Digimonnomeperteneceyescriboestahistoriasinfinesdelucro.
Atravesada entre los párpados
No consigo dormir. Tengo una mujer atravesada entre los párpados. Si pudiera, le diría que se vaya; pero tengo una mujer atravesada en la garganta.
Eduardo Galeano
Aclaración: Reto de Proyecto 1-8 para mi hermanita, Chii. De cierta forma, este drabble es una continuación de mi viejísimo fic "Conquistar el Cielo". Se puede leer sin leer aquel (pero aquel está editado al año 2016, cuento yo). Es un ligerísimo UA situado en 02.
Conquistar la Luna
Para Chii, hermosa, genia, Diorsa con mayúscula
Sora separó sus labios de los de Yamato y se sintió temblar. Un segundo beso a veces se sentía como un primero, y un primer beso a veces se sentía como… vaya. ¡Su primer beso!
Por una vez, el silencio de Yamato le supo a incomodidad. ¿Estaría él, también, queriendo que lo tragase la tierra?
Y, claro, no sería él quien rompiera el hielo. Tenía la reputación, Yamato, a su favor… tenía la simpatía, Sora, quemándole las mejillas.
―¿Y… cómo era eso… de ser astronauta? ―preguntó. Retomó, como quien no quiere la cosa, una conversación que ya había virado.
―Y… eso… ―respondió. Se recostó sobre el toldo, alzó la vista al Cielo.
A los dos.
―Yamato… ―susurró. A él su sonrojo le pareció tan tierno que le cambió el ritmo de los latidos.
―¿Quieres saber hace cuánto te quiero, o quieres saber hace cuánto quiero ir al espacio? ―Se irguió, se sostuvo con las manos detrás suyo. La encaró, haciéndose el valiente.
Yamato, en realidad, temblaba.
Sora, tomada por sorpresa, esquivó su mirada. Podría explotarle la cara por el sonrojo.
―Lo del espacio… ―murmuró.
Yamato se volvió a acostar. Apoyó ambos brazos bajo su cabeza. Sora, a su lado, permaneció sentada. No se animó a moverse.
―No sé cuándo empezó ―admitió―. Pero sé cómo va a terminar.
―¡¿Cómo?! ―preguntó, con sorpresa.
Lo miró. Desde arriba, lo descubrió sonriente. No sabe qué impulso la acometió, pero sin dudarlo extendió su mano hacia sus brazos. Él, solícito, tal vez impulsado también, tal vez confundido, cambió su posición.
Le tomó la mano.
―Quiero viajar con Gabumon al espacio ―dijo. Sora lo miró con sorpresa y sonrió. Él también. Suavemente, apretó sus dedos―. Pisaremos algún planeta. Marte, Júpiter…
―¿Se podrá? ―preguntó. Soñadora, alzó la vista al cielo―. ¿Podrán los digimon viajar al espacio alguna vez?
―¡Claro que sí! ―Yamato volvió a erguirse, sin soltarle la mano. La aprisionó contra el toldo. De repente, era un niño otra vez―. Podemos preguntarle a Koushirou, pero ya verás que sí. Gabumon tendrá un traje con lugar para su cuerno y todo.
Enternecida, Sora rio.
―¡Pero si es así no podrá digievolucionar! ―argumentó. Yamato lo pensó.
―Sí… tal vez él alguna vez tenga ese sueño, digievolucionar en el espacio… ―Volvió a detenerse, pensando―. Pues le preguntaremos eso también a Koushirou. Él sabrá.
Sonrieron. Se sonrieron. Sora, anclada en el momento, olvidó que acababa de besarse con uno de sus mejores amigos. Dos veces.
―¿Y… la luna? ―preguntó, observándola. Yamato, en cambio, solo podía mirar a su Cielo.
―A la luna ya la han pisado ―explicó, alzándose de hombros―. Tengo unos videos.
―¡Yamato, ya lo sé! ―reclamó. Por primera vez, lo soltó y golpeó en el hombro. Yamato rio y, rápidamente, volvió a tomar su mano. La tiró hacia sí y volvió a besarla, sin pedir permiso.
Sin pedir permiso, Sora lo besó a su vez.
―¿Qué pasa… con la luna? ―preguntó, luego.
―No lo sé… es una tontería, pero siempre me ha gustado ―dijo, con timidez.
―¿La luna? ―preguntó una vez más―. No lo sabía.
―Y yo no sabía de tu pasión por el cielo ―respondió ella.
―Por el Cielo con mayúscula ―refutó. Sora se sonrojó, tímida aún luego de cuatro besos―. Sora ―susurró.
La abrazó por la espalda y la forzó a recostarse contra él. Solícita, Sora se dejó.
―¿Has escuchado hablar de la selenofilia? ―preguntó, cómoda. Ella no podía ver sus ojos. Él no podía hacer más que verla a ella.
―No… ―admitió.
―No tomes a mal lo que voy a decirte ―pidió. Un ligero apretón le indicó que él había entendido―. Es… el amor, la pasión por la luna… tomarle fotografías, salir a verla a la noche… buscarla.
―¿De verdad? ―preguntó, emocionado. Nuevamente, Sora sintió que Yamato había vuelto a ser un niño.
―Siempre me he sentido atraída hacia la luna ―sonrió―. Espero que no te parezca tonto. Comparado a tus sueños, mi pasión parece algo tonta.
―Sora, ¡claro que no! ―Se separó de ella hasta que Sora volvió a mirarlo a los ojos―. Cuando sea un astronauta también iré a la luna. Te traeré una piedra lunar ―dijo, con seguridad.
―Ay, ¡Yamato! ―reclamó, avergonzada. Quiso separarse de él, pero Yamato no la dejó.
―Sora, hablo en serio ―aseguró―. Yo busco el Cielo, tú buscas la luna… creo que podemos complementarlo… o complementarnos… ―agregó, bajando la voz.
Esta vez fue Sora quien lo forzó a levantar la mirada.
―Eso de… complementarnos… ―se sonrojó―… suena bastante bien ―sonrió.
Yamato la besó.
El quinto beso, de alguna forma, no eran solo sueños cumplidos. Eran tardes de sol y noches de luna, mapas de estrellas y constelaciones encontradas. Serían bailes de tap, pasteles en navidad, niños en el verano, rocas lunares… sueños por cumplir y mucha, mucha, emoción por desbordarse.
Sora lo besó por sexta vez.
Notas: Chii me retó a escribir algo con la palabra "selenofilia" y, aunque esta no fue mi idea inicial, una vez que llegó no pude quitármela. Incluso actualicé el otro fic, porque pensé que lo iba a agregar ahí. Pero, de alguna manera, no me sentí capaz de darle una continuación "formal" a ese one shot, seguramente mi fic más exitoso y al que más cariño le tengo. Así que esta es… la continuación no oficial, llamémosle.
Chii divina, no sé si tenías en mente que fuera Sora la que ama la luna pero pienso que, si Yamato ama el Cielo, ella debe amar la Luna, ¿no? (porque Luna igual a hombres lobos y Yamato es uno, ya lo sabemos). (¿Qué?).
A todos, gracias por leer. Y perdón por las notas largas. Esta vez había mucho que decir.
