Les presento la segunda parte del capítulo. Es a partir de acá donde comienzo a ir a lo desconocido, porque fue el último que escribí hasta antes de iniciar mis publicaciones por internet. Mi deseo es continuarlo y darle una conclusión como se merece.
Agradezco a quienes han leido y disfrutado mi historia, tambien a quienes han dejado sus comentarios. Porque mientras haya alguien que esté mirando este fic, yo seguiré dando lo mejor para hacer una historia con empeño.
Por cierto, en esta ocasión, hago mención a canciones que fueron muy famosas en mi país en cierto momento. Éstas son de un idioma ajeno al español (y en un caso, es una pronunciación mal hecha, que finge ser otro idioma).
Espero que lo disfruten.
La fiesta en la casa de la familia «mosca» se puso más entretenida: Delamber tuvo la idea de sacar su vieja parrilla y preparar un asado barbacoa en el patio. En cuanto a Helen, Brundle, Jimmy y Beezy, estaban bailando con música latina luego de algunos juegos de mesa. Bailaron desde salsa, merengue y cumbia, hasta estilos pintorescos como el tango y la samba. La señora mosca puso música de bachata y reggaetón, más algunos temas de electrónica mal mezclados. Los invitados no les importaba escuchar esos infames estilos musicales, solo querían bailar(*). En tanto, Heloise se mantenía al margen, estaba reacia a escuchar esas últimas canciones.
-Vaya, ¿en qué momento la música cayó tan bajo en calidad? -dijo la pequeña del traje carmesí, sentada en medio del sillón más amplio de la sala de estar. Solamente estaba observando como los demás se divertían, mientras bebía el jugo de fruta fermentado de la madre de la casa.
Es bien sabido que Heloise no sociabiliza con los demás ni participa en fiestas de este estilo, y ella se lo toma con cierto orgullo. Por ello es que se llegó a preguntar por qué estaba en casa de un empleado, viendo como el hijo de su jefe y un extraterrestre, se divertían a su costa, en lugar de imponer la tristeza y desgracia, como es debido. Lo lamentable para ella, es que la respuesta estaba a simple vista y no quería admitirlo.
La reina de la miseria, aquella que nunca había mostrado un solo gramo de empatía a un ser vivo, observaba a Jimmy Two Shoes fijamente, y no precisamente para estudiarlo, sino que con una creciente fascinación que intentaba salir de su interior. Cada vez que miraba su cara y su sonrisa, lo encontraba más atractivo; sentía cómo su corazón latía más rápido y sus mejillas se volvían levemente más cálidas. Solía mirar hacia otra parte para evitar sentir lo que creía estaba sintiendo por él, pero luego de mirarlo nuevamente, esas agradables sensaciones regresaban y en vez de reprimirlas, lentamente se dejaba llevar por ellas. La admiración que sentía por Jimmy Two Shoes estaba convirtiéndose en algo más, estaba pasando a un nuevo nivel, pero aún hacía esfuerzos por reprimirlo y controlarlo.
Había llegado el momento de los Karaoke, donde Helen solo tenía canciones en idiomas desconocidos para los invitados. La señora partió cantando el tema de pop árabe «Sidi Mansour» de Saber Al Rebai; obviamente cantó como quiso, no se sabía la letra de la canción después de todo. Luego Beezy siguió con el tema francés «Non, Je Ne Regrette Nien» de Edith Piaf, su voz dejaba mucho que desear, además de ponerse a gritar en lugar de intentar pronunciarlo siquiera. Cuando Jimmy se preparaba para cantar «Shima Uta» de The Boom, Helen se sentó al lado derecho de Heloise, mostrando algo de cansancio, más por bailar que por cantar. Gracias a la borrachera, no tenía problema alguno en entablar una conversación con alguien a quien, en otro momento, hubiese pensado dos veces sus acciones.
-Ahora veo por qué lo mira tanto, chica -dijo Helen a Heloise, con cierto estado etílico y sin cautela.
-¿Disculpe?- dijo Heloise, tratando se parecer desentendida.
-Cuando te miraba, tus ojitos casi siempre apuntaban a su carita de ángel. Ese chico es muy especial, hace mucho que no nos divertíamos como familia y tampoco habíamos compartido momentos así con invitados. Me demostraron que no hay por qué temerle a su especie, de todos modos, se comportan como cualquier habitante de esta ciudad.
-Siento quitarle la ilusión, señora, pero mi trabajo es llevar la infelicidad a donde sea que esté. Digamos que hoy me tomé un descanso.
-Y es porque está aquí, con el chico… ¿Cierto?
Heloise quedó enmudecida, no sabía qué decir. Miró a Jimmy, veía en él un joven hermoso que cantaba como los dioses… lo cual estaba lejos de la realidad, puesto que pronunciaba igual de mal que los demás.
»Debería hablar con él cuando pueda. A veces, una mujer necesita la compañía de un hombre, por lo menos, un instante. Eso alivia el corazón y la mente…
-¿Sabe señora? –interrumpió Heloise secamente- Solo está hablando tonterías. Debería dejar de emborracharse, le está afectando el cerebro más de lo que cree.
Luego de aquellas palabras tan severas, Heloise se levantó del sillón y salió de la casa a tomar aire. Helen, más que ofendida, estaba contenta. Esperaba una reacción más violenta de la reina de la miseria, pero no fue más allá. Sabía que estaba en lo correcto y sintió un deseo en su interior: quería que naciese el amor en su casa y así coronar esta perfecta velada.
-ΜΛΦΛΜ-
Terminando la barbacoa, Delamber pensaba entrar para traer una bandeja para la carne, pero vio algo que llamó mucho su atención. De la nada, apareció una caja de cartón a un costado de la puerta, con una nota. Miró a todos lados para ver quién la dejó, sin encontrar a nadie. Tomó la nota y pudo leer la siguiente inscripción:
«Prepárate, Sombrero. Has hecho un excelente trabajo reuniendo a tus objetivos, y esta misma noche lo terminaremos».
El señor mosca estaba preocupado, ya conocían su identidad y pensaban actuar peligrosamente en su propia casa. Al abrir la caja, encontró en su interior las fotos de sus 3 invitados, además de un libro extraño de tapa roja, el cual hojeó unas páginas y así dedujo que se trataba del reporte que tanto buscaba Heloise. Delamber tomó su intercomunicador para informar que tenía las cosas bajo control y no era tiempo de actuar con imprudencia, pero no logró comunicarse. Estaba realmente frustrado. ¿Cómo saldría de esta?
Heloise tomaba aire en el patio trasero de la casa, mirando el cielo nocturno de Myseryville, cuando escuchó una voz familiar:
-Heloise ¿Por qué no estás divirtiéndote con nosotros?
Era Jimmy, quién salió a verla para saber dónde estaba. Heloise estaba algo nerviosa, intentando controlar de nuevo esas sensaciones por verlo.
-No… Nada especial… -dijo ésta, tratando de no mostrarse intranquila- Quería relajarme un poco, pensaba en mis proyectos y trabajos pendientes para el resto del año.
-¿Proyectos? ¿Trabajos? Eso no es relajante si me lo preguntas, es preocupación.
-Bueno, no pedí tu opinión para empezar –respondió Heloise, secamente.
Jimmy la miró directamente a los ojos, pero no mostró una expresión de ofensa ni nada. Ya daba por hecho que esa era la actitud de la chica con cola de caballo, y no había por qué intentar cambiarla. Ésta también lo miró a los ojos, mostrándole una sonrisa, no una cínica como las que acostumbraba, sino una realmente sincera. Estaba feliz, como no lo había estado hace mucho tiempo, y ese simple detalle llamó la atención del rubio.
-Eh… Ok…
-¿Así que un déficit atencional?
Jimmy no captó de inmediato, pero al hacerlo, sonrió por el hecho que la chica de la singular cicatriz en su frente recordara su historia. Lo consideraba una suerte de halago.
-Sí, Heloise. He buscado de la forma de convivir con esta condición, sin que me afecte más de lo que ya ha hecho. Pero luego de lo que viví con esos chicos, ya ni siquiera me importa, solo pienso la felicidad de todos.
-¿Sabes, Jimmy?, he pensado en ti… ¡en tus patrones de comportamiento, claro! –Dijo con brusquedad-. No pienso que tengas rasgos propios de la condición, pero sí creo que eres un idiota…
-Eh… ¿Gracias?... ¿Supongo?
-O mejor dicho, eso creía, porque no lo eres del todo. Eres perceptivo, finges no darte cuenta de lo que ocurre a tu alrededor, pero analizas y sabes usar tu actitud bonachona para resolver problemas. No he visto antes que alguien manejara tan bien la inteligencia emocional, así que te felicito, Jimmy.
-¡Guau! ¡Gracias por tus palabras, Heloise!
-No te entusiasmes. No dije que seas un súper genio, solo que tampoco eres un estúpido, tan solo estás en el promedio aceptable.
Ambos soltaron unas leves carcajadas.
-Vaya -dijo Jimmy-, no puedo imaginar cómo sería en estos momentos si no hubiese conocido a mis 2 amigos del vecindario.
Heloise recordó la historia, y rápidamente enfatizó la parte donde Jimmy mencionó tener un noviazgo con su vecina. Se preguntaba si aún estaba con ella.
-Oye, Jimmy… Respecto a tu historia, quiero preguntarte…
-¿Qué cosa Heloise?
Antes de decir algo más, se escuchó el sonido de una alarma de emergencia. Heloise cambió su mirada a una de alerta, metió su mano derecha a su bolsillo y sacó el intercomunicador que emitía aquel sonido. Contestó el llamado.
-Aquí, Heloise… ¡¿Actividad sospechosa?!... Una caja ¿Y cómo eran esos tipos?... Bien. Brigada vengan rápido hasta acá, brigada manténganse en sus posiciones y alertas. A la mínima provocación, inicien maniobra de ataque. Manténganse en contacto. Cambio y fuera.
-¿Qué ocurre, Heloise?- preguntó Jimmy desconcertado.
-Estamos en alerta. Unos hombres de negro estuvieron acá hace unos minutos, dejaron una caja que recogió el padre de familia. Algo harán, debemos advertir a todos para un posible ataque. ¡Vamos, Jimmy!
Jimmy obedeció y entraron apresuradamente. Interrumpieron abruptamente a Beezy cantando «Aserejé» de Las Kétchup, bajando la música; en tanto, Helen y Brundle estaban sentados en el sillón principal.
-¡Prepárense todos! -Advirtió Heloise-. ¡Tendremos un desastre, nos atacarán muy pronto, así que protéjanse!... ¡¿Dónde está el señor mosca?!
Heloise y Jimmy miraron a ambos lados para tratar de encontrar al padre de familia. En tanto, Beezy, la madre mosca y su hijo aún estaban asimilando lo que ocurría.
-¿No estaba afuera preparando la barbacoa?... -dijo Helen- ¡Delamber! ¡Mosquita mía!
-Acaba de recoger una caja -dijo Heloise- en el patio. Necesito saber qué es lo que viene en…
Repentinamente, se escuchó desde afuera un ruido tan vibrante y ensordecedor que rompió todas las ventanas de la casa, al mismo tiempo que se generó una intensa luz anaranjada. Todos en el interior cayeron al suelo por el fuerte impulso y quedaron aturdidos por un instante, tan solo Heloise, que se había familiarizado con este tipo de situaciones, se esforzó por levantarse y saber qué ocurría afuera. Echó un vistazo por una de las ventanas rotas y descubrió una pared de fuego que rodeaba toda la casa. Los escoltas de Heloise, los que venían desde lo lejos en ayuda, fueron empujados por la onda expansiva de la explosión, no alcanzaron a llegar siquiera a la casa.
En un gesto impulsivo, Brundle se atrevió a subir al segundo piso con desesperación; Jimmy lo vio y se dispuso a seguirlo sin pensar, quería saber que pasaba por la cabeza del niño y evitar que hiciera una imprudencia. Los demás veían a través de las ventanas rotas 10 figuras acercándose, que no eran distinguibles por la luz de las llamas, pero que por sus siluetas, eran muy semejantes a los hombres de negro infiltrados en Mysery Inc.
Brundle buscó en todas las habitaciones del segundo piso y no encontró lo que buscaba, al subir Jimmy, lo notó con mucha tristeza, buscando de un lado a otro, derramando lágrimas de sus enormes ojos compuestos.
-¡Papá!… -gritó Brundle con desesperación.
Jimmy pudo ver en una de las ventanas rotas cercanas a él. Logró distinguir a esos 10 tipos de negro, hablando con el hombre de la casa, quien dio media vuelta y se acercó con algo en sus manos. De haber sido Heloise, se habría dado cuenta en un instante de la confabulación en la que participaba. Pero Jimmy no lograba entender, solo se afirmó en la idea que Delamber no sufrió daños.
-¡Papá!… -dijo Brundle melancólicamente- Papá… ¿Dónde estás?
-Vamos, pequeño Brundy -dijo Jimmy con una sonrisa, intentando animarlo a pesar de las circunstancias-. Tu padre está bien, pero debemos bajar. No estamos seguros aquí arriba. ¡Vamos!
-¿Usted cree, señor Jimmy?
-¡Lo acabo de ver y viene caminando!... y no volando, qué extraño... No importa. Todo estará bien, confío en mis amigos. Sé que Heloise nos ayudará, debe tener algún invento que nos ayudará a salir de ésta…
-¡No tengo ningún invento que me ayude a salir de ésta! -gritó Heloise desde el primer piso, enfadada consigo misma. Jimmy y Brundle se miraron.
Mientras, la del traje carmesí estaba sentada, tomándose la cabeza con sus manos por un revés que pudo haber evitado.
»¡Maldición! Me confié que estaría bien con los escoltas y este… radar que jamás encendí, por tomarle demasiada atención a…
En sus pensamientos, solo veía el rostro y la figura de Jimmy, quién bajaba por las escaleras junto a Brundle.
»Ni modo, no sé cómo escapar de acá.
-¡NOOOOO! ¡VAMOS A MORIR! –gimoteó Beezy con exageración.
-¡Sé que encontrarás alguna solución, Heloise! –dijo Jimmy animándola-. ¡Siempre hay una solución!
Más allá de lo cliché de la frase, la enana malvada se sintió adulada, y hasta encandilada, porque el humano forastero confiaba en ella. Su resignación se esfumó y miró a su alrededor, comenzando a recordar viejos experimentos que leyó en revistas de electrónica casera.
-Podemos hacer algo…
Heloise hizo una mueca, lo que alegró de sobremanera a Jimmy. Ésta miró a Helen.
»Señora mosca, ¿tiene un microondas y un secador de pelo que me pueda traer?
-¡Ay, por supuesto, mami! -dijo Helen, muy calmada gracias a los efectos del jugo fermentado, y se dispuso a buscar lo pedido.
-¡Que ingenioso! -exclamó Beezy sarcásticamente-. ¿Crees que cocinándole a esos tipos y secando sus pelos, no nos atacarán?
Heloise lo miró con desprecio:
-Beezy… si no sabes, no te metas.
De una patada, la puerta principal se abre, lo que llamó la atención de todos. Era Delamber, quien portaba en sus patas superiores la caja misteriosa, mostrando una mirada resignada.
-¡Papá! -gritó contento Brundle.
Helen, al volver con las cosas para Heloise, también se sintió feliz al ver a su marido. Pero la mirada del hombre mosca no cambió, se enfocó únicamente en la reina de la miseria.
-Supongo que esto te pertenece -Delamber sacó el reporte de la caja.
-Ese es…- dijo Heloise, estupefacta.
-La gente con la que trabajo está muy ansiosa por verte acabada. Me obligaron a atacarte… en mi propia casa, quieren darse el lujo de aniquilarte mientras queman tu reporte frente a tus ojos.
-No lo niego -dijo Heloise, con una increíble indiferencia-. Un escándalo así tiene signos de improvisación por todos lados, están realmente desesperados.
-Me gusta hacer mi trabajo con la mayor discreción posible… -habló Delamber–, pero todo se ha salido de control. No tienen alternativa, entréguense si no quieren que esto se convierta en una masacre.
-Papa -dijo Brundle, asustado- ¿Qué estás diciendo?
Todos quedaron atónitos, no entendían lo que hablaba el señor mosca, a excepción de Heloise.
»No tiene caso ocultarme más, así que me presentaré formalmente: en el pasado, me llamaban el Sombrero de Mago, alguien que se dedicaba a ciertos trabajos por encargo... cosas inmorales. Intenté dejar aquella vida, pero está me persiguió y no pude negarme. Acepté el trabajo por desesperación, jamás medité con quien estaba tratando y ellos me llevaron hasta esto.
-¡Delamber! -dijo Helen, muy pasmada.
Heloise comenzó a sonreír. Delamber se sintió intimidado, no esperaba verla tan tranquila después de todo lo ocurrido.
-Ahora todo tiene sentido -dijo Heloise-, no esperaba verte tan expuesto, Sombrero de Mago. Tuve suerte de investigar tu historial…
La expresión que Delamber puso lentamente fue de un notorio desconcierto. No sabía que pensar respecto a lo dicho por la enana.
»De hecho, investigué a muchos potenciales atacantes luego del robo de mi reporte, y la del Sombrero de Mago fue una de las más llamativas: Un criminal inteligente y maquiavélico, que por su forma de operar, debía ser de aquellos que trazaba cada detalle de su plan y lo ejecutaba a la perfección. Puedo dar fe de ello, tomando en cuenta que jamás se ha descubierto su identidad… hasta ahora. Y eso me lleva a una gran pregunta: ¿Por qué te decidiste a revelar tu identidad ahora, en estos momentos tan críticos? Se supone que eres un profesional.
-No quiero una confrontación, estoy arriesgando a mi familia para capturarlos a ustedes. Yo no planeé este ataque… ¡es mi propia casa, por favor! Ya no quiero correr riesgos.
-¿Así de fácil?- dijo Heloise, con una sonrisa amenazante -¿Crees que con tus palabritas de lástima me vas a convencer de entregarme a esos tipos, así nada más?
-No… pero…
-¿Y no planeaste este ataque? Entonces, el hecho de que preparaban una explosión en esta casa, justo estando nosotros 3 en su interior y por colegas del criminal que nos invitó a cenar… ¿fue toda una coincidencia? ¿Eso quieres decir?
-¡Yo te invite a cenar, Heloise! –Interrumpió Jimmy, rompiendo un poco la tensión del ambiente-. ¡Además, fue el pequeño Brundle el que tuvo la idea!
El pequeño mosca se tranquilizó un poco y asintió reiteradamente con su cabeza. Heloise lo miró detenidamente y, luego de mirar al padre, se le acercó amenazadoramente.
-¡¿Qué haces, Heloise?! –advirtió Delamber, sin ocultar su miedo.
La malévola tomó los hombros del pequeño, tocando su cara en forma sicótica mientras le sonreía al padre.
-No me imaginaría a este niño invitando a un ser desconocido a su casa, si no hubiese sido persuadido por su papá.
El hombre mosca sintió un escalofrío en su espalda por ver a su hijo tan expuesto. Helen ya pensaba lo peor: «Delamber... mi marido... ¿usó a mi hijito?»
»En un mundo hostil, las malas acciones crean enemigos. Yo lo sé, deberías saberlo también, Sombrero.
-¡Heloise! -Habló Jimmy-, ¡el señor mosca está arrepentido! ¡No tiene intenciones de entregarnos!
-¡Jimmy! -habló ésta, muy furiosa- ¡deja de ser tan inocente, es una táctica persuasiva!
-La verdad… -habló Beezy-, por primera vez estoy de acuerdo con Heloise. Es muy tonto pensar que ganaremos si nos entregamos.
-Sé muy bien lo que piensan -dijo Jimmy, quien comenzó a caminar lentamente hacia Delamber-, pero quiero saber que es lo que piensa el señor mosca.
-¡Jimmy! ¡¿Qué estás pensando?!- gritó Heloise.
El humano rubio se ganó frente a Delamber, levantando levemente sus palma, no estaba en posición defensiva.
-Aquí estoy -dijo Jimmy-. ¡Lléveme!
Sin embargo, Delamber no hizo gesto alguno. Se mantuvo en la misma pose de hombre arrepentido que mantuvo en todo ese lapso.
»Señor, díganos: ¿Qué quiere en verdad? Díganos qué hacer, y yo estaré dispuesto a cumplirlo.
Heloise y Beezy estaban preocupados del accionar de Jimmy, sentían que algo malo iría a ocurrir. La madre mosca y su hijo estaban sumamente tristes que el padre de familia tuviese una doble vida. Cuando Heloise soltó a Brundle, corrió hacia su madre y se mantuvieron abrazados. El mundo les cayó encima.
-ΜΛΦΛΜ-
Los 10 agentes esperaban en la entrada principal, armados con diferentes sistemas de caza en caso de un ataque por parte de Heloise, que era lo más lógico. Sin embargo, después de varios minutos, ésta, junto a Beezy, Jimmy y la familia mosca, salieron sin oponer resistencia. Los agentes se miraron entre sí, parecían sorprendidos que Heloise no hiciera nada para defenderse, y al revisarla, no tenía ni un solo aparato para un posible contraataque. Tan solo Helen tenía un secador de pelo, el mismo que le había pedido la chica del traje carmesí hace un momento, en tanto, Jimmy y Beezy tenían un vaso con agua.
-¡Oiga, es mi última voluntad! -exclamó Beezy al agente que le iba a quitar el vaso-. Además, las llamas de explosiones peligrosas me provocan transpiración como en un sauna, ¿sabe?
-He cumplido -habló el Sombrero de Mago-, por favor mantengan a mi familia lejos de esto.
-Todo a su tiempo, Sombrero -hablo uno de los agentes-. Ja ja ja, me sorprende que la gran Heloise no esté peleando por su vida en estos momentos.
-¿Por qué debería? Ustedes son solo un grano en la espalda comparado con otros peligros que he pasado.
-Vaya, me habían advertido lo cínica que eres.
Este tipo se quitó el sombrero, era un zombi exactamente igual al que participó en el incidente de Mysery Inc. Luego le quitó el vaso a Jimmy, mientras que otro de los agentes se lo quitó a Beezy.
-Oye -dijo el otro agente a su compañero zombi, con el vaso en mano-, ¿por qué no hacemos un brindis por nuestras presas capturadas?
-Por supuesto… -respondió, mientras miraba en modo de sospecha a Heloise, quien mostraba su distinguible sonrisa cínica- porque tú esperas que nos bebamos esto, ¿verdad? Para que nos transforme en algo o nos mate.
El otro agente le tomó la razón y ambos derramaron el agua en el pasto del jardín.
»Entiende que no estás en posición de defenderte ni negociar, nosotros tenemos el control ¿Está claro?
-Tan claro como el agua, cara de zombi… -dijo Heloise- ¡Y TAN DIFUSO COMO LA NIEBLA!
Heloise dio un salto rápido hacia atrás, gritando un estruendoso «¡Ahora!». Cuando los agentes preparaban sus artilugios para atacar, Helen apuntó con el secador de pelo a la parte del suelo donde derramaron el agua. Al encenderlo, una potente onda salió de éste y en fracción de segundo, terminó por evaporar el líquido por completo, creando una densa cortina de vapor que logró cubrir todo el alrededor de la casa y, de paso, apagar parte del muro de fuego. Este fenómeno se debió a que Heloise sacó el magnetrón del horno microondas (el que se encarga de generar las ondas para calentar las comidas) y lo instaló en el secador, aprovechando más la forma que la función de este último, debido a que su forma de tubo permitía enfocar las ondas en un punto más concentrado.
Una vez creada la cortina, los 3 amigos y la familia mosca (Delamber incluido), se ocultaron en esta neblina temporal. Los agentes dedujeron que el Sombrero de Mago los había traicionado, así que se dispusieron a capturar a todos los que estuvieron en la casa.
Uno de los agentes encontró al pequeño Brundle, y cuando lo iba a atrapar, esté gritó fuertemente:
-¡Ahora!
El agente miró rápidamente atrás, solo para darse cuenta que no había nadie. Devolvió la mirada y el chico mosca estaba lejos de su alcance.
-¡Ja ja! Caíste como un tonto -dijo mientras hacía un gesto de burla, ante la mirada enrabiada de su perseguidor.
Otro agente de negro, que vio lo último, estuvo a punto de capturar a Jimmy y cuando lo acorraló, la expresión del rubio pasó de un gran susto a una sonrisa ingenua, mientras apuntaba con su dedo para que mirara atrás. No estaba dispuesto a caer de la misma forma que su compañero, así que avanzó. Sin embargo, sintió en su hombro una mano muy robusta, cuando miró hacia atrás, vio el rostro de Molotov y su puño, antes de ser noqueado.
-Gracias, señor -dijo Jimmy.
-Son órdenes de Heloise -dijo Molotov, con su acento ruso-: debemos protegerlo a usted y a los que estuvieron en esta casa. Esperamos a que abrieran la cortina de fuego para actuar.
Inmediatamente se escuchó un enorme grito de auxilio de parte de Beezy, acorralado, junto con el pequeño mosca, por 4 agentes. Parecían perdidos en el momento de que sus perseguidores les apuntaban con sus armas, pero se escuchó un ladrido muy peculiar. Segundos después, un agente cayó al suelo de forma brusca y fue arrastrado de la pierna por una figura diminuta, desapareciendo entre la niebla y el grito de terror del desgraciado. A los pocos segundos, otro agente pasó por el mismo calvario, también desapareciendo en aquella cortina. Los 2 restantes estaban atemorizados de aquel monstruo que los asechaba, cuando se escuchó otro ladrido, lo último que vieron fue una pequeña criatura de un solo ojo que los iba a embestir: era Cerbee quien venía al rescate, traído por Sammy cuando este fue alertado del incidente.
La guardia personal de Lucius estaba controlando la situación y cuando el vapor se desvaneció, los escoltas habían capturado a todos los agentes. Acto seguido, cerraron el perímetro con cinta para embalar cajas de cartón, con el fin de inician una especie de procedimiento policial que no tenía propósito alguno. Les quitaron los sombreros, viendo que eran 5 repli-cats y 5 zombis… exactamente iguales a los que invadieron Misery Inc., e iguales unos entre otros. Heloise dijo:
-Vaya, vaya, era todo tan obvio. Las piezas van encajando perfectamente.
-ΜΛΦΛΜ-
-¿Por qué traes solo un pantalón y una soga?- le preguntó Sammy a Beezy.
-Nadie comprende mi genio, ¿no ves que disfrazarse de pobre es la mejor forma de entenderlos?
Sammy lo miró despectivo. Luego centró su mirada en Heloise y en el Sombrero de mago.
Durante la madrugada, Delamber recibió unos aplasta pulgares como los usados en la edad media, en reemplazo de esposas policiales, ante la triste mirada de Helen y Brundle. El señor mosca entregó la caja que los hombres de negro le dejaron, incluido el reporte que tanto buscaba Heloise. Aclaró que no tuvo ninguna participación en el robo del susodicho y lo que pudo haber hecho era asunto de negocios.
-Conoces mi política -dijo Heloise al inculpado, sin inmutarse-: castigar despiadadamente a aquellos que fueron despiadados contigo.
-¡Papá, no te vayas! -dijo Brundle, sollozando.
-Por favor, mi niña -dijo Helen, igualmente triste-, ¿Acaso no puede perdonar a mi mosquita por lo que hizo? Él dijo que ya no quería volver a esa vida.
-Debe haber alguna forma, Heloise -dijo Jimmy-. ¿Acaso no consideras otra alternativa que no tenga que ver con violencia?
-Jimmy, debes entender que las personas no cambian fácilmente, si intentara…
-Heloise tiene razón -dijo Delamber-. La condena es la única forma de aliviar mi dolor.
-Gracias por interrumpirme -indicó la reina de la miseria.
-Pero señor Delamber…
-No puedo seguir con esta culpa, quiero que desaparezca. Es algo que jamás he podido olvidar.
-Mmmm… -tarareó Heloise, llevando su mano al mentón-. Tal vez podamos usar otra alternativa, pero necesito que todos estén de acuerdo con mi propuesta.
-Entonces, ¿no vas a condenarlo? -dijo Jimmy.
-Así es, pero está en ustedes, como familia, tomar esta decisión.
Beezy se sentía incómodo de la inusual generosidad de la chica del traje carmesí.
-¡Lo que sea para tener a mi papá con nosotros!- dijo enérgicamente Brundle.
-No importa qué haya pasado, mosquita -dijo Helen-, siempre estaré contigo, como familia.
-Gracias, Heloise- dijo Delamber -. Siempre recordaré este momento.
-Yo no diría exactamente eso -dijo Heloise.
Heloise pidió a sus escoltas que trajeran un experimento de su laboratorio, a los pocos minutos, uno de ellos cargó con una especie de pistola etiquetadora de precios y se la dejo en manos de Heloise. Ésta se propuso a dispararle a la familia mosca, mientras soltaba una carcajada malévola, y el aparato emitió una luz roja que los dejó paralizados. Luego de unos segundos, estos reaccionaban de forma extraña, actuando como tarados.
-Heloise -dijo Jimmy-, ¿qué les sucede?
-¿Acaso no es obvio?
Jimmy, Sammy, Beezy y Cerbee la miraban incrédulos porque no sabían las intenciones de Heloise.
»Ay… ustedes son de mente tan simple. Esta pistola es un borra memorias, les borré todos los recuerdos relacionados al Sombrero de Mago, lo que también conllevó a eliminar pasajes que pudiesen devolver lo borrado o producir hábitos introspectivos.
-No entendí nada -habló Jimmy.
-Me lo esperaba, Jimmy. Te doy una idea: en el caso de la señora mosca y su hijo, esto significó olvidar toda la fiesta en su casa y los momentos que vivieron con nosotros; si los hubiesen conservado, les llevaría a preguntar «¿por qué estaban en nuestra casa?» o «¿qué ocurrió cuando estuvieron ellos?», entonces lo que hice se habría ido por el desagüe. Delamber pasó por la peor parte, quién sabe cuántos años se enfocó en su hobby. Es muy posible que deba esforzarse por aprender cosas que ya sabía, sencillas pero esenciales. Aunque ese ya no es mi problema.
-¿Nos olvidarán? -se quejó Jimmy-. Yo que sepa, en ningún momento les dijiste que ibas a borrar sus memorias.
-¿No escuchaste? Los 3 estuvieron de acuerdo con probar otra propuesta que no fuese un castigo a la antigua… Que no supieran lo que pensaba hacer, es un tema aparte.
-Eres cruel, Heloise -criticó Beezy-. Pero claro, eso a ti te agrada bastante.
-Esa es la gracia de Heloise -dijo Sammy en su apoyo, en un intento de no mostrarse sobreactuado otra vez-. No por nada, posee el título de la «reina de la miseria».
-Al menos... ¿estarán bien? -dijo Jimmy.
-Por supuesto. Ese efecto dura solo unos minutos, luego se comportarán como si nada hubiese pasado y serán la feliz familia que quieren ser… felices en la ignorancia.
El ser interdimensional comenzó a sonreir discretamente.
-Eso me tranquiliza, Heloise. Gracias.
-¿Te tranquiliza?- dijo un extrañado Beezy.
Jimmy abrazó de improviso a Heloise, ante las miradas estupefactas de Beezy, Sammy y Cerbee. Ésta, consternada por el gesto, se estaba dejando invadir por una agradable calidez mientras se acobijaba en sus brazos, pero recordó que habían mirones a su alrededor (los 3 antes mencionados). Cambió su expresión a una de enojo:
-Si no quieres otro diente menos, te conviene soltarme ahora mismo.
-¡Ups!- dijo Jimmy, soltándola rápidamente –Me dejé llevar.
Heloise se alejó de los demás con expresión amarga, pero en el fondo, estaba feliz como nunca: su reporte estaba intacto, tenía las pistas cruciales para hallar al causante de todo este alboroto y lo que es más importante e inesperado: se enamoró de alguien fuera de este mundo, literalmente.
-¿Heloise no lo mató? –dijo Sammy, aún pasmado.
En respuesta, Cerbee negó lentamente con la cabeza.
-Ese Jimmy Two Shoes… -dijo Beezy-, ¡es el mejor amigo que alguien pudiera tener!
Heloise perdió el miedo de reconocerse a sí misma que tenía sentimientos por alguien, y con mayor razón por alguien especial, con un pensamiento distinto a lo que ha visto desde siempre.
Sin embargo, había una reputación que cuidar, y un amorío haría que gran parte del respeto ganado se esfumase en un instante. Además, como ella misma dijo, existen enemigos que quieren verla caer, lo que expondría al rubio a algo que no merece. Finalmente, temía una respuesta negativa de su parte, algo posible tomando en cuenta que había mencionado un noviazgo con la amiga de su mundo. Eso le hizo recordar…
-¿Y bien, Heloise? -dijo Jimmy sorpresivamente.
Ésta se exaltó, no sabía que la estaba siguiendo.
-¡¿Jimmy?! ¿Por qué me seguiste?
-¿Cuál era la pregunta?
-¿Qué?
-La pregunta, la que me ibas a hacer anoche, antes de todo lo que ocurrió.
Una vez calmada, Heloise mentalizó lo que Jimmy hablaba, era exactamente lo que estuvo pensando antes de ser interrumpida. Se sentía avergonzada, pero mostró carácter para fingir que era tan solo una pregunta sin relevancia.
-Sí, la pregunta… Oye, Jimmy: dijiste que la hermana de aquel niño era tu novia. ¿Qué pasó con ella después? ¿Aún siguen juntos?
La sonrisa de Jimmy se esfumó lentamente, volvió a poner la expresión incomoda de la cena. Heloise se percató.
-Bueno… yo…
NOTAS
* Lo de «infames estilos musicales» es solo una opinión personal... pero como yo escribo el fanfic, mi opinión más importante que la de ustedes. (Mentira.)
