Digimonnomeperteneceyescriboestahistoriasinfinesdelucro.
Atravesada entre los párpados
No consigo dormir. Tengo una mujer atravesada entre los párpados. Si pudiera, le diría que se vaya; pero tengo una mujer atravesada en la garganta.
Eduardo Galeano
And what if you're perfectly happy without me?
Se ha vuelto un experto en espiar por las ventanas. Sora lo sabe, lo ha visto.
Pero no lo ha reconocido.
Tampoco lo echa, tampoco lo rechaza. No así su marido, que gran hombre debe ser para hacerla reír con los ojos, para lograr que ella le arroje los brazos tras el cuello y levante los pies del suelo, como las princesas aunque no tanto: porque Sora, para besar, salta. Se arroja.
Bien lo sabe él, que en cada vida fue más alto que ella.
Menos en esta.
Buen hombre debe ser, el marido, para hacerla sonrojarse y girar, girar sin vergüenza cuando bailan entre parejas movedizas (porque sí, aun si es entre vidrios, detrás de una ventana, Yamato también la espía cuando salen a bailar).
El marido siente recelos de ese anillo tan grandote, de ámbar, que encierra un pequeño insecto. Ella no recuerda de donde lo sacó.
―No lo sé. Simplemente, no recuerdo ningún momento en que no lo haya tenido ―admite.
Él debe pensar que proviene de alguna ex pareja de la que ella no quiere hablar.
―Creo, en realidad, que siempre estuvo conmigo. ―Acaricia el ámbar color miel como si quisiera quitarle brillo. O como si, tal vez, quisiera ver abrirse esos ojos que la miran desde adentro.
«Y creo que siempre estará conmigo», piensa Sora. Pero no lo dice.
Es como si, desde fuera de su prisión de color ocre, de sus brillos nacarados y cristalizados, ella también pudiera ver a Yamato ahí dentro.
Notas: ¡Hola! Este drabble se inspira en esa frase del poema 25 lives de Tongari. Tengo uno más escrito. Espero traerlo pronto.
