Cap. 4: Mini-encuentros
-Onus ha preparado la comida, Ama
Ya habían pasado dos años desde que ella había llegado ahí, donde por fin encontró su lugar, su hogar.
Daniela se levanto de su escritorio, dejando de lado los libros de animagia. Por fin después de 5 meses pudieron quitar sus barreras y su magia salió como un torbellino. La euforia después de eso duro casi una semana. Su varia era una de las más raras y extrañas de todas, no fue hecha con un fabricador común, había sido creada por hacedores de la antigua era, la madera era de roble ingles, con un mango de diente de lobo, con cartílago de dragón como núcleo y de treinta y un centímetros y tres cuartos, y sorpresivamente susurrante.
-Kuro ¿dijiste que debo pasar los éxtasis no es verdad?-decia la joven
-en efecto, así serás reconocida legalmente como una bruja… ¿tienes algo en mente?
-dentro de un mes empezara las clases, debo encargarme de entrar al último año
-¿qué piensas hacer…exactamente?
-…evitar que la profecía se cumpla…
El animal se le quedo mirando, Daniela ya no era la niña tímida de años anteriores, había ganado autoestima, confianza, y un aprendizaje rápido. Después de explicarle las fechas… ósea la diferencia de años entre su mundo y el otro mundo. La niña había planificado un plan, uno para evitar las pérdidas que ella ya conocía de antemano.
Hoy era 30 de julio de 1977, la chica sabia que el niño Potter nacería dentro de 3 años, quería evitarle todo el sufrimiento y la única forma que podría hacerlo, era evitando que el pocisionista se convirtiera en mortifago.
Al pasar unos días Daniela pudo enviar una carta de aceptación, indicando que hacía dos años ella había regresado de un viaje del extranjero y quería terminar sus estudios de magia, así como también tener su licencia como animago. La contestación fue enviada a nombre de Minerva McGonagall indicando que se presentara el 4 de agosto a las 10 de la mañana para hacerle unas evaluaciones.
Daniela hizo lo indicado y al pasar cada una de las pruebas el director Dumbledore le entrego su carta.
-espero ansioso verla el siguiente mes
Al salir del castillo se dirigió a comprar sus útiles, en el camino se encontró con una chica de cabello rubio, parecía tener alrededor de 18 años. Sus brazos los tenía cruzados y tenía cara de pocos amigos. Ella estaba afuera de Flourish y Blotts.
Entro al establecimiento y compro lo necesario, al salir choco con la misma chica la cual estaba indecisa si disculparse o gritarle.
-¿tú eres unos de esos…? -intento decir la chica
-acabo de regresar a Inglaterra… y tienes suerte de que nadie te escucha, porque cualquier mago te atacaría por intentar decirles "fenómenos"-esto último lo susurro dejando a la rubia con frio en la piel.
-me llamo Dan, y tu eres Evans Petunia ¿no es verdad?
-¿cómo sabes eso?-decia aterrada la nombrada, dejando notar que era cierto lo que la bruja comentaba
-te pareces a tu hermana
-…- la morena rio por lo bajo y luego se retiro, no sin antes decirle en el oído-no deberías odiarla por ser diferente…amala…porque si no, te arrepentirás por el resto de tu vida…-y con ello la dejo, viendo como una chica de cabello rojizo se acercaba con curiosidad
La morena siguió su camino, alrededor de una hora tenía todo lo indispensable, hasta tenía ya seleccionada a su lechuza, esta era una Parda, que son de excelente odio y muy buen camuflaje en los bosques.
Cuando estaba por pagar, vio una cabellera negra discutiendo con otros dos chicos. Daniela sé hacerlo sutilmente, inmediatamente reconoció esas melenas de cabellos.
Estos dos no dejaban de corear un apodo un tanto difícil de pronunciar, haciendo que el otro muchacho tronaba los dientes de frustración e impotencia.
-"Aguamenti"-susurro la cachorra y ambos jóvenes terminaron empapados desde pies a cabeza. Estos voltearon y se toparon con ella con varita en mano.
-será mejor que salgan de aquí, o el próximo hechizo no será algo tan legal-su voz era gélida-es increíble que un Potter y un Black se comporten como niños de 5 años
-¿Quién te crees que eres?-mención Black
-tranquilo Sirius no vale la pena, mejor vámonos
-bien, esto no queda así Snivellus
-No debiste ayudarme-decia el pelinegro, dejando notar su voz mordaz
-No es como si te defendieras tú muy bien que digamos
-¿quién eres? ¿Nunca te había visto por aquí?
-Da Gama, ese es mi apellido, estuve fuera por asuntos familiares y ahora quiero terminar mis estudios en Inglaterra.- dijo mientras se dirigía nuevamente a la caja y tomaba a su lechuza-¿y tú?
-Severus Snape, supongo que te veré en la escuela dentro de unas semanas- y con eso el joven salió, dejando a Daniela con una sonrisa en sus labios
