Hola a todas! A que esto no se lo esperaban. Bueno como es mi cumpleaños quise venir a celebrarlo con ustedes y que mejor manera que el de subir la continuación del capitulo anterior. Esta vez no me tarde tanto años como antes, pero como les dije es una fecha especial y quise festejarlo con todas mis lectoras. Bueno este cap cambia un poco y es porque lo escribí en el celular, no pude ponerle los números que siempre le pongo, esos que dividen el cap en varios caps internos, aun así pueden leer la historia con toda la comodidad de siempre. Bueno nenas, no vemos en el siguiente episodio en el cual ya estoy trabajando pero como les dije, en este día especial no pude avanzar nada, así que espérenlo muy pronto. Nos vemos para el que sigue, beso, abrazo y apapacho a todas ustedes…. Disfruten de la lectura.


~ 1 ~

Tratabas de dejar de llorar como lo habías estado haciendo momentos antes, después de tanto querer escapar del abrazo de Dhoko terminaste aferrándote a él, mientras los demás solo te observaban.

-Debemos ir a Jamir y ver qué fue lo que en verdad paso- tomo la palabra Dhoko mientras tú te encontrabas sentada en las escaleras –y… buscar el cuerpo para darle sepultura

-Lo sé- le respondió Shion -¿vas tú con unos cuantos más?

-Déjamelo a mí yo me ocupare de llevar solo a tres o cuatro más, solo por si aun hay algún peligro- dijo él

-Yo también quiero ir- pediste

-No creo que sea la mejor opción- te respondió Shion

-Estoy avisando, no estoy preguntando ni pidiendo permiso- comentaste mientras mantenías la mirada en la nada.

.

.

Aldebarán caminaba a paso lento pero siempre alerta al igual que Aioria que miraba a todos lados, Camus solo caminaba a tu lado, cuidando de que no fueras a caer o a que te pasara algo, todos ustedes eran liderados por Dhoko quien iba a la cabeza. El sitio en el que se encontraba era muy árido, no había nada más que rocas y paredes de estas mismas a donde quiera que mirabas. En verdad que había elegido un lugar muy escondido para poder reparar aquellas armaduras.

Pasaron por un camino angosto, delante de ti Aioria y detrás de ti Camus, no tenías ganas de hablar, no tenías ganas de hacer nada… solo querías despertar de esa terrible pesadilla que ahora estabas viviendo, porque era eso… solo una pesadilla que acabaría en unas cuantas horas. Tenías aun la mínima esperanza de que al llegar al sitio te ibas a encontrar con él, en ese lugar… esperándote con una gran sonrisa y con sus brazos abiertos para abrazarte. Después de un largo tiempo, llegaron a un sitio donde se alzaba un templo muy al estilo hindú, en este no había ventanas ni había puerta alguna, solo un balcón que se encontraba muy alto, a la mejor tenían que decir una palabra mágica para poder abrir esa puerta que se encontraba oculta a la vista de todos.

Pero lo que más llamo la atención fue ver aquel lugar destruido en su totalidad, había muchos cráteres, muchas rocas destruidas, una que otra pared tenía un gran hueco que no termino destruyendo aquella roca por su voluminosidad, incluso aquel templo tenía una que otra grieta. Comenzaste a caminar por ese lugar con mucho cuidado, Dhoko había ordenado que buscaran cualquier cosa que no perteneciera a ese lugar, pero no sabías que buscar.

Viste que los demás comenzaron a remover las rocas, a buscar algo, pero no sabías que… aunque en el fondo sabias que era eso que buscaban… no era eso, era él, el cuerpo de Mü que yacía bajo esos escombros.

-Señor- escuchaste que le llamo Camus, de inmediato te acercaste a ese sitio

-¿Quién es?- pregunto Aldebarán al ver el cuerpo pálido de un hombre con armadura negra

-Debió ser el Espectro con el que peleo Mü- se apresuró a decir Aioria

-Déjenlo ahí- dijiste con mucho odio –que sea el alimento de los cuervos que andan aquí o de cualquier animal

-Athena- te llamo Dhoko

-Es un Espectro de Hades- dijiste elevando la voz -¡No ven su maldita armadura! ¡Es negra!- dijiste mientras te alejabas de ahí, la herida tenía pocas horas de haber sido abierta

Continuaron buscando, viste que aun así Dhoko y Aldebarán sacaron el cuerpo de ese mal nacido de entre las rocas. Camus y Aioria continuaban buscando en otros lados, tu solo continuaste caminando por todo el sitio, no querías hacer nada, solo fuiste ahí para ver que Mü continuaba con vida, que lo que había hecho en el Santuario había sido solo una broma. Tu mirada viajo de un lado a otro, buscando nada. De pronto tus ojos vieron una mancha tirada en el suelo con sus cabellos lilas esparcidos y sus ropas nativas de Jamir.

Te acercaste poco a poco, no querías creerlo, no tenías por qué creerlo… tu respiración se agito de nuevo y tus ojos luchaban por no dejarse nublar por aquellas lagrimas que amenazaban con salir. A paso lento, muy lento llegaste, parecía que nadie se había dado cuenta de eso, porque seguían en lo suyo.

-Mü- susurraste cuando estuviste a su lado, te dejaste caer en el suelo, a su lado. Trataste con todas las fuerzas que tenías de girar el cuerpo de él, lo viste… se encontraba muy lastimado, su cara con golpes y los alrededores de su boca se encontraba con rastros de sangre. En su pecho viste algo que sobresalía, acariciaste esa parte… un trozo de metal… cerraste los ojos… así que eso había pasado, por esa razón te habían arrebatado a Mü de tu lado… una maldita flecha.

Colocaste la mano encima del pecho de Mü, con ayuda de tu Cosmo comenzaste a sacar aquel trozo de metal, en efecto… era una parte de una flecha. Solo el cuerpo de esta. Arrojaste ese metal lejos de ahí, estabas furiosa pero no querías demostrarlo, ya todos tenían con el hecho de saber que Mü había sido el primero en caer en esta tonta Guerra

El rostro de Mü se encontraba pálido y frio, no sabías cuantas horas habían pasado desde que había dado su ultimo respiro. Las lágrimas comenzaron a resbalar por tus mejillas pero en esta ocasión en silencio. Camus abrió una sábana blanca que llevaba en el interior de un morral. La extendió sobre el suelo para que entre Aldebarán y Aioria tomaran con delicadeza el cuerpo de Aries y colocarlo encima de ella, lo cubrieron para que después Tauro lo llevara en brazos.

.

.

Al llegar a la entrada del Santuario los soldados que vigilaban el paso hicieron una reverencia, en esta ocasión para el Guerrero Caído. Durante el camino se formó una barrera improvisada donde los Caballeros y Amazonas que quedaban proferían su respeto y admiración. El resto del camino fue difícil, entrar al Templo de Aries fue doloroso. Aldebarán dejo el cuerpo en el que había sido la habitación de Aries. Tomaste asiento en una silla esperando a Shion.

Qué triste y que solitaria se encontraba esa casa. Te pusiste de pie y caminaste a la cocina, llenaste una vasija con agua y tomaste unos trapos que encontraste en la habitación. Retiraste la sabana. Sentiste algo extraño, aun guardabas la esperanza de que en el momento en que hicieras eso Mü te asustara para decirte que era una broma pero no era así. Comenzaste a limpiar su rostro con mucha delicadeza de no lastimarlo aún más. El rostro, sus brazos y su pecho, quitaste todo rastro de sangre que había. Posaste tu mano en su rostro, comenzaste a llorar y te dejaste caer en su pecho pronunciando su nombre. Sin saber que detrás de la puerta se encontraba toda la Orden Dorada y que la mano de Shion se había quedado en el picaporte, nadie quería entrar, decidieron dejarte llorar todo lo que podías y estar un momento más a lado de tu amigo y confidente.

.

.

Despertaste con un fuerte dolor de cabeza y los ojos no solo te ardían sino también te dolían sentías que no podías abrirlos. Te miraste por el reflejo de la cara de tu celular, los tenías muy hinchados en ese momento volviste a la realidad... Una realidad en la que Mü ya no estaba. De nuevo quisiste llorar pero no podías hacerlo. No ahora que tenías que matar a Hades, a la chingada la ética de médico, ibas a tomar vida por vida, aunque eso no te devolviera a Aries.

-Buenas Tardes- saludaste sin ánimos -dormí el resto del día ¿verdad?- preguntaste pues lo último que recordabas era haber estado en la habitación de Mü

-Así es- te dijo Shion con el mismo animo que tu -¿quieres comer algo?

-Solo una manzana, con eso estará bien

Después de eso saliste de ahí. Preguntaste a unos soldados en donde habían sepultado a Aries y te llevaron a un sitio que se encontraba detrás del Santuario. Un gran templo de mármol. Abriste la puerta y te diste cuenta de que no había nada, más que una tumba de concreto, lo más seguro era que dentro estaba la caja con el cuerpo de Aries. Posaste tu mano encima y te diste cuenta de que el signo de la primera casa estaba grabado en el centro y debajo de el con letras griegas MÜ CABALLERO DORADO DE ARIES DE LA ORDEN DE Athena

-Athena- escuchaste que te llamaron, no volteaste sabias quien era

-Dita- saludaste sin ánimo -¿viniste a ver a Mü?

-Vine a dejarle esto- dijo mientras colocaba en el centro un ramo de rosas blancas, poso sus manos sobre tus hombros -sabias que esto iba a pasar. No lo puedes evitar

-No puedo, porque no soy más que una mortal, una humana que solo es el contenedor de una diosa que no sirve ni para chingar su madre

-No digas eso- te dijo y te saco de ahí -Es algo que no puedes evitar. Eres fuerte pero no controlas la muerte, no decides quien vive ni quien muere y te aseguro que Hades tampoco por más dios del Inframundo que sea

-Dita, puede que suene fría y cruel, pero ya habrá más tiempo para llorar por Mü, hay que preparar el contra ataque

-Entiendo- te dijo -¿qué piensas hacer?

-Atacar a Hades en su propia casa, esta vez yo iré a la cabeza

-Pero...

-Llama a todos, los quiero ver en el Salón Patriarcal a la de ya

-Como digas- te respondió sin intención de hacerte discutir

.

.

-¿Como esta?- pregunto Milo, el ambiente era sereno, serio... La tristeza estaba impresa en el aire

-Mal- respondió Piscis -tiene en mente tomar la vida de Hades con sus propias manos

-Esa no es ella- dijo Aioros -esta dolida al igual que nosotros, tiene que esperar a que sea la sabiduría y no sus deseos de venganza lo que planifique el siguiente ataque

-Esta cegada por la tristeza y el dolor- hablo Shaka -no son muy buenos consejeros

-Aun así- hablo en esta ocasión Radamanthys -esta puede ser la oportunidad de que Athena tome la ventaja

-¿Porque?- pregunto Aioria

-La hicieron madurar con un golpe duro, el más fuerte de todos. No fue físico sino mental- explico -Aun no despierta todo el poder de diosa y con esto...

-Se lanzaría a su muerte- dijo Shura

-Athena ahora sabe lo que es perder a alguien cercano- intervino Camus -ahora ya no retrasara más esta guerra

-La va a terminar- cerro el comentario Kanon

-Y para eso nos necesita a todos- continuo Saga -conozco muy bien a "-.-" como para saber que planeara algo muy bueno

-Ya habrá tiempo para llorar por Mü- repitió Afrodita -fue lo que dijo hace unos momentos

-Ya está pensando en algo- dijo Shaka

.

.

Trenzaste tu cabello. Estiraste tu mano y Yue subió de inmediato a el para posarse en tu hombro. Era hora de acabar con esa maldita guerra de una vez por todas.

Un pantalón ajustado con una botas que apenas te llegaban a media pierna, una blusa manga corta y encima tu chaquetilla sin mangas que siempre usabas, tus manos cubiertos por tus guantes de motociclista... Toda tu vestimenta era negra y no por luto. Sino porque estabas lista para pelear y tomar la vida de Hades. Las botas no tenían tacón pero resonaban con cada paso que dabas. Entraste al salón abriendo las puertas, las miradas se posaron en ti de inmediato.

-Radamanthys- le llamaste -dime todo lo que sepas del hijo de puta, no te guardes nada

Todos se quedaron callados, no esperaban verte de esa manera. Pero tenían que entender que no estabas para juegos, querías respuestas y las querías ya.

Necesitabas todos los datos para planear muy bien una estrategia

-Lo que sé es que Hades posee muchos Espectros, entre ellos los más fuertes los Jueces. A pesar de que yo ya no estoy con él eso no disminuye sus fuerzas, no dudes que ya habrá encontrado un remplazo

-¿Qué más?- pediste

-Puede atacar desde la tierra o del mismo Inframundo, aunque jamás ha estado mucho tiempo ahí, no le agrada. En ese lugar hay una puerta que es custodiada por Pharaoh, un Espectro engañoso

-¿Que hay ahí?

-Lo más seguro es que ya está resguardando un Cofre que te pertenece desde la era del mito

-¿Que hace esa madre?

-Athena, con ese cofre puedes encerrar el alma de Hades y de los dioses Gemelos que son sus consejeros

-¿Que dioses?

-Sus consejeros, aquellos que están manipulando a Hades para que pelee contigo, la verdadera Guerra es con ellos

-Ya veo, aun así los matare a los tres, me vale madres quien manipula a quien- comentaste

-Athena- te llamo Shaka -piensa muy bien lo que vas a hacer. A todos nos duele la muerte de Mü, pero no por eso nos vamos a lanzar a la muerte

-Lo estoy pensando bien- respondiste -les diré lo mismo que le acabo de decir a Dita, ya tendremos tiempo de llorar a Mü pero no será hoy, no será mañana y les puedo asegurar que tampoco pasado mañana... Lloraremos a Mü cuando esta maldita guerra llegue a su fin- dejaste salir un suspiro y dirigiste tu mirada al techo. No querías seguir llorando, no delante de ellos -Sé que he cometido muchos errores y que no soy exactamente la diosa que todos esperaban.

Pero jamás había estado más calmada, más serena para tomar decisiones. Sé que fue gran parte de mi culpa la muerte de Mü- tu voz se entre corto, de nuevo estabas llorando -fue por estupidez. Por tomar todo a la ligera, por ser cobarde, por esconderme pero ya no más- limpiaste violentamente tus lágrimas -esta vez no, esta vez yo misma me encargare de llevar la batalla, de tomar la batuta y dirigirlos

Hubo un momento de silencio, limpiabas fuertemente las lágrimas que se negaban a dejar de brotar, no sabías que era lo que estaban pensando pero ya habías tomado tu decisión. Aunque la verdad no tenías un plan, pedirías ideas y ya armarían entre todos una estrategia. Dejaste salir un suspiro, ibas a hablar pero alguien te gano.

-Hades tiene 108 Espectros, aun así yo o cualquiera de mis compañeros podemos derrotar más de 10

-¿Mas de 10?- preguntaste y todos asistieron -Shaka, el rosario... ¿Cuantas perlas han cambiado de color?

-Cierto, Shaka tiene una forma de saber cómo vamos- dijo Aldebarán

-¿De qué hablan?- pregunto Radamanthys

-Shaka tiene un rosario que encierra el alma de los Espectros- le explico Ángelo quien paso su brazo encima de los hombros de Oficuo al cual pareció que no le molestaba aquella acción -cuando las perlas cambian de café a negro, eso significa que esas almas han sido selladas y no volverán a salir

-Ya veo- susurro y te acercaste un poco más -así que teníamos esta ventaja

-Exactamente 10 Athena- dijo Shaka -el número de Espectros que derroto Mü

-Lo vez Hades- dijiste a la nada -yo perdí una parte de mi ser pero tú a 10

-Como dijo Rada- se unió Milo -somos más fuertes que ellos y partirles la madre no será difícil

-Pero yo no quiero que les partan la madre- comentaste -no quiero que solo los despojen de sus almas, yo quiero que los maten

-Pero Athena, solo escucha lo que estás diciendo. No eres tú

-Shura…. No permitiré que los dejen vivos porque ellos no tendrán compasión por ustedes

-Athena- susurro Capricornio

-Ellos no dudaran en tomar su vida, si pueden matarlos lo van a hacer. Así que prefiero que los maten ustedes, que ellos se mueran y regresen al infierno de donde nunca debieron salir.

-Si esa es tu orden será cumplida- te dijo Afrodita

-Yo jure jamás hacer algo así de nuevo para ser digno de estar en tu Orden. Pero si es por protegerte... Lo hare cuantas veces sea necesario- comento Ángelo aun abrazado a Radamanthys

-Nosotros nos encargaremos de los Espectros y los 3 Jueces- Te dijo Radamanthys

-Después debilitaremos a los dioses esos y Hades para que solo les des el golpe de gracia no sin antes hacerlos sufrir- te dijo Kanon

-A todo esto... ¿Quiénes son Rada?

-Thanathos dios de la muerte e Hypnos dios del sueño

-Ok- dijiste -entonces hay que formular un muy buen plan

-Iremos un grupo al Inframundo por el susodicho cofre- dijo Aioria mientras trataba de pensar lo más rápidamente posible

-Mataremos a todo Espectro que encontremos, tomamos el cofre y te lo traemos- continuo Kanon

-Con eso tendremos amplia ventaja sobre ellos, la balanza se inclinara en nuestro favor- aseguro Saga

-¿Algo más que debamos saber?- preguntaste

-Pharaoh pone a prueba a todo aquel va, solo que no sé qué es

-Ya sabía que no eras tan bueno, has fallado como espía- le dijo Cáncer y por fin lo libero

-Está bajo el mando de Minos imbécil- le respondió molesto

-¿No me digas que no se llevaban como buenos amigos?- le pregunto juguetón, en tu rostro se dibujó una tenue sonrisa

-Jamás, en las filas de Hades no hay lugar para amistades- dijo él -en lo personal me caían mal, eran demasiado engreídos, prepotentes y presumidos

-¿No te mordiste la lengua?- le pregunto Milo. De nuevo sonreíste

-¿Que me estas insinuando?

-Pues te estas describiendo igualito a cómo eres- le dijo Milo

-¿Como tú?- le regreso el juego

-¿Yo?- pregunto inocentemente

-Pues en realidad así eres- le dijo Camus

-¡¿Tu de qué lado estas?!- pregunto indignado

-Él tiene la razón- le respondió Acuario

-Pero Saga y Kanon están peor que yo- aseguro y después apunto a otro amigo -incluso Dita

-¿Yo que tengo que ver en esto Escorpión?- se defendió Piscis

- Con eso de que "Soy el más hermoso de toda la orden", "Soy el mas letal", "Soy esto", "soy lo otro"

-Pésima imitación de Afrodita- comento Aioros

-Cállate si quieres seguir vivo- le amenazo

-No nos metas a nosotros presumido, ególatra- le respondió Kanon y sin saber porque, pero el comentario que había dicho Oficuo de sus ex compañeros desato una guerra en la cual Escorpión no saldría con vida.

-¿Lo estás viendo Mü? Por primera vez todos se están llevando bien, incluso Rada- pensaste

-¡Si quieres te doy un beso y te demuestro porque soy el más sexy aquí!- le encaro Milo a Radamanthys

-Lo siento pero no comparto ese tipo de gusto que tienes

-Idiota, no sabes lo que dices- le respondió

Te quedaste sorprendida por lo que había pasado. Sabías que Milo y Ángelo iban a morir y de forma muy lenta y dolorosa. Pues ambos habían usado de escudo a Radamanthys y Camus, entre tanto jaleo y empuje paso lo inevitable... Ambos empujaron sin querer a sus escudos, tanta fue la fuerza así como la sorpresa que el beso entre Radamanthys y Camus fue imposible de evitar. Todos estaban sorprendidos, nadie decía nada, Cáncer y Escorpión comenzaron a retroceder lentamente mientras que Camus y Radamanthys aún no procesaban lo que había pasado. Ambas miradas se posaron en esos dos que salieron corriendo al sentir explotar el Cosmo de esos dos.

.

.

-Al menos Athena volvió a reír- pensó Shaka al dirigir la mirada a su amada que veía como Radamanthys dibujaba un plano de la Segunda Prisión donde se encontraba el cofre que tanto necesitaban

-Esto no se queda así. Apenas ganemos a Hades esos dos van a conocer porque fui el Espectro más temido de todos- pensó para sí mismo Radamanthys

-Me las pagan esos dos. Eso no será nada comparado a la madriza que les voy a meter- pensó Camus que se encontraba de pie con sus brazos cruzados sobre su pecho a lado de Athena

-Que madriza- pensó Ángelo -y eso que son de la familia

-Piche bola de montoneros. Dos para uno, no tienen madre, me duele la cabeza... Espero que no me vaya a quedar un chichón- pensó Milo mientras trataba de quedarse de pie y no doblarse por el dolor que sentía

-Idiotas- pensó Saga

-Estuvo de lujo, Milo y Ángelo se sacaron 10 con eso- pensó Kanon

-Qué bueno que no fui yo, de otra manera estaría muerto- se consoló solo Aioria

-Bueno. Lo que importa es que el aire de tensión y tristeza se dispersó un momento- concluyo Aldebarán

-Esos dos no cambian- pensó Afrodita –merecido se lo tienen

-No manches, esto fue raro pero de lujo- pensó Athena -sin duda alguna Shion, Dhoko, Marín, Shaina y Calandra lo tienen que saber- rio para sí misma -la que se acaba de liar y eso que los encontraron de buen humor que sino... Ya estarían dos más acompañando a mi Mü

.

.

-¿No sé si preguntar por el plan o el hecho de que están muy golpeados?- pregunto Shion al tener a todos delante de él

-Estaban jugando como siempre- dijo Camus sin un atisbo de vergüenza -¿no es verdad Rada?

-Los encontramos jugando en el patio Shion, deberías de castigarlos, tenemos una guerra en la puerta

-No deben de estar haciendo estupideces- Camus apoyo el comentario de Radamanthys

-¿Cuantas veces les he dicho que no jueguen tan tosco?- pregunto Shion cansadamente mientras se ponía de pie -miren estos moretones, eso ojos morados- examino a los dos -nunca hacen caso. Parecen niños de pre escolar- poso cada una de sus manos en la cabeza de ellos y su Cosmo emano aliviando el dolor de los cuerpos y desapareciendo los moretones -no quiero que lo vuelvan a hacer

-Si señor- respondieron avergonzados

-Por todos los cielos, los madrazos son para los Espectros no entre ustedes- les recordó

-Bueno, pasemos al plan Shion- pediste, ya a solas le dirías la verdad de por qué esos dos estaban así

Lo querías ver sonreír un poco, así como ellos lo habían hecho contigo aunque eso no estaba planeado solo se había dado, fue algo circunstancial. Radamanthys, Kanon y Saga explicaron el plan para ir por esa caja mágica. Los grupos se comenzaron a formar y te diste cuenta de algo

-¿Porque?- preguntaste seriamente y todos te vieron -¿por qué han excluido a Rada?

-Por una sencilla razón Athena- te dijo Shura -Algo que nosotros ya habíamos hablado

-Espero que sea una buena razón porque ya no voy a permitir que lo hagan menos, él también es un Caballero

-Lo sabemos- dijo Saga y miro a los dos -uno tiene que ser el guardián de la diosa, alguien tiene que seguirte, ser tu sombra

-Necesitas no solo al más poderoso de todos sino también a uno de los más fieles- se unió Shura

-Radamanthys- le llamo Kanon -a partir de hoy la vida de Athena está en tus manos, tienes que protegerla más que a tu vida

-Velar por ella, sacrificarte por ella. No dejar que nadie toque uno solo de sus cabellos- continuo Shaka

-Ella es más que nuestra diosa, es nuestra amiga- se unió Afrodita -lo que más amamos

-¿Porque yo?- pregunto extrañado

-Porque eres un Caballero de Athena, uno de los más fuertes- dijo Aioros -eres nuestro compañero, nuestro amigo

-Con nadie estaría mejor- concluyo Ángelo

Eso no lo esperabas... La completa y total aceptación de Radamanthys había llegado. Oficuo miraba a todos lados, el rostro de los demás estaba adornado con una sonrisa, Aioria se acercó y le tendió la mano. Radamanthys no sabía que hacer, se sentía fuera de lugar, Ángelo llego y tomo la mano de Radamanthys por su cuenta, por fin en el rostro del ex Juez se dibujo una sonrisa

-Entonces... No dejare que ni a verla se atrevan- comento

-Entendiste el plan- dijo Aldebarán

.

.

Shion se encontraba dando las últimas indicaciones al grupo que estaba por partir. Dante de Cerbero, Capella de Auriga, Shun de Andrómeda, Jabú de Unicornio todos ellos comandados y dirigidos por Kanon de Géminis.

-Su misión es muy importante- comento Shion -vayan y demuestren de lo que un Caballero de Athena sabe hacer.

-Si señor- respondieron todos al unisonoro. Bajaste los escalones que te apartaban un poco de ellos, Radamanthys te ofreció su mano para ayudarte a bajar.

-Chicos- llamaste y de inmediato tuviste la atención de todos -¿Puedo decirles algo?

-No tiene por qué preguntar- te respondió Andrómeda -eres Athena y nosotros siempre te vamos a escuchar- te dijo con una sonrisa que correspondiste

-No se arriesguen por favor- dijiste -si sienten que tienen problemas o que no pueden ganar salgan de ahí con o sin el cofre

-Athena- te hablo Kanon -tus ordenes fueron claras, exterminar a todos los Espectros de Hades y eso es lo que haremos

-Somos Caballeros de Athena y solo por esa razón no nos dejaremos vencer- dijo Capella

-Tienen razón- susurraste y con más animo que días atrás tomaste la palabra -Muy bien amores míos, vayan y acaben con cualquier cosa que se mueva

-A la orden Athena- te respondieron todos

-Sera como digas- te dijo Kanon, lo abrazaste fuertemente -no se vayan a arriesgar, no te vayas a arriesgar- le susurraste

-Claro que no- te dijo -veras que ese rosario de Shaka se tornara negro - Kanon beso tu frente mientras mantenían sus manos entrelazadas, una sonrisa se dibujó en el rostro de los dos

-Antes de que se vayan, una última cosa- dijiste y soltaste una mano de la de Kanon para extenderla a Shun

-¿Pasa algo Athena?- te pregunto. Como siempre, el resto de los Caballeros dudaba en tocarte más si la Orden Dorada completa se encontraba detrás de Shion

-Toma mi mano- dijiste y con mucha duda la acepto -bueno. Todos tomados de la mano. Hagamos un círculo

-¿Y después una ronda o qué?- te dijo Milo desde atrás

-Cállate si no quieres que te golpee- le dijiste -muy bien. Esto será ya lo último, ya no los entretendré mas

-¿Que vas a hacer?- te pregunto Kanon

Cerraste los ojos y dejaste salir un suspiro. Te relajaste y encendiste aun tu débil Cosmo, este se extendió a todos y cada uno de los Caballeros que estaba a punto de partir. Todo el cuerpo de ellos se ilumino para después desaparecer, abriste los ojos y sonreíste. De nuevo te despediste de todos y por fin salieron de ahí. Su destino... La Segunda prisión del Inframundo

.

.

El camino era largo, muy largo y tardarían días en llegar y aun más dias en saber de ellos, después de lo de Mü te habías vuelto un poco más paranoica con esta Guerra y el que Kanon haya ido directo a la boca del lobo no era algo bueno. Sabías que era fuerte muy fuerte pero aun así... Sacudiste esos pensamientos de tu cabeza, el regresaría con o sin el Cofre ese pero regresaría aún con vida y eso era lo que más importaba

Gracias a Dios que Radamanthys había traído unas joyas que permitían a Pandora pasara con vida al Inframundo. Cuando te dijeron que solo podías llegar muerto a ese sitio casi te desmayas. Una gran ayuda había sido contar con esos pendientes y collares de ella y el como los había conseguido no era tan importante

Después de eso... Cuando por fin tuvieras ese cofre ¿qué es lo que debería de seguir? No sabias pero tenías que ir pensando.

.

.

Apenas podía dar un paso sin perder el equilibrio, pero tenía que llegar a la presencia de su señor y darle las noticias que gustosamente recibiría.

-Valla, valla- escucho que se burlaban de él -pero miren a quien tenemos aquí, al favorito del señor Aiacos- una sonrisa burlona se dibujó en su rostro -¿pero qué te paso? ¿Acaso los Caballeros de Athena resultaron ser más poderosos que tú?

-Cierra la boca Niobe- le ordeno -tu morirías a manos del mas débil de ellos tal y como lo hizo Miu

-¿Miu?- pregunto -¿qué fue lo que paso?- pregunto pero Kagaho ya no respondió.

Tenía que llegar a la sala donde Hades ya lo esperaba, de eso estaba seguro

Continúo con su camino pero al llegar a la mitad de las escaleras cayo. Sus piernas le temblaban mucho y aún estaba débil, exhausto por su pelea con Aries, al final del día murió pero le había costado mucho deshacerse de él.

Una mano se posó en su hombro, levanto la mirada con mucha dificultad. Sus ojos se abrieron de sorpresa, Aiacos y Minos se encontraban de pie mirándolo sin expresión alguna, Pandora mantenía su mirada llena de arrogancia mientras quien había posado su mano en su hombro había sido su señor.

-Así que... Cumpliste tu tarea... ¿Acabaste con ese Caballero?

-Sí señor, pero Miu murió en la batalla- dijo

-Siempre hay bajas, el débil muere el fuerte sobrevive- le respondió y le sonrió. Lo ayudo a ponerse de pie -y tú Kagaho perteneces a los fuertes porque sobreviviste a esa batalla

-Aun si hubiera muerto lo habría hecho con Aries

-Lo sé- le dijo. Poso su mano en el pecho de Kagaho y con su Cosmo curo las heridas de su guerrero -ahora ve y descansa Kagaho, repón tus fuerzas, ya me dirás los detalles después, en la hora de la cena

-Señor- le llamo

-Tienes que tener fuerzas Kagaho de Wyvern, Juez del Inframundo ya que te presentare con tus hombres

Kagaho asintió y se dirigió a sus aposentos. Por fin había obtenido la confianza de su dios y no solo eso, sino también el puesto de Juez del Inframundo, en su mente surgió un pensamiento. Radamanthys se tendría que cuidar ya que el traidor iba a morir a manos de él.

.

.

-Por acá- dijo Shun mientras guiaba a todos con ayuda de su cadena

-Qué bueno que son estos incompetentes y no los chicos- pensó Kanon -ya me hubieran dicho hasta de lo que me voy a morir por haber perdido el camino

-3 días perdidos- pensó Capella -solo porque es el favorito de Athena y porque es Dorado, sino ya le hubiera dicho el pésimo líder que es

-Ya tengo hambre- pensó Dante mientras seguía a Shun-no puede ser que nadie se quiera parar para comer algo, esto lo tiene que saber Athena

-Tengo que hacer mi mejor esfuerzo para encontrar lo mas rápido posible la puerta al Inframundo, Athena y Lord Kanon cuentan conmigo- se animaba a si mismo Andrómeda

.

.

Estabas de pie frente al balcón de tu habitación con las luces apagadas. Yue se había quedado dormido con Shion desde el día en que Kanon se marchó con los demás, se veía que la pequeña bola de pelos sabía que Shion estaba triste así que no lo había parado de seguir para estar reclamando su atención. Cerraste los ojos, Radamanthys estaba haciendo guardia por primera vez a lado de Camus, Milo y Ángelo... Pobres de esos dos, les esperaba una larga noche con los otros dos a su lado.

-¿Cómo estás?- te pregunto Shaka que había llegado de sorpresa, te mantenía abrazada mientras descansaba su rostro en tu hombro derecho

-Mejor- dijiste -voy a tardar mucho en aceptar que ya no volveré a ver a mi Mü

-Te amaba tanto que uso el resto de su Cosmo para venir a despedirse de ti

-Lo extraño

-Todos sentimos lo mismo- te respondió Virgo -¿crees que haya sido buena idea poner a esos 4 en la misma guardia?

-Estaba pensando lo mismo- dijiste pero lo pensaste mejor -estarán bien... Eso espero

-¿Esperas?- repitió y una débil risa se escapó de los labios del rubio -yo solo espero que esos dos no abusen de su poder. Son algo... Complicados

Solo habías escuchado el comentario de él para después caer en un profundo silencio. No tenías muchos ánimos de hablar. Hades te había hecho madurar para esa guerra de una forma dura y muy cruel, era lo que te había dicho Shion, esta era la guerra más difícil y dura a la que te estabas enfrentando y eso que apenas era el principio.

-Has estado muy callada- te dijo

-Solo que no tengo ánimos de hablar, eso es todo- respondiste mientras mirabas al cielo

-Mañana saldrá el siguiente grupo- te recordó -encabezado por Milo hacia los límites del norte de Rodorio

-Ya perdimos, tiraremos surrender para evitar la humillada- trataste de salir con un comentario gracioso, Shaka rio ligeramente

-Si perdemos la Guerra será culpa de Milo- continuo Shaka

-Los demás también saldrán en los próximos días- recordaste -ya me siento triste

-¿Porque?- te pregunto y callaste -Solo vamos a cubrir las zonas que más nos preocupan, no tienes de que preocuparte

-No me pidas imposibles- respondiste y callaron. Dejaste salir un suspiro -¿cuándo te vas a ir tú?- preguntaste con la esperanza de que se quedara con Radamanthys a proteger el Santuario entero

-Al día siguiente después de Milo- te dijo -me toca vigilar un sitio clave

El silencio reino de nuevo, te recargaste más en el pecho de Virgo y lo obligaste a que su abrazo se tornara más fuerte a tu alrededor, él capto el mensaje.

-No tienes por qué preocuparte, todos estaremos bien- te aseguro -te prometo que los demás continuaremos con vida

-Es mentira- pensaste pero quisiste creerle

.

.

Así continuaron durante un largo tiempo. El abrazo se debilito y te diste cuenta pero no dijiste nada, ya era hora de dormir o eso creías pues ya no sentías el tiempo pasar. Te adentraste a tu habitación y tomaste asiento en la cama, Shaka te imito. Lo más seguro es que en ese momento estaba sintiendo tus miedos, tus dudas, tus temores pero también tus esperanzas y tus pensamientos de que todo saldría bien al final de la guerra esa. Tu mirada estaba clavada en el suelo, él se acercó más a ti y acuno tu rostro entre sus manos, pego su frente a la tuya, ambos mantenían los ojos cerrados

-Ya te dije que no hay nada que temer- te recordó pero ahora en un susurro -estaremos bien

-Trato, pero es que tengo miedo de perderlos a todos y quedarme sola

-Nadie se ira de tu lado. Todos te aman- te dijo -como hermana, como amiga, como cómplice...- callo y un suspiro salió de sus labios -como mujer... Nadie te dejara amor, ni hoy, ni mañana y nunca, siempre estaremos a tu lado

Después de eso beso tus labios, tan lentamente. Como si quisiera alargar ese momento y eso mismo pasaba contigo. De un momento a otro el beso dejo de ser tranquilo para dar paso a uno más apasionado.

.

.

El ambiente se tornó más apasionado que antes, la joven deidad se aferraba al cuello de su guardián con la esperanza de que no se fuera a ir. Pero eso no era una opción para el fiel guerrero quien poco a poco comenzó a ejercer control de la situación. Pronto consiguió recostar a la joven sobre la cama y sus labios abandonaron los de ella para continuar su camino por el cuello y hombro izquierdo mientras que con su mano levantaba una de las piernas de ella para acariciarla.

Sus labios se encontraron de nuevo y la obligo a girarse para que en esta ocasión ella quedara arriba y así poder con más facilidad retirarle el fino camisón de seda que cubría si cuerpo.

Pronto la necesidad de estar cerca el uno del otro se incrementó, la ropa comenzó a estorbar, pues era un impedimento para sentir por completo el cuerpo del otro. Solo una sábana los cubría y aun así sentían que estaba de más. La mirada de ambos se encontró después de estar distraídos el uno en el otro. Ambas miradas con dudas que esperaban que el otro las alejara. El cabello de él se perdía con el de ella, una mano entrelazada con la otra, Shaka le sonrió como solo lo hacía para ella, dándole la confianza de detener todo o continuar porque el amor que había nacido dentro de él por su diosa era lo más grande y lo más valioso que tenía.

Pero un Te amo que murió en los labios de él borraron todas las dudas y temores de ambos para dar paso a amarse esa noche

Conocieron cada parte del cuerpo del otro pues sus manos no dejaban de acariciarse, de sentirse. Para ella el cuerpo de él era perfecto, fuerte y marcado, aun así sintió una que otra marca en la espalda de Virgo signo de sus batallas y entrenamientos. El cabello del joven era suave, besaba el cuello, en algunas ocasiones el pecho y en otras ocasiones mordía levemente el hombro de él sin llegar a lastimarlo, sus manos subían y bajaban por toda la espalda y cuando la pasión aumentaba clavaba sus largas uñas en ella.

Las manos de Shaka describían cada curva marcada del cuerpo de ella, el aroma que desprendía el cabello y se fortaleza en el cuello lo embriagaba, cada vez que besaba sus labios era comparados a besar la luz, algo irreal. Se encontraba en un mar de efusivo placer con cada caricia suave o agresiva que ella le daba. Por fin, después de tanto tiempo desbordo todo lo que sentía por ella. Sabía muy bien que solo con mirarse ya se habían besado en silencio.

.

.

Te removiste entre las sabanas y te acurrucaste más al cuerpo del que estabas abrazada, poco a poco abriste perezosamente los ojos y cuando por fin lo hiciste te topaste con una mirada azulada la cual te regalo una sonrisa.

-¿Tienes mucho despierto?- le preguntaste mientras estirabas tu cuerpo, te revolviste entre la cama y de nuevo te abrazaste a Shaka para volver a cerrar los ojos

-Media hora, tal vez menos- te susurro mientras besaba tu cabeza

-¿Qué horas son?- preguntaste de nuevo

-Aun no son las 6- te dijo -pero yo tengo que ir levantándome. Tengo unos pendientes que hacer

-No vayas- pediste mientras lo abrazabas más fuerte y enredabas tus piernas con las de él -quédate aquí conmigo

-Que más deseara yo- te dijo riendo -pero son encargos del Patriarca y si llegara a entrar y nos encuentra a mí me mata y a ti te manda a encerrar en una torre

-Papá es malo- le digite mientras el reía -está bien. Puedes ir pero yo me levanto más al ratito

-Lo sé- te dijo y alzo tu rostro para verte, abriste solo un ojo -Milo parte al medio día- tu asentiste, él volvió a sonreír y te beso

En esta ocasión tú aferraste el rostro de él para alargar el beso lo más que pudieras, de pronto él se colocó encima de ti sin romper el contacto. Ahora que habías aceptado que lo amabas no querías perderlo y menos en esa estúpida guerra. El contacto ceso cuando el aire se escaseo, ambos respiraban agitadamente

-No me tientes- te susurro pero eso no te importo y de nuevo lo atrajiste -entonces... el trabajo puede esperar- volvió a decirte entre el beso

-Excelente elección- respondiste riendo

.

.

Estabas sentada en los escalones, miraste el reloj de tu celular y en efecto ya pasaba más del medio día, casi la 1 de la tarde y solo los Caballeros de Plata, Bronce y unos soldados estaban presentes pero el Capitán, el General... Aquel que los iba a llevar a la victoria no se encontraba

-¿Quiere que lo vaya a buscar?- te pregunto el Caballero de Plata que iba a ser el segundo al mando

-No Orfeo- le respondiste mientras te ponías de pie lentamente, después de lo de anoche tu cuerpo se encontraba algo adolorido. Tus amigas ya te habían dicho que después de la primera vez pasarías por eso -pero el lado positivo es que si no llega en 10 minutos tú serás el líder

-Pides imposibles- te dijo Aioros -dale de una vez el mando a Lira, no creo que Milo llegue

-Juro que si no llega lo mato- amenazaste, viste de nuevo el celular. Miraste a todos los Dorados los cuales asintieron -Bueno en caso que Milo no ha llegado...

-¡Ya llegue!- escuchaste el grito de Escorpión que se acercaba a toda velocidad -¡el mando es mío!

-Llego el General Milo- escuchaste a Orfeo aliviado evidenciando lo obvio. Tal parecía que no quería ser el jefe

-¿Te peleaste con las sabanas?- le preguntaste sínicamente -te pasas Milo, no chingues casi una hora, impuntual, irresponsable, flojo

-Fue culpa de Camus y Radamanthys- te dijo -ellos escondieron mi alarma y le pusieron algo a mi café para que me quedara dormido

-¿Tienes pruebas?- preguntaste mientras veías a esos dos que permanecían serios

-¿Pruebas?- pregunto Milo indignado -no tengo, pero ellos lo hicieron, lo sé.

-Milo no culpes a los otros por haberte quedado dormido- le acusaste -bueno dejemos eso de lado y...- miraste a Milo, estaba indignado con esos dos -Milo deja de gruñir que pareces perro

-Pero Athena, ellos fueron- volvió a decirte

-Muy bien pasemos al plan de ataque- ordenaste y todos los involucrados se reunieron -su misión será proteger el limite Norte de Rodorio. Ese lugar es un camino directo hacia acá. Matan a todo lo que sea enemigo

-¿Prisioneros mi lady?- te pregunto Orfeo

-O lo hacen trizas o lo desaparecen, no hay más opciones- demandaste

-¡Si señora!- te respondieron

-Prometo que no perderos la ciudad, por mi honor como Caballero- te dijo seriamente, te acercaste a él y tomaste sus manos entre las tuyas

-Cuídate Milo. No te arriesgas demasiado

-Soy el Caballero de Escorpión ¿qué me podría pasar?- te aseguro

Besaste la frente de Milo y lo abrasaste, temías por la vida de él pero era Milo de Escorpión y nadie podía detenerle. De pronto te giro y alcanzaste a ver como Radamanthys y Camus estrellaban sus puños, se dieron cuenta tarde de que los habías descubierto, en parte estabas enojada porque por culpa de ellos le diste una regañada a Milo delante de sus subordinados pero en parte feliz porque al menos ya habías visto con quien Radamanthys se podría comenzar a llevar, que mejor que alguien serio como Camus y a su vez (porque sabias que iba incluido en el paquete) Milo quien lo haría desenvolverse con el resto.

-Lo ve, siempre digo la verdad pero no me creen- te dijo cuándo te soltó

-Yo me encargo de ellos babi- le dijiste -vayan con cuidado, todos

-Si señora- volvieron a repetir

Milo te soltó de la mano poco a poco hasta que sentiste como sus dedos resbalaban de los tuyos, te sonrió antes de darte la espalda para colocarse su armadura que lo cubrió en un abrir y cerrar los ojos, lo último que viste fue su capa ondeando con cada paso que daba para alejarse

.

.

Se encontraban de pie en una montaña no muy alta, desde ese sitio podían observar que había una entrada a una cueva, eso no era raro y mucho menos interesante ya que habían visto varias cuevas en sus vidas, lo que hacía especial a esa entrada en específico era que a sus lados habían soldados resguardando su entrada, sin duda alguna esa era una de las tantas entradas a las Prisiones del Inframundo.

Kanon envió a dos de los Caballeros que tenía a su mando Shun y Capella, aunque este último juro que podría hacerlo el solo. Los 5 soldados que estaban ahí fueron derrotados en un abrir y cerrar de ojos, Shun dio la señal y el resto de la compañía bajo con más seguridad. El interior de la cueva era más oscura de lo que debería de ser, el olor a humedad se alejó después de unos minutos y pudieron respirar más tranquilamente, las armaduras de ellos mantenían un brillo tenue, lo suficiente para iluminar el camino y no caer al suelo. Durante todo su trayecto no se encontraron con nadie y eso fue algo entre sospechoso porque tal vez sabrían que estarían ahí y reconfortante porque tal vez esa entrada no la conocía nadie más. Por ende sería imposible que supieran que estaban ahí.

-¿Sienten eso?- pregunto Kanon que se encontraba a la cabeza de todos

-El aire se está impregnando de otro olor- comento Dante

-¿Otro olor?- preguntó Jabú quien se estaba esforzando en descubrir lo que sus superiores estaban sintiendo

-Algo putrefacto- dijo Shun -tal vez haya algo sin vida más adelante

-Qué asco- susurro Kanon -andando, no tenemos toda la vida para buscar el cofre ese

.

.

Se arrastraban por un túnel muy angosto, apenas podían estar alejados unos de otros. Shun apresuro el paso cuando delante de él se pudo observar una luz, algo había en ese sitio, miro con cuidado para no ser tomado por sorpresa y arruinar el plan de llegar sin ser descubiertos.

-¿A dónde?- pregunto Jabú

-Guíanos Shun- mando Kanon y la cadena obedeció sola -¿qué pasa?

-Hay algo siniestro y muy peligroso en este sitio- dijo seriamente -la cadena esta tensa y atacara en cualquier momento

-Pues cálmala- ordeno Géminis -si sigue haciendo ese ruido nos van a descubrir

Shun asintió y comenzaron a caminar, la velocidad aumentaba al igual que la tensión de la Cadena, de pronto la Cadena cayó al suelo sorprendiendo a todos, rápidamente se reunieron para no ser atacados por sorpresa.

-Pero miren lo que tenemos aquí- escucharon la voz de una persona que se escondía entre las sombras -un montón de Caballeros de Athena ¿acaso están perdidos?

-Muéstrate cobarde- le ordeno Kanon mientras se separaba unos pasos de los demás -no seas cobarde, sal y da la cara

-¿Cobarde yo?- pregunto -es un fuerte insulto para alguien que ha entrado por una de las puertas traseras a una casa que no le pertenece

-¡Dispérsense!- se escuchó la voz de Capella justo a tiempo antes de que algo los atacara desde otro ángulo muy diferente

-¿Qué clase de monstruo es este?- pregunto Jabú

-Es solo mi cachorro- anuncio de nuevo la voz

Frente a ellos, entre la nube de polvo que comenzó a dispersarse se pudo observar una gran figura de un ser, tres cabezas de perro, cada una de ellas con grandes colmillos y ojos de un amarillo terrorífico, la baba que salía de sus mandíbulas era peligrosa pues al caer al suelo este se deshacía con solo tocarlo. Encima de el se encontraba de pie uno de los tantos Espectros de Hades, poseía una Sapuri y estaba acompañado de un Arpa

-Can Cerbero- susurro Shun -el perro guardián del Inframundo

-Tenemos que detenerlo- comento Capella

-Háganlo- dijo Kanon y lo voltearon a ver -yo me encargare de que me diga donde esta el cofre

Capella y Shun se lanzaron sobre el perro mientras que el resto se quedó a combatir con los refuerzos que habían llegado. Aquel hombre bajo de un salto del lomo de Cerbero y quedo a unos pocos paso de Kanon, este le sonrió pero nada más que seriedad se reflejo en el rostro del Guardián de la Tercera Casa.

-¿Quién eres?- le pregunto directamente

-Pharaoh de Esfinge- se presentó -Guardián de la Segunda Prisión del Inframundo, un placer Caballero

-¿En dónde está el cofre?- pregunto directamente mientras que los demás estaban peleando, Capella salió disparado contra la pared amortiguando la caída de Shun que también había sido lanzado por el perro

-¿Que cofre pregunto?-pregunto con una sonrisa sínica -No sé de qué me hablas

Después de eso alejo a Kanon con una explosión de su Cosmo para salir corriendo de ese lugar. Kanon de inmediato lo comenzó a perseguir por todos lados, ese enemigo sabia claramente de lo que estaban hablando. Tenía que detenerlo a como diera lugar. Corrió recto, doblo a la derecha y después a la izquierda para volver a doblar a la izquierda una vez más. Hasta que el Espectro se detuvo en un sitio alejado.

Detrás de él se encontraba un muro donde Anubis, dios egipcio de la muerte estaba sentado, frente a el había un sirviente que veía detenidamente un plato vacío perteneciente a una balanza y en el otro plato se encontraba una pluma, varios cuerpos muertos esparcidos por ese mural, Pharaoh sonrió, se veía muy confiado.

-Este mural representa un juicio- comenzó a explicar a su enemigo -aquí se demostrara tu lealtad y si es falsa pesara más que la pluma y morirás

-¿Mi lealtad?- pregunto sonriendo sínicamente Kanon

-Hacia tu diosa- le respondió

-Entonces no moriré. No hay nadie más fiel que yo a la diosa Athena

-Si es así entonces quedara balanceada con la pluma de la verdad

-¿Y qué vas a pesar en él? ¿Acaso mi puño?

-Tú corazón- respondió -solo así la puerta se abrirá para que tomes el cofre, pero hasta el día de hoy nadie ha pasado ya que muere

-Entonces seré el primero en abrir esas puertas y será a mi modo

Pharaoh no entendió lo que Kanon había dicho y mucho menos tuvo tiempo para defenderse del golpe que le propino con el puño en el rosto el cual lo arrojó al suelo. La armadura de Géminis se tiño de un bello brillo ya que no tenía tiempo que perder. Pharaoh se puso de pie para poder atacar con su arpa pero Kanon no lo dejo, una lluvia de puños acertó en el cuerpo de él obligándolo a alejarse de su arpa, pronto se dio cuenta de que sería sencillo acabar con su enemigo, había descubierto su debilidad... Ataque a distancia. Sonrió para sí mismo, más fácil no pudo ser.

Pharaoh lo miraba con odio e ira, jamás le habían tratado de esa manera y ese que tenía delante de él no iba a ser el primero en hacerlo. Así que se puso de pie pero antes de conseguirlo Kanon lo arrojo lejos con una sola y fuerte patada.

-Abre esa pinche puerta ahora mismo- le ordeno con los brazos cruzados sobre su pecho -¿o tal vez quieres que aun te demuestre mi lealtad a Athena?

Pharaoh apoyo sus manos sobre el suelo y sus dedos rosaron algo, miro y se dio cuenta de que era su arpa, sonrió para sí mismo ahora que tenía su arma a su disposición. Se puso de pie y tomo posición de ataque

-Estas perdido, pagaras todos y cada uno de los golpes que me diste- le amenazo

-¿Me mataras a punta de canciones?- preguntón con una sonrisa burlona -pago por ver eso

-Claro que lo pagaras, pero con tu estúpida vida- escupió sangre muy molesto y comenzó a tocar esa arpa

-Yo te enseñare como es que los hombres pelean- le dijo y comenzó a acercarse a él, pero se detuvo a medio camino

Un dolor punzante comenzó a atacar su cabeza, este dolo aumentaba con cada segundo que pasaba. Tanto era el dolor que lo obligo a arrodillarse y a tapar sus oídos con sus manos pero el ruido infernal de esa arpa no cesaba al contrario parecía aumentar más y más. Pharaoh sonrió y se acercó para darle una patada en el rostro a Kanon, fue una débil pues solo logro que cayera al suelo y eso fue más por la tortura de la música que por la patada. Trato de incorporarse pero sencillamente no podía. Pharaoh lo golpeo con su arpa en el rostro logrando abrir su ceja de la cual un fino hilo de sangre broto

-Dime... ¿Qué se siente ahora que seas tú el que está en el piso siendo humillado?

-Cállate imbécil- le respondió -veremos cuanto te dura el gustito por esa madre cuando te la rompa en tu cara pendejo

-Solo trata de hacerlo- le respondió y aumento la velocidad de movimiento en sus dedos para torturar más a Kanon

Géminis sufría, sentía como si su cuerpo estuviera recibiendo descargas eléctricas sin que estas dejaran de salir del suelo. Con todo lo que tenía y con mucha decisión decidió hacer lo impensable para su enemigo. El cual se quedó sorprendido, tanto así que dejo de tocar. Unas gotas de sangre que resbalaban por los brazos de Kanon caían al suelo.

-¿Qué hiciste?- le pregunto pero Kanon no dijo nada, solo respiraba agitadamente, había roto sus tímpanos -¿acaso estás loco?- volvió a preguntar -mira que llegar a esos extremos para no sentirse influenciado por el sonido de mi arpa

-Prepárate Pharaoh- le dijo Kanon mientras se erguía, la sangre brotaba lentamente por sus oídos y resbalaba por las laterales de su rostro -esto apenas comienza

-Eso sí que no- susurro Pharaoh

Kanon ignoro el intenso dolor de su cabeza y oídos y encendió su Cosmo a su máximo limite, a una velocidad digna de un caballero se lanzó contra su oponente el cual no se esperaba esa reacción por parte del otro por lo cual no le permitió atacar de nuevo con su arpa. Pharaoh comenzó a esquivar todos y cada uno de los golpes de Géminis pero este no se iba a dar por vencido, aumento su velocidad tanto que Pharaoh tuvo que comenzar a bloquear los golpes con ayuda de una de sus manos.

-No- pensó Pharaoh –esto es imposible, no me puede estar pasando esto a mi

-Ya está- Kanon se sabía ganador, en una de tantas patadas que le daba a su oponente por fin lo pudo apartar de aquella molesta arpa -¡Triángulo Dorado!- Pharaoh solo vio como las manos de Kanon dibujaron un triángulo que se cerró cuando sus dos manos se unieron en la base, esta técnica lanzo a otra dimensión aquella molesta arpa

Molesto Pharaoh se puso de pie y corrió hacia Kanon aprovechando que no podría escuchar sus pasos, pero con lo que no contaba era con la intuición de batalla de Kanon, pues este giro y lanzo sobre su oponente su Explosión de Galaxias, esta dio de lleno en el cuerpo de Pharaoh, tanto así que no tuvo tiempo de esquivarla

-Las ultis en la cara nunca fallan- se dijo así mismo muy agitado y sonriente, era algo que siempre le repetía "-.-" en todos los entrenamientos y conversaciones

No se preocupaba por su sentido del oído, sabía que llegando al Santuario Shion o Athena lo curarían.

Se acercó a Pharaoh que aún se encontraba con vida, aunque solo le quedaran unos minutos. Lo miro despectivamente, le había causado muchos problemas tanto así que por culpa de su maldita arpa había tenido que romper sus tímpanos.

-Ahora habla imbécil- le ordeno -dime la forma en la que esa puerta se tiene que abrir

-Lord Kanon- le llamo Jabú -¿se encuentra bien?

-¿Hicieron su trabajo?- pregunto, sabía que si lo habían hecho, pues se encontraban lastimados y algunos de ellos sin sus cascos.

-Todo hecho- le dijo Capella quien se dio cuenta que eran escuchados gracias al Cosmo de Kanon

-Incluso nos dimos el gusto de pelear con algunos Espectros- comento Dante -lo único en lo que nos ganan es en número, son débiles

-Eso es imposible- susurro Pharaoh -el ejército del señor Hades es más poderoso

-Eso no me importa, dime como se abre la pinche puerta y acelerare tu muerte- Pharaoh rio débilmente y eso molesto a Kanon -deja de reírte pendejo y dime de una puta vez como se abre esa madre

-Ya te lo dije- respondió y un ataque de tos lo invadió antes de poder continuar hablando -debes someterte a un juicio de lealtad

-¿De qué hablas?

-Solo el que derroto al guardián puede hacer la prueba, nadie mas- escucharon una voz que resonó en todo el lugar

De pronto una luz tenue ilumino la pared y la balanza que se encontraba en ella apareció a unos metros de Kanon. Este joven guerrero no sabía que hacer, desvió la mirada a Pharaoh el cual permanecía con una sonrisa, algo no estaba bien

-¿Quién será el juzgado?- se escuchó de nuevo aquella voz que retumbo en todo el lugar

-Yo, Kanon de Géminis- respondió dando unos pasos hacia adelante

-Entonces que comienza el juicio- se escuchó -si tu lealtad que hay en tu corazón es falsa pesa más inclinara la balanza a la derecha y eso causara tu muerte y si se equilibra con la pluma la puerta se abrirá y seguirás con vida ¿lo entiendes?

-Claro

-Entonces que el guardián proceda con la ceremonia- en ese momento Pharaoh rio y todos lo voltearon a ver

-Para iniciar el juicio necesito mi arpa y tú la destruiste en la batalla

Y era cierto. El mismo Kanon había arrojado esa cosa hacia otra dimensión y por ende jamás se recuperaría. Sin esa arpa jamás se podría llevar el juicio y jamás podrían llevar aquel cofre a Athena volviendo a quedar en desventaja

Todo para nada, Kanon se sentía culpable, por su culpa la misión se había ido al demonio, todo por destruirla. Pharaoh continuaba riendo pues tal vez estaba a momentos de perder la vida pero no aquello que se le encomendó cuidar

-Entonces al no presentar la llave el juicio queda cancelado

-Aun no- susurro Kanon -solo es el corazón, con eso la puerta se abrirá

-¿Que vas a hacer ahora Kanon de Géminis?- pregunto con burla pero pronto desapareció al ver lo que Kanon estaba a punto de hacer.

El joven Géminis se despojó de su armadura frente a la mirada de todos los presentes y se colocó cerca de la balanza esa. Cerro los ojos y recordó todo lo que había pasado en su vida. Cuando llego al Templo de Poseidón por accidente y tomo el cargo como General Marina mientras espiaba a Athena haciendo pasar por un Caballero de su orden, toda la información se la dio a Poseidón a pesar de que su deber era servir a Athena.

Aun así pudo rectificar sus errores, servir a Athena y protegerla se convirtió en sus tareas más importantes. Pues ella jamás lo juzgo al contrario, hasta abogo por su persona. Todo era por ella. Por su diosa, por su amiga.

Encendió su Cosmo a su máximo esplendor, incluso un poco más allá del límite, su mano derecha se cubrió de su energía y frente a la mirada atónita de todos la clavo en su pecho, libero un grito desgarrador mientras removía su mano y con un grito aun las fuerte que el anterior extrajo su mano en la cual sostenía su corazón.

Logro colocarlo en la balanza antes de caer de rodillas, la sangre comenzó a emanar de su cuerpo como si no hubiera mañana. La balanza se comenzó a mover de un lado a otro, todos se encontraban a la expectativa de lo que iba a pasar. De pronto se detuvo, la balanza estaba equilibrada, la puerta se abrió.

-Esto no... Puede ser- susurro Pharaoh

-Dar su vida. Tener que demostrar que es fiel a Athena aun después de la muerte- susurro Shun mientras miraba el cuerpo de Kanon aun arrodillado

-Esto sin duda alguna solo lo podía hacer un Caballero Dorado- comento Dante

-Vamos por el cofre hay que llevarlo a Athena junto con Géminis- ordeno Capella

-Alto- se escuchó la misma voz de antes -solo aquel que ha pasado la prueba podrá pasar por esa puerta, nadie mas

-Pero esa persona ya no tiene vida, ahora esta...- el comentario de Jabú murió en sus labios

-Entonces pongan a prueba su lealtad sino la puerta será cerrada

Todos se vieron entre sí, prestaron atención a Pharaoh pero este ya había dejado de respirar. Ellos eran fieles a Athena pero ¿acaso lo serian tanto como lo había sido Kanon que había dado su vida sin dudarlo?

-Esto no es posible- dijo Capella al ver ante sus ojos la figura del Caballero de Géminis de pie

-Aun así... Ya no hay vida en él- aseguro Jabú -¿Cómo es que puede estar de pie y caminando hacia la puerta?

-Esta es la misión que Athena le encomendó, su Athena- aseguro Capella

Los pasos de Kanon eran lentos, con cada paso que daba marcas de sangre quedaban en el piso. A paso suave llego a donde estaba aquel cofre platinado con hermosas guirnaldas doradas, lo tomo entre sus manos y dio la vuelta, se dirigió hacia ellos con la misma velocidad con la que se había adentrado.

El resto de los Caballeros solo lo observaban con un nudo dentro de ellos, cuanta lealtad, cuanto amor a su diosa. Ese hombre que se acercaba a ellos con su cuerpo ensangrentado era digno de ser llamado la Mano Derecha del Patriarca, el Caballero Dorado de Géminis... Kanon, el más fiel a Athena.

Llego hasta donde se encontraba Shun ofreciéndole la caja que inclinaría la balanza de la victoria a Athena. El rostro de Kanon se encontraba cubierto por su cabello haciendo imposible ver sus ojos y parte de su rostro. Pero lo que si notaron fueron unos hilos de sangre que resbalaban por sus mejillas. Shun tomo el cofre de entre las manos de Kanon, antes de que cayera al suelo fue sostenido por Jabú.

-Ahora lo entiendo- dijo Shun mientras observaba como era cubierto el cuerpo de Kanon por la capa de su armadura -estaba llorando lágrimas de sangre

-¿Pero porque?- pregunto Dante

-No tiene por qué estar avergonzado, demostró lo que es ser un Caballero Dorado- completo Capella

-Sin duda alguna Lord Kanon ya estaba muerto cuando nosotros intentamos pasar por esa puerta

-Eso ya lo sabemos Shun- dijo Jabú

-Uso el poco Cosmo que aún conservaba para mover su cuerpo y traer este cofre- miro a Kanon ahora llevado en brazos de Dante -ese Cosmo era destinado para decirle adiós a Athena, pero prefirió seguir con su misión en vez de ver por ultima vez a la diosa a la que sirvió con tanto fervor- cerro el comentario Shun

.

.

Estabas bajando los escalones del atajo que te llevaba al Despacho. El sol estaba en el cielo medio nublado, tenías que ir por unas cosas a la clínica. Querías despejarte un poco, además no había rastro de Shaka o de alguno otro chico de la orden. De pronto sentiste un fuerte dolor en tu pecho que te obligo a detenerte con ayuda de aquella pared de roca para no caer y rodar. Tu respiración se volvió agitada y poco a poco el dolor paso, miraste hacia el cielo. De pronto algo llamo tu atención, una esfera brillante se acercaba a donde te encontrabas. Esta se fue haciendo grande hasta que cayó directo en la Tercera Casa.

Susurraste un no y bajaste corriendo hacia el templo. Al llegar buscaste por todos lados hasta que encontraste aquella armadura en su tótem original a lado de la que pertenecía a Saga. Caminaste hasta donde estaba la armadura y posaste la mano encima de ella, en tu garganta se formó un nudo que dolía mucho. Buscaste por todos lados, esperando al menos poder decirle adiós como Mü lo había hecho contigo. Recorriste toda la zona privada del Templo pero no había nada.

-Athena- escuchaste la voz de Saga detrás de ti

-Kanon... Se...- susurraste y Saga se acercó a ti para abrazarte a él.

Pero... ¿Quién consolaba a quién? Saga había perdido a su hermano menor y tú a uno de tus mejores amigos, pero ahora ambos estaban dolidos y al menos ambos se consolaban al otro. Sin saber que el resto de los amigos también sabían que su buen amigo Kanon ya no estaría mas a su lado, con ellos.

.

.

-¿Pasa algo Lord Milo?- pregunto Ichi mientras miraba a su general que se había detenido y parecía mirar en dirección del Santuario

-No pasa nada, sigamos- ordeno -También Kanon, maldición... Esto se pone peor, hay que acabar con esto de una vez por todas- pensó mientras lideraba de nuevo el grupo

Faltaba poco para llegar a donde tenía que ir. Y hasta ese momento no habían encontrado nada extraño o a algún enemigo que impidiera su andar. Ahora con un compañero menos sin duda alguna acataría la orden de Athena, matar a todo Espectro que se encontrara, prefería que los que se quedaran sin vida fueran ellos a él.

.

.

Estabas mirando fijamente la Estatua de Athena, era el día en que ahora te despedirías de Shaka y al día siguiente de otro más... En ti nació aquella horrible idea de que sería la última vez que lo verías.

-Athena- escuchaste que te llamaron

-¿Es hora?- preguntaste y volteaste a verlo

-Tengo que ir antes que Camus- te dijo –es necesario que vaya a preparar todo antes de que ellos lleguen

-¿Me harías un favor?- preguntaste y él asintió -abrázame fuerte Shaka. Ya no quiero tener miedo

-Tú lo sabes "-.-" mataría a quien tu quisieras tan solo si me lo pidieses

-No te vayas- dijiste con lágrimas en tus ojos -no te quiero perder, no quiero

-No lo harás- te aseguro mientras limpiaba tus lagrimas -si tu mirada se encuentra con la mía no existen las fronteras entre la noche y el día

-No te vayas, quédate aquí. Ayuda a Rada a cuidar el Santuario

-No puedo- te dijo y te abrazo a él, en silencio. Sin decir nada más, alzaste la mirada y los labios de él se encontraron con los tuyos. Deseabas detener el tiempo, de que todo eso solo fuera un sueño, lo que fuera con tal de no perder a Shaka con tal de recuperar a Kanon y Mü

-Tengo que irme. Es hora- te dijo y te aferraste mas a su cuerpo -por favor no me hagas esto más difícil

Lo besaste una última vez para dejarlo ir, sabias que volvería, tenías que creerlo porque si no lo hacías tu ¿entonces quién? Lo viste alejarse hasta perderse, querías correr para alcanzarlo, detenerlo pero no podías, porque sabias de antemano por mas que lo amaras y él te amara a ti tenia un deber como Caballero y ese era el de protegerte a ti y a la tierra de ese tipo de amenazas.

.

.


Bueno nenas hasta aquí le dejo, ahora nos veremos en el siguiente capitulo el cual espero sacar en unos dias. Muchos besos y abrazos a todas y se me cuidan. Chaito, las amo chicas sin ustedes esta historia no seria nada.