Estaba furiosa de los escándalos que habían formado por un simple vídeo, recibió llamadas de Bolín alegando por su supuesta infidelidad para con Korra y lo peor de todo que no estaba en la ciudad para aclararlo con su novia. El viernes por la noche salió de viaje para participar en unos desfiles de moda y le mandó un mensaje a su novia que no podrían verse el fin de semana y no sabía cuando llegaría. Pero estaba segura que Korra no creería en ese tipo de cosas ya que ella era de mente muy abierta.

—Creeme Korra ella no te conviene —decía su amigo—, ni siquiera se ha comunicado contigo desde que te mandó ese mensaje el viernes.

—Bolín, métete en tus asuntos ¿quieres? ya tengo suficiente por hoy —le vió molesta.

—Era solo mi opinión Korra —alzó sus manos en señal de paz.

—Me voy ya vinieron por mí —dijo tomando su mochila y celular.

—Que te vaya bien y saludame a tus padres.

—Sí claro adiós —salió rápidamente hacía afuera de la oficina y se adentro al automóvil.

—Hola Mat, gracias por venir —le saludó con un abrazo.

—Hola Korra, sabes que soy yo el agradecido —le sonrió y se puso en marcha.

Flashback

Cómo todas las tardes se dirigía corriendo a la casa de su tío quien le enseñaba a dibujar. Era algo que siempre le había gustado y él feliz le enseñaba día a día todo lo que sabía. Además cuando tenían tiempo para ir al centro en dónde el compraba pinturas, lápices y demás cosas para mantener en su pequeño taller, a la pequeña ojiazul le encantaba que su tío cuidara de ella cuando sus padres no estaban ya que él era muy divertido.

—Vive la vida como si fuera el último día Korra —le decía— y has todas las cosas que quieres hacer, nada por compromiso porque eso no es agradable.

A veces ella no entendía mucho de lo que le decía, pero ahora que era más grande sus consejos llenaban su día a día.

Fin del Flashback

Estaba nerviosa, esos procesos nunca le habían gustado eran bastante dolorosos, pero lo hacía por una buena causa y está era la vida misma.

Fueron a distraerse antes de entrar al hospital donde sería internada, tenían bastante tiempo porque su cita era en la noche. Desde hace hace ya un tiempo era Matías quién la acompañaba y le alegraba que estuviera junto a ella, ambos estaban conectados en ese sentimiento por situaciones diferentes.

—Creo que llegaron —se dijo a si mismo mientras aparcaba su automóvil.

Gracias a una de las fuentes que tenía dentro de la institución pudo saber que hacía la novia de Asami Sato en el lugar, pero suponía que nadie de los seres cercanos a la chica sabía así que tenía que hacer una gran noticia.

—Korra Wolff me agradeceras por la fama que te haré con esta noticia —empezó a tomar muchas fotografías—, la novia de la modelo más cotizada del mundo con esta terrible enfermedad —dijo en un susurro.

Agradecía que tuvo la excelente idea de seguir a las jóvenes y se interesó por la morena cuando se dió cuenta que no pertenecía al mundo de la joven Sato y no se arrepentía de empezar a seguir a la morena ya que sabía muchas cosas de ella y está era una la cual le daría mucho dinero.

Ya eran las nueve de la noche y entraron para preparar a la chica.

—Estaré contigo hasta que despiertes —le prometió.

—Gracias amigo, pero duerme por favor —le abrazó y desapareció entre las enfermeras.

Terminó la fiesta después del desfile el cual encabezó y se dirigió a su cuarto en el hotel que le había preparado su manager. Estaba exhausta y solo quería dar por terminado todo el trabajo que tenía pendiente para ir con Korra y hablar acerca de todos los chismes en los que estaba envuelta.

«Ella me va a comprender, lo sé» —pensaba mientras tomaba su celular.

—Asami creo que tendrías que haber puesto llave a la puerta —dijo en voz alta mientras entraba al lugar.

—Ay está Lin no cerró —rodó los ojos—. ¿Vas a quedarte aquí?

—Sí, sabes que detesto quedarme sola cuando estoy ebria.

—Esta bien puedes quedarte conmigo Opal —fueron a la cama donde dormirían.

—¿Asami? —la llamó en tono serio—, tengo una duda ¿sabes?

—¿Cuál será?

—Cuando te obligamos a besar a Liz ¿pensaste en tu novia?

Los ojos de la modelo se abrieron como platos y rápidamente observó a opal la cual solo estaba acostada boca arriba viendo el techo.

—¿Por qué lo preguntas? —tuvo curiosidad.

—Duda nada más, creo que tendrías que haberlo pensando un poco ¿no?

—Mmh para ser sincera, sí pensé en ella, pero es algo que ya estaba contemplado ¿sabes? no es como si no supiera que pedirían que nos besamos era para publicidad de una campaña que haremos en unos días.

—¿Es así? —preguntó calmada.

—Sí

—¿Y le dijiste? —cuestionó.

—No… —dijo en voz baja sintiéndose avergonzada.

—Asami soy tu amiga y creo que soy la más sincera de todas —se halagó a sí misma—, sé que no soy una persona que esté estable con alguien, pero sé diferenciar muy bien una buena persona para mis amigas y tu novia es una de ellas —dijo cerrando sus ojos—, por lo que me has contado ella es maravillosa y siento que ella es para tí, pero solo con saberlo no asegurarás que ella se quede contigo.

—Pero…

—Dejame terminar —retomó la palabra—. Has encontrado oro puro en un mundo lleno de mierda como el de nosotras Asami, pero creo que no te das cuenta de lo que tienes —se acomodó de lado para ver a la ojiverde—, he estado viendo fotografías y vídeos de tu novia desde que se supo su relación ¿sabes? y me he dado cuenta que para ella esta situación que se ha salido de control no es nada fácil, pero responderme algo ¿se ha quejado de eso contigo?

Esa pregunta destrozó su corazón de inmediato y a pesar de haberlo pensado muchas veces a su corazón no le quedaba claro.

—No… nunca lo ha hecho.

—¿En ningún sentido?

—La única vez que me dijo algo de nosotras que involucraba a otra gente fue cuando mamá quería preguntarle por mí, pero solo me comentó que no sabía que responder.

—Eres tan tonta Asami, no puedes distinguir los diamantes de las piedras ni aunque las tuvieras en tus manos —suspiró con decepción—, a pesar de que me contaste cómo piensa ella y que no te ata ni se ata a nada, ella está muy feliz contigo porque realmente te ama sin condiciones y está a tu lado, no por tu fama, sino porque realmente eres importante para su vida ¿es importante ella para la tuya Asami?

—¿Por qué me dices todo esto Opal? —sus ojos empezaban a llenarse de lágrimas.

—Creo que si tú piensas que ella es importante para tí, deberías de apreciarla más y no estar jugando con ella —regresó su mirada al techo—. Si lo que sientes por ella es amor entonces demuéstrale cuando la amas antes de que sea muy tarde Asami.

—Opal sé qué hago mal con dar por sentado muchas cosas, pero ¿cómo puedo cambiar este corazón que ha sido tan lastimado? —su voz empezó a entre cortarse—, soy incapaz de ver lo que ella realmente vale, la amo y la aprecio mucho, pero no estoy acostumbrada a ser tratada como ella lo hace, ella es tan distinta a todo lo que he conocido, no es ningún diamante corriente, ella es una roca espacial te lo juro —rio mientras lágrimas eran derramadas sobre sus mejillas—, me ha amado en tan poco tiempo y me ha demostrado que no todo tiene que ver con el dinero o la atención que otros te brindan, pero hay tantas cosas que me oculta y no sé porque, eso me hace sentirme insegura.

—¿Y te has tomado la molestia de preguntarle?

—No, porque tengo miedo que me diga que es su vida privada—cerró sus ojos para parar el llanto.

—Quizá solo tenga miedo, tú no sabes tampoco cuanto ella ha sufrido ¿o sí?

—No… —sintió vergüenza al no saber muchas cosas de su novia.

Creía que todo se le sería negado porque pertenecía a la privacidad de Korra, porque en el pasado había querido involucrarse por celos a su vida personal y se le fue negado, pero esto era distinto, sabía que si le preguntaba a Korra acerca de ella, con gusto le contaría todo lo que quisiera.

—Es tiempo de que te diga porque te hablé de tu novia —tomó su celular y buscó algo—, tienes que leer esto y ver las fotografías.

Tomó el celular de su amiga, empezó a leer lo que parecía una noticia y abrió sus ojos como platos al leer el título de está.

«"Korra Wolff, novia de la modelo más famosa del mundo Asami Sato con cancer"»

—No puede ser —su corazón empezó a inquietarse y sus lágrimas aparecieron nuevamente en sus ojos.

«Hace ya una semana se dió a conocer la nueva relación que nuestra querida modelo Asami Sato tiene con una chica muy misteriosa, lo poco que sabemos de ella es que su nombre es Korra Wolff y trabaja como supervisora en una construcción de lo que parece ser un edificio, pero hace unas horas se dió a conocer que la chica de la que Sato está enamorada padece de algún tipo de cáncer lo cual nos pone a todos los fans de la modelo muy tristes porque se ven muy bien. En las imágenes tomadas el viernes podemos ver que entra a la clínica de Cancerología de Ciudad República y regresa el día de hoy martes para ser internada también se le ve acompañada de un joven alto de quién suponemos podría ser un amigo…»

Sus lágrimas no paraban de salir y no pudo leer más, rápidamente fue a ver las fotografías de su novia junto con Matías quién era su acompañante su tranquilidad se lanzó por la borda. Era cierto y Korra nunca le dijo nada. Se sentía de la peor manera, la chica que le estaba demostrando que el amor todavía existía podía desaparecer del mundo en cualquier momento.

—¿Por qué Korra? ¿por qué ocultarse algo tan delicado? —empezó a llorar amargamente.

Sus lágrimas no dejaban de salir de sus verdes pálidos y su respiración era entrecortada, su mente en ese momento era un caos lleno de ideas y recuerdos tontos.

—Estuve jugando con ella, Opal y ahora resulta esto —hablaba con desesperación.

—¿De qué hablas? —la vió desconcertada.

Tomó aire para calmar su llanto e intentó calmarse para poder contarle todo lo que había estado haciendo.

La noticia fue otro enorme detonante para la vida de la morena y aunque no lo supiera, estaba en boca de muchos noticieros de internet, tanto que rápidamente un joven de mirada ámbarina iba al aéreos que quedaba bastante lejos para regresar de las vacaciones con su padre para ver qué rayos pasaba.

Flashback

Estaba de lo más tranquilo, bebiendo y hablando con su padre con el cual estaba pasando unas vacaciones, él sus dos medios hermanos y su esposa. Amaba pasar tiempo con su familia ya que era lo más preciado para él, pero por falta de tiempo tenía bastante de no convivir con ellos.

Revisaba su celular y algo le llamó la atención, era una de las páginas de fans que tenían de él con una noticia de alguien que conocía muy bien, había una ligera descripción de lo que trataba, pero lo que menos quería era quedarse con la duda. Rápidamente entró al buscador y escribió «Korra Wolff» y lo que vió le impactó grandemente.

«¿Pero qué mierda?» —su corazón empezaba a angustiarse.

La increíble chica que había conocido hace poco tiempo posible tenía una enfermedad que mataba lentamente.

—¿Korra por qué no dijiste nada? —cerró el buscador y se dirigió a las llamadas para tratar de conseguir una explicación de la ingeniera, pero todo eso fue en vano ya que su celular mandaba a buzón de voz—. Vamos Korra no me hagas esto.

Fin del Flashback

—Bolín gracias por atendernos —se adentraban al enorme apartamento.

—De nada, pero no sé ¿en qué puedo ayudarlos chicos?

Ámbar y azul se vieron directamente para empezar con todas las preguntas que se habían hecho en el camino.

—¿Dónde está Korra? —interrogó la morena.

—Ella no está, pidió permiso para poder faltar ya que fue a ver a sus padres.

—¿Estás seguro de eso? —preguntó el ojiambar.

—Sí, no sé porque mentiría.

—Bolín lo que te diremos no es fácil, pero necesitamos que te calmes mientras lees esto.

Le fue extendido el celular donde estaba la noticia, sus ojos verdes empezaron a ponerse rojos y lágrimas fueron derramadas una a una.

—¿Pero qué rayos es esto? —su ceño empezó a frúncirse.

—No tenemos idea por eso venimos aquí en persona, Korra no contesta su celuar y no sabemos que hacer.

Rápidamente busco su celular y marcó a quien sabía que le contestaría, pero fue en vano ya que no hubo respuesta más que de la contestadora.

—Mierda —musitó.

¿A quién llamas?

—A Matías, él es el que está con Korra en las fotografías.

—¿Y si vamos al lugar donde tomaron las fotografías?

—Esa es una gran idea Mako —dijo la ojiazul.

—Vamos, iremos en mi auto —seguido de esto con sus corazones que iban a mil por uno se dirigieron a la clínica.

Iba y venía de un lugar a otro, casi haciendo una zanja en el piso. Estaba totalmente desesperada por no poder comunicarse con Korra y peor aún, por no poder ir donde se encontraba su novia. Lin le había sido muy clara que si se iba incumplidos el contrato que había firmado y eso sería una demanda segura.

—¿Y no puedes comunicarte con alguien que no sea ella? —preguntó mientras veía con sus verdes la desesperación que emanaba la modelo.

—Rayos no se me había ocurrido —tomó su celular rápidamente y buscó un número para llamar—. Ojalá conteste.

Imploraba que le contestará y le diera una explicación rápida ya que no sabía que estaba pasando.

—Hola Asami ¿qué pasa? —decía agitado.

—Bolín gracias al cielo —sintió un ligero alivio—, ¿estás con Korra?

—No, no estoy con ella. Venimos a verla a la clínica, pero no nos dejan pasar carajo —alegaba.

«Mierda» —pensó.

—Al parece ella restringió toda visita y no nos dejan pasar sino somos familiares.

—Diles que es una emergencia —sugirió mientras sus manos temblaban.

—Ya insistimos, pero no podemos pasar —dijo decepcionado—, no sé qué está pasando, pero… —su llanto se escuchó del otro lado del celular—, tengo miedo Asami, no quiero perderla.

Al escuchar esas palabras tan llenas de dolor por parte del chico, entendió perfectamente que para muchos, Korra, era una pieza importante en sus vidas, no solo en su vida. La sureña era alguien especial, todos lo sabían, todos lo notaban y ella lo notó pero superficialmente, fué hasta ese momento que ella supo el verdadero valor de su amada.

—Tranquilo Bolín, ella pronto saldrá y podemos preguntarle personalmente que es lo que tiene.

Escuchó como una voz femenina que conocía perfectamente consolaba al mejor amigo de su novia.

«Y pensar que yo estoy aquí atrapada entre Lin y un contrato» —se abofeteaba por no ser más perceptiva con la ingeniera.

Habían decidido ir al apartamento de Bolín, ya que era el que quedaba más cerca de la clínica, poder despejar sus pensamientos. Querían una explicación, querían saber que era lo que Korra tenía y lo único que podian hacer ambos era esperar a que su querida amiga apareciera. Pensaban una y otra vez que era lo que ella tenía. Era algún tipo de cancer que estuviera empezando, o ya estaba en una etapa terminal. Se preguntaban el por qué ella ocultó algo tan delicado. Mako y Katara lo entendían ya que ella era bastante reservada, pero Bolín estaba más que destrozado, ¿cómo era posible que si mejor amiga no le haya contado eso?

—Antes de que tú vida acabe pequeña Korra tienes que leer un libro, plantar un árbol y ayudar a un niño —le sonreía grandemente—. Eso te dará mucha felicidad, a mí me funcionó y espero que cuando lo hagas también te haga feliz.

—¿Tú fuiste feliz tío? —sus ojos se llenaban de lágrimas y su voz era entrecortada.

—Muy feliz mi pequeña y más cuando llegaste a mi vida —le acariciaba su mano la cual sostenía con dulzura—. Intenté enseñarte una manera diferente de ver la vida, quizá algún te ayude y cuando eso pase te acordarás de tu tío, quién es muy feliz al verte feliz...

Abrió los párpados violentamente dejando entrar la luz a sus azules provenientes de la enorme ventana del cuarto donde había estado para que se le pasará el efecto de la anestesia. La cabeza le daba un poco de vueltas y cuando intentó sentarse un quejido salió de su boca.

—¡Auch! —se agarró abajo del vientre.

—Ya despertaste—le sonrió mientras se acercaba a ella.

—Sí —dejó su mirada baja—. Soñé nuevamente con mi tío —limpió sus ojos.

—Él estará feliz de saber que eres una persona fuerte Korra y que sigue sus enseñanzas.

—A veces quisiera verlo para que me dijera que lo estoy haciendo bien —haló a Matías para abrazarlo mientas lágrimas amargas caían sobre sus piernas.

—¿Eres feliz? —alzó su barbilla para que lo viera cara a cara.

—Podría decirse que sí, aunque a veces me sienta un poco miserable.

—Ya no te culpes, estás situaciones te hacen fuerte y las personas que se van dejándote un poco de ellos jamás se separaran de tí, aunque no puedas verlos.

—Lo sé, pero no quiere decir que no hayan veces que los extrañes.

—Eso no te lo niego, pero tienes que agradecerle a él muchas cosas que has hecho posible lo que te enseñó —le sonrió— y yo también le agradezco grandemente.

Le abrazó por un rato más mientras dejaba que sus lágrimas terminaran de salir de sus cuencas. Se podía decir que ella, una persona conciente de lo que hacía, aún pensaba que esos procesos que pasaba eran para limpiar un poco sus culpas, aunque no fuese así, no podía evitar pensar en esas cosas.

—Dentro de un rato nos iremos de y aquí —encendió su celular.

—Esta bien y gracias —le sonrió.

~Llega a mi casa a las cuatro de la tarde y ya no me llames por favor —envió el mensaje y apagó el celular.

Puntualmente llegó a la casa de Matías junto con Mako y Katara quienes querían saber todo lo que le pasaba a la morena. Estaban preocupados y enfurecidos, eran un nudo de sentimientos por una persona que para cada uno era muy importante.

—¿En dónde está Korra? —preguntaron los tres al entrar a la casa, sin querer tomar el asiento que les ofreció la ama de llaves.

—Por favor, tomen asiento —insistió con miedo que Matías fuera a echarlos por el escándalo que se estaba formando.

—¿Podría llamar a Matías? —pidió aún con la calma que le caracterizaba.

—Puedes irte Lola, ya estoy aquí —anunció el muchacho que bajaba de las enormes gradas de madera.

Vestía con una playera blanca y un pana gris y llevaba con el un azafate que contenía unos vasos con agua.

—Estabamos esperándote —dijo molesto.

—Y yo a ustedes Bolín, recuerda que fui yo quien los citó aquí —respondió de manera serena.

—¿Dónde está Korra? Necesitamos verla —se levantaron los tres.

—Pero ella a ustedes no —le dió la bandeja a Lola y tomó asiento—, necesito que tomen asiento y les explicaré todo esto que al parecer se salió de control.

—Por favor —dijo con su corazón lleno de dolor.

—Korra está bien, sé que esa noticia de internet les alteró mucho, pero no es como ustedes o ellos piensan —trató de calmarlos mientras pensaba como decirles la noticia, lo cual se le hacía difícil porque nunca fué bueno para calmar situaciones así.

—¿Entonces? ¿qué sucede Matías? —preguntó el ojiambar preocupado.

—Korra está bien, ella está recuperándose pero no porque ella tenga algún tipo de cáncer ¿me entienden?

Los tres le veían de manera confusa mientras que con su mente decía toda la verdad para que telepáticamente ellos entendieran y dejarán de preguntar.

—Por favor Matías, deja a un lado las indirectas y dinos de una vez ¿Qué hacía mi mejor amiga en un hospital privado que combate el cáncer? —dijo severamente.

Abrió sus labios para pronunciar algunas palabras, pero una voz que le llamaba dulcemente lo interrumpió.

—Mati, Mati —entro la pequeña niña que tenía una muñeca en la mano y en la otra un catéter con cinta pegada a su vena—, ya vine del hospital.

—Sofí mi princesa ¿cómo te fue? —le cargó mientras recibía besos en sus mejillas.

—Me fué bien y mirá —le enseñó su muñeca favorita —Lisa me acompañó en todo momento.

Los tres al ver la escena sus nudos en la garganta crecieron grandemente, la niña con un aura de felicidad a pesar de no tener nada de cabello en su pequeña cabeza, qué parecía que sus fuerzas eran mucho menores que una niña de su edad y con una tez pálida, saludaba a su hermano como si fuese su héroe. Un silencio sepulcral interior se estableció en los jóvenes que entendieron porque a Matías le era difícil hablar del tema.

—Sofí, te presento a mis invitados —aun teniéndola en sus brazos se dirigió a ellos—, él es Bolín, ella Katara y el Mako.

La pequeña les dió un beso tierno a cada uno en la mejilla y estaba gustosa de conocer a los amigos de su hermano mayor.

—Mucho gusto en conocerte Sofí —dijeron los tres entre más palabrerías tontas que salieron de sus bocas, ya que entendían ahora más que nunca de que trataba todo ese lío.

—¿Y Korra, Mati? ¿dónde está ella?

—Ella está dormida aún, le puse unas inyecciones para que pudiese descansar más —le dijo con una sonrisa.

—¿Podremos salir a jugar más tarde con ella? —preguntó curiosa.

—Creo que no, Sofí. Mañana quizá ya podamos jugar todo lo que quieras —respondió de la manera más tierna.

—Bueno… iré a dejarle a Lisa para que esté mejor —bajó de los brazos de su hermano y con ayuda de su Nana subió dónde descansaba la morena.

El silencio incómodo tomó posesión de la sala de estar. Ninguno de los cuatro quería pronunciar nada ya que cada quien procesaba lentamente lo que ocurría.

—Ella… —logró decir después de un buen momento—, desde que apareció ha ayudado a esta familia a mantener nuestras fuerzas —dijo sinceramente con un nudo en la garganta—, desde que la conozco gracias a ti Bolín pude agradecerle en persona todo lo que ha hecho por mí hermana.

Los tres jóvenes que estaban sentados, tratando de no salir corriendo dónde estaba la morena para felicitarla de tan hermoso acto. Comprendieron con ese pequeño detalle que acababan de escuchar que la morena tenía sus razones para no decir nada.

—Quisiera pedirles de favor que no le mencionen nada a ella por favor —imploró—, para ella su vida privada es eso.

Los invitados a la fuerza asintieron mientras se levantaban de sus asientos con los nervios ya calmados y sus pensamientos en dicha morena.

Ya habían pasado tres días desde la enorme noticia que causó revuelo en su vida personal y aún no se calmaban las cosas. No había vuelto a acercarse a su celular desde que despertó en la casa de su amigo, no quería saber nada de noticias suyas y menos aclarar nada.

—¡¡¡No les importa carajo!!! —aventó su pijama a algún lugar de su habitación.

Tomó dos toallas y emprendió su viaje hasta su regadera dónde se relajaría por un buen rato, puso algo de música, después de todo lidiar con los medios y gente ajena a ella nunca le agradó y más ahora que ya era conocida por todos los fans de sus amigos.

Disfrutaba que el agua rozará su piel aunque el dolor aún seguía presente era algo que se iba a quitar según pasarán los días.

Rápidamente bajó del taxi que la llevó hasta el edificio donde vivía y con sus maletas arrastras se dirigió al elevador. Jamás había sentido tan lento el viaje hasta el nivel dónde vivía su novia.

Trató de comunicarse con ella desde el jueves pero nunca fueron contestadas las llamadas, Bolín no le quiso explicar que sucedía y ninguno de sus amigos los cuales decían que era mejor que lo hablará con Korra. Su angustia no se calmó y sus ojeras eran testigos de que no dejaba de pensar en la situación.

Tocó el timbre como una loca y un jóven con ojos verdes y mala cara abrió la puerta.

—¿Estás loca? ¿Por qué tocas de esa manera?

—Vengo a ver a Korra quítate —entró rápidamente dejando sus maletas y a un Bolín extrañado en la puerta y se dirigió a la habitación de su morena la cuál estaba sin seguro.

Escuchó la música que venía del baño supo que ella se contaba ahí. Así que simplemente espero a que está salier, también pudo ver que su celular literalmente estaba apagado

—Con razón no entraba la llamada — rodó sus ojos.

Terminó de vendarse la cadera, hoy se permitiría estarse en ropa interior ya que el calor no ayudaba y estar cubierta le incomodaba en esa situación. Se secaría el cabello después de buscarse un crop top y al salir de encontró con una joven que conocía muy bien con un semblante de preocupación.

—Asami ¿qué haces aquí?

—¡¡¡Korraa!!! Estaba preocupada por tí...

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Graaaaacias por leerme la verdad tenia un bloqueo enorme pero lo hice con mucho amors espero que les guste este capítulo y les agradezco su apoyo