Hola chicas... No me maten ¿si? Lamento actualizar tan tarde... De verdad que sí, ayer que tuve tiempo libre me faje todo el día en terminar este capítulo, no pude subirlo anoche porque no tenía internet. De verdad disculpenme, trataré de ser mas constante con los capítulos, en serio. La universidad me mata, y he tenido algunos problemillas. Pero aun así no es excusa para actualizar taaan tarde, así que tratare de no tardar tanto.

Gracias a: SuicideFreakWord, Luu-chan'17, Mary, MrShauder (I understand what you tell me, that was my initial intention. But well, the omegaverse terminologies are different. I hope you like this chapter), SakuTsunade, Halibel, Guest, Irumy Uchiha, por sus comentarios. Y gracias también a los que le dieron Favs, Follows, a mi historia, me han hecho taaan feliz niñas. Gracias por todo su amor, así que las premiare con este capítulo, esta largo así que tomense su tiempo, ¿si?

Las adoro.

Advertencias: Contiene ligero lime heterosexual, si no pueden tolerarlo por favor saltenselo.

Sin más nada que decir, ¡leean preciosuras!


― ¡Hijo de puta! ―gruñó con furia una voz gruesa y masculina.

Ino se encogió en su sitio mientras rezaba internamente para que Hinata se diera prisa. Observo ―sin sorprenderse― como su primo terminaba de patearle el culo a otro centinela. Era el quinto en ese día, y sólo iban por media mañana. Durante las últimas dos semanas, su primo ―aunque lo consideraba más un hermano mayor―estuvo de un humor de perros. Y sin hacer caso de la ironía, era una verdad absoluta. Desde que él supuesto compañero de su Naruto se había marchado tan repentinamente, el Shihai-Tekina no era más que una bomba de tiempo.

Nadie podía calmar el estado furioso y temperamental de su primo. Había pateado muchos traseros a lo largo de la semana, enfrascándose en peleas y buscando sexo por doquier. Por alguna extraña razón, sólo Hinata podía calmar un poco el temperamento de su primo. Ino no sabía por qué, ni a que se debía el hecho de que su Naruto, siempre se forzara a sí mismo a controlarse frente a la preciosa loba. Pero a ella no le importaba. Sólo quería que su primo estuviera calmado, nadie lo sabía, pero por las noches podía oírlo gruñir y gemir el nombre de aquel estúpido omega que se había atrevido a dejarlo.

Si se lo preguntaban a ella, Ino prefería mil y un veces que Naruto se emparejara con Hinata, que con el odioso gato que se había atrevido a abandonarlo. ¿Cómo podía su primo ansiarlo con tanta vehemencia?

Quizás, en su ignorancia por no haber encontrado aun a su compañero, no sabía a ciencia cierta por lo que su primo estaba pasando. Suspirando, Ino se acerco a paso lento y con delicadeza intento sacar el cuerpo del centinela mal herido. Un gruñido bajo hizo que levantara la cabeza.

Los antes ojos azules de su primo, ahora se encontraban mezclados con un intenso rojo. Por un momento, Ino fue capaz de visualizar a todos los animales dentro de su primo, y por primera vez, Ino se sintió pequeña a su lado. No con miedo, pues, sabía que él nunca la dañaría. Naruto prefería cortarse la cabeza, a ponerle una mano encima a una de sus consentidas. Pero se sintió diminuta, poco poderosa ante tanto poder.

―Aniki ―susurro con voz temblorosa. Naruto parpadeo y sus ojos volvieron a ser azules. Pero su cuerpo seguía tenso preparado para pelear o destrozar a cualquiera. Sintió como la puerta se abrió y el olor de Hinata invadió la habitación. Observo con satisfacción, como su primo olfateaba el aire y sus músculos se destensaban poco a poco. Con fuerza, logro arrastrar al pobre lobo fuera de la habitación de interrogatorios para llevarlo a donde su abuela. Pero no fue necesario.

Fuera de la habitación, otro centinela esperaba pacientemente para llevar a su compañero hacía el hospital dirigido por la antigua Luna*, Ino cedió a su carga y se dio media vuelta para irse, en el trayecto hacía su casa, se puso a divagar sobre la situación de su primo.

Aunque no soportaba la idea de que su próxima Luna fuera aquel gato, y no porque fuera un Uchiha o algo por el estilo, ―cuando todas esas situaciones habían ocurrido ella ni siquiera había nacido. Había escuchado muchos rumores sí, pero su primo le había contando todo, así que no tenía ningún resentimiento, al menos, no hacía ese Uchiha en particular. Después de todo, nadie merecía ser señalado por los errores de otros―, era el hecho de que ese gato se había atrevido a abandonar a su hermano, a dejarlo sumido en ese estado de desesperación en el que no podía reconocerlo. Se preguntada si el tonto del Uchiha sabía que su primo era su compañero de vida…

Resopló con fastidio, por el bien de su atolondrado era mejor que Shikamaru le trajera noticias pronto. O ella misma se encargaría de buscarlo.

Suspiro con desgano.

―Lo que sea por ti, Aniki.

. . .

Naruto espero con los músculos un poco tensos a que su prima saliera de la habitación, en el momento en el que la puerta se cerro, su miramientos y sin delicadeza se lanzo sobre Hinata, quien ya lo esperaba pacientemente. Sólo deseaba enterrarse profundamente en ella. No sabía la razón, pero sólo podía calmarse un poco cuando se encontraba dentro de sus muslos. Había intentado tener sexo con muchas cambia formas. Incluso lo intento vagamente con algunas chupasangres, pero no pudo. No pudo llegar hacía el tan ansiado orgasmo, y eso sólo empeoraba su mal humor.

Habían pasado dos malditas semanas, y no había rastro del jodido gato mimado. Era como si se hubiera esfumado, como si se lo hubiera tragado la tierra. Y eso sólo hacía incrementar su rabia. Su necesidad por el gato crecía a límites insospechados. Sí, el sexo con Hinata era bueno, más que bueno, lo calmaba y lo saciaba por momentos. Pero sabía, que no era suficiente, ella no olía a vainilla, no tenía los ojos negros y profundos, ni una voz varonil y delicada, ella no poseía aquella mirada petulante y engreída, que escondían soledad. Ella no era Sasuke. Y eso sólo empeoraba la situación.

Sabía que era un jodido bastardo al usar a la loba de esa manera. Ella lo amaba, podía verlo en sus ojos blancos con matices grises, ella de verdad se esmeraba en saciarlo. Pero maldita sea, ¡el necesitaba al jodido omega! Quería enterrarse en él, en marcarlo, joderlo hasta la saciedad. Hace mucho tiempo que su parte humana se había resignado y se había redimido a sus animales. Tenía la certeza que en el momento en que el encontrara a su compañero, no iba a haber charlas ni nada. Iba a joderlo, hasta que ya no tuviera fuerzas en su cuerpo. Luego lo marcaría y lo encadenaría a su lado si era posible.

Sintió los pechos desnudos de Hinata contra su pecho, y sólo pudo concentrarse en su suavidad. Su lobo ronroneo y se arqueo tratando de llegar hacia Hinata, con el poco autocontrol lo hecho hacía atrás mientras levantaba a su linda carga y la subía a sus caderas. Necesitaba follarla, y lo necesitaba ahora.

Subió la falda de Hinata hasta más arriba de la cintura, mientras estrellaba su cuerpo contra la pared. Escuchar el gemido silencioso de ella sólo sirvió para incrementar su ansiedad. Desesperado, rompió la camisa de botones y murmuro una aprobación al ver que ella no llevaba sujetador, bajo su mano y tembló un poco al sentir su humedad. De nuevo iba a verlo sin ropa interior, sin braga y sin sujetador. Una loba muy mala.

―Naruto ―gimió por lo bajo. Con un suspiro, él se apresuro a sacar su pene de sus pantalones, no se permitió desnudarse del todo, no había tiempo, tenía que tenerla ahora. Con un movimiento fluido encajo sus caderas y empujo hasta el fondo. La cavidad, humedad, resbaladiza, caliente y acogedora lo recibió adaptándose a su tamaño. Con un gruñido, salió casi del todo y empujo fuertemente, fueron acometidas rápidas y furiosas, nada delicado, sólo la ansiedad por llegar al climax era lo que dominaba su cuerpo. Sintió los talones de Hinata encajarse en parte de su espalda y trasero, su cavidad lo apretaba y las sensaciones lo hicieron gruñir, los pechos de ella rebotaban contra el suyo propio, su pene entraba y salía furiosamente, movió sus caderas de manera circular y volvió arremeter contra ella.

El lugar estaba impregnado con el olor a sexo. Sintió como ella se removía y como su interior lo apretaba aun más, signo que estaba a punto de acabar. La apretó aun más contra la pared y una de sus manos bajo a acariciar su clítoris. Acaricio superficialmente, para luego frotar con energía y maestría el capullo rosado. Unos instantes después y con un gruñido de satisfacción Hinata acabo contra él, empujo más fuerte contra ella y unos instantes después acabo corriéndose con un gruñido satisfactorio.

Aun un poco tensó, y sin soltarla en lo absoluto, tomo su rostro entre sus manos y la beso suavemente. Nada comparado con el sexo duro de antes. Cerró los ojos, y la beso a conciencia, jugando con su lengua y saboreando la menta de su boca. Hinata siempre olía bien, era una loba preciosa. No sabía porque nadie se había acercado a ella. O bueno, si lo sabía. Nadie era lo suficientemente estúpido para tratar de cortejar a su amante. Pero ella significaba más para Naruto que cualquier amante, era su mejor amiga, habían estado juntos toda la vida, e incluso habían perdido la virginidad juntos.

No es que Hinata fuera una puritana, y él un santo. Nada de eso, ella había tenido sus amantes ocasionales y el igual, además habían perdido su virginidad cuando ambos tenían tan sólo catorce años. Algo jóvenes, pero bastante promiscuos. Él no sabría decir en qué momento ella se enamoro de él y tampoco podría decir que fue lo que motivo esos sentimientos. Si la amaba, y disfrutaba el sexo con ella, pero sabía qué tipo de amor sentía por ella. Y no era en plano romántico, o bueno, no lo era ahora. No podía negar que en su momento intento quererla aun más allá o intentar corresponder… pero en el corazón no se mandaba, y eso él muy bien lo sabía.

Suspirando, se separo de ella y sus ojos azules conectaron con unos blancos grisáceos que brillaban. Sonrío pero aún su cuerpo clamaba por más. Se había corrido, pero no era suficiente.

Y otra vez la imagen mental de Sasuke apareció en su cabeza. Alejo a Hinata de su cuerpo y espero que ella estabilizara sus piernas, se acomodo los pantalones mientras miraba como ella ordenaba su ropa.

Le tendió la mano esperando que ella la tomara.

―Terminaremos esto en mi casa ―le dijo con una sonrisa algo tensa. Ella solo asintió porque no tenía nada que decir.

Salieron de la sala de entrenamiento y caminaron por el largo pasillo ignorando las sonrisas de sus compañeros, sentía aun ansias de pelea por eso no miro a ninguno. Apretó la mano de Hinata entre las suyas y apresuro el paso, cuando el sol del medio día le dio en toda la cara, Naruto se dio cuenta que pasaría un día más sin saber nada de su compañero. Y el ser consciente de eso, fue como un puñetazo a su estomago.

― ¡Naruto! ―grito una voz femenina detrás de él, ignoro la voz de la malcriada que se acercaba y apresuro el paso. Pero Hinata no pensaba igual, así que se negó a seguir caminando con él y espero a que Karin los alcanzara, retuvo a duras penas un bufido―. Te llaman en la base 2.

Frunció el ceño y miro por encima de su hombro a su prima.

―Que alguien más se encargue ―señaló a Hinata―. Estaré ocupado las próximas cuatro horas.

Karin negó con la cabeza y con un resoplido se giro para irse. Una mano delicada en su muñeca la detuvo, giro su cabeza y sus ojos rojos se clavaron en los de Hinata, suavizando su mirada inmediatamente.

― ¿Quién lo necesita en la base 2? ―pregunto con aquel tono dulce y paciente.

Karin sonrío. Una sonrisa que iba entre felicidad y lástima, lástima hacia ella.

―Shikamaru por la línea uno y Yugiito por la línea 4.

Basto sólo unos segundos para ver a una pantera correr a toda velocidad hacia la base 2.

Karin se giro esperando encontrar en los ojos de Hinata algún atisbo de decepción o de ira, pero sólo encontró resignación.

―Vamos Karin-chan ―le tendió la mano, mano que ella tomo enseguida―. Tengo ganas de comer tarta de manzana, y la tía Tsunade prepara unas deliciosas, ¿recuerdas?

Ella asintió y sólo agarro su mano con más fuerza. Hinata sonrío.

―Espero que pueda hacer unas para mí.

―Ella lo hará, o si no, mi abuelo Jiraya la obligará ―Karin se encogió de hombros―. O esconderá su sake.

Hinata se rió y Karin sólo sonrío mientras miraba al frente, fingiendo que no vio la delicada mano de Hinata moverse hacía su rostro para borrar las lágrimas que había derramado.

Definitivamente ella tomaría el sake de su abuela. Ese día lo ameritaba.

. . .

―Ve y atiende la barra yo me encargo de estos ―dijo una voz femenina a su lado. Sasuke le sonrió a la tierna Tsukino** y se apresuro a dirigirse a la barra. La preciosa Tsukino se había apiadado de él cuando llego a las tierras de la arena. Brindándole no solo un lugar donde quedarse, comida y demás, sino también paciencia y una amistad sincera. Esas semanas fueron un suplicio para él aunque no lo admitiría nunca, ni a él mismo. Se negaba a mostrar aquella debilidad. Ella no le presiono para que le dijera sus motivos por los que huía. Y él se lo agradecía sinceramente

Antes que pudiera cruzar la pequeña compuerta, se detuvo. Otra vez aquella desazón lo invadía. Desde que había dejado las tierras del fuego, su pantera había estado gimoteando y negándose a abandonar esas tierras. Sasuke tenía la leve imaginación de porque su pantera estaba en un estado de depresión, pero se negaba a aceptarlo. Su parte humana, estaba ganándole terreno a su parte animal.

Sacudiendo la cabeza, se dirigió a la barra del bar donde estaba trabajando. Si bien, huyó de las tierras del fuego, se había refugiado en el territorio de la arena. Estúpido quizás.

Suspiro y se preparo para empezar su turno. Habían pasado quizás unas dos horas, cuando un gran grupo de cambia formas arribo el bar. Se sentía el aura de poder emanar de aquel grupo, pero no le prestó atención. Vio como las dos únicas mujeres del grupo caminaban hacia la barra y susurraban cosas que sus audaces oídos no podían captar, perfecto. Unas centinelas experimentadas. Con arrogancia se dirigió a atenderlas.

La rubia lo miro un segundo y después dirigió la mirada hacia su acompañante.

― ¿Qué vas a tomar, Fū?

La morena se encogió de hombros, y luego clavo sus ojos naranjas en sus ojos negros. Una sonrisa se dibujo en su rostro.

―Tráenos lo que sea cariño, pero lo suficientemente fuerte para explotar mi cabeza.

― ¿Y la mía? ―preguntó la rubia picara.

Fū se carcajeo.

―Eres más resistente al alcohol que cualquier macho que conozco ―le guiñó un ojo y a Sasuke le gusto enseguida. Si no estuviera tratando de pasar desapercibido, le hubiera gustado mantener una charla con ambas mujeres―. Así que trae dos botellas de lo que sea que ibas a traernos.

Sasuke no sonrió pero sus ojos si lo hicieron.

Yugiito suspiro mientras clavaba sus ojos en Fū Había sido un día agotador, y sólo iban por media tarde. Sólo para darse cuenta de que lo que buscaban estaba frente a sus ojos.

―Lo notaste, ¿verdad?

La morena asintió.

―Es exactamente la descripción que nos dio Shikamaru, y si eso no es suficiente, huele exactamente como Naruto dijo que olería.

Vieron Sasuke empezaba a inspeccionar las botellas. Yugiito saco su teléfono y tomo una foto discretamente al omega. Una fortuna que había luz suficiente para que la imagen fuera nítida. Una suerte que era aun media tarde y no de noche. La envió a Shikamaru, junto con los datos del lugar y donde encontrarlo.

Recibió una respuesta casi al instante.

"Entendido, vigilen nuestro objetivo"

Yugiito bufo llamando la atención de Fū.

― ¿Qué pasa?

―Odio cuando Shikamaru me da órdenes, sino fuera el compañero de Temari ya le fuera dado su merecido ―refunfuñó―. Estúpido macho idiota.

―Aquí tienen sus ordenes, junto con las dos botellas prometidas ―el compañero de Naruto había hecho acto de presencia trayéndoles su salvación, Yugiito le guiño el ojo mientras Fū sólo le sonreía.

―Gracias, bombón.

Sorprendiéndolas, Sasuke les guiñó el ojo.

―La primera botella corre por cuenta de la casa ―dijo para luego alejarse con arrogancia.

―Maldición ―murmuro Yugiito―. Naruto si que escogió bien.

Fū negó. Todo aquel que le brindara una botella de alcohol a Yugiito tenía su aprobación.

Consecuencias de las largas vacaciones que pasaba en casa de Tsunade.

― ¿Nos quedaremos a ver el espectáculo? ―pregunto mientras acercaba a sus labios la copa de alcohol. La olisqueo antes de ingerirla, el alcohol quemo a través de su garganta, casi atragantándola en el proceso. Tuvo que carraspear un poco para aligerar el ardor de su garganta. Yugiito simplemente se rio por lo bajo de mientras negaba con la cabeza.

―No me lo perdería por nada del mundo.

. . .

Sasuke se froto la parte trasera de su cabeza mientras rogaba porque el día terminara. Necesitaba un baño caliente con urgencia. Busco con la mirada a Tsukino pero no pudo localizarla. Así que se imagino que debería estar en el baño o algo parecido.

Dirigió su mirada al dúo de mujeres que tan bien le habían caído. Ahora no estaban solas, se encontraban acompañadas por tres machos, por lo tanto se había cambiado hacia una mesa para estar más cómodos. Tres alfas para ser más específicos. Sasuke no los había visto nunca en el bar, ni en ningún otro lado, pero podía reconocer a un alfa donde sea. Ese aire de poder, arrogancia de comerse el mundo sólo podía pertenecer a los alfas… tan dominantes. Uno de ellos con el cabello rojo, piel clara, casi tan pálida como la suya propia, y con un la parte derecha de su frente tatuada, lo miraba cada tanto.

No le hubiera dado importancia si solo lo estuviera mirando él, pero los otros dos también lo miraban. Uno de piel morena y con algunos tatuajes, y otro de cabello castaño largo y de ojos claros, grises para ser más precisos, tanto que parecía ciego. Pero no lo era.

Sus miradas lejos de incomodarlo lo estaban cabreando. No entendía porque lo miraban tanto, pero podían irse a la mierda. Estaba agotado y no sólo eso, su pantera lo estaba irritando tanto a él como a su parte humana. ¿No podía parar de gimotear un segundo? ¿Tenía que rasguñar su alma a todo momento? Se estaba empezando a sentir enfermo y no le gustaba. ¡Odiaba al idiota del Shihai Tekina! ¡Todo esto que le pasaba era culpa suya! Por las noches soñaba con lo que había pasado en aquel cuartucho que servía para interrogaciones… ¡ni en sueños lo dejaba en paz!

Bufo con irritación, su nariz capto el olor de Tsukino, el ligero olor a melocotones se hizo evidente a sus espaldas. Se giro y se encontró con la sonrisa de su nueva amiga.

― ¿Por qué no bailas un rato en la pista? ―le incentivo―. De seguro así te relajas un poco.

Sasuke negó.

―No tengo ganas, Tsuki. Quizás más tarde.

Tsukino reviso su reloj.

―Ya van a ser las ocho de la noche, ¿seguro que tomaras el turno de madrugada? Puedo tomar tu turno si gustas ―se ofreció mientras señalaba sus ligeras ojeras. Pero de igual forma negó.

―Estoy bien, en serio.

Tsukino negó con la cabeza pero no siguió insistiendo, al contrario, señaló a un punto en específico detrás de él.

―Te llaman, Sasuke-kun ―Sasuke se giro y efectivamente, la rubia y la morena la hacían señas para que se acercara. Le guiño el ojo a Tsukino y camino hacia ellas ignorando la mirada de los tres machos cerca de ellas.

― ¿Qué pasa? ―preguntó seco.

Yugiito sonrío.

―Bomboncito, ¿podrías traernos dos botellas más? ―señaló las cuatro botellas vacías que yacían sobre la mesa―. Aun no estamos lo suficiente borrachas y estos aburridos no quieren beber con nosotras.

El pelirrojo le frunció el ceño.

―No todos nacemos con esa necesidad hacia el alcohol, Yugiito ―le dijo con voz ronca y masculina.

Sasuke espero alguna reacción de su parte, pero al parecer ninguna de sus mitades veía a ese macho como potencial de compañero de cama. Sasuke no era idiota, el pelirrojo era muy guapo, y tenía una voz electrizante, pero al parecer, a él sólo le gustaban las voces profundas, chillonas y masculinas a la vez. Como la del idiota. Sacudió con la cabeza y alargo la mano para agarrar las botellas vacías. Fue una sorpresa para él cuando una mano grande atrapo su muñeca con fuerza. Giro su cabeza y clavo sus ojos negros en unos ojos verdes. El tipo de cabello negro, tan negro como el suyo, lo miraba con una sonrisa sensual y con unos ojos seductores. Y él sólo quería que lo soltara.

―Vamos a bailar, preciosura ―le propuso. Aunque más que una propuesta sonó como una demanda. Él sólo arqueo una ceja.

―No lo creo ―jalo su mano para que soltara su muñeca, pero el macho estúpido se negaba a soltarlo. Y todo el estrés del día estaba a punto de salir, pero a base de puñetazos.

Pero se vio sorprendido una vez más cuando el pelirrojo fue el que sujeto la muñeca del tipo haciendo la presión suficiente para que los dedos enredados en su muñeca se alejaran.

―Te ha dicho que no. Además, viene conmigo ―gruñó molesto. El otro se tenso pero sumisamente se alejo del lugar sin decir nada más. Se pregunto cuál sería el motivo. Si, el pelirrojo se veía fuerte, pero estaba seguro que el otro tampoco era un debilucho, entonces… ¿por qué tal muestra de sumisión?

No le dio tiempo a preguntar nada, cuando escucho la voz de su jefe, Kimimaro, por el micrófono. Giro su cabeza hacia la derecha, y en la tarima, su jefe se encontraba sonriendo feliz.

―Buenas noches, cachorros ―se escucho un gruñido grupal, que sólo sirvió para hacer reír a su jefe―. Como saben, cada tres semanas hacemos la subasta de bailes correspondientes ―se escuchó una gran ovación, gruñidos y silbidos por igual. A Sasuke se le erizaron los vellos mientras clavaba sus ojos negros en su jefe. No era un cambia formas, no sabía que era en realidad. Pero un aura de poder lo envolvía completamente así que debía ser poderoso.

―Así que harán la subasta el día de hoy… pensé que lo harían mañana ―dijo Yugiito. Entonces ella ya sabía que de las supuestas subastas de baile. Sasuke se preguntaba porque nadie nunca le había hablado de esa estupidez―. Me pregunto a quien van a subastar.

―Y esta noche tengo el placer de presentarles a todos un nuevo miembro del equipo ―siguió Kimimaro.

El corazón de Sasuke empezó a bombear con fuerza por alguna razón.

―Por favor, Sasuke, sube aquí ―su jefe clavo sus ojos verdes en él mientras le pedía a uno de sus compañeros que lo escoltaran hasta la tarima.

―Mierda ―murmuraron todos a su espalda, pero Sasuke no les prestó atención.

Aun desconcertado se dejo guiar hacia la tarima, y sólo cuando estuvo parado en ella, mirando a todos aquellos machos con las hormonas a flote, fue que reacciono. Pero era muy tarde, no podía bajarse, con la mirada seria se acerco disimuladamente a su jefe para poder susurrarle.

―Yo no voy a ser subastado ―siseó.

Kimimaro sonrío con condescendencia.

―Lo harás, es un ritual que siempre hacemos ―respondió con calma, para después sonreír con tristeza fingida―. Pero bueno, nunca pensé que serías un cobarde.

Si había algo que Sasuke odiara es que pusieran su dignidad en juego. ¡Él no era un cobarde! Callo el bufido irónico de su pantera, sabiendo a que se refería esta, pero la ignoro.

―Que sea rápido.

Kimimaro sólo amplio su sonrisa.

―Alguien tiene que detener esta mierda ―exclamo Fū―. Naruto se va a poner súper loco si llega y ve a su compañero bailándole a otro. Va a ver una masacre aquí si no detenemos esto. Y para empeorar las cosas, hay humanos también aquí, no podemos arriesgarnos.

Yugiito se mordió el labio inferior mientras suspiraba y clavaba sus ojos pardos en los tres machos que se mantenían serios.

―Alguno de ustedes tendrá que comprar ese maldito baile ―exigió―. Ustedes tienen fuerza suficiente, y seamos sinceros, no creo que Naruto mate a alguno de ustedes por dejar que su compañero les baile―todos clavaron sus ojos en ella viéndola irónicamente―. Al menos eso quiero pensar, ¡quiero ser positiva esta noche, maldita sea!

―Bien ―dijo Neji antes de que a ella le diera un ataque―. Lo haré yo.

Dio unos cuantos pasos alejándose pero luego se regresó.

―Alguno de ustedes vaya a la entrada y esperen a que él llegue. Cuando lo haga traten de ganar tiempo explicándole el por qué su compañero va a estar subido en mi regazo y meneándome el trasero ―hizo una pausa―. Y por lo que más quieran, no dejen que me mate. Aun no consigo a mi compañero o compañera. Y prefiero morir echando un polvo o en una pelea con algún enemigo, gracias. No quiero morir a manos de mi amigo de la infancia.

. . .

― ¡Bien, cachorritos! ―llamó la atención―. ¡Que empiece la subasta! ¿Quién da veinte yenes?

― ¡Yo! ―exclamó algún macho de la multitud. Había demasiados para saber quien daba y quién no.

― ¡Treinta yenes! ―grito otro.

― ¡Cincuenta yenes!

― ¡Sesenta yenes!

― Bien, bien ―aplaudió su jefe―. ¿Quién da ochenta, noventa?

― ¡Doy noventa yenes!

― ¡Doy ciento quince yenes!

― ¡Doy trescientos cincuenta yenes! ―grito alguien entre la multitud. Cuando Sasuke enfoco su mirada, se dio cuenta que era el idiota que había intentado sacarlo a bailar a la fuerza. Puso los ojos en blanco, que alguien lo matara ya por favor.

― ¡Quinientos! ―grito otro. El de ojos verdes entrecerró los ojos.

― ¡Ochocientos!

― ¡Novecientos!

― Vaya, vaya ―se carcajeo su jefe―. Al parecer, hoy estamos muy ansiosos ¿no? ―las risas y silbidos explotaron―. Bien, cachorros… ¿Quién da mil doscientos yenes?

― ¡Yo! ―grito de nuevo dolor de culo. Como Sasuke lo había bautizado.

El otro hombre parecía haberse rendido, pero una voz fuerte se escucho por encima de todos.

―Trescientos mil yenes.

Como en las películas que Tsukino le había obligado a ver en esos días, se hizo el silencio. Y no era para menos, después de todo, no todos los días ofrecen trescientos mil yenes por un simple baile.

El castaño que estaba con el pelirrojo se acerco a paso seguro a la tarima, mientras clavaba sus ojos grises en él.

― ¿Escucho trescientos mil quinientos yenes? ―aventuró su jefe pero nadie respondió. Así que sin más sonrío satisfecho―. Bien, ¡subastado a Neji-san!

Así que su nombre era Neji. Pues no le interesaba en lo más mínimo.

―Ahora, que alguien suba una silla por favor.

Sasuke inhalo profundamente para luego soltar el aire lentamente. Estaba a punto de matar a su jefe y al idiota del tal Neji. Pero se controlo. Sólo tenía que bailar y ya estaba hecho.

Espero impacientemente a que el tipo de se sentara en la silla, estaba tenso, como esperando que alguien le saltara encima para desgarrarle la garganta…, bueno en realidad Sasuke prefería desgarrarle la garganta antes de bailar para él, pero no le quedaba de otra. Necesitaba trabajo y ahí pagaban excelente.

Espero que a que la música sonora. Era una canción sensual. Suspiro y camino decidido hacia el otro. En un movimiento fluido y sensual se sentó a horcajadas contra el otro. Manteniendo su cara libre de cualquier expresión, empezó a mover sus caderas al ritmo de la música. Fue consciente como el macho se tensaba aun más, y como los gritos, gruñidos y silbidos explotaban a su alrededor, pero sólo se concentro en bailar. A medida que la música avanzaba, su cuerpo empezó a relajar, y su mente le jugó una mala pasada. Por un momento quiso que el dueño del regazo donde estaba sentado, fuera un rubio de ojos azules. Pero inmediatamente desecho ese pensamiento.

No sabía cuánto tiempo llevaba bailando, en uno de sus movimientos de cadera, pudo sentir la erección del otro, así que se decidió, no iba a seguir bailándole a ese idiota. No le importaba que pensara su jefe. Pero alguien se le adelanto.

En un minuto estaba sentado en el regazo de Neji y en el otro sus grandes manos lo agarraron de las caderas y lo echaron hacia un lado con un poco de delicadeza, para no decir que nula.

Giro su cabeza y jadeó con sorpresa. Su respiración se detuvo y su corazón empezó a palpitar con fuerza, fue vagamente consciente como su pantera ronroneaba felizmente. El grande y fuerte cuerpo de Naruto le obstruía la vista. Vestido de negro de los pies a la cabeza, tenía una expresión salvaje que hizo que le recorriera un escalofrío de excitación. El macho se veía como todo un cazador, mientras tumbada a Neji de la tarima y se lanzaba encima de él con fiereza. Ni siquiera fue capaz de preguntarse cómo fue que Naruto estaba ahí o cuáles eran sus razones. Su presencia eclipsaba todo lo demás.

Ambos cuerpos impactaron contra el suelo, y los puñetazos empezaron a volar de aquí para allá. Sasuke no podía moverse, ver como Naruto golpeaba a Neji, gruñendo con cada puñetazo es mío era algo que lo asustaba y excitaba a partes iguales. Su lado humano aun era muy latente dentro de él y era vergonzoso que una escena como esa, o los reclamos de ese macho sobre su persona, lo excitaran a tal magnitud.

Escuchaba los gruñidos de ambos hombres, y casi salta de la tarima para clavarle las garras en la cara a Neji cuando golpeo a Naruto en la boca haciéndolo sangrar. No se dio cuenta cuando Yugiito y Fū llegaron a su lado, sólo fue consciente de su presencia cuando Yugiito lo tomo por los hombros.

―Tienes que detener a Naruto ―apretó sus manos sobre sus hombros―. ¡Va a matarlo!

No se pregunto de donde Yugiito y Naruto se conocían, su cuerpo se movió sólo, sus pies impactaron contra el suelo, mientras el corría hacia los dos machos que peleaban en el medio de la pista. Sabía que sería un error si se metía entre ambos, así que su única opción era llamarlo a gritos.

― ¡Naruto! ―grito tratando de hacerse escuchar. Pero no le hacía caso―. ¡Naruto! ¡Idiota, préstame atención! ¡Naruto, imbécil!

― ¡Naruto! ―volvió a gritar pero con el mismo resultado. Vio como en un momento ambos cuerpos se separaron y se pusieron en posición para atacarse de nuevo. Observo como Neji tenía la ceja partida, tenía la boca llena de sangre, y la camisa desgarrada con señales de garras marcadas en su pecho, su ojo derecho estaba a punto de inflamarse. Por otro lado, Naruto tenía la boca y la ceja derecha partidas, y la camisa un poco desgarrada. No tenía casi daño, pero aun así aprovecho ese instante en el que ambos se separaron para correr y meterse en el medio. Fue una suerte que ambos le hayan echado un vistazo, también era bueno que Naruto tuviera tan buenos reflejos, porque si el puñetazo que Neji no había podido desviar le fuera dado en su ojo izquierdo, sería Sasuke quien la pateara el trasero.

Afortunadamente, Naruto había reaccionado de manera rápida y lo jalo hasta que su cuerpo impacto contra su pecho, se giro y recibió el puñetazo en la espalda. El golpe lo movió apenas, pero Sasuke estaba seguro que a él si le hubiera hecho un buen daño.

― Jodido cabrón ―gruño Naruto. Escuchar de nuevo su voz tan cerca, hizo que recordara lo sucedido hace semanas. Su cuerpo se estremeció. Sintió como él lo soltó y estuvo a punto de saltarle encima para evitar que siguiera peleándose con Neji, si no fuera porque el muy idiota se lo cargo al hombro como si fuera un saco de papas.

No le dio tiempo a reaccionar, no grito, ni lo golpeo, por alguna extraña razón, Sasuke se dejo a hacer. Naruto se dirigió a paso rápido fuera del club, dejando un desastre detrás. Justamente cuando estaban por cruzar la puerta de la entrada, su jefe, Kimimaro le obstruyo el paso.

―Bueno bueno ―canturreó con una voz cantarina, que desentonaba con sus ojos serios y peligrosos―. Pero si es el Shihai Tekina… el líder de las tierras del fuego. Que honor tenerlo por estos lados, mi señor.

―Apartate, Kimimaro. No estoy de humor ―gruñó. Su jefe sólo sonrió.

―Por supuesto mi señor ―aceptó―. Pero antes necesito que baje a mi empleado.

―No ―gruño una vez más―. Es mío, ahora aparte.

Y ahí iba otra reclamación. Taaan romántico. Su sarcasmo era estúpido, puesto que al escucharlo reclamarlo de nuevo, un sentimiento de calor lo inundó.

―Lamentablemente creo que no voy a poder complacerle en esta ocasión ―la sonrisa se borro de su cara―. Ahora, por favor mi señor, bájelo.

De la nada, y antes de que las cosas empeoraran, apareció el pelirrojo.

―Déjalos pasar, Kimimaro, todo está bien. No le hará daño.

Kimimaro aún así se negó a ceder tan rápido.

― ¿Sasuke? ―le preguntó. Esa era su oportunidad, estaba seguro que si le decía a Kimimaro que nada estaba bien, el haría algo para que Naruto lo dejara en paz. Aunque también sabía que Naruto no iba a hacerlo.

¿Pero a él qué demonios le importaba lo que hiciera o no Naruto? Así que sólo tenía que decir no.

―Está bien, jefe.

Estúpido.

Kimimaro acepto renuente y se alejo de la puerta mientras movía su bastón de su mano derecha a la izquierda. Naruto sólo lo ignoro y camino rápidamente. Sasuke se pregunto a sí mismo si realmente estaba a salvo con ese hombre. Llegaron hasta donde estaba estacionada una harley, solo entonces Naruto lo bajo de su hombro. Aunque cuando esos ojos azules se clavaron en él, Sasuke sintió más excitado, no lo demostró. Lo miro con frialdad y altanería.

―Haces un solo movimiento para huir y voy a correr detrás de ti y cuando te atrape no será bonito ―amenazó―. ¿Entiendes?

Sasuke se envaró.

―Que te den por el culo, grandísimo idiota.

Naruto sonrió. Una sonrisa perversa.

―No seré yo el que reciba, sino el que dé―se acerco a él, mientras le agarraba la cara con fuerza―. Y a ti… te va a encantar.

Entonces su boca bajo a la suya sin darle tiempo a responderle. Toda cordura se fue de si, y sólo quedó el instinto. Abrió la boca dejándole el paso a su lengua. Naruto lo devoro sin darle tregua. Chupo, mordisqueo sin saciarse. Sasuke gimió. Se sentía muy bien, su boca caliente contra la suya, era el lugar correcto. Empezaron a besarse con más fuerza, Naruto separo su boca de la de Sasuke a regañadientes, pero inmediatamente volvió a besarlo. Sus bocas se entrelazaron y sus lenguas se enredaron, las manos de Sasuke subieron hasta el cuello de Naruto y apretó su cabello con fuerza. Lo necesitaba, lo ansiaba totalmente.

Naruto le mordió el labio inferior, y después se lo chupo para hacer que el ardor desapareciera. El rubio agarro con su mano derecha un puñado de su cabello y lo jalo hacia atrás. La noche oscura no podía disminuir la belleza de Sasuke, y Naruto se embriago de ella. Con los ojos entrecerrados, las mejillas sonrosas, y los labios hinchados por sus besos, era un deleite para su vista. Gruñó por lo bajo cuando la erección presiono contra sus pantalones. Se separo del cuerpo de Sasuke renuentemente.

Le paso el casco sin mirarlo y se monto en la moto. Espero a que Sasuke se montara y así él lo hizo. Antes de arrancar la moto le miro por encima del hombro.

―No voy a ser delicado y andarme por las ramas ―dijo―. Cuando lleguemos a donde vamos, voy a follarte Sasuke ―ignoro la mirada incrédula del otro―. Eres mi jodido compañero, y maldita sea si no voy a reclamar lo mío.

. . .

¿Qué les parece? ¿Les ha gustado? ¿Quieren matarme por dejarlo hasta aquí? No lo hagan TTvTT después se quedan sin historia :c

Bien, aclaraciones:

Luna*: Hago la referencia sobre la luna por una historia que leí hace un tiempo sobre hombres lobo y esas cosas. Ellos llamaban a las compañeras de los alfas, Lunas ya que son tan influyentes dentro de sus manadas, como la luna lo era para ellos. Me gusto mucho, y por eso lo he tomado prestado. El libro se llama Fur Factor. Lo recomiendo, es una saga.

Tsukino**: Para la (o) s que no saben Tsukino, también conocida como la kunoichi enmascarada, es una kunoichi de Tsukigakure y su líder que aparece en el videojuego Naruto Shippūden: Ultimate Ninja Héroes 3. Ella tiene un largo cabello blanco con una cola de caballo que tiene accesorios de lunas amarillas, dejando caer el pelo a los lados de su cara. Su piel es morena y tiene los ojos verdes. Información obtenida a través de Naruto Wikia. Leyendo y buscando cosas, fue que leí sobre ella, me gusto, así que la integré en la historia. Tendrá un buen papel durante la historia. :3

También se que quizás se preguntaran como es que si era medio dia, Naruto tardo tanto en llegar, o porque espero hasta la noche para ir por Sasuke ¿no? Eso se aclarara en el proximo cap.

Nos leemos pronto niñas.