Después de tanto, estoy a punto de darles un final a este gran fic que han hecho ustedes tan importante como lo es para mi. Quisiera darle el final que se merece, espero que sea bueno para ustedes; así que sin mas... les entrego el penúltimo capitulo de esta historia. Así que sin mas, les dejo leer esta continuación; gracias y espero que les guste.


~ 1 ~

Thanatos no entendía de donde era que aquella mujer estaba sacando tanta energía, tanta fuerza de voluntad, sentía que estaba a punto de desfallecer pero esas malditas almas de sus Guardianes se seguían interponiendo entre él y la vida de la diosa que tenía que terminar porque así lo había decidido desde hacía varios siglos atrás.

La oscuridad de la noche no dejaba ver muy bien lo que estaba pasando con su oponente, afilo lo más que pudo su vista para darse cuenta de que ella continuaba de pie, se percató de que en sus manos se encontraba un cetro que había formado una barrera, no logro destruir del todo aquella maldita armadura, miro al suelo y a lo lejos pudo divisar un pedazo del cetro de Nike.

-Te dije, que de entre todos… soy el más poderoso- hablo para romper el silencio, la barrera desapareció y el cetro que sostenía entre manos se hizo añicos, los ruidos de los pedazos que tocaron el suelo se ensordecieron al escucharse un fuerte trueno.

-Ya estoy cansado de esto

-Entonces debería de acabar con tu vida para que dejes de sufrir por eso- le respondió sagazmente el alma de Radamanthys

Sin previo aviso, la joven ahora con el espíritu del Decimotercero caballero se lanzó en contra de su oponente, Thanatos no se esperó que la velocidad de aquella mujer aumentara de un momento a otro, cuando se dio cuenta ya se encontraba frente a él, solo sintió el fuerte puño de su oponente en su rostro, este salió disparado por la potencia que llevaba el golpe de Radamanthys, invoco su técnica Gran Caution y de un momento a otro varios rayos de energía en un bello color morado se estrellaron en el cuerpo de Thanatos, de nuevo sintió una fuerte descarga de energía en el cuerpo de la joven que en ese momento estaba ocupando, estaba llegando al límite de su energía pero no se iba a dar por vencido; no, él no iba a hacer solo acto de presencia, él iba a provocarle el mayor daño posible al oponente de su diosa.

Thanatos se liberó del ataque de aquella joven, reunió su poder en el centro de su mano y comenzó a lanzar con la mayor fuerza que tenía en su cuerpo aquellos ataques en contra de su enemiga. La joven se dedicó a esquivar todos y cada uno de esos ataques y los que no podía esquivar con el resto de su Cosmo los alejada de manera magistral sin provocarle el mayor daño posible a su contenedor que ahora ocupaba. Sin duda alguna, el Consejero de Hades sabía que no se enfrentaba tanto a un Caballero sino a un ex Juez del Inframundo que sabía de antemano que conocía al menos sus ataques.

Pero eso poco le importaba a Radamanthys. Este joven solo se dedicó a causar el mayor daño posible a su oponente, la lluvia de golpes que le estaba proporcionando al dios de la muerte no paraba, parecía que la lluvia que continuaba cayendo a cantaros no le impedía ninguna clase de movimientos, no necesitaba poner una pausa a su incesante ataque. Thanatos estaba comenzando a sentir que la pelea se le estaba yendo de las manos, aquel oponente que ahora ocupaba el cuerpo de la joven lo estaba poniendo en aprietos, si eso seguía así; tal vez sería capaz de acabar con él y eso si no lo podía permitir. Los pensamientos que estaba teniendo en ese momento lo habían distraído y estuvo a punto de recibir un último golpe, uno que iba directo a su rostro y de pronto… paso…

La joven cayo al suelo de forma estrepitosa, respirando agitadamente. El cuerpo de ella estaba sumamente adolorido, en esa ocasión no había sido un ataque de su oponente, sino que su cuerpo ya no resistió más el poder del alma que se encontraba usurpándola pero sin que ella lo supiera. Lo único que ella sentía era el inmenso dolor y cansancio extremo. Thanatos la observaba con mucha sorpresa, ese idiota si le había dado guerra, si hubiera recibido ese último golpe lo más seguro es que sería el primero de unos pocos más para acabar con él. Lo único bueno de todo lo que había pasado hasta ese momento era que el cuerpo de ella ya no soportaría una posesión más. Pensó para sí mismo, que si continuaba con esas posesiones de cuerpo pronto ella misma… no, ellos mismos, esos Caballeros de los que tanto orgullo sentía tomarían la vida de su diosa.

-¿Qué paso Athena?- se atrevió a preguntarle -¿Acaso ya estas muerta?- pero ella ni siquiera le respondió, aún seguía luchando por respirar

Con mucho esfuerzo, pero mucho menos que Athena, se puso de pie y comenzó a caminar hacia donde se encontraba la joven. Se le quedo viendo de manera despectiva, le dio una patada que la hizo rodar dos veces, sonrió de manera cínica. Miro por todos lados y comenzó a buscar algo, pronto vio aquello que estaba buscando. Se acerco a paso decidido hacia la tercera parte de la espada de Nike que se encontraba tirada en el suelo.

-Sin cosmo- se dijo a sí mismo, pues no había campo de energía que estuviera cubriendo la espada o lo que quedaba de ella, se acercó de nuevo a donde se encontraba su oponente -hazme un favor Athena, ya muérete de una vez- elevo aquella pequeña daga. Tenía intención de acabar con la vida de la diosa de una vez por todas; y eso hubiera sido sencillo, de no haber sido por una barrera de rosas negras que se arremolino alrededor del cuerpo de la joven.

-No importa lo que intentes hacer- hablo una voz fría, mucho más fría que cualquiera de las posesiones que habían hablado a través del cuerpo -jamás le podrás arrebatar la vida a la diosa a la cual protegemos

-Te diré lo mismo que a tus compañeros- comento mientras miraba todo su brazo izquierdo, su Sapuri por fin se había destruido -ustedes mismos tomaran la vida de su diosa, pero haré una excepción y seré yo quien tome la vida de ella- intento responder de manera fría, aunque sonaba más cansada que amenazante -lo haré por esto- dijo apuntando su brazo -se atrevieron a destrozar mi Armadura Sagrada, y eso se paga…

Ya no pudo terminar de hablar, el cuerpo de la joven se había revestido con la Armadura Dorada de Piscis; pero no fue eso lo que le sorprendió en ese momento de crisis, ya estaba acostumbrado a lidiar con todos esos humanos; lo que en ese momento lo dejo con la boca abierta fue una inexplicable belleza que apareció en el rostro de ella. Si, sin duda alguna los golpes en el rostro estaban comenzado a inflamarse, se encontraba sangrante, derrotada… pero ese rostro, ella en ese momento tenía un rostro muy hermoso pero frió, esos ojos eran frialdad pura, esa mirada era sangrienta. ¿Quién demonios era el Caballero que se había apropiado del cuerpo de la joven? ¿Acaso había algún Caballero en las filas de esa mujer que era… asesino? No… sin duda alguna conocía a Athena, desde la era del mito ella repudiaba que tomaran la vida de las personas, odiaba y condenaba el hecho de que asesinaran en su nombre; entonces… ¿Por qué había en ese momento un aura de muerte alrededor de ella?

-¿Qué pasa Thanatos?- incluso la voz de esa mujer se había tornado amenazante más que en cualquier posesión que se había realizado en ese momento -acaso… ¿acaso es miedo lo que siento que emana tu persona?- pregunto mordazmente

-¿Quién eres?- pregunto el Consejero de Hades con temor pero también con intriga, esa alma le llamaba mucho la atención

-Un Caballero de Athena- le comento mientras comenzaba a caminar a paso decidido -un amigo, un hermano, un confidente….- sonrió al notar que con cada paso que daba Thanatos daba uno hacia atrás -aquel que resguarda la vida de la diosa, el guerrero mas fiel que tiene a su disposición

De pronto, una horda de rosas rojas se comenzó a arremolinar alrededor del cuerpo de la joven, la Armadura que la protegía comenzó a emanar un brillo intenso. Tomo una de esas rosas con su mano derecha y la coloco en su boca, Thanatos no bajo la guardia, ese Caballero era de temer; de pronto las rosas dejaron de girar y él con solo elevar su brazo dirigió su ataque hacia su oponente. Las rosas se comenzaron a clavar en el suelo como si fueran filosas agujas, algunas de ellas se clavaron en el cuerpo de él.

Por primera vez, uno de los Caballeros de esa mujer había colocado al Consejero del dios Hades de rodillas, el veneno lo paralizo de inmediato, hilos de sangre comenzaron a salir de las comisuras de su boca; una a una comenzó a despojarse de las rosas que se habían clavado en su cuerpo. La joven con el espíritu de Afrodita camino hasta donde se encontraba su oponente para propiciarle una fuerte patada en el rostro, este salió disparado hacia el suelo, las fuerzas de la joven no… del cuerpo de ella se habían renovado.

-¿Quién demonios eres?- pregunto mientras se ponía de pie con mucha dificultad

-¿Tanto así quieres saber?- le regreso la pregunta con una sonrisa… ¿sínica? ¿burlona? -yo soy el Decimo segundo Caballero…. Soy Afrodita de Piscis

-Eres un asesino- dedujo de inmediato -¿Quién iba a decir que en las filas de esa mujer había un asesino?

-Lo acepto- respondió

-¿Cómo?- susurro para si mismo; pues no esperaba que ese espíritu aceptara la verdad

-Yo fui el asesino del Santuario junto a un… amigo- comento con cierto deje de nostalgia que no fue escuchado por su oponente -no tengo porque ocultar la verdad, así que no me afecta que me llames Asesino

Después de eso, invoco un nuevo torbellino de rosas; estas salieron dirigidas hacia el cuerpo de aquel que se encontraba de rodillas, las Rosas Negras destrozaron gran parte de la Sapuri de Thanatos, este no entendía como era que ahora se encontraba tan desprotegido. De entre todas las almas a las que se había enfrentado en ese momento este era el alma sino más poderosa, la más peligrosa, las más sangrienta.

Detrás de tanta hermosura había una gran sed de sangre, de violencia. Reunió un poco de energía concentrada en la palma de su mano que mantenía oculta detrás de él. La joven camino a paso decidido con una rosa blanca sosteniéndola en sus labios, si aquellos dos tipos de rosas le había hecho doblar la rodilla, no quería saber que era capaz de hacer esa rosa blanca, la tomo entre su mano y la apunto hacia su persona. Y a pesar de todo, la velocidad del Consejero de Hades era mucho mayor que la de un Caballero Dorado, dejo que aquella concentración de energía diera de lleno en el cuerpo de la joven, la armadura estallo en mil pedazos y su cuerpo salió impactado hacia el interior del pasillo del Templo Patriarcal.

-Aun… aun puedo… pelear- susurro la joven para si misma. Con mucha dificultad logro apoyar su espalda en la pared, miro hacia donde se encontraba su oponente, este también se podía ver que se encontraba cansado. Sonrió para si misma, cerro los ojos y libero un suspiro.

Un rayo amarillo dejo sin poder ver a Thanatos, este ya sabia que significaba esa luz, solo faltaba confirmar de quien se trataba, la joven apareció caminado a paso decidido y de un momento a otro, el cuerpo de Thanatos ya se encontraba inmóvil gracias a un rosario.

-El Caballero que; contra toda la ley, se atrevió a posar sus ojos en la diosa que debía de proteger. Aquel que se hace llamar el Mas cercano a un dios….Virgo

-No me sorprende que me conozcas, nosotros sabemos de ustedes y seré yo el que acabe contigo- respondió serenamente

Sin mas, el alma de Shaka intensifico la fuerza del amarre del Rosario en el cuerpo de su oponente, a Thanatos poco le importo aquel simple impedimento, sin mayor esfuerzo rompió aquel Rosario Sagrado, las perlas comenzaron a caer por todo el suelo, sin más comenzó una batalla de golpes limpios, la velocidad de Shaka era menos, el cuerpo que en ese momento lo mantenía de nuevo con vida estaba en su límite. Amaba demasiado a esa mujer, que no se perdonaría jamás si por querer usar sus más poderosas técnicas terminaría con la vida de ella.

Los golpes que se daban entre ambos provocaban ondas que detenían la lluvia alrededor de ellos. De un momento a otro Shaka pudo ser capaz de quitarle el sentido de la vista, Thanatos cayo en una gran desesperación al percatarse de que había perdido la visión, sin mas exploto su Cosmo y tomo a la joven del cuello, la apretó tanto que el alma del Caballero dorado dudo que el cuerpo que ocupaba pudiera resistir esa presión, dejo explotar su Cosmo para poder alejar a su oponente.

De pronto, cuando Thanatos se estaba preparando para dar el ultimo golpe y acabar con su oponente sintió una anomalía, busco por todos lados, pero no sentía el Cosmo de su hermano, era imposible que Hypnos, su hermano, el Consejero de Hades haya sido derrotado por un dios que aun no despertaba del todo, de un "chiquillo" como en ocasiones hacían referencia a él. De un momento a otro, ya no sintió su Cosmo, ya no sintió su presencia. El cuerpo de la joven se dirigió para atacarlo por sorpresa pues el Cosmo de aquel oponente se encontraba algo turbio, pero no dudo ni un segundo para alejarlo de él con un poderoso ataque.

,

,

~ 2 ~

.

.

Sentiste que todo había acabado, ya no podías mas. No sabias que era lo que en realidad estaba pasando con tu cuerpo, pero algo te decía que eran esos insoportables jóvenes que tanto amabas. Cuantas veces no te repitieron hasta el cansancio que ellos estarían protegiéndote incluso después de la muerte y hasta ese momento lo estaban respaldando.

Abriste los ojos de par en par, una luz blanca te había cegado por unos segundos, pero poco a poco las manchas que estaban frente a ti iban tomando forma, muchas sonrisas y voces de aquellos con los que compartiste muchas memorias volvían a resonar en tus oídos.

-Athena- escuchaste una voz, volteaste y te encontraste con una gran sonrisa y unos brazos que se abrieron para ti. Corriste hacia él y te refugiaste entre sus brazos -mi pequeña niña… ¿Qué estás haciendo?

-Ya no puedo más- le respondiste entre lagrimas -Ya no quiero seguir luchando Dhoko, ya no mas

-Tienes que hacer esto- te susurro mientras besaba tu cabeza -un poco mas

-Ya no tengo más fuerzas

-Lo se- dijo pero sabias que no era para ti -ya no soportarías uno mas

-Papá…

-Yo ya no puedo pelear usando tu cuerpo, acabaría con tu vida- te dijo mientras te separaba de su regazo y te obligaba a verlo -pero te daré todo el Cosmo que me queda

De pronto sentiste como tu cuerpo abandonaba lo frió que se sentía, un calor comenzó a inundarte, algo cálido, lleno de cariño y amor.

-Tu puedes hacerlo- te hablo Shaka quien se encontraba frente a ti, tomo tus manos entres las suyas -si hay alguien que puede acabar con este, esa eres tu

-Pero ya no tengo más fuerzas- respondiste

-Las tendrás- te dijo y comenzaste a sentir aún más calor.

Poco a poco observaste que el resto de los caballeros se juntaron a tu alrededor y cada uno de ellos poso su mano encima de tus hombros otros mas encima de tu cabeza, poco a poco comenzaste a sentir como tus fuerzas volvían a ti. Cerraste los ojos, dejándote llevar por ese momento que estabas teniendo; de pronto la duda se apodero de ti, pero cuando abriste los ojos ya no estaba nadie, solo había una gran y densa oscuridad alrededor de ti y solo estabas tu en esa nada, sola, con tu cuerpo que se encontraba iluminando el lugar en el que estaba.

Ellos habían mencionado que tenías que acabar con ese oponente, pero resulta que ese oponente era la imagen de Shion…. ¿Cómo esperaban que ocurriera eso?

Comenzaste a respirar rápidamente, no podías tomar la vida de Shion, era la persona mas importante para ti, no podías simplemente acabar con la vida de aquel que te había estado protegiendo hasta ese día.

.

.

-¿Terminaste de rezar Athena?- escuchaste que te pregunto Thanatos, comenzaste a abrir los ojos

De nuevo regresaste a donde te encontrabas desde el principio, en el Santuario o lo que quedaba del Santuario de Athena, la lluvia aun continuaba, miraste alrededor de donde estabas, todo estaba completamente destruido, no quedaba nada de lo que recordabas. Miraste atrás de ti, la entrada al Salón se encontraba totalmente destruido, irreconocible, dirigiste tu mirada hacia tu oponente, te dolió ver el cuerpo de Shion completamente lastimado, se encontraba con los ojos cerrados, lo mas seguro era que su mirada se encontraba lastimada.

-Es hora de acabar con esto- le dijiste -sal del cuerpo de Shion y te dejare vivir, estarás dentro de una urna junto a tu hermano- demandaste

-Tal vez tengas nuevas fuerzas- te dijo -pero apenas y te queda algo de cosmo con el que me puedas enfrentar

-Ganare- respondiste

Comenzaste a correr a su encuentro, frenaste cuando viste que un rayo amarillo se dirigía hacia ti, pensaste que era un ataque de tu oponente y te cubriste con tus brazos, pero no fue así. Lo siguiente que sentiste fue una armadura protegiéndote, la miraste detenidamente y te diste cuenta de que Dhoko no te iba a dejar pelear sola.

-¿Eres Athena? ¿o eres otro de eso caballeros?

-¿Qué quieres decir?- le preguntaste de manera desafiante

-Eres tú- te dijo pero no entendías de que era lo que estaba hablando -se dieron cuenta de que te matarían ellos mismo

-No se de que estas hablando- volviste a repetir mientras te ponías en guardia -pero me encargare de acabar contigo y de liberar a Shion de tu control

Te abalanzaste en su contra, te diste cuenta de que ya no poseía la misma velocidad de antes, se encontraba demasiado lastimado. No recordabas haberle hecho demasiado daño, pero eso no importaba mucho. Ahora tus golpes daban de lleno en el cuerpo de él, pero sobre todo llenos de una fuerza que lo hacia retroceder uno que otro paso.

-¿Si sabes Athena, que para que puedas acabar conmigo… debes de tomar la vida de tu amado padre en tus manos?- esa sencilla pregunta te descoloco en ese momento

-¿Qué quieres decir?- pudo mas tu curiosidad que terminar la pelea

-Es un cuerpo, el cuerpo que estoy usando en esta época- te comenzó a explicar mientras tu escuchabas atentamente -y si yo salgo de aquí, este cuerpo muere. Si tu me sacas de aquí, este cuerpo muere…. Y si tú tomas la vida de este cuerpo; también morirá

-Es mentira… debe de ser una vil mentira- susurraste -¡debes de estar mintiendo!

-¿Quieres comprobarlo?- te reto

De nuevo comenzó una lluvia de golpes que se repartían entre ambos. De inmediato comenzaste a usar las Armas de la armadura de Libra, pero de cualquier manera no servía de mucho, cada una de ellas era destruido por las mismas manos de su oponente, no sabia como era posible eso; las Armaduras de los Caballeros no solo eran de oro; sabia muy bien que se encontraban hechos con mas materiales, por eso era imposible que Thanatos las pudiera romper con sus manos.

De pronto, por un descuido; una patada de él te alejo, no fue un gran y poderoso golpe sin embargo ya te encontrabas demasiado cansada y agotada, apenas y tenías algo de energía para continuar peleando. Observaste que el Consejero de la Muerte de Hades comenzó a elevar lo que le restaba de Cosmo a su organismo, esta explosión repentina de energía te impacto con sus ondas, apenas y podías mantenerte en pie pero esas ondas que se expandían del cuerpo de tu oponente te hacían dar uno que otro paso hacia atrás.

-Aun no- te animaste a ti misma -aun puedo pelear, aun no voy a perder- comenzaste a susurrar pero esas ondas de energía no te dejaban acercarte a él

Sin mas tiempo; Thanatos se abalanzo en tu contra y comenzó a golpearte con todas las fuerzas que le quedaban, muy pronto la armadura que te estaba protegiendo comenzó a desquebrajarse, las grietas comenzaron a aparecer en toda tu protección. Dentro de ti la culpa se comenzaba a formar, la armadura de uno de tus queridos padres estaba comenzando a destruirse, y todo por el aumento de energía de tu enemigo y tu no sabias de donde mas ibas a sacar energía.

Cada una de las armas de la Armadura de Libra había sido destruida y solo quedaba un par de estas, unas lanzas. No sabias porque, pero cuando tomaste una de ellas la sentiste muy pesada, mucho mas pesada que el resto de las demás armas. Thanatos comenzó a arrojar bolas de energía a tu cuerpo, poco a poco se iban estrellando en tu contra, todas las que podías las desviabas con la lanza de Libra, estas se dirigían hacia varias partes del lugar en el que se encontraban peleando.

-Hazlo- comenzaste a escuchar en tu mente

-¿Qué se supone que debo de hacer?- te preguntaste mentalmente

-Atraviesa esa lanza- volviste a escuchar -hazlo

-¿Papá?- preguntaste al reconocer por fin la voz que se encontraba en tu mente

-Acaba con esto- te ordeno -ponle fin a esto

-¿Eres tu papá?- quisiste confirmar -¿Papá eres tú?

-Por fin puedes ponerle fin a todo esto

De pronto dejaste de ver a tu oponente, una luz blanca te cegó por un momento al mismo tiempo la lluvia dejo de caer, se dejaron de escuchar los truenos y de ver los rayos. Y ahí esta él… frente a ti se encontraba aquel hombre que tanto te había protegido de todo y de todos.

-Mi pequeña- te llamo y extendió sus brazos hacia ti, no dudaste ni un solo segundo y corriste hacia él para darle un fuerte abrazo -¿Qué te pasa mi niña? ¿Por qué estas llorando?- pero no respondías, solo te dedicabas a esconder tu rostro en la túnica blanca del Patriarca -¿mi niña?

-¡Perdóname papá!- le suplicaste mientras te aferrabas fuertemente a su persona mientras él hacia lo de siempre, acariciaba tu cabeza -¡perdóname papá! ¡yo no quería levantar mi mano en tu contra!

-Shh, cálmate un poco- te comento y después de eso te comenzó a cantar algo en un idioma raro… como siempre en la lengua natal de su país de origen -¿mas tranquila?

-No puedo- respondiste aun sollozando -no puedo papá

-Tienes que acabar con la vida de Thanatos- te ordeno mientras te alejaba un poco de él -acaba ya con esto mi pequeña

-Si lo hago, tu mueres

-Ya morí- te dijo -en esa emboscada donde bajé la guardia, no acabaras conmigo sino con aquel que ocupa mi cuerpo

-¡No lo voy a hacer!- respondiste y te alejaste de él -¡No voy a hacerlo! ¡primero tomo mi propia vida en mis manos antes que tomar la tuya!

Te alejaste de él unos pasos, Shion se acercaba a ti, pero no querías que te tocara; no ibas a dejar que te convenciera de acabar con su vida, no importaba lo que él te dijera, no ibas a tomar la vida de él en tus manos. Estabas a punto de correr pero de un momento a otro te tomo del antebrazo y te jalo hacia él; te soltaste de su agarre y con ambas manos lo alejaste de ti.

Todo acabo en ese momento. La luz se apago de un momento a otro, la lluvia comenzó a caer de nuevo encima de ti haciendo eco gracias a la armadura que ahora se encontraba muy dañada, tu cabello se encontraba sobre tu rostro, tu respiración agitada, los truenos se continuaban escuchando y uno de los tantos rayos iluminaron el sitio donde estabas. Frente a ti se encontraba muy cerca el rostro de tu oponente, de sus labios brotaban hilos de sangre. Entre tus manos sostenías aquella lanza, dirigiste tu mirada hacia el mango, de esta escurría sangre la cual comenzaba a manchar tus manos y pronto comenzó a resbalar sobre tus brazos.

Thanatos se alejo de ti, pronto se detuvo al sentir que la lanza le impedía continuar su acción, sin querer hacerlo le arrancaste aquella lanza de su cuerpo, este dio unos pasos hacia atrás antes de caer de rodillas al suelo, tu realizaste la misma acción, dejaste caer en el suelo aquella lanza y miraste tus manos, completamente llenas de sangre, las órbitas de tus ojos se encontraban fuera de si, tu respiración continuo descontrolada, miraste de nuevo hacia tu oponente el cual al intentar hablar no pudo articular palabra alguna, pero una gran bocanada de sangre salió de sus labios.

-¡Athena!- escuchaste que te llamaron a lo lejos -¡Athena, hazlo ahora!

Lo siguiente que viste fue que alguien te arrojo una pequeña caja la cual sostuviste en tus manos, de nuevo la dejaste caer. No podías dejar de ver tus manos, la pequeña caja que te habían arrojado se había abierto al estrellarse en contra del suelo; un rayo salió disparado de este

.

.

~ 3 ~

.

.

-¡Athena, cuidado!- escucho que le llamo la voz de Hades pero no pudo hacer caso a esa advertencia.

De aquella caja que le había entregado el joven dios del Inframundo salió el alma de Hypnos que recién había encerrado. Inmediatamente aquella alma se dirigió al cuerpo inerte del que había sido el Patriarca del Santuario; de este cuerpo salió un alma mas y pronto comenzaron a tomar forma, dos figuras de igual aspecto se alzaron, uno de ojos y cabellos dorados y otro mas de cabellos y ojos plateados

-¡Athena!- llamaron ambas voces al unisonoro -Ha llegado la hora de que entregues tu vida en nuestras manos

-¡Déjenla en paz!- ordeno Hades quien se dirigía hacia donde se encontraba aquella joven

-No se meta señor- le ordenaron y una onda de energía alejo al joven para que se golpeara en contra de lo que quedaba de una columna -quédese un momento así, pronto será el único gobernante del mundo- inmediatamente alzaron con la ayuda de su Cosmo la lanza que estaba en el suelo y la arrojaron hacia donde se encontraba el chico, la lanza se enterró en el hombro de este

-¡Athena, reacciona!

La joven se encontraba ensimismada en sus propios pensamientos, los ojos de ella reflejaban terror. Las almas de los Consejeros de Hades se arrojaron en contra de la joven diosa y ella no se había enterado de nada de lo que estaba ocurriendo a su alrededor.

Todo paso de un momento a otro, el Cosmo de la joven diosa de la guerra desapareció por un instante, el ataque de los dioses gemelos se detuvo a una distancia proximal, Hypnos reanudo el ataque en contra de la chica pero sucedió algo que hasta al mismo dios del Inframundo dejo con la boca abierta y un terror recorriendo su espina dorsal, el Cosmo de Athena exploto tan violentamente que una onda de energía salió disparada hacia el cielo.

Esta explosión de Cosmo venia acompañado de un grito de dolor, de un dolor que estrujaba el corazón de todos los que estuvieran ahí. La energía comenzó a expandirse tan rápido como había aparecido, el Cosmo que emanaba de la joven reencarnación era tan puro, tan brillante… las almas de los dos dioses gemelos no pudieron soportar tanta energía que de inmediato fueron selladas en el cofre de nuevo. El poderos rayo de energía había acabado no solo con la lluvia sino también despejo todo el cielo, la explosión de esta continuo por un tiempo.

Esa energía no había sido un contraataque, no había sido por una acción de reflejo; esa energía que se había desbordado en ese momento era simple dolor que sentía, un dolor que no tenia nombre, un dolor que desgarraba el alma de las personas que estuvieran alrededor en ese momento.

.

.

-¿A dónde va mi señor?- pregunto Renné

-Grecia- respondió de inmediato Apolo -esa explosión de Cosmo no es algo normal; algo le ha pasado a mi hermana

-¿Athena?- pregunto con duda -¿acaso que cree que a "-_-" le haya pasado algo?- pero el dios del sol ya no respondió y continuo su camino en los pasillos mientras se dirigía a su auto para salir directamente hacia el aeropuerto

-Te quedas a cargo- le ordeno antes de subir a su lujoso automóvil y salir a toda prisa

.

.

-Y como vemos en esta gráfica...- se escuchaba en un salón de juntas muy lujoso -¿señor, le incomoda algo? ¿hay algo que no entienda?

-¿Señor?- le llamo una joven que se encontraba sentada al lado de él tomando notas de esa junta directiva, el joven señor se encontraba de pie mirando fijamente la ventana hacia un punto inexistente

-Nada- respondió el joven -continuemos con la junta- tomo de nuevo asiento y miro atentamente lo que mostraba el proyector -Athena… acaso…. ¿estas muerta? ¿tan débil resultaste ante Hades? ¿Acaso no recordabas que seria yo, el dios de los mares quien te quitaría la vida?- pensó para si mismo -bueno, eso no importa mucho hoy

-¿Qué es lo que no importa señor?- le pregunto aquella joven

-Nada

.

.

-¿Joven Axel?- le llamaron, pero estaba muy ocupado viendo por la ventana -¿Joven?

-¿Qué te paso hermana?

-¿Podemos continuar con la clase del día de hoy?- volvió a preguntar el maestro que le estaba dando clases privadas al joven dios de la guerra violenta

-Joshua- llamo y de un momento a otro el aludido se presento ante él doblando rodilla

-Ordene

-Averigua que paso con mi hermana, y que sea lo más rápido posible

-Si señor- después de eso desapareció