Como si las fotos fuesen pólvora explotaron por internet y eso le había causado hostigamientos desde hace ya varios días, tanto que se topaba con paparazzis afuera del edificio donde vivía, afuera de la oficina y fuera de la construcción. Trataba la manera de ser lo más amable posible ya que no quería ningún problema con la ley o con su trabajo, pero su paciencia se agotaba.
—Esto es un total caos —dijo mientras regresaba al escritorio.
—Son unos tipos desagradables —dijo el ojiverde.
—Por las barbas de mi abuelo, estos tipos no se cansan —sonaba desesperada.
—¿Y qué dice Asami de esto? —preguntó curioso.
—Primero se disculpó conmigo ya que es por la fama de ella que estoy en esto y segundo dijo que no aclararía nada de la relación si yo no quería, lo cuál me mete en otro enredo porque no sé qué rayos hacer —dijo angustiada—, si lo hago estaría accediendo a lo que ellos quieren y si no lo hago Asami pensaría que no quiero algo serio con ella.
—Creo que estás exagerado Korra —le tocó el hombro—, Asami es bastante comprensible, no creo que piense eso de tí.
—Pff es lo que crees amigo, pero las mujeres nunca muestran su verdadera cara.
—Bueno eso sí, creo que deberías de hablar con ella, antes de que se mal intérprete algo.
—Ah eso quiero —masajeó su cabeza.
Entraron dos señores de traje que conocía muy bien, junto con sus esposas, Fernando y otro señor que se le hacía muy familiar. Todos vestían formalmente debido a que tenían una reunión importante que tratar.
—Buenos días chicos —se saludaron todos—, les presento al señor Ozai Fire
—Hola señor Ozai tanto tiempo sin verlo —le abrazó familiarmente.
—Lo mismo digo, creciste mucho Korra —le abrazó.
—Es cierto ¿verdad? ustedes ya se conocían.
—Así es, él es padre de mi mejor amiga Azula.
—Mucho gusto en conocerlo señor —le saludó de manera cordial.
—El gustó es mío ingeniero.
—Bien, ya que estamos todos aquí, empezaremos con la reunión —diciendo esto todos tomaron asiento—. Primeramente quiero darle la bienvenida formal al señor Fire como nuestro nuevo socio.
Se levantó de su lugar para hacer una reverencia ante todos mientras recibía aplausos.
—Él es amigo mío desde hace ya varios años y como algunos sabrán es una persona muy importante en la nación del fuego, es por eso que el estará a cargo de todo lo relacionado con construcciones por allá —explicó—, por favor necesito el apoyo de todos con él y Ozai puedes contar con nosotros todo lo que quieras, que para mí es un honor y un placer trabajar a tu lado nuevamente.
Todos volvieron a aplaudir ante lo dicho por el señor San y Ozai agradeció grandemente el apoyo.
Hablaron a cerca de varios cambios que harían en la empresa y de cómo estarían trabajando con el nuevo miembro de la sociedad. Todos estuvieron de acuerdo con lo dicho y estaban muy entusiasmados de crecer más en el negocio de la construcción.
—Como último punto tenemos algo que es bastante personal con la joven Korra —dijo de manera sería.
Su corazón se aceleró al escuchar su nombre porque no sabía de qué rayos estaba hablando su tío postizo.
—Korra, sabemos que tú vida personal es eso, personal, pero no he podido evitar saber que sales con la hija del señor Sato —dijo de manera profesional—, a pesar de que aún no se ha visto afectado nada con los socios de construcciones que tenemos, queremos llegar a cierto acuerdo contigo para que esto no afecte tu carrera.
Tragó en seco debido a que ahora todos los ojos estaban puestos en ella y no era para halagarla, sino más bien era para llamarle la atención, o eso suponía.
—Estuve hablando con San —siguió la señora Con Kleist— y creo que hemos tenido una idea con respecto a la atención que se te está dando de parte de la prensa.
—Además de hablarlo con Ozai ayer por la noche, él ha tenido la gran idea para lidiar con eso un poco.
—¿Y cuál sería? —preguntó sin rodeos.
—Nos dimos cuenta que varias personas nos han llamado para trabajar con nosotros y al preguntarles cómo se enteraron de nuestra constructora responden que es porque vieron una foto de la modelo Asami saliendo de la oficina y ahí salía nuestra información —explicó.
—Así es, así que queríamos proponer algo —le siguió la tía postiza.
—Vamos a utilizar todo eso como ventaja —dijo San—, cómo bien sabes, eres una persona ahora seguida por los paparazzi Korra y creí que eso iba a ser un problema, pero Ozai dijo que podíamos usarlo a nuestro favor y así es —hizo una pausa—, queremos pedirte que nos ayudes con la publicidad Korra.
Sus ojos se abrieron al enterarse de lo que estaba sucediendo por culpa de Asami y no sabía cómo reaccionar ante eso.
—¿Qué se supone que haga entonces? —preguntó curiosa ante las sonrisas de todos.
—Vamos a cambiarte el carro, vamos a uniformarnos con vestimenta que tenga información de la empresa para que las fotos que salgan a las redes ayuden a llegar a más gente ¿me entiendes?
Creyó que realmente iban a regañarla o peor aún, sacarla del listado de socios, pero eso era bastante diferente, a medida que iban hablando de daba cuenta que de verdad podía sacar provecho de eso. Iba a sonar mal, pero la atención que le daban a causa de la modelo no era tan mala después de todo y lo que más quería en este mundo era ayudar a quienes le echaron la mano en cierto momento de su vida.
—Estoy de acuerdo, solo que tengo algo que pedir —dijo.
—¿Quél sería ese algo? —cuestionó.
—Que sea un secreto entre nosotros y que Asami no se entere de esto.
—Me parece un trato justo —todos asentían en aprobación.
—Y otra cosa
—¿Sí?
—¿Qué auto me darán?
Las sonrisas de los más grandes no se hicieron esperar y solo dijeron que lo esperara.
—Maldición, eso no se vale —dijo haciendo puchero.
—Solo queda esperar que será —alzó sus hombros.
—Sí —dijo—, ahora a descansar ya que tengo mucho sueño.
—Lo mismo digo —se subieron al automóvil y se dirigieron al apartamento.
Cómo su horario lo dictaba, ahora ellos descansaban los miércoles todo el día, pero si habían reuniones importantes los harían los miércoles debido a que el tiempo prácticamente era ilimitado y no andarían corriendo viendo otras cosas.
—¿Harás algo más tarde? —preguntó mientras conducía.
—Sí, iré a ver lo último que queda de la casa para empezar a ver lo de los muebles.
—¿Irá Fernando contigo?
—Sí, él es quien me regaló los planos y me dijo que haría que la casa se viera estupenda así que sí.
—Ya veo —dijo—, creo que cuando te mudes te extrañaré mucho.
—Ay Bolín —cantó—, yo también te extrañaré amigo.
—Entonces no te vayas —hizo un puchero.
—Ya sabes que siempre he querido independizarme Bolín, en serio te agradezco todo el apoyo que me haz dado, pero ya es hora de volar sola.
—Asami te extrañará también —dijo molestando.
—Pff ya me lo dijo también, pero es mejor si no nos vemos muy seguido.
—Cierto —admitió—, pueden aburrirse muy rápido.
—Así es y no quiero eso.
—Cuando te mudes me dices para ayudarte a pasar tus cosas.
—Gracias amigo.
Estaba terminando la sesión de fotos de una nueva campaña de maquillaje y se sentía agotada.
—Estuviste maravillosa Asami —halagaba grandemente.
—Gracias Wu y también gracias por haber venido a maquillarme.
—Ni que lo digas cariño, sé que te he dejado sola algunas veces, pero ahora trato de estar siempre para tí primor —quitaba el maquillaje de la modelo.
—Gracias te lo agradezco mucho —hizo una pausa recordando algo—. Emm ¿me trajiste lo que te pedí? —preguntó ansiosa.
—Claro, están en el carro —dijo en un susurro.
—Excelente —sonrió pícaramente—, ¿me ayudarás verdad?
—Claro amiga, sabes qué cuentas conmigo para esas picardías.
—Perfecto.
Se despidió de todos los que estaban en el estudio y fueron directo al aparcamiento.
—Acá están todas mirá Asami —le dijo mientras abría el baúl del auto.
—A ver —se acercó.
—Son todas las que te pude conseguir —le enseñó la maleta—, allá en tu casa puedes decirme cuál quieres y con gusto te ayudo a que se te veas divina.
—Gracias Wu, sabía que podía contar contigo —le sonrió.
Aún tenía todo el día libre y aprovecharía al máximo para poder dormir, esos últimos días había estado trabajando mucho a pesar de tener los horarios más livianos tenían que explotar al máximo su tiempo y eso significaba llevar trabajo a casa para avanzar lo más que pudiera, también el lidiar con el señor Tarrlok que era su mayor desafío ya que con nada se le podía agradar y a todo eso agregándole la prensa que estaba como loca siguiéndola a todas partes y era peor cuando salía con su novia, la cuál aún no daba declaraciones de que si eran o no pareja. A Korra le desagradaba la atención que le daban, pero por otra parte le convenía a la compañía, se lo habían dicho esa mañana, aunque eso no le quitaba el mal sabor de boca que le daba ver a todos esos buitres esperándola fuera de donde trabajaba y por si fuera poco, fuera del lugar donde vivía también.
—Ire a mí habitación a dormir un poco, si necesitas algo espera a que despierte —rio ante lo dicho y se fue a su habilidad.
—Haré lo mismo también, porque no he dormido nada —le siguió Bolín.
Cada uno se fue a su recamara en dónde se iban a disponer a dormir. Tomó su celular y marcó un número el cual era el más frecuente y esperó a que le contestaran.
—Hola amor —escuchó una dulce voz.
—Hola amor ¿cómo va tu mañana?
—Pues muy bien, acabo de terminar una sesión de fotos —hizo una pausa—, ¿te sucede algo?
—Que bien mi amor y no, para nada solo que acabo de venir de una reunión y quería escucharte antes de morir en los brazos de Morfeo.
—¿Acaso no tenías descanso hoy? —preguntó curiosa.
—Sí, pero esa reunión era muy importante, además no fue mucho tiempo, tendré el resto de la tarde libre.
—Ya veo, sabes tengo unas entradas para ir a un bar que van a inaugurar ¿quieres ir?
—Solo si eres mi acompañante sí amor —respondió de manera dulce.
—Lo siento amor, pero tengo otras cosas que hacer, es por eso que hay una entrada extra, pensaba que podrías ir con Bolín o con Azula…
—Ay que pereza, si es así paso, mejor me quedo en casa viendo series.
—Amor por favor, es que son entradas especiales y no quería desperdiciarlas… —insistió.
—Bueno pues, ya que insiste la reina, iré —dijo con pereza—, pero no estaré mucho tiempo ya que no puedo desvelarme.
—Esta bien, con que llegues es todo —dijo entusiasmada—, le diré a mi amigo que sí usaré las entradas.
—Está bien —pensó un poco—, ¿te podré ver este día?
—Lo siento Korra, pero no, hay unas cosas que tengo que hacer para unas propagandas —mintió—, pero podemos ir a almorzar mañana ¿te parece?
—Bueno amor, no tienes porqué darme explicaciones y está bien —sonrió—, llevaré yo la comida.
—Gracias por comprenderme cariño —dio un beso al celular—, espero que descanses y que cualquier cosa me escribas ¿está bien?
—De acuerdo, gracias por las entradas —correspondió al beso telefónico—, te amo no lo olvides.
—Te amo Korra.
Finalizaron la llamada y cada quien siguió con lo que tenía pendiente.
Por la tarde Asami había ido a ver a su amada al apartamento donde vivía y pasó a dejarle las dos entradas que le había mencionado, estuvieron un rato juntas hasta que la modelo se le llegó la hora de retirarse.
—Me avisas cuando estés allá para decirle a mi amigo que sí llegaron.
—Bueno amor —le besó los labios que estaban sin maquillaje.
Vio como se retiraba de su habitación y se dispuso a buscar algo para ponerse, iría cómo usualmente iba a esos lugares, con algo de ropa cómoda. Tomó las toallas para darse un merecido baño relajante en la tina.
Se fué a pie ya que quedaba cerca del edificio ese tal bar además de que sabía que sería difícil encontrar un aparcamiento, pero no fué así ya que si había un enorme espacio para aparcar su automóvil.
«Pff es bueno caminar también» —se dió consuelo mientras llegaba a la enorme fila que le esperaba mientras cabeceaba buscando a su amigo.
—¿Ya estás en la cola? —le preguntó.
—Sí ya estoy esperando a que avance, ven y así entramos juntos.
—Okay iré a buscarte —colgó la llamada.
Buscaba por todos lados señales de su amigo mientras avanzaba lentamente la cola hasta que dió con él.
—Hey por aquí —alzó la mano.
—Rayos esto es un caos —dijo mientras saludaba a su compañera.
—Ni que lo digas —respondió.
—Este lugar se vé bastante genial —dijo viendo a su alrededor.
—Así es, al parecer es de un amigo de Asami quién le dió los boletos —alzó los hombros.
—Gracias por invitarme, tenía tiempos de no salir contigo.
—Hay que aprovechar tus vacaciones general —le sonrió.
—Eso es cierto y quizá encontremos algunas chicas con las cuales tomar algo ¿no?
—Aqui viene la mala noticia porque no puedo beber —chocó su mano en su frente—, pero beberé algo de jugo y comeré boquitas.
—¿Estas tomando algún medicamento? —preguntó curioso.
—No, pero iré a hacerme unos exámenes el viernes así que no puedo beber nada de alcohol.
—Eso es terrible, venir a un lugar de estos sin poder beber.
—Me sorprende que el general Iroh me crea una alcohólica —rio—, sabes muy bien que no me gusta beber.
—Bueno eso es cierto, tienes tu manera de divertirte.
—Así es.
Entraron al lugar dando los boletos y les dieron brazaletes VIP lo que significaba que todo lo que fuesen a consumir iba a ser gratis lo cual alegró a los dos jóvenes.
El lugar era asombroso y además de lujoso, habían chicas muy ardientes atendiendo las mesas, los lugares VIP eran de lo mejor ya que eran sillones muy cómodos y la pista de baile y la música era de lo mejor. Bailaron un buen rato mientras hablaban acerca del lugar, vieron la presentación del dueño del lugar el cual se supone que era amigo de Asami, habían globos y mucho confeti en el lugar, después de un tiempo regresaron a la mesa que tenían apartada y el jóven militar había encontrado a una chica con la cual pasar el resto de la noche.
—Ire al sanitario, ¿quieren que traiga algo de beber cuando regrese chicos? —se levantó del lugar.
—Sí por favor —dijo el joven—, traenos algo de esos cocteles con alcohol por favor y boquitas —le guiñó el ojo.
—Esta bien, regreso en un rato.
Dejó solos a los jóvenes un rato para que pudiesen tener algo de privacidad y se dirigió a los baños del lugar. Se sorprendió de lo lujoso que era todo el lugar y los baños no estaban excluidos de este.
Entró a uno de los baños y se dió cuenta que estaban muy limpios y no olían nada mal.
«No es como los bares de mala muerte a donde íbamos con Bolín» —pensó entre risas ya iba a salir cuando la voz de una joven se lo impidió.
—Sabes qué ya no me llames idiota —se escuchó como caía el agua del lavamanos.
Salió del baño para lavarse las manos y se dió cuenta que la chica que estaba a la par de ella era bastante alta y eso que estaba inclinada revisando su maquillaje, su mirada bajó hasta los zapatos de la chica la cuál ignoraba su presencia.
—Emm disculpa —dijo con algo de pena.
—¿Sí? —la vió curiosa.
—No es que sea mi asunto o solo sea una moda, pero tienes papel pegado en el zapato —dijo restándole importancia.
—Ay muchas gracias —alzó el pie para quitarlo, pero no pudo.
—Dejame ayudarte puedes caerte si sigues haciendo eso —le sonrío.
—Gracias —dijo algo apenada.
Se agachó para quitar el papel del enorme tacón de la chica y cuando terminó sus ojos se perdieron en las piernas de la chica.
—Listo, ya no es más una molestia —rogaba para que no se haya dado cuenta la chica.
—Muchas gracias eres muy amable —dijo mientras volvía a verse el maquillaje—, me llamo Ji Baek ¿y tú?
—Korra Wolff —dijo con una sonrisa infantil mientras lavaba sus manos.
—¿Viniste sola a la fiesta?
—Emm no, vine con un amigo, pero realmente ya me iré, vine solo por compromiso —dijo mientras secaba sus manos.
—¿Así? ¿y por qué no buscas a alguien que te haga compañía? eres muy agradable y muy linda, seguro no te será difícil.
—No, la verdad no quiero llegar tarde a casa porque tengo que trabajar mañana.
—Ya veo —hizo una pausa—, ¿qué tal si te hago compañía mientras decides irte?
—¿En serio? ¿no vienes con nadie?
—Con mi novio, pero me dejó aquí porque discutimos.
—Ya veo, está bien si también quieres compañía puedo brindarte una por un rato —alzo los hombros.
Salieron del baño y la chica que era más alta tomó del brazo a la morena. Todos veían lo hermosa que era la chica que acompañaba a la morena ¿y quién no? sí hasta la mismísima Korra se impresionó de lo bella que era. Alta con piel muy blanca, cabellos rubios y largos, cuerpo delgado , pero con curvas bien definidas, aunque no le había visto muy bien la cara para describirla, pudo ver qué era muy hermosa, con labios rosa.
—¿Quieres beber algo? —preguntó mientras pedía lo de Iroh.
—Muchas gracias —sonrió amablemente.
—Pide lo que quieras, la casa invita —señaló el brazalete.
—Wow es VIP —dijo con impresión.
—Me regalaron los boletos para entrar y resultaron ser VIP —alzó los hombros.
—Que genial.
Recibieron las bebidas y las boquitas para todos y se dirigieron a los sillones dónde se encontraba Iroh besando a la chica con la que estaba.
—Ya vine chicos —dijo mientras dejaba las cosas en la mesa—, trajimos muchas boquitas.
—Veo que te conseguiste a alguien —dijo el general escaneando a la chica.
—Ella es Ji, Ji él es Iroh mi amigo y Mily su compañera.
—Mucho gustó —se saludaron mutuamente y se dispusieron a comer y beber.
—¿No bebés Korra?
—No, tengo que hacerme unos exámenes en estos días y no puedo ingerir alcohol —explicó.
—Ya veo ¿padeces de algo? —preguntó curiosa.
—No, solo es por control —le sonrió.
—Perdona que te pregunte tantas cosas —se disculpó.
—No tengas pena —sonrió—, tú no eres de aquí ¿verdad?
—¿Como lo supiste? —preguntó.
—Bueno por tu acento y además porque tú nombre es poco usual por acá.
—Muy observadora —le felicitó—, soy de la nación del fuego, pero de las aldeas lejanas a la ciudad.
—Lo supuse —sonrió—, yo viví un tiempo en la cuidad de la nación y también trabajé por ahí.
—¿Y de qué trabajaste?
Así empezaron la charla hasta que la morena avisó a todos que se iría ya que tenía que trabajar el otro día. Se despidió de su amigo quién aprovecharía los pases que le habían obsequiado a su mejor amiga, pero la chica que acababa de conocer no quería que se fuera.
—Hey espera ¿no puedes quedarte un momento más? —le tomó la mano.
—No lo siento, sabes tengo mucho trabajo que hacer mañana y si no duermo bien no querré levantarme temprano.
—Entonces te puedo ir a dejar a tu casa.
—Pero la fiesta recién empieza, puedes conocer a alguien más por acá, creo que no te costará nada —dijo mientras se despedía de ella dejándole un beso en la mejilla—, que te diviertas mucho Ji.
Se levantó y siguió a la siguió hasta la salida, no podía dejar que la chica morena se le escapara.
—Hey espera, por favor espera —gritó mientras corría por la acera.
—Oye ¿qué pasa? —se detuvo para cuestionar.
—No quiero seguir en la fiesta, no después de conocerte —confesó.
«Oh mierda»
—Mira no quiero ser grosera o aguafiestas, pero en serio necesito ir a descansar.
—Dejame llevarte entonces, así llegarás más rápido —ofreció.
—Esta bien, pero solo lo hago porque ya te saliste de la fiesta —esperó que la guiará a donde se encontraba el transporte de la chica.
Llegaron al aparcamiento y se toparon con un carro pequeño de esos típicos de mujeres color celeste apagado, la chica le abrió la puerta a la sureña y luego se dirigió a su asiento.
—Perdóname por ser tan insistente, pero te fuiste sin si quiera darme tu número o pedirme el mío —encendió el motor.
—Lo siento es que realmente no quería estar en ese lugar como te había dicho vine por puro compromiso —confesó.
—¿Así? ¿tu amigo te obligó a venir? —preguntó curiosa.
—No él no, mi novia me regaló las entradas, creí que ella podría venir conmigo, pero me dijo que no podía y que viniera con alguien para no perder las entradas —alzó los hombros—, por lo menos ya cumplí con venir.
—No sabía que tenías novia… —calló un momento—, ¿llevan mucho tiempo juntas?
—Emm no, pero la amo mucho —sonrió sincera—, es muy especial para mí aunque a veces no la entienda.
—Ya veo y yo pensando en que podía tener una oportunidad si te seguía —dijo en voz alta.
—Perdón, pero no, no la tienes —dijo en tono amable—, a pesar de que pensamos distinto quiero que ella se sienta tranquila.
—Tiene mucha suerte entonces —dijo—, porque es la primera vez que me rechazan.
Korra lo creía, esa chica había deslumbrado sus ojos, realmente era muy hermosa y si estuviera en otra situación no hubiese dudado en invitar a la chica a pasar una noche de placer en su cama, pero sentía la necesidad de solo llamar a su novia para saludarla y saber que estaba bien.
—Pues acepté que me fueses a dejar ¿no? —dijo para evitar silencios molestos.
—Eso es cierto —sonrió—, ¿a dónde te llevo?
—Al hotel de Cuidad República por favor —dijo mientras pensaba en su amada.
«¿Realmente estoy haciendo esto?»
Llegaron al enorme edificio en dónde vivía la morena y está se despidió de la hermosa chica y hasta ese momento pudo ver muy bien sus ojos. Eran color miel, brillaban de una manera hermosa y su corazón latio fuerte, esa chica era preciosa, pero seguramente ya no tendría oportunidad de volver a verla.
—Muchas gracias por traerme hasta acá —se empezó a despedir.
—Es un placer Korra —le sonrió—, puedo escribirte mañana ¿verdad?
—Si claro, por supuesto —le sonrió—, entonces me bajo para ir a mi piso —se acercó a la chica para despedirse.
Se abrazaron rápidamente mientras dejaban un pequeño beso en sus mejillas.
—Que pases linda noche Korra —hizo una pausa y tomó el brazo de la morena—, ¿podría al menos besarte?
«Rayos ¿qué hago?» —su corazón latía con fuerza.
—Esta bien —accedió ante la petición.
Ambas se inclinaron para acercar sus rostros y sus labios chocaron suavemente, los labios de la ojiazul descubrieron los suaves que eran los labios rosas de la chica que había conocido, sentía un poco de curiosidad si ella quería llevar ese beso a otro nivel, pero decidió que mejor no y ahí cortó el beso.
—Que pases linda noche Ji y ve con cuidado —se despidió de la chica y casi corriendo entró al hotel para poder ir a descansar.
Sentía que su corazón se aceleraba, cómo podía haber terminado así su noche, pero ¿a quién podía culpar? a pesar de que Asami le obligó a ir prácticamente ella no la había mandado a conocer chicas nuevas, tampoco era culpa de su vejiga por no poder aguantarse hasta llegar a casa, pero a pesar de que tenía nervios le había agradado la chica que había conocido, además de ser muy hermosa, pero no quería fallarle a Asami porque sabía que el cambio de pensamiento de una persona era bastante lento y hacerle eso la lastimaría.
—Que noche —empezó a cambiarse para dormir.
Su mente estaba tan atareada que necesitaba un respiro y nada mejor que dormir para ello, cepilló sus dientes y al dirigirse a su cama vió que la estaban llamando.
—No puede ser—vió el número y contestó—. Aló
—Hola Korra, perdona que te llamé, pero solo quería ver si realmente era tu número de celular —escuchó a través de la bocina.
—Hola Ji, no tengas pena ¿ya llegaste a tu casa? —preguntó curiosa.
—Sí, vivo cerca de donde vives y ahora estoy desmaquillándome —respondió.
—Esta bien yo estaba por acostarme.
—¿Crees que nos volveremos a ver? —preguntó en forma directa.
—No lo sé, puede ser que en alguna ocasión, pero no estoy segura —tenía que ser precavida.
—Eso suena como que no quieres.
—No lo mal intérpretes, me gustaría salir contigo, pero me mantengo bastante ocupada y el poco tiempo que tengo lo ocupo en mí y mi novia —respondió.
—Seguiré insistiendóte —sonrió pícara—, solo quería saber si estabas bien así que pasa una linda noche y que sueñes conmigo —dió un beso al celular.
—Pfff que tengas linda noche también —colgó la llamada.
La sonrisa pícara de la rubia se dibujó en sus labios rosa. Le había impresionado Korra al verla tan sexy en esos jeans negros con esa camisa de cuadros azules desabotonada que dejaba a la vista una camiseta negra que marcaba su pronunciado busto, además de verla tan incómoda le daba ternura porque hacía muchos gestos graciosos.
Estaba calentando la comida en el microondas ya que su novia le había llamado que ya iba para allá. Ese día le tocó ir a la oficina lo cual no le agradaba mucho porque prefería mil veces ayudar a los obreros que hacer planos y además que ahí tenía un poco de tiempo para el ocio y eso era todavía peor porque aún pensaba en la chica de ayer por la noche, sentía cierta curiosidad por ella, pero no sabía por qué.
El sonido de su celular le sacó de sus pensamientos.
—Hola ya estoy acá —dijo.
—Ya voy —cortó la llamada y salió de la cocina para ir al estacionamiento.
A pesar de que habían muchos fans de Asami en la oficina de la constructora siempre habían respetado su privacidad y eso la hacía sentirse segura en ese lugar.
Tocó la ventana del carro para hacer saber a la modelo que ya podía salir.
—Hola amor —dijo mientras le saludaba de beso en la mejilla.
—Hola amor —le ayudó con el bolso—, ¿había mucho tráfico?
—No, cómo cosa rara estaba despejado —se dirigieron a la cocina para ir a traer la comida.
—Que bueno —sacó los platos—, ¿quieres comer en el comedor o en la oficina? —preguntó curiosa.
—En la oficina está bien —le ayudó con las bebidas.
Ya llevaban la comida por la mitad cuando empezó la conversación de otro tema.
—¿Sabes? ayer que fuí a ese bar —dijo pensando lo que iba a decir—, en el baño me encontré con una chica.
—¿Así? —alzó la ceja—, ¿y qué tiene?
—La invité a tomar con nosotros porque se había peleado con su novio al parecer…
—Ajá… —le alentaba para que continuara.
—Ahh —suspiró—, nos quedamos un rato tomando con Iroh y su pareja de esa noche y cuando ví ya era tarde así que me despedí de todos y ella salió tras de mí y me ofreció llevarme al edificio —hizo una pausa para ver la cara de Asami la cuál aún seguía sin entender nada—, cuando ya me iba a bajar me pidió un beso…
—¿Qué? —su ceño empezaba a frúncirse.
—Pero déjame explicarte eso —su corazón empezó a agitarse—, ella se me insinuó y le dije que tenía novia y me dijo que creía que al salir a buscarme fuera del bar iba a tener una oportunidad conmigo, después de eso se ofreció a llevarme al edificio y me dijo que al menos le diera un beso.
—¿Y ella es linda? —preguntó con un poco de molestia.
—¿Eso que importa?
—Mucho, así que responderme.
—O sea que si es fea ¿no te molestaáras?
—¡Korraaaaa! —insistió.
—Es muy linda no te lo negaré, pero no fué la gran cosa, solo fue un piquito.
—Mmh —suspiró mientras meditaba lo que acababa de escuchar—, ¿tiene como localizarte?
—Emm si, intercambiamos números —sentía la maldad cerca.
—¿Y se ha puesto en contacto contigo?
—Pues me llamó ayer, pero no hablamos mucho y hoy me escribió, pero no le contesté.
—A ver —pidió el celular.
—¿Qué? —se estaba saliendo de control.
—Tu celular —estiró la mano.
—No —se negó.
Abrió su boca de indignación.
—No es lo que piensas Asami, pero no quiero darte mi celular —sentenció.
—¿Escondes algo? —preguntó.
—No, no escondo nada —aseguró.
—¿Entonces? dámelo —insistió.
—Pensé que sería buena idea decirte para que confíaras en mí, pero sólo te interesa esa tipa.
—¿Estás conciente de lo que me contaste?
—Claro que lo estoy, pero eso no te da el derecho de querer sobrepasar la confianza que te tengo, es más creo que cometí ese pequeño error de contarte.
La mirada azulina que le dedicó la modelo era una mirada que jamás había visto, no había enojo en esta, sino que era como de decepción y supo que había actuado mal.
—Korra perdón yo…
—No digas más por favor —prosiguió con terminar su comida.
—Perdóname amor yo… es que sentí…
—No quiero tus disculpas Asami —frunció su ceño—, así que no sigas.
—Korra… —dijo en un susurro—, no te enojes.
—No estoy enojada —aseguró—, estoy decepcionada —sonrió tristemente—, buen provecho.
Se levantó de la mesa y se dirigió a la cocina para ir a lavar sus trastes. Por otro lado estaba la ojiverde pensando en que la había regado una vez más por culpa de los celos, sabía que Korra no era alguien que se dejará llevar por los berrinches y esa era otra prueba de ello, además la morena había sido muy sincera con todo lo de anoche, a ella le habían contado todo lo que pasó en el bar y le contaron que la morena se había reunido con dicha chica, estaba enterada de todo, de la hora que salieron ambas y comparando la hora en la que ella le llamó no pudo ocurrir nada y realmente pensaba que Korra fue bastante distante con la chica.
«No pienses mal Asami» —se decía a sí misma.
—Buen provecho —entró Suki a la oficina.
—Gracias —le sonrió por amabilidad—, provecho también.
—Gracias, emm ¿has visto a Korra? —preguntó.
—Fué a la cocina, supongo que lo tarda en venir.
—Esta bien la esperaré entonces —se dirigió al escritorio que tenía a la izquierda del escrito de la morena.
Suki ya se había acostumbrado a ver a la modelo, ya que la mayoría de las veces almorzaba ahí o en la construcción y cómo asistente de Korra siempre estaba con la morena.
—Emm Suki ¿puedo preguntarte algo? —la vió seria.
—Claro con gusto —le dirigió su atención.
—¿Korra te ha hablado de alguna chica en especial aparte de mí? —fue bastante directa.
—Señorita Asami perdone, pero no tengo permitido hablar de nada relacionado con la vida privada de la ingeniera Wolff —se sintió nerviosa por la pregunta.
—¿No? ¿ni siquiera como amigas? —sabía que no sería fácil hacerla hablar.
—Mire en lo personal siento que la ingeniera es alguien que a pesar de tener personas interesadas en ella la respeta mucho y no lo escuchó de mí, pero nunca me ha hablado de nadie y perdone por no serle de mucha ayuda, pero puedo meterme en problemas al hablar de más.
—¿En problemas? —ahora si estaba confundida.
—Así es, todos los empleados de la empresa firmamos un contrato de confidencialidad de los dueños y si lo quebrántamos nos iría mal —alzó los hombros—, aunque es mejor ya que la vida privada es privada.
—La vida privada… —susurró.
Ahora entendía muchas cosas, era por eso que Korra no tenía problema con que ella llegará a la oficina, es por eso que ni siquiera le prestaban atención cuando ella se aparecía por el lugar.
«Y yo que creía que era porque en serio no es importaba mi presencia»
Entró al lugar y saludó a Suki y recibió varios recordatorios de la chica.
—Bien entonces sólo entrégale los planos a Fernando para que los revise y solo quedaré a esperar su respuesta.
—Esta bien, con permiso.
Firmó los planos para que está los llevara con Fernando quién tenía la responsabilidad de revisarlos por si había algún error, como la sureña no estaba aún graduada tenía que apoyarse en él o en su amigo Bolín, pero él se encontraba en la obra.
—¿Quieres charlar ahorita? —preguntó.
—Depende de que sea.
—De lo que estábamos hablando antes de que te fueras.
—No gracias —la observó—, te seré sincera Asami, no soy alguien que sienta celos fácilmente y es por eso que quizá pienso que cuando me tienen celos por algo tienen que tener pruebas de ello —habló tranquila—. Yo te conté lo que me pasó ayer porque creí realmente que tú podrías saber quién era la chica o por si en algún momento me la topaba estando contigo sintieras confianza en mí, no te oculte nada porque se me hace apropiado contarte lo que yo pase.
—Lo sé amor y agradezco eso —admitió.
—Creí que quedaría bien contigo al contarte esto porque tarde o temprano lo sabrías y es mejor que lo sepas por mí ¿no?
—Así es amor.
—Yo no tengo la obligación de contarte lo que yo haga, pero aún así solo quería que estuvieras segura que solo tengo ojos para ti y que dudes de mí realmente duele un poco —confesó.
No dijo nada y sólo bajó su mirada.
—Tengo una reunión con tu padre dentro de un rato ¿irás a verlo?
—No —respondió—, tengo unas cosas que hacer dentro de un rato.
Recordó las fotografías que se habían esparcido por todas las redes sociales y rogaba para que sus padres no se enteraran de la relación que tenía con Korra. No era que quisiera negárla, pero ella aún no estaba lista para presentar a Korra como su pareja a sus padres jamás lo había hecho con ninguna de sus parejas anteriores.
—Esta bien —le sonrió mientras mandaba a imprimir una cosas desde su computadora.
Se despidieron y cada una tomó su automóvil para ir a sus reuniones. Como le habían dicho los socios de la compañía se le cambiaría de automóvil para aprovechar la atención que se le estaba dando, a pesar de ser un auto pequeño de solo dos asientos y eléctrico estaba feliz, siempre quiso uno, pero no podía pagarlo.
Se puso en marcha y cómo cosa rara no habían acosadores afuera del lugar.
—Buenas tardes —saludó a la recepcionista—, vengo a una reunión con el señor Sato.
—Buenas tardes ingeniera ahorita le comunico a él que ya se encuentra por acá —le dijo mientras marcaba el número de la oficina de Hiroshi.
—Gracias.
Esperó un rato hasta que alguien que conocía muy bien le llamo por su nombre.
—Hola Melissa gusto en verte de nuevo —le saludó.
Charlaron durante el recorrido hasta la sala donde tendría la reunión con los señores Sato y no estaba de más decir que se encontraba nerviosa, las fotografías de ella y Asami juntas en el parque habían estado en boca de muchos fans y noticias de farándula y no dudaba que los señores Sato ya lo supieran y lo peor de todo era que no sabía cómo responder ya que Asami nunca le comentó nada de eso. No le molestaba que no le haya dicho a sus padres ya que para ella era tedioso conocer a los padres de sus ex, era algo que siempre evitó, pero este era un caso totalmente diferente ya que ella trabajaba con sus suegros.
—Dentro de un momento vendrán los señores Sato —le dijo con una enorme sonrisa—. Me alegro que te encuentres bien.
—Muchas gracias Melissa —le devolvió la sonrisa—, también me alegra que estés bien.
Llegó al lugar donde había acordado con Wu y empezaron a ensayar. Había sido contratada para una película, pero tenía que preparar su personaje y Wu aparte de ser su maquillista también le ayudaba con otras cosas como acentos de varios lugares y el vestuario. El papel no era el protagónico, pero era bastante importante y aceptó el reto de hacerlo ya que habían pensado en ella para el personaje.
—¿Cómo te fue con la práctica? —dijo mientras tomaba asiento.
—Bastante bien, eres excelente. Creo que me ayudara seguir practicando para impresionar más al director.
—Eso espero querida, porque estoy poniendo bastante empeño para que lo hagas bien.
—Tengo que agradecerte mucho Wu —le sirvió un vaso con jugo de naranja.
Abrió la puerta para dar paso a los dos dueños de la empresa y se dirigieron a ver a la ingeniera.
—Buenas tardes Korra un gusto en verte de nuevo —le abrazó cálidamente.
—Buenas tardes señora Sato —le sonrió—, el placer es todo mío.
—Buenas tardes ingeniera —le abrazó también—, gracias por venir.
—Buenas tardes Hiroshi, es un placer poder charlar con ambos acerca de su magnífico proyecto.
—Espero que sean buenas noticias —tomaron asiento.
—Y muy buenas —le dijo.
—¿Deseas algo de beber antes de empezar?
—Agua pura estaría bien.
—¿Un vino? —sugirió.
—Lo siento, pero no estoy bebiendo en estos momentos —se disculpó.
—No hay problema, traenos agua para la ingeniera por favor Melissa y vino para mi esposa y para mí —pidió cortésmente.
Charlaron acerca de los cambios positivos que habían hecho en la construcción del edificio y que todo estaba saliendo a la perfección, debido al buen clima que tenía la cuidad procuraban trabajar bastante. El señor Sato sacó el tema de Tarrlok y preguntó que cómo se desenvolvía en la oficina, pero Korra evitó nuevamente darle malos comentarios del supuesto ingeniero, no quería ser la causante del despido de alguien, además sabía perfectamente porqué Hiroshi lo había mandado a trabajar en la construcción. La morena le entregó al señor por escrito todos los avances y está a cambio recibió el cheque que recibía mensual la empresa por la elaborar del hotel. Creía que estaba a punto de irse cuando la señora Yasuko se puso un poco más sería sacando plática fuera del trabajo.
—Korra quería preguntarte ¿si asistirán a la fiesta de antifaces?
—Ah ¿la que me mencionaron hace un tiempo?
—Así es —dijo con una sonrisa.
—Si claro, solo tengo dudas de cómo son esas fiestas ya que jamás he ido a una.
—Si quieres te mando la información por mensaje, la fiesta está programada para dentro de tres semanas, así que tienes tiempo para prepararte —tomó su celular para enviar la información.
—Eso sería genial —quería salir de ahí ya.
—Estas son las invitaciones —las extendió Hiroshi.
La morena las tomó y se les echo un vistazo, pudo leer que la recepción sería en la "casa" de los señores y se imaginó la magnitud de gente que se presentará.
—Están muy lindas —las agitó un poco.
—Gracias Korra, una es del joven Von Kleist.
—Yo se la doy, no tenga pena llegaremos a la fiesta temprano.
—Tambien pueden llevar a una pareja —dijo sacando el otro tema que quería tocar.
—Se lo diré también a él —estaba más que nerviosa.
Iba a decir algo, pero el sonido de un celular la interrumpido.
—Discúlpenme —contestó la llamada que salvaba su vida—.
La pareja murmuraba si tenían que interrogar a la morena, pero propusieron una idea mejor.
—Me van a perdonar, pero tengo que irme es algo urgente —se levantó.
—Esta bien Korra, no tengas pena.
—Cualquier duda que tenga le llamo —dijo mientras le extendía sus brazos.
—Estoy a la orden —les abrazó y salió lo más rápido que pudo del lugar.
«Corre y no te detengas carajo» —pensaba mientras se dirigía al auto.
Y como esperaba, nadie la detuvo de salir volando del lugar, quería evitar cualquier pregunta que involúcrara a su novia y más si se trataba de los suegros, no tenía experiencia en lidiar con eso.
Su teléfono llamó su atención y respondió desde su manos libres.
—Aló —respondió.
—Hola Korra ¿estás ocupada? —preguntó antes de proseguir.
—Un poco, voy manejando—dijo sabiendo de quién se trataba.
—No tardaré —aseguró—, quería preguntarte si podemos salir a comer algo esta noche.
—Lo siento, pero no puedo Jin, tengo compromisos esta noche.
—¿No puedes cancelarlos? —habló en tono provocativo.
—Discúlpame, pero apenas si te he conocido y tengo novia gracias —se excusó para cambiar el tema.
—Me dejas con las ganas de verte Korra —dijo suplicante—, he pensado en ti todo el día y no cosas decentes.
Se quedó en silencio mientras su corazón se agitaba. Jin era una mujer muy sexy para ella y que le dijera esas cosas ponían su mente a volar, pero tenía que ser fiel a su palabra, aunque Asami había dudado de ella le demostraría que lo que decía era cierto.
—Disculpa, creo que vamos en caminos equivocados —dijo seria—, será mejor que ya no me llames por favor.
Colgó la llamada y empezó a pensar que había sido lo correcto rechazar a la chica. En primer lugar no conocía nada de ella y como su desconfianza se había hecho más grande debido a la atención que los medios le habían dedicado, supuso que la chica rubia solo quería un poco de fama la cual ella no le daría por un escándalo. No era la primera vez que alguien se le ofrecía de esa manera, pero había algo que le decía que podría causar problemas con su relación y con su trabajo.
—Definitivamente no quiero eso —se dijo mientras se dirigía a la oficina.
Se sentía indignada de que las cosas no salieran como lo había planeado y tenía que planear algo para que Korra Wolff la aceptará, bastaba con un pequeño espacio que abriera entre la relación de ella y su novia para probar su hipótesis.
Era jueves y cómo su horario lo ameritaba tenía que dar clases de defensa personal, habían bastantes personas que asistían a la clase y la mayoría eran mujeres, adolecentes y jóvenes, también habían hombres los cuales se veían que si necesitaban las clases ya que según Azula si que parecían debíluchos. Lidiar con gente era algo que no le gustaba, pero el destino siempre la ponía en situaciones en dónde tenía que lidiar con la gente, pero el ambiente de sus clases comparado con su trabajo era mucho mejor, ya que por lo menos ahí podía interactuar con gente con sentido del humor.
El señor Tarrlok le había bajado un poco a la presión que le tenía, pero eso no quitaba las malas caras y los malos comentarios que este le daba al señor Sato y sí, lo sabía todo porque Melissa se lo contaba cuando hablaban eventualmente por celular.
—Bien creo que ya es hora de dar por terminada la clase —dijo mientras tomaba un poco de agua.
—Sensei, tengo una duda —preguntó una de las niñas.
—Dime —le prestó toda su atención.
Y así como la pequeña adolescente tenía dudas, varios también las tuvieron y ella amablemente las contestó todas. Bolín siempre le decía que tenía bastante fama en su clase ya que los padres de los estudiantes le felicitaban por como sus hijos se volvieron más seguros de ellos mismos.
—Ufff hoy sí fue un día duro —dijo mientras se acercaba a los dos jóvenes.
—Ni que lo digas Korra —masajéaba se cabeza.
—Mi día también estuvo agotado hoy —les comentó el chico rubio.
—Me imagino y mis clases aún no terminan —señaló su mochila.
—Pero ya es la última Korra, además es tu novia —le codeó.
—No digas eso, ella tiene que impartir la clase —le vió serio.
—Exactamente y eso es lo que hago, soy profesional en esto —alzó su rostro con orgullo.
—Amargados —les sacó la lengua.
—Somos unos niños todos aún —dijo mientras se dirigía hacia la salida—, que pase linda noche.
—Adiós Korra —agitaban sus manos mientras sonreían.
Se dirigió al elevador para ir a impartir su última clase la cual era con su novia. A pesar de haber discutido por la tarde con ella no estaba enojada, sabía la situación en la que Asami se encontraba y respetaba su actuar, además de que sabía bien separar cada situación, las clases eran parte del trabajo extra que tenía por las noches lo cual generaba dinero para cubrir los gastos que estaba haciendo actualmente en dos construcciones personales.
Ella era proveniente del Polo Sur, pero la situación en el lugar no era la mejor en ese momento y estando en la Nacion del Fuego visitó muchos lugares los cuales a su familia les habían encantado y decidió comprar un enorme terreno a las afueras del centro y construir para que vivirán ahí sus padres, su abuela y su hermano.
Aparte que también había comprado un lindo terreno cerca de Cuidad República donde actualmente vivía para establecerse ella ya que era donde trabajaba. Poco a poco sus sueños se iban cumpliendo.
Llegó al ático de su amada y tocó la puerta, pero no obtuvo respuesta.
—¿Qué se habrá hecho esta mujer? —sacó su celular y marcó el número de su chica.
—Aló, Korra perdón ahorita voy para el ático, estoy aparcando el auto.
—Esta bien te espero aquí —respondió amable.
—Bueno —colgó la llamada.
Korra impartió las clases a su novia y cómo era demasiado profesional no habían hablado acerca de la rabieta de la tarde, únicamente se dedicó a dar bastantes demostraciones de cómo evadir a alguien que te ataca lo cual terminó con un golpe en la mejilla proveniente de una dulce ojiverde.
—Creo que mi destino son los moretones en la cara —dijo mientras sostenía el hielo.
—Lo siento me dejé llevar —se disculpó por milésima vez.
—No no, lo hiciste muy bien —le felicitó—, ya dentro de un mes termina el curso y te evaluaré, dependiendo de eso sabrás si ya estás lista para defenderte sola.
—Eres buena enseñando así que pienso que me irá bien —le sonrió.
—Eso espero —hizo ademán de levantarse del sillón.
—Espera —dijo deteniendo el verbo de la sureña—, quiero disculparme por lo de la tarde, habíamos acordado no tener celos y fue lo primero que hice, yo sé que confiaste en mí y no lo creí por favor acepta mis disculpas.
—Ahh —suspiró—, las acepto. Supongo que es difícil lidiar con lo que te había dicho y entiendo tu posición.
—Entonces ¿ya no estás molesta?
—No ya no —le invitó a sentarse junto a ella—. Te amo Asami y aunque no lo creas siempre estás en mis pensamientos.
Esas simples, pero significativas palabras entérnecieron el corazón de la modelo, era tan mágico escuchar a la morena siendo cursi, porque se veía tan seria en las fotos que se encontraba en las redes de ella evitando a los paparazzi y en los vídeos siempre tan cortante al responder. Se alegraba de que era la única persona que escuchaba a la chica ruda siendo tan dulce.
—Tambien te amo Korra —le besó los labios—, eres tan linda.
—Tú más amor —le besó de vuelta—. ¿Amor?
—¿Mmh?
—Hoy tus padres me dieron las invitaciones de su fiesta de antifaces —contó.
—¿En serio? —la vió asustada—, ¿te preguntaron algo?
—Me salvé por un pelo, tu mamá quería sacar plática de nosotras dos, pero creo que notó que no era el momento.
—Ay amor perdón —se sintió culpable—, sé que mis padres son bastante escándalosos y quieren interrogar a medio mundo.
—Creo que me da miedo decir algo que te pueda perjudicar, así que por eso me pongo nerviosa.
—Pues ellos saben mis gustos así que de eso no hay que tener problema —alzó los hombros—, pero tienes razón, procuraré estar presente cuándo te reúnas con ellos en otra ocasión ¿sí?
—Muchas gracias amor, te lo agradecería mucho —se sintió increíblemente aliviada—. Bien amor tengo que despedirme.
—Esta bien —puso una cara triste—, que descanses mucho.
—Gracias amor —la abrazó fuertemente y le dió un beso en los labios.
«¿Puedes quedarte conmigo?»
Eso fue lo que quiso decir, pero no podía tenía muchas cosas que hacer mañana y sabía que tenía que descansar y de seguro se quedarían hasta tarde hablando acerca de temas triviales.
Se levantó temprano y fue directamente a la ducha, ese día no saldría a correr y tampoco comería ya que los exámenes que tenía que hacerce requerían ayuno. Se puso ropa cómoda ya que era viernes de informal, tomó su automóvil eléctrico y se dirigió al instituto donde iba seguido, aparcó su automóvil, entró al lugar e indicándole a la recepcionista que tenía cita, esperó su turno.
—Korra Wolff, mucho gusto en verla nuevamente puede pasar adelante —le sonrió mientras se dirigían al laboratorio.
—Gracias doctora —estaba un poco nerviosa—, ¿dentro de cuánto tiempo me darán estos resultados?
—Dentro de tres días, así que puede venir el día lunes —indicó que tomara asiento mientras preparaba la aguja.
—Vendré en la tarde cuando salga del trabajo entonces —sonrió.
—Cuando gustes —amarró el brazo de Korra para hacer saltar la vena y limpió el área—, quiero que estés tranquila y respires profundo —dijo dulcemente.
Korra lo hizo así e indicó cuando ya se sentía más tranquila. Era un secreto entre algunos de sus amigos y familiares que ella le tenía pánico a las agujas, pero era algo que tenía que hacer.
—Listo —dijo retirando suavemente la aguja de la cena de la chica—, ¿te dolió?
—No para nada, tiene una buena mano doctora —le felicitó.
—Gracias Korra —le sonrió—, mandaré a hacer las pruebas y haré que te llamen cuando ya las tengan listas, pero si no te llaman puedes pasar siempre el lunes.
—Está bien doctora y muchas gracias —se despidió y fue al automóvil—. Todo sea para aliviar mi dolor —se dijo con un ligero nudo en su garganta.
Con una enorme sonrisa arrancó su automóvil y siguió a la morena, se le había ocurrido seguirla desde hace un día y con haber llegado a ese sorprendente instituto sabía que tendría una magnífica historia que contar a los medios, pero sería paciente ya que juntaría más información para sacar una buena tajada del pastel.
—Korra Wolff prepárate para ser el punto de atención —sonrió satisfecho.
Como por la mañana su novia había cancelado su hora del almuerzo pensaba a quien le podría dar lo que había llevado para ella y en eso recibió una llamada.
—Hola ¿cómo estás?
—Hola Korra ¿sabes? ¿me preguntaba si podríamos salir hoy?
—Esta bien, si quieres puedes venir a la oficina ya que no puedo salir muy lejos de aquí por la obra.
—Me parece bien, ¿quieres que te lleve algo?
—No gracias estoy bien, te mando la dirección.
—Bueno, nos vemos al rato.
Sintió extraño en la manera que se le habló ya que siempre era más alegre, pero supuso que estaba algo decaído y le restó importancia.
Entregó unos informes al señor Tarrlok para que se los diera a Hiroshi y luego se puso a calentar la comida que había llevado para ella y su novia.
—Por lo menos no se desperdiciará —dijo en voz baja.
—Korra, allá afuera está el muchacho Mako creo que viene a buscarte.
—Esta bien ahorita iré por él —agradeció y salió junto con Suki.
Vió que se dirigía hacía ella con una ligera sonrisa, la saludó con un abrazo y ambos fueron a las pequeñas oficinas del lugar.
—Si que han avanzado bastante con la construcción —comentó.
—Sí, aunque aún nos falta mucho por hacer —sonrió—. Viniste justo a tiempo ya que es casi la hora de almorzar.
—Sí eso es bueno porque muero de hambre.
Tomaron asiento en la pequeña mesa que había en el pequeño comedor y empezaron a comer.
—¿De qué querías hablarme Mako?
—Sé que no es mi asunto, pero últimamente has estado saliendo mucho en las noticias de internet y en los programas de farándula ¿lo sabías?
En ese instante supo de lo que quería hablar y sintió algo de pena ya que no era mucho de compartir su vida privada con alguien que no fuera ella misma, raramente hablaba con Bolín y Azula sobre sus relaciones, pero ellos eran amigos de muchos años.
—¿Así? la verdad no veo televisión y apenas me da tiempo de revisar mi celular —se hizo la desentendida.
—Hablamos casi casi todos los días Korra y pensé que éramos amigos —hizo una pausa—, ¿por qué?
—Mako no sé de qué estás hablando, así que por favor solo dilo —quería escucharlo decir lo que tuviera dentro.
—¿En serio estás saliendo con Asami? —su mirada era triste.
—Ah eso —tragó su comida—, sí estoy saliendo con ella.
—Lo sabía —dijo en voz baja—. ¿Por qué nunca me lo dijiste?
—¿Es algo importante eso? —cuestionó.
—Para mí sí, hubiera querido que si quiera una de las dos lo mencionara, pero me enteré porque mi manager me lo dijo —su tono era con un poco de molesta.
—Mako, tú bien sabes que no soy de andar divulgando lo que hago con los demás, salgo con Asami es cierto, pero acabamos de empezar…
—Pero decírmelo no costaba nada —la interrumpió.
—Ay Mako pareces niño —rodó sus ojos—, perdóname por lo que te diré, pero este asunto es algo entre Asami y yo, sino lo dije fue porque tengo razones para no hacerlo.
—¿No soy tu amigo acaso? —su ceño se frunció.
—Claro que lo eres Mako, pero este asunto realmente me incómoda, no es porque ella sea Asami Sato, una persona famosa —hizo una pausa—, es porque tanto ella como yo merecemos privacidad.
Los ojos ámbar del chico se abrieron grandemente y entendió lo que Korra le decía. Él que había perdido toda la costumbre de tener secretos debido a que raramente confiaba en alguien para contarlos, pero con Korra no tenía secretos ya que había asegurado que ella era como una bóveda en persona le contaba muchas cosas de esas que se les cuenta a los mejores amigos.
—Al parecer solo yo te considero mi amiga entonces…
—¿Qué? ¿te vas a poner en ese plan?
Alzó los hombros.
—Realmente lamento no ser la amiga que esperas, la amiga que solo es una copia de todos los excelentes amigos que te rodean —lo dijo en tono de burla, debido a que sabía que él no tenía muchos amigos—, pero si te has dado cuenta Asami está en tu misma posición, ella es desconfiada y muy celosa con su privacidad, quería permanecer esto en secreto, pero como ya sabes no duró mucho —su voz sonaba con molestia—, para mí no hay sido fácil adaptarme a ese mundo de ustedes, también necesito mi privacidad es tan molesto encontrarme con esos paparazzi en todos lados.
—O sea que si no hubieran descubierto que andaban ¿no me lo hubieras dicho?
—Quizá te lo hubiera dicho en algún momento, pero quiero estar segura que con Asami vamos a durar algo de tiempo, no soy de las que divulgan que tienen una relación y al mes las corta, no soy así Mako, soy alguien estable —explicó—. Quizá tú estés acostumbrado a que solo empiezas una relación y todo el mundo lo sabe, pero yo no, para mí esto es tan difícil, pero creo que Asami lo merece, porque ví estabilidad en ella.
Eso último sí dió en el centro del entendimiento de Mako. Él no era para nada estable, siempre andaba metido en problemas con paparazzis, con muchas modelos, en los conciertos y en cada rincón donde él estuviera. Conoció algo de estabilidad emocional con Korra, pero como dicen por ahí, los viejos hábitos no cambian fácilmente y así era él. Se acostumbró tanto a ser el centro de atención desde muy joven y esa era la vida que había llevado hasta hoy en día, prácticamente el vivía una vida bajo los focos.
—Creo que he entendido —dijo en tono bajo.
—¿Qué cosa?
—Entiendo tu punto, tú has vivido una vida normal después de todo y Asami merece la privacidad que me diste a mi cuando me diste tu amistad Korra —sonrió—, siempre me gustó que fueras una persona tan confiable, que no le interesará nada el medio dónde nos hemos desarrollado como personas, pero cuando va en mi contra lo odié, porque no me dijiste nada sentí que no me consideraba tu amigo, pero ya que me lo expones de esa manera tienes razón, Asami ha pasado muchas cosas en sus relaciones pasadas y merece tanta privacidad como sea posible y tú se la diste —le vió con una enorme sonrisa—, no sé si ella te lo agradece, pero gracias por eso.
Una sonrisa apareció en sus labios y supo que Mako decía la verdad y que él se preocupaba por su amiga.
—Ella es alguien que siempre quiso hacer muchas cosas fuera de los medios y hasta hoy algo le sale bien, creo que conocerte fue lo mejor que le pudo pasar a su vida —lo decía en serio—, y no solo a su vida sino que a la mía también.
Se levantó y lo abrazó fuertemente, no sabía qué rayos decir, pero con un abrazo transmitía todo lo que quería responder.
—Gracias por verlo así Mako.
Prosiguieron a comer y conversaron de muchas cosas más, nuevamente hicieron las pases y disfrutaron el tiempo juntos.
Ya eran las cuatro de la tarde y eso significa que ya era hora de salida, guardó los trastes dónde llevaba su comida y tomando su celular se fue a los parqueos junto con su amigo Mako el cual pasó el resto de la tarde con ella.
—Saldré de viaje en estos días ¿sabes? —se subieron al automóvil.
—Eso está súper bien ¿por trabajo?
—No, quería ir a visitar a mi papá.
—Ya veo, eso está muy bien ¿Y aún hablas con tu madre?
—Bien hablo con ella más seguido —sonrió—, tenías razón al decirme que no tengo que alejarme de mis seres queridos, hicimos las pases con ella y ahora estamos muy bien.
—¿Ves? tu mamá es muy encantadora y siempre te ha apoyado en todo momento, estuvo contigo en las buena y en las malas.
—Lo sé, no sabía porque no podía ver eso, gracias.
—No hay de que Mako, siempre te aconsejaré con lo mejor.
El jóven pasó a dejar a la morena al gimnasio dónde estuvo un rato, pensaba en que podía ir a ejercitarse ahí por las mañanas, tomó un trifoliar que contenía toda la información que necesitaba.
—Si tienes alguna duda puedes llamarme o escribirme —le señaló la hoja.
—Claro, yo te pregunto —vió hacía afuera—, creo que ya me están esperando —alzó los hombros.
—Siempre se mantienen aquí estos tipos —rodó sus ojos—, parece que el que vinieras los alborotó más que Asami.
—Creo que me iré ahora antes de que se amontonen mas —la abrazó para despedirse—, que tengan excelente viernes —se despidió del resto y se fué.
Al poco tiempo de haber empezado con sus ejercicios llegó su mejor amiga Azula la cual no tenía muy buena cara.
—¿Sucede algo? te veo algo extraña —preguntó curiosa.
—Sí la verdad sucede mucho —decía en tono serio—. Sé que no es de mi incumbe, pero ¿habías visto esto?
Tomó el celular que le era extendido y vio un vídeo de cómo una chica la cual era modelo estaba abrazando a su chica, mucha gente estaba alrededor de ellas dos y les decían que se dieran un beso lo cual ambas aceptaron. Era un vídeo totalmente exhibicionista, las dos mujeres se besaban como si no hubiese un mañana y después celebraban junto con la multitud.
Los ojos azules observaron el vídeo de una manera neutra y le regresó el celular a su amiga.
—¿Y bien? —preguntó.
La observó con una pequeña sonrisa en sus labios la cual se iba desvaneciendo al tomar aire para responder.
—No sé lo que ella está haciendo, pero no me interesa…
* En la mayoría de los trabajos de mi país, los viernes se puede llegar un poco informal.
/-/
Gracias por llegar hasta aquí también les agradezco sus comentarios sobre mi historia me hacen muy feliz. Quiero leer sus comentarios con este nuevo capítulo.
Quiero darles dos noticias, una de ellas es que mi otra historia No Te Alejes Más ya está en su etapa final ya que no quiero hacerla muy larga y la otra es que estoy trabajando en otra historia. Espero su apoyo y nuevamente gracias por leer mis fics y por sus comentarios
Respondo comentarios:
Denissevazquezcanto: Gracias por leer :') espero estés muy bien.
TiaYuri230: Si es bastante difícil de entender, pero es como ella es y tiene algo de razón. jajajaja espero se den pronto jaja espero te guste este nuevo capítulo y espero tus comentarios que estés súper
MariaSato: Te extraño, espero que estés bien y que puedas leer el nuevo capítulo.
