Hola! espero que continúen del otro lado! sufro un colapso mental pero aquí estoy!
Entonces, si te amo, un poco más de lo que debería. Por favor perdóname, no sé lo que hago...
Bryan Adams.
Capitulo 2: El principio
Meses atrás...
- ¡A la izquierda Kara! ¡A la izquierda! ¡cuida tu rostro por el amor de Dios!- puede escuchar a su amigo darle indicaciones, su voz mezclada con el resto de voces que se elevan pidiéndole que golpee más duro, más fuerte.
También escucha al acompañante de su oponente exigiendo que reaccione, lleno de furia grita que una chica no puede ganarle.
Le recuerda a cuando hizo la prueba para el equipo de fútbol de su colegio. El entrenador J´onn había reído incrédulo cuando se presentó, así como varios de los chicos jugaron bromas, entre ellos el idiota de Mike Matthews. Sin embargo, el entrenador se encargó de hacerlos callar y como no le quedaba otra opción, aceptó que se probara.
Nunca olvidaría ese día, ni las expresiones de los rostros.
Kara amaba jugar fútbol. Pero más amaba demostrar que ella no estaba por debajo de nadie.
No es que tampoco creyera ser alguien superior. Por el contrario. Su intención era demostrar que todos eran iguales.
No solo la habían aceptado y colocado en el equipo titular, sino que se había convertido en poco tiempo, en mariscal de campo.
La primer mujer en lograrlo.
Pero, esa era solo una parte de su plan.
Las otras partes eran quizás más complicadas. Pero no imposibles. Conseguir el campeonato para el Naciona City High por primera vez en toda su historia, cosa que habría logrado el año anterior de no ser por el ya mencionado niño Matthews. Obtener el título la llevaría a lograr una beca deportiva, ingresar a la nfl, conseguir un título profesional… Y jamás enamorarse.
Todas en ese orden, a Kara le gustaba ese orden.
Nada había logrado distraerla. Se caracterizó siempre por plantearse metas y no descansar hasta alcanzarlas.
Como en ese momento.
Subida a un par de tarimas que jugaban a hacer de ring, esquivaba golpes de chicos de quizás el doble de su tamaño.
- ¡Acaba con él! - gritó alguien entre la multitud que empujaba por el mejor lugar para ver mientras hacían apuestas.
El muchacho en cuestión, escupió la sangre de su boca limpiando con el dorso de su mano los restos.
Kara vio brillar la ira en sus ojos. Pero también el orgullo herido.
- ¡Vamos Kara acaba con él! - gritó su amigo, y la única persona consciente que realizaba esa actividad.
En cuanto su oponente avanzó hacia ella con la intención de atraparla entre sus fornidos brazos, ella dio media vuelta su cuerpo agachándose lo suficiente para golpear con su codo el estómago del chico.
Fue K.O.
Un joven moreno de rastas que jugaba el papel de referí, se acercó a ella tomando su mano derecha y elevándola en lo alto, la declaró ganadora.
Si alguien le preguntaba cómo es que una chica como ella podía esquivar con tanta agilidad los golpes, ella simplemente se encogería de hombros y daría crédito a su metabolismo o la suerte.
Nunca diría la verdad.
… … …
- Bueno, puños de acero, creo que magullaste en lo profundo el autoestima de Derek -
- ¡Pff! no creo que sea para tanto Roulette- Kara intentó restar importancia al comentario por parte de la dueña del club quien contaba concentrada el dinero para pagarle. Sabía que Roulette no era su verdadero nombre. Pero, en si, nadie revelaba su identidad en ese lugar. Todos eran menores o chicos con otras ocupaciones los cuales tendrían serios problemas si alguien se enterara.
El club fuera del club, no existía, y si alguno se cruzaba en la calle, hacía de cuenta que nunca se habían visto
- Conozco esa cabeza calva, y créeme -dijo levantando la vista para trabar su mirada en Kara - Estoy segura que me pedirá que arregle una revancha -
- Bueno, tendrá que esperar hasta el próximo verano porque esta fue la última - anunció Winn recibiendo el dinero que la joven le entregaba, re contándolo solo para estar seguros.
La boca de Roulette se curvó.
- ¿Es así chica de acero? - inquirió con su expresión petulante.
Kara se encogió de hombros como habitualmente hacía.
- Tengo otras cosas en las que ocuparme - murmuró con una pequeña sonrisa.
- Claro. Si, la escuela y todo eso - dijo de forma despectiva - Entiendo. Yo misma debo regresar a un internado en Irlanda y créeme, no me entusiasma -
- ¿Irlanda? - preguntó interesado Winn
La joven no hizo más que asentir mientras se llevaba el vaso de una bebida extraña a la boca.
- Lo único bueno que hay allí, son las irlandesas. Y una sola… - dejó morir la frase como si estuviera imaginando algo, o alguien.
- Bueno, entonces esto significa hasta la próxima - procedió el chico a guardar el dinero y Kara a levantar su bolso con pertenencias.
- OH!, quién sabe Frodo, tal vez nos veamos mucho antes, depende de las estrellas - respondió terminando su bebida y haciendo señas para que pasara el siguiente luchador.
… … …
Caminaban por el sendero que rodeaba una de las propiedades más grandes y también una de las más alejadas de la ciudad. Sin embargo, el sendero servía básicamente como atajo hacia el barrio donde vivía Kara.
La joven iba perdida en sus pensamientos que en ocasiones se extendían como el cielo y en otras simplemente eran un vacío total.
- Creo que con lo de hoy ya juntamos lo suficiente para el arreglo de tu motocicleta y para comprar mi computadora - comentó Winn mientras luchaba por no enredarse con alguna rama y caer.
- También tengo que reponer la camiseta que Leslie rompió - dijo sin mirar a su amigo su voz denotando cansancio.
- Un gasto extra e innecesario o en todo caso evitable si me preguntas-
- Bueno no te pregunté -
- De todas maneras lo diré. Si dejarás de ilusionar a las chicas no perderías tantas camisetas del equipo -
Kara meneó su cabeza en claro desacuerdo.
- No hago ilusionar a nadie Winn. Leslie era consciente de las cosas -
- No puedes culparla por al menos intentar llegar a tu corazón. Quiero decir, la chica no es tan mala si quitas el lado neurótico y casi posesivo -
- Cuando expones las cosas así, siento que soy el tipo del corazón frío que los escritores colocan en un pedestal como si de un dios griego se tratara. Y no es así. Winn, tenemos 17 año. Dime ¿qué idea sobre el amor o sentimientos podemos manejar? -
Ya habían discutido en innumerables ocasiones sobre el mismo tema y siempre acababan en el mismo puerto.
Estar totalmente de acuerdo en no estar de acuerdo.
- Primero. Cincuenta sombras de grey no es tan mala. Segundo, no te coloco en un pedestal. Solo me preocupo de que quizás por seguir tus reglas, te estás perdiendo la oportunidad de vivir algo que absolutamente todos los seres humanos viven en la preparatoria -
Llegaron al final del sendero donde se habría paso la asfaltada, las luces de las farolas iluminaban las calles así como las de los pórticos de las casas, el viento del verano que se acababa ya no era tan caliente, y las hojas de los árboles comenzaban a perder su tono verdoso.
Las luces de tres camiones de mudanzas iluminaron sus rostros al pasar junto a ellos seguido de dos autos negros con los vidrio pintados.
Ambos los siguieron con la mirada.
- ¿Quienes serán esos? - escuchó murmurar a su amigo
Algo en el interior de Kara se sintió raro. De pronto la piel de su nuca se erizó y su corazón palpitó de una manera extraña.
Se sacudió desechando la sensación una vez que los vehículos se perdieron de vista y volvió su rostro para mirar y responder a su amigo.
- Cincuenta sombras es una mala escuela sobre el amor para las mujeres heterosexuales. Odio a Christian y no puedo más que sentir lástima de la persona de Anastasia. Por otro lado. No sabía que eras un experto en la materia de experiencias adolescentes. Hasta donde sé, sigues sin decir siquiera hola a la chica que se sentó a tu lado en álgebra todo el semestre pasado, así que… -
- Pero me permito tener sentimientos Kara - dijo de forma enfática -Tu huyes de las personas, de las emociones… -
- Es el plan - respondió seria - Pero si vivo emociones. Leslie rompió mi camiseta ¿recuerdas? -
- ¿Y si lo que estás haciendo no es lo que deberías? - dijo deteniéndose y obligando a Kara a detenerse para poder mirarla a los ojos. Pero Kara era alguien imperturbable. Winn dejó caer sus hombros derrotado - De todas formas olvídalo. Vamos por algo de comer que ya me dio hambre -
El rostro de Kara se iluminó.
- Solo si tu invitas mi buen amigo - dijo bromeando
- Lo voy a descontar de las ganancias - respondió emprendiendo nuevamente el camino.
… … …
- Estamos tarde - anunció Winn dos semanas después como si Kara no lo supiera.
- No me digas - masculló colocándose el casco.
- No te enojes conmigo, tu fuiste quien quiso ir a la fiesta de Lucy para despedir el verano - alegó Winn enseñando las palmas de sus mano ante la mirada seria por parte de Kara.
- ¡No opusiste resistencia!, ni siquiera impediste que participara de la competencia de bebidas - los acusó poniendo en marcha la motocicleta.
- OH, bueno creí que en nuestro último año viviríamos toda la experiencia adolescente - dijo tomando el casco de acompañante y subiendo - ¿Me agarro de tu cintura? - preguntó al notar que no tenía dónde colocar sus manos.
- Haz lo que quieras - dijo Kara acelerando la moto.
- ¡Kara! te olvidas tu almuerzo - gritó su madre saliendo a toda prisa del interior de su casa.
- Mamá, ¿por qué gritas? - dijo encogiéndose ante el dolor de cabeza. Internamente se juraba no volver a beber por lo que restaba de su vida.
Eliza Danvers miró con cariño a su hija, una vez que estuvo a su lado extendió la bolsa de papel con lo que seguramente sería solo la entrada del almuerzo de Kara.
- Espero que el entrenador J no te vea así en tu primer día - le quitó un par de cabellos que se escapaban debajo del casco.
- Mamá… - se quejó ante las siempre muestras de amor en público.
- Pórtense bien. Y tengan un buen primer día - respondió ignorando las mejillas rosadas.
- Gracias señora Danvers - dijo Winn.
La mujer rubia le sonrió con cariño.
- Puse aspirinas en la bolsa cielo - le avisó a Kara antes de alejarse.
- Gracias ma - fue su respuesta antes de poner en marcha su moto y salir disparada por la calle.
A Kara le encantaba la velocidad, sentir el viento golpeando sus mejillas le brindaba la sensación de libertad.
Guardaba el recuerdo de ser pequeña y subirse a lo más alto de la copa de los árboles de un patio tan solo para sentir la brisa que corría mientras, extendiendo sus brazos y cerrando sus ojos, soñaba que tenía una capa igual a la de Superman.
El viaje a la escuela no duraría mucho a la velocidad que iban y podía sentir las manos de su amigo tensarse a medida que las personas, vehículos y árboles se convertían en una mancha borrosa.
Winn nunca se quejaba de la forma en que conducía y de casi nada. A pesar de ser muy miedoso. En básicamente todo.
Kara en ocasiones creía que se debía a que el chico le estaría eternamente agradecido de que ella evitara que lo convirtieran en la nueva mascota el primer año de preparatoria.
Sin embargo prefería pensar que simplemente estaban destinados a ser amigos, o el un buen copiloto.
- ¡Kara el charco! - le gritó de pronto en su oído entrando en la calle de la preparatoria, La estridente voz de su amigo hizo que se encogiera por un instante y perdiera de vista el camino.
No pudo evitar el charco.
- ¡Lo siento! - gritó viendo por uno de sus espejos que alguien se sacudía del agua.
- Esta definitivamente no es una buena manera de comenzar - murmuró Winn una vez que se detuvieron en el estacionamiento.
- Cállate Winn, si no fuera porque me gritaste podría haber evitado ese pozo que está hace décadas -
- ¡Danvers! - alguien dijo su nombre llamando su atención.
Al girarse vio que se trataba de James.
- ¡Vaya! si que quedó como nueva - dijo observando la motocicleta - Esto debe haberte costado un montón de dinero. ¿De verdad la señora Harrison paga tan bien en su tienda? -
James Olsen, Jimmy como todos lo conocían. Era el fotógrafo y director del periódico escolar. Kara no se explicaba porque, si con su físico podría fácilmente haber sido un pilar importante en el equipo de cualquiera de los deporte en la escuela. Era por lo general amable con todos.
Pero, a Kara le daba la impresión de que nunca decía lo que de verdad pensaba. O sentía.
- Mi papá ayudó y los repuestos son de segunda mano, no es como si hubiera sido mucho dinero. Aunque lo parezca - intentó explicar y rogó por no enredarse con las palabras.
Kara era una muy mala mentirosa.
- Y la mano de obra fue casi gratis gracias a mi padrastro - agregó Winn.
Otra mentira.
Resulta que nadie se atrevería a hablar con la nueva pareja de su madre dado que el hombre tenía toda la pinta de alguien que acababa de cumplir condena.
No era mal tipo, tenía un taller mecánico y era muy bueno en lo que hacía, al menos no les cobró por guardar el secreto. La mano de obra fue otra cosa.
- Envidio tu suerte Kara - dijo con tono suave James. al que Kara solo respondió con una pequeña sonrisa.
No tardaron los demás alumnos y compañeros de equipo en arremolinarse alrededor de Kara y su motocicleta.
Muchos la felicitaban con golpes en su hombro o chocando los cinco, una que otra chica le dedicaba una mirada larga o un guiño descarado, todo indicaba que su popularidad seguía intacta o que estaba en aumento.
Eso hasta que el timbre sonó y alguien gritó cortando todas las charlas.
- ¡TU, GRANDÍSIMA IDIOTA! -
Hubo silencio por un instante. Kara no creía que se estaba dirigiendo a ella de no ser porque al mirar a su amigo, vio que sus grandes ojos azules parecían querer salirse de sus cuencas.
Lentamente se volvió hacía la entrada del estacionamiento.
El aliento de Kara quedó atrapado en su garganta.
Frente a sus ojos estaba la criatura más hermosa que podría haber visto.
Vestida con camisa blanca metida en una falda a cuadros que le llegaba hasta las rodillas y un blazer gris, toda cubierta del agua estancada en el pozo que ella momentos antes no pudo evitar.
El cabello negro azabache mojado resaltaba los ojos verdes de la chica que en ese momento la miraba como si quisiera incinerarla.
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Déjame saber lo que piensa de la historia.
