exclusiva.

—Asami Sato y su nuevo amor —pronunció mientras escondía la cámara y las seguía sigilosamente…

/-/

Miiiiil gracias por leerme, saben estoy tan super feliz por todo el apoyo que me dan

Espero sus comentarios acerca de este capítulo y también de la nueva portada :'v me haría muy feliz espero les haya gustado

Les recomiendo leer mi otro fic

NO TE ALEJES MÁS.

Respondo Comentarios:

María Sato: El secreto de Korra está cada vez más cerca de ser revelado... wuajaja y sí, Matías es una de las pocas personas que saben el secreto más guardado de la Korrita. Espero que te guste este capítulo y que estes super de lo mejor.

Jessy: Ows gracias espero que también te guste este dos puntos tres, que estés súper bien.

TiaYuri230: Esperamos que llegues pronto a los tijerazos entonces jaja. Espero que te guste este capítulo y que te encontres de lo mejoooor saludos!!

¡QUE VIVA EL YURI!