Primera cita.
Lanzó la almohada contra la pared con fuerza, gruñó por enésima vez y se tiró bruscamente sobre la cama. Su respiración descontrolada hacia que su pecho bajara y subiera con fervor, entonces Bakugou pasa con desesperación una mano sobre su cara, la cabeza le palpitaba y ese malestar seguía allí en su pecho.
—Maldita ilusionista sal de mi cabeza ¡maldición! —masculló hastiado, en eso se había convertido sus tardes en su habitación, en querer sacar a la chica que si no mal recordaba se llamaba Camie de su cabeza, desde que comenzó a fijarse más en ella a parte de reírse de la ilusiones que hacía de Todoroki, no había podido parar de pensar en ella y eso le enfurecía, porque le hacía pensar que le gustaba y eso no era bueno, al menos para él no lo era.
Una sonrisa linda, su cabello sedoso suelto, una figura esbelta y su feminidad resplandeciente ¡todo eso era lo que a Bakugou menos le gustaría! Camie era claramente lo opuesto a lo que Bakugou querría ver en una chica, no obstante el rubio explosivo parece gustarle contradecirse puesto que no puede negarse que le atraía la atención.
Bien, lo había aceptado Camie le gustaba.
—¿Cómo me deshago de esto? —tocó su pecho donde su corazón latía ferozmente— ¿¡Por qué no puedes palpitar más lento corazón de mierda!?
—¡Deja de gritar Katsuki! —la voz de su madre se escuchó detrás de la puerta y en toda la casa.
—Ya déjame en para vieja—escupió mientras la vena en su frente seguía palpitando.
—Vuelves a llamarme así y te castigaré —gritó en respuesta la mujer.
—Eso a mí no me importa.
Mitsuki no dijo nada más y siguió su camino, tenía un fuerte dolor de cabeza y lidiar con su hijo era lo que menos quería. Katsuki estaba con la paciencia al límite. Ni siquiera él se soportaba en esos instantes.
Recordó entonces que cuando se habían conocido ella pidió intercambiar números telefónicos, hizo caso omiso a sus preguntas mentales de porqué rayos intercambió números con ella y la buscó en su agenda.
Un repique, dos repiques y al tercero ella contestó.
—¿Hola, Bakugou? ¡Vaya que sorpresa que me llamaras! —la escuchó reír y estaba casi seguro que tenía una tonta sonrisa plasmada en sus labios.
—Ve al cinema cerca de la estación norte, te espero allí y ni se te ocurra ir tan llamativa, ilusiones, y que quede claro que estoy aceptando salir contigo hoy porque estoy aburrido.
—¿Disculpa? Creo que tú me estas invitando a salir.
—¡No me cambies el tema, joder! —exclamó sintiendo la vergüenza apoderarse de su cara— ¡Ya te dije, cinema, hoy, nada llamativo!
Y colgó.
Revolvió su cabello desesperadamente y gruñó. Tal vez si salía con ella ya no la pensaría tanto y dejaría de sentirse como un idiota. Sí, eso funcionaría.
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—¡Bakugou!
Pasó saliva cuando la vio agitar su mano atrayendo su atención, el vestido color salmón que usaba tallaba su cuerpo muy bien y las zapatillas blancas que decidió ponerse le daban una sensación casual. Se miró así mismo por un segundo y su camiseta negra le hizo dudar de haberse vestido así. Ya qué, los colores oscuros a excepción de sus tenis grises no eran llamativos, cuando se trataba de andar con alguien Bakugou prefería pasar desapercibido.
—¡Por fin has llegado! Estoy muy emocionada por esta cita y creeme nunca creí que algún día pasaría esto, recordaré rezar más a menudo a esa virgen de la que tanto habla mi abuela, parece ser efectiva.
—¿De qué demonios hablas? —preguntó hastiado— Vamos y que quede claro que esto no es una cita, no te hagas ilusiones, ilusiones.
Camie esbozó una sonrisa y asintió. Entraron al lugar y Bakugou dejó que ella escogiera qué verían, para su mala suerte Camie parecía tener el gusto, al igual que muchas otras chicas, por las películas de comedias románticas.
Durante la proyección, su cabeza inclinada reposaba sobre su mano, la otra mano se encontraba sujetando la soda que compró. Katsuki no se perdía ni un segundo de la película y varias veces murmuraba criticas hacia el idiota del protagonista, según él.
Todo le parecía realmente estúpido y es que ¿Quién en su sano juicio se besa con su ex bajo la lluvia? Podrían contraer neumonía o algo parecido. Además sería incómodo compartir saliva mientras sientes que el agua se te cuela por las fosas nasales.
Eso y más maquinaba en la mente del rubio explosivo, y a cada comentario meloso sentía repugnancia. Miró a su lado como Utsushimi disfrutaba de sus palomitas mientras tenía toda su atención en la película, lo notaba en su expresión, ella deseaba estar en el lugar de la protagonista.
Y sin darse cuenta su rostro se encontraba más cerca de lo que pudiera desear. Ante la inminente fuerza que lo atraía a ella como imán Bakugou solo podía esperar que la estupidez que haría en esos momentos valiera la pena y su corazón por fin dejara de palpitar como loco.
—Aquí viene mi parte favori... —Camie no terminó su oración porque los labios de Bakugou sobre los de ella se lo impidieron. Sus pupilas se dilataron un poco, quería decir que su parte favorita era el beso entre la protagonista y el chico con quien en verdad debía estar. Y ella sentía la maravillosa sensación de estar viviendo la escena. Bakugou la dejó de besar y cubrió su boca con el brazo— ¡Ba-Bakugou eso fue..!
—Cállate maldición —exclamó cubriendo bruscamente la boca de Camie con palomitas de maíz. No quería escuchar nada al respecto de lo dicho.
Camie hizo caso omiso al asunto por el momento quería terminar de ver la película y si indagaban más al rubio seguramente los sacarían por sus gritos. No obstante cuando salieran Bakugou no tendría escapatoria.
