Digimonnomeperteneceyescriboestahistoriasinfinesdelucro.
Atravesada entre los párpados
No consigo dormir. Tengo una mujer atravesada entre los párpados. Si pudiera, le diría que se vaya; pero tengo una mujer atravesada en la garganta.
Eduardo Galeano
Otro drabble que me autorrobé de la colección del topic. La palabra inspiradora es el título.
Private Stash
El embarazo de Kotaro había venido acompañado de más que náuseas matutinas y preguntas indiscretas de Mayumi, quien finalmente había comenzado a preguntar de donde venían los bebés.
El embarazo de Kotaro había venido acompañado de una mudanza. Finalmente, y luego de años de ahorros y planes pospuestos, el matrimonio Ishida-Takenouchi se mudaría a una casa con estanque y jardín, donde Mayumi podría aprender sobre las carpas y Sora cultivar sus propias flores.
―No bajes las cajas que están en la baulera de mi ropero, Sora, lo haré yo a mi regreso. No quiero que te esfuerces ―había pedido Yamato antes de salir para su trabajo.
Sin embargo, con solo tres meses de embarazo, una panza ínfima y mucha determinación y ganas de mudarse pronto, Sora cogió un banquito y, sin nada de esfuerzo, bajó las cajas de la baulera de su marido. Fue la última la que la sorprendió: no por su peso, sino por su tintineo. Una sinfonía de vidrios chocándose en distintos tonos la sorprendió, ya que pensaba que solo encontraría ropa.
La abrió antes de que Yamato regresara y, para su sorpresa ―una que Yamato pudo ver en su rostro, ya que estaba entrando en el momento en que Sora llevaba a cabo su "desobediencia"―, encontró, desordenados y vacíos, los frascos y recipientes de los distintos perfumes que había usado a lo largo de los últimos años: de sus perfumes, los de Sora.
Levantó el corazón rojo que estaba segura le había pedido que tirara a la basura hacía muy poco tiempo y, con la duda pintada en su rostro, miró a su sorprendido marido. Él no tardó en cambiar su rostro a uno de decepción, pero de decepción fingida. Sora se lo conocía muy bien.
―¡Sora, te dije que no bajaras las cajas sin mi ayuda! ―protestó. Se acercó para sacársela, pero ella fue más rápida y la sostuvo de un extremo, impidiéndole moverla.
―¿Qué es esto? ―preguntó. Ella no haría de cuenta que el problema era que hubiera "desobedecido", siendo que él guardaba una caja con perfumes vacíos de la que ella no estaba enterada.
―Cosas para tirar ―refunfuñó. Le quitó el frasco de corazón de la mano y lo arrojó dentro, donde generó un sonido de vidrios amontonados muy lejano de la ligera sinfonía que había escuchado apenas bajarla.
―Yamato ―dijo, firme, volviendo a sostener la caja con fuerza―. Estos son mis perfumes. ¿Por qué guardas mis frascos de perfume vacíos?
―... quería ponerlos de adorno ―murmuró, mirando hacia otro lado―. Pero no vamos a mudar esta caja, mejor tiremos todos.
―Yamato ―repitió. Él no la miró―. No te creo. ―Yamato la miró.
―¡Sora!
―¡No hay ningún perfume tuyo aquí! ¿Cómo quieres que crea que, coincidéntemente, solo mis perfumes son lo suficientemente lindos como para exhibirlos en una repisa en el living? ―concluyó con un tono sarcástico que Yamato le conocía muy bien y siempre le molestaba.
No le contestó. Esta vez, con fuerza, tironeó la caja y la dejó amontonada con las que guardaban su ropa.
―Yamato... ―susurró, consciente de que su tono le había molestado.
―Tú cambias de perfume sin consultarme ―contestó, sin mirarla.
―¿Cómo? ―preguntó. Pensó haber escuchado mal. ¿Era eso un reproche?
―Cambias de perfume sin consultarme ―repitió, en voz más alta―. Este perfume ―indicó, sosteniendo un frasco dorado―, lo usabas cuando comenzamos a salir. Aún tiene tu olor. ―Yamato abrió el pequeño tapón y aspiró un aroma suave, casi inexistente―. Y este otro ―sostuvo en alto una flor rosada―, era tu perfume cuando nos mudamos juntos. ¡Yo no puedo eliminar esos recuerdos!
―¿Eliminar esos recuerdos? Yamato, ¡son perfumes! No estoy eliminando recuerdos cuando dejo de usarlos, tan solo... ¡tan solo cambio de perfume! ―exclamó, incrédula. ¿De verdad estaba teniendo esa discusión con su marido?
―A mí me importan tus aromas ―susurró―. Si tiro estos perfumes... ―no terminó su frase.
―Oh, Yamato... ―Sora se acercó hasta él y lo abrazó con fuerza, pasando los brazos por su cintura y obligándolo a enterrar su cabeza entre sus cabellos―. Yo cambiando de perfume sin ton ni son y tu aquí, con tu propia colección privada de frascos vacíos... ―Lo besó sobre la ropa.
―No son solo frascos vacíos ―refunfuñó.
Sora lo soltó y lo miró sonriendo. Él corrió la vista, avergonzado.
―Eres demasiado tierno para tu propio bien ―concluyó, besándolo en un cachete.
Notas: Últimamente no tengo tiempo de escribir y no me gusta dejar esta colección detenida tanto tiempo, por eso estoy trayendo estos drabbles que de todas maneras quiero publicar, aunque pensé que lo haría en forma conjunta con mis amigas.
Les cuento que junto a Ayumi-nightbeauty y con ayuda de Alexeiss hemos organizado una actividad sorato para navidad llamada "soratoseason". Estamos entregando "años" (un pequeño prompt) y cada una escribe/dibuja/lo que quiera el aniversario sorato de ese año. Puede ser en cualquier idioma, formato, es completamente libre. Lo estamos movilizando en Tumblr pero pueden usar cualquier plataforma. Si a alguien le interesa recibir más información, me avisan o me buscan por Tumblr.
¡Gracias por leer! Y no olviden que respiro reviews :)
