Kuzan y Fujitora habían estado discutiendo seriamente la mejor manera de demoler por completo el sistema de Warlord—y hacer que Doflamingo se metiera en tantos problemas como pudieran porque, a la mierda él—cuando uno de los socios de Doflamingo apareció.

Kuzan lo miró. Señor Pink era uno de los miembros más tolerables de la pandilla a pesar de vestirse como un bebé y tener una cantidad extraña de fanáticas que no parecían entender que no significaban nada, incluso si era un tipo que lo decía de la manera más insultante posible.

—Están aquí –dijo el hombre simplemente, el chupete no impidió en absoluto el habla.

Kuzan se preguntó distraídamente si Fujitora sabía cómo se vestía el tipo. Seguramente alguien tuvo que habérselo dicho.

—Genial, terminemos con esto. Si los tomamos por sorpresa, nadie tiene que salir lastimado.

Sintió un poco de lastima por Law y Nico Robin—Law por el hecho de que Doflamingo lo había usado cuando era niño y Robin por el hecho de que a pesar de sus mejores esfuerzos y la tripulación que quería protegerla, había caminado en una trampa. Lo menos que podía hacer era no dañarlos grave mente durante su captura.

También estaba el hecho de que Puño de Fuego Ace podía ser un gran problema para él personalmente y que el Haki del Conquistador del Sombrero de Paja Luffy necesita ser tratado con delicadeza—preferiblemente noqueándolo antes de que lo usara.

—No los estamos emboscando, bueno, no exactamente y no de inmediato –dijo el Señor Pink.

— ¿Por qué no? La idea de Aokiji tiene mérito táctico –dijo Fujitora.

—Vamos a emboscarlos en el intercambio de rehenes. No queremos que Caesar se lastime –explicó el Señor Pink. —Tenemos que hacer esto… delicadamente.

—Sí, el Vicealmirante Smoker transmitió la facilidad con que el científico fue secuestrado por la alianza pirata –dijo Fujitora. —Suena frágil.

—Y estúpido –agregó Kuzan porque, ¿Cómo perdió un Logia de gas, con varias formas de esconderse y atacar furtivamente las personas, cuando tenía la ventaja de jugar en casa? —Entonces, ¿Cómo hacemos esto?

—Recibir órdenes de piratas… un día triste para la Marina –murmuró Fujitora.

Esto llevó a algunas de las fanáticas a reflexionar sobre cuán 'genial' era el Señor Pink por hacer tal cosa. Kuzan no pudo decir si el tipo estaba irritado, avergonzado, o ambos, mientras gruñía para que se callaran y encontraran a alguien de su edad.

—Aokiji viene conmigo –dijo Pink. —Esperemos que verlo en el intercambio desconcentre a la tripulación lo suficiente para una captura fácil. Si no, Fujitora y sus hombres estarán listos para ellos.

—Terminemos con esto –suspiró Kuzan, poniéndose de pie. —Encantado de hablar contigo, Fujitora.

—Un placer, Aokiji.

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— ¡Oh, gracias a Dios que te encontramos! –dijo Bepo.

— ¿Qué? –preguntó Zoro. —Oh, sí, me preguntaba a dónde fueron los demás.

—Los demás… oh, no importa, ¡El punto es que te encontramos! –dijo Bepo, abrazándolo.

— ¿Encontramos? –preguntó Zoro.

—Sí, yo y… ¿Dónde está Sanji? –preguntó Bepo.

—Estúpido cocinero, justo como él perderse –dijo Zoro, poniendo sus manos en sus caderas. Bepo gimió, golpeándose la cara con una pata.

—Al Capitán no le va a gustar esto… –Bepo suspiró. —No, espera, ¡Él está allí! ¡Oh gracias a Dios!

Tomó l mano de Zoro, ignorando la objeción del espadachín acerca de sostenerse la manos porque no iba a perder al tipo de nuevo, y lo arrastró hacia Sanji y la mujer con al que estaba hablando.

—Sanji, ¿Quién es ella?

—Es Viola –dijo Sanji, sonriendo estúpidamente. Viola saludó, luciendo un poco confundida por la reacción de Sanji.

—Deja de coquetear, cocinero del amor, tenemos un trabajo que hacer –murmuró Sanji, cruzando los brazos.

—Oh, bueno, qué pena para ti, cerebro de musgo, he estado recibiendo información importante. Sí que cállate –dijo Sanji alegremente.

— ¡Por favor no peleen! –dijo Bepo.

—Viola es de la antigua familia gobernante aquí –dijo Sanji. —La que Doflamingo destrono.

—…Una princesa con la que trabajar. Vale, sí, esto es familiar –admitió Zoro. — ¿Qué quieres?

—Mi sobrina, Rebecca, está encarcelada en el Coliseo como gladiador, junto con mi padre –dijo Viola. —Si tu tripulación realmente va a causar caos en esta isla, necesitamos sacar a Rebecca por lo menos. Ellos solo la usaran como rehén.

—Probablemente el tipo de rehén del que Luffy podría estar molesto sobre dejar que la lastimen –agregó Sanji.

—Vale, vamos al Coliseo, patearé el trasero de todos, tomamos a la princesa y al rey y salimos, nos encontramos con la tripulación de escape, procedemos como siempre –dijo Zoro.

—Sabes que no va a ser así de simple… –Bepo suspiró cuando comenzaron a caminar hacia el coliseo.

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—Votaría que eliminemos a Baby 5 tan rápido como podamos –dijo Koala. —Sus poderes sonaban bastante diversificados y como si ella apoyara mucho a los demás…

—Él no está escuchando –señaló Law, golpeando a Luffy en la cabeza mientras el hombre de goma comía fideos.

— ¿Umph-uh? –preguntó Luffy, con la boca llena. Law puso los ojos en blanco.

—Golpearemos a Baby 5 primero –dijo Sabo.

—Mm-vale. ¿Quién quiere hacerlo? Yo quiero golpear a Doflamingo –dijo Luffy.

—Koala podría ser buena, ella golpea fuerte –dijo Nami, pasando un brazo alrededor de su compañera pelirroja.

— ¿Crees que nos hemos detenido lo suficiente? –preguntó Jean Bart.

—Claramente lo suficiente para Law –murmuró Sabo en voz baja. El cirujano estaba tenso, constantemente mirando al castillo.

—Jean Bart tiene razón, tendremos que ponernos en marcha pronto –dijo Luffy.

—Pero Bepo y los dos tortolitos todavía no han regresado –dijo Koala.

—Jean Bart y Koala pueden encontrarlos como parte del esquipo de escape, supongo –dijo Luffy. —Son Sanji, Zoro, y Bepo. ¡Todos son geniales y estarán totalmente bien!

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—Entonces… ¿Eres su sobrina? –preguntó Bepo cuando Rebecca y un extraño juguete de una pierna se presentaron al grupo por Violet. —El cabello de los humanos vienen en muchos colores…

—Viniste aquí con el cerebro de musgo, ¿Recuerdas? –preguntó Sanji.

— ¡Lo siento! –murmuró Bepo.

—Hoy hay un doble torneo –dijo Violet. —Mi padre iba a competir con Rebecca, pero Doflamingo lo llevó al castillo.

—Y yo todavía necesito competir –admitió Rebecca. —Estaré bien, tía Violet, he sobrevivido duro.

—No cuando la isla está a punto de ponerse de cabeza por un ataque de una tripulación que no conoces –dijo el Soldado de la Ira Estruendosa con firmeza. — ¡Podrías ser tomada como rehén!

—Mi preocupación exactamente –dijo Violet.

—La nuestra también, es el tipo de cosas por las que nuestro capitán podría caer –dijo Zoro. —Así que estamos aquí para asegurarnos de que no suceda.

—Estoy bastante seguro de que a un prisionero no se le permiten guardaespaldas –dijo el Soldado de la Ira Estruendosa.

—Uno de nosotros entrará al torneo como su compañero, obviamente –dijo Zoro. —…Err, niña, esa no es verdadera armadura, ¿Verdad?

—Hay un límite de pero de la armadura –dijo Rebecca. —Y lo hicieron todavía más bajo para mí, específicamente.

La sangre de Sanji hirvió. ¿Obligar a una joven chica a competir con esa ropa contra su voluntad? ¿Con las obvias esperanzas de que la exposición facilitaría matarla?

Zoro le dio un codazo.

—Tranquilo Cocinero, no te prendas todavía. Nos estamos escondiendo, ¿Recuerdas?

—Lo siento. Bueno, si tenemos que mantener el peso de tu ropa más o menos igual que ahora… veamos, ¿Cuánto de esta capa equivaldría a mi chaqueta? –preguntó Sanji, pasándole su abrigo.

—Es un poco pesado así que… ¿Tal vez seis pulgadas? ¿Ocho? –preguntó Bepo, sopesando la tela verde en sus patas.

—Eso no es tan malo –dijo Zoro, ayudando a Bepo a rasgar mientras Rebecca se ponía la chaqueta sobre su bikini. —Muy bien, entonces, ingresamos a Bepo como compañero de Rebecca para mantenerla con vida, y luego los tomamos cuando todo se vaya a la mierda. ¿Entendido?

—Me gusta Rebecca, ¿Pero por qué yo? –preguntó Bepo.

—Solo eres un Mink usando artes marciales, ese es un tipo de estándar –dijo Zoro. —Si bien es bastante conocido, el hijo de Mihawk es un tipo con tres espadas y las patadas en llamas del cocinero no están lejos de eso.

—Wow, un panda kung-fu es el más discreto… –el Soldado de la Ira Estruendosa gimió.

—En realidad soy un oso polar con mucho hollín –admitió Bepo. —Entonces, Rebecca, ¿Cuál es tu estilo de lucha?

Uso Haki de la Observación para evitar ataques y redirigir el impulso de mis oponentes para sacarlos del ring –dijo Rebecca.

—Oh, eso suena bien –dijo Bepo. — ¿Y los ataques? No quiero toparme con ellos.

—Um… no conozco ninguna técnica ofensiva –admitió Rebecca.

Zoro, Sanji y Bepo la miraron fijamente.

¿QUÉ? –exigieron.

— ¡No tengo ningún ataque! –explicó Rebecca.

— ¿Cómo? –preguntó Zoro. —No, peor, ¿Por qué?

—Zoro, respira –dijo Bepo.

—Cálmate, cabeza de musgo –agregó Sanji.

— ¡No! ¿Ella tiene una espada y no sabe cómo apuñalar o cortar? –dijo Zoro enojado. —Espera un… ¡Dame eso!

Arrebató la espada de Rebecca.

— ¿…La hoja está desafilada?

—Uh oh –murmuró Bepo cuando los ojos de Zoro comenzaron temblar.

Sanji se plató entre Rebecca y Zoro.

— ¡No te desquites con ella, cerebro de musgo, es un año menor que Chopper por amor de Dios! Además, quieren que muerda, por lo que podrían haberle dado una espada sin filo.

— ¡No quiero herir a nadie! –explicó Rebecca.

—Oh hombre, es como cuando conocimos a Vivi de nuevo… –murmuró Zoro. — ¡Cocinero, explica!

—Está muy bien no querer lastimar a las personas, pero a veces necesitas saber al menos cómo lastimarlas, no matarlas, sino simplemente lastimarlas para que no te lastimes –dijo Sanji. —No todas las peleas están en un ring donde puedes confiar en una alarma para ganar. ¿Qué pasaría si cabeza de musgo y yo fuéramos personas que quieran lastimarte en este momento—como si alguna vez pudiera lastimar a una dama, que absurdo, pero imagina—serías capaz de defenderte?

—Bueno, no sé qué haces… pero si él es hijo de un Warlord conocido por su habilidad con la espada, dudaría que pudiera hacer mucho contra Zoro –dijo Rebecca, con los hombros caídos. —Mi entrenamiento ha sido para sobrevivir en el ring, nada más.

—La cosa es que, contra viento y marea, sería mejor ir por herir-y-huir –dijo Zoro. —Tu Haki probablemente también podría ayudar.

—Y dado que esperamos causar un caos serio… bueno, vamos a eliminar esa parte al menos –dijo Sanji. —Cerebro de hierba, Bepo, enséñenle… lo que puedan. Violet y yo buscaremos una espada que funcione.

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—Muy bien, ¡Operación Detengan Sugar y Salven a la Princesa empieza! –decidió Ace.

— ¡Los números adicionales serán de súper ayuda! –Franky estuvo de acuerdo. —Pero, hey, Leo, ¿Podrías envíale un mensaje a nuestros capitanes sobre esto?

Robin asintió.

—Mansherry podría ser una gran ventaja para el lado de Donquixote si la usan antes de que podamos liberarla. Tendremos que mantener nuestro lado listo.

—Además, su idea de veneno es mucha más segura que nuestro plan de noquearla físicamente, si realmente tenemos que ser tan cuidadosos al tocarla –dijo Penguin.

—En serio, pensé que íbamos a tener a Usopp tirándole un ladrillo en la cara –dijo Shachi.

—…Alguien debería habérmelo dicho. Hubiera traído ladrillos –dijo Usopp, levantando la vista mientras interrumpía sus historias para los tontatta.

— ¡Me gusta como respaldo! ¡Consíganle a Usoland ladrillos! –Leo le dijo a algunos de sus seguidores.

—Estoy con Leo, buen respaldo –dijo Ace. —Seré el segundo respaldo de seguridad.

— ¿Quemarla hasta la inconciencia? –preguntó Penguin.

—Inhalación de humo, idiota –dijo Shachi.

—Sí, eso tiene más sentido –admitió Penguin.

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—No puedo creer que piensen que están siendo discretos –meditó Doflamingo cuando Monet entregó un informe de los movimientos de los Corazones de Paja[1], tamborileando con los dedos en su silla.

—No puedo creer que me hayas puedo en una silla y la estés moviendo alrededor en lugar de solo a mí cuando tengo unas ocho pulgadas de altura. Y, sin embargo, aquí estamos –murmuró Rocinante.

— ¿Alguna vez te callas? Ugh, debes haber sido tan molesto como un hermano, hablando todo el tiempo –dijo Doflamingo.

Rocinante se rió ante la ironía.

—O tal vez solo loco –murmuró Doflamingo. —Perdona sus malos modales, Monet, ¿Qué estabas diciendo?

—Realmente no noté nada sobre Law que fuera diferente de cómo lo describiste en Marineford –dijo. —Parecía tenso, pero el Sombrero de Paja parecía estar frenándolo.

―Ugh, el novio, ¿Cómo lo olvidé? –Doflamingo gruñó, Rocinante casi se cayó de la silla cuando Doflamingo le dio unas palmaditas en la cabeza en un ángulo incómodo. ―Bueno, no importa. Haré que Sugar también lo haga olvidar al Sombrero de Paja. Quizás entonces él sea la mano derecha que siempre quise, fufufufu…

A Rocinante no le gustó la expresión de la cara de su hermano.

―Quien sabe –dijo Doflamingo, abriendo ampliamente los brazos. ― ¡Quizás esté buscando a alguien nuevo sin su novio! Y creció tan bien…

― ¡Estás enfermo! –le dijo Rocinante. ― ¡Ese es tu sobrino! ¡Lo conociste cuando tenía diez!

― ¡Cómo dices esas cosas sobre el joven maestro! –gritó Monet.

―Está bien, Monet. Puedo lidiar con el traidor yo mismo –dijo Doflamingo. ―Ahora vete. Estoy seguro de que alguien necesita detener a Aokiji un poco…

―Seguramente puedes decirlo frente a tu querido compañero –murmuró Rocinante cundo Monet se fue rápidamente. ― ¿Qué pasa? ¿No quieres debatir tu atracción enferma por tu sobrino?

― ¿Sobrino? –Doflamingo se echó a reír, antes de que cuerdas tiraran a Rocinante al aire, tirando de sus extremidades de madera. ―Somos Dragones Celestiales, la sangre de los dioses, Rocinante. Un dios no acepta a un mortal como hijo.

Law es mi hijo –Rocinante grito. Chilló cuando Doflamingo comenzó a contorsionarlo de varis maneras. ― ¡Y no eres un dios, eres un monstruo!

―Un demonio, en realidad. Un dios caído –dijo Doflamingo. ―Pero volveré a levantarme y dominaré este mundo―

― ¿Tienes alguna idea de cuantas personas piensan eso de sí mismas? '¡Voy a hacer esto y dominaré el mundo!'. Como tu hermano pequeño, déjame decirte que no eres único, Doffy –dijo Rocinante.

―Lo soy. Porque realmente voy a hacer –dijo Doflamingo.

―Vas a perder –siseó Rocinante. ―Al igual que todos los demás. Y eso es lo que odias, ¿No? Ser como todos los demás¡Oof!

Lanzado contra una pared. Eso era nuevo.

―Soy mejor –la fuera del Haki molesto sacudió la habitación. ―Mejor que cualquier otra persona que lo haya intentado. Y no lo olvides.

Y de repente Doflamingo volvió a sonreír, y eso fue más aterrado que cualquier hazaña de poder que pudiera lograr.

― ¿Sabes lo que voy a hacer, Rocinante? Voy a tomar a tu amigo y a tu 'hijo' y hacer que peleen. Voy a hacerte mirar mientras Aokiji me entrega a Law. A continuación, los encadenare piedra marina. Aokiji estará cansado después de Law después de todo. Entonces voy a hacer que Sugar te regrese a la normalidad… así que por un momento, todos se darán cuenta de lo que realmente sucedió… antes de que vuele el cerebro del hombre de hielo en frente de ti y Law.

Rocinante gruñó.

—Eres un idiota si crees que puedes.

— ¿Entonces apuestas a que Law derrotara a Aokiji? –dijo Doflamingo. —Interesante apuesta.

—Kuzan no es tan fácil de someter. Y mientras intentas hacerlo, también tendrás que preocuparte por Sombrero de Paja Luffy, Puño de fuego Ace, Caballero del Mar Jinbei y muchas otras personas que podrían unirse a Kuzan para derribarte una vez que comiences a atacarlo –dijo Rocinante. —Sin mencionar el hecho de que creo que el Almirante que hiciste venir lo ayudaría a él por encima de ti. Y suponiendo que de laguna manera los matarás a todos… le responderás al Emperador Shanks, ¿No? No lo entiendes, Doffy. La ventana para que salgas de la cima se está encogiendo con cada segundo.

—Esa confidencia será tu muerte, hermanito –dijo Doflamingo. —Y no seré yo quien te salve de eso.

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—Así que, ¿Cómo de trampa se siente esto? –preguntó Luffy a Sabo y Law mientras se dirigían al castillo.

—Demasiado –dijo Law. —Vamos a matarlos por eso.

—Me enfocaría más en sobrevivir antes de pensar en qué hacer con ellos –dijo Sabo a la vez que Luffy agarraba la mano de Law para que se relajara y Nami y Chopper llevaban a su rehén.

—Jean Bart y Koala deberían tener nuestra salida cubierta. Por lo menos podrían decirles a Jinbei y Brook que preparen los barcos para huir si realmente se pone mal –dijo Nami.

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—Eres un buen luchador –Rebecca jadeó mientras ella y Bepo lograban pasar otra ronda.

— ¡Gracias! –dijo Bepo. — ¡Tuve a un lunático dándonos una golpiza a mí, mi capitán y mis amigos por un año!

—…Vale, entonces –dijo Rebecca. —Veo dónde Zoro aprendió a enseñar.

—Oh. Oh, um, no. Zoro dice que después del entrenamiento de su papá, Rayleigh no fue tan malo –dijo Bepo.

—El papá de Zoro suena aterrador.

—Es un Warlord –dijo Bepo.

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— ¿Cuánto tiempo crees que puedan mantenerse así? –Viola le preguntó Zoro.

—Las posturas de Rebecca se están volviendo un poco descuidadas, ella necesita más tiempo para descansar –dijo Zoro. —Pero creo que estarán bien para los dos encuentros más que tienen en el torneo.

—Crucen los dedos –murmuró Sanji.

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— ¡Tiempo de empezar! –declaró Ace cuando llegaron a ala fabrica.

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— ¿Qué haces aquí? –preguntó Luffy, señalando hacia Kuzan.

—Estás hablando conmigo, no con él –dijo Doflamingo secamente.

—Sí, en un minuto, Mingo. Tú aquí, razón –le exigió Luffy al ex Almirante.

—Me estoy asegurando de que este intercambio se realice sin problemas –dijo Kuzan.

—Seguro que eso no suena ominoso –comentó Law.

—Mantuve mi parte del trato. Ahora dame a Caesar –dijo Doflamingo.

—…Estas demasiado tranquilo –dijo Sabo. —Deberías estar furioso. Deberías entrar en pánico porque un Almirante viene a patearte el trasero. Pero estás… bien.

—Tal vez creo que Kaido me ayudará –dijo Doflamingo. —O… tal vez tenga razón.

— ¿Acerca de? –preguntó Nami, cargando la punta de su bastón y balanceándola cerca de la garganta de Caesar.

—Esta es una trampa ominosa, por supuesto –dijo Doflamingo. — ¿Crees que el gobierno dejaría que un Warlord fuera expulsado de su cargo? No, no, no. Aokiji ni siquiera es su verdadero problema—el nuevo Almirante Fujitora está aquí con un escuadrón completo, además de mi tripulación.

— ¿Por qué mentirían por escoria como tú? –exigió Law.

—Porque soy más poderoso que el gobierno –dijo Doflamingo. —Tengo conexiones.

— ¿Tienes a los jodidos Dragones Celestiales aceptando esto? –gruñó Sabo.

—Eso explica mucho –murmuró Kuzan. —De todos modos, niños, lo siento, pero ustedes están en medio de una trampa. Entréguense tranquilamente y nadie ale herido.

—Tienes que estar bromeando. Tenemos un rehén –dijo Law.

—Y puedo congelar a la chica del cima allí antes de que pueda hacer algo, ¿Cuál es tu punto? Preguntó Kuzan. —Lamento que tenga que terminar así Law, pero tú caminaste directamente en ello.

—Aokiji tiene razón. Me temo que estas en una mala posición –dijo Doflamingo cuando Buffalo fue a liberar a Caesar, y Nami retrocedió con una mirada fulminante. —Oh, Law, ¿Realmente pensaste que esto funcionaría?

Law sonrió burlón.

—Sí. Lo hice. Pero por suerte me ganaron.

Buffalo fue incrustado en la pared por una patada de Caesar.

¿Qué? –Doflamingo jadeó.

—Oh, ¿Creías que seríamos tan tontos como para traerte a Caesar con lo que hiciste? –preguntó Sabo cuando Caesar se convirtió en Bentham. —No lo creo. Ahora, a menos que quieras retirar esta traición y dejar que el Almirante y ex Almirante te arresten, nuestros compañeros mataran a tu payaso.

—En realidad es un científico –dijo Chopper.

—Payaso –dijeron Nami y Luffy.

—Perdón por interrumpir, pero no tienen idea de cuantas personas estás poniendo en peligro –dijo Kuzan.

—Entonces arréstalo, Hombre hielo –dijo La con frialdad. —Y ya no estarán en peligro.

—Sabes que eso no es lo que quiero decir –dijo Kuzan. —Law, estás empujando tu propia venganza por la vida de miles de personas.

—Dice el tipo que mató a su propio amigo para mandar una Buster Call sobre una isla inocente –se burló Law.

La única advertencia que alguien tuvo fue la repentina caída de temperatura antes de que Kuzan lanzar a Law por la habitación de un puñetazo.

No tienes derecho a hablar sobre eso –gruñó Kuzan antes de bloquear un Red Hawk cubierto de Haki de Luffy mientras Chopper ayudaba a Law a salir de la pared.

—Jodete –gruñó Law, generando un Room. — ¿Quieres a Caesar? Nunca lo tendrás. ¡Shambles!

Law, Sabo, Luffy, Nami, Chopper u Bentham desapareciedon de la habitación y terminaron en uno de los patios.

— ¿Cómo pudo poner a Kuzan de su lado? Se preguntó Sabo, arrojándole a Luffy su sombrero a cambio de sus googles.

—Con el desastre de memorias, probablemente –dijo Nami cuando Law recuperó su gorro. —Muy bien, este es el peor de los casos. Necesitamos llegar a la fábrica y ayudar a los demás a derribarla y luego salir de aquí.

— ¡Aunque necesitamos encontrar a R! –dijo Luffy.

—Derriben a Sugar y nosotros nos encargaremos de la fábrica –dijo Sabo. — ¿Law?

—Estoy bien –dijo Law. —Solo… realmente enojado.

—Eso tiene sentido –dijo Luffy. —Vale, vamos a— ¡Hey! ¡Fuera de nuestro camino!

Algunos de los miembros más débiles se desmayaron, pero Buffalo, Baby 5, Machvise y Lao G parecían ilesos.

—Recuerda quién atacar primero –Sabo murmuró, sacando su rifle.

—En eso estoy. ¡Thunderbolr Tempo! –dijo Nami, lanzando un ataque letal hacia Baby 5.

— ¡Cuidado! –gritó Chopper, derribando a Law para evitar una lanza de hielo que venía por su espalda.

Los ojos de Law se entrecerraron. Aokiji era la mayor amenaza… y aparentemente le apuntaba solo a él.

—Lo siento, Luffy. ¡Shambles!

Se teletransportó así mismo y a Kuzan—y a Chopper, oops—a una calle al otro lado del palacio.

— ¡Tony-ya, encuentra un caracol! ¡Llama al barco, diles a Jinbei y al esqueleto que maten a Caesar! ¡Ahora!

—Oh no, ¡No lo harás! –dijo Kuzan, apuntándole a Chopper mientras cambiaba al Walk Point y corría. Law cortó su brazo antes de que la explosión de hielo pudiera salir de su mano, lo que hizo que apunte mal y casi golpeara a unos civiles que huían.

— ¡Maldita sea, Law!

— ¡Hiciste la elección equivocada, poniéndote de lado de Doflamingo! –gruñó Law. — ¡Y es la última elección que harás!

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—Lo sabía, Law vs. Aokiji –se rió Doflamingo. —Law notó que el hombre de hielo lo quería y trató de ser noble llevando la pelea a otra parte. Hmm… ese ciervo que se escapó podría ser un problema. Dellinger, encárgate. Monet, ve como refuerzo para el resto de la familia en contra de Sombrero de Paja.

— ¡Sí, Doffy! –ambos dijeron, saliendo corriendo de la habitación.

— ¿No es un bien espectáculo? –preguntó Doflamingo, acomodando con calma los brazos y las piernas de Rocinante. —Allí. Ahora no te lo perderás. Siéntate tranquilo y disfruta del espectáculo… hermanito.

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Mientras Franky peleaba con el hombre del pañal, Robin observó con horror cómo Sugar creaba más juguetes. Se preguntó quiénes eran, quienes habían sido… y cómo se sentían, obligados a luchar contras sus amigos.

Maldijo en voz baja cuando Trébol volvió a soltarse. Su mucosidad hacía imposible que ella pudiera agarrarlo lo suficiente como para romperle el cuello… al menos el fuego de Ace lo estaba reteniendo, pero tenía que ser demasiado cuidadoso para evitar quemar los juguetes…

Ella sintió algo.

Algo la agarró del brazo—uno de lo que brotó del suelo para contener un juguete que se lanzaba hacia Shachi.

Ella no podía moverse.

No.

No, no, no.

Solo una muñeca, Robin observó impotente cómo el plan de sus amigos seguía desmoronándose.


[1] Por lo general no traduzco el nombre de la tripulación de Law (Heart) pero no tenía sentido si no lo traducía completo.