Hola a todas, lo se… se ve que no tengo nada de vergûenza en venir a pararme acá, casi dos largos años sin actualizar o un poco menos, pero de verdad que se me complico mi vida, con el trabajo, la escuela y las practicas en el hospital no puedo con mi alma.

Y para ser sincera, le estaba dando muchas vueltas por que no sabia como iba a continuar con esto, perdi el como describir las peleas, no sabia que mas colocar y muchas veces escribir y borre el document; aunque fueran solo unas tres hojas, no me convencia y sentia que no estaba teniendo sentido.

Ahora, no se cuanto tiempo me vuelva a tardar en actualizar el siguiente capitulo, eso si, ya lo estoy escribiendo. Ando de Nuevo escribiendo muy bien, me sale todo natural sin ser forzado y mientras pueda escribir de nuevo asi lo seguire hacienda antes de que pase por lo mismo.

Ahora sin mas, les dejo leer esta continuación y aunque se que no sera recibido como lo hacia antes, espero que poco a poco vuelvan aquellas a las que les gusto mi fic y las atrapo desde los primeros capítulos. Besos y abrazos a todas. Nos vemos después y espero que ese después sea muy pronto.


º 1 º

.

.

Saga se mantenia algo inquieto, dentro de él una fuerza le decía que esa tranquilidad no era normal, Aioros y Shura iban dos pasos detrás de su persona en silencio, tratando de ver algo sospechoso en ese gran claro que se extendía frente y alrededor de ellos, no había arboles ni arbustos, solo ese césped verde que se extendía a metros.

-Humanos- les llamaron y detuvieron su andar -deben de estar confiados para que se atrevan a venir solos a este sitio

-Muéstrate- le ordeno Shura

-¿Porque habría de mostrarme ante basura?

-Nos llamas basura, pero aun así te mantienes escondido de nosotros- se atrevió a hablar Saga

-¿Estas insinuando que tengo miedo de unos patéticos mortales?- pregunto burlista.

Un fuerte viento se dejó sentir en ese sitio, tan fuerte era que si los tres Caballeros no imprimían fuerza en sus piernas caerían. Delante de ellos se alzó una sombra, la cual fue tomando fuerza poco a poco, hasta el punto en que se materializo frente a ellos.

-Así que...- hablo Aioros -este es a quien nos enfrentaremos

-Por lo que veo si- respondió Shura

-No importa quién sea nuestro oponente, lo único que debe de importarnos es que no se acerque un milímetro a Athena- dijo Saga -por ella y por su seguridad debemos acabar con él

-¿Piensan acaso que serán capaces de ponerme siquiera un dedo encima?

-Ya lo escuchaste. Todo es por Athena- respondió Saga

-Entonces dime- pregunto -¿cómo serás capaz de tocar siquiera mi Armadura Sagrada? Yo soy Hypnos, el dios del Sueño, incapaz de ser tocado por simples humanos

-No te lo diremos- respondió Shura

-Te lo mostraremos en carne propia el dolor del puño de un Caballero Dorado y créeme solo así sabrás lo que se siente- respondió Aioros y de un momento a otro los tres se abalanzaron contra el dios y Consejero Hypnos.

.

.

Te detuviste frente a la habitación de Shion, respiraste profundamente y tocaste ligeramente, escuchaste que te dio permiso de entrar.

-Hola papá- le saludaste, últimamente te daba por llamarlo de esa manera a él y a Dhoko

-Athena- te llamo -¿pasa algo?

-Más o menos- respondiste mientras tomabas asiento en su cama, lo viste salir del baño con un pantalón de entrenamiento, sin camisa y con una toalla en su cabeza, iba saliendo de tomar una ducha

-¿Qué hiciste ahora?- te pregunto mientras abría un cajón y tomaba una camiseta de manga corta para ponérsela

-Quien te viera así pensaría que estoy loca por llamarte papá- le respondiste

-No me cambie el tema señorita- te dijo mientras se colocaba frente a ti con los brazos cruzados, mirada severa y rostro serio

-No hice nada- dijiste y dejaste salir un suspiro mirando hacia otro lado

-Athena

-Es que, bueno no es grave, no... En realidad si lo es, tal vez raro es la palabra correcta

-Athena- te llamo de nuevo

-Es que... - mirabas a todos lados con tal de no mirarle directamente -¿dónde está papá Dhoko?

-Ya deja de darle tantas vueltas al asunto señorita y dime antes de que te castigue

-Hades está en el Salón Principal esperando a hablar contigo- viste la mirada sorpresiva de Shion y como abrió y cerro su boca un par de veces, tal parecía que no sabía que decir

Le viste tomar su túnica y salir ahí mientras se la ponía como siempre y tu detrás de él casi corriendo para alcanzarlo. Viste que abrió la puerta tan fuerte que esta golpeo la pared, te quedaste sorprendida por el cambio de humor tan rápido de él.

-¿Qué es lo que Hades hace aquí?- viste que no dudo en preguntarle -¿acaso has venido a encontrarte con tu muerte personalmente?

-Patriarca de Athena- le respondió seriamente mientras le sostenía la mirada, sentías que el Cosmo de Shion se elevaba a cada minuto -te diré lo mismo que he venido a decirle a Athena

-¿Porque piensas que te escuchare?- le pregunto -¿acaso tu o tus Espectros escucharon a mis Caballeros?

-He venido a rendirme- le soltó y eso no sorprendió a Shion

-Yo aún sigo esperando a que me digas porque- te entrometiste en la platica

-Por qué esta guerra no estallo por mi deseo sino por el de alguien más y es algo...

-¡Ya basta Hades!- le gritaste, se había acabado tu calma y de nuevo explotaste al verlo frente a ti -¡me vale mierda si era o no tu deseo! ¡No hay más culpable que tú! ¡Que esos malditos consejeros que tienes! ¡Que esa maldita perra que está a tu servicio!- habías estallado de nuevo

-Lo se Athena, así como también sé que no puedo volver el tiempo atrás y detener esto, devolverte a los hombres que amas

-¡¿Tu que sabes de amar?!- le escupiste en su cara y te encaminaste a la ventana que tenía la vista del Sendero de las Doce Casas, ya no querías verlo

-Así que viene a rendirse- le dijo Shion, tú ya no volteaste, una que otra lagrima resbalaba por tu rostro

-Así es- respondió Hades -a pelear de su lado si así es como creerán en mis palabras

-¿Y qué te hace pensar que te necesitamos para pelear contra los tuyos?- le pregunto una voz altanera y llena de poder

-Rada... manthys-susurro Hades sorprendió

-Shion- le llamo -¿Qué es lo que este maldito hace aquí?

-Viene a rendirse- respondiste tu -solo a eso y tal vez a pelear con nosotros, de nuestro lado

-Que estupidez- menciono y camino hacia dónde estabas -¿estás bien?- te pregunto.

En ese momento tu ser se estremeció y miraste a las alturas, un destello se comenzó a observar en el cielo que poco a poco se comenzaba a hacer más grande, esa estrella se detuvo en un punto en especial y cayó directo hacia el templo de Acuario, tus ojos se abrieron debido a la sorpresa... No, al hecho de saber que uno más había caído en batalla, el escozor de en tus ojos se hizo presente y las lágrimas comenzaron a caer, Radamanthys te atrajo hacia él y te abrazo fuertemente, comenzaste a llorar en silencio al saber que ya no verías mas a Camus.

-Llevare a Athena a sus aposentos- escuchaste que le dijo a Shion que le dio el permiso, salieron de ahí a paso lento.

.

.

-Esto Hades, es lo que has provocado- le dijo seriamente Shion -que los Caballeros de Athena tengan que pelear a muerte

-También mis Espectros están perdiendo la vida, no solo la armada de ella- le respondió

-Pero hay una diferencia- le dijo y Hades calló para escuchar -el lazo que ella mantiene con su armada es fuerte mientras que tú usas a los tuyos sin que te importe lo que les pase o deje de pasar

-Yo... No es que no me importen, solo que...

Y Hades callo de nuevo, porque sabía que lo que Shion le había dicho era nada más que la verdad, él no estaba unido a nadie, apenas y los conocía por nombre y algunos más por vista, pero se dio cuenta de que con Athena era diferente. Cuando se encontró con ella se dio cuenta de cuan cansada se encontraba de esa guerra, y en ese momento, de hacia minutos atrás termino de confirmar que el amor que siente por su armada dorada era real, ella amaba a todos y cada uno de los Caballeros Dorados que se encontraban sirviendo a su causa.

Sintió celos, lo admitió, en el momento en que Radamanthys se acercó a abarcarla y reconfortarla ante la caída de uno más de sus amigos, jamás había visto al que fue su Juez así de atento con nadie, parecía que en verdad tenia corazón y tal parecía que Athena lo había encontrado.

Shion le ordeno que se quedara en ese sitio hasta que alguna doncella de la servidumbre viniera por él para llevarlo a una de las habitaciones de huéspedes donde se quedaría y no saldría de ahí hasta que la misma Athena diera la orden. No quería causar más problemas de los que ya había causado así que sin más iba a obedecer aquella orden que le habían dado.

Apoyo su espalda en el muro mirando hacia el techo, se fue deslizando poco a poco hasta caer al suelo. En su interior se formó el deseo de llorar y estuvo a punto de hacerlo hasta que por fin, después de tanto, la pequeña Luna salió de entre su camisa para acurrucarse en su cuello, Hades la abrazo y se acurruco tanto como pudo en ella.

-¿Qué fue lo que hice Luna?- le pregunto mientras luchaba contra ese deseo de llorar.

.

.

º 2 º

.

.

Te adentraste lentamente hacia los aposentos privados de Acuario, todo el sitio se habida tornado triste, pesado y desolado. Mirabas a todos lados, cuanto tiempo no habías pasado en ese sitio junto a Camus y Milo perdiendo el tiempo, molestando al erudito del Santuario solo para sacarlo a jugar como siempre decía el buen Milo. Te adentraste a la habitación de él, fijaste tu mirada en el buró que se encontraba a lado de su cama, aun permanecía aquel libro que estaba leyendo, lo tomaste y aún estaba aquel apartado donde se había quedado, no pudo terminar de leer ese libro. Te acomodaste en su cama y el llanto fluyo de nuevo en ti.

-Arriba Athena- escuchaste después de un tiempo, parpadeaste un par de veces y te diste cuenta de que se encontraba frente a ti, sonriente como solo lo hacía contigo

-Camus- susurraste y contuviste el deseo de ponerte de pie y correr a abrazarlo porque sabias que solo era el poco Cosmo que había guardado para decirte adiós.

-Debes dejar de llorar por aquellos que ya hemos caído- te dijo mientras se acercaba a donde estabas, tomo asiento en la orilla de la cama -todo esto es para que a ti no te pase nada, para que sigas viviendo

-No quiero- respondiste -no quiero vivir a costa de sus vidas. Si la muerte de ustedes es necesaria para que continúe con mi vida no quiero. ¡No lo acepto!

-Tranquila- te susurro y te atrajo hacia a él para abrazarte -no estarás sola, siempre te estaremos cuidando desde la distancia, esperando a que llegues con nosotros

-Ya no quiero pelear Camus. Ya estoy cansada- le confesaste como siempre lo hacías

-Lo se mi pequeña, pero es necesario que sigas con vida- te aparto y beso tu frente - siempre estaremos a tu lado aunque no puedas vernos

-¡Le diré a Shaka!- escuchaste que fueron interrumpidos, ambos rompieron el abrazo y miraron hacia la entrada de la habitación

-¡Milo!- escuchaste que le reclamo como siempre -¡Lárgate de aquí!

-Athena, mi Athena- te llamo el Escorpión y te lanzaste a sus brazos a pesar de saber que se iría-ya no llores por nuestra partida, siempre estaremos a tu lado

-Milo, tienes tres para salir de aquí- le amenazo Camus mientras se ponía de pie, sonreíste, porque en ese momento parecía que aún seguían como siempre, felices y jugando entre ustedes, o en el caso de Milo haciendo rabiar a Camus

-No importa lo que pase, siempre nos tendrás para protegerte de lo que sea y de quien sea- te recordó una vez más el Escorpión y beso tu mano derecha

-Siempre cuidando de ti- te recordó de nuevo Camus mientras te quitaba de encima a Milo, antes de irse limpio tus lágrimas.

-¡No se vayan!- despertaste gritando.

Te incorporaste de la cama, te diste cuenta de que habías estado llorando porque tus pestañas estaban húmedas pero no había rastro de lágrimas en tus mejillas.

Estuviste sentada un tiempo, mirando a través de la ventana como era que el sol iba cayendo. Cuando el cansancio estuvo a punto de vencerte escuchaste unos sollozos. Te pusiste de pie y te dirigiste hacia dónde provenía aquella voz. Te diste cuenta de que Calandra se encontraba de rodillas frente a la caja de la armadura de Camus, susurraste el nombre de tu amiga y caminaste a paso lento hacia donde estaba.

.

.

-Calandra- le llamaste pero no respondió -Calandra- le volviste a llamar y posaste tu mano en su hombro, ella te aparto violentamente

-¡No te atrevas a tocarme!- te grito y te sorprendiste de la manera en la que te hablo -¡esto es tu culpa!

-Calandra, solo escúchame...

-¡No!- te respondió -¡Sabias que iba directo a su muerte y aun así no hiciste nada por detenerlo! ¡Lo dejaste ir sin siquiera impedírselo!

-De una u otra manera Camus iría a pelear. A vengar la muerte de Milo- te excusaste

-¡Debiste impedirlo!- te grito -¡Ahora está muerto por tu culpa!

-Eso no es verdad- le susurraste -Yo no quería perderlo, yo...

Y tu comentario murió ahí, Calandra te había dado una bofetada. Se encontraba furiosa, sabias que ella estaba enamorada de Camus así mismo sabias que él le correspondía pero también sabias que no era tu culpa, o eso es lo que querías creer.

-¡Eres una maldita asesina! ¡Tus malditas decisiones están matando a todos tus Caballeros! ¡Asesina!

-Señorita Calandra, sino modera ese lenguaje tendré que pedirte que te largues de aquí- escuchaste la voz de Ángelo quien venía acompañado de Aioria

-¡¿Y ustedes que van a saber?!- pregunto iracunda -¡¿Cómo quieren que me calme?!

-Antes que nada Camus era un Caballero Dorado, pertenecía a la elite de Athena- comento Aioria

-No hay nadie por encima de ella, jamás habrá nadie arriba de Athena y en dado caso de que Camus correspondiera a tus sentimientos estos siempre estarán por debajo, porque el primer amor y para lo que nosotros vivimos es para proteger a Athena- le explico Ángelo seriamente

Calandra ya no dijo nada, solo seguía llorando furiosamente y antes de irse de ahí te juro que se iría lejos, que jamás volvería a cruzarse en tu camino. Te quedaste callada mirando por donde ella se había ido, en completo silencio y solo la palabra "Asesina" rondando en tu cabeza

-Athena- te hablo Ángelo y le miraste con lágrimas en los ojos

-No hagas caso a lo que te dijo- menciono Aioria -esta dolida por la muerte Camus

-Ella tiene razón- les respondiste a ambos

-Claro que no- te contradijo Aioria

-Sera muy tú amiga y todo pero lo que dijo son puras estupideces.

-Ángelo, no es verdad, si tan solo fuera más fuerte ninguno de los chicos hubiera muerto, ellos aun estarían aquí, los mando a su muerte, indirectamente soy la causa de la muerte de...

-¡Con una chingada ya cállate!- te grito Aioria y le miraste sorprendida

-Aioria, no debes...

-No te metas Cáncer- le dijo y poso sus manos en tus hombros y los apretó levemente, tanto que te lastimaba un poco -Solo escúchate Athena, me causa asco escucharte hablar así, pareciera que lo único que quieres dar a los demás es lastima

-Aioria, me estas lastimando- le susurraste mientras tratabas de quitarte las manos de él

-Escúchame claramente, todos estamos listos para morir sin o con tu autorización, pero si te la pasas lamentándote tan patéticamente jamás vas a madurar- te soltó de manera acida

-Airea tiene razón- dijo Ángelo seriamente -Athena, deja de humillarte de esa manera, muestra esa diosa que admiramos, aquella que no se rinde tan fácilmente

-Todos están peleando con todo lo que tienen y ten por seguro que tu batalla está cada vez más cerca- escuchaste la voz de Radamanthys que se encontraba apoyado en una de las columnas del templo de Acuario -créeme que si tu caes en tu batalla las muertes de los inútiles y tal vez la de nosotros no tendrá significado alguno

-Lo vez- te dijo Ángelo, tu solo asentiste, necesitabas palabras fuertes y quien mejor que ellos

-En cuanto a ti Leo, deja a Athena si no quieres que te parta la cara- le ordeno Oficio

-Ay no- susurro Aioria al darse cuenta de que aun te mantenia apretada fuertemente de los hombros -perdón, no era mi intensión

-En cuanto a esa mujer- dijo Radamanthys -esta dolida, deje que viva su luto

-Claro- respondiste y secaste los rastros de lágrimas de tus ojos -tienen toda la razón como siempre

Los tres te dieron una sonrisa que en verdad necesitabas, cerraste los ojos para dejar salir un suspiro y sentiste dos manos posadas en tus hombros y un "Animo" por parte de las voces de Milo y Camus.

.

.

º 3 º

.

.

Saga esquivo un ataque de Hypnos apenas por unos centímetros, Shura desde atrás de su compañero salto para poder darle un puñetazo en el rostro al dios del sueño pero este no se concretó pues se había quedado a escasos centímetros de llegar a su objetivo, una fuerte energía lo lanzo hacia atrás donde Saga se convirtió en su colchón, un rayo de luz dorado advirtió a Hypnos, cuando giro se dio cuenta de que 6 flechas doradas se dirigían hacia él y detrás de esas flechas se encontraba el dueño de ellas.

Solo basto que elevara una de sus manos para hacer desaparecer aquel ataque pero eso lo distrajo de un golpe que tuvo que esquivar por parte de Saga y eso fue aprovechado por Shura, quien con un grito de guerra al son de Excalibur logro rasgar la túnica de ese dios, el cual después de un tiempo largo por fin pudo lucir su flamante armadura.

Una armadura sin duda alguna muy bella de color oxidiana y alguno que otro detalle en dorado, tal y como lo era su cabello y sus ojos, las alas en forma de pétalos de flor se remarcaban tanto que eso era lo que más demostraba belleza en esa armadura.

-Insensatos- susurro y de pronto apareció detrás de Shura quien no se lo esperaba -vas a pagar esto con tu vida

-¡Shura!- gritaron sus compañeros

De pronto Capricornio se vio rodeado de algo que no pudo distinguir, un sueño profundo y pesado lo invadió y cayo rendido al suelo.

-¿Qué fue lo que le hiciste?- pregunto Saga sin bajar su guardia

-A diferencia de mi hermano, a mí no me gusta mancharme las manos con sangre, prefiero mandarlos al sueño eterno de donde jamás despertaran

-Saga, primero acabemos con él y después podremos despertar a Shura

-Como quieras- susurro Géminis antes de lanzarse en contra de Hypnos

Y ninguno de los que estaban ahí se esperaban encontrar con Hypnos, ellos esperaban a alguien poderoso de la armada de Hades, alguno como los que enfrentaron aquella primera vez que el Santuario fue atacado ese día, pero les había tocado el tener que enfrentar a un dios, porque a pesar de ser un Consejero de Hades, ser uno más del ejercito de aquel regidor de los muertos seguía siendo un dios.

Pero... ¿De qué tamaño era su poder si siendo dios estaba bajo las ordenes se un dios?

Tal vez el poder de Hades era más grande de lo que imaginaban y era por eso que no solo él sino también su hermano estaban bajo el mando de Hades. Sin duda alguna los golpes de ese dios eran fuertes y sus ataques lo eran más pero la diferencia entre ellos y Hades debía de ser abismal.

Ambos Caballeros dorados atacaban al mismo tiempo, entre tanto golpe uno de ellos tenía que impactar sobre ese Consejero, no era inmortal y tampoco invencible, ellos lo iban a derrotar así fuera lo último que hicieran aunque eso significara ofrendar sus vidas para eso. Pero Hypnos iba a caer ya sea a la buena o a la mala.

Una fuerte ráfaga alejo a esos dos Caballeros que no daban tregua alguna para detener su ataque. A pesar de todo Hypnos comenzaba a cansarse, la velocidad de sus oponentes era tal que lo hacía mantener alerta todos sus sentidos. Solo parpadeo un poco para perder de vista a uno de ellos, cuando menos se lo espero se dio cuenta de que Saga se encontraba agazapado, preparando su ataque, el puño de Géminis se revistió con su Cosmo e impacto el rostro de Hypnos que lo hizo dar unos pasos hacia atrás, Aioros libero una decena de flechas y una de ellas rozo el rostro del dios del sueño, apenas un fino hilo de sangre que limpio de inmediato.

-¿Cómo se han atrevido a hacer sangrar mi cuerpo?- exclamo en voz alta

-Y eso no es nada comparado con lo que te espera- aseguro Sagitario

-¿Y ustedes piensan que yo lo permitiré?- pregunto sínicamente -se arrepentirán por esta ofensa

-Prepárate Saga- le ordeno Sagitario

De pronto dos haces de luz dorada se dejó ver, ambos Caballeros no se dejaron intimidar por aquellas palabras de ese dios, tal vez serian ciertas pero aun así no iban a retroceder. Saga comenzó con una lluvia de golpes que en esta ocasión Hypnos tuvo que comenzar a detener porque la velocidad de ese guerrero había aumentado.

Cerro los ojos en el momento en que la armadura de Géminis comenzó a brillar, se alejó unos pasos para poder replantear su estrategia pero en ese momento su instinto le llevo a cubrir su rostro con su antebrazo para que una patada de Sagitario no lo golpeara, al igual que su compañero se dio cuenta de que esa armadura se encontraba brillante, llena de vida.

-¿Qué es eso?- se preguntó a si mismo

-Se testigo de cómo las estrellas colapsan en miles de pedazos

-¿A qué te refieres?- pregunto Hypnos -solo dices estupideces

-¡Explosión de Galaxias!- grito a todo pulmón y con toda su fuerza

-Iluso, ese ataque ya lo conozco, no serás capaz de hacerme nada

Pero en ese momento tuvo que callar ya que dentro de aquel magnifico y poderoso ataque se escondía otro más. Una flecha dorada revestida de Cosmo se dirigió hacia él, no pudo hacer nada más que alzar la mano para intentar repelerla pero no pudo hacerlo, esta flecha se quedó incrustada en su hombro derecho, Hypnos no grito ni soltó ningún quejido debido al impacto, solo cerro los ojos fuertemente cuando su mano izquierda intento retirarla, pero no pudo, así que sin dudarlo la rompió dejando la punta de la flecha y parte de ella en su cuerpo.

Cegado por la rabia y el coraje Hypnos se adelantó para atacarlos y ellos sin poder defenderse quedaron a la merced de aquel Consejero de Hades. Los golpes del dios del sueño eran fuertes, tanto que a pesar de estar usando armaduras sentían un dolor más allá de lo pensable.

Saga cayo de rodillas después de recibir un ataque de su oponente, este se acercó a donde estaba Géminis y poso su mano frente a su rostro, Saga sintió una succión fuerte para después sentir que era enviado a otro sitio, reacciono en ese momento y evoco su ataque Otra Dimensión para regresar a donde se encontraba desde el principio.

Apenas se deshizo de Saga se colocó detrás de la espalda de Aioros, este se sorprendió ante la velocidad de aquel hombre y no tuvo tiempo alguno para poder reaccionar o defenderse, comenzó a recibir los golpes de Hypnos sin poner resistencia, al igual que Saga sintió una presión y antes de que el dios del sueño lo enviara lejos fue salvado por su compañero alejándolo de ahí para aparecer en otro sitio, por decirlo, un poco más seguro.

-Jamás pensé que entre la orden de esa mujer hubiera uno que es capaz de viajar entre dimensiones

-Eso no es todo- le respondió altivamente Saga junto a una sonrisa de prepotencia

Ese gesto descoloco al dios del sueño, pues no veía caso alguno para que ese hombre se estuviera riendo. De pronto un escalofrió recorrió su espalda, al girar su rostro se percató de que algo lo amenazaba pero no pudo defenderse del ataque y mucho menos del daño que le provocaron.

Cayo por primera vez al suelo, alzo su mirada iracunda la cual se vistió de asombro al notar al dueño del ataque que consiguió rasgar su armadura.

-¿Qué significa esto?- pregunto rabioso -¿Cómo puede ser esto posible?

-Es sencillo- respondió -soy el Caballero más fiel a Athena y por ella me levantare las veces que sean necesarias

-Salir de mi técnica es imposible, esa Athena no tiene poder para ayudarte

-No esta aquí, pero siempre está a nuestro lado- comento Shura mientras encendía su Cosmo

Su armadura de ilumino como un día soleado cuando el sol se encuentra en el punto más alto, Hypnos cerró los ojos al verse cegado por esa luz, cuando sintió que ya su vista no sería lastimada abrió lo ojos para toparse con el mismo Caballero pero había algo diferente.

-Eso no puede ser- susurro para sí mismo y se giró para darse cuenta de que sus dos antiguos oponentes se encontraban en la misma nueva situación que Capricornio -esto es imposible... ¡Simples humanos no pueden estar usando Armaduras Sagradas! ¡Es imposible!

-Es posible- respondió Saga

En ese momento las fuerzas de los tres Caballeros se renovó una vez más y se lanzaron contra aquel Consejero, si Shura ya había cuarteado la armadura de su enemigo con su Excalibur, entonces ellos también podían hacerlo y acabar con él de una vez por todas.

Ahora y contra todo pronóstico Hypnos tenía que estar atento a los ataques de estos tres jóvenes. Porque se dio cuenta de que no solo sus fuerzas habían regresado sino también de que la velocidad de ellos había aumentado de sobre manera.

Los golpes que ahora impartía eran regresados con el doble de fuerza por parte de ellos, tuvo que desviar el puño de Saga para girar medio cuerpo con tal de que la patada de Aioros no le diera y al mismo tiempo tomar la pierna de Sagitario para enviarlo a estrellarse contra Shura que venía más que preparado a usar una vez más su Excalibur.

De pronto Saga apareció detrás de él para impactarlo una vez más con su Explosión de Galaxias seguido de la Excalibur final de Shura y para rematar una flecha de Sagitario revestida con todo su Cosmo, una gran y poderosa explosión se hizo presente en ese lugar y una nube de denso polvo se alzó. Se encontraban respirando agitadamente, el poder de esas armaduras era demasiado y con el poco uso que les daban hacia que se agotaran rápidamente.

-Se acabó- dijo Aioros mientras se dejaba caer al suelo -por fin, uno menos

-Sin duda alguna era un dios- comento Shura

-Es hora de volver con Athena- ordeno Saga respirando agitadamente, sus compañeros asintieron

Aioros se puso de pie con la ayuda de Saga, cuando se incorporó y comenzaron a caminar se detuvieron en seco. Sintieron una fuerza y para cuando se dieron cuenta se encontraban en un sitio diferente.

-Malditos humanos- escucharon la voz de Hypnos quien apareció levitando frente a ellos, no podían creerlo

-Esto es imposible- susurro Aioros

-Lo atacamos con todo- se unió Shura -y aun así, sigue con vida

-Esta es la diferencia entre un humano que es Caballero y un dios- confirmo Sagitario -es imposible acabar con él

-Tarde se dieron cuenta de la diferencia entre sus poderes y el mío- dijo de manera orgullosa -tal vez acabaron con el cadáver que use como contenedor de mi alma, pero esta es eterna- explico como si ellos se trataran de unos pequeños niños -mientras mi alma aún se mantenga libre jamás podrán acabar con ella y sobre todo aquí

Los tres Caballeros se dieron cuenta de en qué sitio se encontraban, por fin habían prestado atención a su alrededor, no había nada más que oscuridad total, no; ese sitio en el que se encontraban era el universo y delante de ellos se podía observar una estela blanca que se dividía en varios caminos, y ellos... Miraron aún mejor y se percataron que se encontraban dentro de un campo tridimensional donde había un centenar de colores y frente a ellos se alzaba Hypnos, poderoso como el dios que era.

-Aun no Hypnos- hablo Saga por primera vez desde que habían aparecido ahí. Se acercó unos pasos -nuestra misión es acabar contigo y eso es lo que haremos

-Quiero ver como lo hacen- les provoco aquel dios

.

.

º 4 º

.

.

Te encontrabas en el Salón Patriarcal. Los próximos en salir de misión eran Aldebaran, Aioria y Ángelo, además de Radamanthys te encontrabas en compañía de Hades, Shion y Dhoko, desviaste la mirada al suelo donde Yue se encontraba jugando con el cuyo de Hades, estos se correteaban entre sí.

Ninguno de esos dos animalitos tenían la culpa de que tú y Hades no se pudieran ver ni en pintura, así que sin más los dejaban corretear juntos. Alzaste la mirada y te encontraste de nuevo con lo que quedaba de tu armada Dorada, no querías enviarlos pero tenías que hacerlo.

-Los cuatros dioses del sueño son peligros. Son dioses a la disposición de otro dios- explico Hades -tienen la protección de Hypnos, será un combate muy complicado para ustedes

-¿Que debilidades tienen?- pregunto con un humor negro Ángelo

-No lo sé- respondió sinceramente Hades -jamás se han reportado conmigo más que con Hypnos, todo lo que pasaba con el ejército era atendido por Hypnos, Thanatos y Pandora

-Espero que por tu seguridad no estés mintiendo- le amenazo Aldebaran -porque de ser así, te matare con mis propias manos antes que a ellos

-Estoy hablando con la verdad- se excusó -sé que no me creen pero...

-Tienes razón, porque no creemos nada de los que nos has dicho hasta ahora- le respondió Aioria callando súbitamente al dios del Inframundo.

El salón cayó en un profundo silencio que hacia incomodo estar ahí. Dejaste salir un suspiro que apenas se escuchó, cerraste los ojos y recordaste que días atrás, cuando habías perdido a Camus ellos te acompañaron hasta tus aposentos y en ese momento se encontraron con Hades, tuviste que elevar tu Muro Cósmico para que esos dos no se le fueran a golpes a ese imbécil, aunque por dentro también querías hacer lo mismo. Tuviste que llamar a todas las Ordenes de quienes se encontraban aun en el Santuario y por supuesto que a nadie le cayó bien la noticia de que ahora Hades era un supuesto aliado y decías supuesto porque aún no estabas segura de sí era una trampa de él.

Posaste tu mano encima del Rosario de Shaka que llevabas en el cuello y desviaste la mirada hacia él, más de la mitad de las perlas se habían tornado negras, tus Caballeros de todas las órdenes estaban haciendo muy buen trabajo. De pronto sentiste algo dentro de ti y te encaminaste a la ventana de aquel balcón, los demás seguían hablando.

.

.

-Aún podemos detenerte- aseguro Saga

-¿Cómo lo harán si ya no poseen Cosmo alguno?- pregunto burlista -además, si en la remota posibilidad de que puedan lograr ese milagro ustedes morirán

-¿A qué te refieres con eso?- pregunto Aioros

-Este camino es la Dimensión de loa Dioses- explico -nadie que no sea un dios puede pasar por aquí, el que lo haga morirá aplastado por la presión de este lugar

-Maldito- le dijo Shura -así que este era tu plan desde el principio, no respondió solo sonrió ante la declaración de Capricornio.

.

.

-Athena mi amor- dijo Saga en voz alta llamando la atención de todos los presentes -por favor, concédeme una vez más el poder para acabar con este idiota

-¿Qué cosas dices?- se burló Hypnos mientras reía -¿ahora rezas a tu diosa? Que humano más patético

-Athena mi amor- fue el turno de Shura -siendo tu Caballero más fiel es mi deber acabar con todo lo que estorbe tu camino, dame la fuerza de blandir mi espada una vez más por ti

-Athena amada mía- hablo Aioros -llena nuestras almas con poder para poder terminar la tarea que nos encomendaste

-Se ven tan patéticos- hablo Hypnos -acabare con ustedes ahora mismo

Hypnos elevo su mano izquierda y apunto a donde se encontraban aquellos Caballeros quienes mantenían sus ojos cerrando esperando a que diosa escuchara sus plegarias. Una energía se comenzó a arremolinar en su mano y varios rayos pequeños comenzaron a surgir de aquel ataque que poco a poco fue creciendo, con un leve movimiento de la muñeca de Hypnos basto para que aquel ataque saliera disparado en contra de esos tres.

Se pudo observar una gran explosión, Hypnos sonrió ante eso, sabía que nadie jamás se había librado de un ataque como el suyo. De pronto aquel humo de ese poderoso ataque se comenzó a dispersar de manera violenta. El dios del sueño abrió los ojos llenos de sorpresa, no podía creer que se habían salvado y más que frente a ellos se encontrara su amada diosa que en ese momento le miraba desafiante e iracunda.

-Athena, es la primera vez en todas las eras en la que vuelves a aparecer al frente de la batalla, aunque solo sea una proyección por medio del Cosmo- le dijo irónicamente Hypnos

-No estoy para juegos Hypnos- le respondió -vas a caer y esta va a ser tu tumba

-Ilusa- le respondió Hypnos

.

.

No supiste como, pero lograste proyectar tu Cosmo hasta donde se encontraban peleando aquel trio de Caballeros, los viste lastimados, ensangrentados, aterrados y con las armaduras desquebrajadas, te dolió verlos así, pero el Cosmo de ellos estaba por los suelos, era casi nulo y sin ser capaz de sentirse.

-Athena- te llamo Saga y lo miraste

-Dime- respondiste

-Concédenos de nuevo fuerzas para un ataque más- te dijo, lo dudaste un poco porque no querías perderlos también.

Aun la palabra "Asesina" rondaba tu mente y si les concedías parte de tu Cosmo para atacar y en ese momento perder la vida, entonces ahí serias lo que Calandra te había dicho. Aioros y Shura también te pidieron lo mismo, desviaste la mirada a Hypnos; este no hacía nada, solo te miraba fijamente. Pensaste un poco más y decidiste liberar tu Cosmo para compartirlo con ellos. Hypnos te grito y se lanzó contra ti, miraste a donde estaba y extendiste tu mano para llamar a Nike.

Alzaste una barrera para que los tres recuperaran fuerzas, ahí mantuviste a Hypnos tratando de romper aquella barrera que los mantenia protegidos.

-¡No te metas Athena!- te exigió

-¡Lo hare para mantenerlos a salvo!- le respondiste mientras aumentabas tu Cosmo y lo alejabas

-Athena colócate detrás de nosotros- te ordeno Saga -es hora de acabar con esto

-Cuento con ustedes- respondiste y Nike desapareció para que en otro destello apareciera la caja por la cual peleo Kanon -es hora de apresar a este hijo de la chingada y lanzarlo a lo más profundo del Tártaro

-Solo déjanos esto a nosotros- comento Aioros que se colocó a lado derecho de Saga

-Sabemos que técnica usar para acabar con este- te confirmo Shura quien se colocó a lado izquierdo de Géminis.

-¿Acaso piensan que podrán derrotarme solo porque su diosa esta aquí?- continuo haciendo burla Hypnos -la Armada de Athena es muy inocente si piensa que pueden hacerlo.

A pesar de que te encontrabas levitando al igual que Hypnos, te colocaste detrás de ellos a una distancia prudente, sabias que si esos tres se juntaban al igual que sus energías, terminarías volando debido a la explosión.

Estabas con los nervios a flor de piel, no sabías que o cual técnica iban a usar esos chicos, jamás los habías visto practicar juntos alguna técnica. Viste que Saga coloco una rodilla en el suelo y elevo sus brazos hasta dejarlos en medio de su pecho apuntando sus palmas a su objetivo, Shura y Aioros se colocaron en la misma pose, con uno de sus brazos elevados por encima de su cabeza y el otro a mitad de su pecho, el Cosmo de los tres se elevó tanto que sus armaduras renacieron en Sagradas.

Viste que Hypnos comenzó a preocuparse, parecía que conocía aquella técnica y de ser así lo más seguro... Era terrible para él.

-¡No lo harán!- escuchaste que les grito -¡Morirán antes de hacerla!

-Es tu fin Hypnos- le respondió Saga

-Esta será la técnica más poderosa que acaba con tu vida- le dijo Aioros

-Ya no podrás escapar de esta- le afirmo Shura

-¡Jamás!- respondió Hypnos y les arrojo una técnica extremadamente poderosa

-¡Exclamación de Athena!- escuchaste que gritaron al mismo tiempo

La energía de esos tres desapareció en segundos y al mismo tiempo volvió a aparecer solo para explotar en un poderoso ataque que rivalizo sin problema alguno con la técnica de Hypnos

-Athena- te llamo Aioros directo a tu Cosmo -fue un placer ser más que tu Caballero, ser tu amigo. Eso jamás lo poder pagar. Gracias por todo, gracias por dejarte que te conociera, no a la diosa sino a aquella que reencarno como una. No importa donde este, siempre te estaré cuidando y te protegeré hasta el final de tus días

-Por favor no- susurraste y por fin recordaste, la Exclamación de Athena; la prohibida, porque aquellos que la usaban no Vivian para contarlo y se volvían traidores

-Amada mía- te llamo Shura -jamás olvidare los días ni las horas que pasamos juntos, porque llegaste para romper la monotonía de todos, porque te ganaste nuestro corazón y nuestro amor. Y aunque Mü o Kanon me quisieron quitar el título, yo siempre seré tu Caballero más fiel y hasta tu muerte te seguiré. Gracias

-No lo hagan, por favor- sabias que si esa técnica culminaba los nombres de ellos tres serian borrados de los archivos del Santuario, no quedaría nada de ellos, ni una sola nota. Se borraría todo rastro de que alguna vez fueron Caballeros Dorados

-Athena- te llamo ahora Saga -antes que nada quiero pedirte perdón por la vez en que alce mi puño en tu contra. No debí de hacerlo pero mi maldito orgullo pudo más que mi devoción, perdón por ignorarte y tacharte de traidora sin saber el motivo de esa vez que entregaste la réplica a Apolo. Quiero que perdones a mi hermano por esa vez que peleo por Poseidón y se alzó en tu contra

-No hay nada que perdonar Saga, jamás llegue a sentir odio o desprecio por ti ni por tu hermano, son todo para mí, lo único que sentí, siento y sentiré por ustedes es amor, cariño, lealtad pero sobre todo, gratitud y más allá de eso... Admiración- le respondiste con lágrimas en los ojos, sabias que este era el adiós para esos tres y que pesado se te estaba haciendo.

-Gracias Athena- te respondió -no diré nada más que un te amo, un siempre te protegeré y velare por ti hasta que llegue el momento de encontrarnos de nuevo en esta vida o en otra

-Por favor... Detengan esto- pediste de nuevo por última vez aunque sabias que era imposible

-Si en otra vida renaciéramos- hablo Shura

-Una sola cosa pediríamos- continuo Aioros

-Estar de nuevo a tu lado siendo la diosa o siendo simples mortales- culmino Saga.

Te diste cuenta de que el ataque de Hypnos estaba aumentando pues tus Caballeros estaban comenzando a ser empujados ligeramente, encendiste tu Cosmo y el de ellos resonó contigo aumentando de sobremanera.

-¡Ahora Athena-! te ordeno Saga y en ese momento la caja se abrió por si sola y el ataque de tus Caballeros arraso con todo y una luz muy poderosa inundo el lugar. Cerraste los ojos debido a la intensidad de esta.

.

.

º 5 º

.

.

Todo acabo, abriste lentamente los ojos y miraste directamente hacia el Sendero de las 12 Casas donde esperaste unos minutos para ver tres destellos en el cielo que poco a poco se iban acercando a donde estabas. Cada una de ellas cayó en su casa correspondiente. Casi de inmediato un destello apareció frente a ti, diste unos cuantos pasos para acercarte a ese luz que rodeaba la caja que tenías en tus manos cuando ellos habían realizado el ataque. La tomaste y el brillo ceso de inmediato.

-¿Que tienes ahí?- te pregunto Hades. Le encaraste fijamente

-El alma del perro de Hypnos- le respondiste duramente, soltaste un suspiro -si tres de mis Caballeros pudieron vencer a este mal nacido ellos pueden hacer lo mismo con los dioses del sueño

-Es imposible- respondió Hades

-Todo es posible Hades- le respondiste, miraste a los únicos que se mantenían en pie -Aioria, Alde, Ángelo... Todo depende de ustedes

-Cuenta con nosotros- te respondió Ángelo

De pronto caíste en cuenta, Aioria había perdido hacia unos minutos a su hermano, a su única familia y en lugar de reconfortarlo, de darle un pésame lo estabas mandando a una batalla de la cual ya te habías resignado a que no volvería. Tal vez si creías eso, solo tal vez ellos regresarían.

Hicieron una reverencia ante ti, estaban por partir a esa misión que recién les habías encargado

-Aioria- le llamaste y te arrodillaste de inmediato. Dejaste la caja de un lado y agachaste la cabeza -perdóname por favor

-¿Que estás haciendo?- te pregunto sorprendido

-Perdón Aioria, no era mi intención, sé que no me creerás pero yo nunca quise que pasara esto- le explicabas y el llanto te gano de nuevo

-Athena ponte de pie- te ordeno pero te negabas. No podías mirarlo a los ojos -por favor "-.-"

-No puedo Aioria, no hasta que me perdones y si no puedes solo discúlpame

-Ponte de pie- te dijo de nuevo y lo ignoraste. Sentiste que también se arrodillo para atraerte hacia él y abrazarte fuertemente -no tengo nada que perdonarte amiga, porque mi hermano no murió en vano.

Antes de irse de este mundo se llevó consigo a un dios, a uno al que nadie creía que podía ganarle. No tengo nada que perdonarte porque ese es nuestro destino. No te culpes más, solo danos tu protección para ir a la batalla que nos aguarda, solo eso y nada mas

Así fue como Aioria dio por terminada su petición, se acurruco en tu hombro y comenzó a llorar, lo más seguro por la muerte de su hermano, por el temor de dejar a aquella mujer a la que amaba sola y sin poder decirle lo que sentía, tal vez tenia temor de su muerte; ahora eso no importaba, lo único que de verdad tenia importancia en ese momento era aquel abrazo donde se decían todo y no se decían nada


Como dije antes, ya estoy trabajando en el siguiente capitulo, espero que para esta semana o la que sigue, pero antes de que termine Mayo siento que podre tener el siguiente capitulo, las vacaciones ya se acercan asi que podre tener un poco mas de tiempo extra para poder continuar con este fic y dar por terminada la guerra de Hades y quien sabe… tal vez habra una continuación mas.

Gracia a todas por su infinita paciencia en esperarme tanto, espero que les haya agradado este capitulo y nos vemos para la otra.