Vinculo.
-Henry tiene razón, cuando Guillmon y yo nos convertimos en Gallantmon somos como uno solo, es una sensación extraña. – El grupo de Tamers caminaba sin rumbo fijo por el parque. Acaban de salir de la secundaria y mientras se dirigían a sus hogares platicaban de cualquier cosa. Entre tanto intercambio de palabras el tema de la fusión de Gallantmon, MegaGargomon y Sakuyamon, salió a la luz.
-Qué suerte tienen ustedes es como si se convirtieran también en Digimons, nosotros no poseemos el poder que les otorgaron las bestias.
-No te desanimes Hirokazu, Si es algo increíble, pero también tiene una que otra desventaja jeje.
-¿A sí? ¿Cómo cuál?
-Bueno, cuando nos fusionamos para pelear, a nosotros igual nos tocan las palizas, y eso no es nada divertido. – Contesto Henry.
- También compartimos recuerdos, a veces Guillmon es muy metiche y termina llenándome de preguntas sobre cosas que no vienen al caso…
-En serio, eso no lo sabía, pero como que cosas te pregunta Guillmon, ¿Takato? – El castaño no respondió, pero su rostro se puso completamente rojo, Henry, que había pasado por situaciones similares con Terriermon solo sonrió con complicidad.
-…Y en ocasiones, después de ser Gallantmon, termino con un antojo espantoso de Pan de Guillmon, que me dura por días. – Takato intento desviar el tema tan rápido como pudo.
-Y, ¿eso porque?
-Porque el vínculo que forjamos con nuestro digimon dura algún tiempo después, incluso al perder la digievolución. – Explico Henry. – a mí también me ha pasado que por un tiempo después formar a MegaGargomon no me dan ganas de nada más que de tirarme en el sillón, pero solo es por el vínculo que comparto con Terriermon, podría decirse que me contagia su flojera.
-Entonces, ¿es como si sintiera lo que siente Guillmon?
-Más o menos, pero no solo nos pasa a nosotros. A ellos les pasa algo parecido. También comparten nuestros comportamientos. Pero suelen ser tan atolondrados que no se dan cuenta.
-¡Oh! Eso explica porque a veces Guillmon no se quiere bañar por días.
-Takato que asco. – Esta vez fue Rika la que aporto a la conversación.
-Jajaja solo era broma, Rika era una broma no te enojes.
- Y entonces, ¿creen que sus digimon compartan también otro tipo de vínculos? - Kenta intervino con curiosidad.
-¿Cómo cuál?
-Bueno, por ejemplo, si tú y Rika son novios, será posible que entre Renamon y Guillmon también pueda haber algo. – Pregunto Kenta con picardía.
-¿Ósea que se gusten? - Preguntó Henry.
Los aludidos solo se miraron, no estando muy convencidos de que responder.
- Eso es ridículo, Renamon no tiene malos gustos.
-¡Oye que te pasa! Guillmon es un buen partido.
-hmp… si tú lo dices.
-Pues ahora que lo pienso, Guillmon a veces hace pan extra y siempre dice que es para invitarle a Renamon. – Aquello era verdad pero Takato lo recalcaba solo para molestar a su novia.
-Entonces no es una idea tan descabellada. – dijo Henry echandole leña al fuego.
-Quizá a lo mejor hasta salen a escondidas y nunca nos lo han dicho.
-Takato no digas estupideces, Renamon no me escondería algo así.
-Ahaha pero si tú y yo les escondimos lo nuestro por un tiempo, a lo mejor hasta se están vengando.
Rika se quedó pensando, no tenía nada en contra de Guillmon pero, no imaginaba a su camarada saliendo con el inocente digimon de su novio.
Los chicos se alejaban mientras continuaban con su importante debate sobre si Guillmon y Renamon tenían o no, un digimonesco romance escondido. Caminaban despreocupados de la vida, sin saber que recostado en las ramas de un árbol, un pequeño digimon demonio, había escuchado toda la conversación.
Impmon miró con detenimiento la bolsa de papel que sostenía entre sus manos, se sentía estúpido por lo que estaba a punto de hacer, en realidad ni siquiera sabía porque diablos lo estaba haciendo.
"Pues ahora que lo pienso, Guillmon a veces hace pan extra y siempre dice que es para invitarle a Renamon."
-¡Y ultimadamente a mí que me importa lo que la maldita lagartija haga! – Gritó a los cuatro vientos mientras levantaba su mano derecha tan alto como pudo con la intención de arrojar lejos la bolsa.
- ¿Porque haces tanto jaleo ahora?
Se dio la vuelta a la velocidad de la luz, escondiendo a su espalda el bendito envoltorio de papel.
-¡Bueno y a ti que te importa! A ver si dejas de aparecerte de la nada, casi me da un infarto zorra.
-Eso es porque tenías la guardia baja.
-AAgh… por supuesto que no, tú que te apareces cuando nadie te llama.
- Pero si quedamos de entrenar aquí el día de hoy. – Renamon le miraba confundida, Impmon se estaba portando más raro de lo normal. Primero había llegado antes que ella al punto de encuentro, luego lo había encontrado gritándole a una paloma, y ahora se hacia el desentendido mientras evidentemente escondía sin éxito un paquete tras su espalda.
- ¿Que llevas ahí?
-¡Pero que metiche eres! No es nada que te importe.
Renamon miro con detenimiento la blanca bolsa de papel, se veía algo maltratada pero aparentaba haber sido empacada con mucho cuidado, estaba atada con un pequeño lazo rojo y afilando sus sentidos pudo percibir el inconfundible aroma del pan recién horneado, con un sutil toque de mermelada de fresa y cereza. Miro a su compañero, aun parecía un manojo de nervios y no le tomo ni dos segundos terminar de hilar los cabos. Sonrió.
- Eso es para mí. – Aquello no era una pregunta, sino una afirmación en toda regla.
-¡ ¿Que?! No seas ridícula, yo… lo… esto… ¡NO!… ¡Me lo dio Ai! Para … después.
-Que lastima, si los guardas para después se van a enfriar.
- ¿Tu que sabes? Ni siquiera te he dicho lo que es.
-Es pan, ¿es del que hornea Guillmon?
-¡Pero por supuesto que no! este es mucho más rico, no tiene nada que ver con los trozos de masa cruda que hace la lagartija esa! – Y como si tratara de confirmar sus palabras, sacó un pequeño bollo de la bolsa y comenzó a morderlo con coraje. – ¡Ten, convéncete tu misma!
Con suma facilidad atrapo en el aire el resto de la bolsa, sacó un bollo y lo comió con delicadeza. Aun divertida de la infantil actitud de su compañero.
Se sentaron en silencio, a terminar de comer el resto de la merienda.
Impmon aún se encontraba nervioso, sin saber porque, sentía la necesidad de preguntarle a la zorra sobre aquella tontería de que ella y la lagartija se gustaban. Pero no sabía cómo.
- Este…
-El pan estaba muy rico, gracias.
Impmon sonrió sin quererlo, pero volteo la cara para que Renamon no lo viera.
- Si como sea… - Quizá esta era su oportunidad de saber la verdad. – Te dije que era mejor que el de tu novio.
-¿Mi novio? – De que rayos hablaba el demonio ahora.
-El lagartijo, No te hagas la tonta. – Rumió entre dientes, sin poder evitarlo. – Escuche por ahí que estaban muy enamorados. Pero bueno, a mi esas ridiculeces no interesan. –Soltó como quien no quiere la cosa, fingiendo desinterés.
-Qué bueno que no te interesa, así no tengo que contarte nada. – Renamon no sabía realmente de que estaba hablando, pero decidió seguirle el juego, solo para ver hasta donde llegaba el diablillo.
¿Eso era una confirmación acaso? Ella le estaba confirmando que si tenía algo con el dinosaurio.
-Pues por mi mejor, no necesito que me cuentes lo que haces con ese renacuajo súper desarrollado.
¿Renacuajo? ¿Lagartijo? Bueno, definitivamente hablaba de Guillmon. Pero a que venía todo eso si Guillmon y ella eran solo amigos. Donde rayos había escuchado semejante disparate, y ¿porque estaba molesto?
- Impmon?
-¿Qué quieres?
-¿Porque estás enojado?
-Yo no estoy enojado, no digas cosas idiotas.
Eso confirmaba que si estaba enojado. Más le parecía, que el otro se había puesto celoso. Lo miro sonriéndole, sintiéndose enternecida.
-Guillmon y yo no estamos enamorados, solo te seguía el juego. Ni siquiera sé de qué estás hablando.
-A mí me da igual, lo que hagas.
Impmon sintió un inexplicable alivio en el fondo, se sentía un completo tonto, igual intento no exteriorizarlo. Sin saber que aquello era completamente inútil, para Renamon, él se había convertido en un libro abierto.
-Eres un tonto.
La zorra se acercó con rapidez para dejar un beso en la mejilla del digimon diablillo. El otro que no supo cómo reaccionar, se puso completamente rojo mientras se agarraba la mejilla.
-¡Tú eres la tonta! ¡¿Porque haces eso?!
-A ti te da igual lo que yo haga, ¿no?
-¡Pero no hagas cosas vergonzosas conmigo!
Renamon rio suavemente e Impmon quedo embobado con aquella cantarina risa que casi nunca escuchaba de la zorra.
- Me dirás, ¿de dónde sacaste el pan?
- Lo robé de camino.
-Eso supuse.
Hola, me decidi a hacer una serie de pequeñas historias de momentos en la vida de esta pareja, puede ocurrir en diversos tiempos y no ser directamente consecutivas. Aun asi formaran parte del mismo universo.
Esto es meramente por nostalgia y gusto propio, ya que no hay muchas historias de esta pareja. Si les gusta, o tienen alguna critica, comentario o sugerencia, dejen por por ahi un review discreto yo lo apreciaria mucho.
Sobra decir, que no me arrepiento de nada.
