Las miradas, azul de confusión y verde de preocupación se vieron fijamente son mediar palabra alguna. Ya había pasado varios días desde la última vez que se habían visto y hablado. Tenían tantas cosas que decirse, tantos problemas que resolver y dudas que aclarar, pero una de las presentes no estaba en condiciones para ver a nadie.

—¿Te encuentras bien? —se acercó lentamente a la sureña.

—Perfectamente —dijo mientras intentaba fingir que nada le dolía, pero las punzadas en sus caderas regresaban violentamente—. Aggh —se quejó.

—Perfectamente mal diría yo —frunció el entrecejo—, ¿quieres recostarte?

—Sí —dejó que la más alta le ayudará a llegar a su cama para acostarse boca abajo y luego de que se acomodó dejo salir la pregunta—, ¿A qué viniste sin decirme primero?

La pregunta definitivamente le dolió, pero tenía que aguantarse por no estar presente cuando su novia más lo necesita, o eso pensaba.

—Vine porque estaba preocupada por ti Korra, además hubieras sabido que venía a verte si contestarás tu celular —rodó sus ojos y agradeció que ninguna se estaba viendo a la cara ya que su compañera estaba viendo al sueño y ella solo veía su espalda desnuda.

—Ahhh —soltó el suspiro—. Nada de lo que dice internet es cierto —dijo en tono neutro—, no tengo cáncer así que ya puedes estar tranquila.

Sus ojos se abrieron llenos de lágrimas, agradecida de esas palabras que aliviaban su corazón. Había pensado durante todo ese tiempo que podía perder a su novia.

—Ahora puedes irte, quiero estar sola.

Se levantó enojada de la actitud de la morena y se puso de cuclillas en el suelo frente a ella.

—¿Pero qué mierda te pasa? —estaba muy molesta—, ¿acaso no entiendes que estaba preocupada por ti? —lágrimas de enojó salieron de prisa—, ¿no puedo preocuparme por ti acaso?

—¿Así? ¿quién estaba preocupada por mí? ¿Asami o Ji? —le dedicó una mirada molesta y penetrante.

La ojiverde abrió los ojos totalmente sorprendida.

«Korra lo sabe»

—¿De qué hablas?

—Por favor Asami —le vio de una manera que solo le dedicaba a la prensa y a la gente que le caía mal—, ¿crees que hay muchas personas por ahí caminando como lo haces tú?

«¡¡¡Mierda!!!»

—¿Sabes qué es lo peor? —siguió—, que ni siquiera sé por qué haces esas cosas carajo —sonrió decepcionada—, creo que eres muy inmadura y sabes, no tengo tiempo para perder el tiempo.

Un nudo en la garganta se formó lo cual impedía que ella pudiese pronunciar palabra alguna para defenderse, pero pensándolo bien ¿qué podía decir? ¿cómo podía justificar tal acto tan tonto? ¿por qué empezó con ese juego? Por su mente había pasado que Korra solo la dejaría por una cara bonita más que se le atravesará frente a ella y todo se iría a la basura con su relación.

—Yo sólo… —logró decir a duras penas—, yo sólo quería asegurarme que, que estarías conmigo aún si conoces a alguien mejor que yo…

—¿Y cómo sabes que hay alguien mejor que tú para mí vida? —le vio directamente con esos azules penetrantes.

Su corazón se llenó de alegría y a la vez de vergüenza por hacer ese tipo de cosas. También se dio cuenta de que Korra siempre podía sorprenderla con lo que decía y hacerle feliz con solo escucharla.

—Asami, mírame —tocó su quijada para que alzase su mirada—. Yo no quiero a nadie más a mi lado y si yo no te quisiera conmigo solo te lo diría y ya, pero por favor ya no hagas esas cosas —rodó sus ojos—. Te amo y lo sabes y sé que tengo que contarte muchas cosas, pero estoy molesta contigo así que será para después.

—¿Eso significa que me perdonas? —hizo un puchero.

—Sí, pero te pediré que te vayas por favor. No me siento bien y no quiero decirte algo que pueda lastimarte por causa de este maldito dolor.

—¿Puedo venir más tarde?

—Mmm, si me siento bien sí.

—¿Cómo sabré eso? Si tienes el celular apagado.

—Lo sabrás cuando conteste la llamada —le sacó la lengua.

—Eres muy mala, pero lo acepto y yo también tengo que contarte muchas cosas.

Le acarició lentamente la mejilla y acercó su rostro al de su novia para darle tan esperado beso, pero fue rechazado olímpicamente por la morena.

—Ahora no —le vio sería—, sigo molesta.

Podía soportarlo, en la balanza mental de todas las cosas desastrosas que había hecho, una rabieta era lo que menos esperaba de la sureña. Cuando le dijo que lo sabía todo, pensó que todo se acabaría en ese instante, pero fue lo contrario, recibió un perdón que no merecía, pero se haría merecedora de ese detalle.

—Cuando te pase el enojo ¿puedo venir a cuidarte?

—Sí tú quieres, está bien por mí.

—¿Tú quieres? —le vio de manera dulce con esos ojos verdes.

—Sí, por supuesto —le regaló una sonrisa forzada.

Lo notó, pero no podía exigir tanto, no viendo como su novia se esforzaba por no llorar del dolor.

—Te amo Korra —no esperó respuesta.

Se levantó y se dirigió a la salida. Volteó su mirada a su novia y agradecía que aún podía llamarla así, y qué también agradecía que no estuviera enferma de nada. Realmente la había pasado mal pensando que iba a hacer con Korra.

Siguió su camino a la sala donde se encontraban dos jóvenes que conocía muy bien. Ambos se callaron al verla llegar y supo lo que sucedía.

—Hola —dijo acercándose a sus maletas.

—Hola Asami —dijeron ambos.

—Ya me iba, gracias por abrirme Bolín.

—¿Puedes regalarme unos minutos?

—Sí claro —ambos se dirigieron a la cocina.

La pelinegra fue a ver a Korra mientras que Bolín y Asami hablaban.

Cuando ella supo de la noticia falsa que circulaba en las redes se puso en contacto con la morena y ella le aclaró todo. Sabía que Korra era un alma buena, pero no sabía qué tanto. Sintió alivio y se llenó de orgullo de tener una amiga como ella.

Entró a la habitación para saludar a su mejor amiga, la había ido a ver todos los días desde que estaba en el apartamento siempre apoyando emocionalmente a la morena.

—¿Qué sucede Bolín?

—Estuve hablando con Korra acerca de Ji ¿por qué Asami?

—Bolín, eso es entre ella y yo. No te metas.

—¿Cómo no voy a meterme? Korra es mi amiga y no estas siendo una buena persona con ella Asami.

—Aun así, yo sabía que nuestra relación era de dos —quería irse inmediatamente.

—Tres, ya que inventaste a esa tal Ji —dijo sin tapujos.

Le vio de manera seria y se puso en marcha para ir a su apartamento. Veía una vez más como las cosas que planeaba le salían mal, realmente era bastante tonto lo que había hecho, pero no podía cambiarlas por más que lo pensara.

Pasó el resto del día pensando en lo que tenía que hacer, realmente se había molestado con la ojiverde por haberle hecho esa mala jugada, se sentía como un juguete y si, a pesar de haberle dicho que la perdonaba, sabía que ese tipo de cosas desbalanceaba su ya decaída relación, las mentiras, la falta de tiempo y comunicación hacia que pensara si realmente necesitaba a alguien en esos momentos a su lado y agregándole que tenía que explicarle cosas a la más alta, cosas demasiado personales que solo ella sabía, su cabeza no podía procesar todo.

Sus pensamientos fueron interrumpidos por el sonido de su puerta.

—Adelante.

—Hola amor, ya vine —alzó unas bolsas—, te traje algo de comer.

—Gracias —sonrió vagamente.

—¿Sucede algo?

«Más de lo que ya sucedió»

—No es nada —dijo en voz baja—, solo pensaba en muchas cosas.

—¿Sigues molesta?

—Algo…

—¿Quieres que hablemos de eso?

—La verdad, no sé si quiero hablar de eso.

—Mira Korra, sé que nuestra relación no es la más perfecta —empezó a sacar lo que sentía—, y sé también que no tenemos una gran comunicación, no sé si es por miedo a caer en el control o es para respetar nuestro espacio, pero personalmente a veces no sé qué es lo que piensas o porque de tu actuar Korra.

Su voz se empezó a quebrar y un nudo en la garganta empezó a instalarse.

—No soy de expresar lo que pienso con palabras Asami, quizá haya sido yo la que te empujó a hacer lo que hiciste, no lo sé —confesaba—, pero tienes que preguntarme y analizar un poco más en las consecuencias.

—Korra tu no me dices nada, ni siquiera sé mucho de tu pasado, eres demasiado callada, haces cosas que yo no entiendo y me dices que soy libre de hacer lo que quiero, pero no quiero eso —no quería llorar—. A veces quisiera que por un momento me preguntaras cosas más íntimas, compartir secretos, hacer planes a futuro y ese tipo de cosas.

—¿Del futuro? —le vio con una ceja alzada—, no tenemos quince años Asami, el futuro no está en nuestras manos.

—Ya ves, es por esa razón que siento que no podemos avanzar.

—Lamento que compares nuestra relación con todas las demás que has tenido —dijo con una sonrisa triste—, yo dejé eso en el pasado Asami, es una pérdida de tiempo hablar del futuro si ni siquiera podemos vivir bien en el presente.

—¿Crees que tan mal estamos?

—Tú quieres que te hable que quiero pasar el resto de mis días hasta que muera a tu lado, que tengamos hijos y vivir una vida plena y feliz, pero esas solo son estupideces para mí —frunció su ceño—, yo he sido sincera desde el principio te dije como pensaba y como veía esta relación y estuviste de acuerdo. No necesito estarte controlando a cada rato o celándote por tus amigas modelos con las que te besas, esas cosas son para mí todo un desperdicio de energías, si esa es la manera en la que esperas recibir mi amor estas esperando algo que nunca va a pasar Asami, yo te amo de una manera diferente, una manera en la que no te ata nada a mí, para que brilles por ti misma, para que seas tú misma siempre, yo no quiero estar enjaulada y tampoco quiero enjaular a nadie, comprende eso por favor.

—¿Has estado viéndote con alguien más?

No podía creer lo que le era preguntado, realmente Asami no entendía nada de lo que trataba de decir y eso era únicamente su error, por pensar que alguien que estaba acostumbrada a ese tipo de noviazgos que no eran más que una posesión. Ella hace tiempo que había dejado ese pensamiento tan retorcido del amor y se había convertido en una persona libre de eso, pero bien, tratar de enseñarle algo nuevo a alguien era más difícil de lo que pensaba.

—Asami para ya —le vio de manera fría—, esto no va a llevarnos a ningún lado, creo que deberíamos de dejar de perder el tiempo.

—¿Ahora es perder el tiempo? —estaba furiosa—, ¿amarnos es perder el tiempo? ¿hacer el amor es perder el tiempo? ¿pasar tiempo juntas es perder el tiempo?

—No, pero parece que no puedo enseñarte algo que no estas preparada para ver —lamentó—, y no es culpa tuya Asami, nos gustamos y amamos, pero nuestras maneras de pensar son demasiado distintas y créeme, eso solo nos traerá más y más problemas. Yo no quiero perder el tiempo en tus juegos de hacerte pasar por alguien más para probar saber qué suposiciones tuyas, no he dado poco Asami, he dado mi tiempo, mi espacio y mi privacidad por estar contigo. No estoy echándotelo en cara, pero deberías de ser un poco más consiente, no sé qué tipos de relaciones has tenido, ni tampoco de tu comportamiento en ellas tampoco me quiero basar en todo lo que dicen en internet sobre ti porque realmente no me interesa nada que no venga de tu boca, pero si buscas algo igual que toda esa mierda que has tenido, creo que deberías de buscar a otra persona. No tengo tiempo para perder el tiempo, ya te lo había dicho.

Escuchó cada una de las palabras de chica y no sabía cómo responder a ello, realmente tenía razón en todo lo que decía, ella estaba acostumbrada a otro tipo de relaciones, pero se topó con esta sureña que no pensaba en ser controlada con una chica caprichosa como lo era ella, una modelo que no había hecho nada más que hacer y deshacer con quienes estaba.

«Duele tanto el karma ¿verdad Asami?»

—No quiero que respondas nada, únicamente quiero que puedas entender —le dedicó una mirada seria—. Por favor podrías dejarme sola, no quiero lidiar con más cosas en mi cabeza.

Olímpicamente fue echada de la habitación de la sureña sin poner resistencia, no podía decir nada, el nudo que había crecido considerablemente en su garganta no la dejaba ni siquiera abrir su boca, entre lágrimas recorrió el pasillo que la llevaba hasta el elevador y su mente se hacía una única pregunta

«¿Qué acababa de pasar? ¿terminó su relación con la morena?»

No sabía nada de nada, las palabras de la sureña resonaban en su cabeza como recordatorio de todo lo que había hecho en el pasado. No había sido buena o agradecida con las personas que había tenido una relación, siempre haciendo las mismas cosas, traicionando su confianza, diciendo cosas espantosas para justificar sus acciones, tantas personas heridas por sus palabras punzantes, por sus acciones retorcidas.

—Estoy pagando todo lo que muchas veces hice —recordaba todo lo que había hecho con demasiado dolor—. Y lo estoy pagando con la única persona que de verdad amo.

Su corazón se estrujó y sus lágrimas se derramaban sin permiso alguno, sentía dolor en su ser por no entender nada a Korra, quizá intentar algo juntas aun siendo tan diferentes realmente había sido un error, no tenían buena comunicación. Sentía que su pareja no se involucraba en preguntarle a cerca de su trabajo por miedo a que diera el mal pensamiento de querer aprovecharse de esa información, eso sentía y eso habían concluido con Katara y Mako, sabían que Korra no era así, pero ella era tan precavida, no quería que pensasen mal de ella.

—¿Por qué nunca hablamos del tema? ¿por qué nunca insistí? —lloraba tirada en el sillón—, no quiero perderte Korra, no quiero.

Revisaba lo que su novia le había dejado en las bolsas realmente se sentía algo mal por Asami ya que no dijo nada, sabía que había sido demasiado dura con ella, pero era la única forma en la que podría entenderle y que pensase si quería seguir con ella, no podía seguir haciendo lo mismo, mantenerse tan cerrada a la idea de que alguien la conociera tanto era una barrera para protegerse de lo que una vez sucedió.

—Korra —tocaron su puerta—. ¿Puedo pasar?

—Si pasa —habló.

—Escuche que estaba Asami aquí ¿ya se ha ido?

—Le dije que se fuera, tuvimos un problema.

—¿Qué sucede Korra? Últimamente has estado muy dispersa —se acostó en la cama de su mejor amiga—. Puedes contarme si gustas.

Nuevamente se le presentaba una oportunidad de confiar en sus amigos, los cuales nunca le habían fallado, le debía demasiado al ojiverde, todas las oportunidades que tenía hoy en día eran por ese chico.

—He estado recordando demasiado mi pasado Bolín—sus ojos se cristalizaron—. Sé que te he guardado muchas cosas, pero quiero desahogarme y tú eres uno de mis mejores amigos.

—Puedes contarme lo que quieras, estoy aquí para ti.

—Bien te contaré… —tomó algo de aire y empezó a contar la historia que conocía el ojiazul.

Pasaron mucho tiempo hablando, Bolín hacia preguntas que la morena gustosamente respondió, sentía que tenía que liberarse de ese tipo de recuerdos que a veces no la dejaban abrirse a otras personas. No era tonta, ella lo sabía perfectamente, el ser así le había traído demasiados problemas, pero también evitado salir lastimada y no era que en sus relaciones amorosas a ella no le importara, simplemente le restaba importancia a lo que no valía, tenía en mente arreglar las cosas con su novia, pero también se estaba preparando para dar por terminada la relación si no encontraba esperanzas en esta. No podía darse el lujo de perder el tiempo, muchas veces fue testigo en los hospitales que visitaba como el tiempo no perdonaba a los pobres niños que les había tocado vivir una vida con ese mal llamado cáncer, ellos que tenían una vida limitada se aseguraban de vivir cada momento, como su tío se lo dijo una vez y ella aprendió perfectamente eso.

—Estuve pensando que tienes que recuperarte antes de ir a trabajar —cambiaba de tema—, únicamente podrás ayudarnos desde aquí, así que no te preocupes yo tengo todo bajo control.

—Gracias Bolín, cualquier cosa solo llámame.

—Está bien, te dejo que descanses —sonrió dulcemente mientras salía de la habitación.

Llegó rápidamente cuando recibió la llamada de la hermosa chica, sentía en la voz de esta que algo no estaba bien y quería ayudarla en todo lo que pudiera.

—Gracias por venir, en serio.

—No tienes que agradecer nada Asami, además tenía tiempo de no verte —dedico una sonrisa encantadora.

—Eso es verdad, me da gusto volver a verte y perdón por la situación.

—No tengas pena, lo que hablamos por celular. Creo que tengo la solución a eso, pero tienes que hacer espacio en tu agenda para poder irnos.

—¿Crees que esto funcionará?

—Claro, conozco demasiado a Korra sabes y sé que esto saldrá bien.

—¿Cuándo iremos entonces?

—Déjame llamar y hacemos espacio, yo tengo que viajar por allá así que todo será más fácil.

—Bueno está bien —se sintió aliviada.

Tomo el celular y marcó esperando que le fuese contestada su llamada.

—Hola ¿Cómo estás? Te saluda Iroh segundo —hablaba con una enorme sonrisa en sus labios—. Quería saber si tienes tiempo para que te hagamos una visita, llevaré a una amiga.

En su mente pensaba que, si realmente esta era la mejor opción, aunque no era como si tuviera muchas. No quería dejar las cosas así con Korra, quería entenderla y estar a su lado, no podía permitir que era persona estuviera lejos de ella.

«No puedo perderte Korra» era una pequeña promesa que se había hecho en su interior.

Revisó el celular y fue al chat de la modelo, se sentía mal por haber terminado así las cosas, pero realmente ella no podía lidiar con todo el drama de una relación, era algo que le quitaría mucho su tiempo que tenía para enfocarse en lo que verdaderamente quería y era graduarse.

~Korra, quería disculparme por todo, sé perfectamente que no tenemos una relación con demasiada confianza y hay muy pocas cosas en común entre nosotras, pero quiero que sepas que te amo de una manera distinta a como he amado.

Ya habían pasado dos semanas desde que recibió es mensaje y no sabía porque razón, pero todos los días leía ese mensaje.

Su vida se había tornado algo pesada y había pausado las clases que daba en el gimnasio de su amigo y todo lo extra que hacía para poder entrar a la universidad y así por fin terminar con su carrera.

—Oye Korra, recuerda que tenemos que ir a comprar los trajes para la fiesta de los Sato.

—Es cierto, es mañana ¿verdad?

—Así es, solo espero poder encontrar a una hermosa chica en la fiesta —alzaba las cejas de manera graciosa.

—No tengas ninguna duda de eso, la familia Sato tienen físico hermoso, además sus invitados son pura gente de dinero así que supongo que llegaran hermosas chicas.

—En eso también te consigues una para ti ¿no crees?

—No gracias —sonrió ante las ocurrencias de su amigo.

—Vamos, ¿no crees que es hora de dejar de esperar a Asami?

—Yo no estoy esperando a nadie, simplemente no tengo tiempo para esas cosas.

—¿No sabes nada de ella?

—No, parece que se la tragó la tierra —alzaba sus hombros—. ¿Quizá se aburrió de vivir bajo los focos de tanto paparazzi?

—Sí y te los dejó a ti —se burlaba de ella.

—Eso es lo malo —suspiró—. Me hacen esperada afuera de la oficina y de la construcción para preguntarme por todos, eso realmente me molesta bastante.

—Lo bueno es que tienes a la hermosa Kuvira, has salido con ella ¿verdad?

—Sí, pero en plan de amigas. Me preguntó que si sabía algo de Asami ya que estaba preocupada y hemos salido a comer y hablar de distintas cosas.

—¿Crees que le gustes?

—No tengo idea, es linda y todo, pero como te dije, no quiero distracciones.

—Ay que aburrida eres —entró su mejor amiga con un bentō en sus manos—, solo dale la noche de pasión que tanto quiere y ya.

—Azula tiene razón, a Kuvira se le nota que quiere algo contigo.

—Cállense los dos —hacia caso omiso a las tonterías de sus amigos.

—Es la verdad, tu eres una persona libre Korra, además Kuvira se ve muy discreta, quien quita que les guste a ambas y solo se reúnan para pasar noches desenfrenadas de pasión.

—Kuvira no merecería eso —les vio seriamente—, siento que es de las personas que se aferran a una persona.

—¿Ella te lo ha dicho?

—No, pero así se ve.

—Es solo una suposición, si te ofrece eso ¿qué le responderías? —continuaba su mejor amigo.

—Que molestia ustedes dos —se levantó para tomar el bentō.

—Responde primero —quería escuchar la respuesta.

—Obviamente le diría que sí, quien en su sano juicio le diría que no, si es una persona increíble y no hablemos que tiene un excelente físico —comentaba el ojiverde.

—Sí, le diría que sí ¿contentos?

—Sí —sonrió de manera triunfal y le dio la comida a su mejor amiga.

—Que odiosos —rodaba sus ojos.

—Gracias por todo, he abierto mi mente y alma de una manera que jamás pensé que llegara a pasar.

—Cuando te empiezas a estudiar a ti misma, sin duda alguna empiezas a conocerte y a saber qué es lo que quieres en realidad para tu vida.

—Muchas gracias por todo —le abrazó fuertemente, despidiéndose.

Caminó hacia el automóvil que la estaba esperando afuera sintiéndose más ligera e iluminada de cuando llegó.

—¿Cómo te fue? —le tomaba las maletas para guardarlas en el automóvil.

—Excelente, en serio, te agradezco tanto de haberme contado de este lugar.

—Te dije que era buenísimo.

Se pusieron en marcha hacia el hotel donde se hospedarían querían descansar antes de emprender su viaje de regreso a la gran Ciudad.

—Aquí te dejaré tus maletas —dijo mientras salía hacia la puerta—, nos vamos mañana a las ocho de la mañana, así que descansa bien.

—Gracias Iroh, eres muy amable —se acercó a él y le abrazó—, gracias por todo tu apoyo, en serio.

En ese momento sintió como los abrazos de Iroh y de Korra eran tan parecidos, podía sentir la paz con la que estos vivían y agradeció enormemente que él pudiese adentrarla a ese nuevo mundo.

—No hay de qué Asami, espero que con todo esto logres enfrentar tu vida de una manera más amena y que logres entender lo que no habías entendido.

Llegó la hora de retirarse de la construcción y como habían quedado con Bolín iban a comprar lo necesario para ir a la fiesta de los señores Sato.

—Hola Korra ¿ya estas lista? —le esperaba con una sonrisa.

—Hola —le saludó con un enorme abrazo—, sí estoy lista, Bolín dijo que nos iba a seguir.

—Perfecto, entonces en marcha.

Ambas se subieron a la motocicleta y emprendieron el camino donde le dirigía la ojiverde. Llegaron rápidamente a la tienda en donde encontrarían todo lo necesario.

—Se ve bastante elegante aquí —quedo impresionada de lo grande que era la tienda.

—Así es, aquí la mayoría que va a fiestas de antifaces compra sus trajes aquí ya que hay mucha variedad y bueno no solo para esas fiestas.

Empezaron a ver todo lo que había en la tienda, los hermosos vestidos con brillos hermosos nunca habían sido hermosos para los ojos azules, pero en esta ocasión se quedó enamorada de varios. También el ojiverde veía los trajes y la variedad de colores que había en existencia y se sorprendió de lo elegantes que eran.

Ambos jóvenes se quedaron admirados y al cabo de media hora ya tenían sus trajes en caja listos para comprarlos.

—Muchas gracias Kuvira, sin ti no sé qué habríamos hecho.

—No tengas pena Bolín, cuando gusten pueden contar conmigo —sonrió dulcemente.

—Gracias, tenías razón de que no era necesario ir a otro lugar ya que aquí encontramos todo.

—Ven se los dije, aquí compré yo también mi traje para mañana.

—¿También iras? —preguntó sorprendido.

—Así es, la mayoría de las amigas cercanas de Asami iremos.

«Qué bien» pensó sin mucho gusto.

Terminaron de pagar las cosas y las fueron a subir al automóvil del ojiverde, ahí se separarían ya que tenían cosas que hacer.

—¿Quieres ir por helado? —preguntó con una sonrisa.

—Claro —devolvió la sonrisa y fueron a la heladería más cercana.

Entraron al lugar y ambas pidieron un helado de queso y fresas, era algo que no sabían que tenían en común. Los recibieron y fueron a sentarse a un pequeño parque que había en frente.

—Gracias por tu ayuda Kuvira —le había salvado de visitar demasiadas tiendas.

—No hay de que Korra, para eso estamos las amigas —le sonrio.

—¿Cómo son las fiestas de los Sato? —tenia ciertas dudas.

—Bueno, son las más grandes que se hacen en la casa de ellos aparte de sus cumpleaños, ese día cada año se celebra el increíble éxito que han tenido sus negocios familiares y lo hacen con esa enorme fiesta. Llega gente de todo el mundo y de toda índole, políticos, empresarios, famosos y mucho más —explicaba—, llega gente demasiado importante y solo invitados por el señor y la señora Sato, tambien hay demasiada comida, de toda clase y las mejores bebidas, es una enorme fiesta.

—¿Siempre has ido? —preguntó con curiosidad.

—Claro, mis padres y los señores son amigos de muchos años, además de que tienen negocios juntos, fue ahí donde conocí a Asami.

—Ya veo.

—¿Te molesta algo Korra?

—No, es solo el hecho de que no estoy muy acostumbrada a ese tipo de fiestas, creo que estoy algo nerviosa ¿crees que es tonto?

—Bueno eso es normal y no, no es para nada tonto, solo no estas acostumbrada, pero te va a gustar la fiesta, ira Katara con su novio, Mako y Asami.

«Asami…»

—Bueno, espero poder divertirme entonces.

—Si gustas puedo estar a tu lado para que no te la pases muy sola —dijo con algo de pena.

—¿En serio? —le vio con una sonrisa.

—Sí, está claro que Bolín es mucho más fiestero que tú y no se sabe si encontrara a alguien por ahí y pueda que te deje sola, además en esa fiesta siempre estamos juntos con el circulo de los amigos que ya conoces.

—Serias mi mas grande salvadora si haces eso —se sentía bastante aliviada.

—Entonces con gusto lo haré.

Terminaron de comerse el helado y Korra llevo a la ojiverde a su casa, ya que tenía que ir a clases y no podía perdérselas.

—Muchas gracias por traerme.

—No, no. Gracias a ti por todo, en serio, sin ti no habríamos podido encontrar que ponernos.

—Fue un placer ayudarlos —su corazón se aceleraba grandemente.

Las dos se unieron en un abrazo y la ojiverde sintió que no era un abrazo común, lo había sentido desde que conocio a la ojiazul y eso no había cambiado. Ese abrazo que te reconfortaba y te daba paz era lo que ella siempre recordaba de Korra y a veces pensaba que estar con ella era tener a alguien único a su lado.

—Korra… —le hablo mientras por alguna extraña razón no habían terminado de abrazarse.

—¿Sí? —se empezaba a apenar por la situación.

—Me gustas mucho —lo soltó sin rodeos.

Las pupilas de la ojiazul se dilataron un poco y el abrazo no lo quiso romper.

—Me agrada grandemente que seas una persona tan fiel a ti misma y que me hables con tanta confianza es tan lindo.

—Kuvira gracias —soltaron el abrazo y decidieron sentarse un rato en las gradas de la casa de la ojiverde.

—Sé que quizá piensas que es algo malo lo que dije ya que soy amiga de Asami, pero…

—No digas eso, yo no pienso que seas una mala persona Kuvira y la relación que exista entre tú y Asami no tiene por qué interferir con nada.

—Tú y ella son pareja ¿no?

—No, terminamos justo antes de que ella se fuera.

—¿Qué piensas de lo que te dije entonces?

—Eres una chica increíble, pero justamente en este momento de mi vida no quiero tener nada con nadie, no es por Asami, sino que tengo el tiempo demasiado limitado y pensamientos que tengo que ordenar en mi cabeza.

—Entiendo —sonrió—. Sé cómo es que piensas, porque Asami me contaba muchas cosas de ti, me gustaste desde antes de conocerte así que no es que sea mala amiga con Asami, simplemente quería decirlo y vivir sin esa presión.

—¿No te asusta como pienso?

—No, yo quizá no lo aparente, pero soy casi igual, no me gusta atarme al tipo de cosas que dicta la sociedad así que…

—No lo aparentas —recordó la charla que tuvo con sus amigos.

Se levantó de donde estaba sentada y ayudo a la del lunar a levantarse, se acercó lentamente hacia su rostro y plantó un beso en sus labios, fue un beso romántico si se lo preguntaban y se sentía tan libre, ella gustaba de la chica antes de conocerla, cuando la veía en la televisión y conocerla más personalmente le hacía cierta ilusión.

—Tengo que irme a clases —despegaron sus cuerpos—. ¿Quieres ir conmigo y Bolín mañana a la fiesta?

—Eso me parecería perfecto —sus ojos brillaban de la emoción.

—Bien, entonces pasaremos por ti —se colocó el casco y se subió a su motocicleta—, que pases una linda noche.

Vio cómo se alejaba rápidamente de su casa y su corazón no dejaba de latir de la emoción al recordar ese increíble beso.

«Korra…»

Regresé con un nuevo capitulo, espero no me ahorquen :'v

Comenten que tal les pareció este capitulo y no olviden tenerme paciencia jaja los quiero y espero poder subir el otro pronto.

*Bentō es donde los japoneses llevan comida para comer fuera de casa.