Buenas a todos. Como veréis no he estado muy activa los últimos meses. He tenido un artist block muy gordo y para salir del bache decidí reescribir Off the Fortress. La versión anterior fue escrita entre 2013 y 2014 y desde entonces no sólo ha mejorado mi estilo de escritura, sino que varias cosas se descubrieron dentro del lore de TF2. Así pues, decidí hacer este remake (lo empecé en Octubre de 2020), mejorando varias escenas y cambiando alguna que otra cosa. La versión antigua seguirá estando publicada para comparativas y demás.
Sí, he decidido publicar el fic entero de golpe en fanfiction. Disfrutad.
1. Over the rainbow
El equipo RED era conocido y temido por varias cosas. Su violencia, su locura, su peligroso pirómano...
-¡Suéltame! ¡Ten piedad!
Dicho pirómano estaba jugando con el nuevo zapador de Spy, que había llegado un día antes: el AP-SAP. Era un prototipo con inteligencia artificial integrada, producto de una colaboración puntual entre MannCo y Aperture Science, y Spy debía usarlo una semana para dar una reseña del producto. El francés no habría tenido ningún problema con ello de no haber sido por un detalle: su IA, llamada Wheatley, estaba diseñada para ser "el mayor cretino del universo".
-¡Detente, por favor! - rogaba Wheatley mientras era zarandeado por Pyro, quien lo consideraba su nuevo mejor amigo; aunque bueno: todo el mundo era su mejor amigo en su mente. Al ver que rogar no funcionaba, el AP-SAP optó por cambiar de estrategia.-¡Si tuviera manos te ibas a enterar, monstruo gordo, mudo e insoportable!
La mayor parte del equipo estaba en el salón, descansando después de librar una corta pero intensa batalla aquel día. Era una estancia de decoración sencilla compuesta por un sofá, dos butacones frente a un televisor, dos estanterías llenas de libros, una mesa redonda con cinco sillas alrededor. Al fondo había una escalera que llevaba al piso superior, donde se encontraban los dormitorios, el cuarto de trabajo y la enfermería. En la pared opuesta a la escalera había dos puertas, la primera que llevaba a la cocina, mientras que la otra llevaba al cuarto de baño.
Demoman, Soldier y Heavy jugaban al póquer en la mesa, Scout veía una película de acción tumbado en el sofá y Sniper y Spy leían, el primero una revista de armas y el segundo una novela, a la que Scout había denominado "una novela romántica cutre". Spy nunca llegó a confirmar o desmentir ese hecho. Por su parte, Medic estaba realizando otro de sus experimentos en la enfermería y Engineer había aprovechado para trabajar en una petición de Spy.
-¿Por qué le has dejado a Pyro tu zapador nuevo?- le preguntó Sniper a su compañero, levantando la mirada de la revista. Estaba un tanto irritado debido a que los gritos del aparato no cesaban de distraerle.
-Porque por su culpa no he podido ejercer mi profesión correctamente esta mañana- respondió Spy, quien tampoco podía concentrarse.- No sabe cerrar la boca- añadió, tras oír los gritos de angustia y enfado de Wheatley, rogando de nuevo por ayuda después de que sus amenazas hubieran caído en saco roto.- Engi está trabajando en una modificación que evite que los miembros del otro equipo puedan oírlo, pero ha confirmado que no podrá hacerle callar. Aperture Science tiene una habilidad especial para hacer a su tecnología especialmente molesta.
-Pues más vale que vaya cerrando la boca: la película esta en su clímax- oyeron quejarse a Scout.
- ¿Qué clase de clima? ¿Interior o costero?- dijo Wheatley, antes de ser lanzado al aire por Pyro- ¡Que dejes de hacer eso! ¡Me vas a matar!
- Nosotros si que te vamos a matar como hagas otro chiste- le gritó Demoman desde la mesa.
-¿Era un chiste?- preguntó Soldier, confundido.
- No, no era ningún chiste...- replicó el zapador, demostrando así su "gran" inteligencia superior, tras caer en uno de los butacones. Pyro de pronto se había quedado quieto, mirando al aire y haciendo gestos como de estar escuchando a alguien que no estaba allí hablando. Aquello no sorprendió a sus compañeros: era habitual que Pyro entablase conversaciones con los seres que habitaban en su mente. Tras un par de segundos, Pyro salió apresuradamente de la sala, y se marchó escaleras arriba, seguramente para buscar a Engineer.
-Puff, que mierda de final. Dos horas para esto...- comentó Scout, decepcionado y hasta enfadado por sentir que había perdido el tiempo. Se levantó y se dirigió hacia la cocina a pillar algo de picoteo, chocándose con Medic en la puerta.
-Que genio tiene este niño- murmuró el alemán.
-¿Cómo ha ido experimento, doctor?- preguntó Heavy con curiosidad mientras revelaba una escalera de color a sus compañeros de juego, quiénes lazaron sus cartas hacia atrás entre lamentos.
- Pues mal: me ha reventado en la cara y he tenido que meterme en la ducha, pero al menos ha sido divertido- respondió Medic.
-No quiero saber en que ha estado trabajando...- susurró Demoman a Soldier.
-Bueno, si no os importa voy a poner la película que he recibido esta mañana- prosiguió el alemán mostrando una copia del "Mago de Oz" de 1939.- ¡No me puedo creer que por fin la tenga! ¡Solo la vi una vez hace años y me encantó!
-Yo soy más del libro- opinó Wheatley sin ni siquiera haber visto de qué película se trataba, y con voz dubitativa añadió- porque esa película está basada en un libro, ¿verdad?
Los mercenarios optaron por ignorar el comentario. El alemán, por su parte, se limitó a poner la película y se sentó en el sofá, ocupando el sitio que Scout había dejado libre. Demoman y Soldier decidieron pedirle la revancha a Heavy, quien accedió encantado, y Sniper y Spy decidieron continuar con sus respectivas lecturas.
Momentos después, Scout volvía de la cocina con un plato hecho de las sobras de la noche anterior. El bostoniano gruñó al ver que ya no podría tumbarse en el sofá, pero decidió no quejarse pues no quería ser el siguiente experimento del doctor. Así, optó por sentarse junto a él, para ver lo que quiera que estuviera viendo este.
-Si te comes eso ahora no hay cena- le riñó Medic, a quién le tocaba cocinar aquella noche. No era especialmente bueno en la cocina, pero no era tan malo como Soldier ( quien era un negado para cualquier cosa que no fuera carne a la barbacoa o postres americanos) y Pyro (la razón se obvia).
-Lo que tú digas- replicó el joven sin inmutarse.- ¿Qué cojones es esa película?
-Es el "Mago de Oz"- respondió Medic, y, antes de que Scout preguntara, procedió a explicar el argumento- va de una niña que acaba en una tierra mágica, con brujas, hadas y otras cosas y para volver tiene que hablar con un mago.
-No sabía que te gustase este tipo de cine fantástico- dijo Scout sorprendido.
-Todo lo relacionado con la magia y lo paranormal me fascina, incluso si es ficción- explicó el doctor.- A veces se encuentran ideas muy interesantes en el más inesperado de los medios.
Scout prefirió no pensar que clases de ideas podría darle al doctor una película como esa y optó por centrarse en la película. El principio le resultaba un tanto aburrido y se preguntaba si cuando la tal Dorothy llegara al mundo mágico se pondría más interesante, y cuánto tardaría en llegar a ese momento.
Su humor cambió de pronto, cuando Dorothy comenzó a cantar:
Somewhere over the rainbow
Way up high
There's a land that I heard of once in a lullaby.
-No... esta puta canción no...- decía el bostoniano horrorizado. Su pulso se había acelerado de pronto y su respiración sonaba entrecortada, cosa que hizo que Medic se girase a mirarle.
-¿Scout? ¿Qué te ocurre? - le preguntó el doctor.
Somewhere over the rainbow skies are blue,
And the dreams that you dare to dream
Really do come true.
Scout se levantó de pronto, atrayendo la atención del resto de sus compañeros. Necesitaba alejarse de allí y dejar de oír esa maldita canción.
- Que exagerado: la chavala no canta tan mal- dijo Wheatley.
-Cállate, Wheatley- le ordenó Spy. Ante cualquier otra circunstancia, él habría sido el primero en burlase del joven, pero aquello no era normal. Algo andaba mal con Scout y sabía que los comentarios del zapador sólo iban a empeorar las cosas.
-Tú no lo entiendes, máquina de mierda- le replicó Scout con voz rota al aparato.
-Estas sobreactuando- insistió Wheatley tras examinar el comportamiento de Scout y no verle nada lógico.
-¡¿Sobreactuando?! ¡¿Qué sabes tú de mi, pedazo de chatarra inútil?!- le gritó el bostoniano con auténtica ira. El resto del equipo contemplaba a Scout sin saber como reaccionar. El verse fruto de la intensa mirada de sus compañeros no hizo más que aumentar su estado de ansiedad.- Es... es un trauma. ¿Vale? ¡Dejadme en paz! ¡Necesito estar sólo!
Dicho eso marchó corriendo a su habitación.
-Em...¿ Qué acaba de pasar?- preguntó Demoman con preocupación, pero sin entender del todo la situación.
-¿Debería equipo hablar con él? Si seguir así, no poder luchar- comentó Heavy, consternado.
-Deberíamos esperar a que se tranquilice. Por su reacción, diría que podría tratarse del Síndrome de Estrés Postraumático. Y parece que esa canción ha activado su trauma- explicó Medic. A continuación, se dirigió a Spy- tú conoces a su madre, ¿sabes algo?
-No. Esto me pilla de sorpresa- respondió Spy con sinceridad. La madre de Scout nunca le había contado que este pudiese haber sido víctima de un suceso tan grave que le hubiese causado PTSD.
-Si algo es de lo que no quiere hablar, no podemos hacer nada por él- respondió Soldier, ocultando su preocupación.- A no ser que le obliguemos...¿escondemos sus refrescos hasta que nos lo cuente?
Por su parte, Scout se había tumbado en la cama, poniendo en práctica los ejercicios de relajación que su psicoterapeuta de años atrás le había enseñado para hacer frente a ese tipo de situaciones. ¿Por qué una crisis ahora después de tantos años? ¿Por qué delante de sus compañeros de equipo? Ahora no iban a dejar de incordiarle sobre el suceso...
El suceso. Una pesadilla lejana, revivida por aquella melodía. ¿Cuánto tiempo había pasado? ¿Trece años?
No. Debía apartar su mente de aquel recuerdo y tranquilizarse. Para ello, examinó la habitación con la mirada: aparte de su cama, había otra más a una respetuosa distancia de la suya, dos armarios y dos mesitas de noche, uno para cada uno de los ocupantes de la habitación. Las otras cinco habitaciones eran idénticas (por algún motivo, las bases estaban planteadas para que habitaran diez personas en ellas, pero de la décima clase nunca se había sabido nada). Aquella base, la de Sawmill, no era de las más grandes, pero al menos no resultaba tan incómoda como la de Dustbowl. La de Dustbowl era horrible...
Scout había comenzado a relajarse, así que cerró los ojos. No tardó en abrirlos de nuevo, sobresaltado.
La imagen monocromática de un hombre vestido de jugador de béisbol, en concreto de bateador, había venido a su mente y su corazón se ha puesto a latir de nuevo de manera demasiado acelerada.
Aquel tipo había sido uno de los protagonistas de aquel horrible suceso...
"No, no pienses en él. No era real. Nunca lo fue" se decía a si mismo, volviendo a retomar los ejercicios de relajación.
Se quedó ahí tumbado durante horas. No bajó a cenar y cuando Engineer abrió su puerta, curioso por saber por qué no estaba con los demás, le pidió de mala gana que se fuera y le dejara solo.
Abajo en la cocina, Scout se había convertido en el tema de la cena, pues tuvieron que explicarle a Engineer los hechos que habían acontecido.
-Hablaré con él esta misma noche- dijo finalmente Spy tras un debate en el que habían discutido como afrontar la situación con Scout.- Me gusta reírme de él, pero si como dice Medic es algo grave, quizás necesite apoyo. Además, su madre no me perdonaría si le pasara algo- explicó el francés.
Pyro por su parte estaba intranquilo. Llevaba un par de semanas viendo como los habitantes de Pyrolandia se encontraban aterrados, pues afirmaban que una especie de monstruo había entrado en Pyrolandia. En el campo de batalla, incluso veía una sombra moverse rápidamente por el rabillo del ojo, pero cuando se giraba no había nada. Parecía que, fuera lo que fuera, aquella cosa no quería acercársele. O eso había pensado hasta aquella tarde, cuando Tux el pingüino le había contado que habían visto al monstruo cerca de la base. Le había hablado a Engineer del tema, pues era su mejor mejor amigo y el que mejor comprendía Pyrolandia, y este le había prometido que él también se mantendría alerta.
Por otro lado, Scout suspiró profundamente. Por fin había logrado calmarse, convenciéndose de que los recuerdos no podían hacerle daño y que aquel bateador nunca había existido. Ahora sus compañeros iban a incordiarle con lo que había pasado, aunque quizás aquello no era del todo malo. Existía la posibilidad de que hablando con ellos superase el trauma definitivamente y evitaría que se repitiera un numerito así.
-Ya lo dejo para mañana- dijo el bostoniano tras dar un largo bostezo. Se sentía muy agotado. Había dejado su "picoteo" a medio acabar y no había bajado a cenar, pero por primera vez en su vida el hambre no podía con el sueño.
Cuando Spy subió a la habitación, Scout se había quedado dormido sin ni si quiera haberse puesto el pijama. El francés comprobó el estado de su compañero de habitación y vio que sonreía, lo cual interpretó como una buena señal. La conversación podía esperar hasta el día siguiente.
Antes de que llegara acostarse, Engineer se asomó a la puerta de la habitación al verla abierta e hizo señas a Spy para que se acercara. El texano iba acompañado por Pyro, quien jugaba con su "babosus tyrannus" entre sus dedos.
-¿Has hablado con Scout?- preguntó Engineer en voz baja para no despertar al bostoniano.
-Dormía tan plácidamente que dado su estado de ánimo no vi bien despertarlo- respondió él, poniendo una voz cursi y tono de burla en la palabra "plácidamente".
Pyro por su parte dejó de prestar atención a su juguete y miró hacia el interior de la habitación, buscando algo o alguien y comenzó a hablar con quien Spy supuso que sería el señor Globunicornio.
-¿Qué dice? Sabes que no hablo pyronés- preguntó Spy a Engineer.
-Le esta pidiendo a Globunicornio que cuide de Scout- respondió este. Pyro asintió.
-Eso es adorable- dijo con falsedad.
- Pyro dice que los habitantes de Pyrolandia han visto a una especie de monstruo cerca de la base- le informó el texano a Spy, el piromaníaco asintiendo enérgicamente ante su afirmación, antes de volver a centrar su atención en la babosa.
-¿De verdad te vas a tomar en serio sus alucinaciones?- se burló Spy del texano.- Aunque podamos interactuar con ellas gracias a tu invento, no dejan de ser algo irreal.
-Podría ser malo- le replicó Engineer con seriedad, en un tono lo suficientemente bajo para que Pyro no le oyese.- No sabemos exactamente qué es Pyrolandia y por qué es una alucinación tan elaborada, pero si hay algo que Pyro califica como siniestro en un lugar tan adorable que da diabetes, puede significar que algo va mal en su cabeza.
-No es como si pudiera volverse más loco de lo que ya está.
Pyro entonces dio un profundo bostezó y agarró a Engineer del brazo, arrastrándolo hacia la habitación que compartían.
-Bueno...buenas noches, supongo- se despidió el texano del francés- ¡No me jales así, Pyro! ¡Me lo vas a descoyuntar!
Spy cerró la puerta tras verles marchar y se metió en la cama, aunque antes se había puesto las gafas de Pyrovision para comprobar que efectivamente, un globo en forma de un unicornio regordete de color rosa vigilaba a Scout mientras dormía.
-¿Qué quieres? ¡A dormir ya!- le dijo el antipático y amargado globo al verse observado.
Spy se retiró las gafas y obedeció al adorable, pero con mucha mala leche, amigo imaginario de Pyro.
Cuando toda la base dormía, salvo Wheatley, que se había quedado solo en el salón y cantaba "no me llames cretino, soy un genio superior" (canción que probablemente había compuesto él), Scout comenzó a moverse en sueños, intranquilo. Globunicornio, se despertó al notar algo extraño moverse alrededor suya.
-¿Quién anda ahí?- preguntó el globo mirando hacia los lados. Percibía algo en aquella habitación, algo que no era un habitante de Pyrolandia... Scout cada vez estaba más y más incomodo en sueños y empezó a gemir.- ¡Responde o te meteré el cuerno por el tercer ojo!- gritó en tono amenazador.
Como respuesta obtuvo un golpe en la espalda, que lo lanzó volando a gran velocidad por la ventana. Su viaje fue corto, pues no tardó en estamparse contra un árbol de pyroletas.
-¡Eso ha debido ser el monstruo!- exclamó el globo tras recuperarse del aturdimiento del golpe y verse fuera de la base.- ¡Debo avisar a Pyro! Pero primero debo salir de aquí- añadió al ver su cuerno atascado en el tronco de color rosa.
Mientras Globunicornio trataba de sacar su cuerno del árbol, Scout seguía gimiendo en sueños. De pronto, sus quejidos pararon y sus ojos se abrieron de par en par. Lentamente se levantó de la cama y se dirigió al armario donde guardaba su bate de béisbol. No tardó en encontrarlo. Una vez tuvo el bate sostenido firmemente en su mano derecha, murmuró con una voz que no parecía suya:
-Purificación en curso.
