-¡Estoy aterrado! -exclamó Yuuri.
-No entiendo la causa de tu ansiedad -dijo Seung totalmente ausente en su libro.
-Concuerdo con Seung -apoyó Phichit.
El tailandés y el coreano habían regresado por la tarde y encontraron a Yuuri hecho bolita en el sillón, al borde de una crisis de ansiedad mientras veía Bajo la Misma Estrella. Ahora los tres estaban sentados en el sillón mientras la película seguía.
-¡Es que se ve muy falso! -replicó el japonés- ¡Por Dios, miren a ese tipo! -apuntó a la pantalla de la laptop.
Phichit tomó la laptop mientras daban propagandas.
-Oh, sí, es un gran problema... Si te refieres a que el problema es que es jodidamente guapo -dijo divertido.
Seung levantó la vista de su libro y miró la pantalla.
-Viktor Nikiforov, veintisiete años, ruso, modelo y CEO de Stammi Vicino -miró al moreno- ¿Qué es...?
-Es una compañía de modas -se adelantó a la pregunta con total emoción, cosa que hizo a Seung rodar los ojos y regresar a su libro- Puede parecer falso, pero lo stalkeo en todas sus redes sociales, puedo asegurarles que estas fotos no las he visto.
Yuuri miró casi con miedo la pantalla para observar al guapo hombre de cabello largo y platinado. Todo en él era atractivo, incluso su sonrisa, aunque al parecer de Yuuri, lucía un poco falsa a excepción de las fotos en las que salía con un enorme caniche parecido a Vicchan.
-Seguro que es un psicópata el que espera tras la pantalla -negó Yuuri encogiéndose en su lugar- Aunque el perrito es lindo...
-Ah, es Makkachin... Se parece mucho a Vicchan, ¿no? -asintió Phichit mirándole algo enternecido.
Yuuri asintió.
-Bueno, se ve sano y bien cuidado -murmuró observando un poco la pantalla de la laptop- Su cabello se ve brillante y sedoso.
-Es un modelo, debe lucir así -apoyó Phichit.
-Me refería al perro...
-Yo también, Makkachin es modelo -levantó una ceja divertido- Bueno, creo que es hora de contestarle al señor Nikiforov, ya te hiciste derogar, Yuuri -canturreó abriendo el chat.
-¡Phichit, no! -exclamó, más asomó sus ojos para ver qué le había escrito aquel sujeto.
Yuuri esperaba para empezar solo un hola o algo como las personas normales, pero los millonarios no eran personas normales.
Pequeño cerdito, me has cautivado con tu belleza y cálida presencia. Me encantaría que fuéramos a tomar un café o quizás ir a cenar. Te dejo mi número para que nos podamos poner en contacto...
-Eso es un poco, muy directo... -murmuró Yuuri cohibido.
-Espera a que te lleguen los mensajes de quienes quieren sexo -murmuró Seung- Lo dicen de una forma delicada y sin tacto -dijo con burla.
Phichit le miró.
-¿Cómo lo sabes?
-Mi prima -se encogió de hombros sin despegar la mirada del libro.
-Ohh... -el moreno devolvió la mirada al japonés- Bueno, a mí me parece una buena oportunidad para empezar, luce agradable... y ante las cámaras también lo es. ¿Y has visto el montón de ceros que hay junto al cinco? No sabía que alguien pudiera ganar tanto -dijo con impresión.
-¡Phichit! -regañó Yuuri.
-¿Qué? ¡Es verdad! ¡Debes responderle!
-¿Y qué se supone que voy a decirle? -replicó ocultando de nuevo la cara entre sus piernas.
-Bueno -alargó Phichit-, algo como:
Me alaga que quieras salir conmigo.
Te dejo mi número para ponernos de acuerdo acerca del día y la hora...
-Bla, bla, bla y... enviar -terminó Phichit apretando el enter.
Yuuri se estremeció al escuchar aquella tecla.
-¡¿Qué has hecho?! -exclamó asustado. Miró la pantalla y los lentes se le resbalaron por el puente de la nariz- ¡Le diste mi número a un desconocido!
-No es un desconocido, es Viktor Nikiforov -dijo como si fuera obvio.
-Suficiente, entré en crisis -dictaminó colocándose la capucha del sweater, jalando las tiras para ocultar su rostro.
-Oh, pobre Yuuri -canturreó Phichit dejando la laptop en la pequeña mesita frente al sillón.
Y mientras Yuuri lamentaba su suerte, Phichit fue a buscar el celular del japonés para desbloquearlo sin problemas. No había una clave que Yuuri tuviera a salvo de él, salvo quizás la de su cuenta bancaria y porque Phichit solo estaba interesado en husmear ocasionalmente sus redes para subir una foto nueva.
-¡Oh, por Dios! -gritó Phichit luego de sentarse, volviéndose a levantar por la sorpresa.
-¿Qué te pasa? -se quejó Seung observándole, se comenzaba a arrepentir un poco de no haber ido directamente a su departamento.
-¡Vi...! ¡Vi...! ¡Vi! -balbuceó el moreno sin quitar la vista del celular de Yuuri.
-¿Vi? -murmuró Yuuri ladeando un poco su cabeza- ¿Hay un virus en mi celular? -Phichit negó- ¿Vi...?
-¡Vi...! ¡Vi...! -tartamudeó intentando desenredar su lengua, pero la sorpresa no le dejaba.
-Deja te ayudo -murmuró el coreano y le dio un pequeño golpe en la espalda.
Phichit tosió un poco como si en verdad se hubiera estado ahogando con algo.
-Ay, gracias -le miró agradecido.
-No hay de qué -respondió Seung con una pequeña sonrisa.
-Bueno, ahora sí -tomó aire y se puso frente a Yuuri con un semblante serio- ¡VIKTOR NIKIFOROV ACABA DE MENSAJEARTE! ¡AHH! -gritó restregándole el celular en la cara para luego resbalarse y caer hacia atrás- ¡AY!
-¡Phichit!
-Por Dios, ¿estás bien?
-¡Yuuri! ¡Míralo, mira el celular! -le restó importancia a su dolor aceptando la mano que Seung le ofrecía.
El japonés asintió y miró el celular... Efectivamente ahí había un Whatssapp de aquel hombre ruso y guapo de largos cabellos plateados.
-¿Yuuri? -preguntó Phichit al ver que su amigo se había quedado congelado mirando la pantalla- Yuu...
Pero Yuuri se había desmayado en los brazos de Seung.
-No puede ser, ustedes son tan raros -negó el coreano observando al japonés en sus brazos.
Phichit rió un poco y se encogió de hombros.
-Creo... que lo forcé demasiado.
-Crees -burló Seung dejando al japonés sobre el sillón.
El moreno sonrió con falsa inocencia y juntó un poco sus dedos índice y pulgar.
-Poquito.
Y es que Phichit no iba a desaprovechar la oportunidad de que su mejor amigo tuviera una cita genial. Porque si Yuuri se había desmayado, el tailandés se encargaría de que al día siguiente se muriera de la emoción, porque él iba a aprovechar de aceptar la cita con Viktor.
-Ayúdame a llevarlo a su cama -dijo Seung levantando de nuevo al desmayado en sus brazos.
-Oh, pero si tú puedes solo -dijo fingiendo estar impresionado.
-Uhm... -Seung fingió que le creía a la vez que le miraba sospechosamente.
-Dale, llévalo, ya voy a ayudarte, déjame arreglar... esto -señaló el no tan importante desastre de cojines en el piso.
Seung entrecerró los ojos, mas no le tomó importancia y se encargó de llevar a Yuuri a su cama. Por otro lado, Phichit sonrió y desbloqueó el celular del japonés.
-De nada, Yuuri, de nada -canturreó bajo respondiendo el mensaje de Viktor- Ah, soy el mejor amigo del año -suspiró guardando el celular en su pantalón y recogiendo los cojines para luego ir con Seung y Yuuri.
...
Mientras tanto en su inconsciencia... Yuuri soñaba con aquel guapo ruso.
