Historia sin fines de lucro, los personajes de Naruto-Naruto Shippuden le pertenecen a Masashi Kishimoto.

Saludos, nuevo fic y tengo que levantar la advertencia de posible OoC, como suelo decir cuando lo amerita, trataré de no exagerarlo y contextualizarlo. Puede contener dub-con más que non-con y un Naruto oscuro (deseaba escribir algo así con él).

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I.-

Sus delgados dedos sujetaron los ribetes y cintas, tiró de ellos arrancándoselos al vestido que reposaba en el respaldo de la silla. Con la oscuridad de la habitación los hilos y botones cayeron sin que pudiese notar donde, arrastró oxígeno a sus pulmones en una honda bocanada, sin embargo en tanto más jalaba aire más difícil le resultaba concentrarse en la siguiente respiración, como si fuese a ahogarse.

—Esto no es nada —dijo para sí casi con voz ahogada, sus cabellos largos y revueltos le cubrían el rostro, otra respiración esta vez más pausada consiguió al fin devolverle algo de tranquilidad.

Sus pies descalzos entonces se movieron dirigiéndolo hacia el armario, necesitaba otro vestido, el álgido lugar no parecía en lo más mínimo incomodarlo, como si ya estuviese acostumbrado a la miseria de las paredes rayadas y el piso empolvado.

No era un lugar hermoso, los rechinantes tablones del piso acompasando a sus pisadas delataban su antigüedad, pero para una ciudad pequeña era más que suficiente, probablemente aquella noche la pasaría en casa de él.

Revolvió las prendas del mueble, rebuscando entre faldas y pantalones, camisetas y corsés, dejando que cayeran al piso al no hallar nada que le gustase. Fue entonces que el móvil sobre el viejo buró sonó, un pequeño estribillo en piano le sobresaltó, esta vez casi a trompicones se lanzó a contestarlo.

—Ya casi salgo —dijo al instante, consciente de quien lo estaba llamando—. Tuve un accidente, no necesitas gritar… llegaré en una hora.

Inspiró hondo cerrando los ojos unos segundos, esperando un grito que no llegó, solo el beep anunciando que le habían cortado la llamada le hizo parpadear.

A prisas volvió entre sus pasos tomando el primer vestido a su alcance, la suave tela llegó más abajo de sus rodillas cuando se lo colocó, lo suficientemente acampanado para verse elegante y holgado en los hombros, el color salmón le hizo torcer los labios pero ya era bastante tarde así que se forzó a aprobarlo, un par de tacones blancos no demasiado altos se puso antes de encaminarse al cuarto de baño y rebuscar entre labiales y maquillaje con molestia.

Cuando al fin se sintió listo salió del desmantelado departamento, bajó las escaleras hasta el primer piso haciendo parar al primer taxi cuando llegó a la calle, entró al vehículo y le indicó una dirección al conductor notando de inmediato su incómoda mirada, tan parecida a la de cada persona con la que se topaba cuando dejaba su pecho plano a la vista, como si estuviesen analizándolo para distinguir si era un hombre o una mujer. Se forzó a sonreírle consiguiendo con ello que pusiera el vehículo en marcha.

Siempre funcionaba.

Mientras recorría la ciudad sus dedos teclearon la pantalla de su celular con rapidez.

Ya casi llego.

Escribió un par de veces sin obtener respuesta, suspiró seguro de que él estaría enfadado y el embotellamiento al que acababan de entrar sólo lo puso más nervioso.

Fue al cabo de más de veinte minutos que al fin llegó a esa hermosa casa, de verdes jardines y una piscina en la parte de atrás, la estridente música anunciando la fiesta dentro le provocaron contener la respiración unos minutos y más al ver que lo esperaban en la entrada.

Un par de molestos ojos azules lo enfocaron.

—Llevo esperándote más de dos malditas horas —bramó, su cabello rubio revoloteó cuando sacudió la cabeza —no, deben ser tres horas. Con un demonio, Itachi, te dije que iba a recogerte para evitar esto.

—Tuve un accidente —le repitió mostrándole su mano derecha donde un pequeño vendaje cubría su dorso

—Tú y tus estúpidos accidentes van a terminar volviéndome loco —en un par de zancadas ya estaba a su lado, ligerísimamente más alto y con evidente mayor masa muscular lo tomó de la muñeca para encaminarlo dentro de la casa.

La música entonces fue tan alta que casi era insoportable, Itachi se revolvió cuando no quisieron soltarlo y estuvo a punto de tropezar con su propio vestido.

—Naruto —le llamó esperando que lo soltara o al menos disminuyera la fuerza con la que lo sujetaba.

—Espera aquí —al fin se detuvo luego de que pasaran a varias personas que divertidos los invitaban a acompañarlos —no vayas a moverte porque si lo haces te juro que terminamos ahora mismo.

Le amenazó antes de apartarse, Itachi suspiró llevando su mano izquierda a su frente para acomodar algunos cabellos desordenados.

—Creíamos que ya no vendrías.

Fue otro rubio el que se acercó, su cabello largo sujeto en una coleta dejando que parte le cubriese el rostro le sonrió, su ropa tan ajustada llevaba varias lentejuelas tan brillantes como las luces de neón.

—Estuve a punto de no hacerlo, no sé ni porqué me invitaron.

—Vamos, si sabes que siempre eres bienvenido para divertirte un rato, ten —le ofreció una lata de cerveza.

—Pueden divertirse sin mí, Deidara —señaló abriendo la bebida para darle un sorbo.

—Sí, pero no sería lo mismo.

Su amigo carcajeó antes de que alguien más se acercara, bastante alto y fornido, su cabello azulado era el juego perfecto para los dientes afilados con los que le esbozaba una sonrisa.

—Kisame.

—Itachi que bueno verte, te ves hermosa… digo, hermoso.

Se mordió la lengua antes de responder, Itachi sabía que debido a su forma de vestir muy a menudo era objeto de miradas insistentes en doble sentido, aunque Kisame no soliese tener intenciones de mofa muy seguido.

—¿Dónde dejaste al desagradable zorro?

—Aquí.

La pregunta de Kisame no pudo ser respondida por Itachi, porque Naruto se halla detrás del hombre más alto, con el ceño fruncido y los puños presionados, en tanto Deidara contenía su risa por la cara de sorpresa del grandulón.

—Naruto, te vi hablando con-

—Se nota que no pierdes el tiempo —escupió sus palabras pasando por su lado hasta estar junto a Itachi —si nos permiten tenemos mucho que hacer.

Nuevamente le tomaron por un brazo para apartarlo, Itachi solo atinó a despedirse con un ademán antes de seguir apresurado a quien lo guiaba con poco cuidado.

—No entiendo porque sigues hablando con esos lunáticos, cuando están juntos parecen un circo.

Aunque la música seguía resonando la melodía fue algo más lenta, lo que le permitió oírlo con claridad.

—Entonces encajo perfectamente entre ellos.

Naruto se detuvo para voltear a verlo con esa misma expresión enfadada.

—No empecemos de nuevo con esto, sabes bien que tengo razón.

—Empiezo a considerar que no.

En lugar de gritar u ofenderse como creyó que Naruto reaccionaría, le sonrió, una curva pérfida en sus labios mostrando ligeramente sus blancos caninos. Inclinándose sobre Itachi, consiguiendo con facilidad arrinconarlo fue cerrando la distancia hasta poder susurrarle al oído.

—No fui yo quien se acercó con mentiras, sin embargo te perdoné por cada una de ellas. ¿Es que tan mala memoria tienes?

En un santiamén el aire se sintió pesado, irritando sus pulmones con el esfuerzo que le estaba costando respirar. No se dio cuenta pero comenzó a respirar con la boca ligeramente abierta, quizá debido al olor a tabaco y alcohol en el aire o quizá por el frío azul con el que Naruto podía congelarlo con una simple mirada.

—Shh tranquilo mi Itachi —farfulló— no queremos montar un espectáculo, ¿o sí?

Lo siguió chitando unos segundos más hasta que se sintió algo mejor, cuando Naruto consideró que había desperdiciado demasiado tiempo lo tomó esta vez de una mano con cariño, entrelazando sus dedos como una dulce pareja.

Itachi dio un par de hondas bocanadas reactivando con ello el movimiento de los músculos de su cuerpo.

Luego de un par de minutos más llegaron con un hombre mayor, con espesa barba blanca sonrió al verlos.

—¡Sí que te tardaste Naruto!

—La princesa tardó demasiado en arreglarse —explicó con una sonrisa dándole un pequeño empujón a Itachi, para que quedase delante y aquel hombre pudiese observarlo mejor.

Los oscuros ojos de aquel sujeto los inspeccionaron con incómodo detalle, subiendo desde la punta de los pies hasta el último de sus cabellos, Itachi carraspeó exigiendo una aclaración.

—¡Es perfecta! —Exclamó luego de soltar un silbido grosero —si utilizamos un poco de relleno la portada será insuperable.

—¿Portada?

—¿No lo recuerdas? Te dije que estábamos buscando una modelo para la fotografía de la portada de nuestro disco. Y adivina qué, Itachi, tú saldrás en ella.

Itachi no ocultó su sorpresa por lo que Naruto acababa de decir, trató de retroceder pero lo sujetó por los hombros dejándolo aun a merced de la desagradable mirada de aquel anciano.

—Nunca he modelado —quiso excusarse.

—Ese no es problema, una cara bonita cara y un cuerpo con soltura pueden hacerlo sin esfuerzo, tú deja todo en nuestras manos, encanto.

Sabía que la última palabra soltada por ese sujeto enfadaría a Naruto, porque no tardó en alejarlo de ese hombre, comiéndose las ganas de amenazarlo, vociferando el resto de la fiesta, acusando a Itachi de sonreírle cuando jamás esbozó el gesto.

Tal vez por eso bebió de más, Naruto llevó una botella de cerveza tras otra a su boca y aunque Itachi también bebió no fue ni la mitad de lo ingerido por el otro. Una situación casi desesperante sin embargo tan habitual que no hizo ni el más mínimo intento para evitarla, llegando a trompicones a uno de los baños del lugar para proceder a realizarle una vulgar felación.

Itachi estaba bastante mareado así que no se quejó de los tirones a su cabello, del incesante vaivén del miembro de Naruto golpeando contra su paladar, intentando reactivar el reflejo de arcadas que podría tener una oportunidad con todo el alcohol en su organismo. La música siguió estrepitosa resonando en sus oídos, como si estuviese volviéndolo loco, cada acorde de guitarra y las baterías repiqueteando como si no hubiesen muros que pudiesen limitar la resonancia.

Se sintió como en alguno de tantos conciertos donde desde la marea de personas vitoreaba a Naruto, ansiando poder estar más cerca de él.

Fue una tragedia conseguir su cometido.

Su cuero cabelludo picó un poco más cuando le forzaron a acelerar los movimientos, con jadeos altos emitidos por su acompañante.

—Si… lo estás haciendo bien.

Así que continuo, más ansioso por hacerlo terminar y volver a respirar correctamente.

Más gemidos llegaron a medida que su respiración fue del todo irregular, el golpeteo tan desaforado que trató de retroceder y aunque no se lo permitieron logró al menos conseguir que todo el blanco simiente parase fuera de su boca embadurnando su mentón y escote, junto al casi alarido de satisfacción que Naruto emitió.

Solo respiraciones hondas se oyeron en las cuatro paredes, esta vez la música más distante.

—Eso… estuvo muy bien —Naruto sonrió desgarbado llevando su mano derecha hacia su frente para apartar algunos cabellos rubios de su rostro —vamos a continuar…

Conminó tomándolo de un brazo para levantarlo del piso, no obstante Itachi retrocedió, con las mejillas sonrojadas y gotas de semen adornándolo no tenía intenciones de dejarse follar en aquel lugar. Inhaló y exhaló profundo antes de hablar:

—Vayamos a otro lugar —ofreció tontamente.

—Pero si esto es lo mejor de todo el asunto —Naruto casi se carcajeó en su cara acomodando vagamente su miembro semi flácido de nuevo en sus pantalones —con la sensación de que alguien pudiese entrar en cualquier momento y que te vean quebrado bajo mis brazos, es tan excitante…

Declaró airoso inclinándose para quedar a su altura, afilando su sonrisa con la pestilencia del alcohol que ya no debería resentir.

—No de nuevo —buscó en lo más profundo de su pecho hablar con fuerza aunque sintiese que era mejor mantenerse callado, como una cuestión de orgullo sobre una situación que él ayudó a construir.

Trató entonces de erguirse y salir de allí pero no se lo permitieron, Naruto se apresuró a su acción estrellando su palma abierta contra la puerta, un sonido sordo que le hizo sobresaltar.

—Oh, estás tentándome. Vamos a jugar un poco.

Itachi no estaba seguro de como su relación fue transformándose en aquel adefesio que se sentía incapaz de abandonar, quizá nunca deseó prestar atención al escabroso camino que estaba labrándose, pasando por alto uno tras otro los cuestionables detalles.

Porque siempre intentó hacer lo mejor en todo aquel asunto.

Para así al menos disfrutar de caricias amables y palabras que no fueran mordaces, raros halagos que no involucrasen su apariencia.

Y sin que se diera cuenta los momentos agradables fueron cada vez menores, en cambio los tirones, la presión en sus brazos y piernas que dejarían moretones se incrementaron. Era tan fácil adivinar cuando terminaría con la mejilla en el frío piso, con las caderas levantadas aguantando el frenético movimiento de la pelvis de Naruto empujando hasta lo más hondo de sus entrañas, presionando los dientes con fuerza para no deshacerse en gemidos adoloridos.

Intentó tantas veces disfrutar del cuestionable trato, oyendo conversaciones sobre cómo algunos hallaban excitante el dolor, todo mal en sus vagos intentos por entender algo que no deseaba.

Porque ya no podía distinguir con claridad cuando en verdad anhelaba intimidad con quien en su momento se sintió maravillado al poder considerarlo "su novio".

La sonrisa de Naruto que le fue radiante, como el sol en medio de su tormenta compensando todas las carencias afectivas con las que tuvo que lidiar, como ansió llegar a conocerlo en verdad.

Sin embargo sentía que comenzaba a odiar a quien imaginó su héroe.

¿Pero cómo apartarlo?

Si se sentía cual mendigo cuando un gesto afectuoso resbalaba de Naruto.

—¡Ah! —se quejó cuando las embestidas fueron apresurándose, cuando tomaron su miembro con dureza para masturbarlo, en medio del desastre que los pliegues de su vestido se transformaron.

—Así… déjalo salir.

Era tan débil ante él, no estaba resultando como quería.

O eso se repetía.

Pero el despertar entre sus sábanas y rodeado por sus brazos conseguía que quisiera darse otra oportunidad, porque el día de ayer ya no se veía tan mal.

La luz de la ventana le llegó a los ojos forzándolo a abrirlos, Itachi siseó por el dolor en su cabeza y cuerpo volteándose para acurrucarse más en Naruto, logrando que el otro se quejara entre sueños.

—La hora… —balbuceó aún con los ojos cerrados.

—No lo sé.

—Entonces ve y fíjate —Naruto esta vez habló más claro, retirando su brazo de apoyo para Itachi y conseguir darle la espalda.

Una vez espantado su sueño por completo Itachi se incorporó con pesadez, llevando ambas manos hacia su cuello para darse un quedo masaje en sus adoloridos músculos. Suspiró pesado buscando con sus oscuros ojos el paradero de su celular bufando al no encontrarlo, así que tomando su inservible vestido del piso se cubrió como pudo para ir hacia la sala y ver el reloj de pared. Naruto debía comprar un nuevo despertador para el buró.

El departamento de Naruto era amplio y acogedor, aunque lleno de latas de cerveza y basura, era espléndido una vez que terminaba de limpiar.

—Ya es casi medio día —anunció alto para que pudiese oírlo desde la recámara.

—¡Tengo hambre!

El grito en respuesta, Itachi no tuvo más opción que ir hacia el cuarto de baño a tomar una ducha para preparar el desayuno después, aunque nombrarlo almuerzo tal vez era más apropiado.

Las ilusiones domésticas eran las que más le agradaban, pensar que Naruto y él tendrían una convivencia pacífica donde comerían juntos hablando de su día solían ocupar gran parte de sus pensamientos, sin gritos o discusiones absurdas sobre celos irracionales.

Negó desechando malos recuerdos para acomodar la comida sobre la mesa, dejando los palillos de madera a un lado.

—¿Dónde demonios lo metiste? —Naruto salió con el ceño fruncido, vestido solamente con pantalones de algodón, exhibiendo su trabajado torso desnudo.

—Lo tiré.

Quiso mantenerse sereno, sentado frente a su tazón de arroz, esperando que Naruto le creyese y que no le importase, pero no tardó en estar en frente, llevando su diestra a su cuello con rapidez presionando muy levemente.

—Y una mierda… sabes qué pasará si lo haces. Veo que hoy te decidiste por usar pantalones.

Itachi se mantuvo observando a los ojos azules de Naruto, hasta que el impulsivo rubio se apartó sonriente al haber alcanzado con la mirada su objetivo, una bolsita transparente sobre la credenza, su blanco contenido lo hizo sonreír aún más.

—¿No te gustaría probarlo? De seguro estarás más relajado en la sesión de fotos.

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Quizá haya parecido un primer capítulo algo confuso, esta historia no es muy larga, en promedio serán siete u ocho partes como máximo, así que iré aclarando los detalles en el siguiente. Este primer capítulo es algo corto a modo de introducción, los siguientes serán muchos mas largos.

Este breve fic forma parte de una nueva serie en amor yaoi; Toxicity. Ahí pondré todas la ideas para fics que incluyan relaciones tóxicas, si alguien ha leído "Maleficio" sabrá más o menos como hago mi intento de llevar estos temas.

Si hablamos de edades, aquí me tomé la libertad de que Naruto fuese mayor, Itachi tiene 19 y Naruto 22. Si alguna advertencia o etiqueta no es de su agrado les pido amablemente dejar el fic, vamos a evitarnos malos ratos todos.

Muchas gracias a quienes les interese esto, nos leemos en el siguiente, cualquier duda háganmela saber.

Cuídense mucho.