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Atravesada entre los párpados


No consigo dormir. Tengo una mujer atravesada entre los párpados. Si pudiera, le diría que se vaya; pero tengo una mujer atravesada en la garganta.

Eduardo Galeano


Para las lindas diorsas del Topic Sorato

Por Noche de Brujas

Situaciones Terroríficas

―Adelante.

El tono serio de Yamato podría haber sido el último indicio que necesitaba Sora para salir corriendo y esconderse debajo de sus sábanas, como tanto quería hacer.

La sonrisa de Yamato, sin embargo, esa que llegó luego de su tono tan serio, le turbó los cachetes, le apretó el corazón y de verdad, pero de verdad, le nubló los sentidos. Fue incapaz de pensar seriamente, de pensar algo, cualquier cosa, una vez que él sonrió.

Nunca le había pasado.

Y esperaba que no le volviera a suceder, porque como él había sonreído, ella había olvidado la serie de indicios que le indicaban que pasar una noche mirando películas de terror no era un plan muy Takenouchi. No había huido cuando tuvo la oportunidad, y ahora era muy tarde: en eso pensaba mientras preparaba en el microondas la bolsa de pochoclo con manteca que su amigo le había pasado, y de paso ordenaba un poco la cocina, ya que jamás sería capaz de permanecer esos treinta segundos que demoraba el aparato en hacer "piiip" simplemente haciendo nada.

―¿Has hablado con Taichi? ―La súbita aparición de Yamato la asustó, haciéndola soltar la taza que estaba secando.

En sus trece años de vida le había sucedido algo así, ¡y tan solo ante la perspectiva de ver una película de terror, una que no había siquiera comenzado!

―Yamato, ¡lo siento! ―exclamó. La taza había caído en el lavaplatos―. La rompí ―dijo, mostrándole una pequeña mondadura.

―Es solo una taza ―contestó, alzándose de hombros y quitándole importancia al asunto.

Piiip.

―Jyou no vendrá. Las películas de terror… ya sabes ―explicó Sora, dando por sentado que Yamato sabía a qué se refería.

―Lo sé. Seguro esta tarde pasó por un templo a llenarse de amuletos para pasar la noche.

Sora sonrió. No dijo nada. Yamato tampoco.

… y ahora habían pasado varios segundos más y eso de no hablar se había vuelto extraño, o incómodo…

―Ehhh… ¿sacarás las palomitas del microondas?

―¡Oh, lo siento! ―y sonrojándose otra vez, aunque esta vez con motivo, Sora se apresuró a terminar su tarea.

.

.

―Me ha escrito Koushiro. Dice que no le interesa venir.

Sora abrió la boca, sorprendida. Luego la cerró, porque después de todo no era tan extraño… aunque debió volverla a abrir, ¿no era un poco maleducado de parte de Koushiro dar una razón como esa?

―¿Te dijo eso? ¿Qué "no le interesa"? ―preguntó.

―Léelo por tu misma ―ofreció, indicándole su computadora de escritorio.

Típico de Koushiro, enviar un e mail en vez de comunicarse al teléfono.

―" Estimado Yamato Ishida" ―leyó―, "me ha surgido una reunión virtual a la que no puedo faltar. El plan de las películas de terror no me llamaba demasiado la atención, a decir verdad. Diviértanse mucho y nos vemos mañana. Buenas noches". ¿Nos cambió por una reunión virtual? ―preguntó.

Cierra la boca Sora, ¡ciérrala!

―No estés tan sorprendida. Es cierto que esto de las películas de terror no es lo suyo. No es lo tuyo tampoco, ¿cierto?

―¡¿Qu.. quién te dijo eso?! ―exclamó, afectada―. Seguro fue Taichi, ya se la verá conmigo cuando llegue ―murmuró, caminando molesta alrededor del living.

―Sora, no te molestes con él. ―Yamato sonrió y Sora otra vez se perdió―. He notado que sueles ser reticente a acompañarnos en esta clase de planes, pero ahora me doy cuenta que solo fueron casualidades ―explicó, restándole importancia al asunto que tenía a Sora tan molesta―. ¿Lo esperamos?

―No ―dijo, decidida. No le había creído ninguna palabra―. Si él llega tarde, deberá acoplarse a la película desde donde nos quedemos.

Y esa fue la última oportunidad que tuvo Sora de escapar. La desperdició.

.

.

Yamato fue comprensivo y, aunque no lo dijo en voz alta, eligió Scream pensando que una película tan tonta no afectaría al delicado aguante frente a situaciones terroríficas que tenía Sora.

Estaba equivocado.

―¿Ya murió? ―preguntó por tercera vez.

Yamato había aprovechado que Sora hubiera mantenido los ojos cerrados durante casi toda la película, escondiéndose detrás de su espalda de vez en cuando, para mirarla más a ella que a la pantalla.

Es que a Scream Yamato se la sabía de memoria, pero a Sora Takenouchi cada día descubría que se la sabía mucho menos de lo que él creía. Y no es que su emblema fuera el Conocimiento, o algo así, sino que simplemente no podía resistir las ganas de saberla.

Su emblema era la Amistad, no debería ser tan raro de todas formas que quisiera aprenderse a su amiga de memoria.

―Puedes mirar tranquila ―dijo, cuando se dio cuenta que llevaba demasiado tiempo intentando saberla en silencio.

Sora abrió los ojos, dudando. Primero lo miró a él, y como él también la miró, no pudo evadir la mirada.

Además, cualquier cosa era mejor que mirar una película de terror, ¿no? Y los ojos de Yamato eran lindos y ella no los miraba tan seguido.

―¿Por qué no vino Taichi? ―preguntó de repente, forzándose a romper el trance.

Yamato alzó una ceja, sorprendido. Sora con una retención de datos temporalmente muy corta era una cosa más que no sabía de ella.

―… Porque sus compañeros de soccer querían ver una casa abandonada… ―aclaró. Una vez más.

―No puedo creer que nos haya dejado viendo películas de terror y no haya venido, ¡si solo lo hicimos por él!

Yamato corrió la vista rápidamente. Sintió dolor; no era dolor en los ojos, tampoco era dolor físico. Realmente no recordaba haberse sentido así antes.

―Podemos sacarla. Yo ya la he visto.

―¡Claro que no! ―Sora era tremendamente terca, a eso sí que Yamato se lo sabía de memoria.

―Si lo que quieres es estar con Taichi, podemos ir a buscarlo. Tengo la dirección de esa casa embrujada… o abandonada, lo que sea. ―Sí, su tono había sonado molesto, quizás hasta enojado.

Sora lo notó.

―No es eso lo que estoy diciendo. ¡Yamato, no! ―gritó, asustada.

Él volvió la vista hacia ella, inconscientemente levantando el control remoto (tal vez preparado para lanzárselo a quien fuera que atemorizaba a su amiga). Sora sin embargo no notó su acción, no lo hizo porque no pudo evitar esconder el rostro tras su espalda.

―¡La va a matar!

La rubia de la película estaba encerrada con el asesino en un pequeño garaje, y Sora estaba a punto de presenciar una de las muertes más desagradables de esa franquicia.

―No mires ―pidió Yamato. Balbuceó, más bien. Pensó que Sora no lo había escuchado, porque siguió mirando, con sus grandes ojos rojos abiertos hasta el cielo y transmitiendo en sus pupilas la tontería que sucedía en pantalla.

Y Sora además de esconderse tras él, prácticamente recostando su cuello por sobre su hombro derecho, sostenía su mano. Más bien la apretaba, la apretaba con fuerza.

No era la primera vez que se tocaban pero Yamato no se sabía esta sensación aún, y pensó que sería lindo sabérsela un rato más.

―Lo siento ―se disculpó Sora una vez que la escena pasó. No se la había perdido ni un segundo, y Yamato lo sabía porque él no se la había perdido a ella―. ¿Te apreté mucho? ―preguntó, indicando sus manos. Lo soltó, pero él la agarró en el aire.

Aún no había sido suficiente.

―Tal vez, eh… tal vez… ―se rascó la cabeza, avergonzado por haber actuado sin pensar―. Ya sabes, como pudiste ver esa escena desde el principio… a mí no me molesta que me aprietes la mano una vez más, si eso te ayuda… o durante lo que resta de película… ―murmuró, sin mirarla.

―¿Estás seguro?

Yamato tampoco se había dado cuenta de que Sora fuera tan tierna cuando se asustaba, y que su tono esperanzador pudiera sonar tan dulce.

Asintió.

Sora lo tomó de la mano.

―Será mejor que no le contemos nada a Taichi… ―murmuró―. Ya sabes, con esto de que le temo a las películas de terror… no me dejará respirar en paz si se entera que puedo verlas mejor si sostengo tu mano…

Yamato sonrió sin contestar. Ella no lo vio, porque miraba con atención el transcurrir de la película. Él la miraba a ella, porque realmente era mucho más interesante que Scream.

Y sobre contárselo a Taichi, claro que no lo haría. Jamás podría explicar con palabras lo que se sentía sostener la mano de Sora Takenouchi.

Y egoístamente se alegraba de no poder hacerlo: esa sensación quería que solo fuera para él.


FIN


Notas: Las diorsas divinas del topic sorato me pidieron que escribiera algo para esta fecha, y el prompt más o menos venía por aquí. Pensé que lo iba a tener listo dentro de un mes pero ya ven lo que hace un ratito bien cortito de tiempo libre.

¡Gracias por leer!