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Atravesada entre los párpados


No consigo dormir. Tengo una mujer atravesada entre los párpados. Si pudiera, le diría que se vaya; pero tengo una mujer atravesada en la garganta.

Eduardo Galeano


Majime

Para Koukacs

Majime, una persona confiable que puede conseguir que las cosas se hagan sin causar dramas.


―Yamato, ¿puedes sostener a Mayumi un momento?

Yamato tomó a la niña de manos de Sora mientras esta buscaba algo dentro de su bolso. Extrajo una caja de chocolates.

―Pensé que ya le habíamos hecho un regalo ―dijo, confundido.

―A la niña sí. Pero a Mina no.

Yamato palmeó la espalda de Mayumi y la acomodó entre sus brazos. Cuando Sora la pidió, él no la devolvió.

―¿A ti también te gustaría que te regalaran chocolates, o algo, luego de dar a la luz?

―No es eso, Yamato. ―Sora se miró brevemente en un espejo pequeño antes de tocar el timbre―. Es solo que Mina está lejos de su país y pienso que no está de más malcriarla un poco, ¿no lo crees?

No pudieron hablar más, ya que Koushirou abrió la puerta casi en el mismo momento en que llamaron.

―¡Koushirou, felicidades! ―exclamaron ambos.

―Sora, Yamato, ¡muchas gracias! ―Los hizo pasar y, mientras se quitaban los zapatos, Sora notó sus ojeras.

―¿Estás bien, Koushirou? ¿Quieres que vengamos en otro momento? ―preguntó. Le acercó los chocolates―. Son para Mina, pero creo que a ti también te vendrían bien ―sonrió.

―Gracias, chicos, no se hubieran molestado. Hola, Mayumi ―saludó. La niña agarró su dedo y le sonrió―. Pasen, por favor. Mina está descansando.

―Volveremos en otro momento ―dijo Yamato, con firmeza.

―No es necesario. Es solo que... bueno, la cesárea... como no era planeada... ―Koushirou abandonó lo que estaba diciendo mientras se encaminaba a la cocina. Sora, preocupada, lo persiguió y lo detuvo sosteniéndolo de un hombro.

―Koushirou, Mina estará bien. ―Él le sonrió, agradecido, mientras dejaba los chocolates en una bandeja que aparentemente había estado preparando para su mujer.

―Lo sé, lo sé. Lo lamento. ―Levantó la bandeja y se adelantó a sus invitados―. Dejaré esto junto a la cama de Mina, pero pueden ir a ver a Osen. Está durmiendo en su cuarto.

Sora y Yamato se dirigieron hacia la habitación de la niña, a la que encontraron despierta y sonriendo en un moisés de color verde. A su lado había una cama pequeña en la que aparentemente Koushirou había estado recostado antes de que llegaran.

―Hola, niña pelirroja ―saludó Sora, acercándose. Al igual que Mayumi había hecho con Koushirou, la niña, curiosa, estrechó uno de sus dedos―. Que carita de niña inteligente que tienes, ya veo que serás igual que tu papá y tu mamá.

Yamato y Mayumi se acercaron desde el otro lado del moisés, y enseguida Mayumi comenzó a desesperarse por tocar a la niña.

―¿La dejo? ―preguntó Yamato, preocupado.

―A ver. ―Sora tomó a Mayumi de brazos de su marido y la acercó a Osen―. Ella es más chiquita, así que ten cuidado ―dijo, ante la eventual casualidad de que su bebé entendiera lo que le decía.

Osen rio cuando Mayumi se le acercó, y Sora se animó a sentarla junto a ella.

―Hola, Osen. ―Yamato tomó la mano de su niña y la movió en señal de saludo―. Soy Mayumi y eres la niña pelirroja más preciosa que conozco, luego de mi madre claro, pero de ella aún no he visto fotos de cuando tenía tu edad.

―Ay, ¡Yamato! ―protestó Sora, aunque rio.

―Me pregunto si serán mejores amigas. ―Yamato soltó a Mayumi y observaron a las bebes sonriéndose con curiosidad.

―Taichi también se preguntó lo mismo. ―Koushirou volvió a entrar cargando tres vasos de limonada en una bandeja. Se había lavado la cara y su flequillo colorado seguía húmedo.

―Pero ellas dos son niñas, Taiki será tan alocado como Taichi de pequeño. Quiero que mi hija sea mejor amiga de una niña tan pelirroja como esta. ―Yamato acarició las mejillas rosadas de la bebé.

―Bueno... a mí no me fue tan mal teniendo dos mejores amigos varones cuando era pequeña. ―Sora se encogió de hombros y, con cautela, se acercó a Koushirou―. Y me hace muy feliz que hayas sido uno de ellos.

Koushirou se sonrojó y miró hacia otro lado, cohibido.

―¿Te encuentras bien? ―preguntó Yamato. Asintió, pero no le creyó―. Tal vez estás muy cansado. Debe ser cansador ocuparte tanto de la bebé, ya que Mina sigue en reposo.

―Me encuentro muy bien. Osen no me trae problemas. ¿No ven de tranquila que es? ―Buscó su teléfono celular y sacó una foto a las dos bebes descansado juntas―. Si Taiki estuviera aquí, estarían llorando o gritando. Creo que Mayumi es una mejor influencia para mi niña; aceptaré tu oferta, Yamato.

Sora rio y, avergonzada, se tapó la boca.

―Yamato, Koushirou, nuestros hijos elegirán por su cuenta a sus mejores amigos o amigas. Creo que nosotros lo hicimos muy bien ―sonrió―. Koushirou ―dijo, con firmeza―. ¿Por qué no acompañas a Mina y descansas un rato con ella? Seguro le hará bien que su marido la acompañe un rato.

―¡Pero si acaban de llegar! ―protestó.

Yamato, sonriendo, contestó:

―Nosotros cuidaremos a Osen. Mayumi está cómoda y no creo que ninguna de las dos llore. Y si lo hicieran... bueno, no tendremos tantos problemas en calmarlas.

―¡Pero son mis visitas!

―No somos tus visitas, Koushirou ―dijo Sora, mientras con cuidado lo conducía hasta la puerta―. Somos tu familia. Ahora, ve ―lo empujó suavemente―. Déjanos cuidar esta tarde a nuestra sobrina.

―Sora, Yamato... ―murmuró, avergonzado.

―Ve, Koushirou, o nos arrepentiremos ―dijo Yamato―. ¡Ve! ―repitió.

Se detuvo en el marco de la puerta, mirando alternadamente a su niña y a la puerta de la habitación donde descansaba su esposa.

―Bueno... gracias, chicos.

―Ya nos devolverás el favor la próxima vez que Sora nos rompa la computadora.

―¡Oye! ―protestó, y mientras Koushirou se alejaba, cansado, los escuchó reír.

Se metió entre las sábanas y besó a su mujer, adormilada, quien aún debía permanecer boca arriba luego de una cesárea practicada de urgencia. Ella sonrió y le hizo entender que notó su presencia a su lado.

Antes de quedarse dormido, Koushirou volvió a escuchar risas.

Notas: Kou queridísima, sé que como fanfic no es la gran cosa pero espero que te haya gustado y que el título te parezca adecuado. Para escribir este fic me inspiré en el que Ayumi le hizo a Chii, debo decir. Así que agradecimientos a ella también.

¡Gracias por leer!