Continuamos con la saga de los inicios de Jimmy Two Shoes a Miseryville, llamado Ciudad triteza en la traducción para Latinoamérica. en este segundo capítulo, aparecen muchos de los personajes recurrentes de la serie, incluyendo a Heloise, uno de los personaje favoritos, a mi parecer, de la discreta fanaticada.
Para este capítulo, decidí dejarlo en 2 partes, de modo que la lectura sea más amena. Sin más que decir, que lo disfruten.
Lucius llevaba en sus manos una foto de Jimmy, sacada por uno de sus guardias, luego de haberla pedido desesperadamente. Era de un clásico color sepia, en la imagen, el joven humano salía saludando a la cámara, mientras jugaba con Cerbee en un terreno desolado.
Lucius Atroz VII, el CEO de Mysery Inc. y dictador del Myseryville y el mundo, era una criatura roja diminuta, a diferencia de su hijo Beezy, que era muy alto y robusto. Lucius tenía nariz enorme y dos cuernos de chivo en crecimiento que medio cubren su calvicie. Su terno gris claro parecido al de un evangélico, le quedaba apretado y le daba un aspecto de lápiz labial arrugado.
Junto a él estaba su asistente, Sammy Garvin, una especie de gárgola o duende verde, de igual tamaño que Lucius, enormes orejas y nariz, con sweater y pantalón gris y una cola de cocodrilo. Contrario a su personalidad tímida y sumisa, Sammy era la persona que más hablaba con Heloise y la que podría decirse que tenía algo de confianza con ella, aunque no habían hablado hace algún tiempo.
Estos se dirigían por una situación de suma urgencia, para solicitar la ayuda de esta última. Se trataba de la supervisora del departamento de Investigación y Desarrollo de Mysery Inc., cuyo altísimo coeficiente la han vuelto el pilar de la empresa. Pero su malgenio, sarcasmo y personalidad maligna e insensible, la vuelven alguien difícil de tratar y sociabilizar, incluso para Lucius. Desde que está en la empresa, ha creado proyectos de mucho éxito, ha derribado enemigos peligrosos y se ha convertido en el ser más temido de Myseryville, recibiendo el título de la «reina de la miseria». Y a pesar que Lucius lo sabe, éste descaradamente se adjudica sus éxitos y, afortunadamente para él, no recibe represalia alguna de aquel temible ser.
Estos iban por un pasillo de la empresa, llegando a una escalera al subterráneo, el cual llegaba al laboratorio. Lucius aún pensaba en lo que su hijo le había dicho hace unas horas…
-¿Te atreviste a regalar una de nuestras criaturas más inestables a un chico cualquiera?
-Si, papá.
Lucius regañaba a su hijo y heredero Beezy, por lo que consideraba una intromisión y un acto de desobediencia hacia su persona. Los 4 escoltas que acompañaron a Beezy en el desastre de la metrópolis, se encontraban presentes en la sala del CEO de Mysery Inc. donde tenían la discusión.
-Eres tan considerado- balbuceó Lucius sarcásticamente -, has aprendido nuevas costumbres… ¡Que yo jamás te he enseñado en primer lugar!
-Tú jamás me has enseñado nada, papá- contradijo Beezy con mucha molestia -, hasta Sammy ha sido mejor padre que tú. Además, ese chico me salvó la vida, tenía que agradecerle con algo.
-Regalando una de nuestras criaturas más peligrosas e inestables… - Lucius reiteró intencionalmente la frase de hace un rato –por una estupidez tuya. Te estoy confiando el futuro de nuestra empresa y el mundo, sé más responsable.
-¡Me presionas para ser como tú, pero yo no soy narcisista, no me paso viendo en el espejo ocultando mi estomago, fingiendo tener músculos!
-¡Beezy!- Lucius le llamó la atención avergonzado, mirando a los escoltas presentes que intentaban contener la risa. Lucius mostró su enojo y estos se paralizaron del miedo.
-Creí- prosiguió Lucius -que habías tomado la seriedad que requiere ser el supremo líder… y un humilde dueño… ¡de la única empresa del mundo!
Beezy lo miraba con incredulidad, Lucius tampoco se tomaba enserio las labores bajo su responsabilidad.
-Papá, la verdad no me he sentido bien el último tiempo. Tener siempre la idea de hacerme cargo de todo me estresa, y he pensado… que debería tomar mi propio camino.
Lucius no le estaba gustando lo que decía Beezy, y le preguntó con descontento:
-¿A qué te refieres?
-Quiero hacer lo que yo decida, dejar mi propia huella. Lo que Jimmy dijo… ¡Cambiar mi destino!
La última frase hizo que Lucius prestara una especial atención. La vida de las criaturas en su imperio era miserable y conformista, ¿por qué razón alguien se animaría siquiera a intentar cambiar su destino?
-¿Acaso él te dijo que cambiaras tu destino?
-No a mí- dijo Beezy -, solo lo mencionó cuando hablaba con Cerbee.
-¿Cerbee?- pregunto Lucius -¿Quién es Cerbee?
-La criatura que le regalé al Jimmy, así le nombró él.
-¡Lo que faltaba, darle un nombre como si fuese una mascota! ¡Como Pedro por su casa! Es bastante valiente… o bastante tonto para ser un simple…- Lucius no tenía idea qué clase de criatura era -¿Cómo es exactamente ese Jimmy…Two Shoes? No estarás sociabilizando con un Weavil, sabes muy bien que odio los Weavils…
-También los odio, papa. Pero…- Beezy hacía un esfuerzo por recordar y poder explicar los rasgos tan inusuales de Jimmy a su padre, mientras los escoltas discutían entre sí, creían saber la respuesta. Beezy llevó su mano al mentón -¿Por dónde empiezo?... Sus rasgos no son familiares…pero son familiares ¿Me captas?
-Ah, no otra vez…- se quejó Lucius. Sabía que Beezy no era muy práctico a la hora de describir algo, y generalmente lo llevaba a decir incoherencias. En tanto, los escoltas comenzaron a murmurar entre sí sobre ese extraño ser.
-Es algo- proseguía Beezy –que has visto todos los días… pero no lo ves en todas partes…
-Basta, Beezy- dijo Lucius.
-Se parece a alguien, pero no lo recuerdo muy bien…
-¡Suficiente!
-Señor Lucius- Interrumpió finalmente uno de los escoltas, no muy seguro de lo que iba a decir -, aquel chico… es un humano. Sentimos no haberlo dicho antes, pero estábamos tan preocupados de la seguridad del señor Beezy, que solo ahora, cuando lo mencionó usted, que le tomamos real importancia.
Lucius imaginaba que sus pupilas se encogían del miedo, y su cuerpo se paralizaba. Otro humano en Myseryville…
-No puede ser… ¡Se cancela la reunión! ¡Vuelvan a sus puestos y tráiganme una foto de ese humano! ¡Debo hablar urgentemente con Heloise!
-¡Oye!- Exclamó Beezy –Ya me acordé a quien se parece Jimmy.
Lucius ignoró el comentario y los echó a todos de su sala. No cuestionó en ningún momento lo dicho por el escolta, solo se enfocaba en que sería un humano que traería nuevamente el caos. El primero que llegó cambió radicalmente la vida en el mundo, beneficiando a Lucius, pero temía que el otro humano le maldijera en su estadía. No iba a esperar, haría todo lo posible por neutralizar la futura amenaza.
Sammy abrió la puerta del laboratorio y entró primero, Lucius lo siguió. El enorme laboratorio tenía muchas de sus luces apagadas, solo estaban prendidos los focos de los muros de metal, pero el espacio era tan amplio que no había suficiente luminosidad para distinguir claramente, parecía estar prácticamente a oscuras. Al final del pasillo se podían notar unos monitores LED encendidos, y algunos podían reflejar la silueta de un ser vivo sentado en el escritorio, pero era indistinguible.
-Tiempo sin verte, Heloise- respondió Sammy con naturalidad -. Siento interrumpir tus proyectos, pero traigo al señor Lucius porque tiene un asunto de suma urgencia.
La silueta pareció girar la cabeza hacia el costado derecho.
-Lo mismo digo, Sammy…- habló una voz femenina de adolescente, con un tono muy apático –habla, Lucius.
-¡Para empezar!- habló Lucius intentando imponerse, lo que nunca resultaba con ella –Nada de tus odiosos sarcasmos, esto es serio.
La silueta de Heloise dio media vuelta para fijar sus ojos en Lucius, en la poca luz de los monitores se le podía apreciar una sonrisa muy sarcástica. Sammy le hacía gestos con sus manos a Lucius para pedirle que fuera al grano, y este último prosiguió.
-Ahora el tema de fondo: tenemos un nuevo visitante en la ciudad.
-¡Que bueno!- respondió Heloise con sarcasmo – ¿Y me estas invitando a su fiesta de bienvenida?
«Ya empezó de nuevo, esta chica merece un castigo» decía Lucius en su mente, no lo dijo vocalmente por ver a Sammy pidiéndole tranquilidad.
-No lo entiendes, este chico es un humano.
Heloise pensó un instante.
-Bien, ¿Y?…
-¡«¿Y?»!- reclamó Lucius, le mostró la foto que tenía en su mano y se la pasó –El humano debe ser controlado, es una futura amenaza, y estoy recurriendo a ti por ser la carta segura contra mis amenazas.
-¿En qué te basas- preguntó Heloise, mirando la foto -para decir que es una amenaza?
-¿Acaso no ves la foto?- gruñó Lucius –Está de lo más feliz jugando con la criatura que capturaste en la selva, y que liberamos para destruir la metrópolis el día de ayer. Ni Dorkus, junto a nuestros guardias, lograron domarlo.
-No es la gran cosa- acotó Heloise –. Mandaste a Dorkus sin mi conocimiento previo, y este eligió a un grupo de ineptos para ayudarlo, pensando que sería más rápido. Si hubiera estado yo para domesticarlo, no estarías lloriqueando en estos momentos.
Sammy asintió con la cabeza, estaba de acuerdo con el razonamiento de Heloise. Lucius no se dio cuenta de ello.
-Hablando de Dorkus- habló Sammy -¿Dónde se encuentra en estos momentos? Tampoco se ha visto durante estos meses.
-Sigue en los proyectos que le encargaron ustedes, sobre la domesticación de animales salvajes. Ahora mismo está en un volcán capturando unos gusanos de lava, luego los llevará a nuestro complejo.
»Pero volviendo a tu tema, si fuese tú, pasaría por alto su presencia y lo haría tan infeliz como al resto de tus habitantes. Lo sobreestimas, Lucius. ¿Crees que va a hacer algo grande como… cambiar el destino de todos o algo así?
Lucius suspiró hacia adentro de la sorpresa. «Otra vez esa frase, ¿acaso es adivina o algo?»
-¡No me sorprendería!- exclamó Lucius -¡Tú misma cambiaste el destino del mundo hace mucho!... ¡Humana repugnante!
Sammy llevó su mano derecha a su cara por el desatino de su jefe y luego lo miró asustado. En tanto, Heloise miró fijamente a Lucius un momento, luego acercó su brazo derecho al escritorio para tomar un control remoto y presionó un botón. Las luces encima de ellos se habían prendido, y por fin se pudo apreciar la forma de Heloise, la cual Lucius casi no recordaba.
Heloise era, efectivamente, una humana… una niña humana, o eso aparentaba, era un poco más grande que Lucius. Usaba una túnica de color carmesí que le tapaban los pies, color de ojos verde y cabello castaño con forma de cola de caballo. Tenía una extraña y muy marcada cicatriz en su frente, la cual ni ella sabe con claridad como se la produjo. La mala reputación que se tiene de los seres humanos es, en gran parte, debido a Heloise y las acciones que la han hecho ser tan aborrecida en Myseryville, incluso para Lucius, que a pesar de ser sabido por todo el mundo, éste detesta admitirlo.
Lucius se sintió amenazado y Sammy intranquilo, cuando vieron el rostro de Heloise cambiar lentamente de expresión, de molestia a una desagradable sonrisa maliciosa. Por lo visto, aceptaba las razones de Lucius y no pensaba discutir más del tema.
-Entonces…- habló Heloise –si me hago cargo de ese chico, ¿Dejarás de molestar?
-Eh-eh… ¡Por supuesto!- habló Lucius muy temeroso.
-Ok, es un trato.
Ambos se dieron la mano. Lucius abandonaba el laboratorio sonriente, pero con sentimientos encontrados en su interior, mientras lo seguía Sammy, pensativo. Este último se detuvo a cierta distancia de Heloise y dio media vuelta.
-Lamento que estés molesta…- dijo Sammy disculpándose –por lo que te dijo el señor Lucius.
-¿Molesta yo? ¡Para nada!- dijo Heloise con una sonrisa, Sammy no estaba seguro si creerle –Ahora podré preocuparme de averiguar algo importante, que a Lucius se le pasó por alto… como siempre.
-Supongo- trató de responder Sammy –que te preguntas cómo es que llegó ese chico a Miseryville, ¿Verdad? Porque eso es lo que me he preguntado en este momento.
-Acertaste, Sammy ¿Desde cuándo empezaste a usar la cabeza?
Sammy conocía su humor sarcástico, así que se sintió más calmado, mostró una sonrisa y se despidió de ella agitando su mano. Esta asintió tranquilamente y Sammy caminó hacia la salida. Heloise tomó su control remoto y con él apagó nuevamente las luces, es una de sus manías trabajas casi a oscuras en su laboratorio.
A 2 días de ocurrido el incidente, Jimmy Two Shoes caminaba cerca de una de las tantas estatuas doradas de Lucius Atroz VII, acompañado por Cerbee, a quién le puso un collar para mascotas encontrado en el suelo. El primero bostezaba con regularidad y tenía un rostro demacrado por la falta de sueño. Las 2 noches pasadas no tuvo dónde hospedar, todos veían su rostro, y más allá de la expresión de cachorro angelical que éste ponía, les recordaba más a la anatomía facial de aquella criatura llamada Heloise, así que el humano siempre terminaba huyendo de las criaturas, en el fondo, para evitar que Cerbee los atacara a ellos. Terminaron durmiendo en la calle, Jimmy se tapó con pliegos de cartón y no podía conciliar el sueño por lo duro del suelo. En cuanto a Cerbee, durmió tranquilamente encima de Jimmy, le recordaba mucho su hábitat, donde dormía al aire libre, además que cualquier lugar era mucho mejor que el complejo donde lo encerraron por tanto tiempo.
Estaban buscando locales de comida o algún almacén que le ofreciera alimentos, él tenía dinero para comprar, o eso decía, en su bolsillo llevaba 4 dólares canadienses en monedas, obviamente no tenían valor en Myseryville. Sin embargo, nunca se pudo dar cuenta de ello, ya que en todas partes donde iba, lo echaban inmediatamente por sus rasgos de humano.
-Cerbee- dijo Jimmy -, tu aspecto asusta a los habitantes, debes mostrarte amable… y bañarte, hay gente que le molestan las mascotas sucias.
El perrito cíclope lo miró sorprendido y enfadado por inculparlo a él, cuando claramente era el mismo Jimmy del que los demás sentían temor.
A un par de cuadras frente a él, un restaurante donde un garzón zombi tuerto, ofrecía su menú a la gente que consideraba más adinerada. Este recibe una visita no muy grata, un par de guardias del ejército de Lucius acompañaban a un ser pequeño con túnica carmesí, el garzón estaba sudando más frío de lo normal al ver la figura de Heloise en frente de él. No tuvo otra opción que dejarlos pasar, y cuando se acercaban Jimmy y Cerbee al restaurante, este garzón sale de manera forzosa, como si lo hubiesen empujado.
-Eeeh… señorito- dijo el garzón zombi titubeando -, lo invitamos a degustar de un gran banquete en nuestro restaurante. No aceptamos rechazos, si no acepta, nos veremos obligados a…
-¡Acepto!- gritó Jimmy muy emocionado.
Jimmy entró y Cerbee lo siguió, el garzón iba a detener al perro, pero vio que Jimmy se detuvo con mirada de reocupación. El garzón miró hacia Heloise, esta sacudió su cabeza lentamente a modo de negación, así que tuvo que dejarlo entrar. Llevó a ambos a la mesa con ventanal donde Heloise con sus guardias los esperaban. Una vez los allegados se sentaron en frente de estos, Jimmy contempló la cara humana de la pequeña con túnica, quién tenía una mirada maquiavélica. Jimmy miró a sus 2 guardias, uno estaba respirando forzadamente por tener en frente a Cerbee, de hecho, fue uno de los que estuvo en el incidente de la metrópolis. Al ser todos los guardias de Lucius de la misma especie y muy parecidos entre sí, Jimmy creyó reconocerlos.
-¡Oigan!- dijo Jimmy muy exaltado -¡Ustedes son los que acompañaban a Beezy en el helicóptero! ¿Cómo se encuentra él?
«Entonces era cierto, este chico se hizo amigo del idiota de Beezy» pensó Heloise mientras lo miraba. Había anotado los testimonios de los 4 escoltas que lo acompañaron en el helicóptero, y coincidían en que Beezy hablaba con Jimmy de forma cercana después de terminado el desastre. En ningún momento se acercó a Beezy, entre ellos existían diferencias, además que éste no se mostraba dispuesto a cooperar en contra del recién llegado, luego de la discusión con Lucius. Heloise intuía una relación de amistad entre ambos, que se acrecentó al oír a Jimmy mencionar su nombre. Amistad… esa palabra le provocaba repudio.
-¿Que desean ordenar?- dijo el garzón.
-Pide lo que se te antoje- dijo Heloise con una falsa cortesía -, nosotros pagaremos lo que comas.
Jimmy sonrió muy entusiasmado y hojeaba el menú con rapidez. Mientras pedían sus platos, Cerbee mostró sus caninos con rabia, había reconocido la cara de Heloise, aquella que lo había capturado. Se disponía a atacarla.
-Cerbee- dijo Jimmy sin saber que ocurría -¿Qué te pasa?
Cerbee se sube a la mesa y toma un impulso hacia Heloise. Pero sorpresivamente aparece un cubo de metal desde abajo, que destroza la mesa en la que estaban. En un abrir y cerrar de ojos, este cubo se expande alrededor de Cerbee y se cierra, cubriendo su cuerpo y deteniéndolo. Quedó imposibilitado de moverse, solo se podía apreciar su cabeza sobre el cubo.
Los 2 guardias estaban temblando aterrorizados y el garzón se llevó la tabla del menú a su cara, tapando sus arrugados labios. No así Heloise, que en ningún momento cambió su expresión, aun teniendo a Cerbee a unos centímetros de ser tocada por sus colmillos. Heloise tenía en su mano derecha un sensor de reconocimiento, calibrado para detectar a Cerbee y activar una trampa en caso de estar demasiado cerca, lo cual funcionó a la perfección.
-¿Por qué hiciste eso, perro malo?- lo regañó Jimmy, ignorando por completo el cubo que lo mantenía atrapado –Te he dicho que debes ser cortés con la gente… disculpen a Cerbee, aún no se acostumbra a vivir con los demás.
-No hay problema- dijo Heloise, acercando su rostro a Cerbee -, no es fácil dejar atrás el rencor por alguien que te ha torturado por tanto tiempo.
Cerbee se enfadó aún más por ver como su enemiga admitía su responsabilidad y, además, se burlaba descaradamente de él. Sin embargo, Jimmy no hizo esfuerzo para comprender la indirecta, solo pensaba en el alivio que sintió al ser disculpado por la benefactora que le iba a dar comida gratis. Heloise gritoneó al aterrado garzón que trajera otra mesa, quejándose además del pésimo servicio. Luego de entablar una conversación, Heloise preguntó directamente el cómo llegó a Myseryville, pero la respuesta de Jimmy le fue muy insatisfactoria:
-Una noche, caminando tristemente por una plaza, apareció en frente mío una enorme luz, a unos centímetros de mi cara y, en un segundo, ya sentía que estaba cayendo desde el cielo. Fue tan repentino que no pude detener el paso hacia esa luz… digo, sí apareciera ante ti un portal desconocido y potencialmente peligroso, no cualquiera se atrevería a entrar, ¿No? Pero lo bueno es que tuve una fabulantástica caída desde el cielo a gran velocidad, y luego de caer sobre unos enormes arboles…
Heloise ignoró el resto de la historia, solo analizó lo que ocurrió antes. Le parecía absurda su razón, «¿Un portal de la nada? ¿En serio fue cosa de mera suerte?... ¿O acaso estará mintiendo? Debo sacarle toda la información posible antes de deshacerme de él. Quizá entristecerlo un poco ayude». Luego que el garzón trajera otra mesa y limpiara lo que quedó de la anterior, recibieron sus pedidos. Heloise se presentó con su falsa cortesía a Jimmy y Cerbee, y se ofreció a ser quien le mostrara la ciudad y sus habitantes, para familiarizarse con las «virtudes» que la ciudad tenía, o dicho de otra forma, que la infelicidad lo invadiera y terminara desgraciado de la vida, como los demás. Jimmy aceptó muy a gusto, y Heloise sonrió de forma sádica. Jimmy no entendió ese gesto, y Cerbee se sentía preocupado.
