Heloise escarbó entre todo el escombro metálico durante un par de horas para hallarlo. Estaba buscando el control del anillo generador de portales interdimensional, aquel por donde Jimmy Two Shoes atravesó para salvarlos a todos y que aún permanecía un residuo en el cielo.

—Supongo que debía ser así, Jimmy…

Heloise deseaba con todo su corazón usar un artilugio para alcanzar aquella luz y atravesarlo, aunque las posibilidades de lograrlo eran ínfimas. Pero deseaba agotar todos los recursos posibles con tal de ver a su querido amigo una vez más, aun así, no sentía el valor de hacerlo, mas por reputación que otra cosa. Para más lamento, era muy difícil que existiera otra posibilidad de volver a encontrarlo, quería hallar las coordenadas creadas por el portal con tal de ingresar al mundo en el que pertenecía, quizás al mundo en que alguna vez Heloise perteneció. Pero era lo necesario para el bien de ambos mundos, había que dar vuelta la página y ordenar todo el desastre.

—Señorita, lo encontramos —dijo Molotov.

Miró con indiferencia al señor del ejército. Los escoltas yeti, mientras capturaban a los clones para encarcelarlos en cámaras de tortura, habían encontrado el dispositivo para controlar el portal, lanzado por Jimmy. Heloise emitió un suspiro y fue hacia el punto. Echó un vistazo y notó que la máquina, aunque sufrió algunos roces, permanecía en buenas condiciones para ser operada. De todas maneras, realizó modificaciones y lo conectó a sus máquinas, con tal de usar sus monitores y revisar el estado del sistema. Dicho y hecho, comprobó que registraba un radar y unos números, comprobando el estado de estabilidad que tenía el anillo. Luego de revisar los algoritmos necesarios para operarla y no encontrar lo que deseaba, vio una vez más el portal, asumiendo el hecho que terminaría toda posibilidad que tenía para ver otra vez a su querido Jimmy Two Shoes.

—Queda poco para que cierre definitivamente.

Heloise miró con una enorme tristeza el portal. Sabía que no lo volvería a ver y eso era lo que lo molestaba. Sin embargo, la pantalla mostró una actividad en el portal, indicaba que había algo que lo estaba cruzando. Molotov tuvo la idea de ver hacia arriba y notó que algo caía bajo el colorido destello. Cuando tomó unos binoculares, no pudo creer lo que veían sus ojos.

—¡Señorita! —exclamó el general de piel anaranjada— ¡Es el humano! ¡Jimmy Two Shoes está cayendo desde el cielo!

—¡¿QUÉ?! —gritó Heloise, con recelo.

La pequeña malvada recibió los binoculares de Molotov y miró con rapidez hacia el punto. Se sintió alegre al comprobar que se trataba del chico interdimensional que tanto apreciaba. Quería sonreír y gritarle abiertamente su amor, pero sabía que debía cuidar su reputación, por lo que decidió actuar con calma.

»Es él. Entonces, ¿qué esperas, Molotov? ¡Ve por él!

—¡Ah! ¡Como ordene, señorita!

Molotov dio la señal a sus soldados para enviar una máquina voladora de rescate.

Mientras lo rescataban, Beezy, Cerbee y Dorkus —que llevaba restos de la cinta de embalaje que usaron para amarrarlo al can— caminaban al punto en donde estaban Heloise. El pequeño perro llevaba un enorme saco de plástico color blanco, el cual se notaba muy abultado y se arrastraba en el árido suelo. También iban Sammy y Lucius para comprobar la magnitud del desastre.

—Beezy —dijo Sammy—. ¿Están todos bien?

—Meh, no me quejo.

—¿Ves, Sammy? —dijo Lucius— Sabía que estaría bien.

En cuanto a Dorkus, éste miró con nerviosismo a su superiora.

—He-Heloise…

Mas, concentrada en su labor y sin siquiera mirarlos, la reina de la miseria dijo:

—Estoy ocupada, háblame luego que terminemos acá.

—¿Y qué estás haciendo? —preguntó Beezy.

—No es asunto tuyo, ni de ninguno de ustedes.

Los 5 miraron con molestia a la enana por su pedante respuesta. Molotov, al reconocer la voz de Beezy, los miró y respondió:

—Estamos rescatando a Jimmy Two Shoes.

—¡¿A JIMMY?! —gritó el demonio rojo, alegrándose de la noticia y alegrando también a Cerbee, Sammy y, en cierta medida, a Dorkus— ¡¿Dónde está?!

Molotov apuntó hacia arriba con su dedo índice, adornado con una enorme garra color blanco. Beezy miró el objeto que caía y sin saber si en verdad se trataba de su mejor amigo, comenzó a gritar al cielo como loco.

—¡JIMMY! ¡ESTOY ACÁ! ¡ME ALEGRO QUE NO TE HAYAS IDO!

—Lo que me faltaba —dijo Lucius, no muy entusiasmado por la noticia —: tenía que volver ese humano problemático.

El chico rubio, muy a pesar de que su vida peligraba, estaba alegre por sentir de nuevo esa sensación de caída libre, en especial por el aire que circulaba por la abertura de su dentadura, entregando la sensación que se producía el sonido de un silbido a ratos. De todas formas, el chico interdimensional mostraba algo más de temor al descubrir que ya no habían árboles que amortiguasen su caída, sino un montón de escombros metálicos que con solo mirarlos se sabía de su peligro. Luego vio con calma el dron gigante que lo siguió con una cámara, este último sacó unas pinzas para sostenerlo con la mayor delicadeza y firmeza posibles y terminó colgado de hombros y cintura. Ambos bajaron con lentitud hacia el sitio donde se encontraba todos. El rubio escuchaba como Beezy le gritaba de alegría, junto a los ladridos de Cerbee y la sonrisa de Heloise. Jimmy les gritó poco antes de bajar y el dron lo soltó. Este corrió unos metros para ganarse frente a sus amigos de Myseryville. Todos se mostraban alegres, aunque Heloise estaba mirando con una alegría indescriptible, en el fondo, ella deseaba abrazarlo y darle un beso en la mejilla. Pero hacía un esfuerzo para resistir sus impulsos.

—Admito —dijo Heloise, aparentando indiferencia— que siento algo de agrado verte de nuevo en este miserable lugar.

—¡Yo también me alegró de verte otra vez, Heloise!

—¡Qué bueno que no nos hayas abandonado! —dijo Beezy— ¡Ahora por fin estaremos juntos por siempre!

En ello, Cerbee se le acercó y lo lamió a cuerpo completo de un solo lengüetazo.

—Ja ja ja —rio Jimmy— También los extrañe mucho, chicos.

—Pero ¿qué pasó con tu mundo? —dijo Sammy.

—Y más importante —dijo Dorkus— ¿Cómo y por qué volviste?

—Es que ya resolví mis cosas en mi hogar… pero lo que me parece increíble es que aún estén todos acá, después de 2 semanas.

—¿2 semanas? —preguntó Heloise.

—Sí. Hace 2 semanas, cuando cruce el portal, caí directo al suelo en el lugar donde había aparecido la luz antes de llegar acá. Me di cuenta que no había pasado más que unos cuantos minutos desde que me fui, pensé mucho, pero después me dispuse a arreglar todas la cosas pendiente y a las 2 semana, sentí de nuevo la luz, no la podía ver, pero sentía donde estaba, imaginé que podía tocarla con mis manos y cuando la encontré, me absorbió igual que la primera vez y aquí estoy.

—Sólo unos minutos, ¿eh? Si te interesa, acá solo ha pasado un par de horas desde que atravesaste el portal.

—¿Qué? ¿Solo 2 horas?

—Así es… Interesante: en ciertos momentos, nuestra dimensión avanza más lento que la tuya y en otros, se invierten las velocidades, posiblemente a causa de los portales. Esto aumenta mi interés en la investigación de las alteraciones del tiempo-espacio entre nuestras dimensiones.

Entre tanto pensamiento, la enana de traje carmesí recordó el asunto pendiente de Jimmy con su novia. De solo pensarlo, sentía un enrojecimiento en sus mejillas, pero trató de ocultarlo como pudo.

»Eh, Jimmy, dijiste que resolviste tus pendientes, ¿cierto? ¿Tiene eso que ver con esa persona?… ya sabes…

Jimmy miró en forma fija a Heloise, entendió de inmediato a quién se refería.

—Sí. Hablé con ella, fue lo primero que hice. Después de pensar en todo, fui con ella y le conté de mis aventuras, mis amigos y de ti.

Heloise sintió como su corazón palpitaba más rápido de lo usual.

»… y todo quedó bien, me perdonó, creo que fue lo mejor antes de terminar definitivamente con ella.

—¿¡Terminar!? —gritó Heloise con satisfacción, no se resistió a decirlo y vio como los demás la miraban — Eh… Disculpen, me alegran las situaciones infelices, ya saben. Voy a uno de nuestros convoyes con aislación de ruido y vengo en seguida.

Heloise se fue a un convoy, aseguró la puerta y miró que no había posibilidad de que el ruido saliese por algún posible agujero. Se puso a gritar por un minuto:

—¡SIIIIIII! ¡Jimmy ya no tiene novia! ¡Ahora tengo la posibilidad de formar parte de su corazón! ¡Serás mío!

Luego abrió la puerta con una cara bastante más relajada y caminando con un cierto aire de felicidad, ante las miradas extrañas de Jimmy, sus amigos y alguno de los soldados presentes.

»Bien por ti, Jimmy. Pero me extraña que hayas vuelto a Myseryville. Creí que te quedarías en tu hogar.

—Noté que el tiempo en mi hogar no pasa tan rápido como acá. De hecho, no tengo problemas en quedarme un tiempo más aquí. Este es un lugar asombroso, le conté a mis padres que deseaba volver si tenía de nuevo la oportunidad, pero tampoco pensé que cruzaría otra vez y tan pronto. Eso sí, no me siento preocupado por regresar, porque después de todo, una amiga de Myseryville me prometió que me devolvería algún día al lugar donde pertenezco.

Jimmy le guiñó un ojo a Heloise y ésta evitaba a toda costa sonrojarse ante el cumplido de ese chico.

—¿Acaso ustedes 2 son amigos? —dijo Lucius, escéptico de la relación entre Jimmy y Heloise.

—Eso es lo que dijo —contestó Heloise—. ¿Algún problema con eso, Lucius?

—Eeeeh… ¡No, por supuesto que no hay problema!

De pronto, el bolso que traía Cerbee se movió con sorpresa. Los escoltas se pusieron en una posición de ataque.

—Casi se me olvida —dijo Beezy—. Oigan, habíamos venido con ustedes para entregarles a él.

Con una sonrisa, Beezy fue hacia el bolso y lo abrió. En un parpadeo, salió un rostro familiar, usando el impulso para respirar todo el aire fresco que podía.

—El doctor Sehnsucht —dijo Molotov.

—¡Aaaaah! —suspiró el doctor—. ¿Qué… qué pasó aquí?

El doctor tenía la ropa manchada y arrugada con el polvo del desierto y el aceite de las máquinas. Todos notaron un notable cambio su cráneo, adornado con una cicatriz en diagonal en su frente, además que ya no tenía su reconocible cabello lateral.

—¿Qué fue lo que rebanó su cabeza? —preguntó Heloise.

—No tenemos idea —dijo Dorkus—. Tal vez algún escombro metálico o algo. Lo que podemos decir es que lo encontramos así y creí que era lo adecuado que se la cosiésemos, para ver qué decidías tú. No pude hacer mucho con sus funciones cognitivas, aunque supongo que volverán con el tiempo o eso creo.

La pequeña malévola miró a los ojos de su enemigo y una sonrisa sádica se formó en su cara.

—Fue la mejor elección que pudiste tener, rata blanca.

Heloise levantó su mano derecha y agitó un par de dedos a Molotov. Él último entendió el gesto y fue hacia ella, sacando el arma láser que tenía en su poder. Se la entregó en su mano y la reina de la miseria apunto sin duda al doctor Sehnsucht.

—¿Quiénes son ustedes? —dijo el derrotado, con su acento alemán—. ¿Quién soy yo?

Los escoltas se miraron con extrañeza. Heloise miró con satisfacción.

—Te volviste inofensivo. Te diré algo: olvida de recordar tu pasado porque ahora mismo tu futuro se acaba.

La enana tomó su arma y la volvió a apuntar. Sin embargo, Jimmy, preocupado de la situación, interrumpió:

—¡No, por favor! ¡No lo lastimes, no le hagas daño!

—Date cuenta, Jimmy —contestó Heloise con molestia—. Ya viste lo que puede hacer.

—¿Y si haces lo mismo que le hiciste al señor mosca y su familia?

—Es uno de los últimos enemigos que tuve en mi época de consolidación, no me perderé la oportunidad de ejecutarlo con mis manos y recordar esos tiempos, tan solo porque tú me lo pides.

—Heloise…

—¿Quién eres tú, chico? —le dijo el doctor a Jimmy.

—Cierto, no nos presentamos al principio: mi nombre es Jimmy Two Shoes.

—¿En serio nos vimos antes? Entonces sabes mi nombre, ¿verdad? ¿Por qué no me dices cómo me llamo? Por favor, chico.

—Bueno, es complicado pronunciarlo eres el doctor… ¿Cómo era?… ¡Ah! ¡También dijo que era el doctor Genio! ¡Lo dijo con muchas ganas!

—Doctor… ¿Genio?

—La verdad —dijo Sammy—, su nombre es…

—¡Genio!

—Ese no es…

Heloise le interrumpió levantando su mano y moviendo de lado a lado su cabeza, adornando su cara con una sonrisa de burla.

—¡Por supuesto! ¡Obviamente me llamo Doctor Genio porque soy un genio! Gracias por recordármelo.

El doctor mostró alegría, Heloise se maravilló con la intervención de su amado chico de las estrellas, no esperaba que en una conversación tan banal hiciese que el doctor Sehnsucht, un peligroso científico, se volviese el doctor Genio, un doctor que está condenado a fracasar en todo lo que haga. Solo por ello y no tanto por la petición de Jimmy, sentía que le perdonaría la vida.

Luego de una breve celebración, Heloise centraba su mirada en el chico rubio. Tomó un enorme respiro y se ganó en frente.

—O-oye, Jimmy… por lo general, no hago esto, pero se trata de una ocasión especial amerita una compensación. Quisiera saber si quieres venir a mi casa el fin de semana, tengo pensado hacer una barbacoa para celebrar y quiero invitarte.

—¡Uh! ¡Eso sería fabulantástico! ¡Sería un agrado ir con Beezy y Cerbee a tu fiesta!

Los aludidos por el chico sin un diente se mostraron contentos, mas no Heloise.

—¿Beezy… y Cerbee? —dijo la pequeña de traje carmesí, bastante reacia a recibirlos.

El chico rubio agitó de arriba a abajo su cabeza con rapidez, mostrando la falta de su diente en una enorme y jovial sonrisa.

—¿Puedo ir yo también? —preguntó Dorkus.

—Muy listo, rata sabionda. ¡Recuerda que debes pagar castigo por tu traición!

La diminuta criatura blanca había olvidado el rencor de su superiora, lo cual le hizo tragar saliva.

—Eh… Eh… Y… ¿Y qué harás conmigo… Heloise?

La reina de la miseria observó su alrededor de lado a lado, en un momento, posó su mirada en la de Jimmy, quien le mostró una tierna sonrisa. Para su propia sorpresa, también le devolvió el gesto.

—Agradece que estoy de buen humor, Dorkus. Tu castigo será limpiar todos los escombros de este lugar y enviarlos a nuestra planta de reciclaje.

—¿Eso es todo? Genial, con mis máquinas, esto será fácil.

Para su desgracia, Dorkus se percató que Heloise tenía en sus manos una escoba con palo de madera y una pala para recoger basura.

—Usarás esto.

—Ha… ¿Hablas en serio?

—Y si te veo usando otra cosa, te enviaré a recoger los excrementos de los gusanos de lava… solo con tus manos. ¿En verdad quieres eso?

Con una expresión de terror, Dorkus tomó con rapidez la pala y la escoba. Con resignación, comenzó a limpiar.

Genial —dijo Jimmy—. Todo resultó bien. Ahora, ¿Quién me acompaña a mi casa a jugar videojuegos?

—¡Uy! ¡yo, yo! —contestó Beezy.

Cerbee ladraba con entusiasmo.

—Acepto con gusto la invitación —dijo Heloise, ofreciendo su brazo doblado en 90°.

Sin entender el porqué del gesto, Jimmy se ofreció a posar su brazo y entrelazarlo con el de Heloise. La enana sentía que se derretía y se adhería al cuerpo del chico interdimensional, pero a pesar de todo, mantuvo la calma. Ambos caminaron seguidos de Beezy y Cerbee.

—Un momento —dijo Dorkus mientras seguía barriendo—, ¿Jimmy tiene casa en Myseryville?

—Sí —le respondió Heloise—, es tu casa abandonada.

—¡¿Mi casa!? ¡Oye, iba a volver pronto y redecorarla! ¡Creo que fue injusta tu decisión sin haberme preguntado antes de-ESPERA, NO ME DEJES HABLANDO SOLO! ¡¿DÓNDE VOY A VIVIR AHORAAAAAA?!

Todos veían como los 4 se alejaban en el árido horizonte, hasta verse todos como unos diminutos puntos en el paisaje.

—Al parecer, Myseryvile tendrá interesantes cambios a partir de ahora —dijo Sammy a su jefe Lucius.

—Y eso es lo que me preocupa —dijo Lucius.

ΜΛΦΛΜ—

Era de noche y Dorkus continuaba la limpieza del terreno, su único ojo estaba adornado por una notoria ojera por la falta de sueño. No obstante, a unos cuantos kilómetros se hallaba alguien bajo un montón de escombros metálicos. Se trataba del gato Schrödinger, quien pedía ayuda con su voz cantada.

—Oigan, ¿alguien me escucha?... ¿Heloise?... ¡¿Heloise?!... No te olvides de mí, estoy acá desde hace unas horas y aún no vienes por mí… (Sé que si sigo gritando, me escuchará en algún momento.) ¡Tengo hambre! ¡También sed! ¡Si descuido mi dieta, perjudicará mi cultivado cuerpo de repli-cat!… Ah, tendré que esperar un poco más… (¿Por qué siento que estoy pagando por mis acciones pasadas? El llevar a toda mi raza a la extinción y salvar mi vida es algo que cualquiera haría en mi posición… ¿A quién miento? Soy una basura y merezco estar entre más basura.)


Gracias por seguir mi fanfic y por la paciencia al esperar tanto tiempo, cuando había prometido terminarlo hace más de un año (lamento eso (-_-,)). Era una deuda que tenía pendiente con uno de mis primeros textos y debía darle el mayor empeño posible. Que bueno que fue en una fecha tan única como un 29 de febrero.
Para terminar, responderé los siguientes reviews:

Guest: Ya lo terminé. Gracias por tu comentario.

El Mutante: Ya lo terminé. Gracias por tu comentario.
PD: Wena wena compare, apoyemo' lo chileno noma'.

Ahora sí, me despido y esperemos vernos en una nueva ocasión. Chao.