Capítulo 34: Revelaciones
Lucius no era un joven que mostrara muchas emociones, y eso se debía a que su padre le enseño a guardarlos muy bien, pero desde la llegada de cierta chica había aprendido a abrirse más, a no considerar a los demás solamente como aliados, si no a tener fuertes lazos de amistad, aprendió a no discriminar por el simple hecho de tener sangre diferente. Y aunque eso último fue un gran proceso de cambio, lo acepto.
Después de la ruptura había guardado nuevamente parte de sus emociones, al menos enfrente de la cachorra, ya que no sabía ya que tipo de relación tendría con ella. Pero ahora, con una cortada de quien sabe cuánta profundidad en la espalda, con su hombro dislocado, su cabeza sangrando y moretones en su rostro y posiblemente en alguna otra parte del cuerpo, estaba más que estupefacto al ver como la joven que juro no tener ninguna atención especial hacia él, corría con lo que parecía ser un par de lágrimas en los ojos, y una cara de terror en todo su rostro.
Daniela llego justo enfrente de él, con su respiración acelerada, el rubio pudo apreciar que la joven tenía también signos de haber tenido una lucha, tenía un poco hinchado el ojo derecho, la comisura de su boca tenia rastros de sangre ya seca, su ropa algo maltrecha, y viendo que ponía todo su peso en la pierna izquierda era obvio que tenía lastimada la derecha.
Una rabia intensa se apodero de el al verla así, "¡EN CUANTO SEPA QUIEN FUE EL MAL NACIDO QUE LA TOCO, LO MATO!".
Daniela por otro lado estaba agotada, con un dolor inmenso en todo el cuerpo y que decir de su pierna. Al final pudo convencer a Marshall para que se uniera a su causa, pero para ello tenía que ser parte de la manada, así que tuvo que pelear con uno de sus mejores hombres, afortunadamente gano. Dejaron las opciones para la manada y se retiraron. Marshall prometió hablar con las otras comunidades para ir incrementando los números.
Al llegar a la mansión lo primero que noto fue la gran nube negra que estaba encima de la mansión, Remus percibió olor a fuego y sangre, y rápidamente le dijo que la sangre era de Lucius. A Daniela casi le da un ataque al saber eso, corrió directo a la mansión para poder pasar por la puerta que da directo al jardín, no se dio cuenta de lo rápida que fue y que había dejado atrás tanto a Remus y Tuny, aunque estos dos también estaban cansados pues ellos también tuvieron que pelear.
La cachorra lo primero que vio fue la ensangrentada camisa del rubio, sus ojos mostraron un terror inmenso y no pudo suprimir su grito de angustia. Solo por ese momento le importo poco su promesa y sus planes, y corrió a abrazarlo, siendo correspondida por un confundido Malfoy.
-¡¿QUE CARAJOS FUE LO QUE PASO AQUÍ?!-esta vez el grito provino de Tiberius Malfoy, atrás de él estaban James, Sirius, Alice y Frank.
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Daniela y Lucius fueron rápidamente atenidos un sanador, Rigel Mercuri era el joven en tercera generación de tomar la profesión de Medimago. El padre de Rigel fue en su tiempo el médico de la familia Malfoy, pero ahora ya estaba entrado en años y quería descanso, Rigel acordó seguir trabajando con la familia, principalmente bajo las órdenes del Lord Malfoy , ya que Abraxas era muy aterrador para su gusto.
-"y bien que tal lo ves, la sangre combina con su tono de piel ¿no te parece?"-Daniela suprimió un quejido y miro a donde estaba su anhelo.-"vamos no me mires así, se ve adorable. Ya viste sus ojos, si las miradas mataran…."
Daniela volteo a ver al rubio, efectivamente estaba furioso, y su respiración parecía forzada. Acaso Lucius estaba molesto con ella…
-"¿acaso estás pensando nuevamente lo que creo que piensas?"-
-¡NO!-Lucius y Rigel voltearon a verla inmediatamente, Daniela estaba temblando, sostenía su cabeza con mucha fuerza y con su otra mano tenia aferraba su camisa con tanta fuerza que ya los nudillos estaban blancos.
Rigel dejo de aplicar el ungüento para desinfectar, y camino hacia la cachorra, estiro su brazo pero Daniela solo salto hacia atrás con mirada de terror.
-Daniela…-Lucius estaba preocupado, nunca la había visto actuar así.
-"te estas delatando"-dijo con un tono burlón y dando una carcajada que solo era escuchada por la cachorra
-Señorita Da Gama, creo que sería mejor si se recostara en el sillón-Rigel se siguió acercando ahora con más lentitud, Daniela asintió con la cabeza y se acomodó, su cuerpo seguía temblando y la risa de anhelo no se detenía.
-¡YA CIERRA LA BOCA!-la cachorra se levantó y tomo un jarrón que estaba a la mano y lo ahorro a la pared, para ella atravesó a la alucinación Anhelo, mientras que para Rigel y Lucius era señal de que algo andaba mal con la joven. Daniela pareció entrar en lucidez por un segundo y dirigió su vista a donde estaba el médico y el rubio. Rigel saco una poción tranquilizadora y se acercó lentamente a la niña.
-Señorita…
-¡NO ESTOY LOCA! ¡ALEJESE DE MI O PAGARA MUY CARO LAS CONSECUENCIAS!-Daniela choco con la pared, sintiéndose atrapada, miro con suplica a Lucius y este pareció entender la señal.
-¡ESPERE!-Rigel se detuvo a escasos metros de la cachorra-permítame estar a solas con ella, solo esta alterada por la resiente pelea
-Joven Malfoy…
-Por favor Rigel, deja que mi nieto tranquilice a mi nieta postiza.-Morty estaba parado justamente en la puerta, había escuchado el estruendo y rápidamente se dirigió al despacho de la cachorra.
El medico suspiro y salió de la habitación seguido de Morty, quien dio un último vistazo a la habitación. Lucius camino, su torso seguía al descubierto y su brazo seguía con su Cabestrillo improvisado. Daniela temblaba, sentía frio por todo su cuerpo, había olvidado la sensación del miedo recorrerla, no… no solo era miedo, era…
-"ODIO, con todas las siglas de la palabra. Tu rencor lo estabas suprimiendo y eso está mal lo sabes ¿verdad?"-Anhelo ahora estaba más serio, con una mirada que bien podría pasar por una de desprecio, como si él también hubiera vivido todo el infierno
-No estoy loca, debes creerme, yo no…-pero no termino la frase. Lucius la tomo de los hombros y la abrazo, tratando de decirle que confiaba en ella, tratando de explicarle que no se preocupara por nada porque él estaba ahí para ella.
Daniela se sorprendió, pero poco a poco pudo normalizar su respiración y sus temblores desaparecieron, cerró los ojos y rodeo con sus brazos al rubio, tuvo cuidado de no apretar mucho el brazo lastimado del rubio y fue cuando hizo conciencia de la corbata, la miro por un momento y nuevamente se sorprendió. Esa corbata era la que ella le había obsequiado a Lucius, fue para su supuesta cita con Narcissa, la había encantado para que pudiera hacerse tan grande como uno quisiera o expandirse como si de una capa se tratase.
-o en dado caso la uso para adornar su cuello, ¿crees que con tres o cuatro vueltas y un buen apretón sirva?-Daniela no pudo evitar reír e imaginar a una Narcissa toda morada por falta de oxígeno.
Se separaron unos minutos después, Daniela ahora más tranquila le comento lo sucedido en el lago, hasta la parte del anhelo, lo único que no le dijo fue el inicio de la plática con Anhelo. Lucius la escucho atentamente, sabiendo que la joven necesitaba desahogarse y sintiendo alegría por seguir siendo el su confidente número 1.
-¿es todo?-pregunto el rubio una vez que Daniela termino de hablar, la bruja miro al suelo, sabiendo que el percibía que le ocultaba algo.
-"se enterara tarde o temprano, ¿dime a que le tienes miedo?"-
La joven empezó a temblar, miro al rubio y entonces tuvo miedo, miedo a el que diría o actuaria, miedo a ser despreciada, miedo a ser… abandonada.
Si, su más grande miedo era que Lucius se alejara, ahora no por parte de un plan, si no por sus mentiras, sus engaños. Si Lucius la odiara…si eso pasaba….
-Daniela…-Lucius se acercó a ella, coloco su mano sobre su mejilla y retiro una traicionera lagrima.-No importa lo que sea, yo siempre…escúchame bien…siempre….estaré contigo.-eso lo último lo dijo poniendo fin a la distancia, apenas se consideraba un roce, pero fue suficiente para poder darle valor a la joven y devolverle el gesto.
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Morty miro al chico enfrente de él, lo habían atado a una silla y le habían quitado la capa, la máscara y la varita. El joven no había dicho palabra alguna, pero había sido forzado por un furioso Malfoy a revelar información por medio de Legeremancia.
Dejo escapar un suspiro y miro con odio al lobo, quien por primera vez mostraba arrepentimiento, Kuro no había esperado tal destrucción de la mansión, y estaba seguro que Daniela lo regañaría pero al verla tan… destrozada…tan…débil… tan…frágil, se dio cuenta de su error. No la había protegido como debía a su cachorra, solo la había lastimado. Aunque no pasó desapercibido la actitud de su niña. Le vinieron a la mente varias escenas de cuando ella era ignorante de su magia, de cuando lloraba hasta quedarse dormida en su cama, del odio que mostraba al verse al espejo.
Gruño, se suponía que él era su protector y no hizo nada más que empeorar la situación. Solo esperaba que su cachorra no lo odiara.
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-¿Me prometes que me escucharas hasta el final…?-pregunto la joven, ahora ambos sentados en el sillón, Daniela estaba sentada en las piernas del rubio recostada en su pecho. Lucius le sobaba la espalda para darle confianza
-Lo prometo-dijo con voz sedosa, dándole un beso en la frete. Daniela respiro profundo y empezó a contar.
-Originalmente soy de este mundo, y digo originalmente porque…cuando era bebé fui enviada a otra dimensión, donde el año allá era 1996. Fui adoptada y criada por una familia muggle. Mi apellido legal…al menos allá era Rodríguez Flores. Fui la menor de dos hermanos. Vivíamos en un ciudad muy hermosa hasta mis 5 años, después nos mudamos, mis hermanos ya tenían más de 18 años así que ellos vivieron en esa ciudad.
-mi hermano mayor tenía muchos problemas, era un busca pleitos y en más de una ocasión me tocó ver como golpeaba casi hasta la inconciencia a mi otro hermano. Mi madre y mi padre siempre discutían por dinero. Y yo… bueno...-Daniela guardo silencio unos segundos, Lucius le dio otro beso en la frente para darle ánimos a seguir- no era muy lista que digamos, era de sacar 6 en los exámenes, no podía aprender nada porque al segundo ya lo olvidaba, constantemente era regañada y si no aprendía mi lección me daban de chanclazos… no me quejo de eso, quiero decir... que madre no le da chancletazos a sus hijos… pero... Eso no fue lo que me marco…
-cuando tuve 15 años, mi hermano mayor se mudo con nosotros con su pareja, no estaban casados, mi padre le ponía más atención a él y mi madre empezó a formar una amistad con mi… cuñada. Pero cuando nadie veía, mi hermano me regañaba, me insultaba, si quedaba un yogurt y yo pedía permiso para comerlo, él iba y me bofeteaba, diciendo que no tenía derecho de comer lo suyo.
-luego empezó lo que nunca espere, mi madre me empezó a insultar, a tratarme como escoria, cualquier cosa que hacía era mal vista, tenía que hacer la limpieza cada que llegaba de la escuela. Baños, ropa sucia, barrer trapear, lavar platos…esa era casi imposible pues a cada hora mi hermano y cuñada ensuciaban la cocina. Lo cual hacia que me regañara y castigara mi madre. Llego un punto donde si nada estaba limpio como a ella le gustaba me abofeteaba, un ves uso mi cabeza como balón contra la pared, me tiraba del cabello hasta dejarme todo el cráneo adolorido, en ocasiones lograba arrancarme mechones de cabello. Empezó a usar sartenes, palos de amasar, y solo una vez me golpeo con la punta de un zapato de tacón solo porque no le quedaban bien.
-llego un momento donde, sus palabras "inútil bastarda buena para nada", se mantenían firmes en mi mente. No podía hacerme bien de amigos porque temía decir algo estúpido y pensaran que era una idiota.
Lucius suprimirlo un suspiro, Daniela empezaba a temblar nuevamente, y su voz empezaba a cortarse seguramente por las enorme ganas de llorar.
-ya en la universidad me sentía de la mierda, no había día que no me insultara y me dijera que no valía la pena, que solo era un gasto innecesario. Y lo que colmo el plato fue… que una noche estalle y le pedí que me dejara tranquila, ella solo me miro y me abofeteo, yo trate de evitar caerme y me sostuve de ella, pero lo tomo como si la quisiera atacar y me empujo, saco un chuchillo de carnicero y dijo que si yo la atacaba, ella se defendería. Todos estaban ahí, pero nadie hizo nada. Mi padre siguió en la computadora, mi hermano y mi cuñada veían la tele a todo volumen, mi otro hermano que estaba de visita solo me miraba de reojo pero seguía comiendo. Me disculpe, termine mis tareas correspondiente y me fui a dormir….ese fue el inicio de este mundo…donde Kuro pudo traerme devuelta, y poco a poco ayudarme a ser una buena bruja…
Termino de narrar su historia con lagrimas callendo por sus mejillas, alzo la vista y la mirada de Lucius la aterro.
Estaba furioso.
