Bueno, aquí les dejo el siguiente capítulo de esta historia, ahora que ya salí de vacaciones voy a poder continuar este gran relato que lo han hecho de ustedes. Por fin estaré dos meses libres de la escuela, espero que durante todo este tiempo libre pueda terminar con esta saga, ponerle un buen final que las hará caerse dela silla, cama de donde se encuentren. Así que sin más, les dejo leer esta continuación, nos vemos chicas y gracias por no haberse olvidado de mí.
* 1 *
Aioria iba bajando las escaleras, aun tenía los ojos rojos después de haber estado llorando junto a Athena.
-Creo que he visto llorar más a "-.-" en esta guerra que en cualquier otro día- comento Ángelo para romper el pesado silencio
-Está perdiendo a todos- respondió Aldebaran -no creo que sea fácil tener que llorar a uno si al día siguiente cae otro y a la siguiente semana pierde a otro- los dos le prestaban atención -si nosotros no podemos superarlo debido a que crecimos juntos, menos ella y más si cree que es su culpa
-Aunque no lo sea- le respondió Cáncer -siendo sinceros- continuo -no creo que regresemos con vida, vamos a una batalla que ganaremos ofrendando nuestra vida
Los tres detuvieron su andar y miraron algo que requería mas su atención, como una roca o el cielo. Claro que sabían eso, porque la guardia de Hades termino rivalizando en poder con ellos, algo extraño pero ese fue su error. Confiaron demasiado en las batallas que habían ganado anteriormente y eso lleno de ego su orgullo.
Ahora estaban pagando las consecuencias, no querían decir que Ángelo tenía razón porque en el fondo esperaban que lo que había dicho fuera como un aliento para salir victoriosos, no podían dejar a su diosa solo ahora cuando ya había perdido a la mayoría de sus compañeros.
Aunque también sabían que si ellos morían quedaría Radamanthys, Dhoko y Shion... Quien mejor para protegerla que ellos tres.
-Nos vemos en la entrada a las 9 de la noche chicos- rompió el silencio Aioria para alejarse de ahí
-¡¿Estas bien?!- le grito Aldebaran y el León dorado agito su mano dando a entender que si lo había escuchado y que si estaba bien
-O eso quiere hacernos creer- dijo Ángelo para alejarse de ahí -nos vemos en la noche Tauro
-Claro- respondió Aldebaran y tomo una ruta diferente.
.
.
Camino y camino hasta llegar a un punto en el Santuario que se encontraba desolado, tomo asiento en una roca y miro a la nada dejando su mente en blanco. Al poco tiempo una persona más se hizo presente pero aun así no se dio cuenta de esto.
-Aioria- le llamo y poso su mano sobre su hombro -¿qué haces aquí?
-Matando el tiempo- le respondió sin mucha energía
-Me entere por Athena que Aioros...
-Si- comento -pero ella no tiene la culpa, mi hermano sabía el riesgo y aun así decidió tomarlo sin dudar ni un segundo
-Los dos están muy afectados- le dijo mientras tomaba asiento a lado de él
-Yo solo quiero que ella no sienta culpa y yo poder tomar el mismo valor de mi hermano- revelo -es todo lo que quiero
-Tus oponentes son poderosos, pero aun así confió en que podrán salir victoriosos
-Por eso ella y tu son amigas- le dijo dibujando una tenue sonrisa -su actitud se parece mucho
Marín y Aioria cayeron en un silencio pacífico y tranquilo, ambos mirando a la nada y pensando en todo. Aioria miro a la Caballero del Águila, se encontraba lastimada y con uno de sus brazos vendado totalmente, signo de que ella también había estado combatiendo en esa guerra.
-¿Pasa algo Aioria?- le pregunto
-Voy a una batalla de la cual no voy a regresar con vida- le comento
-No digas eso, sé que puedes, eres muy fuerte Aioria- el negó
-Se lo que me espera y solo me falta hacer algo- le comento
De un momento a otro le retiro la careta a la joven que estaba frente a él y al siguiente momento se encontraba besándola. Marín al principio se quedó quieta pero poco a poco fue correspondiendo el beso del León dorado.
Aun así, ella pudo sentir todo lo que en ese momento atormentaba a ese joven guerrero. Y supo al final del día el afecto que en verdad sentía por él, no solo era amistad profunda ni confianza, era amor. Había sido igual de distraída que su joven diosa, no se había dado cuenta de lo que había nacido dentro de ella.
Pero... ¿Cómo darse cuenta de sus sentimientos si siempre lo había tenido a lado de ella? Jamás había experimentado el peligro de perderlo, ya que siempre acudía a su llamado en cualquier momento, para ella jamás había un "No", para ella siempre era un "¿algo más que necesites?". Nunca supo de un día o un momento que Aioria le dijera que no tenía tiempo o que tenía mucho trabajo, para ella siempre estaba Aioria a su disposición.
-¿Porque?- le pregunto ella cuando el beso ceso
-¿Porque?- repitió -porque desde siempre he estado enamorado de ti, aunque siempre me hayas ignorado, aunque jamás correspondieras a mis sentimientos, estos siempre te elegirían a ti una y otra y las veces que sean necesarias
-Aioria...
-No digas nada- le respondió -no ahora que voy a una batalla de la cual sé que no regresare con vida- le aseguro
-No digas eso- le respondió en susurro, solo para que él fuera capaz de escuchar -eres muy fuerte, uno de los más cercanos de Athena, ella no te dejara que ofrendes tu vida así como si nada
-Hace unas horas se proyectó a donde se encontraban Aioros y los chicos, solo para ayudarlos a acabar con Hypnos y de paso la vida de ellos también fue arrebata
-Pero no por Athena- le respondió -yo he visto como ha llorado y estoy comenzando a ver cómo es que la culpa la esta comenzado a atormentar, todo se ve reflejado en su mirar. Y estoy segura que después de que acabe esto la culpa la consumirá mas rápido
-Marín- le llamo y ella le presto atención -tengo que irme, solo déjame pedirte algo mas
-Dime
-Si llego a morir no la culpes por favor...
-Jamás lo haría, tanto tú, como yo y todos los que somos Caballeros sabemos que en batalla el peligro latente de perder la vida siempre está presente
-Solo te pido que lo cumplas y que no la dejes sola- ella asintió -y si hay una remota posibilidad de que vuelva con vida, así sea arrastrándome...- la miro fijamente y se perdió en el azul de los ojos de la joven -cásate conmigo
El silencio se hizo presente en ese lugar, Aioria desvió la mirada hacia el horizonte, a Marín la invadió un notorio sonrojo en su rostro y fijo su mirada en el León dorado quien se veía serio, sin un solo ápice de broma o burla en su rostro. Aioria hablaba de verdad.
No sabía que responder en ese momento, no era una pregunta sino una petición que más que eso se asemejaba a una orden. Parpadeo un par de veces más, sonrió y asintió, Aioria le sonrió y casi de inmediato se puso de pie.
-Me voy- le dijo -cuida de Athena hasta mi llegada
-Así lo hare- le respondió
Aioria se alejó de ahí a paso decidido y sin mirar atrás por temor a cambiar de parecer y desafiar la orden de Athena huyendo con la mujer que amaba lejos de esa guerra. Recordó las palabras que le había dicho a Calandra junto a Ángelo, no importa que sienta o por quien lo sienta, el amor y la devoción hacia Athena siempre iba a ser mayor que el que ellos sintieran.
.
.
La noche cayo tan silencioso como siempre lo hacía. Radamanthys se encontraba dando unas vueltas por cualquier lugar. Algunos lo veían con temor y desconfianza al recordar que pertenecía a la armada de los Espectros de Hades, otros con respeto por haberse revelado en contra de las órdenes del emperador del Inframundo y unos más con celos; como el caso de los Caballeros de Plata, sobre todo aquellos que se habían vuelto con esfuerzo cercanos a la deidad, pues desde que se había vuelto su protector jamás se pudieron acercar de nuevo a ella.
Pero eso poco le importaba al Guerrero de Oficuo, pues solo tenía una preocupación y sobre todo que le aceptara una persona y esa persona se llamaba Athena. Detuvo su andar al pasar cerca del balcón de la habitación de ella, pudo ver que la cortina ondeaba gracias al viento, así que de un poderoso salto llego hasta ese sitio para cerrarla pero se encontró con la joven diosa sentada en el suelo, en su rostro había rastros de lágrimas y una que otra resbala aun por su rostro, se arrodillo hasta donde estaba y le miró fijamente.
Se dio cuenta de que a pesar de todo lo que estaba pasando y las guerras anteriores que había enfrentado aún conservaban uno que otro rasgo infantil en su rostro así como también sabía que esos rasgos se borrarían de ella al final de esa lucha y por fin mostraría el rostro de una mujer bella y valiente. Limpio suavemente aquel rastro húmedo de su diosa para no despertarla, apoyo su rodilla en el suelo para hacer poder levantar más cómodamente a su diosa y así no despertarla. La llevo a su cama y la arropo, aparto unos mechones de cabello que cubría una parte de su rostro.
Aunque ella había dicho que lloraría después por sus amigos no pudo cumplirlo, le dolían la muerte de aquellos que Hades le había arrebatado. Le miró fijamente y se preguntó si ella también lloraría por la muerte del Caballero más reciente en su orden, se preguntó si ella ya lo amaba como al resto de sus compañeros, se preguntó si ya le veía como amigo, como aliado.
La llevo hacia su cama y la recostó ligeramente, la arropo con cariño y acaricio un poco su cabeza. Desvió la mirada al balcón de esa habitación, estaba decido...
Salió de ahí con un salto y comenzó a caminar hacia un punto en especial, tenía en mente una idea y a pesar sé que sabía que iba a romper la promesa que había hecho a sus compañeros y sobre todo a ella, decidió que no había vuelta atrás; porque la quería ver viva y no arriesgando su vida en batalla, no quería verla luchar y que saliera herida.
Camino con la noche como cómplice, un poco más al frente se encontró con una silueta que al igual que él era protegido por el manto de la noche, afino la mirada y se dio cuenta de quien se encontraba ahora intentando bloquear su camino. Se detuvo frente a él y le sostuvo la mirada sin desviarla a ningún lugar
-¿A dónde vas?- le pregunto firmemente
-Que yo recuerde, no te debo ningún tipo de explicación... ¿O si, Hades?
-Se escucha muy raro que solo me llames por mi nombre sin anteponer la palabra "Señor o Rey"- le respondió con una sonrisa triste
-Hace mucho que lo dejaste de ser
-No hace más de dos meses o un poco menos que perteneces a la armada de ella- le respondió
-El tiempo no significa nada, solo la confianza y el cariño que ella ha mostrado hacia alguien que había tratado de tomar su vida estando inconsciente- le recordó y el rostro de Hades permaneció serio y sus facciones se endurecieron -y aun así jamás me juzgo, al contrario... Ella siempre me trato como a uno más, sin hacer distinción alguna
-Veo con tristeza que te has encariñado demasiado rápido con ella
-Lo que yo sienta o demuestre por mi diosa es muy mi problema, no el tuyo
Después de ese intercambio de palabras Radamanthys paso de largo sin siquiera mirar al joven; el cual se encontraba con el orgullo herido, jamás imagino que Radamanthys fuera a portarse así con él, ni en sus sueños más locos, dirigió su mirada hacia el templo de Athena que se alzaba a lo lejos, y la odio de nuevo... ¿Cómo es que esa mujer simple y sin chiste pudiera ganarse la lealtad, el amor, el respeto y el cariño sincero y real de toda su guardia? ¿Cómo logró ganarse eso de Radamanthys, el guerrero más frío y cruel de todos?
-Si te vas lo único que encontraras será la muerte- le amenazo
-Si con mi muerte puedo protegerla lo voy a hacer- le respondió y continúo con su camino
Hades le miro irse por aquel camino, no sabía a donde tenía pensado ir, pero lo que si sabía era que se enfrentaría a algún Juez, los dioses de los sueños o Thanatos, tal vez incluso Pandora, ya no dudaba de él, porque si había un Juez más fiel y leal ese era aquel que ahora era protegido por la constelación de Oficuo.
* 2 *
-¿Qué es lo que ves?- le grito Ángelo a Leo que se encontraba de pie en el árbol más alto que había en ese bosque
-Nada- le respondió desde el mismo sitio -solo bosque y más bosque- después de eso se dio un giro para caer de pie elegantemente
-¿Entonces a donde nos dirigimos?- pregunto Aldebaran
-No tengo idea- dijo Ángelo mientras miraba alrededor -aquí hay puros arboles
-Dudo mucho que ellos se encuentren aquí- cerro el comentario Aioria
-Entonces caminemos, tarde que temprano nos toparemos con ellos- ordeno Aldebaran
-¿Cómo dijo Athena que se llamaban estos 4?- se preguntó Aioria -Morpheo, Ollaos y no se quien mas
-A nadie le importa cómo se llamen- dijo Ángelo -les vamos a partir la madre, es lo único que importa
-Eso es una descortesía viniendo de un Caballero de Athena-escucharon una voz femenina
-No saben a quienes se enfrentan- respondió una voz mas
Los tres Caballeros de Athena sonrieron al escuchar esas voces, sabían a quienes pertenecían, ahora no iban a estar perdiendo más tiempo buscándolos, los tenían frente a ellos
-Sera un 3 contra 4- dijo Ángelo
-Yo valgo por dos, así que no habrá problema alguno- aseguro Aldebaran
-Entonces- hablo Aioria quien ya comenzaba a encender su Cosmo -la fiesta comienza ahora
-Andando- ordeno Phantasos
-Es nuestro deber derrotarlos y llevar con nosotros al rey Hades- dijo Morpheo -ustedes se encargaron de nublar su juicio con sus estúpidos relatos- continuo mientras detenía el puño de Ángelo
-Te lo regalamos con envió incluido- le respondió burlista Cáncer -no lo queremos cerca de nuestra diosa
.
.
Los guardias cayeron al mismo tiempo sin vida, una docena de estos jamás seria problema alguno para el dios de la muerte quien con solo levantar su mano fue capaz de quitarles la vida. Camino a lo largo de ese pasillo que solo era iluminado por antorchas, al final del largo pasillo se encontró con una puerta la cual empujo levemente, se escuchó un fuerte rechinido y unas escaleras que daban hacia el fondo se dejaron ver, frunció el ceño, ni siquiera la mansión de Hades tenia tantos pasillos, puertas y escaleras, pero al menos sabían como proteger ese preciado tesoro que en cuestión de minutos seria suyo y cambiaría el rumbo de la guerra nuevamente, Athena y su ejército moriría y Hades por fin gobernaría, lo haría despertar como el dios que era, el dios del Inframundo.
.
.
-Buenos días- saludaste al llegar al comedor, el cual se veía vacío más que con Dhoko, Shion y Hades... Cuan enorme y solitario se había vuelto, te recordó a aquellos días en los que apenas te estabas ganando la confianza de ellos.
-Buenos días papás- saludaste a los líderes de la Orden Dorada -Buen Dia Hades- le saludaste por obligación, tomaste asiento en medio de Dhoko y Shion
-Buen Dia lady Athena- te respondió el rey del Inframundo
-¿Dormiste bien?- te pregunto Dhoko y asentiste
-¿Te dormiste hasta la madrugada verdad?- te pregunto Shion mientras tomaba con delicadeza tu rostro y lo giraba hacia él para verte mejor
-No, como crees- respondiste ocultando tu nerviosismo
-No me mientas- te dijo mientras volvía a tomar su café -tienes las ojeras muy marcadas
-A la mejor un poquitín tarde- dijiste y tomaste el jugo de naranja, miraste a todos lados -¿y Rada? ¿No ha bajado a desayunar?
-No lo he visto en toda la mañana- respondió Shion
-Le vi dar unos rondines en la madrugada- dijo Dhoko mientras comía algo de fruta picada -debió irse a dormir más tarde que ella, debe de estar cansado
-Bueno, dejémosle dormir- dijiste -está trabajando muy duro, esta solo a cargo de la seguridad del Santuario, debe de estar súper agotado
-En realidad paso otra cosa- te dijo Hades, bebiste el jugo de naranja mientras esperabas a que terminara de hablar -partió en la madrugada, como a las 3:20
Apenas escuchaste eso te ahogaste con el jugo, comenzaste a toser de forma violenta, el aire te falto en algunos periodos, Dhoko palmeaba tu espalda ligeramente mientras tratabas de recuperarte, tu rostro se tornó ligeramente rojo.
-¿Qué fue lo que dijiste?- preguntaste agitadamente
-Respira hija- te ordeno Shion y miro a Hades -¿estás seguro de eso?
-No tengo porque mentir- respondió -le pregunte a donde iba pero no me dijo nada, solo me ignoro
-Ese idiota- dijiste llamando la atención de todos - me las va a pagar, yo misma lo voy a asesinar de la manera más lenta y dolorosa posible, se cree muy valiente para desafiar mis ordenes
-Te vas a morir de un infarto por tanto coraje- te dijo Dhoko -es un Caballero Dorado y cualquiera; sino el legendario Caballero de Oficuo, nada le va a pasar
-Eso espero- pensaste para ti, porque a pesar de que le habías amenazado, te preocupaba lo que le fuera a pasar
:
-Pero miren a quien tenemos aquí, el traidor y el elegido
-Cállate maldita bruja- le ordeno Radamanthys -vengo por respuestas
-Lo sabemos, lo sabemos- dijo una de las grayas
-Pero tienes que pasar por una prueba para hacerte merecedor de ellas...
Y el comentario de ella quedo ahí, pues con la velocidad que caracteriza a un Dorado la tomo del cuello y la estrello contra la pared, las otras dos solo soltaron un grito
-No tengo tiempo para perderlo con ustedes y sus pendejadas- le dijo de manera amenazante, la apretó más fuerte y le miró fijamente sin importar si ella lo podía ver o no -o me dan las respuestas que necesito o su miserable y patética vida acabara aquí
-Tranquilo, tranquilo, libera a la hermana...
-¡Les dije que quiero respuestas y no me iré sin ellas!- le volvió a amenazar
-¡Esta bien!- respondió aquella que poseía el ojo -¡te diremos lo que quieres saber!
-No esperaba menos- sonrío ante la respuesta de la graya -ahora dime... ¿Cómo será que Athena ganara esta batalla? ¿A quién tenemos que derrotar?
-Athena morirá, todo será en vano- le respondió y eso sorprendió a Oficuo -lo sé, lo hemos visto
-Que tonterías dices- le respondió mientras apretaba más el cuello de aquella mujer a la que tenía apartada de sus hermanas -habla
-Te estoy diciendo la verdad- le dijo de nuevo -escucha con atención, la vida de Athena caerá por la mano de aquellos que dicen amarla más que a su vida, caerá en manos de aquellos que dicen que es lo más preciado que tienen
-Un Caballero Dorado- dedujo de inmediato
-Así es, así es- le dio la razón
-Es imposible- le respondió -ya todos los Caballeros han caído y los últimos tres estoy más que seguro que jamás lo harían
-No, no son ellos- le respondió -y por lo mucho no eres tu... Si eso es lo que te preocupa- le aseguro -pero será a manos de un Dorado, de quien menos se lo espere
-Así que... Ellos- dedujo de inmediato -¿cómo lo evito?- pregunto y ellas dudaron en hablar, apretó aún más el agarre que tenía sobre aquella bruja -hablen ahora
-Está bien, pero suelta a la hermana...
-¡Que hablen!- el tono de voz asusto a aquellas brujas
-Despiértalos- le respondió y Radamanthys pensó ya en cómo hacerlo, soltó a aquella bruja la cual cayó al suelo golpeándose ligeramente.
Aquella que poseía el ojo le siguió hasta que salió de ahí, ese era sin duda alguna Oficuo, la décimo tercer estrella, la maldita y al mismo tiempo la elegida, esa transformación ellas que se jactaban que todo lo sabían no lo habían previsto, solo así se dieron cuenta de que el resultado que ellas había previsto se encontraba cambiando y que tal vez, habría una oportunidad de que Athena saliera vencedora de nuevo, pues las ultimas guerras las había perdido, solo su antepasada pudo ganar y en esta ocasión ella estaba en los límites de la victoria y de la derrota, pero con un guerrero como lo era Radamanthys todo podía pasar.
.
.
-Son buenos a pesar de solo ser tres-afirmó Phantasos y miro a Morpheo -si nos distraemos serán capaz de derrotarnos
-Eso no pasara- dijo Icaros -ellos no pueden ser la piedra que impida que el señor Hades levante su utopía
-Lo hemos hecho antes- dijo -y esta no será la ocasión en la que ellos nos detengan
-Entonces- miro a Phantasos - tú vas conmigo contra el mas gran de ellos
-Dicen que entre más grandes más fuerte es la caída- se burló aquella mujer
Los tres Caballeros se encontraban frente a sus enemigos, sin duda alguna se enfrentaban a los dioses del sueño, el nivel de los poderes de estos eran muy diferentes a los enemigos que habían enfrentado antes, se veía y ahora comprobaban que estaban en otra categoría, era tal y como lo había dicho su diosa, ese dios de segunda tenia a dioses como consejeros y estos tenían a dioses como ayudantes. Pero ellos eran los Caballeros Dorados, la Elite de Athena, lo mejor de lo mejor, la excelencia, aquellos que eran considerados casi dioses por su poder incomparable. Así que esos oponentes que se encontraban frente a ellos no eran contrincantes imposibles, los derrotarían así fuera lo último que hicieran.
-Hay que acabar con ellos- ordeno Aioria
-¿Si saben que al ganarles vamos a morir, verdad?- hablo el capitán del equipo de manera seria y madura como pocas veces se le veía
-Cáncer- le llamo Aioria -eso no es nuevo
-Es un riesgo que aceptamos al venir a este sitio- dijo Aldebaran -si hay que ofrendar la vida para que Athena gane lo hare con gusto
-Sabemos que Athena tiene que seguir viva para velar por el mundo, si ella conserva su vida es ganancia para nosotros- explico Aioria
-Entonces peleemos sin limitar nuestro poder- ordeno Ángelo y los dos jóvenes asintieron
.
.
Shion caminaba tranquilamente bajo el manto de la noche, se detuvo frente a aquella que era la tumba de los Caballeros Dorados, hacía poco más, pasado el medio día, en que el cuerpo de Camus llego, la misma Athena tomo la decisión de limpiarlo y con ayuda de Dhoko cambiarlo para que pudiera ser sepultado, claro que vio en todo momento que ella no dejo de llorar por su amigo, por su confidente... Pero lo hizo en silencio, o eso fue lo que le dijo Dhoko.
Le dolía verla de esa manera, desde que había iniciado esa maldita guerra ella había perdido toda aquella actitud jovial y despreocupada que la caracterizaba. Aun sonreía y bromeaba con él y el resto de las personas que aun quedaban pero no era la misma risa... No, él la conocía mejor que cualquiera que estuviera ahí, la conocía mucho mejor que el mismo Dhoko, aunque este dijera lo contrario, él era su padre aunque no la hubiera engendrado, aunque fuese poco el tiempo que ha estado con ella, eso no importaba, nadie la conocía mejor que él.
Dejo salir un suspiro y dio media vuelta pero se detuvo, desvió la mirada de nuevo a aquel sitio donde descansaba la armada dorada, pudo escuchar un sollozo, se fue acercando hasta la entrada la cual se encontraba semi abierta y de nuevo escucho un sollozo silencioso, se estremeció al descubrir a la dueña del sollozo.
Se adentró abriendo ligeramente la puerta y entro al sitio, el cual se encontraba iluminado solo por la luz de la luna que se colaba por el centro del techo que era protegido por un grueso cristal. La vio de rodilla frente a la tumba de Acuario y Piscis, sus dos grandes confidentes. Vio que ella tapada su rostro con sus manos, esperando de esa manera a callar su llanto, la vio con el cabello suelto y alborotado y su corazón se estremeció
-Athena, mi niña- le llamo y se acercó a ella -ya no llores más, me parte el alma verte así
-No puedo evitarlo- le escucho hablar entrecortadamente
-Ya no llores más- le volvió a decir y se arrodillo ante ella para colocar su mano sobre su cabeza -tranquila amor mío
-No puedo- le respondió ella y se giro para arrojarse a su regazo y llorar
-Ya, tranquila hija- le dijo mientras la abrazaba y acariciaba sus largos cabellos que descansaban sobre su espalda
-Tengo miedo de morir también- le confeso
-Antes entregaría mi vida que la tuya- le recordó
-¿De verdad?- le pregunto
-Nunca lo dudes- le respondió, ella alzo su rostro con lágrimas y besos su mejilla
-Gracias- respondió ella con una sonrisa
.
.
La mañana se alzaba y faltaba poco para el medio día, Dhoko se encontraba revisando unos planos junto a Hades, a pesar de que odiaba estar a solas con ese dios tenía que hacerlo por órdenes de Shion pero sobre todo de Athena, había ocasiones en las que Hades le interrumpía y dentro de él nacía el sentimiento de golpearlo pero una fuerza aun mayor (llámese el regaño de Shion, porque aun así le regañaba, le detenía)
-Y... Usted cree que Athena…
-¿Que tiene que ver la diosa en esto?- le interrumpió -este es un plan en el cual ella no se verá involucrada en ningún momento
-Está bien- respondió y la plática ceso en ese momento
Así estuvieron un momento más. Cada uno de ellos, aunque la mayor parte del tiempo fuera solo Dhoko, colocando ideas de donde se tenían que construir muros.
-Señor- le llamo una voz y Dhoko le presto atención -vengo a informar que me retiro de nuevo al campamento donde se encuentran los menores
-Está bien- le autorizo Dhoko -ve con cautela y si de nuevo hay Espectros que se quieran adentrar solo acaba con ellos- le dijo -así como lo hiciste con esos- desvió la mirada al brazo de la joven -¿estas mejor?- pregunto
-Esto no es nada- respondió -al menos estuve en esta batalla y no solo escondida
-¿Ya te despediste de Athena?- pregunto
-Aun no Maestro, pero prefiero irme así, si me ve capaz y no me deja regresar
-Ya veo, si así lo decides ve
-Si señor
Después de eso, Marín paso de largo sin siquiera saludar a Hades ni por compromiso, le odiaba tanto como la diosa, claro que respetaba que ella hubiera decido llevarlo al Santuario y que fungiera como "Aliado" temporal, pero ella también había dicho si no le querían hablar que no lo hicieran, y ella estaba siguiendo esa orden
.
.
-Dhoko- le llamo Shion seriamente
-¿Pasa algo?- pregunto Libra
-¿En dónde esta Hades?- Libra miro a todos lados, ese muchacho se había escapado y lo había dejado solo con esos planos
-Estaba aquí hasta hace unos minutos- se justificó -déjalo, mejor así, sabes que no me gusta su presencia
-Acompáñame- le ordeno de nuevo y Dhoko le miro extrañado
-¿Pasa algo?- le pregunto y le encaro -te noto extraño, algo ansioso
-Es acerca de Athena- le soltó directamente
-¿Qué pasa con ella?- ahora si puso toda su atención, Shion comenzó a caminar y él a seguirlo
Se le hacía muy extraña la conducta de Shion, sobre todo con Athena, si le iba a decir algo tenía que hacerlo ya y no estar hablando en pequeña oraciones que eran seguidas por un periodo largo de silencio.
Shion le llevo hasta el jardín donde Shaka solía meditar, Dhoko se olvidó del comportamiento paranoico de su amigo y recordó el primer día de la joven, ahí fue donde la encontró peleando con Shaka porque la había puesto a meditar, quien diría que esa discusión seria la primera piedra que formaría ese lazo, que les llevaría al amor y al destino de siempre estar separados. Su Athena sí que sabía sacar de quicio hasta al ser mal calmado, se adelantó a Shion para colocarse frente a aquel árbol, cerró los ojos para recordar esa imagen en la que regreso al Santuario en compañía de esos dos.
De pronto sintió un profundo sueño, algo caliente que le atravesaba y por fin cayo en la nada. En su mente jamás se borró aquella imagen de Athena en compañía de todos los Dorados pero sobre todo aquella donde ella lo recibía corriendo, lanzándose a sus brazos para recibirlo después de una misión, no importaba lo que dijera Shion, de lo que él se jactara... Él tenía el mismo derecho sobre Athena porque era su padre
.
.
Mirabas desde una ventana, pudiste ver a Marín salir del Santuario, habías mandando a traerla con la excusa de que tenía que traerte el reporte por escrito de como había estado la batalla en donde ella se encontraba cuidando a los niños, claro que con la mentira de que no habías dicho nada, que no estabas enterada y que no se te debía decir nada. Solo esperabas a que se hubiera encontrado con Leo y que ese tarado se le hubiera confesado.
Jamás pensaste que te sentirás tan sola en ese lugar, habías visto a Shion la noche anterior y estuvo contigo hasta que dormiste. Fuiste a buscar a Dhoko pero te dijeron los guardias que se había ido con Shion a quien sabe dónde. Te recargaste en la ventana dejando que el viento (que era leve) se estrellara en tu rostro.
-Reina Athena- te llamo Hades, solo hiciste una seña donde le avisaste que le escuchabas -¿te sientes mal?
-Pero que pregunta tan tonta- le respondiste -jamás podre estar bien si mis chicos han muerto, y si el resto muere me sentiré peor
-¿Habrá alguna ocasión en la que pueda conversar contigo sin que me tengas que recordar mis errores?- te pregunto molesto
-No lo sé- respondiste mirando aun el exterior -a la mejor si, a la mejor no, quien sabe
-Si bajaras esa barrera y dejaras por unos minutos tu odio hacia mí, tal vez podríamos conocernos mejor
-La verdad no me interesa- le respondiste sin ganas
-Eres imposible- te dijo y lo escuchaste partir de ahí. Por el sonido de sus pasos dedujiste que estaba molesto
-Pinche pendejo- susurraste para ti sola con dedicatoria para Hades -si tan solo papá Shion no se interpusiera ya estarías en tu reino
Claro que hablabas en serio, pero Shion ya te había dicho que a los aliados o posibles aliados no se les trata de asesinar mientras duermen, envenenar, mandar a golpear, hacer que cayeran y que pareciera accidente o echar algo a la comida de tu invitado para que no saliera del baño... Dejaste salir un suspiro, ese Shion siempre tan bueno para acabar con tus posibles planes.
* 3 *
Aldebaran se hacía valer de su defensa impenetrable, por más que esos dos dioses querían golpearlo no podían, pues siempre se topaban con una barrera que les impedía tocarlo. Ángelo se mantenia a la par de su oponente, los golpes que ambos manejaban eran poderosos, tanto así que al resonar asustaba a las aves que se encontraban ahí, pero incluso Aioria tenía dificultades, pues la velocidad que su oponente manejaba era tan rápida como la de él.
.
.
-Señores- saludo Oficuo que se encontraba de pie a las escalinatas que daban a la habitación de Athena
-Radamanthys- le llamo secamente Shion quien le miraba algo molesto -¿Que se te ofrece?
-Tenemos urgencia en ir a lado de la señorita Athena- le dijo Dhoko quien se adelantó unos pasos
-Lo sé- respondió -pero lady Athena no se encuentra en su habitación
-¿Y sabes en donde está la señorita Athena?- le pregunto Shion
-Claro que lo sé- respondió bajando las escaleras lentamente -voy a donde estoy ella. Recuerden que se me encargo la seguridad de la diosa Athena
-Claro que lo sabemos- respondió Shion -ahora, llévanos con ella
-Claro
.
.
Estabas sentada frente a las tumbas de los Caballeros. Pero ya no llorabas, solo sentías ese sentimiento de culpa, de soledad y de dolor. Como te hacía falta pelear con ellos, hablar con ellos, jugar con ellos... Dejaste salir un suspiro y te recargaste en la tumba de Shaka, como te hacía falta un abrazo de aquel al que amabas.
-Athena- te llamo una voz masculina
.
.
Radamanthys se quedó unos pasos atrás de ellos, fuera de ese sitio por orden de Shion y Dhoko. Radamanthys afilo la mirada y encendió su Cosmo, cerró los ojos para ser cubierto por la armadura de Oficuo, escucho un poderoso ataque antes de que ese sitio fuera derrumbado.
Se alzó una nube de polvo, poco a poco se fue disipando mostrando dos siluetas, Oficuo se puso en guardia de inmediato
-¿Cómo te atreves a mentirnos?- pregunto molesto Shion
-Jamás pensé que tratarías de arrebatar la vida a la diosa- le respondió -aunque viniendo de ustedes...
-¿Qué quieres decir?- le pregunto Dhoko -sabes que desobedecer nuestras ordenes es la muerte
-Debo decir que me sorprende como fue que lograron entrar aquí- dijo astutamente -Athena morirá por la mano de aquellos dorados que su amor ciego por ella los hizo bajar la guardia
-Que tonterías dices- le reclamo Shion -llévanos con Athena si es que aprecias tu vida
-Mi vida es para Athena, por y para ella será un gusto darla si puedo detener a los dioses gemelos
Se alzó un silencio en ese lugar. De entre todos, el más astuto, el que se puso a buscar respuestas fue quien los descubrió, era un mal augurio para ellos, pero al mismo tiempo era lo mejor, porque solo había un Caballero Dorado para cuidar a esa chiquilla y vigilar a Hades.
-Tan astuto como siempre Radamanthys- le hablo Dhoko quien era ocupado por el alma de Hypnos -ahora no me digas que nos vas a enfrentar a nosotros.
-Se necesitó de tres Caballeros Dorados para acabar con el cuerpo de mi hermano y una poderosa técnica conjunta de ellos- le dijo Thanatos -¿qué te hace pensar que vas a poder ganarnos a nosotros tres?
-Eso es fácil- respondió orgulloso y soberbio como lo era -Soy el legendario guerrero de Oficuo.
-Eres el traidor- le respondió molesto el dios de la muerte -nada más que eso y te lo hare pagar muy caro
Radamanthys ya no dijo nada y encendió su Cosmo para poder pelear contra aquellos dos, se lanzó primero contra Thanatos quien no dudo en detener el puñetazo de ese guerrero, lo arrojo hacia atrás pero eso no detuvo a Radamanthys, freno con ayuda de sus pies para lanzarse de nuevo contra él pero en el último minuto decidió que Hypnos era una mejor opción para él, esto lo tomo por sorpresa y tuvo que ponerse a esquivar cada uno de los ataques de Oficuo.
Thanatos tuvo que ir en busca del mismo Caballero, tratar de tomarlo por sorpresa, aun así el joven sintió el peligro que se aproximaba desde un punto ciego, así que fingió prepara un ataque contra el dios del sueño y de un momento a otro se agacho para que fuera el mismo Thanatos el que golpeara a su hermano. El golpe del dios fue tan poderoso que Hypnos salió disparado en contra de algunos árboles que terminaron destruidos.
Al grito de guerra de Gran Caución se lanzó contra Thanatos. Este recibió el ataque de lleno corriendo la misma suerte. Hypnos se colocó de un momento a otro frente a Radamanthys, este comenzó a recibir todos y cada uno de los golpes de este dios. Uno de esos fue lo suficientemente poderoso como para hacer que Oficuo saliera disparado pero jamás llego el impacto en contra de un arbusto, al contrario, lo siguiente que sintió fue un poderoso ataque lo mando a estrellarse en contra del suelo.
Apenas se estaba tratando de incorporarse cuando sintió un fuerte pisotón sobre su cabeza, el enemigo comenzó a golpearlo una y otra vez hasta que la tiara de Oficuo fue separada de su persona. Hypnos lo tomo de los cabellos para obligarlo a alzar su mirada y que lo enfocara, el rostro de Radamanthys se encontraba sucio y con unos ligeros raspones, el dios del sueño coloco su palma frente al rostro de este y lo ataco sin ápice de misericordia.
Radamanthys rodo por el suelo antes de detenerse y tratar de ponerse de pie, apenas se colocó de rodillas y una fuerte patada de Thanatos lo arrojo de nuevo al suelo, de inmediato una poderosa explosión, producto de los ataques conjuntos de los dioses, se dejó escuchar. Una densa capa de tierra se alzó, ambos dioses sonreían ante la inminente victoria, pero entre todo ese alboroto y esa casi nula visibilidad comenzó a brillar una luz, aquella cortina se comenzó a arremolinar y con una fuerte explosión se disipo dejando solo a Radamanthys de pie, como el caballero digno y orgulloso que era. Tal vez se encontraba mal herido y con parte de su armadura destruida pero eso no le quitaba aquel poder que él tenía, del que se sentía orgulloso. Miro desafiante a aquellos dioses que se habían atrevido a usurpar aquellos cuerpos, se supone que se le había encargado cuidar de la diosa, que nadie se le acercara y si ellos pensaban atacar de esa manera bien por ellos, solo había una falla y esa era que él se había adelantado a los planes de esos dos.
-¿Eso es todo lo que tienen?- pregunto burlonamente
-Que patético- le respondió Hypnos
-Estas pidiendo a gritos que acabemos con tu patética vida- sentencio Thanatos
-Piensen lo que quieran- les respondió.
Radamanthys comenzó a elevar su Cosmo más allá de los límites, pues la mirada llena de sorpresa de sus dos enemigos no se hizo esperar. Jamás habían sentido ese Cosmo en Radamanthys, sabían que era poderoso y tal vez era el Espectro más poderoso del ejército de Hades, pero jamás sintieron ese enorme poder como el que ahora mostraba ante ellos. Solo parpadearon un segundo y de pronto el Caballero de Oficuo ya no estaba ahí, había desaparecido y de pronto Hypnos salió disparado hacia la derecha, Thanatos no pudo reaccionar cuando sintió una lluvia de golpes entre puñetazos y patadas. Hypnos se lanzó en contra de Oficuo pero este reacciono de inmediato deteniendo el puño de su oponente revestido en energía con su mano derecha, la protección de su armadura del brazo izquierdo quedo destrozada, pero aun así lo alejo de él y con una patada lo mando a volar lejos.
En ese momento fue atacado por el dios de la muerte, fue el turno de él de recibir todos aquellos golpes, pero logro esquivar uno de ellos para atacar desde abajo con un puñetazo que le impacto la barbilla haciendo que este diera unos pasos hacia atrás, Radamanthys uso su velocidad como su mayor arma para poder darle un fuerte golpe a Thanatos y no darle respiro, el dios estaba siendo humillado por un simple humano, ex Juez ahora Caballero Dorado; pero al final del día un simple humano, uno que se podía jactar de tener a uno de los dioses más poderosos a su merced pero eso no iba a durar por mucho tiempo.
Hypnos ataco con un fuerte rayo de energía el cual partió el suelo en dos, este hizo retroceder a Radamanthys para que dejara libre a su contrincante, el Caballero alzo la mano y con un fino movimiento de muñeca un ataque de lanzas cayó sobre el dios del sueño, este recibió el impacto de lleno. Cuando dirigió su mirada hacia el otro dios no lo encontró, miro a todos lados pero no había rastro de él, su respiración se encontraba demasiado agitada, su Cosmo estaba al límite y sentía un peligro inminente.
Hypnos apenas se estaba incorporando, se encontraba furioso, al igual que su hermano pensaba que esto era una broma de mal gusto, si tan solo ese hombre se hubiera quedado en el ejercito de Hades, si tan solo hubiese sido de esa manera, ya hubieran celebrado la victoria, sin duda alguna ese hombre era poderoso al igual que sus compañeros que ya había caído. Toda la armada de Athena, en especial y sobre todo la elite; aquella que se encarga de la seguridad personal de la diosa... La elite dorada.
-Esto acaba aquí- susurro Radamanthys -es hora no de que despierten, sino de que mueran... ¡No tocaran un solo cabello de mi diosa Athena!- le grito y se lanzó a una velocidad increíble tanto que Hypnos no pudo defenderse -¡Ilusión de la muerte!
Un fuerte golpe fue lo que recibió el dios antes de caer desmayado al suelo, ese ataque consumió la mayoría de su anergia. Su armadura perdió su brillo y su poder, apoyo sus manos sobre sus rodillas para tratar de recuperar el aire, se había escapado Thanatos, pero no le preocupaba, estaba mal herido, tarde que temprano iría a donde Athena para tomar la vida de ella y seria ahí donde acabaría con él. Dio media vuelta y su destino quedo sellado, se alejo dos pasos hacia atrás y un fuerte chorro de sangre comenzó a emanar de su cuerpo y finos hilos de sangre se escapaban por sus labios.
-Hasta aquí llego tu vida patético humano- sentencio aquel dios de la muerte y desvió la mirada hacia su hermano que yacía en el suelo -tanto para que no tomaras la vida de ese humano para así acabar con el alma de Hypnos- miro con menosprecio a Radamanthys que a pesar de todo seguía de pie -todo tu esfuerzo para nada
Aun así Radamanthys encendió el poco Cosmo que le quedaba y se lanzó contra su oponente. Este no dudo en atacarlo a muerte, sino el ligero golpe del Caballero de Oficuo para verlo caer al suelo, le miro como si se tratara de un animal que está a pocos minutos de morir
-Que estúpido- le susurro -mira que poner en hacker a los dioses gemelos.
Thanatos escupió el cuerpo de Radamanthys y camino hacia donde estaba Hypnos que aún no reaccionaba, lo tomo en brazos y camino de nuevo a donde estaba aquel guerrero. Decidió que acabaría con la vida de él como el dios misericordioso que era.
-¡Rada!- escucho que llamaron a ese humano -¡Rada!- escucho de nuevo más cerca -¡¿En dónde estas Rada?!
La diosa se acerca poco a poco, miro de nuevo a ese humano, antes de que ella llegara iba a morir, no había problema alguno. Se fue de ahí antes de que le descubrieran, no se iba a arriesgar
.
.
Te encontrabas corriendo por aquel sitio, maldita la hora en la que se le ocurrió a Radamanthys irse a perder en el maldito bosque en el que meditaba Shaka, no conocías bien ese lugar ya que siempre solías perderte ahí.
Hades venía a tu lado. Era demasiado extraño que el Cosmo de Oficuo se hubiera elevado de esa manera, eso solo significaba que los enemigos se habían infiltrado a ese sitio. Lo comenzaste a llamar tan fuerte como podías, pero el simplemente no respondía.
-Por aquí Athena- te dijo Hades, no te gustaba que te llamara por tu nombre, pero no estabas como para tus caprichos.
Tenías una prioridad y esa era la de encontrar a Radamanthys, que hacía pocos minutos atrás había apagado su Cosmo. Seguiste a Hades y por primera vez te alegraste de tenerlo a tu lado, pues corría sin dudar hacia donde estaba tu amigo. Viste que se detuvo, señal inequívoca que había llegado a donde se encontraba Radamanthys. En cuanto lo localizaste con la mirada corriste a donde estaba
Lo encontraste tirado en el suelo boca abajo y de inmediato lo giraste, lo viste herido de gravedad, no te preocupo mancharte de sangre debido a la que estaba regada en el suelo.
-Rada- le llamaste mientras palmeabas su rostro ligeramente -Rada no te mueras, no te atrevas a dejarme tu también
-¿Te ayudo...?
-¡No te acerques, necesita seguir respirando!- le interrumpiste -aun está vivo, puedo sentir pulso, muy ligero pero aun lo tiene
Comenzaste a elevar tu Cosmo para comenzar a cerrar sus heridas, detener la hemorragia lo que fuera, todo con tal de salvarle la vida. Viste que poco a poco abrió los ojos, le sonreíste con lágrimas en tu rostro, alzo su mano con lentitud y la poso en tu mejilla, ahí la detuviste con ayuda de tu mano.
-Te vas a recuperar. De eso me encargo yo mi amor- le afirmaste
-No- te respondió vía Cosmo
-No digas tonterías, yo soy la mejor doctora de este lugar, confía en mi
-No gastes fuerzas- te volvió a decir -hay algo que tienes que saber y necesito decírtelo antes de morir
-¡No!- respondiste elevando tu voz -¡Tú no morirás! ¡No me vas a dejar!
-Deja de ser tan molesta- te dijo directo a tu mente -ahora escucha diosa mía
-Por favor no- respondiste en susurro
-Cuídate de Shion y Dhoko- te dijo y te sorprendiste, pero aun así lo dejaste continuar -ellos no son los mismos de antes, son enemigos
-Rada, silencio- le llamaste dulcemente -tienes que guardar fuerzas, por favor hazme caso por primera vez en tu vida
-Gracias- te volvió a decir -por aceptarme, por acogerme a pesar de ser un traidor
-Jamás lo fuiste- le respondiste y le sonreíste mientras las lágrimas aumentaban -solo eras un doble espía
-Gracias por todo, por recibirme con los brazos abiertos... Pero sobre todo, gracias por ser mi amiga
-Rada, no me dejes- le suplicaste mientras apretabas más su mano con la tuya sobre tu mejilla
De pronto, sentiste que la mano de él se perdió fuerza y amenazo con resbalar, la detuviste un momento más, sentiste como el pulso de Radamanthys se extinguió igual que su Cosmo, cerraste los ojos fuertemente y lloraste en silencio. Uno más que moría en tu presencia y sin poder hacer nada... Valiente doctora que eras, te hacías llamar la mejor pero no habías podido salvar a dos de tus mejores amigos.
.
.
A lado de ti estaba Hades, en silencio se acercó a la tumba de Oficuo y dejo un ramo de claveles blancos, dios unos pasos hacia atrás hasta colocarse de nuevo a tu lado.
-Hades- le llamaste -cuídate de Shion y Dhoko- le ordenaste
-Estaba delirando- te respondió -ellos son los dos que más te aman, jamás te harían daño alguno
-Es por eso- le dijiste -solo cuídate de ellos, sé que Rada no lo dijo solo porque si, algo sabia y lo poco que averiguo me lo dijo... "Cuídate de Shion y Dhoko"
-Lo que digas- te respondió y ambos salieron de ahí
Seguirías el consejo de Oficuo, sabias que tan deductivo podía ser, no dejarías pasar eso por alto. Durante tu trayecto hacia el Santuario lograste divisar a esas dos figuras imponentes de ese sitio. Afilaste la mirada, esto comenzaba ahora, solo necesitabas de una sola prueba para saber a qué se refería Radamanthys quien ahora te cuidaba desde los Elíseos.
