Cap. 30: Navidad con Herpo el loco

Daniela se levantó con un dolor de cabeza, recordaba haber bebido una vez que todos se fueran y había quedado semi-inconsiente. Sentía que algo se le salía de las manos, pero la cabeza parecía querer explotar. Camino directo al escritorio y guardo la foto en su cajón. Salió no sin antes tomarse una poción para la resaca y se dirigió a su habitación.

Una vez que estaba bañada y sin dolor de cabeza, bajo al gran salón. Las hermanas Evans estaban sentadas enfrente del árbol, agarrando sus obsequios, Severus parecía desconcertado mientras Seneca y Augusto le entregaban sus respectivos obsequios.

El patriarca Malfoy estaba sonriendo ante tal escena y espero a que la cachorra hiciera presencia. Anoche su nieto había estado raro después de la cena. Y era obvio que se había acostado hasta las 6 de la mañana.

-Daniela-dijo en forma de saludo el patriarca Malfoy

-Morty, Feliz Yule. ¿Dónde está Lucius?-pregunto la niña, vio como las chicas la miraban de reojo para luego mirar los regalos.

-Estoy seguro que bajara en cualquier momento, después de todo anoche estuvo lleno de emociones la reunión.

Lili y Petunia arrastraron a una nada feliz Daniela, entregando sus diferentes obsequios con sus respectivos y chillantes envoltorios. La cachorra sonrió de medio lado, tenía tiempo sin haber obtenido un regalo de personas que realmente la apreciaran. Dejo ese pensamiento, no le gustaba pensar en su pasado, agradeció a las hermanas mientras ella entregaba sus regalos.

Severus se acercó y entrego un obsequio, la envoltura negra como la noche solo causo algo de risa en su interior. Seneca y Augusto entregaron sus obsequios y todos se dirigieron al comedor a un desayuno tardío. Lucius bajo poco después, se sentó a un lado de Severus, para disgusto de petunia y el mismo Snape.

Ambos jóvenes habían quedado la noche pasada atorados en uno de esos Muérdagos mágicos, donde la única forma de salir libres era contribuyendo a la tradición de darse un beso debajo de él. Parecía que había sido de gran ayuda pues pasaron el resto de la velada platicando y conociéndose más, sin insultos ni malos comentarios.

Alrededor de las 5 de la tarde, Daniela camino entre los templos de Tebas, le había costado trabajo pero por fin había descubierto donde se encontraba la única persona que podría ayudarla.

Quedo asombrada de cómo estaba el lugar, Tebas estaba a 50 Km de Atenas, al norte de la cordillera de Citerón y enclavada entre las antiguamente ricas regiones de Ática y Beocia. En su origen, Tebas se erigió sobre una ciudadela llamada Cadmea o Kadmeia cuyas murallas exteriores podían apreciarse.

La ciudadela de Tebas había sido destruida tras la invasión otomana del siglo XV, todavía podían verse los restos de las enormes murallas que protegían la población. Más tarde fue reconstruida y adopto el nombre de Thivas, pero volvió a casi desaparecer gracias al gran terremoto que asolo Grecia en 1893.

Actualmente Tebas era una cuidad eminentemente comercial y agrícola, y mostraba a sus turistas sus maravillosos tesoros arqueológicos e históricos.

Camino afuera de sus cordilleras, llegando a perderse el ojo humano, llego hasta una arboleada ocultando edificaciones. Saco su varita y empezó su conjuro, la magia poco a poco le fue mostrando el camino. Llego hasta el centro del frondoso bosque y sintió como su magia luchaba con una fuerza invisible.

-Comida fresca y jugosa…Tengo tiempo sin probar la carne humana…

Daniela escucho el siseo de la gran serpiente, cerro sus ojos y empezó a comunicarse con el Gran Basilisco.

-No he venido a ser tu almuerzo, he venido para hablar con tu amo

-mi señor no gusta de visitas…

-llévame a donde él está, no me iré a menos que el mismo me eche de sus tierras

La gigantesca serpiente se empezó a mover permitiendo que la niña pasara a su lado y se subiera a su invertebrado cuerpo. La cachorra puso sentir las escamas de la serpiente, era suave al tacto y también húmedo. Tardaron alrededor de una hora en llegar a su destino, sintió como bajaban y el oír de una corriente de agua la sorprendió grandemente.

-"no debería sorprenderme tanto, después de todo tiene que buscar agua y comida de alguna parte."

Cuando por fin el basilisco termino su recorrido la joven bajo de su cuerpo y el animal se fue. Daniela abrió los ojos cuando dejo de sentir la presencia del enorme reptil.

-¿Qué es lo que deseas?-escucho la voz de un anciano, trato de buscarlo con la mirada pero el lugar era demasiado oscuro y su vista no enfocaba nada.

-Herpo El loco, Mago oscuro que creo al basilisco e inventor del Horrocrux, he venido a negociar.

-Negociar dices? Tu heredera lobuna, eres una de esas pocas brujas y magos que han venido a buscarme y me encuentras. En realidad, la única que a llegado tan lejos sin ser devorado por mi gran creación.

-ninguno de ellos hablaba el Parsel

El mago observo a la joven con detenimiento, podía ver un aura poderosa y temible en la niña.

-bien… ¿Qué deseas negociar?