Y la segunda parte de la introduccion a Heloise.

Debo decirles que me he divertido mucho haciendo estos fanfics, a pesar del poco tiempo que tengo para hacerlos. Me he sorprendido en más de una ocasión por el hecho de terminar historias, precisamente por el factor tiempo.

Esta saga continúa, pero por el momento, espero disfruten estos capítulos.


-¡Esto es Myseryville!- exclamó enérgicamente Heloise, continuando con el recorrido por la ciudad, junto al forastero Jimmy Two Shoes.

Estaban parados en una esquina muy concurrida de la ciudad. Cerbee estaba aún en el cubo de Heloise.

»Supongo que conoces la palabra «impuesto», ¿verdad, Jimmy?

-Sí, Heloise- dijo ingenuamente Jimmy –. Aunque, la verdad, no sé qué significa.

-Yo te explico- dijo Heloise -: es un porcentaje de dinero que debes entregar al emperador, para qué éste pueda comprarse cosas tan básicas como lociones capilares, televisores o tras cosas, de modo de no sacar dinero de su propio bolsillo. Como nuevo habitante de Myseryville, debes saber que los entregan impuesto, no reciben nada a cambio y es obligatorio.

»Hoy es día de cobranza, así que… - mirando a sus escoltas –Ya saben qué hacer.

Los escoltas asintieron y tomaron a la fuerza a 4 civiles: un par de orcos siameses, una anciana de piel magenta y un hombre cerdo. Cruelmente les quitaron sus pertenencias y, cuando la anciana se resistía a que le quitaran la cartera, el escolta la empuja y la hace caer al suelo.

-Oh- dijo Jimmy, sin inmutarse por la escena -, así que eso es el impuesto.

-Claro, debes pensar que es algo injusto para los habitantes, ¿cierto?

-¿Por qué lo sería? Si el emperador está pidiendo dinero a las personas es porque debe ser algo importante.

Heloise giró su cabeza a la izquierda para mirar al chico, por su extraño comentario.

-Te mencioné que se tratan de simples caprichos, es solo para complacerse él mismo.

-Bueno, buscar la felicidad es algo importante.

-¿Aun si eso signifique provocar infelicidad a los demás?

-Eh… en eso tienes razón- dijo Jimmy, luego de girar su cabeza a la derecha, para mirar a Heloise.

Sin pensarlo, Jimmy se acercó a los afectados mientras se llevaba su mano al bolsillo. Ya en frente, saca sus 4 dólares canadienses en monedas, repartiéndolos a cada uno.

-Tomen, no se enfaden por ellos, solo hacen su trabajo.

Los civiles, tristes por la impotencia, se sintieron más felices por el gesto de aquel ser tan extraño. Jimmy se acercó nuevamente a Heloise.

»Ahora puedo decir que están más felices.

-Así veo- dijo Heloise con apatía -. ¿Por qué no seguimos el recorrido, quieres?

Jimmy asintió y la siguió, mientras los 2 escoltas llevaban a Cerbee con una cuerda, para evitar acercarse demasiado.

En cuanto a los civiles, a mirar las monedas, se sintieron estafados.

-¡Estas monedas no tienen valor!- Gritó la anciana con fuerza, para luego lanzar la moneda hacia los responsables, pero era tan débil que solo pudo alejarla a un metro de donde estaba. Quedó aún más airada al ver que dicha moneda se iba a la rejilla del desagüe de la calle, sin posibilidad de recuperarla.


-¿Te has fijado en los enormes cráteres en el suelo?

Heloise le indicaba a Jimmy uno de los agujeros cubiertos de lava, ubicados en el desierto donde se encontraban. Cerbee, aun en el cubo, era custodiado por los guardias.

-Ya no eres tan rudo ¿Verdad?- le dijo uno de los guardias.

Cerbee se enfadó e intentó moverse con rabia, pero solo consiguió caerse de costado, mientras los veía reír. Cerbee demostró cólera por la frustración.

-¡Es increíble!- exclamó Jimmy –, no recuerdo haber visto la lava tan cerca.

-Y aun no has visto la mejor parte- le dijo Heloise.

Esta se alejó unos pasos y miró al cielo. Jimmy, con curiosidad, se ganó a su costado derecho, mirando a donde Heloise miraba. Eran unos enormes buitres de 4 alas, plumas púrpura y colmillos dentro de su pico. Estaban a aproximadamente 10 metros de altura. Sorpresivamente, aparece una enorme sanguijuela que cubría todo el agujero con lava de la cual salió, abriendo su enorme ventosa bucal de 3 mandíbulas y atrapando a una de las aves para llevarla a su escondite. Jimmy quedó pasmado, y Heloise sonreía como si disfrutara con el acto.

-¿Ves, Jimmy? Lo mejor es ver algo que nos recuerde el ciclo natural de la vida: algunos viven, y otros… Ja ja, bueno, ya debes saber el resto de la historia.

-Que mala suerte por el pajarito- dijo Jimmy con su sonrisa ingenua, no se veía triste ni nada. Luego del agujero aparece el ave atrapada, rostizada y machucada, pero con vida, Jimmy se acerca y le habla mientras lo acaricia:

-Suerte para la próxima, chico.

Heloise miraba incrédula y molesta a Jimmy, mientras anotaba observaciones en una pequeña agenda.

-Esto va a demorar un poco.


En medio de un enorme terreno baldío, Heloise sostenía una pelota de baloncesto de color negro.

-¿Has jugado alguna vez a las «quemadas»?- preguntaba esta.

-¿eh?- preguntó Jimmy, sin entender lo que decía.

-Ya sabes, lanzar la pelota a alguien para ganar.

-¡Ah, dodgeball! Claro que si, ¿Por qué?

Los guardias le traían una enorme máquina de color carmesí, con el logo de la empresa de Heloise, Mysery Inc. tenía una forma de tacho de basura que incluía un par de cadenas de movimiento de un tanque y un cabezal redondo en donde sobresalía un par de cañones ordenados verticalmente, apuntando a Jimmy. Heloise introdujo el balón en su mano en uno de los cañones, luego se sentó en una silla de playa y se puso lentes de sol, de su bolsillo sacó un control remoto.

-Quiero ver cómo te sientes al estar «quemado».

Heloise presionó uno de los botones del control, la enorme máquina se activó y de los 2 cañones salían disparados balones en llamas, a gran velocidad hacia Jimmy. Un guardia le entregó a Heloise un vaso con agua y bombilla, con la intención de disfrutar cómodamente el sufrimiento del recién llegado. Pero no fue capaz de tomar un sorbo del vaso, su expresión de alegría pasó a ser de molestia y algo de sorpresa, con su mano derecha bajó un poco sus lentes para saber si lo que veía era cierto: Jimmy esquivaba con mucha facilidad los balones en llamas, hasta bailaba al hacerlo, parecía disfrutarlo. Cuando este ve uno de los balones calcinados frente suyo, lo toma para lanzarlo. Pensaba hacerlo con delicadeza para no lastimar a alguien, no era su forma de ser, pero el balón todavía estaba muy caliente y al tomarlo, sintió como su mano se quemaba y lo tiró instintivamente hacia uno de los cañones de la máquina. Al entrar, la maquina se trabó y explotó en su interior, su cabezal redondo con los 2 cañones cae al suelo y en resto de la maquina estaba emanando humo. Jimmy dejó de soplar su mano y celebró su victoria.

-¿Cómo lo hice?- dijo Jimmy algo exhausto, pero con su habitual sonrisa, dejando entrever la falta de uno de sus dientes.

Heloise ya demostraba su enojo, sobre todo porque no esperaba que destruyera su máquina recién construida. Cerbee estaba feliz y los guardias no lo podían creer.

-No quería perder tanto tiempo contigo- murmuraba Heloise sin que Jimmy pudiese escucharla, luego de respirar profundamente -, pero tendré que tomarte un poco más en serio, Jimmy Two Shoes.


Jimmy se encontraba amarrado de pies y manos con correas, en una de las camillas del laboratorio que Heloise tiene en su casa, recostado en ángulo de 45°. Era una camilla de tortura con muchos implementos, como inyecciones de sustancias, cortes laser y electroshocks, de los cuales, el último fue elegido por Heloise para dar el «golpe de realidad» que, según ella, le hacía falta al chico exageradamente optimista.

-Entonces, ¿Qué debo hacer?- preguntaba Jimmy.

-Tan solo relájate- dijo Heloise -, porque probablemente no te volverás a sentir así en mucho tiempo, Jimmy.

Heloise se preparó para darle un rápido shock con el mínimo de potencia, si no se entristecía, que parecía ser lo más lógico, aumentaría la corriente hasta que sintiera temor a la muerte y pidiera clemencia. Cerbee se sentía triste, quería ayudar a su dueño, pero el cubo era muy resistente.

Encendió el interruptor por un par de segundos. En ese lapso, Jimmy sintió su cuerpo tiritar involuntariamente, y al terminar, sus músculos estaban algo tensos. Jimmy notó como Heloise sonreía.

-Tu dolor me divierte, Jimmy- dijo Heloise.

Jimmy, sin embargo, comenzó a sonreír cálidamente. Heloise ya estaba sintiendo desagrado a aquella expresión, así que ajustó la potencia un nivel arriba.

-Entiendes- dijo Heloise, con una risa burlesca -que estás arriesgando tu vida en este experimento, ¿Verdad?

Jimmy asintió y tarareó 2 veces. Heloise nuevamente encendió el interruptor por 2 segundos, y Jimmy comenzó a quejarse del dolor. Cuando Heloise sonreía, Jimmy lo hacía también, y esta se enojaba aún más. Cerbee luchaba desesperadamente por salir del cubo y salvar a Jimmy, pero no lograba hacerlo. Heloise ajustaba cada vez más la potencia, y alargaba cada vez más el lapso de electrocución de Jimmy. Aunque éste estaba cada vez más débil y adolorido, aún no quitaba su sonrisa.

-¡No entiendes!- dijo Heloise muy enfadada.

Ya casi a la mitad de la potencia, Heloise encendió el electroshock, esta vez, sin apagarlo hasta que el recién llegado dijese «por favor, piedad».

-Lo que he buscado todo este tiempo- le dijo Heloise a Jimmy, sin separar sus dientes –es tu infelicidad. ¡No has querido mostrarla, sé que está ahí!

Jimmy, entre sus gritos temblorosos por la electricidad, soltó unas carcajadas muy notorias. Heloise perdió la paciencia y comenzó a mover el potenciómetro que ajusta la potencia eléctrica, subiéndola lentamente. Cerbee se sentía asustado, cada vez luchaba más por salir, desde ese instante, el cubo comenzó a mostrar una pequeña fisura en la cara trasera, y cada vez se expandía más. Los guardias no lo habían notado, se entumecieron por la crueldad de su jefa.

-¡Vamos, Jimmy!- exclamaba Heloise con su voz más gutural, al punto del sadismo -¡Grita, llora, pide piedad! ¡Muestra tu tristeza de alguna forma!

Mientras la potencia aumentaba, Jimmy gritaba más fuerte, pero aún así soltaba carcajadas, aunque cada vez más irreconocibles, Heloise las reconocía. Esta subía cada vez más la potencia.

-¡¿Por qué?! ¡¿Por qué no dejas de reírte, con tu dolor y sufrimiento?!

Jimmy grito con la voz aun más temblorosa:

-¡Porque… quiero… verte feliiiiiiiiiiiiz!

Heloise se sintió aturdida con aquella respuesta, no podía cuadrarla, la encontraba carente de sentido. Sintió que su mano (la que sostenía el potenciómetro) ya no giraba, le había dado la máxima potencia. Heloise suspiró hacia adentro por el susto y rápidamente apagó el electroshock. Jimmy dejó de gritar y quedó decaído, al límite de la inconsciencia. Cerbee sentía su ojo húmedo por ver a Jimmy así.

Heloise estuvo fuera de sí: hace mucho tiempo que no se mostraba tan alterada como ahora. Trataba de ordenar sus ideas, Jimmy diciendo que le gustaba verla feliz… «Estúpido ingenuo, cuando me reía, no llegó a pensar que lo hacía para burlarme». Esta quería hacer infeliz a Jimmy, no matarlo… no todavía. Necesitaba sacarle la información esencial, todavía no estaba claro cómo fue que llegó a este lugar.

-Tomemos un descanso- le dijo Heloise a los guardias -, vigilen a Jimmy mientras vuelvo, quítenle las correas y recuéstenlo.

Heloise llegó hasta la entrada de su casa y salió a respirar profundamente para calmar su temperamento, ya estaba ocultándose los 3 soles de aquel mundo. Ya más calmada, recordó su vieja bitácora, una que siempre tenía a mano para anotar sus vivencias y proyectos más exitosos en los momentos más difíciles. Le fue de mucha ayuda en los primeros meses en la empresa, cuando realizaba bosquejos de proyectos muy ambiciosos, al punto de volverlo su tesoro personal, lo llamó «El Reporte de Heloise». Cuando Lucius dominó el mundo, ya no existieron más retos de consideración para ella, y dejo de lado su bitácora al no creer que pudiera darle más uso, pero ocasionalmente vuelve a hojearla por un tema de nostalgia, la última vez fue hace 3 semanas. Debido a la enorme cantidad de trabajo, se ha dedicado a dormir en su laboratorio, su intención era de cumplir un mes completo hasta adelantar todos sus objetivos.

Se puso a revisar en la biblioteca oculta en una habitación secreta, protegida con un cerrojo especial, creado por ella con una forma especial, además de un sistema de detectores especial. Al entrar, se dirigió a la sección donde tenía guardada su preciada bitácora, pero notó que un libro estaba en el suelo, y algunas repisas tenían sus libros algo desordenados, en posición diagonal y no vertical como ella acostumbra a dejarlos. Si bien, Heloise no era del todo ordenada, si era meticulosa en asuntos de documentación, y mientras recogía el libro en el suelo para dejarlo en su posición, sospechaba que alguien más entró a su biblioteca oculta, lo cual no creía posible porque nadie conoce su ubicación. Pero lo peor llegó cuando el reporte no estaba en su posición original, y con un sentimiento de tensión, lo buscaba en todos los rincones posibles de la biblioteca, pero no lo encontró. Saliendo de ahí, se dedicó a buscar en toda su casa con la esperanza de verlo tirado por error…

Luego de un rato, en el laboratorio era posible escuchar los gritos de rabia que propinaba Heloise, los guardias, quienes vigilaban a Cerbee calmado en el cubo y a Jimmy recobrando lentamente la conciencia, perdieron la concentración e intentaban descifrar que le provocaba tanta ira. La respuesta llegó pronto, esta volvió al laboratorio con una mirada enrabiada.

-¡Mi bitácora no está- gritó Heloise -, alguien lo robó! ¡Búsquenlo ahora, daré la alerta a toda la guardia de Lucius para encontrarlo, al diario y al o los responsables! ¡Pagarán por haberse robado mi reporte!

-¿Y qué hacemos con el chico y el perro?- preguntó uno de los 2 guardias.

-Ya veré qué hacer, pero ahora céntrense en llamar a sus colegas.

Heloise y los guardias habían dado la espalda a Jimmy y a Cerbee. Este último supo que era el momento propicio para atacar, así que rápidamente rompió el cubo por la enorme grieta hecha por el forcejeo, luego tomó un rápido impulso hacia los guardias, quienes apenas reaccionaron. Cerbee los empujó con fuerza y los hizo chocar con uno de los muros del laboratorio, quedando semiinconscientes. Echando un rápido vistazo, vio a Heloise sorprendida y tomada desprevenida por el incidente de la bitácora, no tenía forma de actuar ante su ataque rápido y certero. Cuando parecía que nada se interponía en medio de su ataque, alguien se atraviesa para proteger a Heloise, y Cerbee frenó bruscamente para evitar dañar al obstaculizador, dejando marcas en el suelo. Era Jimmy Two Shoes quien detuvo al perro ciclope, aun con fuerzas para mantenerse en pie.

-Perro malo… te he dicho… que debes ser cortés con la gente- le regaño Jimmy, por lo que Cerbee agachó la cabeza. Luego Jimmy sintió un repentino cansancio y se apoyó en sus rodillas para mantenerse parado, jadeando como si hubiese hecho ejercicio.

-¿Por qué?… ¿Por qué me defendiste?- preguntó Heloise.

-Heloise…- habló Jimmy, con dificultad para hablar -quisiera ayudarte… a buscar… tu diario.

Heloise no quería comprender la situación, aquel al que había hecho sufrir de forma tan horrible hace unos instantes, la había protegido de un daño inminente. Los 2 guardias se habían recobrado, estaban detrás de Cerbee muy enfadados y dispuestos a atacar. Heloise los vio y mostró la palma de su mano derecha en señal de permanecer quietos y no atacar, era obvio que no tendrían posibilidad contra el perrito.

-No necesito tu ayuda- habló secamente Heloise a Jimmy-. Solo… vete de aquí con tu perro ¿Quieres? Cuando recupere mi diario, veré que hacer contigo.

-Pero…- insistía Jimmy, ya recuperando el aliento - ¿Cómo es ese diario que perdiste?

-Enserio, eso no te importa.

-Por favor, quiero ayudarte.

Cerbee no era capaz de creer que su dueño fuese capaz de dejar fuera los rencores hacia Heloise, y menos, querer ayudarla como si nada hubiese pasado. Heloise en tanto, se resignaba por la insistencia de Jimmy, así que decidió hablar de su bitácora, después de todo, no creía que llegase más lejos de buscarlo en la calle un día y declinar a la mañana siguiente, no era su problema personal.

-Ok, es un libro, y es grande. ¿Contento?

Jimmy se contentó y mostro unas ansias de ayudarla, esta de inmediato apuntó con su dedo la salida, indicando que se fueran de una vez. Jimmy le saludó agitando su mano con la poca fuerza que le quedaba y Cerbee los ignoró, luego de salir de la casa, Heloise les cerró la puerta bruscamente. Los guardias miraron fijamente a Heloise y esta habló con severidad:

-¿Qué no escucharon lo que le dije a Jimmy? Es un libro grande, de tapa color carmesí sin nada escrito en su portada pero tiene mi nombre en la primera hoja, con una cadena de un raro material llamado gammagneto y un ojo en uno de sus extremos.

»Mientras doy el aviso, quiero que ustedes vayan directo con Lucius y le digan que no iré al trabajo hasta resolver este asunto. ¡Ahora vayan!

Los guardias rápidamente se fueron, pero descuidadamente dejaron la puerta de la entrada abierta. Heloise fue molesta a cerrarla, y en ese momento mira hacia el paisaje nocturno y reconoce a Jimmy y Cerbee, preparando el cartón para pasar la noche a unos metros de su casa, en frente de la casa aledaña a la de Heloise, la cual está abandonada y pasó a ser de su posesión.

-¿Así que no tienes donde dormir, Jimmy?- preguntó Heloise con fuerza y expresión apática.

-Es cierto- contestó Jimmy, nuevamente mostrando su sonrisa -, en todas partes me han negado la estadía estos días, así que no me queda de otra que dormir bajo las estrellas. Solo tú has sido generosa con nosotros, y he querido agradecerte de alguna forma.

-¿Y no pensaste en dormir en aquella casa abandonada, justo en frente tuyo?

-Sería fácil entrar, pero sigue siendo una casa ajena. No es mi estilo pasar a llevar a alguien, aunque sea por necesidad.

-Entonces te dejaré en claro: esa casa es mía y te autorizo a habitarla durante unos días, solo debes acomodarla un poco.

Jimmy sintió una enorme felicidad, este iba corriendo directamente a Heloise para abrazarla, mientras gritaba del júbilo. Pero esta lo detiene plantando la palma de su mano en la cara, luego lo empujó un par de metros.

-Je je, lo siento, me deje llevar- dijo Jimmy avergonzado, con la cara marcada por la mano de Heloise.

Jimmy saludó a Heloise agitando la mano mientras entraba a la casa abandonada, Cerbee lo siguió, pero miró con ira a Heloise antes de entrar, mostrándole sus caninos. Esta le entrecerró los ojos y cerró la puerta, luego esta empezó a sentir una paz interior, casi mostrando una sonrisa por hacer una… buena acción. Pero luego de pensar un poco, su corazón latía más rápido, estaba dudando de lo que hizo, sentía que tal vez había cometido un gran, gran error, no pudo haber hecho un acto de bondad. Pero por otra parte, trataba de calmarse pensando era una forma de tenerlo cerca para obtener lo que busca, mantenerlo vigilado y controlado. Un cumplido para no sentirse en deuda con el rubio. No es que hubiese tenido compasión por Jimmy o algo así…