Cap. 11 Cenizas (Parte 3)

Petunia se encontraba sentada en medio de la sala mientras Daniela tenía su varita levantada, buscando los puntos donde la magia se ocultaba. Realmente le había sorprendido lo que Kuro le dijo.

La noche en que trajo a las jóvenes Evans, el lobo le comento en privado que sentía una pisca de magia en la hermana mayor. No era muy grande, y parecía algo dañado, pero se podía sentir si uno se concentraba lo suficiente.

Daniela decidió darles el tiempo para que el lobo pudiera corroborarlo.

Ahora podía notarlo, Kuro tenía razón, no era muy grande pero se sentía ese cosquilleo. Esperaba poder ayudar a Petunia a como diera lugar.

-si, puedo sentirlo…

-¿Y ahora? ¿Qué pasara con Tuney?-preguntaba Lily, sorprendida y feliz de que su hermana también fuera una bruja.

-Kuro y yo realizaremos un hechizo, eso quitara las cadenas, pero estaras algo efusiva, así que a lo mejor no te sentirás tú en un buen rato. ¿Estás lista?

-¿Justo ahora lo harás?

-si no lo hago, podría ver un choque con tu núcleo y no es recomendable eso. Muchas personas en tu posición mueren a causa de ello…y muy jóvenes.

Petunia lo pensó, realmente no deseaba morir. Quería formar una familia, tener una carrera, vivir una larga y plena vida, y ciertamente morir no le aria muy útil.

-está bien, estoy lista.

Daniela preparo el círculo con varias Runas, las mismas que Kuro tuvo que utilizar en ella, se sentó en un lado y empezó a formar símbolos con sus manos, sosteniendo con su boca la verita. En el otro extremo, Kuro empezó a aullar silenciosamente, se escuchaba casi un silbido tenue. El círculo empezó a brillar. Petunia cerró los ojos, sintiendo una extraña opresión en la boca del estomago, sentía que algo se rompía lentamente y que otra cosa buscaba libertad, empezó a tener espasmos por todo el cuerpo, sosteniéndose arduamente de los descansa brazos del sillón. Poco a poco fue sintiendo un cosquilleo revolotear en su ser. Cuando Daniela y Kuro terminaron después de unas 2 horas, Petunia ya se encontraba en un mundo de ensueño.

-¿Tuney? ¿Qué le pasa?

-tranquila, ella estará así un par de horas, es normal, solo hay que dejarla descansar.-y finalizando eso se desplomo en la alfombra.

28 de Agosto de 1977

Eran las 8 de la mañana cuando la cachorra se despertó, sentía su cuerpo pesar. Sabía que después de usar tanta magia quitando las ataduras de petunia algo así pasaría.

-"Que bueno que le dije a Onus que me trajera nomas terminando"-se levanto como pudo, en eso sintió como dos garras se posaban en su hombro.

-oh, eres tu Ares, realmente no te he prestado atención estos últimos días…espero me perdones mi emplumado amigo-dijo la cachorra mientras acariciaba a la lechuza blanca, este le respondió con un ulúlelo dejándose ser.

-necesito que le envíes un mensaje a Lucius, es importante-camino hasta su escritorio y tomo un sobre que estaba oculto en un cajón encantado.

La lechuza salió volando, desapareciendo en el horizonte.

Lucius Malfoy terminaba de elegir ropa para sus maletas. Su padre había regresado hace poco de su viaje de negocios, contento de que pronto terminaría su acuerdo con la familia Black. Abraxas estaba desayunando en el comedor y justo en ese momento llego Ares, ya conocía a la lechuza de la amiga de su hijo, mas no conocía en persona a la bruja.

Su padre e hijo no decían nada acerca de ella y eso realmente le empezaba a molestar. Lucius llego y vio que Ares estaba posado en su silla, tomo el sobre y le dio un pedazo de tocino. Se sentó y empezó a leer la carta.

-"Parece que todo resulto bien, solo espero que no se esté mal cuidando"-Pensaba el rubio, envolvió la carta y empezó a degustar. Este año Hogwarts sería muy interesante.