Cap. 15: Torre oculta
Daniela camino por los pasillo, era una suerte que fuera domingo y las clases no iniciarían hasta el día siguiente. Decidió explorar todos los rincones disponibles, desde atajos, hasta escondites, así como pasajes para llegar más rápido que los simples atajos..., en uno de esos se encamino a la torre de astronomía, quería saber como era el lugar, ella adoraba mirar las estrellas y se aseguro que en sus clases le tocara astronomía avanzada. Tenía la idea de estudiarla, claro que también agrego pociones y transformaciones: nivel animago, quería ser un Auror y de ahí pasar a la política, pero la idea de ver esas constelaciones la emocionaba.
Vio que unos de esos pasadizos se dividían, podía notarse un par de runas un poco borrosas pero alcanzables a ver, ella tenía la costumbre de tocar las paredes desde sus ex-días de muggle. Meneo la cabeza, la sola mención de eso le daba asco. Decidió enfocarse, y cuando pensó que terminaba la pared, esta misma la absorbió.
Cayo estrepitosamente al suelo, el aire olía a polvo, se levanto y limpio su rompa. Cuando su vista de acostumbro a la oscuridad tenue quedo, asombrada de descubrir una hilera de estantes con montones de libros y pergaminos. Podía notar la magia para preservarlos a simple vista, en cuanto dio un paso escucho una voz, casi podía pasar un susurro
-"Bienvenida joven serpiente, esta es la torre de los fundadores, donde ubicaron cada unos de sus escritos más interesantes. Pocos son capaces de llegar aquí y aquellos que no son dignos recuerdan esto como un simple sueño sin poder volver a ingresar. Si eres capaz de enfrentar un par de pruebas se te reconocerá como digna heredera."
-esto sí que no me lo esperaba…- dijo con una sonrisa en el rostro
Lucius miro su reloj de bolsillo, esperando el momento en que Daniela apareciera, todo el día estuvo buscándola y al no hallar nada decidió esperarla en la sala común. Ya era alrededor de las 9 de la noche y la cachorra nomas no aparecía.
Estuvo a punto de levantarse del sillón de la sala común cuando un sonido lo estremeció. Daniela venia cruzando el muro de piedra.
Pudo notar como esta se encaminaba a su dirección y con solo una mira, ambos se sentaron en los sillones no sin antes colocar un hechizo de privacidad.
-¿Qué encontraste?-pregunto el rubio al notar la sonrisa de la heredera
Petunia se encontraba en la sala de entrenamiento, Kuro empezó a ponerla aprueba con los hechizos defensivos, las transfiguraciones non le eran complicadas, menos pociones que le recordaba cuando ayudaba a su madre a fabricar la medicina casera con hierbas y otros elementos. Encantamientos era otra historia, le costaba trabajo recordar sus movimientos con la varita, herbología era un encanto. En cuanto a las runas antiguas le eran más difícil, pero a la vez emocionante. Era como un leguaje muerto y con ansias de ser descubierta nuevamente.
Desde que su magia su sacada a luz, podía sentir la presencia magia (o firma mágica como decia Dan), también sentía a los animales voladores. Kuro dijo que eso era debido a que ella era del elemento del aire. Realmente le gustaba esa sensación, además de estar aprendiendo a bolar en escoba y realmente era muy divertido.
-ama, Onus acaba de preparar su almuerzo, ¿desea que se lo traiga o prefiere comer en la terraza?
-en la terraza Onus, muy amable de tu parte-decia petunia quien terminaba de beber agua de una botella. El elfo se fue con lágrimas en los ojos.
-él en realidad extraña a la cachorra-murmuro el lobo, quien le seguía el paso a la joven.
Desde que la Daniela se había ido, un espacio de soledad se poso en su corazón. Estaba muy acostumbrado a pasar todo su tiempo con la cachorra. Y ahora que ella estaba en el castillo temía que la niña lo olvidara. Cuando le pidió que se quedara para cuidar de la chica Evans pensó que solo seria temporal, pero Dan le remarco la importancia de que Petunia aprendiera a usar su magia el cien por ciento.
Sabía que esta nueva chica seria importante para los planes de la cachorra, pero no era lo mismo que estar con su cachorra. Petunia tenía grandes ganas de saber, de cierta forma le recordaba a la niña cuando la trajo de vuelta. Inocente, sensible, maravillándose a cada paso que progresaba. Pero su cachorra ya había madurado. Ahora estaba planeando como destruir a Voldemort, aquel que destruyo su infancia, y la vida de muchos otros.
Dan tenía un plan, y si esta niña era parte de ello, entonces le educaría y no acabaría hasta que fuera alguien invencible.
Todo por su cachorra.
-¿Lo que estás diciendo es verdad?-decia un anonadado rubio, quien se encontraba incrédulo ante el descubrimiento de la antigua torre de los fundadores
-sí, encontré varias cosas interesantes Lucius, cosas que nos serán de utilidad en esta cruel guerra que se aproxima.
-¿y qué es?
-Lucius…amigo mío…mi fiel seguidor y mano derecha…-el rubio la miro con desesperación-¿qué medirías si te dijera que encontré….la ubicación exacta de la cámara de los secretos y mejor aun…la mansión de Salazar Slytherin…?
