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Atravesada entre los párpados


No consigo dormir. Tengo una mujer atravesada entre los párpados. Si pudiera, le diría que se vaya; pero tengo una mujer atravesada en la garganta.

Eduardo Galeano


Halsey desafinada

Yamato se despertó por los golpes a la puerta. No eran aporreos, aunque afuera llovía. Pero tampoco era el timbre: era la puerta, y solo Sora podía llegar de madrugada a su edificio a golpearle la puerta del departamento.

Se levantó en boxers y caminó arrastrando los pies. La recibió con un bostezo y no la ayudó a quitarse el abrigo mojado, aunque luego de que ella le hubiera preparado a él un café en su propio departamento, Yamato le ofreció cambiarse de ropa.

―No te preocupes, no me quedaré mucho rato ―dijo, pero ya eran las tres de la mañana y Yamato dudaba que saliera a la calle una vez más bajo esa tormenta.

―¿Estás borracha? ―preguntó. Estaba cansado, pero se sentía bien tomar café con ella.

Sora negó con la cabeza.

―En realidad la cita no duró tanto tiempo ―admitió―, no tuve tiempo de tomar demasiado.

―Pero son las tres de la mañana, Sora… ¿qué hiciste fuera tanto tiempo?

―Debería haberme ahogado en alcohol ―prosiguió ella, prácticamente sin escucharlo―. Hubiera sido más gracioso que pararme bajo la lluvia.

―¡¿Te paraste bajo la lluvia?! ―Ahora Yamato estaba oficialmente preocupado. Sora le sonrió por encima de su taza de café.

―Estoy hablando en forma figurada, Yama ―susurró―. Me ahogué en… palabras, de él. Debería haber tomado alcohol.

―O haber venido a verme antes. ―Yamato bostezó y por eso se perdió la nueva sonrisa de Sora―. ¿Me vas a contar?

―Sí. ―Se tocó los pies para fijarse que estuvieran secos, luego, los subió junto a ella en el sillón―. Salí con un… compañero de trabajo, digámoslo. Él trabaja para una compañía que quiere comprar mis diseños y solemos vernos en desfiles y otros eventos.

―Ya sé. Tiene entradas en la cabeza pero se pone gel en la barba. Viste con ropa almidonada y saluda con un beso en la mano ―sonrió.

―No lo disfrutes tanto ―protestó―. No debería contarte tantas cosas ―murmuró―. Ahora no te contaré como fue la cita ―terminó, en voz alta.

―Vamos, Sora. Me despertaste a la madrugada, al menos hazme reír.

―Lo siento. ―Yamato alzó una ceja, sorprendido―. Pero me enamoré esta noche.

Y a Yamato la taza le tembló entre los dedos.

―No tenía intención de enamorarme esta noche. ―Yamato pensó que la frente le sudaba―. Pareciera que también te enamoraste esta noche. ―Yamato la miró, olvidando su taza a medio caer. El vapor le molestaba en la nariz. ¿Acaso era tan obvio?―. ¿Podemos pretender que nos amamos? ―A punto estuvo de saltarle encima.

Sora lo detuvo con una carcajada.

―No entiendo ―dijo, avergonzado. Esperaba no haberse dejado en evidencia.

―Eso me dijo, Yamato ―sonrió―. ¡En nuestra primera cita!

Pero a él el corazón le latía acelerado y no supo contestar.

―¿Yamato? ―preguntó, sorprendida. Se pasó a su sillón, y él la detuvo antes de que le tocara la frente con la palma de la mano.

―No estoy enfermo ―explicó―. Es que no entiendo. ¿Se enamoraron? ¿Y por qué no estás ahora con él? ―Su tono fue duro. Molesto.

―Yamato, todo lo que acabo de decirte es lo que me dijo él ―explicó. Se cruzó de brazos―. Lamento haberte molestado, creo que mejor me iré a casa. ¿Podrás dormir? ―Se levantó y caminó hasta el otro sillón, donde había dejado su bolso.

―Sora ―llamó.

―Ya, déjalo ―pidió―. Fue una mala idea molestarte. ―Se giró a verlo y sonrió―. Tengo llave de abajo, puedes regresar a dormir. ¿Quieres que te lave las tazas? Te lavaré las tazas. ―Cuando Sora se ponía nerviosa, hacía cosas de la casa―. Además, vi que no lavaste luego de cenar. Te lavaré los platos y luego me iré a casa. ¿No habría que cerrar las ventanas…?

Sora se internó en la cocina hablando sola y Yamato, sintiéndose el más tonto, se quedó sentado en su sillón, viéndola vivir.

No tardó en perseguirla. Sora lo hacía reír, con sus historias de citas malas, salidas cliché y momentos vergonzosos.

Sería un idiota si no la hacía quedarse a dormir esa noche.

… y la siguiente.

Notas: A veces me pregunto porqué sigo subiendo todas estas cosas sin sentido que tengo en mis archivos... en este caso, el tonto-drabble surgió de una actividad del Topic Sorato en que se ofrecieron frases que luego debían convertirse en fics. El fic se llama "Halsey desafinada" porque la frase que Sora le dice a Yamato (que se la dijo a ella su cita de esa noche) es en realidad una canción de Halsey, y ojo que a mí me encanta, pero era muy divertido usarla de esta forma y no me resistí.

En fin.