Este es mi primer fic de JJBA. ;;; Me emociona pero también me pone de nervios.

No entiendo mucho a Josuke ni a Rohan, pero amo esta ship y les juro que estoy dando lo mejor de mi, así que acepto críticas y sugerencias.

Por último, quiero agradecer a mis betas, Mía Topazio y Dezato, por ayudarme con esto. YaY~


CAPÍTULO I

Rohan Kishibe era un mangaka entre el millón. No buscaba fama ni fortuna, tan sólo ansiaba trascender a sus predecesores y contemporáneos con sus obras y dibujos para no ser olvidado, para no ser alguien del montón. Pese a que cientos de miles podrían asegurar que ya había sobrepasado sus metas, para él no era suficiente, aún quedaban más cosas por hacer, más por descubrir, más por experimentar.

Más. Era la palabra que no dejaba de resonar en lo profundo de su subconsciente.

No obstante, fue meses más tarde que esa búsqueda insaciable lo llevó a retomar sus pasos iniciales como mangaka, publicando one shots en diversos géneros, permitiéndole, así, elaborar una detallada lista con los elementos que causaron más impacto en los fans, para anexarlos esporádicamente en su obra magna, la cual, jamás descuidó y que continuaba en publicación.

Ahora se hallaba en una encrucijada o, mejor dicho, en un lío mental. En resumidas cuentas se inscribió en un concurso de historias cortas en una revista exclusiva del género Boys Love; era de los pocos géneros que aún le restaban por explorar.

El problema, por más que investigara, por más que tomase material de referencia, no le parecía suficiente. Habría sido más sencillo entrevistar a parejas homosexuales para que describieran su experiencia, sólo había un pequeñísimo problema: Japón.

Dada la cultura, ver muestras de afecto en público era poco usual, por no decir nulo y casi satanizado. Si decidiera publicar un anuncio, debería proporcionar su nombre, los motivos y la dirección de su casa, con lo cual también acudirían fanáticos ansiosos con fines diversos. Buscar a alguien por Internet que provea de servicios sexuales de hombres para hombres tampoco era una opción, puesto que planeaba centrar su historia en los sentimientos, las lágrimas, el deseo y la aventura que conlleva una relación; para lo poco que Kishibe había experimentado poseer emociones, ninguna de ellas le era útil ahora mismo, y tampoco tenía un interés romántico en particular.

Por otro lado, sólo conocía a dos idiotas y a Koichi, quien ya tenía novia. Pese a que éste último le dejó revisar, por medio de Heaven's Door, como había sido su romance con Yukako, un material de secuestro y terror psicológico no parecía ser una buena proyección de sus intenciones. Luego de eso tuvo que alterar los recuerdos de su amigo para que supiera hablar y escribir Italiano, pero eso era otra historia. Okuyasu fue un caso perdido, es decir, ni siquiera necesitaba usar de Heaven's Door para saber de su mala suerte en el amor, pero pudo extraer ideas para varias escenas hilarantes; ya era algo. Sólo restaba Josuke, a quien no dejaba de ver con cara de irritabilidad, sentado por ahí en su estudio.

«Esto es incómodo» pensó Josuke, a la par en la que miraba algunos rincones de la habitación.

—Oh, quedó muy bien la remodelación de la casa —si no se equivocaba, el lugar en el que se hallaba se había visto envuelto en un incendio (que, en parte, fue su culpa).

Un intento de sonrisa se hizo presente en sus facciones, algo tensas, aunque lo único que recibió como respuesta fue un chasquido de lengua. ¿Para qué lo quería Kishibe allí si sólo lo iba a mirar feo? Fue entonces cuando se aclaró la garganta y cuestionó con neutralidad.

—¿Rohan-sensei?

El nombrado se limitó a suspirar y a relajar los hombros, aún cuando su entrecejo seguía fruncido, sus hombros sí que se relajaron después de un suspiro, al menos era un avance. Lo más probable era que Josuke no le resolviera en lo más mínimo sus inquietudes, lo que tenía justo al frente era un sano adolescente, uno que combatía asesinos seriales y usuarios Stand, pero un adolescente a fin de cuentas, además de que parecía ser bastante social, algo que Rohan nunca fue cuando tenía unos cuantos años menos.

Se levantó de su escritorio y se dirigió hacia Josuke, sentándose frente a él, siendo separados por una pequeña mesa de piso.

—Escucha con atención —enunció con seriedad, intentando controlar la hostilidad en su voz—, lo diré sólo una vez. Si no quieres responder, no estás obligado a hacerlo, lo que sí te advierto es que no quiero escuchar ninguna broma salir de esa boca tuya —por mero instinto, lo señaló con el lápiz que sostenía en la mano.

Josuke levantó ambas palmas a la altura del pecho y respondió con la amabilidad que le caracterizaba, intentando sosegar el ambiente.

—Ya, ya, hombre, si quisiera divertirme no habría venido a este lugar, para empezar —sin embargo, su voz sonó casi evasiva, como cuando hablaba con su madre enojada—. Estar mucho tiempo en tu casa sólo revive recuerdos de guerra.

—¿Uh? —Rohan levantó las cejas con arrogancia.

—¡Pe-Pero ese no es el caso! Vengo en son de paz, aparte, me da bastante curiosidad que me hayas llamado a mí en lugar de Koichi.

En los ojos de Josuke se divisó un brillo de intriga casi infantil; en cierto sentido, algo lindo, teniendo en cuenta su edad y las fachas de delincuente que se cargaba. Kishibe no podía evitar fijarse en cada pequeño detalle, ya era cosa de los años que le habían desarrollado esa maña.

«¡Un momento!» ¿Acaso acababa de pensar que Josuke era lindo? ¿Él? ¿El gran Kishibe Rohan?

«No, no, no». Tan sólo había tenido presente y de forma insistente el tema del Boys Love, por lo que fijarse en las facciones de los chicos era inevitable. Además, Josuke era lindo; ignorando su horrendo peinado en forma de carne para hamburguesa, tenía buenas facciones al igual que Jotaro, en quien había decidido basarse para hacer a uno de sus protagonistas; estaba cien por ciento seguro de que a las chicas les encantaría alguien así.

En fin, ese era otro asunto.

—Terminemos rápido con esto —susurró más para sí mismo que para Josuke—. ¿Alguna vez te has enamorado?

Un aire silencioso recorrió la habitación de lado a lado, dejando a Josuke inexpresivo durante algunos segundos.

—¿Eh? —fue el único sonido que salió de su boca, pero en cuanto vio las cejas de Rohan contraerse, agregó un par de monosílabos para no dejar el ambiente sumido en el mutismo—. E-Es decir… Es una pregunta que tomaría por sorpresa a cualquiera, ¿no lo crees?

En especial si los involucrados tenían una relación similar a la de ellos dos.

—¿Puedo saber a qué se debe el interés?

—Responde —espetó casi al instante, como si se tratase de una orden.

—Te resultará difícil de creer, me consta, pero soy un chico que cree en el amor —se excusó, también tuvo el recuerdo de haberle mencionado eso a Jotaro tiempo atrás—; aunque eso de combatir a Kira Yoshikage y a los usuarios creados con la flecha distraería a cualquiera de otros asuntos.

—¿Ninguna novia entonces? —cuestionó con monotonía, entrelazando sus dedos sobre la mesa.

—¡Tenía otras prioridades! —inquirió, exaltado, con un leve carmín coloreándole las mejillas.

«¡Demonios!» Era vergonzoso que alguien mayor, aunque fuese por pocos años, lo exhibiera de esa forma.

—Uhm, entiendo.

Aunque Rohan ya no se dirigía al patán de Josuke con un tono agrio y una mirada hosca, tampoco podía bajar la guardia, mucho menos por el rumbo que estaba a punto de tomar la conversación.

—¿Por casualidad nunca te has fijado en hombres?

Oh, allí estaba ese estúpido y denso silencio otra vez.

—¡¿Hah?! —Josuke se puso de pie y señaló con el dedo índice—. ¡¿A qué demonios tratas de llegar, Rohan?! —No sabía si su rubor era de enojo o vergüenza, tampoco era intenso, pero no se dejaría humillar por ese sujeto.

—Vamos, no te pongas así. Es un fastidio —soltó en un suspiro cansado. Acto seguido estiró el brazo y un poco su cuerpo para tomar los papeles del concurso de manga en el que se había inscrito. Con la menor cantidad de palabras posibles, le explicó lo ocurrido a Josuke, a quien se le bajaron los colores intensos de las mejillas.

El delincuente lo captó con una rapidez casi inmediata a comparación de Okuyasu. Rohan dio gracias a algún ser divino por eso. Sumado a eso, Josuke logró retomar su paz interior, o algo así. Miró los papeles de las bases del concurso, aunque sin leerlos realmente. Restaban ciertos pormenores que no terminaban de encajar para él.

—Entiendo que quieras expandir tus historias y tu forma de dibujo, pero, ¿qué tengo que ver yo con esto?

—Verás, en eso radica el favor que te mencioné cuando llamé por teléfono —los ojos de Rohan parecieron oscurecerse junto con el resto de su semblante.

No sabía cómo iba a reaccionar Josuke a lo que estaba por pedirle, por eso mismo no se lo mencionó durante la llamada, sería mejor que trataran el tema de frente. Tomó aire con lentitud para darse valor y también incursionó en un alegato mental.

«Tú puedes, Rohan Kishibe. Gracias a tus habilidades llegaste hasta aquí. Has experimentado climas extremosos, aventuras escalofriantes y sensaciones inolvidables. Si pudiste soportar las vísceras de un arácnido sobre tu lengua, hacer eso con Josuke no será tan repugnante en comparación».

—¡Momento! Acaso tú… —Josuke palideció y dio un salto hacia atrás, cubriendo su cuerpo con un brazo—. ¡Lo que quieres hacer, Rohan Kishibe, es tomar mi puro e inocente cuerpo para experimentar una noche de pasión y desenfreno con un hombre!

El valor que Rohan reunió, ahora se hallaba convertido en asco, lo cual, reflejaron muy bien sus facciones.

—¡¿A qué se debe esa cara?!

Esa fue la gota que derramó el vaso.

—¡Deja de tocarme las narices, jodido Josuke! —veloz como un rayo, no tardó nada para tomar al nombrado por el cuello de la chaqueta—. ¡¿Quién dijo que buscaba acostarme contigo?! ¡Ni siquiera me dejaste terminar! ¡Tan solo necesitaba besarte, maldita sea!

Josuke tomó las muñecas opuestas por inercia, y separó las piernas para apoyarse, como si estuviese a punto de iniciar una pelea.

—A-Ah… ¡Ah! —pero las últimas palabras de Rohan lo tranquilizaron un poco—. Con que sólo querías besarme.

—¡Sí!

—Ja, ja… ja…

Una risa de exaltación escapó de sus labios, de inmediato, Rohan tuvo la misma reacción que Josuke, y se hicieron reír mutuamente; lo que inició por acción del nerviosismo, poco a poco se transformó en risotadas histéricas, por lo que ambos terminaron aflojando el agarre.

—¡A la mierda con eso! —exclamó Josuke de manera repentina, girándose para salir corriendo.

Sin embargo, lo único que logró alcanzar fue el picaporte de la puerta, antes de ser detenido por la espalda.

—¡Ni lo sueñes! —Rohan tomó su lápiz, previo a mover su siguiente ficha—. ¡Heaven's Do…!

Sus palabras fueron calladas por la mano de Josuke, quien se giró y se abalanzó sobre él en un súbito impulso para evitar que invocara a su Stand. Ambos cayeron al suelo a manera de costal de papas. No obstante, durante la caída, Rohan flexionó una de sus piernas, esperando golpear el estómago de Josuke, pero para desgracia de éste último, la rodilla de Rohan estuvo a peligrosos centímetros de impactar contra su entrepierna, lo cual, logró evitar de milagro al colocar las palmas de las manos sobre el suelo de madera en un rápido movimiento, logrando detener su cuerpo como quien hace una lagartija.

Una gota de sudor frío resbaló por una sus sienes al haber evitado la tragedia.

—¡Heaven's Door!

—Mierda.

«Besaré a Rohan Kishibe». Fue lo único que Rohan escribió sobre el papel de Josuke antes de levantar la habilidad de su Stand, regresando al otro a la normalidad.

—¡Já! —exclamó—. La victoria es mía, Higashikata Josu…

Un parpadeo fue suficiente para descubrir que no podía hablar más. Era como si el tiempo se hubiera detenido. En cuanto notó, a escasos centímetros de sí, que las pestañas de Josuke eran bastante largas, descubrió que había contenido el aire de manera inconsciente a causa de la conmoción, casi al instante retomó su respiración de manera lenta y pausada.

Los labios de Josuke eran cálidos y estaban ligeramente resecos dado que, en todo el tiempo que llevaba allí, no le había ofrecido ni gota de té. Decidió humectarlos de manera improvisada con su saliva, pasando lu lengua sobre éstos, así fuera para mejorar la experiencia, pero un quejido suave escapó de su garganta al notar cómo Josuke introducía la lengua en su boca a raíz de sus acciones.

Por primera vez no pensaba en matarlo o sacarlo a patadas de su hogar apenas terminaran con eso, por la simple y sencilla razón de que él lo había provocado.

Sí, había provocado (obligado) a Josuke, pero por alguna razón que desconocía, no sentía las arcadas que, imaginaba, iba a percibir apenas se consumara el acto. En su lugar, advirtió un leve calor cuyo origen no radicaba en una zona específica de su cuerpo.

Terminó recostado en el suelo, con ambos brazos tendidos a los costados, saboreando una saliva que no era la suya, sintiéndose abrasado por un calor intenso, viéndose embriagado por un aroma, amaderado de forma sutil, que no se parecía en nada la colonia que solía utilizar, y que hasta ese momento sólo había relacionado con malos augurios, pues siempre que Josuke aparecía delante de él, seguro que algo malo estaba por ocurrir.

¿Qué demonios era todo eso y por qué no podía pensar en un dibujo o en una escena decente?

Cerró los ojos para poder concentrarse, pero lo único que su conciencia podía concebir era Josuke, Higashikata Josuke.

Aunque Josuke sabía que había actuado por la habilidad de un Stand, que se había movido en contra de su voluntad, que alguien había alterado su destino… No estaba molesto. Por increíble que sonara, no quería mandar a Rohan a golpes al hospital, no quería obligarlo a pedir perdón, ni siquiera quería separarse.

En cuanto sintió cómo Rohan cortaba el beso durante unos instantes, en los cuales sintió como le pasaba su lengua por los labios, algo en su cerebro hizo click, como si fuera libre de cierta atadura. Bien pudo aprovechar ese momento para levantarse y salir directo a su casa, mas no lo hizo. Todo lo contrario, reanudó el contacto y buscó que se viera como en las películas cursis a las que su madre lo había arrastrado en algunas ocasiones.

Llegó a pensar en que la situación era absurda; es decir, se estaba preocupando por plantarle un buen beso a Rohan. Al arrogante, fastidioso y vengativo de Rohan.

«¡Eso es!» Se dijo para sus adentros. Ese hombre debía estar buscando una venganza por lo que le había hecho: intentar sacarle dinero, quemarle la casa, mandarlo al hospital y hacer que su manga quedara en hiatus por un tiempo, entre otras tantas cosas.

No había vuelta de hoja. Si eso era lo que quería, eso le iba a dar.

Colocó uno de sus brazos sobre la cabeza de Kishibe para soportar mejor su peso, y con la mano que quedaba libre le acarició con sensual lentitud el abdomen, sintiendo bajo sus dedos la piel que exponía la ropa. Aunque lo dedujo por lo que conocían sus ojos, Rohan no tenía nada de músculo, tan sólo se mantenía delgado, más o menos tonificado.

Tanto su propia respiración como la opuesta se había comenzado a agitar, por lo que supuso que eso debía bastar como "venganza"; en cuanto se separaran, le haría saber que así quedaban a mano.

Se alejó con cuidado y abrió los ojos con pesadez, como si la posición le hubiese resultado de lo más cómoda, pero antes de siquiera esbozar una sonrisa ladina, el rostro abochornado y, en cierto sentido, pesaroso de Kishibe, le hicieron inasequible gesticular alguna clase de mueca.

«Oye, oye, ¿qué está pasando aquí?» Se incorporó sobre sus rodillas, intentando dilucidar lo que acababa de ver. Rohan se sentó en el suelo, no lucía vengativo ni victorioso, mucho menos molesto. Lo primero que vino a su cabeza para hacer la comparación, fueron los tristes sonrojos que Yukako le dirigía a Koichi luego de haber pasado lo del secuestro.

Taciturno.

«Maldición». ¿Pero qué había hecho?

—Ehm… —desvió la mirada y se rascó la parte posterior de la cabeza con una mano, intentando recomponerse—. Espero haber sido de ayuda.

No logró ver de manera clara el rostro de Rohan, pero sí lo notó asentir en silencio. Se levantó y dio media vuelta, cruzando el marco de la puerta con relativa calma.

—Con permiso —anunció para retirarse de una casa ajena.

Rohan escuchó pasos bajando las escaleras, y el abrir y cerrar de la puerta. Durante ese tiempo y varios minutos más, su mente quedó en blanco.

Una de sus manos bajó hacia su abdomen, repitiendo las caricias que le había hecho Josuke. No era igual en absoluto. Una voz en su interior, muy similar a la propia, le comentaba que el beso había sido inexperto, digno de un adolescente, pero Rohan se tocó la frente y mandó a callar a esa voz.

Cada beso, cada caricia, el oxígeno compartido en sus pulmones; todo ardía, sin duda que lo hacía, era como prender fuego a sus entrañas, sentir lava en las venas. Sus labios se sentían un poco húmedos todavía.

«¿Pero qué…?» Había sido egoísta con su petición, arrogante, quizá algo infantil, pero sabía que todo eso se lo había ocasionado Josuke, y lo había dejado ir.

En cuanto recordó cómo mover las piernas, salió del cuarto y bajó de dos en dos las escaleras. Corrió para plantarse a media calle. No pasó ningún auto, pero tampoco había señales de Josuke.

«¡Por un demonio!» Regresó a su casa y subió hasta el estudio.

¿Por qué?

La respuesta era simple, pero en ese momento ya no estaba pensando, sólo podía dibujar. Dibujar. Y dibujar. Antes de que algo en él se rompiera.


Durante todo el trayecto de regreso a casa, Josuke no dejó de pensar en lo ocurrido. Inclusive fue durante esos momentos que notó lo agradable que resultaba Rohan al tacto. Aunque su personalidad fuera horrible y ambos no tuvieran nada en común.

En esos instantes Josuke recordó cuando compartieron información para atrapar a Kira Yoshikage; recordó la confianza mutua cuando pelearon contra Highway Star, el Stand que atrapó a Rohan en una habitación en aquel túnel… ¿Por qué pensaba en eso justo ahora?

Estaba intentando buscar compatibilidad entre ellos, sí, pero, ¿por qué?

¿Por qué de la nada sentía una opresión en el pecho al pensar en Rohan? Ni siquiera se llevaban bien, además, lo quería usar para hacer su manga gay.

«¡Eso es!» El manga. Heaven's Door. ¿Qué demonios era lo que había escrito en él con su Stand? No podía ser mera coincidencia que de forma espontánea se sintiera como un colegial enamorado, que en cierta medida lo era, pero ese asunto estaba fuera de discusión por ahora.

«Sí». Rohan debió escribirle "me enamoraré de Rohan Kishibe" o alguna mierda similar con el objetivo de observarlo para poder ilustrar su manga. No había otra explicación lógica para lo que estaba sintiendo.

—Ese maldito viejo… —hizo puño la mano y apretó los dientes. No dejaría que se saliera con la suya.

Sin embargo, ¿por qué le dejaba tan mal sabor de boca pensar en Rohan de esa forma?

«¡Ah, maldición!» Estaba pensando demasiado en ello. Al paso que iba, no podría dormir y despertaría con dolor de cabeza. Lo mejor sería confrontar a ese mangaka a primera hora para que anulara los efectos de su Stand; de lo contrario, no escatimaría en mandarlo al hospital por segunda ocasión.