~Capitulo 27~

Finalmente se venía acercando una de las metas de las dos que era salir a pasear un fin de semana y alejarse de la vida tan agitada que llevaban. Asami había comprado un carro todo terreno y estaban dispuestas a estrenarlo yéndose a un hermoso rió que había lejos del bullicio de la ciudad, le hacía ilusión hacer ese tipo de viajes ya que raramente hizo ese tipo de cosas y nunca lo había hecho con una persona tan especial como lo era Korra.

—¿Estas muy emocionada? —le veía con una sonrisa picarona.

—Obvio Katara, será un viaje inolvidable —suspiró.

—¡Me encantan! Para ser sincera, soy fan de su relación, combinan tan bien.

—¿Lo dices en serio? —sus cejas estaban alzadas de la impresión.

—¡Sí! Además, son las parejas más sensacionales de la actualidad es imposible no shippearlas Asami, aprende a vivir con eso—defendió su razón de amar la relación.

Asami empezó a reír con locura, no sabía eso de su amiga y que se lo confesara era tan lindo y raro a la vez, pero le alegraba mucho saber que era aceptada esa relación con su novia, no es como si realmente le importara lo que dijeran, pero tener esa aprobación era un extra.

—Eres un caso Katara, pero bueno, mejor pásame esas cosas que tienes a la par que tengo que echarlas en la maleta.

—¿Cuándo se irán? —preguntó cambiando de tema.

—Pues pensábamos en irnos el viernes por la noche para adelantar algo de camino, pero todo dependerá de que tan cansada venga Korra —explicaba—, como estudia en las noches y a veces viene que no quiere ni cenar para dormir un poco más.

—Pobre —dijo con un puchero—, realmente no sé cómo es que aguanta tanta presión.

—Créeme, ni yo tampoco lo sé. Trabajar con papá es agotador y no solo trabaja con él, sino que con mucha gente más.

—¿Ves? Es por eso que no tienes que hacer muchos dramas, la pobre un día te mandará a freír espárragos si sigues con eso.

—Oye, ya no hago dramas —la vio seria—, últimamente todo ha estado de maravilla ¿sabes? vivir con ella es muy raro, pero lindo a la vez.

—¿Así? ¿Eres como la ama de casa?

—No tan así, pero a veces me agrada la idea de esperar a Korra a que venga del trabajo y servirle su comida, hablar de lo que hicimos en nuestro día, es tan normal y agradable.

—¿Ahora ves porque las shippeo tanto? Cuando nos contaron que vivirían juntas, te lo juro que me emocioné mucho porque es un paso más en la relación.

—Tonta —se sonrojó grandemente y una enorme sonrisa se dibujó en su rostro—, pero gracias, me alegro que te guste la idea porque eres una amiga increíble y también de Korra.

—Siempre estaré feliz si las dos están juntas y si en algún momento llegan a pelear yo seré la mediadora para que arreglen sus cosas ¿Okay?

—Okay —sonrió grandemente.

—¡Ah choo!

—Salud —dijo el señor San a la morena.

—Gracias —prosiguió a escribir los informes que hacían semanales para la oficina.

—¿Te estas resfriando? —preguntó el ojiverde en un susurro—. Así no creo que puedas ir a acampar.

—Cállate —dijo entre dientes—, no es un resfriado, únicamente fue un estornudo.

—Eso quiere decir que están hablando de ti. —abrió su boca y sus ojos eran como platos.

Su expresión de asombro falso era demasiado graciosa que no pudo evitar reír.

—Tío San, por favor calla a tu hijo por favor.

—Deja que se haga el payaso Korrita —reía de las actitudes tan infantiles de los dos.

—Algo de humor siempre es bueno ¿no crees?

—Eso sí, mas con este estresante trabajo —se quejaba grandemente—, opino que Suki tiene que hacer todo este trabajo ¿no crees Bolín?

—Korra tiene razón, ella tiene que estar haciendo esto.

—¿Suki no te defenderás? —reía la morena mientras dirigía su mirada a la pelicorto—, ¡hey Suki! la idea es que te defiendas ¿Qué sucede?

—Algo está pasando allá abajo —dijo mientras veía por la ventana.

—¿Qué pasó?

Los tres se levantaron para ver que sucedía y en ese instante entró el asistente del señor San quien era nuevo en su puesto.

—Ingeniero, lamento interrumpirlo, pero en este momento agarraron a dos jóvenes allá abajo, lo tienen los policías.

—Vamos —dijo el ingeniero y todos fueron a ver que sucedía—, ¿Qué es lo que está pasando?

—Al parecer parece que esta pareja tenía la intención de colgar una pancarta afuera de la oficina, pero no sé de qué se trata todo.

«¿Una pancarta?» —pensó la ojiazul.

—Llama a la policía y al abogado por favor.

—Ya vienen en camino señor San, iré por el abogado.

En el momento que llegaron dónde se encontraba la pareja que habían detenido los guardias de seguridad de la oficina, todos los presentes estaban petrificados por lo que querían hacer.

—Ahí está ella —gritó la joven que estaba siendo tomada por la policía.

—No sucumbiremos ante la propagación de esta plaga —gritaba otro.

—Métanlos a la patrulla —dijo uno de los policías.

Los presentes no entendían porque estas personas estaban actuando de esa manera. Uno de los policías extendió una de las pancartas que llevaban los jóvenes la cual pretendían colgar a las afueras de la oficina y todas eran dirigidos a la morena.

—Pero ¿Qué mierda? —sintió un poco de miedo al leer lo que decían estas.

"NO MÁS PROPAGACIÓN DEL PECADO. NO A LAS RELACIONES ANTINATURALES". Seguido de una gran foto de la morena y su novia dándose un ligero beso y un enorme símbolo de prohibido sobre esta.

La cara de sorpresa y enojo de Korra no se hicieron esperar, su ceño fruncido y el movimiento de su mandíbula, definitivamente enojar a la morena era una tarea difícil y esto había llegado al límite de su tolerancia, en ese instante todos se sentían indignados de lo que estaban viendo.

—Lamento que esto haya pasado señores, a veces la gente se toma todo muy en serio y no dejan vivir a otros en paz —dijo el líder de los agentes.

—Yo me encargo de esto —se acercó el abogado al policía y pidió de favor que todos salieran de la escena.

Bolín y Suki tomaron a Korra por los hombros demostrando su apoyo.

—Tranquila Korra, no hagas ni digas nada, todos estamos de testigos aquí y los abogados se encargarán de todo esto, regresemos a la oficina.

—Si Korra, creo que hay que hacerle caso a Bolín, es lo mejor, ignora a esos tipos, solo quieren llamar tu atención y hacerte enojar.

Sin mediar palabra hizo caso de lo que le decían sus amigos, no podía dejar que un acto como ese, hiciera que ella perdiera sus casillas.

Los abogados que habían llegado a la escena tomaron fotografías y vídeos de lo que estaba pasando para tener recopilar la evidencia necesaria y llevar ante la ley dicho acto, el cual era bastante molesto, además de que hablaron con unos paparazzi que se encontraban afuera de la oficina como ya era de costumbre, preguntándoles si tenían alguna otra evidencia que pudiera ayudarlos con este caso, estos fueron amables y se dispusieron a colaborar.

Su corazón latía demasiado fuerte, su estómago estaba hecho un desastre y su cabeza empezaba a doler demasiado. En el pasado había dicho víctima de comentarios y discursos homofóbicos, pero ninguno como este acto.

—Iré a mi oficina, por favor quiero estar sola —dijo en tono serio.

Se levantó de su lugar llevándose consigo el trabajo que le tocaba hacer. Los que se quedaron en la sala de juntas estaban en shock con lo que acababan de ver, hasta el señor San se había sorprendido por tanta falta de tolerancia en la sociedad que vivían.

A pesar de que en Ciudad República era totalmente legal que las parejas del mismo sexo tuvieran los mismos derechos que otras parejas, había ciertas minorías que siempre andaban luchando para que esas leyes fueran anuladas, tomando como bases ciertas doctrinas religiosas para respaldar su odio en contra de la comunidad.

—Que lamentable que Korrita sea víctima de este tipo de actos —se sentía realmente mal por su sobrina adoptiva.

—Pobre, debe de estar furiosa porque no sé ustedes, pero yo lo estoy —dijo Suki.

—Créeme que yo también lo estoy —su mirada era afilada—. Tenemos que apoyar a Korra, esto no se puede quedar así.

—Tendrá nuestro apoyo hijo, de eso no tengas dudas, ya di las órdenes para que procedan para que no quede en el aire ese acto tan desagradable.

Pasado ya un rato el celular de la morena empezó a sonar y Suki fue a ver de quién se trataba y vio de quién se trataba.

—Es Asami ¿Qué hago? —dijo mientras sostenía el móvil.

—Dile que Korra se encuentra ocupada, no podemos hablar de esto sin su consentimiento.

La chica asintió y contestó la llamada.

—Hola Asami, buenas tardes.

—Hola Suki ¿Se encuentra Korra por ahí?

—Me temo que en este momento está ocupada y dejó su celular aquí ¿Necesitabas algo?

—¿Ella se encuentra en la oficina? Habíamos quedado en que iba a pasar a traerla para ir a comer, pero no sé dónde es que se encuentra.

—Ella se encuentra aquí en la oficina central, puedes venir a buscarla si gustas.

—Okay, muchas gracias, llego en un momento entonces, que tengas linda tarde.

—Adiós, que tengas linda tarde también.

Sintió pena al hablar con Asami, ya que ella era ajena a todo lo que había pasado en la mañana, pero era algo en lo que no podía meterse.

—¿Crees que Korra le diga lo que sucedió a Asami? —preguntó la pelicorto.

—Ni idea, pero espero que ella pueda subirle el ánimo a Korra, ella debe de estar acostumbrada a todo tipo de situaciones extremas como estas.

—Ojalá, no quiero ver a Korra deprimida por algo tan tonto.

Pasaron veinte minutos de la llamada y Asami ya estaba entrando a la recepción para pasar a traer a su novia.

—Buenas tardes —saludó la secretaria.

—Hola buenas tardes, me harías el favor de llamar Korra por favor y decirle que ya estoy aquí.

—Con mucho gusto señorita Sato, puede tomar asiento mientras viene ¿Desea que se le traiga algo de tomar?

—Muchas gracias, pero así estoy bien muy amable.

En cuestión de unos minutos Korra salió por la puerta y fue a saludar a su novia con un beso en la mejilla.

—¿Estás bien? —preguntó Asami cuando vio a su chica.

—Sí, vamos a comer.

La pelinegra sabía perfectamente que estaba mintiendo, pero se reservaría a esperar a que Korra le contará que era lo que le sucedía. Subieron al deportivo y en todo el camino, la ojiazul no dijo ni una palabra, ni siquiera escuchó lo que Asami decía acerca de las maletas que ya las tenía casi listas.

—Korra ¿te sientes bien? —empezaba a preocuparse.

—No es nada, solo estoy algo distraída —mintió.

Observó el retrovisor que estaba de su lado.

«Solo estas imaginando cosas Korra»

No tenía las energías para hablar de lo sucedido, quizá en la noche hablaría con su chica de eso.

Llegaron al restaurante donde iban a comer y al aparcar el automóvil apagó el motor y tomó la mano de su chica.

—No importa lo que sea, puedes contar conmigo siempre. Tenlo en cuenta por favor.

Sus miradas chocaron y en ese momento la morena sintió alivio, ella sabía que había consecuencias al estar junto con alguien tan famosa como Asami, pero soportar tanto era más tedioso que solo imaginarlo.

—Gracias Asami, por el momento no estoy de humor para hablar de ello, pero hablaremos en otro momento, te lo prometo.

—Me parece bien, no tienes que fingir conmigo ¿sí?

La morena asintió y salieron del automóvil, no era un restaurante de lujo ni nada por el estilo, pero era el lugar donde vendían una de las mejores hamburguesas del centro de la cuidad así que iban con toda el hambre del mundo.

—Me encanta el olor de este lugar —comentaba la chica de tez nívea.

—A mí también, es imposible que no te de hambre si entras en este lugar.

—Concuerdo contigo —se dirigieron a una de las mesas del fondo para tener un poco más de privacidad.

Llego una de las meseras a tomar la orden y pidieron gustosamente lo de siempre, iban muy seguido a ese lugar y los dueños del lugar eran muy amables con las dos.

—¿Y qué hiciste en tu mañana? —tomó un sorbo del refresco de la casa.

—Bueno cuando te fuiste, me quede un rato dormida y luego me llamó Katara porque quería hablar de unas cosas para una fiesta que tendrá su familia e hicimos el desayuno, platicamos y termine de arreglar las maletas —comentaba con una sonrisa.

—¿Así? Vaya que adelantaste bastante y que bueno que llegó, tengo días de no hablar con ella, porque he estado demasiado ocupada —sintió algo extraño, pero hizo caso omiso.

—Me comentó eso y pregunto que, si estabas bien y le dije que sí, que solo estabas con demasiadas cosas que hacer que casi ni usas tu celular.

—Gracias, la verdad es que a este ritmo terminare tirada por tanta presión que tengo.

—No seas exagerada, tu estas acostumbrada a andar con presión —se burlaba.

—Sí, pero te lo juro, estoy al límite. Es por eso que espero con ansias el fin de semana —tomó la mano de su novia—, ya quiero salir de todo este bullicio y quiero escuchar otro tipo de bullicio —le guiñó el ojo a su amada y este cumplió con su objetivo.

La ojiverde se sonrojó tan bellamente y una sonrisa se dibujó en sus labios, le alegraba que Korra ya no estuviera tan distraída.

—Asami, no seas mal pensada, hablaba de la naturaleza y ese hermoso rio.

—Yo no pensé nada —mintió.

—Te conozco, no puedes mentirme —sonrió—. No te lo había dicho, pero te ves muy hermosa hoy, tienes un brillo bastante diferente.

—Quizá sea porque amanecí mucho más enamorada de ti que ayer.

—¿Así? —le vio de una manera dulce.

—Sí —asentía lentamente.

—Qué casualidad, porque yo también amanecí demasiado enamorada de ti Asami —le tomó ambas manos—, te amo demasiado amor y gracias por animarme todos los días, en serio.

—Para eso estamos las parejas ¿no? Para apoyarnos mutuamente, además tú también me has ayudado mucho amor.

—Definitivamente estamos hechas la una para la otra —se levantó y plantó un beso en los labios de su chica—. Regreso en un rato, iré al lavabo.

Se quedó sentada esperando a su chica cuando sintió una mirada sobre su nuca y ligeramente volteó a ver para atrás.

«Solo es mi imaginación»

Pero eso no la dejaba tranquila, realmente sentía algo bastante extraño en el ambiente, sentía que realmente miradas en ella se posaban, observándola.

—Ya vine —tomó asiento—. ¿sucede algo?

—No para nada —no quería cargar a Korra con suposiciones—, ahí viene la comida —avisó.

—Que rico, muero del hambre.

Empezaron a comer sus hamburguesas y se notaba que disfrutaban cada bocado y las papas fritas eran igual de deliciosas, pero algo inquietaba a la ojiverde, ese sentimiento de que estaba siendo vigilada era cada vez más fuerte y empezaba a notarse su inquietud.

—¿Estas bien? —paró de comer—, te ves algo incomoda.

—No para nada, todo está bien.

—Okay entonces comamos —en ese momento a su mente vino el acto vandálico que sucedió en la mañana y su corazón se empezó a agitar—. Asami tengo que hablar contigo de algo.

—¿Qué sucede? —al ver el semblante preocupado de su chica, sabía que no se trataba de una broma.

—Es algo que sucedió por la mañana.

La morena esperó a que terminaran de comer y así empezó a relatar de lo sucedido en la mañana, la cara de indignación de la ojiverde no se hizo esperar, ese tipo de ataques en contra de su amada eran imperdonables, ahora se daba en cuenta del porque Korra estaba tan distraída cuando fue por ella.

—Y ya que la policía los tiene ¿harán algo en contra de ellos?

—Los abogados se encargarán de todo eso, así que supongo que cuando llegue me comentarán algo de ese caso.

—Me comentaras cualquier cosa que hagan ¿verdad? —quería estar segura que Korra contara con ella.

—Sí amor, no lo dije antes porque en serio no quería hablar de eso, pero pensándolo bien es algo que nos incumbe saber a las dos.

—Muchas gracias entonces —agradeció la sinceridad de su chica.

Korra prosiguió a pagar la cuenta y tomando a su chica de la mano salieron al aparcamiento, en el camino a este vio un auto que ya había visto anteriormente y supo que algo no estaba bien y en ese momento sintió como alguien se acercaba a su chica y rápidamente cambio de lugar con su chica, empujándola hacia el espacio de su carro y el de a la par. Este era un hombre mucho más grande que ella y llevaba una navaja en su mano, pero eso no la asustó en lo absoluto y luego pudo ver a otras dos que se dirigían atrás del tipo los cuales también cargaban una navaja y al parecer no era solo un juego.

«Protégela Korra, protege a Asami»

En ese momento el tipo dirigió su navaja al estómago de la morena, pero esta ágilmente le detuvo la mano haciendo que este tirara el arma blanca y acercándose al tipo con su codo golpeó su mandíbula y este cayó desplomado al suelo, los otros dos tenían la intención de atacar juntos y al ver sus intenciones quitó rápidamente su chaqueta y enrollándola en el aire pudo utilizarla como un látigo para golpear los ojos de uno de los tipos y dejarlo sin visión por un momento, rápidamente le dio una patada en el estómago para alejarlo de ella y su novia mientras que lidiaba con el otro tipo, este cayó al suelo con quejidos de dolor.

—¡Entra al carro Asami! —gritó desesperada—, no dejare que nada te pase.

Puso postura de pelea y con una serie de manotazos dados en puntos estratégicos a las manos del otro tipo pudo deshacerse de la navaja que empuñaba en sus manos.

«El otro no tarda en levantarse» —pensó mientras se encargaba del sujeto.

—Maldita pecadora ¿Quién te crees?

—La indicada para estas cosas —pateó el costado del joven y este pegó un grito. Lo sacó fuera del rango de donde se encontraba Asami y ahí estaba más tranquila, el primer tipo estaba noqueado así que no le importaba dejarlo ahí.

Su corazón latía rápido, esto sin duda se había salido de control, rápidamente llamo a la policía y pidió una ambulancia, veía como la morena se hacía cargo de esos chicos y resonaba en su mente la desesperación con la que Korra le grito para que entrara al auto.

«¿Está bien que me quede aquí mientras ella esta con esos tipos armados?»

Pero mejor hizo lo que Korra le dijo que hiciera, sabía que ella no era alguien fácil de vencer.

«confiare en ti Korra»

Con su mano empuñada con todas sus fuerzas golpeó la sien del sujeto que tenía al frente dejándolo noqueado y luego sintió como el que había aventado lejos con su patada plantó un golpe en su mejilla.

—No saldrás de aquí viva maldita pecadora.

—Lo mismo digo —tocó su mejilla—, esto te costara mucho.

Su mirada era afilada y analizaba la postura que tenía el sujeto quien empuñaba aun la navaja.

«¿Este tipo es zurdo?»

Se acercó con la intención de clavarla en la morena, pero fue interceptado con un rodillazo en la mano haciéndolo soltar el arma, rápidamente Korra lo tomó de la nuca con sus dos manos y sintió como el hombre clavó con su otra mano el arma en su dorsal, pero es no impidió que esta lo soltara de donde lo tenía, con un rodillazo en la mandíbula lo noqueó y cayó al suelo.

La pesadilla había acabado, los tipos estaban tendidos en el suelo noqueados por ella, sonidos de sirenas se escuchaban cada vez más cerca, vio que la gente se amontonó en el lugar y en ese momento sintió como la sangre salía de su dorsal mayor y prosiguió a apretarse ahí mientras llegaba la ambulancia.

Volteo a ver al carro de su novia y esta se dirigía a ella con lágrimas y preocupación en su rostro.

—Asami, ¿estás bien? —estaba preocupada.

—Korra yo estoy bien, pero tu estas sangrando—revisó rápidamente a la morena y descubrió que también le habían herido en la pierna.

—Lo importante es que estas bien —le sonrió.

Sentía como lentamente su conciencia se iba desvaneciendo hasta que ya no supo que sucedía...

Así es, regresé desde el mas allá para traerles este nuevo capitulo. Estaré leyéndolos :3