Cap. 18: Matiz Gris
Narcisa era la heredera de la honorable casa Black. Una de las familias más puristas de todo el mundo mágico. Ya en su penúltimo año, ella sabía que tendría que desposarse con el único hijo de Abraxas Malfoy, pero no estaba segura que este quisiera hacer talcosa.
Ellos se conocían desde hace ya varios años, desde que su padre hacia fiestas en la época de navidad. Ella sabía que tendría que buscar a alguien de gran alcurnia si no quería terminar casada con alguno de sus primos. Su padre estaba orgulloso de ella pues estaba por terminar el trato del casamiento. Y si todo marchaba bien, tendría aproximadamente 5 meses para preparar la boda.
Narcisa se encontraba feliz, por fin podría superar a Bella quien se había ido a estudiar al extranjero las artes oscuras. Sus padres estaban más que orgullosos ya que sabían que en cuanto regresara la mayor entraría a las filas del señor oscuro. Bella tenía un talento aterrador para las artes oscuras, y sabia que no tardaría mucho para que entrara en el círculo interno y de confianza de Voldemort.
Para Narcisa no solo era felicidad si no una gran oportunidad para escalar, sabía perfectamente que Lucius sería el líder de los mortifagos, su padre una vez que terminara le daría el legado a él. Y ella se aseguraría que fue del más alto rango. Solo había un pequeño problema.
"Balvanera"
Desde que ella llego, la atención asía ella había disminuido. Lucius parecía estar embobado por esa chiquilla presumida. Ya había agarrado fama en la casa y eso empezó a molestarle. Sin mencionar que varios compañeros ya la veían como la futura señora Malfoy. Escribió una carta a sus padres, contándoles todo lo ocurrido desde el inicio de clases, ya eran dos meses y sus padres estaban enfurecidos de que el heredero Malfoy no se pusiera en acuerdo con Abraxas. El señor Malfoy le envió a ella una carta. Excusándose a él y su hijo, diciéndole que había estado ocupado con su futura carrera, y que esa niña no era más que una aliada invaluable para él, le aclaro que nadie podría ocupar su lugar y que nomas terminando sus estudios Lucius no tendrá más ocupaciones más que la boda.
Narcisa no estaba del todo convencida, podía ver que Lucius tenía la mirada perdida cuando se trataba de Balvanera.
La carta de sus padres expresaba que tenían ya un plan para que ambos jóvenes pudieran pasar un tiempo y que el rubio recordara con quien se iba a casar. Los Black tenían pensado una cena fructuosa, donde obviamente Lord Malfoy, Abraxas y Lucius serian los invitados de honor. Todo se llevaría a cabo el fin de semana, y ella se iría a casa el viernes en la tarde.
La joven radiaba en felicidad, Balvanera no tendría de otra más que quedarse en el castillo y ella tendría la oportunidad de conquistar al joven heredero.
Mortimus miro con severidad los documentos que tenía en su escritorio, junto con una carta de la cachorra quien le comentaba por enésima vez la importancia de encontrar la ubicación de la mansión Slytherin. El Lord estaba sorprendido que la niña pudiera haber encontrado tal información, y aunque tenía la curiosidad de saber cómo lo consiguió, no perdió el tiempo.
La mansión del fundador estaba escondida en el valle de Godric, aparentemente ambos magos eran muy amigos y decidieron tener cerca sus ubicaciones, pero en si la mansión estaba oculta en el frondoso bosque donde se decia que había animales peligrosos, todo aquel que entraba no volvía a salir con cordura.
Dan le había especificado el camino, pero era muy confuso, la magia que rodeaba el bosque hacia que todo aquel que entra se marease y empiece a ver borroso, se pregunto si acaso era debido a la acumulada magia negra de la mansión.
En la carta de su nieto, expresaba su inquietud acerca de su padre y su "futuro matrimonio". Mortimus suspiro, el se dio cuenta que Lucius se había enamorado rotundamente de la niña, pero hacer ver eso a Abraxas no era nada sencillo, principalmente porque si se lo decia, también tendría que decir el nombre de la cachorra. Y no estaba dispuesto a que ella quedara al descubierto. Si Voldemort se enteraba de quien era la niña, podría ir en su contra. Podría atacarla y asesinarla, y el mundo mágico necesitaba de la niña, el necesitaba de la niña.
Angélica había sido como una hija para él, su muerte y la de su esposo le afectaron de sobre manera. Y la pérdida de la hija de ella le había calado de más.
Realmente cuando la encontró en el callejón pensó que se trataba de la misma Angélica, eran copias idénticas, pero notando su firma supo que se trataba de la hija.
Tuvo cuidado para poder acercarse, pero ella era más lista y habían terminado en una pelea mágica. Al final el se rindió, con una cortada cerca del ojo, la miro detenidamente, pudo ver su determinación, su ganas de enfrentarse al mundo, pero a la vez vio dolor, angustia y sufrimiento.
Sin que se diera cuenta la heredera, entro a su mente y varias imágenes lo empezaron a perturbar, ¿cómo esta criatura pudo ser tratada con tanta irracionalidad, dejando su autoestima mas debajo del suelo, dejando esa marca a fuego viva dentro de ella?
Cuando al fin salió vio que ella estaba llorando, la niña se dejo entrar en su mente y ahora lo comprendía. Su deber era cuidar de ella. Su deber…era protegerla del señor tenebroso.
Daniela miro por debajo de su escoba, ya tenía un buen rato sobre volando el castillo entero, le encantaba la sensación, era como sentirse libre. Una libertar que recordaba ella nunca tuvo.
Desde hace unos días las pesadillas de su vida pasaba la atormentaba, pero ya estaba acostumbrada. En estas fechas siempre era así. Dentro de dos días se cumpliría otro años más de regresar a su hogar.
Hogar.
Esa simple palabra le abrigaba con calor y felicidad. Kuro le había enseñado la verdad atreves de las mentiras de esa supuesta familia. Habían liberado su magia y ella por fin pudo saber para lo que existía.
Pero las palabras clavadas en su mente seguían ahí. Todavía en las noches más oscuras recordaba lo cuan inútil ella podría ser, y que tan fastidioso podría poner a quien ahora consideraba un amigo.
Si Lucius llegaba a gritarle realmente no sabrían como se pondría. Ya no estaba acostumbrada a cambios de humor desde hace tiempo. Y su defensas en su estado emocional era en ocasiones muy débil.
Llevaba ya varios días tratando de buscar excusas para evitar al rubio, no quería que le viera débil. Se ocultaba en la torre de los fundares, en un pequeño estudio donde ella solo tenía ese acceso. Era más fácil que verles a los ojos a sus amigos.
Amigos.
Estos amigos que no la herían, pero que temía perderlos. Se preguntaba ¿si Lucius se llegase a enterar que en su momento fue criada por Muggles, este todavía le hablaría?
¿Se volvería en su contra? ¿La repudiaría? Tenía miedo a que así fuera, y que nunca más pudiera contar con la ayuda y compañerismo del rubio.
Lucius observaba a lo lejos a Dan, quien ya llevaba 3 horas volando. ¿Qué tendría la cachorra? ¿Acaso ya no quería la presencia de él en su vida? ¿Por qué era ahora tan distante?
Había notado que no era la misma, y que ella se sentaba en la sala común, a mistad de la noche. Estaba seguro de que en una de esas noches ella sollozaba, quería acercarse, poder cubrirla en abrazos y mimos. Pero no estaba en su ser. En cambio había sido paciente, presionarla no ayudaría de nada. Y cuando llegara el momento él la abrazaría hasta que algún ancestro viniera de la tumba y le dijera que no era digno de un Malfoy.
Realmente…esperaba nunca soltarla.
