Hola! soy yo de nuevo. Como verán traigo una nueva historia, lo que puede ser algo de una solo disparo o, si despierta el interés puede continuar y ser una historia de varios capítulos. Porque tengo una idea de como ira pero bueno. Lo dejo a su criterio.
Si hay errores les suplico me perdonen.
Descargo de responsabilidad: Supergirl no me pertenece.
Mientras me ames, estoy bajo presión.
Justin Bieber.
As Long As You Love Me
La noche es iluminada por la luz de la luna. Las estrellas brillan en el cielo de la pequeña ciudad de Midvale. La brisa que corre fresca haciendo que el viento emita un silbido. Es el invierno en pleno apogeo.
Escondida detrás de uno de los grandes robles que rodean la propiedad más grande de la ciudad, se encuentra ella. Ansiando entre las sombras el momento en que el mercedes benz negro cruce por fin las rejas de entrada.
Su respiración es controlada haciendo contraste con el ritmo frenético de los latidos de su corazón.
Siente frío, pero no le importa.
No transcurre mucho tiempo para que dicho vehículo haga su aparición. Observa atentamente cómo se desliza por la acera hasta desaparecer doblando en la esquina.
Sentado en el asiento trasero y aunque iba con las ventanilla cerrada, alcanzó a ver al hombre por el cual se ve obligada a entrar a hurtadillas en la propiedad.
El recuerdo de la conversación que mantuvieron unos meses atrás aún está fresco en su memoria.
Fue antes del receso por navidad, en esa misma entrada. Había ido en busca de la hija menor del empresario Lionel Luthor, pero lejos de encontrar a la dulce pelinegra, fue recibida por el estoico hombre de negocios.
No iba a mentir diciendo que el hombre no la intimidaba, sin embargo luchó por mantener una actitud equivalente a su postura.
- Escucha, niña - le había dicho remarcando la palabra "niña", como si Kara no tuviera muy en claro que lo era - Mi hija es todo para mi - continuó mientras sus ojos grises se fijaban en los azules de la rubia. - Ella me necesita, tanto como yo a ella ya a toda la familia. Eso significa que algún día la dejaré ir. Y cuando lo haga, ella necesitará estar con un hombre a su lado. Y no con una niña… -
Kara sabía que la familia Luthor era una de las más, si no "la más" conservadora de toda la ciudad. Y quizás nunca se abría planteado fijarse en la hija menor de la familia. si no fuera porque el destino lo quiso así. En sí, nunca quiso enamorarse de nadie.
Ella tenía un plan.
O al menos lo había tenido. Hasta que conoció a Lena…
Desde un principio supo que una relación con la pelinegra era imposible. Sin embargo se encontró luchando por ganarse el corazón de la niña.
- La amo - le había respondido, con una pequeña esperanza de que dicha confesión pudiera hacer cambiar de parecer al magnate.
Las comisuras de la boca del hombre se contrajeron formando el fantasma de una sonrisa, tal como lo hacía Lena.
- Si, lo sé - respondió con franqueza,su postura se irguió aún más, si eso era posible... - Sé el tipo de chica que eres. Yo solía ser así. Lo que significa que algún día la dejarás por alguien más y le romperás el corazón - Kara pudo notar como el gris se convertía en hielo. Una mirada fría que acompañó las siguientes palabras - Y eso, no va a pasar … -
- Usted no me conoce - intentó replicar
- No lo hago. No quiero hacerlo. Así que, sube a tu moto. Vete, y no vuelvas. Porque si lo haces. No va a ser bueno para ninguno de los dos -
- ¿Que me va hacer? - desafió con la fuerza y rebeldía de la que uno es dueño a los diecisiete años.
- No quieres saberlo ...-
Por supuesto no le dio oportunidad de responder que no le tenía miedo, y que aunque él se opusiera, o su esposa, o su hijo. Nadie podría impedir que viera a Lena. Excepto Lena.
Y Lena la amaba, tanto como ella amaba a Lena. Entonces ¿qué haría?.
Hacer lo que en ese momento estaba haciendo.
Ingresar a la propiedad sin ser vista.
Recorrer el extenso jardín hasta la parte trasera de la casa donde se encontraba el balcón de la habitación de la pelinegra. Subirse a una de las estatuas de adorno hasta alcanzar la canaleta, arrastrarse por el tejado hasta poder colgarse del borde del balcón y con un último esfuerzo caer sobre sus pies. Acomodarse la remera y sacudirse los jeans antes de golpear el vidrio de la ventana.
Esperar ansiosa mientras recuperaba el aire, a que detrás de las cortinas blancas apareciera ella.
- Lena... - dijo con un suspiro empañando el vidrio ante la aparición de la joven.
- Kara… - le respondió de la misma manera luego de quitar el seguro.
No la veía desde antes de la conversación/amenaza con el padre de la chica. No tuvo la oportunidad de desearle personalmente feliz navidad ni año nuevo porque fue arrastrada hacia Metrópolis para pasar las festividades con su hermano Lex.
Tuvo que conformarse con una videollamada y la promesa de verla pronto. Y pronto significó para su suerte, que los padres tuvieran que viajar a una convención en Londres. Lo que dejaba a Lena sola al menos por un par de días.
Sin esperar y llena de una urgencia que tuvo que padecer por la falta de contacto, se introdujo en la habitación tomando el rostro de piel pálida con sus manos y atrayéndolo para sellar sus labios en un beso abrasador.
- Te extrañé tanto - murmuró con cariño dejando besos por todo el rostro de Lena.
- Yo también - dijo aferrando sus manos a la campera y tirando de ella para unir más sus cuerpos.
- ¿Si? - preguntó trabando su mirada en los ojos verdes que tanto amaba como si para ella fuera un milagro que alguien como Lena tuviera algún sentimiento hacia ella..
Lena asintió con una sonrisa y una mirada llena de amor.
Kara no pudo evitarlo, llevaba días ansiando volver a verla, volver a sentirla. Se inclinó levemente para tomarla debajo de sus muslos haciendo que Lena enredara sus piernas alrededor de su cintura. La pelinegra puso sus manos detrás de la nuca de la rubia dibujando círculos con los pulgares allí donde crecía el cabello.
- Rao, extrañe tu perfume - susurró escondiendo su rostro en el punto de pulso de Lena y dejando un beso allí.
Sonrió al notar como la piel se erizaba.
Una de las manos de Lena se deslizó por la espalda de Kara mientras la otra permanecía sujeta a la nuca. Rió al escuchar el nombre del dios del cómic que a la rubia tanto le gustaba.
- Extrañé lo suave que es tu piel - dijo apartándose para con una de sus manos acariciar por debajo de la camiseta que tiempo atrás Lena le había ganado en una apuesta, Deleitándose en la suavidad de la piel cremosa del vientre plano.
Había tantas cosas que Kara amaba de Lena.
Pero si tuviera que enumerarlas, diría que lo que más amaba, era la capacidad que tenía Lena para hacerla sentir viva. Hacerla sentir cálida. Hacerla sentir en casa.
Después si, podría decir que amaba sus ojos, y cómo brillaban cada vez que reía divertida. Como su ceño se fruncía hasta lo imposible cuando se concentraba, como su mandíbula se erguía cuando exponía y defendía sus ideas. Amaba sus manos aferradas a su cintura con pánico cuando Kara excede el límite de velocidad al viajar en su moto.
Ama cuando dice su nombre, no importa el tono, ya sea juguetón, enojada, con indiferencia o con advertencia.
Ama verla en las gradas con su campera del equipo.
Ama a Lena con su atuendo pulcro y formal, la ama desnuda. Ama cuando pelea, cuando se entrega, cuando grita, cuando gime.
Ama cada parte de su cuerpo. Y mucho más su alma.
Ama ese instante el cual está viviendo, con el cuerpo de Lena debajo del suyo, temblando, cubierta por una fina capa de sudor, su dedos pueden sentir como las paredes de su intimidad se contraen, ama ese instante en el cual lleva a Lena a alcanzar su orgasmo, su voz casi cortada repitiendo cuanto la ama.
Nunca tiene suficiente.
Muchos las podrían catalogar de adolescentes hormonales. Pero Kara sabe que lo que ellas hacen no es simplemente tener sexo recién descubierto.
No.
Lo que ellas hacen es hacer el amor…
Un amor que es prohibido por los padres de Lena, y no muy bien visto por su propia familia.
Con reverencia y todo el amor que posee, Kara sigue cubriendo con besos todo el cuerpo de Lena hasta detenerse en su vientre dejando uno más prolongado.
- Un día nuestro hijo estará aquí - dice mientras recuesta su cabeza donde antes estuvieron sus labios.
Lena suelta un zumbido de afirmación hundiéndose en las almohadas..
Conoce a Kara y sabe que le gusta decir esas cosas. Le gusta soñar con una familia. Dos hijos, un perro, una departamento en National City…
Kara siente como Lena hunde sus dedos en su mata de pelo rubio, rasca el cuero cabelludo con sus uñas tal y como a Kara le gusta.
- Tengo tu regalo de navidad - murmura soñolienta.
- Damelo - dice Lena.
Otra cosa que ama Kara de Lena, es como Lena ama cualquier cosa que Kara le obsequie.
Sin querer apartarse mucho del cuerpo de la chica Kara tantea entre algún lugar fuera de la cama para encontrar sus pantalones.
Del bolsillo trasero saca una pequeña bolsa de terciopelo. Es azul, el color de Kara según Lena, ceñida por un pequeño cordón dorado.
Lena se incorpora sentándose en el colchón y a Kara le toma un gran esfuerzo no distraerse con los senos de la pelinegra.
- Kara es hermoso - dice emocionada al sacar la pulsera del interior de la bolsa.
La rubia sonríe. Sabe que su obsequio no es lo mismo, ni se puede comparar con los innumerables adornos de oro puro que seguramente la heredera Luthor haya conseguido a lo largo de su vida.
Sin embargo, sabe que la emoción es sincera.
Lena la besa en la mejilla con delicadeza atrayéndola a un abrazo cálido. De esos en los que Kara está segura, podría quedarse a vivir.
- Te amo - le dice Lena en su oído.
- Te amo princesa -
Siente como el abrazo de Lena se hace más fuerte, y cómo de pronto un sollozo escapa de la garganta de la chica que ama.
- ¿Lena?- Llama extrañada.
La chica renuente a apartarse, se aferra más al cuello de Kara.
- Lena ¿que pasa? - insiste sintiendo la ansiedad hacerse más fuerte.
Pasan un par de segundos en los que Kara examina cualquier escenario, cualquier posibilidad para que Lena de pronto se angustie así. No podía imaginarse que podría estar mal.
- Lena por favor - suplica sin poder soportar más.
- Kara mi padre va a enviarme al extranjero... -
- ¡¿Qué?! - dice alejando el rostro de Lena de su cuello sujetándolo en sus manos intenta mirar sus ojos pero la pelinegra se rehúsa a mirarla -¡No!. Él no puede hacer eso -
- Claro, que puede - su llanto rueda por sus mejillas - Quiere que acabe el semestre allí y luego me enviará a Cambridge -
La mente de Kara da vueltas, intenta respirar, intenta que su furia no se desate, pero las palabras de Lena la enviaron en espiral.
Lo único que puede pensar es que, no puede soportar a Lena lejos, no puede imaginarse una vida sin ella.
- Quizás podamos hacer que funcione a larga distancia - sugiere la pelinegra perdida también en sus ideas desesperadas.
Pero la mente de Kara rechaza esa idea. Ya lo había visto en su hermana, cuando Maggie su novia se había marchado a una universidad distinta a la suya. Dos meses después Alex le llamó a la medianoche para contarle que Maggie había roto con ella.
Su propio padre le había contado de un amor que tuvo antes de conocer a su madre en la universidad.
No. No nadie alejaría a Lena de su lado.
No se había dado cuenta de que su cabeza se movía de un lado a otro respondiendo a la pregunta de Lena hasta que la chica preguntó angustiada.
- ¿Que vamos a hacer entonces? -
Kara suspiró, tomó la pulsera de entre las manos nerviosas de Lena. Con delicadeza abrió el broche y la colocó alrededor de la muñeca, cerró el broche y lo besó.
Sus ojos azules volvieron a mirar a los verdes.
- Te amo Lena. No me imagino una vida sin ti - Se tomó un segundo más para continuar y preguntarle - ¿Te escaparías conmigo?-
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Bueno, espero que no lo hayan odiado, pero simplemente no podía quitarme esta idea de la cabeza, quizás alguien aquí haya cancelado a Justin Bieber, pero escuchando esta canción y viendo el video, no pude dejar de pensar en que era algo tan supercorp. Bueno últimamente siento que todo es supercorp.
De todas formas. Gracias por leer, y los comentarios son apreciados.
Abrazo!
