Cortar el hilo.
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Todoroki miró con mucha confusión el hilo atado a su meñique. Lo examinó detenidamente, no podía tocarlo, por lo tanto tampoco quitárselo. Miró la dirección en la que venía, el hilo rojo pasaba por debajo de su puerta, volteó nuevamente su mirada a su meñique ¿sería alguna broma que sus compañeros de clase le habían hecho?
Colocándose los zapatos y aún en pijamas salió de la habitación en busca del origen de tan extraña broma.
—Buenos días Todoroki-Kun —saludó Izuku quien iba pasando por el pasillo, seguramente iba a desayunar.
La sorpresa y la confusión se apoderaron de su rostro cuando vio que el hilo le había llevado a la habitación de una de sus compañeras de clase; Yaoyorozu Momo. Frunció el ceño confundido ¿Yaoyorozu le había gastado esa broma? No sabía que podía bromear de esa manera y lo más importante ¿por qué a él?
Tocó la puerta en espera de no despertarla a tan tempranas horas un domingo. Su alivio llegó cuando ella abrió la puerta mostrándose sorprendida ante su inesperada visita.
—Buenos días Todoroki-san —ella saludó— Qué inesperada visita.
—¿Fuiste tú la que ató este hilo a mí? Sí es así por favor quítamelo.
—Pues yo no he sido Todoroki-san, le informo que también me encuentro confundida ante esta situación —ella levanta su mano revelando el otro extremo del hilo atado a su meñique— estaba investigando sobre esto y no encontré una explicación lógica y coherente. No puedo tocarlo e intenté cortarlo pero mi solución no resultó como yo esperaba.
—¿Estuviste investigando?
—Sí, pero sólo había cosas sobre una leyenda. La leyenda decía que un hilo invisible rojo conecta a aquellos que están destinados a estar juntos. El hilo podrá estirarse al infinito, contraerse, enredarse, pero jamás romperse.
Shouto inclinó levemente la cabeza al escuchar tan curiosa historia, pero si lo pensaba a fondo ¿podría ser cierta? De todos modos cuando Midoriya lo saludó este no mencionó nada sobre el hilo. Quizás solamente lo vió y le restó importancia o simplemente no miró el hilo tal y como la leyenda decía.
—Lo cual carece totalmente de lógica alguna —añadió Momo negando— El mito dice que une a aquellos que están destinados a encontrarse y hacer historia. Pero tanto Todoroki-San y yo ya nos habíamos conocido, no tiene sentido que lo podamos ver hasta hoy. A menos que lo estuviésemos ignorando todo este tiempo lo cual es muy improbable.
Shouto cerró los párpados, él no recordaba haber tenido ese hilo antes ¿o quizás de verdad simplemente lo estuvo ignorando? No, no podía ser eso, Yaoyorozu era demasiado atenta para ignorar aquello.
—¿Es así, entonces?
—Un hilo rojo al que no podremos imponer nuestros caprichos ni nuestra ignorancia, un hilo rojo que no podremos romper ni deshilachar —ella niega de lo absurdo que suena, sin embargo no podía decir que no sonaba linda la leyenda. No obstante ella no creía en aquello— Bueno, es solo un hilo, probablemente alguien nos esté gastando una broma. Solo tenemos que deshacernos de el.
Sí, había que cortar el hilo, era algo tan simple como eso.
—¿Se requerirá de algunas tijeras especiales? —respondió Shouto llevando una mano a su mentón, no era que andar ese hilo atado a su meñique le molestara pero, no creía acostumbrarse a aquello.
—Es muy probable, intentaré hacer unas tijeras más tarde, primero hay que desayunar, vamos —ella le da un toquecito en el hombro indicándole que la acompañe.
Tomaría un tiempo que ambos se dieran por vencidos, pero por el momento ambos pasarían mucho tiempo juntos intentando cortar el hilo hasta el punto en que se conocerían mejor y aquello ya no importaría.
