Por fin había llegado al aeropuerto y fue recibida por su querida manager quien tenía cara de pocos amigos.Por fin había llegado al aeropuerto y fue recibida por su querida manager quien tenía cara de pocos amigos.

—Hola Lin, ¿Cómo estás? —fingió no notar la cara de la peligris.

—¿Cómo crees que estoy? Tuve que aplazar todas tus reuniones que tenías por tu gran idea de irte sin avisar con tiempo.

—Lo siento Lin, en serio me sentía demasiado estresada.

—Lo sé niña —extendió su celular para que por fin estuviera conectada—, ¿te sirvió el viaje?

—No sabes cuánto —le sonrió—, me ha servido demasiado.

—Espero que sí, porque tenemos una reunión ahora, no te preocupes no tardaremos nada, justamente ayer me llamaron de emergencia por esto.

Ese tono no le gustaba para nada, había estado desconectada por dos semanas y no sabía nada de nada.

Subieron al automóvil y se dirigieron a la oficina de su manager ya que ahí tendrían la reunión con cierta persona.

Por fin pudo descansar un poco, había adelantado sus tareas para poder tener tiempo de pasársela bien este fin de semana, sin lugar a dudas quería divertirse en esa enorme fiesta.

—¿Lista para la fiesta?

—Claro que sí.

—Qué bueno que Kuvira te dijo donde vendían esa ropa, ya estaba preocupado de no poder encontrar nada.

—Sí yo también amigo.

—¿Y qué hicieron después de comprar las cosas ustedes dos? —preguntaba pícaramente a su mejor amiga.

—Ya vas con eso, no hicimos nada. Fuimos a comprar unos helados y después fui a dejarla a su casa.

—Korra por favor, me vas a decir que ¿no te diste cuenta de cómo te veía cuando le enseñaste los vestidos?

—Bolín, por favor, deja que querer emparejarme con todos por favor —decía cansada.

—Ella es una persona increíble para ti Korra —dijo como un comentario.

«Pero yo no lo soy Bolín...»

Llegaron a la oficina y al parecer la otra persona con la que iban a tener la reunión ya estaba en el lugar.

—Bienvenida nuevamente, ya se te extrañaba.

—Muchas gracias —estaba algo extrañada de tenerlo ahí.

Nada le pintaba muy bien, pensar de más era un don que tenía desde niña y ahora maldecía eso. Él era uno de los paparazzi amigos de Lin que siempre que tenía algo importante que decir, hacía de lado su trabajo para cuidar de su persona.

—Bien que tienes que decirnos.

—No sé si sea de su incumbencia justo ahora, pero ayer estaba haciendo mi trabajo como ustedes ya saben y me encontré con esto.

Saco una Tablet para mostrarle las fotografías que quizá les interesaría.

—No había nadie más que yo en el lugar y soy el único que las tiene —explicaba mientras ellas dos revisaban las fotografías.

Un nudo muy grande en la garganta de la ojiverde se formó, ¿Cómo había pasado todo eso? Lin solo les echó un vistazo y no dijo nada, era un tema que era relacionado con Asami y su novia.

«Korra con Kuvira... no puede estar pasando esto» su corazón se aceleraba de forma que le dolía.

Los otros dos veían a la chica quien dejaba caer sus lágrimas sin contenerse, no decía absolutamente nada para n incomodarla, pero en el fondo entendían lo que estaba sintiendo.

—Lin, yo te dejare las fotografías en esta USB, yo por mi parte no lucraré con ellas.

—Muchas gracias —tomó la Tablet y se la devolvió a su propietario quien borro las fotografías en presencia de la peligris.

Se retiró del lugar y ambas se quedaron solas en la oficina. Asami no había dicho nada desde que vio las fotografías y eso realmente ponía a Lin en un enrollo ya que ella siempre quería ver el bien de la modelo y creía que nada de esto iba a pasar, pero la gente a veces se equivoca.

—Dime ¿Qué paso realmente con esa chica Asami?

Sus verdes llorosos observaron detenidamente a su acompañante y supo que decirlo todo era lo mejor para quitarse un peso de encima.

—Korra y yo terminamos un día antes de irme de viaje —dijo en voz baja—. Hemos tenido problemas de comunicación y es por eso que me fui de viaje, un amigo de ella me llevó con alguien que ha sido maestro de Korra, quería entenderla...

Lin entendió a la pelinegra, estaba enamorada y a veces el corazón nublaba la vista, pero no por eso iba a dejar que jugaran con su corazón, no quería ver a una Asami sumida en depresión otra vez, eso casi acabó con su persona una vez.

—¿Has hablado con ella?

—No...

—¿Crees que puedes arreglar las cosas con ella?

—No lo sé, no sé si quiero verla.

—Tendrás que, ella ira a la fiesta de tus padres.

«La fiesta...»

Por un momento se le había olvidado la fiesta y era obvio que ella iría por el hecho de que sus padres la invitaron y también estaría Kuvira.

—¿Qué puedo hacer?

—Hacerle frente al problema. Tienes que hablar con ella.

Eso era correcto, ellas no eran nada y no es como si Korra fuera a esperarla para siempre cuando ella no había dado señal de vida en esas dos semanas, además ella sabía que Kuvira gustaba de Korra desde mucho antes de que ellas se hicieran pareja, en cualquiera de los casos ese beso se iba a dar quisiera ella o no, pero no daría por perdida la batalla, lucharía por ese amor y haría a Korra entrar en razón.

«Ella ha tomado ese camino, debido a que ha perdido demasiado»

Por fin llego la noche y estaban en camino para ir a la enorme fiesta, el papá de Bolín les alquilo una limosina para que pudiesen llegar a la mega fiesta y no verse opacados.

—Es muy grande la casa de los señores —dijo el joven antes de bajar a la enorme alfombra roja que los esperaba en la entrada hacia la mansión.

—Sí, era de esperarse, son bastante importantes —mencionó la morena.

Bajaron de la limosina y fueron recibidos por el presentador y la prensa, nadie sabía quiénes eran ya que no podían distinguirlos por los antifaces, pero sabían que eran invitados por el hecho que los dejaron pasar. La morena llevaba un vestido largo hasta arrastrarlo azul marino con mangas largas de encaje y el medio de sus pechos era descubierto, con una abertura en su pierna izquierda que dejaba ver gran parte de su pierna y unos zapatos plateados bastante altos y el ojiverde llevaba un traje color morado y una camisa verde que combinaba con sus ojos y unos zapatos negros y ambos cargaban unos antifaces lo bastante grandes para cubrir la mitad de sus caras.

Kuvira fue retenida por los entrevistadores ya que para ella eso era su trabajo.

—¡Korra! Qué bueno que pudo venir —le saludaba el anfitrión de la fiesta—, y también vino el ingeniero.

—Señor Sato, está muy hermosa su casa —dijo saludándolo a él y a su esposa.

—Muchas gracias por la invitación —dijo con una reverencia.

—Vinieron muy elegantes chicos —decía la señora Yasuko—, son uno de los más elegantes.

—Muchas gracias señora Sato —ustedes también se ver muy elegantes.

Estuvieron un rato junto con los anfitriones, estos los halagaban grandemente diciendo que eran un equipo excelente y que sus obras eran de las mejores, les presentaron a varias personas los cuales se interesaron en su empresa para hacer contratos y ellos estaban más que felices, también se encontraron con los San, Varrick y su esposa, Zhu Li.

Después de un rato la gente empezaba a murmurar de la llegada de la hija de los Sato y esto enloqueció a todos los paparazzi que había en toda la fiesta, ya que había estado desaparecida por dos semanas y finalmente hizo su enorme entrada, como toda una diosa, con su hermoso vestido estilo sirena dejando un poco a la vista sus senos firmes y su vientre plano, su trasero se veía mucho mejor con ese estilo y no se diga del color que le resaltaba siempre, rojo y como la fiesta lo un antifaz del mismo color con unas plumas de lado del mismo color. Todos se volvieron locos por como lucia, era tan despampanante el solo verla pasar, era toda una deidad hecha persona. Deslumbro a todos incluidos a una pareja de amigos quienes habían llegado por cuestiones de negocios.

Los ojos azules de la morena casi se salían cuando se dio cuenta de lo hermosa que se veía Asami, como toda una diosa, solo hacía falta que aparecieran ángeles en el cielo. La ojiverde ofreció varias fotografías junto con sus padres y los invitados para que la prensa estuviera en calma.

Katara, Aang, Mako, Opal, Kuvira, Bolín y Korra estaban sentados en una silla esperando a que la hermosa modelo llegara y los dos primeros fueron tan amables que le guardaron un lugar al lado de su "novia".

—Hola chicos —se acercó a saludar a todos en general.

—Asami te ves fantástica —eran uno de los halagos que recibía de sus amigos.

La sonrisa de Asami era encantadora y distinta a como en otras ocasiones y esta no cambio a pesar de que en la misma mesa estaba Korra y Kuvira.

—Te guardamos un asiento —dijo el joven de ojos grises señalando el asiento a la par de la morena.

«Tranquila Asami, ellos no saben nada de lo sucedido»

Lo había pensado así ya que todos actuaban de manera normal. Empezaron a charlar de distintos temas y todos estaban pasándosela bien. Llego la hora del baile y Mako sacó a bailar a la chica del vestido rojo.

—¿Qué pasa entre ustedes dos? —cuestiono al llegar a la pista.

—¿A qué te refieres?

—De Korra y tú, ¿están peleando? —se veía algo preocupado.

Tomo algo de aire y abrió su boca

—Terminamos hace dos semanas —confesó

Los ojos ámbar del joven se abrieron como platos al enterarse de la noticia.

—¿Por qué?

—Es una larga historia —rodó sus ojos—, la verdad no quiero hablar de eso Mako.

—Te entiendo —asintió—, pero sabes que puedes contar conmigo siempre ¿no?

—Lo sé —sonrió feliz de tenerlo como amigo.

Bolín invitó a Opal a unirse a la pista de baile y Kuvira fue con Korra. Estas últimas se sentían algo extrañas ya que lo que había pasado la noche anterior había sido algo imprevisto y el tener ahí a Asami lo hacía más raro aún.

—¿Te estas divirtiendo?

—Sí, bastante. Nunca había venido a una fiesta tan grande como esta.

—¿Así?

—Sí y menos con gente tan importante.

—Quizá debas acostumbrarte.

Eso era algo que no quería ni pensar, para ella su privacidad era sagrada y andar haciéndose amiga de gente famosa solo la alejarían más de ese objetivo.

—No gracias.

La ojiverde río por la actitud de su pareja de baile ya que era bastante gracioso ver cómo Korra rechazaba ser el centro de atención.

Luego de un rato Korra decidió que era hora de ir a sentarse, los tacones la estaban matando y está era la oportunidad para Mako de actuar, así que se dejó que Asami fuera a sentarse para poder dejarle algo de privacidad con la morena.

—Oye Kuvira ¿Quieres bailar?

—Me encantaría —aceptó con una sonrisa.

Era el momento de Asami de actuar, era una oportunidad perfecta para hablar con Korra acerca de lo que no pudieron en su momento.

—Hola... —se sentó a la par de la morena.

—Hola —le sonrió.

—¿Puedo sentarme? —preguntó para sacar algo de plática.

—Por supuesto.

—Te ves muy elegante hoy —tomó su copa de vino.

—Gracias tú también, te ves espectacular —lo decía en serio.

—Exageras —agradecía que su antifaz cubriera sus pómulos.

—Sabes que lo digo muy en serio.

Sonrió ante los halagos de la chica, realmente eran los únicos que le importaba.

—Korra... yo quería hablar contigo.

—Dime

Justo en ese momento se acercó uno de los invitados a querer tomarse unas fotografías con la modelo y esta amablemente accedió, obviamente en contra de su voluntad ya que quería tener una buena actitud en la fiesta de sus padres.

—¿Podemos ir a otro lugar?

La ojiazul asintió y ambas salieron del enorme bullicio que rodeaba el enorme salón principal y como pudieron evitaron que cualquiera los siguiera hasta que llegaron a los jardines de la parte trasera de la mansión. Era un lugar muy tranquilo en comparación de dónde estaban y lo mejor era que podían conversar amenamente sin tener que gritarse en el oído la una a la otra.

—Qué lindo este jardín —dijo mientras veía todo a su alrededor.

—Sí, mamá es amante de la jardinería.

—No sabía, debería de traerle algunas flores para que las plante.

—La harás muy feliz.

Sacar una conversación se estaba haciendo algo difícil ya que ambas habían dejado inconclusas muchas cosas.

—Salí de viaje desde la última vez que nos vimos.

—¿Así? —lo suponía ya que no la había visto.

—Sí, fue un encuentro personal conmigo misma.

No lo entendía, pero se alegraba de que Asami hiciera ese tipo de cosas, era valiente al elegir el camino de auto conocerse.

—Me alegro por ti Asami.

—¿Sabes? Quería hablar de lo nuestro Korra —dijo sin pensarlo mucho—, sé que no somos nada, pero no quiero terminar esto que nos une.

Su mente era un mar de preguntas sin respuestas y su estómago era un caos total, tenía demasiados nervios de ser rechazada por la persona que más quería hasta el momento.

—¿De qué quieres hablar?

—¿Crees que hay oportunidad de arreglar las cosas Korra?

—Mmh —se quedó pensativa por un buen rato.

Ella también extrañaba a Asami y en su corazón no quería alejarse de ella, la amaba de verdad, pero no podía omitir los errores.

—Te seré sincera Asami, yo te amo y demasiado, pero hay tantas cosas que han pasado que quizá no tengan arreglo.

—Yo lo sé, pero no creo que algo no tenga arreglo Korra —se acercó a ella y le tomo la mano—, yo quiero intentarlo nuevamente, podemos empezar de cero.

Su corazón latía al mil por uno, que se lo dijera de esa manera derretía su interior. Asami, la chica más hermosa de todas estaba pidiéndole luchar por lo que tenían, no podía hacer caso omiso a eso.

—¡Asami! ¿Lo dices en serio? —estaba sorprendida

—Korra, sé que he cometido errores y sé que a veces hago cosas que no te agradan...

—Yo también lo he hecho Asami, primeramente, perdón por eso, perdón por tenerte en esta situación, sé que no he sido la mejor contigo, que te he dicho cosas que ni siquiera las analizo y te he confundido —un nudo crecía en su garganta—. Yo tengo tantas cosas que vengo arrastrando de mi pasado que me hacen ser así como soy, aún estoy trabajando en todo eso ¿sabes?

En ese instante la ojiverde recordó cuando fueron a la playa esa noche y con ciertas cosas que sabía de Korra, lentamente en su cabeza iba uniendo los puntos. Todos hemos pasado situaciones que nos cambian la manera en la que pensamos y Korra no era la excepción.

—Korra, yo también tengo que mejorar muchas cosas, pero es mejor si tenemos ayuda —se acercó lentamente y le abrazó.

La morena apretó a la chica con fuerza, no quería dejarla ir, no quería alejarla más de ella, a pesar de tener dificultades tenía razón, Iroh siempre le decía que era mejor luchar en pareja porque si uno caía el otro le levantaba y esta vez tomaría la frase como base para empezar de nuevo.

Pasados unos minutos abrazadas, decidieron tomar asiento para poder conversar acerca de su relación, si querían empezar de nuevo tenían que poner todo sobre la mesa y decir que pensaban acerca de cada situación y eso hicieron, pasaron más tiempo ahí que en la misma fiesta, pero eso no podía ser así siempre ya que habían recibido la llamada de Mako, diciendo que todos las estaban buscando.

—Creo que es hora de regresar a la realidad.

—Creo que sí.

Ambas emprendieron el camino hasta el gran salón y fueron incautadas por los anfitriones.

—Sabía que estaban juntas —decía en tono alegre el señor Hiroshi.

—Se ven tan hermosas juntas —sonreía Yasuko.

—¡Mamá! —les llamaba la atención.

—No te enojes por haberte dicho lo que vemos Asami —las guiaban a una pequeña parte del salón que estaba destinado para tomarse fotografías, toda la temática relacionada con la fiesta de antifaces.

—Nos tomaremos dos fotografías —indicaba Hiroshi al fotógrafo—, una con los antifaces y la otra sin ellos.

—Como guste señor Sato.

Ambos dirigían a las chicas junto con ellos para tomar la épica fotografía. Les caía bien Korra y sabían que podía hacer feliz a su hija, de eso no tenían ninguna duda, además también. Del lado derecho se encontraba el señor Hiroshi seguido de Korra, Asami y su esposa y procedieron a tomarse las fotografías.

—Muchas gracias niñas, espero que se sigan divirtiendo —su sonrisa ganadora no se le quitaba de la cara.

—Cualquier cosa estaremos para ustedes —decía la madre de Asami quien se iba con su esposo a seguir atendiendo a sus invitados.

—Se salieron con la suya —decía la ojiverde mientras caminaba hacia donde estaban sus amigos.

—Se ven bastante felices.

—Lo son —sonreía por verlos así.

Regresaron a la mesa en donde todos estaban quejándose de que ya les dolían los pies por estar bailando.

—Hasta que aparecieron —dijo Katara en voz alta.

—Calla tú.

—¿Ya comieron chicos? —preguntó.

—Ya, creo que son las únicas que no lo han hecho.

—Iré por algo de comer ¿Quieren algo ustedes?

—Yo iré por algo de agua —mencionó una ojiverde.

—Bien vamos —se dirigieron las tres a la mesa de banquetes, una por agua y las otras dos por algo de comer.

—Está muy buena esta fiesta Asami.

—Sí, mis padres siempre saben cómo sorprender a todos.

—Eso siempre ha sido así —sonrió.

En ese momento Asami recordó las fotografías que había visto esa mañana y su estómago se revolvió un poco.

—¿A qué hora te iras a casa Korra? —preguntó.

—Yo digo que, en un rato, estoy algo cansada ¿y tú?

—También, bailamos mucho con los chicos y los pies me están matando.

—Yo ya no aguanto los tacones tampoco —dijo la ojiverde.

—Creo que todas estamos así

—Yo también y eso que no bailé mucho.

—Es la falta de costumbre —dijo Asami.

—Eso también —menciono la chica del lunar—, casi no usas tacones ¿no es así?

—Sí, no es como si los necesitara en donde trabajo.

Ambas chicas se rieron al imaginar a Korra con tacones en la construcción.

—Eso no se vería muy bien.

—¿Verdad? —regresaban con la comida.

—Quiero hablar contigo después de la fiesta ¿puedes? —le dijo en el oído a modo de que nadie escuchara.

—Claro está bien —suponía que hablarían de lo que pasó la noche anterior.

Todos reían por las ocurrencias que se inventaban, era un ambiente bastante agradable. A pesar de no verse todos los días la mayoría se habían vuelto buenos amigos y eso llamaba la atención de todos y por no decir que de la prensa también, esta vez sí tenían demasiado material para hablar al otro día de las celebridades más polémicas de la industria.

Poco a poco la gente se fue yendo del lugar y ciertas chicas salieron del lugar juntas, necesitaban aclarar muchas cosas.

—Me quedaré un rato más aquí Bolín, pediré un taxi para ir a casa.

—Está bien Korra, con cuidado ¿sí?

—Sí amigo.

La limusina las dejo en la casa de Kuvira, esta rápidamente invito a Korra a pasar para poder hablar acerca de lo que la morena quería.

—¿quieres algo de beber?

—Un poco de agua está bien.

—¿Fría?

—No gracias, ambiente por favor.

Regreso con el vaso con agua para la ojiazul.

—Aquí tienes.

—Muchas gracias —dio un sorbo.

—¿Y qué querías hablar conmigo?

—Es acerca de ayer, Kuvira perdón.

—No te disculpes, yo también lo quería.

—Eres una persona excelente Kuvira, pero...

—Pero no soy tu tipo ¿es eso?

—No, no digas eso. Me gustas como persona, pero no quiero lastimarte ni mucho menos ilusionarte con nada.

—¿Crees que soy una niña acaso? Yo sé perfectamente que amas a Asami y sabía que a pesar de que no estaban juntas ese sentimiento no había cambiado, yo recibí tu beso, pero solo fue eso Korra.

—¿No estas molesta?

—¿Por qué debería de estarlo? Asami y tú se ven muy bien juntas y yo estoy feliz por ella, porque por fin la veo a gusto con alguien, a ella le gustas desde hace mucho tiempo, incluso mucho antes de que se conocieran y el que hayas llegado a su vida es una gran bendición para ella, porque este mundo donde vivimos es demasiado duro.

—Wow, eres increíble —sonrió—. Realmente no imagine esta reacción y es mejor de lo que yo pensaba.

—Tú y Asami serán siendo mis amigas, esto es algo que solo pasó y aunque me gustas Korra, sé ver cuando algo es mío y cuando algo no lo es y es evidente que esta situación encaja con la segunda.

Se sorprendió grandemente de la madures de la chica del lunar y eso le ayudo mentalmente ya que sentía que iba a formarse un gran drama por eso que involucraría a Asami también, pero supo que era por eso que Kuvira y su vida privada era eso, privada.

—Eres maravillosa —se levantó del sillón y abrazo a la chica.

Sintió que esa situación había creado un nuevo lazo de amistad con ella, ya que no había conocido a mucha gente tan calmada como ella y tan buena persona.

—Bueno, creo que tengo que irme —dijo en medio bostezo.

—¿No es muy tarde? ¿quieres quedarte?

—No lo sé, ¿no te molesta?

—Para nada, hay una habitación que puedes usar si gustas y puedo darte una pijama.

—Eres muy dulce, creo que aceptaré.

La pelinegra le enseño la habitación y le llevo algo de ropa cómoda para que pudiese dormir y se despidió.

—Espero que no se haya dormido.

Marcó el número de cierta ojiverde y se sorprendió cuando fue contestada su llamada.

—Hola —dijo en tono dulce.

—Hola ¿estabas dormida?

—No, acabo de subir a mi habitación ya que estaba charlando con mis padres.

—¿Así?

—Sí ¿y tú qué haces?

—Vine a hablar con Kuvira de unas cosas y me quedé en su casa.

Supuso que era algo que era necesario que lo hablasen ellas para aclarar todo.

—Oh que bien ¿pero si puedes charlar?

—Obvio, me dio una habitación para que pudiese pasar la noche.

—Está bien —estaba más tranquila—. Oye ¿quieres hacer algo mañana?

—Lo siento, no podre. Tengo que ir a ver unos detalles finales de la casa.

—¿ya está terminada?

—Así es, lo único que faltan son cosas estéticas, pero ya casi esta. ¿Quieres ir a verla?

—Me encantaría.

Charlaron por un gran rato y siempre con una sonrisa en sus labios, era agradable saber una de la otra. Esas dos semanas parecían cortas, pero en las dos se dieron cuenta que de cierta forma se necesitaban y lo único que querían ahora era salvar lo hermoso que tenían.

—Tengo sueño —dijo en medio del bostezo.

—Ya somos dos —sonrió—, oye es la primera vez que hablamos tanto por celular.

—Sí y me gusta, pero me gusta más verte.

En ese momento se sonrojo por las palabras de la morena, cuando se lo proponía podía ser muy dulce y eso le hacía muy feliz.

—¿Por qué?

—Porque me gusta verte, eres demasiado agradable para mis ojos.

—¡Korra! ¿Por qué siempre eres tan dulce?

—Porque estás conmigo —dijo somnolienta

En ese momento supo que Korra estaba profundamente dormida y prosiguió a dormir aun con la llamada en curso.

Al levantarse lo primero que hizo fue ver que tenía que salir en plena mañana con un vestido de fiesta ultra llamativo, respiro profundo y un olor demasiado llamativo para su estómago le llamo la atención, salió de la habitación con la ropa de dormir en las manos.

—Hola buenos días.

—Buenos días Korra ¿Cómo amaneciste?

—Muy bien ¿y tú?

—Yo muy bien —vio que la morena tenía la ropa de dormir en las manos y se la pidió para ir a dejarla a la lavandería—, ¿desayunaras?

—¡Me encantaría! —le sonrió mientras veía en que podía ayudarle.

Ambas prepararon la mesa y se sentaron para degustar del desayuno que había preparado la ojiverde, hablaron de cosas triviales, sus agendas y algunas nuevas noticias de parte de ambas.

—¿Y arreglaron las cosas con Asami? —tenía curiosidad.

—No lo sé, hablamos acerca de lo que nos molestaba y nuestros problemas como pareja, pero si se resuelven o no, eso está en veremos.

—¿Crees que puedan arreglarlo?

—Yo quiero arreglar las cosas y al parecer ella también, querer es poder, así que creo que sí —dijo sin ocultar nada—. ¿Tú cómo ves nuestra relación? Quiero saber tu opinión.

—Emm, bueno creo que Asami está enamorada, hace tanto que no la había visto así, a pesar de que comete errores, ella realmente te ama y creo que ella hará lo necesario para no perderte.

Una sonrisa se dibujó en sus labios y vio a la ojiverde con agradecimiento.

Pasadas unas horas, llegaron al lugar donde pasarían el resto del día, Asami estaba emocionada de ver la nueva casa de la ojiazul.

—Bien, podemos bajar.

—Está bien —le sonrió mientras abría la puerta para salir.

Empezaron a recorrer la enorme casa, era de tres niveles y blanca, no habían decorado nada porque Korra quería decidir eso cuando tuviese un poco más de tiempo y además se había hecho a la idea que Asami le ayudara en ese tema.

—Es bastante grande la casa, ¿vivirás sola?

—Así es, a menos que quieras venir conmigo —dijo de golpe.

—Eso es algo que se tiene que pensar, aunque la idea no suena nada mal.

—Lo sé, solo bromeaba —le saco la lengua.

Recorrieron toda la casa y luego quisieron descansar un poco en la sala.

—Hay demasiado calor —dijo tirándose a uno de los sillones.

—Demasiado, siento que me derrito —imito a su novia.

—Tu que eres del sur supongo que te afecta mucho este clima ¿o me equivoco?

—Lidiar con el calor no se me da, prefiero un clima más helado, pero solo está así por el tiempo, cuando es invierno se pone rico por acá, según me contaba Bolín.

—Bolín... —recordó el cómo se negó a hablar con él—. Creo que no le caigo bien. Es demasiado sobreprotector contigo.

—Lo sé, siempre me ha cuidado desde que lo conozco y yo a él.

—Pero es un buen amigo, aunque me moleste a veces su actitud, si bien es cierto es que te ama mucho ¿han intentado salir ustedes dos?

—No —dijo sorprendida por la pregunta—, siempre hemos sido como hermanos, le ayude a conquistar a una chica de la escuela y eso nos unió mucho más como amigos.

—A veces pareciera como si le gustaras, pero puede confundirse fácilmente.

—¿Te ha dicho algo?

—Nada importante, solo que cuide de ti.

Sonrió por las actitudes de su mejor amigo, si bien a veces este le decía que Asami solo jugaba con ella, él simplemente quería verle el bien y no quería verla herida.

—¿Y cuidaras de mí?

—Si tú me dejas —le vio sonriente y acto seguido se levantó para acostarse sobre su morena.

Sintió que los brazos de su amada la rodeaban y su corazón latía con rapidez, tenía mucho tiempo de no estar así con ella y volver a sentirla así era un alivio que alegraba su corazón.

—Te amo Asami —acariciaba su cabello mientras aspiraba el olor que este despedía.

—Te amo Korra, gracias por luchar junto a mí —alzó su mirada y sus ojos se unieron con el mar profundo.

Nunca había intentado arreglar las cosas con alguien de la manera en la que estaba haciendo con Korra, era una sensación maravillosa el darse cuenta con la persona que amas que lo único que quieres es estar con ella y nada más.

Estuvieron en esa posición un rato hasta que el estómago de la bajista empezó a hacer ruido.

—Creo que deberíamos de cocinar algo —se bajó del cuerpo de la sureña.

—Si por favor.

Prepararon el asado que habían llevado, en medio de la música que había en la casa, entre risas, besos y abrazos se dispusieron a comer mientras veían una película que había llevado la morena. Era tanto lo que habían comido que ambas se quedaron profundamente dormidas hasta el atardecer.

Se levantó del sillón y fue a la habitación para darse una merecida ducha, el calor había bajado considerablemente y quería estar fresca para cuando la morena despertara. El agua caía sobre su cuerpo mientras ella entre tarareos se enjuagaba el cuerpo, el agua estaba deliciosa de repente en su interior sintió ciertos deseos, deseos que quería que los atendiera su pareja, pero como podía insinuársele a una chica cuando esta dormía. Decidió hacer caso omiso a estos y salió del baño envuelta en una toalla blanca hasta que su mirada se topó con la de su chica quien la escaneaba por completo.

—¿Esta rica el agua?

—Deliciosa, está fresca —se acercaba a la maleta para sacar algo de ropa limpia.

Iba a agacharse cuando una persona que estaba a su espalda se lo impidió y luego sintió como una lengua pasaba lentamente por su cuello. Su piel se erizo por completo al sentir dicho tacto, luego volteo para recibir los labios morenos.

Sus besos fueron suaves y profundos, llenos de deseo y amor. Se podía sentir la necesidad que ambas desprendían con cada suspiro, lentamente llegaron a la orilla de la cama y se acostaron de lado, viéndose y deleitándose con el sabor de sus bocas. Se veían con admiración mientras sus manos recorrían a la otra, explorando y despertando el sentimiento de no estar separadas. La pelinegra quería más contacto y se colocó sobre Korra, lentamente sintió que su piel era desnudada por las manos compañeras y se recostó sobre ella para que la acariciara toda. Las manos de la ingeniera recorrían el cabello húmedo y lentamente bajaban sobre la espalda fina con ligeras caricias hasta llegar a los glúteos níveos y luego regresaban hasta postrarse en los senos.

—Tócame más —dijo entre suspiros.

Y las palabras fueron obedecidas, suavemente recorría una y otra vez esa piel que la hacía perder el control, esos labios que la descontrolaban y esa lengua que recorría toda su cavidad, no habían estado en una situación así desde hace ya bastante tiempo y ese deseo estaba creciendo cada vez más.

Las manos blancas recorrieron su blusa y con astucia rápidamente quito cada botón para abrir el paso a sus enormes pechos, quienes esperaban ser acariciados y no los hizo esperar, sus labios empezaron a bajar por la piel canela hasta llegar a sus montes y empezó a lamerlos lentamente. Los gemidos de la morena no se hicieron esperar y esto la encendió mucho más. Dejaba un rastro de lamidas y besos hasta llegar a la orilla del pantalón de la chica quien amablemente quitaba su cabello de su rostro. Desabotono los pantalones de su chica y lentamente los empezó a quitar y dejando al descubierto el hermoso bikini de encaje negro.

—Estas hermosa —le susurro mientras sonreía.

Korra se acostó boca arriba y la pelinegra se sentó sobre su vientre con las piernas abiertas. La vista de la ojiazul se deslumbraba por la belleza con la que estaba haciendo el amor. Lentamente los labios húmedos de la de tez nívea empezaron a rozar con el vientre de Korra mientras acariciaba sus senos, quería degustar a su pareja como no lo había hecho nunca, gemidos salían de su garganta mientras las manos morenas recorrían suavemente su piel. Se excitaba cada vez más, estar de esa manera la avergonzaba, pero también le satisfacía parecer vulnerable a su pareja, sin duda alguna estada demasiado enamorada.

—Eres magnifica —le elogiaba—. Es mi turno.

Después de unas cuantas horas de pasarla juntas por fin satisficieron sus deseos más internos.

—¿Korra? —le llamó con una dulce voz.

—Dime —veía a la hermosa chica que tenía a la par.

—Te amo —dijo al techo—, te amo demasiado.

—Yo también te amo y mucho —le sonrió.

—Quería preguntarte si quieres salir de viaje conmigo ¿Qué te parece?

Le vio de manera divertida, esperaba salir a pasar con Asami, pero justamente era el tiempo menos indicado.

—Me encantaría ¿sabes?, pero estoy estudiando y no puedo simplemente dejar de asistir a clases.

—Cierto, ¿Y un fin de semana? Podemos ir a donde tú quieras.

—Eso sería algo bueno, ¿Cómo a que lugares podemos ir? —pensaba en algún lugar donde quisiera pasar su fin de semana con su novia.

—No lo sé ¿la playa? ¿alguna montaña?

—Me encantaría ir a acampar contigo un fin de semana y desconectarme de todo el mundo.

—Creo que empezaré a buscar a donde podremos ir ¿te parece?

—¿Puedes hacerlo tu sola?

—Claro, obviamente.

—Me parece perfecto —le besó en los labios y se levantó de la cama—. Me iré a bañar —dio aviso.

Visualizo como su amada se dirigía a la regadera y definitivamente pensó que ella no se cansaba, ella en lo personal estaba demasiado agotada.

Tomo su celular y vio que se habían hecho virales las fotografías que le habían tomado con su novia, se veían espectaculares y decidió guardarlas.

Ya habían pasado dos semanas desde la fiesta de los Sato y todos los medios habían dejado de hablar un poco de la increíble fiesta, pero eso no acallaron a los admiradores de cierta modelo y su pareja, se habían hecho más que virales. Habían estado juntas todos los días, desde la fiesta. Asami había tomado unas vacaciones y regresaría a trabajar hasta nuevo aviso, únicamente había participado en un desfile de modas que lo había organizado uno de los mejores amigos que tenía en la industria quien también era un diseñador, siempre la contrataba para ser el centro de atención y en esa espectacular fiesta también pudieron divisar a la joven morena quien la acompañó amablemente. Por otra parte, Korra había dejado de dar clases en el gimnasio de su amigo para enfocarse en la carrera que estaba a punto de cerrar, además que le dedicaba más tiempo a su noviazgo. Ambas querían dar lo mejor de sí para que su amor funcionara.

—No puedo creer que te vas amiga —se entristecía.

—Lo sé amigo, pero es hora que esta ave extienda sus alas y vuele —veía hacia el cielo de manera graciosa.

—Iré a visitarte eso tenlo por seguro —le sonreía.

—Eso espero, además no es como si ya no nos fuéramos a ver —alzaba los hombros—, seguimos trabajando juntos.

—Bueno, lo importante es que no dejamos de ser amigos —le sonrió—, estoy orgulloso de ti, me alegro mucho que ya tengas la casa de tus sueños.

—Gracias amigo, sin ti esto...

—Para —le detuvo—, tu eres un genio, yo no hice nada, simplemente aprovechaste una buena oportunidad ¿no?

—Pero todo es gracias a ti amigo —le abrazó grandemente.

—¿Interrumpo? —ingresó a la cocina cierta chica de ojos verdes.

—No, ya habíamos terminado de hablar —dijo el ojiverde—, iré a la reunión, te cuento como me va.

—Claro amigo —le sonrió—, dale mis saludos al tío San.

—Yo le digo —sonriente saludo a Asami y se fue del lugar.

—¿Ya estas lista? —le pregunto mientras le mostraba las llaves de su auto.

—Vamos —se acercó a ella y le dio un ligero beso.

Llegaron a la casa de la morena y veían a varios de los trabajadores caminando de un lado a otro.

—Buenos días ingeniera —le saludó el jefe de los de obra.

—Buenos días ingeniero —le estrechó la mano—. ¿Cómo van con todo?

—Ya casi estamos terminando los últimos toques y ya estará lista su casa.

—Me parece perfecto —le sonrió—, daremos un vistazo por el lugar.

—Adelante —dijo mientras seguía con su camino.

—Es increíble cómo puede cambiar un lugar al construir algo, sin duda alguna es maravilloso como dejaron todo.

—Sí, es la maravilla de la ingeniería y arquitectura juntas.

—Creo que eso es lo que necesitaba mi vida —dijo viendo el alrededor.

—¿Qué cosa? —pregunto curiosa por la respuesta.

—Necesitaba a alguien que construyera nuevas cosas en mi vida y llegaste tú, mi ingeniera —le abrazó fuertemente y disfrutó del calor que le otorgaba el cuerpo de la morena.

—Eres toda una poeta —dijo mientras disfrutaba del abrazo—, eres de lo más genial Asami, te amo.

—Tu eres mi inspiración así que es tu culpa —dijo mientras seguían abrazadas.

—Oye Asami, vente a vivir conmigo —le vio con media sonrisa.

—¿Lo dices en serio? —dijo sorprendida.

—Sí, claro que hablo en serio —mostró una sonrisa amable.

—Será muy diferente que solo vernos —dijo pensando en ciertas cosas—, ¿Crees que vaya a afectar?

—Lo sé, pero es que no sé, te quiero cerca de mí en esa parte de mi vida.

Su corazón se llenaba lentamente de alegría, realmente era algo que por su mente había pasado muchas veces, pero el hecho que se lo estuviera proponiendo Korra era algo fantástico. Sin duda alguna sería una experiencia nueva el vivir con su novia y definitivamente esa casa ya era parte de ella.

—Sí, claro que quiero vivir contigo amor —le dio un largo y húmedo beso, al fin daría un paso más en su relación con Korra y eso le llenaba el corazón de alegría.