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Atravesada entre los párpados


No consigo dormir. Tengo una mujer atravesada entre los párpados. Si pudiera, le diría que se vaya; pero tengo una mujer atravesada en la garganta.

Eduardo Galeano


Encima


No. El día no iba a ir peor. El día no iba a ir peor. El día no iba a ir peor.

―Que lo sigas repitiendo no hará que tu examen sea mañana, Sora ―ayudó Mimí, muy risueña, mientras se ponía máscara de pestañas frente al espejo del ascensor.

―¡Mimí! Gracias por la ayuda ―suspiró―. ¡¿Por qué no me despertaste cuando me viste dormir?!

―Pensé que habías terminado de estudiar. ―Mimí se encogió de hombros. Sora abrió la boca para protestar y su amiga aprovechó para mancharle la boca con labial fucsia―. Ups, ahora tendrás que maquillarte ―sonrió.

―¡No tengo tiempo! ―suspiró―. ¡¿Y por qué pensaste que me acostaría a dormir sobre mis diseños y retazos de tela?!

Mimí volvió a encogerse de hombros. Mientras el ascensor llegaba a destino, ella arreglaba los labios de Sora y le cubría las ojeras.

―Debes terminar de maquillarte mientras desayunamos. No puedes verte así en un examen Sora, el aspecto físico es fundamental para aprobar.

―¿Qué...? ―Ni intentó discutir con ella. Nunca se entenderían―. Nunca nos entenderemos. Tengo que volver a mi roomie anterior. Hikari era tan...

―Aburrida ―interrumpió Mimí, molesta―. Por eso ella está con Miyako y yo estoy contigo ―posesivamente, se adueñó de su brazo―. Para siempre ―concluyó, seria.

Se sentaron en el comedor de la universidad, usualmente bastante más lleno que ese día.

―Maquíllate, Sora ―insistió―. Yo buscaré desayunos.

A regañadientes, obedeció. Tan solo para evitarse una pelea más o, en el peor de los casos (en el más usual de los casos), evitarse que Miyako la sostuviera de los brazos mientras Mimí la maquillaba a la fuerza y Hikari sonreía, culpable.

―Olvidé tus cereales.

―¿Olvidaste mis cereales...? ¿Y por qué sí trajiste los tuyos? ―preguntó, confundida, al verla depositar para ella un tazón de leche blanca, mientras que el suyo estaba rebosante de froots loops.

―Porque soy tonta y, como dije, los olvidé. Ve a buscarlos. ¡Espera! ―Mimí la detuvo de un brazo antes de dejarla levantar―. Ponte brillo sobre la pintura de labios.

No era ni una sugerencia ni una orden, era una amenaza: tal cual había hecho en el ascensor, y con un movimiento digno de Lara Croft debido a su velocidad y elasticidad, Mimí le manchó el labio inferior con su brillo sin color. Y Sora debió pintárselos.

Todo cuadró cuando se acercó a la mesa de los cereales. Ah, si esta Mimí no era tonta. O, mejor dicho. ¡Si esta Mimí era tan tonta! Enojada, quiso retornar a su mesa sin cereales, pero ya Yamato Ishida, ese rubio cantante engreído con el que se la había pasado hablando toda una noche caótica de la que recordaba todo (aunque Mimí no lo supiera), la había visto acercarse.

―Sora, buen día ―saludó, cortés. Y encima se sonrojaba, maldito engreído. Sora respondió con un gesto con la cabeza. Quiso ser educada sin ocultar su mal humor. No habían vuelto a hablar desde esa noche y había aprovechado a su favor que el piso de ingeniería no fuera el mismo que el de diseño―. ¿Quieres froot loops?

Y encima desayunaban lo mismo. Y el engreído se dejaba abierto los primeros botones de su camisa. ¿Acaso venía a modelar a la facultad? Y… le ofrecía el desayuno y la saludaba educadamente. ¡Encima! ¿Por qué mejor no era de esos womanizer o como les dijera Mimí que salían con todas las chicas y no volvían a saludarlas? ¡Si ella no quería nada con él!

... y ahora en vez de servirse los cereales la miraba, esperando su respuesta.

Sora no contestó.

Yamato se sonrojó, volvió la vista al recipiente de froot loops, abrió la pequeña canilla y un cereal de fresa trabó la salida. Sora lo vio meter un dedo para destrabarlo. Luego girar la canilla otra vez. Sacudir el recipiente (suspiró. Definitivamente no llegaría a repasar antes de su examen). Otra vez meter un dedo y... la canilla otra vez.

Crack.

Es cierto que Sora no podría explicar en la justicia como había hecho él, solo con mover una canilla, para romper el plástico contenedor y expulsar los cereales por toda la mesa y el piso del comedor, llegando hasta sus pies. Pero sí podría argumentar cuales habían sido sus intenciones: Yamato Ishida quería que ella se quedara sin desayunar, porque ese día tenía un examen y ella estaba muy nerviosa y él... ¡él quería demorarla, señor Juez!

―¡Eso no es cierto! ―reclamó, molesto.

―¡Claro que sí! ¡Nada más puede salirme mal hoy! ―suspiró―. Sí, aún puedo dar un paso y resbalarme en estos froot loops y perder el conocimiento hasta uno o dos minutos antes de mi clase. ¡Maldición!

―¡Fue todo culpa tuya! ―No lo pudo evitar. Lo soltó, aunque bien sabía que eso ocasionaría un enojo de proporciones incalculables en Sora.

―¡¿Mi culpa?! ¡Si ni siquiera toqué los cereales! ―¡Cuánta desfachatez!

―¡Me pusiste nervioso!

La confusión le duró solo unos segundos. Era todo parte de su táctica, no más que una táctica para evitarse que ella testificara en su contra para obligarlo a pagar todo ese desastre.

Sí, tan solo una táctica. Ella estaba segura.

Pero igual no pudo contestar nada.

Aunque sí pudo sonrojarse.

―Sora ―murmuró. Ya estaba otra vez. Esa voz tierna y su carita de niño bueno (ella bien sabía que de niño bueno no tenía ni un pelo. Bueno. Sí tenía la cara, claramente)―. ¿Puedo invitarte a desayunar al café fuera del campus?

―No llegaremos a tiempo. ―Su excusa sonó mucho más débil de lo que ella imaginó en su cabeza.

Yamato sonrió, se rascó los cabellos. Sora sabía que eran el centro de atención de varios comensales.

Sin dejar de mirarla, extrajo unas llaves de su bolsillo.

―Tengo moto... puedo comprarte el desayuno y dejarte en tu aula quince minutos antes de tu examen...

―¿De mi examen?

―Tienes un examen hoy, ¿no? Me lo dijiste... hace algunas noches.

Maldición.

Encima recordaba su conversación.

Encima ella estaba hecha una tonta toda maquillada y sonrojada. Este había sido el plan de Mimí desde el primer momento.

Maldición.


Notas: Este es el último drabble tonto que traigo, al menos por un rato. En este caso el prompt inspirador fue "The cereal dispenser in the dining hall broke while I was getting froot loops and now they're all over the floor and you blame me " AU."

Lo escribí el 16 de octubre y… ¡hice que Yamato tuviera moto! ¿A que no soy toda una visionaria? Estoy muy feliz conmigo misma.

¡Adiós!