Prólogo:

Hace tres meses, se dio una emigración masiva de ciudadanos uruguayos en Argentina. Se estima que el 97% de los uruguayos residentes, así como sus familias, volvieron a su país.

Dos semanas después, Argentina cortó toda relación con la nación vecina y criminalizó cualquier tipo contacto con la misma. La medida se sumó a resoluciones tomadas por un conjunto de países y organizaciones para bloquear a la diminuta república.

Esta historia narrará las vivencias de varios chicos del ambiente del freestyle argentino y un nuevo mundo que se abre ante ellos.

Personajes:

Los pibes:

Ignacio Matías Spallati - Ecko - 20 años

Valentín Oliva - Wos - 21 años

Mauro Román Monzón - Lit Killah - 20 años

Daniel C. Labocha - Dani Ribba - 20 años

Mateo Palacios Corazzina - Trueno - 16 años

Manuel Vainstein Biquard - Replik - 19 años

Damián Nicolás La Fuente - Dam - 20 años

Los Quintos:

Nicolás - Quinto del Agua

Victoria - Quinta de la Luz

Agustín - Quinto del Aire

Valentina - Quinta del Fuego

Emiliano - Quinto de la Tierra


A tener en cuenta:

El universo en el que se ambientará esta historia es muy extenso. Partimos de la base de que casi todas las historias o libros que conocemos, son versiones de sucesos que sucedieron en el pasado, algunos aquí en nuestro planeta, algunos en otros.

La Existencia se divide en Universos, siendo el nuestro, y más específicamente la Tierra, el centro de todo. La Existencia se rige por las reglas del Equilibrio entre el Orden y el Caos. Debido a la naturaleza del Caos por el desbalance, el Orden creó cinco seres, que se encargarían de mantener el balance de las cosas cuando fuera necesario.

Cabe destacar que "Los Quintos", como se los llama, son seres sumamente poderosos, siendo superiores a dioses, titanes y similares. Su trabajo no es tomar partido, sino que deben mantener el Equilibrio. La mayoría de los panteones y dioses de diversas religiones existen en la actualidad y conviven con todos nosotros, así como toda la mitología asociada. Asimismo también pueden aparecer seres de otros planetas y galaxias.

Los Quintos tienen personalidades diferentes, pero aún así, son capaces de pensar y comunicarse entre ellos como si fueran uno. Actualmente tienen la apariencia de simples jóvenes, pero su verdadera edad verdadera es desconocida.

Como expliqué antes, esta historia es la última parte de una mucho más extensa, que fui desarrollando yo utilizando recursos de otras obras. Y se podrán presentar referencias a distintos libros, películas, juegos, y mangas/animé. Algunas cosas serán fieles a las originales y otras serán adaptadas por los personajes.


I.

6 de Diciembre de 2019.

14.27 horas.

Narra Ecko:

Finalmente una noche de sueño en mi casa. El viaje fue una locura, sin dudas, pero nada mejor que la cama de uno. La tarde transcurría tranquila, hoy tuve el día libre, para descansar un poco y pasar con mi abuela y mi madre. Mañana ya volveré a seguir con todo. Una llamada llegó, un número oculto. Observé la pantalla confundido y opté por atender.

Hola? — pregunté al contestar.

Buenas, Matías verdad? — contestó. Era un chico, no sonaba como adulto.

S-sí, él habla. Quién sos? Cómo conseguiste este número? — cuestioné. La situación era muy extraña. Tal vez era un admirador y temí que mi número personal se haya filtrado.

Uh, genial, toda la mañana intentando comunicarme con vos. — continuó el extraño. — Me llamo Nicolás, y soy el encargado de organizar una reunión bastante grande, con varios chicos del 5to Escalón, la FMS y el ambiente en general.

Una reunión? Los pibes no me dijeron nada y hoy tenía el día libre. De qué se trata? — pregunté algo curioso. Era extraño que alguien nos quisiera a todos juntos.

Si, será hoy a las 18 horas, en el hotel Vista en las afueras de la ciudad. Sentite libre de preguntarle al resto de los chicos, sos el último que me faltaba contactar. — decía el chico al otro lado del teléfono. — Te gustaría venir? Te puedo enviar un texto con los datos.

Emm, si dale, mandame todo. Hablo luego con los pibes y me las arreglo. — asentí sin más.

Perfecto wacho! Te envío todo! Nos vemos a la tarde! — saludó y cortó la llamada.

¿Qué carajos pasó? Acepté ir a una reunión de la que no sabía nada sólo porque un chico que ni conozco me invitó. Había algo en su voz que en lugar de desconfiar, se sentía seguro decirle que sí. Tengo que hablar con los chicos rápido, a ver qué saben ellos de esto. Tomé mi celular y abrí el grupo de Whatsapp.

En Whatsapp:

Yo:

- Eu, giles. Me llamó un flaco random invitandome a una juntada o algo así.

- Con la gente de la fms y eso. Saben algo? 14.32

Damssj ~ Damian N L:

- Boludo a mi también me llamó, pensé que me estaban cargando 14.35

Niño Diccionario ~ Manuel V.:

- A mi también, alguno estuvo repartiendo nuestros números?

- Era de un desconocido. Van a ir? 14.36

Yo:

- Pa mi que si, yo que sé. Si nos invitó a todos por algo es, no? 14.36

Dam sin Pilas ~ Monzón:

- Vo querés joda nomás, labios de petero jajajaj

- Igual si, pa mi pinta ir a ver que onda

- Además, hace cuanto no estamos todos los del quinto y la fms juntos. 14.37

Enano ~ D. Ribba:

- Eu que onda? Yo hablé con el Wosito y me dijo que iba también.

- Alguno sabe donde queda? 14.40

Damssj ~ Damian N L:

- Cazzu me dijo que a ella y Tomás también los llamaron y van a ir.

- Nos juntamos en algún lado todos y vamos juntos? 14.40

Yo:

- Juega esa si, escribanle a todos y nos juntamos en la plaza del quinto a las 17. 14.42

- Kheasé ~ Ivo Serue:

- Dale ya quedé con Nikki y Seven pa ir también. Nos vemos ahí 14.44

Relámpago ~ Teo Palacios:

- Yo estoy esperando a mi viejo que venga. Me dijo que tenía una reunión importante. 14.50

Niño Diccionario ~ Manuel V.:

- Dale pendejo, te paso a buscar yo si tu viejo no volvió, no te vas a perder la juntada. 14.52

Enano ~ D. Ribba:

- Miralo como lo cuida al nene jajajaj 14.52

Niño Diccionario ~ Manuel V.:

- Callate salame 14.53

Yo:

- Bueno calmen las tetas giles, pasen la voz, a las 17 en la plaza del quinto 14.55

Dam sin Pilas ~ Monzón:

- Tamo ahi con Paulo, nos re vimo en Taipei. 14.58

17.12 horas.

Narra Wos:

Hacía un rato llegué a la plaza donde quedaron en juntarse todos. Esto me traía cantidad de recuerdos. Todos los chicos acá de nuevo, después de tantos años. Estaba junto a Dani y Manu sentados en un banco mientras el grupo charlaba alrededor nuestro. Solo faltaban Tomás y Cazzu, que avisaron que en unos minutos estaban acá. Todos estaban curiosos por la supuesta reunión y más por el hecho de que nadie admitía haber filtrado los números.

Estos cabeza de pija seguro se quedaron garchando. — bufó Dani luego de un rato.

Celoso, Ribba? — le dije en tono burlón.

Cilisi Ribii? Anda tarado. Odio que me tengan esperando al pedo, además quiero saber de qué se trata todo esto. — contestó molesto el teñido.

Por qué alguien nos juntaría a todos ahora? — preguntó Replik mientras pitaba. Tenía la vista clavada en Trueno, que estaba a las carcajadas con Under.

Para que puedas verlo todo lo que quieras. — le respondí, recibiendo una mirada de odio del menor.

A lo lejos aparecieron Cazzu y Tomás, recibiendo los abucheos del grupo.

Se sacaron las ganas al menos? — preguntó Duki a los gritos.

Callate torta marmolada — le respondió Cazzu pegándole en el hombro.

Ya ya, quietos nenes chicos. — dijo Wolf. — Entonce', pa donde vamo?

Hotel Vista se llama no? — preguntó Lit recostado contra un banco, al lado de Paulo.

Si, ya tengo la dirección, ahí se las reenvío a todos. — siguió Replik mientras se levantaba.

Bueno dale, mové el culo cabeza de tornillo, que faltas vos nomás. — dijo Ecko refiriéndose a Lit.

Pa que me voy a mover yo si con el tuyo alcanza y sobra? — respondió el ojiverde entre risas.

El grupo se organizó y emprendimos viaje al hotel. Ninguno sabía qué nos esperaba. Unos cuarenta minutos más tardes llegamos a la entrada del hotel. Un alto edificio todo vidriado, demasiado para un simple hotel. La zona ni siquiera tenía mucha afluencia turística. Algo no encajaba del todo. Entramos al vestíbulo, pero se encontraba vacío. Ni un alma habíamos cruzado desde que atravesamos el jardín. — Dónde está toda la gente? — pensé, hasta que un comentario me sacó de mis pensamientos.

Bienvenidos. — dijo una voz desconocida detrás de nosotros.


II.

18.03 hs.

Narra Ecko:

El saludo nos sobresaltó a todos. Un chico de unos veinte y pocos años estaba parado en la puerta por la que accedimos. Tenía el cabello negro, una tez blanca y ojos azules, que si los de Wos te absorben, estos te hacen perder en un océano.

Soy Nicolás un gusto. Ya me presentaré como se debe, pero primero, síganme por favor. — se presentó el pelinegro e hizo un ademán para guiarnos a unas puertas dobles.

Ahora tenés competencia pa' los ojitos Wosito. — dijo divertido Dani.

Callate bobo. — contestó medio sonrojado el ojiazul.

Seguimos a Nicolás hacia una gran habitación. Pareciera que la usan de comedor, pero se encontraba vacía. Nos pidió que nos acomodemos en semicírculo frente a él.

Bien, empecemos con esto. — dijo mientras extendía su brazo derecho hacia nosotros. Un círculo se dibujó bajo sus pies mientras otro lo hacía frente a su mano.

Qué carajos está haciendo? — preguntó Cazzu, retrocediendo asustada.

Tranquilos, es para poder explicar más fácil todo. — contestó y la intensidad del círculo de su mano aumentó. — Sappere Aude. — pronunció.

Pronunció y una figura luminosa similar a una llave se dibujó sobre la frente de todos, mientras nos mirábamos alarmados. Un segundo después, un torrente de información llegaba a nuestra mente, como si siempre lo supiéramos pero estaba guardada en algún lugar recóndito de nuestra mente. De la nada, todo comenzó a tener más sentido. Algunos se sentaron en el suelo mientras procesaban todo.

Bueno, creo que ahora es más fácil presentarme. Soy Nicolás, el Quinto del Agua. Junto con el resto de los Quintos somos los encargados de mantener el Equilibrio entre Orden y Caos. Está juntada fue convocada porque a causa de ustedes, indirectamente, se generó un desbalance de fuerzas. — comenzó el ojiazul. — Déjenme explicarles mejor. Lo que ustedes hacen, lo que su música genera, se transforma en energía que alimenta el planeta. Todo el arte lo hace, y ustedes no son la excepción. El problema es que quienes manejan su música, están alterando los hilos para que solamente alimente al Caos, y eso genera problemas. — el pelinegro nos iba explicando mientras nosotros asimilábamos cada parte.

Entonces, vos decís que nuestra música le está haciendo mal al planeta o algo así? — preguntó Wos un tanto consternado.

No, quienes la manejan de arriba, quienes mueven la plata y mueven los hilos según sus propios intereses. — contestó Nicolás. — El problema ahora, es que se terminó de desbalancear todo. Si no hacemos algo, van a terminar esclavos de un sistema corrupto. Por eso vine hoy, con una propuesta.

Nos hablas en serio o nos querés meter miedo nomás? — cuestionó Paulo detrás de mí.

Nada de eso, analiza lo que sabes ahora, busca en tu mente, y lo vas a entender. — le respondió el pelinegro.

Y así hice yo también, decía la verdad. A medida que más pensaba en todo el tema de productores e inversores, más sentido tenía lo que nos dijo. Comenzamos a intercambiar miradas entre todos, confirmando lo que nos decía. Es verdad, esto solo iba a terminar mal para nosotros.

Y cuál es tu propuesta? Que dejemos la música? — preguntó Duki, un tanto confundido.

Ni a palos, sería un grave error. – contestó Nico animadamente. — Su música es arte, y por lo tanto, hay que alimentarla para que siga creciendo. Mi propuesta es que se muden. Ustedes, sus familias, sus crews, todos, para Uruguay, bajo la protección de la República.

Pará, pará. Qué? — preguntó con sorpresa Lit. — Cómo que nos mudemos?

Si, estás de la cabeza man, vamos a dejar todo así nomás? — continuó Dam.

No, no es todo así nomás. No vengo a decirles que se tiren al vacío. Hay un plan preparado para su inserción en Uruguay. Estudios, trabajos, proyectos. Sería como empezar de cero, pero no tan así. — respondía Nicolás mientras nos seguía explicando. — Analizamos todas y cada una de las familias, tanto de ustedes, como de sus crews. Y tenemos una solución para cada una. Así que si están de acuerdo, voy a traerlos a todos acá, les explicaré la situación, y podrán discutir tranquilos.

Todos estábamos pasmados, por alguna razón, no nos parecía una locura lo que este chico nos decía. No nos estaba mintiendo, eso seguro. Uno a uno, comenzamos a asentir, hasta que por último quedó Trueno, que miraba el piso con la mirada perdida.

Eu, Teo, estás bien? — le preguntó Wos mientras se acercaba a él.

S-sí, perdón, es que no sé, todo es muy raro, todavía no sé las buenas noticias que me iba a dar mi viejo. Y si la cago con esto? — respondió el menor.

Sabes cómo vamos a terminar si nos quedamos acá, estoy seguro de que no está jugando con eso. Nuestra mejor opción es irnos. Pero yo no me voy si vos tampoco. — le dijo Manuel con un tono seguro, su semblante era serio, no bromeaba.

No, no podés quedarte por mi gil, no.. — decía Trueno antes de que alguien lo interrumpiera.

No boludo, nos quedamos por vos y punto. No voy a dejar en banda a mi relámpago. — decía Underdann mientras tomaba el hombro del menor. — Esta es nuestra mejor opción.

Bueno, está bien. Pero, cómo vamos a hacer? Tenemos que involucrar a nuestras familias y convencerlas. — replicó Trueno, con un tono tímido.

De eso no te preocupes, sé que lo van a lograr, hay mucho en juego, y el tiempo corre. — dijo detrás de todos Nicolás.

Trueno asintió y el pelinegro les indicó cómo ubicarse. Decenas de círculos con pentagramas se dibujaron a lo largo y ancho de aquél salón, y los chicos se iban acomodando uno a uno en el medio. — Bueno, vamo' a darle. — pronunció Nicolás mientras alzaba ambas manos. Las mismas comenzaron a brillar al igual que sus ojos y en un instante las apoyó contra el suelo, emitiendo una onda de luz.

Automáticamente de los círculos en el piso comenzaron a brillar diversas figuras, formando nuevos círculos en su interior. En el mío eran dos, a Replik junto a mi le aparecieron cuatro, mientras que a Wos le aparecían tres. El pelinegro dio un fuerte aplauso, y en un abrir y cerrar de ojos, mi madre y abuela estaban paradas frente a mi, con cara de sorpresa. Miré alrededor, la familia de cada uno de los presentes había aparecido.

Sappere Aude — Pronunció automáticamente el anfitrión y el mismo símbolo luminoso apareció en la frente de los nuevos invitados. Nicolás comenzó entonces a explicar con lujo de detalles todo lo que pasaba, y lo que podía pasar. Dijo cómo planeaba llevarnos a Uruguay, lo que nos esperaba allá. Habló sobre las propuestas que tendría cada uno, y que siempre recibirán consejo para cada decisión.

Explicó las propuestas de estudios y trabajo, todo a cada uno. Fue respondiendo todas las dudas que surgían, pero extrañamente, para toda la información que había, eran pocas. Siento que alguien toca mi hombro y me giro, eran Braian, el resto de la crew y las bailarinas del Golden Team, sus familias detrás de ellos.

Entonces, es posta esto gil? Nos vamos a Uruguay? — me preguntó buscando alguna señal de broma. — Porque hasta a nuestras familias trajeron. — señalando hacia el fondo de la sala.

Te juro que al parecer es enserio. — le respondí medio sorprendido.

Unos minutos habían pasado, la multitud aún procesaba la nueva información, hasta que nuestro anfitrión habló.

Bueno, es hora gente. Cada familia párese dentro del círculo donde fueron invocados. — dijo Nicolás al unísono. — Voy a sellarlos para que puedan hablar entre ustedes tranquilos, sin interferencia de los demás. Recuerden, es una decisión difícil, pero realmente es su mejor opción. Hay un mundo inmenso allá afuera, y tienen que descubrirlo.

Una pregunta nomás. — dijo alguien levantando la mano, el padre de Replik, Abián. El pelinegro le dio la palabra. — Si no aceptamos ir, qué vas a hacer con nosotros?

Simplemente volverán a su vida de antes, no se van a acordar nada de lo que pasó acá, ni se los reprochará ni nada similar. — contestó Nicolás, encogiéndose de hombros. — Muy bien, comencemos.

El tiempo pasaba, Nicolás iba saltando de grupo en grupo aclarando dudas. Algunas personas se habían marchado en un pequeño resplandor. Reconocí a la novia de Lit y su familia, la madre de Trueno y su hermano pequeño, entre otros.

Me partió el alma ver el abrazo de esos dos hermanos, Mateo no lograba contener las lágrimas. Su madre y Peligro sólo se miraban con mala cara, éste le había pedido a su pareja que espere fuera del círculo mientras hablaban. Una persona quedó sola luego de un rato, y se dirigió al círculo de la familia Ribba. — Alguien de la crew de Dani. — pensé.

Mi madre y abuela habían aceptado automáticamente, luego de todo lo que la luchamos, este nuevo comienzo podría venirnos bien. Observé a los Oliva hablando con Nicolás, parecía que estaban haciendo algún tipo de acuerdo. Unos minutos después veo a Braian abrazado fuertemente a su madre, quien luego se desvaneció con el resto de su familia. Me miró y comenzó a caminar hacia nosotros.

No, wacho no me dejes vos por favor. — susurré, temiendo lo peor. Llegó hasta nosotros y nos fundimos en un abrazo.

Prefirieron quedarse, pero quisieron que siga con vos, porque confían en que es la opción correcta. — me dijo con algunas lágrimas en los ojos.

Está bien wacho, sé que quieren lo mejor para vos. Sabes que siempre voy a estar acá. — le dije mientras aflojaba el abrazo.

Bienvenido a la familia. — se limitó a decir mi vieja con una sonrisa mientras lo abrazaba.

Es hora. Faltan diez minutos para las ocho de la noche, así que lo mejor será seguir avanzando. Confío que todos los que lo necesitaron, pudieron despedirse como es debido. – dijo al unísono Nicolás mientras se acercaba a una puerta. — Luego revisaré caso a caso, pero creo que todos los miembros de las crews se quedaron, y las familias en su mayoría también. Aquellos que hayan decidido seguir solos, van a tener nuestro apoyo siempre. — terminó de decir al abrir la puerta. — Suban por favor, estas escaleras los llevarán hasta la azotea, y desde ahí partiremos.


III.

19.54 hs.

Narrador omnisciente:

El grupo salía a la azotea de aquel hotel. El cielo perdía sus tonos naranjas mientras la noche se aproximaba. Más de un centenar de personas se había acumulado, una vez las familias decidieron su futuro. Casi cuarenta minutos les tomó a todos hacer la elección que lo cambiaría todo.

Solamente tres familias rechazaron la propuesta, aunque sí permitieron que los elegidos partieran, luego de largas y sentidas despedidas. También algunos miembros de otras familias. Es muy difícil ver a un ser querido partir, y más sin la certeza de que se podrán volver a ver.

Al salir al exterior, se encontraron con un gran círculo dibujado en el centro del lugar. Estaba repleto de diseños, pero lo que resaltaba, eran unos pequeños pentagramas distribuidos por toda el área. En el centro de cada uno, aparecía el nombre de uno de los chicos. Nicolás esperó a que todos llegaran, y al cerrar la puerta, un glifo apareció sobre esta, sellando la salida. Luego se dirigió al grupo.

Chicos, busquen su nombre y ubíquense junto a sus familias. Tomen asiento y asegúrense que el dibujo quede en el centro. — exclamó, mientras se sentaba en el centro, con sus piernas cruzadas.

Al cabo de pocos minutos, todos estaban listos. Echó un vistazo a su alrededor para confirmar y prosiguió:

Por favor, no se muevan mientras preparo los escudos. — solicitó.

Escudos? Para qué necesitamos escudos? — cuestionó alguien entre la multitud.

El chico se limitó a apuntar un dedo hacia arriba, mientras todos elevaban la vista. El temor comenzó a propagarse. Una inmensa nube negra, más oscura que la propia noche, yacía sobre el edificio, como si de un enjambre se tratara. Las fuerzas enemigas se preparaban para un asalto.

Atacarán en cuanto la noche se asiente. Mi máxima prioridad es su seguridad. Aguarden en sus lugares y no se separen. — terminó de pronunciar el pelinegro. Hizo un ademán con las manos, y alzó la derecha con dos dedos extendidos. Comenzó a recitar.

Protego Horribilis, Fianto Duri, Repello Inimicum. —Repitió dos veces, mientras una tenue luz aparecía sobre la punta de sus dedos. Una cúpula de tonos blancos y azules se erigía desde los bordes del círculo hacia su centro. El chico hizo otra seña con ambas manos para luego juntarlas, formando una cuna con ellas y uniendo sus pulgares. Continuó. — Palabra de poder: Barrera.

Sus ojos brillaban, al tiempo que una segunda cúpula dorada se formaba, esta vez por encima el grupo, extendiéndose hacia los bordes del círculo. El chico en el centro comenzó entonces a pronunciar varios encantamientos en diversas lenguas. Una gran cantidad de jeroglíficos se dibujaban sobre la superficie de las cúpulas mientras una serie de runas se alzaban en los bordes.

Bien, sólo un poco más. — se dijo para sí mismo el ojiazul. Apoyó ambas manos sobre la áspera superficie del edificio y pronunció. — Semper Fidelis. — Y una onda de luz se esparció por la superficie del edificio, recorriendo su extensión completa. Nicolás se levantó, sacudiendo un poco su ropa.

Y ahora se viene lo bueno. — susurró por lo bajo, frotando ambas manos y cerrando los ojos. Realizó tres señas, en sus brazos se iluminaron varios tatuajes formando un patrón de circuitos de luz y sus ojos brillaban intensamente con tonos azules y celestes. Alzó su brazo izquierdo, extendió su mano y una luz surgió de su palma. — Defensa Definitiva: Barrera Prismática. — conjuró.

Su voz retumbó con un intenso eco, exaltando a la multitud. Una gigantesca figura esférica comenzó a tejerse a partir de polígonos que se unían entre sí. Un tono iridiscente adornaba las superficies con sus vértices hechos de luz. La esfera se expandía con el grupo en el centro, alcanzando unos cien metros de diámetro. Los presentes observaban maravillados el espectáculo, hasta que el sol terminó de ocultarse, y la noche se asentó.

El miedo desbordaba la multitud. Las sombras habían descendido en picada sobre la enorme esfera que los protegía, bombardeándola con todo su poder. Nicolás se encontraba a un lado de las cúpulas que salvaguardaban al grupo, esperando fuera del círculo.

Cuando el asalto comenzó, tocó su pecho por un momento. Del punto de contacto una densa pero fina capa de niebla comenzó a rodear su cuerpo, para luego dar paso a una ligera armadura de combate. Portaba en su mano izquierda un gran arco plateado, cuyos extremos estaban unidos por un hilo de luz, levemente tensado por su mano derecha.

Luego de unos minutos de ataques, un estruendo resonó por el lugar. Una ligera abertura se divisaba en las esfera, por la que la primer sombra ingresó. En ese instante una saeta de luz atravesó su pecho y el intruso sucumbió en el acto. Una a una, las figuras oscuras se precipitaban al vacío, derribados por el arquero. Las pocas que lograban adentrarse más y atacar, recibían el impacto directo de fugaces relámpagos, originados desde la palma derecha del ojiazul.

Al cabo de unos segundos, una segunda abertura aparecía al otro lado de la esfera, con un camino más directo hacia el grupo. Nicolás desvaneció su arco en partículas de luz mientras alzaba su mano hacia el nuevo problema. — Cañón de Loto Lunar. — recitó.

Una monumental flor blanca aparecía en el exterior de la esfera, apuntaba directamente a la segunda abertura. Un pequeño orbe de luz se formaba en su centro, justo delante de ella, que se contraía levemente acumulando energía. — Cosecha. — finalizó.

La flor se expandió bruscamente al momento que el pequeño orbe se dividía en cientos de proyectiles, que viajaban directo a las sombras. Una gran cantidad fueron aniquiladas en el acto, permitiendo a la esfera regenerarse un poco, aunque sin lograr cerrar del todo el último punto de intrusión.

El pelinegro estiró su brazo, con su mano a medio abrir, como esperando sostener algo. Un remolino de nubes se formó en el cielo y desde su vórtice un brillo blanco comenzó a caer a toda velocidad. Un segundo después, una alabarda plateada era sostenida por el Quinto.

Una larga hoja de doble filo con su centro hueco desembocaba en una empuñadura decorada por un pequeño copo de nieve en la unión. Un mango blanco terminaba en una segunda hoja de unos quince centímetros, también con su centro hueco. De ambos filos surgía una estela de escarcha. — La Cuna del Invierno.

Trazó un arco en el aire con la hoja mayor, pequeños cristales puntiagudos aparecieron, saliendo disparados y cinco enemigos caían muertos frente a él. Bloqueó algunos ataques y cargó contra sus rivales. Repartía cortes y estocadas, esquivando hechizos y recibiendo algunas heridas.

Un impacto absorbido por su brazo izquierdo lo hizo tambalear, apoyándose sobre la punta de su arma. Buscó a su último atacante y lo divisó levitando unos metros sobre la puerta por la que habían accedido. Aún con la hoja clavada en el piso, trazó un arco vertical en dirección de su objetivo. — Viento Cortante.

El viento se arremolinó frente a él, destrozando todo a su paso. Parte de la edificación se desplomó y sobre ella se desintegraban en pedazos las sombras. Un instante después una lanza atravesó su muslo derecho. Ahogó un grito de dolor y furia, dando una estocada y cortando al medio a su agresor.

Tomó la lanza con su mano izquierda, la apretó y destrozó en el acto. Posó el copo de nieve de su empuñadura sobre la herida, el cual comenzó a emitir un leve brillo. La hemorragia se detuvo un poco y el dolor amainó.

Pocos segundos pasaron y un tercer estruendo lo tomaba por sorpresa. A sus espaldas había una gran grieta, con los intrusos se aprestándose a ingresar. Lanzó su arma a modo de jabalina luego de imbuirle un poco de su poder, conteniendo la carga de las sombras. — Forma Cuatro: Girasol. — conjuró.

Una gran flor dorada aparecía sobre él, aumentó su brillo y liberó un rayo de energía solar sobre la grieta. Las sombras eran aniquiladas por el intenso calor, dejando libre la abertura por pocos segundos. — Cierre. — Pronunció con su mano derecha extendida y cerrando su puño. La grieta desaparecía y la barrera se regeneró. Un proyectil sombrío rozó su espalda y el ojiazul giró hacia su origen.


IV.

Narrador omnisciente:

Un asaltante volaba directo hacia él, soltando otra andanada de proyectiles. Se deslizó sobre sus rodillas mientras invocaba dos nuevas armas, sus Hojas Gemelas. Un segundo después, su rival se desintegraba detrás de él, partido en tres partes. En cada mano sostenía una espada de un sólo filo, ambas hojas tenían su centro hueco y emitían un leve brillo celeste.

Las sombras cargaron contra el pelinegro y todas conocieron de cerca el filo de sus espadas. Una veintena de intrusos volaban dentro de la esfera, atacando tanto a las cúpulas del grupo como a su defensor. Este último pronunció algo por lo bajo y dos círculos se dibujaron bajo sus pies. Comenzó a correr por el aire, tomando por sorpresa a los asaltantes y haciéndolos caer uno a uno.

Divisó a lo lejos algunos asaltando las defensas, canalizando rayos umbríos, apuñaló en el cuello de dos enemigos frente a él, hizo una seña con sus manos y un círculo mágico apareció apuntando hacia la cúpula. Apoyó una palma sobre éste. — Condena Lunar: Estrellas en caída. — recitó.

Una andanada de estrellas fugaces salieron disparadas hacia los conjuradores, que cayeron ante la lluvia de impactos, sólo unos pocos evitando daño mortal. Cargó contra los restantes, asesinándolos rápidamente. Cuando quedaban sólo dos, notó como imbuían poder en una oscura orbe entre ellos. Debía evitar que terminaran el hechizo, y lanzó su espada con la mano derecha, que quedó incrustada en la sien de su objetivo. El otro cayó cuando la energía del orbe se volvió contra él.

Un dolor punzante en su hombro izquierdo lo sacó de sí. Un puñal serrado lo atravesó mientras tenía la guardia baja, el dolor era insoportable. Tomó a su agresor por el cuello y lo estrelló contra el piso frente a él, cambió de mano su otra espada y la clavó con furia en el pecho de su rival, perforando incluso la azotea de aquel edificio.

Tomó su hombro herido, el dolor nublaba sus pensamientos. Logró reaccionar, no podía darse el lujo de autocompadecerse, cientos de vidas dependían de él. Cerró sus ojos y se concentró. — Bankai: Daiguren Hyōrinmaru. — susurró.

Una fuerte ventisca de nieve comenzó a girar en torno a su cuerpo, impidiendo toda visión de él. Asaltantes lo rodearon por ambos lados y atacaron a la vez. Todos sus proyectiles fueron rechazados por la tormenta, que un instante después, explotaba congelando todo a su alrededor.

Las sombras yacían congeladas para justo después comenzar a quebrarse en miles de pedazos a causa de una onda expansiva. La ventisca se disipó, dejando al descubierto un Nicolás con una nueva armadura, hecha de hielo oscuro. Unas lisas botas cubrían sus pies hasta las rodillas, excepto por la derecha, que también subía por toda su pierna.

La mitad de su torso vestía un chaleco en mal estado, y ahora unas cadenas se enredaban desde su cintura hasta el hombro izquierdo. El mismo estaba cubierto por unas hombreras gélidas que bajan por su brazo hasta formar un guantelete.

En su mano derecha sostenía una espada larga, con una hoja plateada levemente curvada unida a una empuñadura cubierta de hilos celestes por medio de una estrella de cuatro puntas. De su base surgía una helada cadena, que se torneaba en el antebrazo del ojiazul hasta unirse a las cadenas en su pecho.

Un gran número de enemigos se aprestaba a detenerlo mientras comenzaban a cargar hacia él. El pelinegro cambió su posición y se preparó para atacar. Su respiración cambió. — Respiración del Agua: Cuarta Postura: Golpe de Marea. — pensó.

Se abalanzó uno a uno sobre sus rivales, el filo de su espada dejaba un rastro de agua centelleante a su paso. El recorrido del agua atravesaba por el cuello a cada enemigo, que se desintegraban entre gritos ahogados. Continuó lanzando cortes y estocadas, dejando una neblina de sombras asesinadas.

Divisó cinco asaltantes preparando un ritual de invocación, no sabía cuánto llevaban en eso, pero debía detenerlos rápido. Cargó velozmente contra ellos, pero a pasos de alcanzarlos, una figura envuelta en llamas surgió en el centro del grupo.

Mierda. — susurró mientras seguía atacando. Posicionó su espada sobre él y dio un salto. Se concentró en su respiración nuevamente. — Respiración del Agua: Octava Postura: Cascada.— Realizó un tajo vertical sobre la bestia que chilló de dolor. En un instante, seis chorros de agua atravesaban a los enemigos a su alrededor así como al oponente frente a él. El ritual se rompió y todos se desvanecieron segundos después.

Esquivó varios ataques que se aproximaban desde arriba y saltó contra sus enemigos. Asestó varias estocadas acabando con ellos y bloqueó un hechizo en su espalda. Una andanada lo golpeó en el estómago, haciéndolo perder el equilibro por un momento. Sintió un increíble dolor en la espalda y apenas bloqueó un segundo ataque con su brazo. Se estrelló contra el edificio y todo quedó negro.

Se sentía medio aturdido, el dolor lo estaba desesperando. Un corte recorría su torso desde la espalda baja hasta el costado izquierdo del pecho. El tajo era profundo y estaba perdiendo mucha sangre. Le costaba respirar, dolores agudos en los pulmones lo torturaban con cada exhalación.

Se apoyó sobre una rodilla y acercó como pudo la hoja de su espada a la herida. Ésta emitió un leve brillo y el corte cicatrizó un poco, deteniendo la mayoría de la hemorragia. Se encontraba exhausto, había consumido demasiada energía, no soportaría mucho más.

Logró ponerse de pie a duras penas. Las heridas de la pierna y el hombro estaban pasando factura. En los segundos que estuvo fuera de combate, un gran contingente enemigo se preparaba para asestarle el golpe final. Decenas de hechizos y maldiciones salían disparadas hacia él. Se enfocó en los ataques y acompasó su respiración. — Concentración Absoluta. — pronunció por lo bajo.

Esta se normalizó y sus sentidos se agudizaron. Preparó su siguiente habilidad. — Respiración del Agua: Decimoquinta Postura: Barrera Burbuja. —Blandió su espada y una traslúcida esfera de agua lo rodeó. Absorbió y detuvo todos los ataques. Parte de la azotea detrás de él colapsaba debido a la potencia ofensiva. Los asaltantes se acercaron determinados en hacerlo caer.

Diversas armas chocaban contra la burbuja, que apenas resistía. Calmó su respiración y cambió su posición. — Respiración de la Luna: Séptima Postura: Gloria Lunar. —Varias sombras se desvanecieron con el corte de su espada. Su hoja brillaba con un tono blanco, puro. En su recorrido, infinidad de hojas blancas con forma de luna menguante se esparcían en espiral, masacrando los intrusos a su paso.

Esquivó varios ataques y bloqueó otros, alejándose un poco para analizar la situación y se alarmó. Había perdido el control de la pelea, la cantidad de intrusos aumentaba y las defensas del grupo estaban bajo asalto. Se enfocó en su respiración, se dirigió a la cima de la cúpula que protegía al grupo y preparó un ataque final, debía acabar con el asedio cuanto antes. — Respiración Combinada: Danza de Marea Lunar: Dragón Nimbo Astral. — exclamó la parte final.

Sostuvo la espada con su vista en la hoja y recorrió la extensión de la misma con dos dedos mientras pronunciaba aquellas palabras, la cual comenzó a brillar intensamente. Trazó un arco frente a él, dejando una gran fisura de luz en el aire. De la misma surgió un colosal dragón de apariencia serpentina, que comenzó a atacar a los enemigos a su alrededor. La bestia era de un traslúcido celeste, en su interior se visibilizaban estrellas y constelaciones de un blanco brillo.

Uno a uno, los asaltantes fueron aniquilados por la bestia, que ignoraba todo ataque. En menos de un minuto, solo un par de enemigos quedaban en pie. El inmenso dragón se alzaba alrededor del grupo, devastando a quien se acercara. Repitió una seña de manos y los circuitos luminosos reaparecieron en sus brazos. Alzó el derecho con dificultad. — Defensa Definitiva: Barrera Prismática. — conjuró.

Un nuevo domo iridiscente, más pequeño, se tejía en los restos de la azotea, entre las defensas y la bestia astral. El pelinegro cayó exhausto apoyándose sobre una rodilla en la cúpula, creyendo que tenía al menos un par de minutos para recuperarse. Se equivocó, un estruendo lo tomó por sorpresa, algunas grietas se esparcían por la superficie de la cúpula mientras algunas runas desaparecían. Las defensas habían caído.


V.

Narra Ecko:

Me costaba seguirlo con la vista, el chico se movía de un lado a otro, asesinando sombras y esquivando sus ataques. Estaba malherido, sabía que no podría soportar mucho más en ese estado. — Cuánto tiempo pasó ya? Minutos? Horas? — intentaba calcular en mi mente.

Seguíamos agachados, glifos y runas brillantes nos rodeaban, los escudos se alzaban sobre nosotros y un dragón que parecía hecho de estrellas nos cubría. Los escombros se acumulaban a nuestro alrededor, gran parte de la azotea se había derrumbado durante la batalla al igual que la escalera por donde llegamos.

Yo abrazaba a mi abuela, sentía su respiración agitada y su cuerpo tan tenso como el mío. Valentín estaba a nuestro lado, cubriendo a su madre. Al cabo de unos segundos, un estruendo me sorprendió, miré detrás de mí y el terror me invadió. Las barreras habían caído, y una lanza afilada se dirigía directo hacia mi.

Narra Wos:

Ese estruendo nos exaltó a todos, al ver a mi espalda, ese chico, Nicolás, estaba frente a Matías. Una lanza lo atravesaba desde la espalda hasta el estómago, mientras ahogaba un grito de dolor. Su objetivo era el teñido, pero se interpuso a tiempo, salvándolo. Me miró, levantó su mano izquierda en mi dirección, y la sangre salpicó mi cara.

Una espada incrustada en su muñeca estaba a diez centímetros de mi rostro. Me encontraba

paralizado, mi cuerpo no respondía. Mi madre me rodeó con ambos brazos, tirándome hacia atrás mientras mi padre se ponía delante. Los restos de su armadura de hielo se desprendían y su espada había desaparecido. A simple vista se notaba, estaba agotado. En un segundo, todo empeoró. Vi dos cuerpos caer, uno sobre el otro. — La madre de Matías?! Qué pasó? Quién..? No! Manuel! — pensé alarmado.

Narra Ecko:

Miraba como la sangre brotaba de la muñeca del Quinto. De no ser por él, Valentín y yo estaríamos muertos. Rápidamente levantó su mano derecha, la cual se iluminó con tonos azules mientras un círculo se dibujaba sobre su dorso. Una andanada de proyectiles sombríos chocaron con ella, interceptando la mayoría, excepto por uno, que siguió su camino.

Gritos a mis espaldas me volvieron en sí. Sentí como la desesperación se apoderaba de mí en cuanto giré. Mi madre yacía en el suelo, con una herida en la espalda. Estaba sobre Manuel, quien miraba su rostro con espanto. Lo protegió del ataque, sin importarle su propia seguridad.

Me desesperé y corrí sobre ella, no respondía a nuestros gritos, su mirada estaba vacía. Mi abuela repetía su nombre una y otra vez, con la voz totalmente quebrada. Estaba.. mi madre estaba muerta.

Narra Wos:

La escena era cruel. Matías gritaba por su madre con lágrimas en los ojos. Su desesperación me calaba hasta los huesos. Mi hermano se encontraba en shock, conteniendo con un brazo a la anciana, la cual lloraba desconsoladamente por su hija. Yo abrazaba con todas mis fuerzas a mi madre y volví mi vista al ojiazul. La ira emanaba de sus ojos, brillaban con odio mientras unos tatuajes tribales comenzaban a iluminarse por todo su cuerpo.

El cielo se iluminó un poco al tornarse de un azul oscuro, todo el ambiente parecía teñirse del mismo color. Con su mano derecha conjuró un arma, e inmediatamente atravesó al enemigo que se encontraba detrás, a su izquierda. Una estocada rápida, y quien lo empalaba por la espalda cayó, decapitado. Otro golpe e incrustó su arma en el pecho del tercero, quien cayó, aún con vida.

Cerró su puño izquierdo con furia, destrozando la espada que apuñalaba su muñeca. Tomó la lanza en su estómago con ambas manos, y la partió, sin más. Giró sobre sí mismo, alzó una mano contra el enemigo tendido en el suelo. — Oblivion. — pronunció, mientras un inmenso haz de luz incineraba todo a su paso. Se volvió sobre sí para observar tan horripilante escena, una familia destruida.

Las sombras nos seguían rodeando, mientras el resto de los escudos apenas soportaban sus ataques y la bestia detenía a quien se acercara. Comenzó a ascender, mientras unos escalones de luz se dibujaban desde su pies, atisbos luminosos aparecían con cada pisada. Llegó al quinto escalón, y alzó su puño derecho. Pronunció una sola palabra al tiempo que abría su mano. — Ma'at.

Una inmensa explosión de energía surgió de su mano y se expandió a nuestro alrededor, como si de una burbuja se tratase, hasta perderse en el horizonte. Inmediatamente toda la fatiga que habíamos acumulado desapareció. Repitió el, ¿conjuro?, dos veces más. Al alzar la vista, las sombras se habían evaporado en un mar de gritos agónicos.

Se posó junto a Matías, quien aún sollozaba junto a su abuela. La desesperación se había apoderado del grupo entero. Tomó su hombro y se arrodilló junto a él, alzó apenas un brazo con la palma hacia arriba y susurró un monosílabo. Una figura luminosa surgió sobre nosotros. — Paz. — musitó.

En ese instante todo nuestro miedo, angustia, desesperación y tristeza se desvanecían. ¿Tan poderosa podía ser una palabra? Con todos calmados, le pidió al morocho que le hiciera un lugar junto al cuerpo de su madre, y el nombrado asintió. Posó su mano sobre la herida de ella, susurró algo muy bajo, y la herida sanó rápidamente. La giró y acercó su mano al pecho de la misma. No podía creer lo que observaba a continuación. Este chico en serio era poderoso.

Narra Ecko:

Vida. — Pronunció al posar su mano sobre el pecho de mi madre. Usó un tono de voz serio y calmado. Su conjuro anterior disipó mi desesperación, pero aún así me encontraba inquieto. El cielo había vuelto a la normalidad, mientras sus tatuajes perdían brillo.

La luz que emanaba de su mano me cegaba, así que desvié la mirada y observé su rostro. Tenía un semblante serio, con sus labios apretados. Aunque, ¿Temblaban? ¿Estaba sufriendo? Si, a pesar de estar herido, no era eso la causa de su dolor. Lo que sea que hacía, lo estaba lastimando, lo torturaba. ¿Por qué arriesgarse a tanto por alguien que ni siquiera conoce?

Bajé mi mirada por su brazo y comprendí su dolor. Su antebrazo comenzó a ¿resquebrajarse? — Cómo? — cuestioné en mi mente. Una luz fría emanaba de las fisuras que se iban formando. Las heridas subían por su brazo, la mitad de su torso estaba cubierto por los restos de un chaleco destruido, mientras en la parte expuesta se veía el gran corte que le hicieron durante el combate y nuevas fisuras aparecían. Esto realmente lo estaba lastimando.

El cielo se iluminó sobre nosotros. Alcé la vista y vi cómo unos brillantes orbes blancos surgían entre las nubes de la noche. Y se dirigían directamente hacia nosotros. El edificio vibraba a medida que se aproximaban a toda velocidad.

Hijo de puta, dame un minuto más. — le escuché musitar, con la voz quebrada. ¿A qué se refería? Enseguida se levantó mientras alzaba su mano izquierda, que aún sangraba mucho. — Cómo soporta tanto dolor? — no terminaba de procesar todo lo que veía. Extendió su palma y pronunció algo que no comprendí. Un inmenso círculo mágico apareció sobre nosotros, recibiendo el impacto directo de los orbes, sacudiendo todo a nuestro alrededor.

Un segundo después, todo oscureció, y el chico cayó sobre sus rodillas, soltando un profundo suspiro. Estaba exhausto, respirando con dificultad. Nuevas fisuras se habían formado en su rostro, aunque también perdían su brillo y se desvanecían. En ese momento sentí mi alma volver en sí. Mi madre apretaba mi mano, mientras abría un poco los ojos. Estaba viva, y era gracias a él.

Narra Wos:

Todos observábamos incrédulos lo que acababa de suceder. La familia se abrazaba como nunca, mientras Nicolás se dirigía a la madre.

Está bien? — preguntó el ojiazul, mientras inspeccionaba detenidamente a la mayor.

S-si, me siento mareada, pero creo que estoy bien. — respondió la madre de Spallati.

Bien, cuando lleguemos tenemos que revisarte bien, para asegu.. — no terminó la frase, un grito a nuestras espaldas nos sorprendió. Al voltear vi cómo Mateo salía disparado hacia atrás y caía sobre su espalda, inconsciente.

Teo! — exclamó Manuel mientras corría hacia el menor. Volví mi vista hacia el punto de origen, una sombra monstruosa se alzaba en medio del grupo, mientras sostenía por el cuello a una mujer sin vida. La reconocí, era la pareja de Peligro.

Así que por eso falló el escudo, lo saboteaste desde adentro. — dijo el ojiazul detrás de mí, mientras intentaba levantarse. Se apoyaba con dificultad sobre una espada conjurada, a modo de bastón.

Tenías que involucrarte, no? Ustedes siempre tan perfectos y desinteresados. Hipócritas. — bufó la sombra. Esa voz, es de Pedro. ¿Qué está pasando acá?

Nunca te perdimos el rastro, cuándo hiciste el pacto? — preguntó entrañado Nicolás — No hay forma de que aguantaras desde tan cerca la purificación.

Eso no te importa. — respondió asqueado. — Ahora sólo necesito sacarte del medio y llevar a estos pibes ante los nuestros. — bufó mientras concentraba poder sobre él, alzando su brazo.

Arca.— conjuró el ojiazul casi automáticamente, mientras hacía un ademán con la mano libre. Una esfera blanca se formó en el pecho de Peligro, y pequeños crucifijos de luz la atravesaban. La sombra chilló de dolor mientras soltaba maldiciones. Lanzó el cuerpo al vacío mientras se aprestaba a cargar contra el Quinto. Este se limitó a cerrar su puño, y la esfera de luz implosionó, desvaneciendo la oscuridad, dejando a un Peligro asustado y tembloroso, de rodillas.

No, por favor, sólo quería lo mejor para mí hijo! — rogó.

A costa de la vida de todos ellos? – preguntó Nicolás, señalaba al resto del grupo con un movimiento de cabeza. — Los iban a matar a todos, ni vos ni tu hijo se hubiesen salvado.

N-no, por favor. Y-yo.. — rogó nuevamente.

Lo hecho, hecho está. Ya es tarde. — dijo el chico, divisé algo de lástima en sus ojos. Cambió su posición, listo para atacar.

Respiración del Agua: Quinta Postura: Lluvia luego de la Sequía.— susurró. Avanzó sobre el hombre en un abrir y cerrar de ojos. No, aún más rápido, ya se encontraba detrás del mismo, mientras su espada se desvanecía en partículas de luz en su mano. Un rastro de agua fue dejado en el camino del filo de su espada. Atravesaba el cuello de Peligro, quien cerró los ojos derramando una lágrima y comenzó a desintegrarse ante la mirada atónita de los presentes.


VI.

21.13 horas.

Narrador omnisciente:

Mateo observaba horrorizado la escena. Recuperó la conciencia en el momento que Nicolás cargaba contra su padre, y vio cómo se desintegraba entre lágrimas. Su cuerpo no respondía, su voz no salía, necesitaba gritar. Manuel lo tomó por los hombros y lo obligó a llevar su rostro sobre su pecho. Mateo se limitó a cerrar los ojos, hasta que una voz lo hizo volver en sí.

Perdón, no tuve otra opción. — le decía el ojiazul mientras caminaba hacia el centro del círculo, con un tono compasivo. — Una vez hecho el pacto, es irreversible.

Mateo se sentía abrumado, ¿cómo pudo pasar esto? Él venía a salvarlos, se supone que los protegería. Sus ojos se llenaron de lágrimas nuevamente. Su madre lo había rechazado, y ahora su padre estaba muerto. Perdió el conocimiento unos segundos después.

Mejor nos vamos rápido, ya están en camino. — alertó Nicolás al grupo. — Vainstein, formen un círculo alrededor de Trueno por favor.

Posó su mano en el centro, y la figura entera comenzó a brillar. De los pentagramas con nombres surgieron pequeñas partículas luminosas mientras un vórtice tormentoso se formaba alrededor del círculo. En el horizonte ya se divisaban nuevos enemigos, tres enjambres se dirigían al edificio a toda velocidad.

Las partículas comenzaron a girar velozmente sobre cada uno de los presentes mientras el ojiazul acumulaba poder en su mano derecha y se ponía de pie.

Pero antes, vamos a dejarles un regalito de despedida a estos putos. — pronunció el pelinegro alzando su mano izquierda. — Condena Solar: Supernova. — conjuró. Un pequeño punto de luz apareció sobre su mano, que con un leve ademán, se elevó un poco. El calor que emitía llegaba a cada rincón del lugar, era como estar expuesto al Sol. — Vamos. — dijo Nicolás, cerrando su puño derecho. El grupo entero desapareció luego de un segundo.

Los enjambres bombardearon el edificio demasiado tarde, y comenzaron a rodearlo en busca de sus objetivos. El punto de luz flotante emitió un leve resplandor, dando paso a una colosal esfera de fuego. El orbe creció hasta consumir todo el edificio, incinerando a las sombras en el proceso. Un minuto después, sólo quedaban unos pilares derretidos rodeados de cenizas.

Segundos después, los ojos del grupo se acostumbraban a la nueva iluminación, mientras miradas curiosas exploraban todo el lugar. Una gigantesca sala se presentaba ante ellos. Pantallas holográficas centelleaban y decenas de personas se movilizaban de un lado a otro.

Bienvenidos, los estábamos esperando. — pronunció una morocha, captando la atención de todos. — Mi nombre es Victoria, y voy a ayudarlos a empezar con la transición. Primero hablaremos familia por familia, luego con los adultos y los chicos por separado.

La multitud comenzó a movilizarse a la salida. Cada familia seguía a un representante que los llamaba por apellido. A los más ancianos les ofrecieron sillas de ruedas, mientras que a la madre de Ecko la transportaban en camilla para revisarla igual que a Trueno.

Esa chica es como el otro, no? Una quinta? – le preguntó su padre a Wos.

— La de la luz creo. Cómo sabemos esas cosas? Es por lo que nos hizo el otro chico? — continuó luego su madre.

Wos se alarmó, se había olvidado de Nicolás. Giró hacia el centro del grupo, y lo vio ahí, parado con su mano derecha cubriendo la herida del estómago y la izquierda colgando a su lado, la sangre goteaba por sus dedos. El menor de los Oliva se acercó al pelinegro y lo atajó de caer cuando comenzó a tambalearse.

Gracias, estoy bien, no es nada. — dijo Nicolás mientras se enderezaba para caminar.

Nos salvaste a todos ahí pibe, no digas que no es nada. Cómo aguantaste tanto? — preguntó Wos mientras lo ayudaba a avanzar.

No me quedaba de otra, ustedes confiaban en mí, y no les podía fallar. — contestó el ojiazul. Dieron unos pocos pasos más, hasta que Ecko llegó ante ellos.

Gracias, gracias, gracias. — repetía entre lágrimas mientras abrazaba a Nicolás, que lo rodeó con un brazo. — Salvaste a mi vieja, nunca voy a poder agradecerte lo suficiente.

Tranquilo, era lo mínimo que podía hacer. Tu vieja se arriesgó mucho ahí, no podía quedarme de brazos cruzados. — respondió el ojiazul. — Ouch.

Y ahora sólo restan ver las represalias. — agregó Victoria mientras se aproximaba a ellos.

Dejame en paz Vic. — reprochó haciendo un leve puchero. — No ves que estoy lastimado? — continuó entre risas. Victoria le dio un golpe en el brazo.

Por pelotudo, te dije que me esperaras. — dijo la morocha. Se notaba su enfado. — Ahora vamos antes de que te pongas peor.

Puedo sólo, fueron unos raspones nomás. — contestó el ojiazul con un tono más serio.

Wos y Ecko cruzaban miradas confundidos ante la escena, la tensión se hacía notar. Nicolás se liberó del apoyo de Wos mientras le agradecia para continuar sólo. Tres pasos bastaron para que el ojiazul se desplomara ante ellos.

Bueno, capaz es un poco más que un raspón. — dijo el morocho tendido en el suelo.

Sos un idiota, quedate quieto. — le dijo Victoria, se le notaba más preocupada. — Traigan el agua, rápido. Sepárense un poco chicos, así no se mojan.

Un tanque cisterna apareció sobre ellos y se posicionó sobre Nicolás. Una sorprendente cantidad de agua fue liberada sobre él, como si estuviese bajo una catarata. Wos y Ecko miraban atónitos la situación, eran los únicos del grupo que aún estaban ahí.

Vayan, sus familias los deben estar esperando. Él va a estar bien, sólo necesita recuperarse. — les dijo la morocha mientras observaba el agua caer. Los chicos asintieron y comenzaron a caminar hacia la salida. Una chica los esperaba para guiarlos.

Boludo, viste toda esa agua? — preguntó Wos un tanto extrañado.

Si, es muchísima. Espero que esté bien. Tiene que estar bien. — contestó preocupado Ecko mientras una lágrima recorría su mejilla.

Tranqui, vos viste todo lo que hizo, seguro se recupera. — le dijo Wos mientras pasaba un brazo sobre su hombro. Necesitaba que su amigo se calme, aunque aún una pregunta rondaba su cabeza. Estaban tirando miles de litros, pero el agua no se esparció por el piso. ¿A dónde estaba yendo tanta cantidad de agua?


VII.

22.27 horas.

Narrador omnisciente:

La familia Vainstein caminaba por un blanco corredor, siguiendo a una muchacha vestida de negro. Abián iba al frente con su hija a su lado y cargando al menor de sus hijos, mientras que Manuel detrás de ellos acompañaba con su madre la camilla en la que transportaban a Mateo, quien aún seguía inconsciente. El castaño estaba realmente preocupado por su amigo, la desesperación se acumulaba dentro de él.

Va a estar bien, sólo necesita descansar. — dijo un chico al girar por otro corredor. — Yo los acompaño desde acá, gracias. — saludando a la guía que se alejaba por el pasillo. — Soy Emiliano, el Quinto de la Tierra, pero pueden decirme Emi. Ya que Trueno está con ustedes, imagino que saben por qué quiero ser yo quien los reciba. — Los mayores asintieron, y Manuel también lo comprendió. Teo perdió a toda su familia, necesita alguien para que lo ayude.

Pasen por acá por favor. Ania y Martín pueden esperar ahí? Hay muchos juguetes para entretenerse mientras hablamos. — dijo Emiliano señalando un rincón de la sala.

Podemos papi? — preguntó la menor, a lo que su padre asintió y los niños corrieron hacia el lugar. El resto de la familia se acomodó a lo largo de una mesa y el anfitrión se sentó del lado opuesto.

Primero que nada, él va a estar bien, no? No responde cuando lo llamamos, y no se ha movido desde que llegamos. — preguntó preocupada Catherine Biquard, la señora de Abián, observando a Mateo. Emiliano se puso de pie, se aproximó a la camilla y pasó su mano en el aire sobre el pecho y cabeza del menor.

Si, un poco de sueño lo dejará como nuevo, el golpe no lo lastimó mucho, pero sumado a toda la situación, quedó abrumado. Su cuerpo optó por "apagarse" un rato para que descanse. — contestó el castaño, haciendo comillas con los dedos.

Esto es terrible, conocí a Pedro, no entiendo por qué haría algo así. — dijo el señor Vainstein, pasando luego su mano por el rostro, en señal de frustración. — Siempre la peleó por el hijo, trató de sacarlo adelante con todo. Por qué lo pondría en riesgo?

Porque así funcionan ellos. — contestó en un tono serio Emiliano. — Buscan las debilidades e inseguridades de su objetivo y las tapan con falsas promesas. Por lo que sé, Pedro no lo hizo por poder, como la mayoría, sino que buscaba asegurar el futuro de Trueno.

Y-y por qué matarlo entonces? – preguntó tímidamente Manuel. — Digo, no había otra opción?

No. El pacto corrompe la Esencia misma de una persona, y purificarla la destruye. Nicolás lo sabía, también sabía lo que pasaba por la mente de Pedro, por eso intentó hacerlo de la forma más pacífica posible. — respondió Emiliano. — Y sé que para ustedes no tiene nada de pacífico que lo decapitara, pero les aseguro que el ataque que usó evitó un sufrimiento innecesario.

Eso ya no importa, lo que importa es qué hacer con Mateo. La madre no quiso venir por lo que escuché. Entonces no tiene a nadie, pobre niño. — continuó la señora Biquard, lamentándose.

Si, es un niño, no puede quedar a la deriva. — dijo el señor Vainstein, tomando la mano de su esposa. — Cuáles son las opciones?

Por eso vine yo a recibirlos. Como ya se les dijo, ustedes tienen un trabajo asegurado en alguna dependencia de la República, es algo que solucionaremos luego. El costo de vida acá es bajo, así que por el dinero no deben preocuparse. — explicó el Quinto. — Tampoco por los gastos de Teo, de eso nos encargamos nosotros. Pero, el dinero no es nada si uno está sólo, así que mientras venían para acá, analizamos todas las posibilidades de reintegro de Mateo en una familia, y como se darán cuenta, ustedes son la mejor opción, si están de acuerdo. — finalizó.Los mayores cruzaron miradas y asintieron a la vez.

Sí, por supuesto. — dijo la señora Biquard con una mirada seria. Una sonrisa se dibujó en el rostro de Manuel. Sus padres son los mejores.

Perfecto entonces, ya preparamos un psicólogo para que la transición no sea tan dura, y además hará de apoyo para ustedes siempre que necesiten algún consejo. Obviamente eso los incluye a Manu, Ania y Martín. — dijo Emiliano, que ya se encontraba más tranquilo. Sobre él recayó la responsabilidad de cuidar de Trueno, pero no estaba seguro de cómo reaccionarían los Vainstein. Además, Nicolás estaba grave, y eso ahondaba en su preocupación.

Entonces, ahora Teo es mi hermano? — preguntó curioso el menor de los Vainstein, detrás de ellos.

Si nene, siempre chusma vos, no? — le respondió sonriendo su padre.

Espero que despierte rápido, necesito que sepa que estamos para él. — musitó Manuel por lo bajo.

Bien, perfecto entonces. Vamos a llevar a Trueno a observación para sanar los golpes, y ella los conducirá a una entrevista por el tema de su hogar y pertenencias. — dijo Emiliano mientras se levantaba y señalaba a una muchacha en la puerta. — Manu, podes caminar un rato conmigo? — concluyó.

S-sí, claro. — contestó el menor.

Manuel estaba algo tenso. Emiliano era más alto que él, su presencia era imponente, como una montaña. — Y si, por algo es el Quinto de la Tierra. — se dijo para sí mismo. Emiliano lo miró curioso, con una sonrisa.

Cuesta mucho procesar todo lo nuevo o seguís preocupado por Trueno? — le preguntó el mayor, sacando a Manuel de sus pensamientos.

Es todo como muy raro, mucha información. Cómo no supimos nada de ustedes hasta ahora? — cuestionó el menor. Aún no se había puesto a pensar en todo lo nuevo ante ellos.

Los gobiernos que nos rechazaron y marcaron como enemigos se encargaron de eso. Ocultan todo sobre nosotros, porque perderían el poco poder que tienen. Creyeron que como nos instalamos en un país pequeño, podrían evitarnos. Pero cuando todo el arsenal nuclear que poseían desapareció, entraron en pánico. — respondió el mayor.

Desapareció? Cómo? — la intriga abrumaba al menor, había demasiado para preguntar.

Digamos que la potencia militar de la República deja al resto como un grupito de monos con armas. — dijo entre risas Emiliano. — Nuestro trabajo es mantener el balance, y esos grupitos lo estaban alterando. Así que tuvimos que actuar. En las últimas elecciones acá, se votó por mayoría que Uruguay se uniera a la República, manteniendo un gobierno propio para los asuntos propios del Estado. — continuó explicando. — Estados Unidos y sus aliados se preocuparon, nos consideraron una fuerza invasora, y todo ese chamuyo que meten en los medios. Amenazaron con atacar al país si nos aceptaban, así que destruimos todos y cada uno de sus silos nucleares. Su única respuesta fue bloquear económicamente a Uruguay, pero no les ha servido de mucho.

Manuel intentaba procesar todo. Siempre le dijeron que era maduro para su edad, pero incluso esto era demasiado.

Es tanto para pensar. Más que eso, dioses? Otros universos? Orden y Caos? Es demasiado. — concluyó el menor, ante la mirada atenta de Emiliano, que se limitó a reír.

Tranqui, ya lo van a asimilar todo de a poco, para eso es el encantamiento. — dijo luego el mayor.

Encantamiento? Eso que nos hizo Nicolás en el hotel? — cuestionó ahora el menor.

Si, "Sappere Aude" es un encantamiento que creamos nosotros. La idea es brindarles toda la información necesaria en el menor tiempo posible. Ahora está más perfeccionado, antes llevaba años que alguien terminara de procesar todo por sí sólo, pero ahora en una semana ya sabrán todo como si lo hubiesen vivido ustedes mismos. — respondió el mayor para luego abrir una puerta.

Como si lo hubiésemos vivido? Lo vivieron ustedes todo eso, no? — dijo el menor, con una mirada curiosa mientras atravesaba la puerta hacia un enorme comedor.

Si, de una u otra forma, los cinco lo vivimos todo. — terminó el mayor.

Pará, cuántos años tienen? — preguntó sin filtro Manuel.

Haciéndolo fácil, somos más viejos que el Sol. Ahora, andá a comer. — contestó sin más Emiliano mientras soltaba una carcajada para cerrar la puerta ante la mirada sorprendida del menor.

Y no me estaba cargando, seguro es verdad. — pensó Manuel para sí mismo mientras se dirigía a Wos que cenaba con su familia.


VIII.

02.47 hs.

Narra Ecko:

Era de madrugada, luego de la cena, la mayoría ya se habían ido a dormir. Unos médicos revisaron a mi madre y le dieron el alta. Nos instalamos en la habitación temporal y tanto ella como mi abuela se acostaron también. Fue un día muy largo. Estaba junto a Braian, Lit y Wos esperando en un pasillo del hospital.

Ya pasaron más de cinco horas, cómo pueden demorar tanto? —pregunté frustrado. Nicolás se había desplomado y desde entonces no sabía nada de él. Averiguamos dónde lo atendían y apenas nos dejaron entrar al piso. La seguridad parecía muy alerta y el personal entraba y salía constantemente.

Calmate wacho, si demoran es porque lo necesitan. Vos viste lo que es este hospital? O lo salvan o lo salvan. —me decía Lit con una sonrisa, intentando tranquilizarme.

Igual no entiendo por qué no nos dejan pasar. Fue un desfile de gente esto, y nosotros acá como unos banquitos. —dijo riendo Wos, intentando ocultar sus nervios.

Tenés razón, pasó banda de gente. Estará bien? No puede morirse loco, no después de todo lo que hizo. —ahogué un sollozo. La puerta se abrió nuevamente. Un chico rubio de ojos grises pasó a nuestro lado, su mirada era seria, pero esbozó una sonrisa amable al vernos.

Ese es Agustin no? El del aire? —preguntó curioso Lit.

Si, el Quinto del Aire. Es raro saber tanta mierda de la nada. Es como si nos hubiesen metido un pen drive y nos llenaron de info. —respondió Wos, siguiendo con la mirada al chico..

Me perturba saber que hay tanto ahí afuera. Somos diminutos. Dioses? Otros planetas? Man, esto parece cualquier cosa ya. Falta que nos digan que Mirtha es inmortal en serio. —dijo bromeando Braian.

Boludo, más me preocupa esto de los Quintos. Mejor dicho, me intrigan. Parecen unos pibes como nosotros pero son re viejos. Y pareciera que están por encima de todo. —continuó Wos.

Son algo raros la verdad. Pero viste como terminó Nicolás? Estaba hecho pija. — decía mientrasotra vez la frustración volvía a mí.

Cualquier otro estaría muerto con todas esas heridas, pero él siguió por nosotros, y salvó a tu vieja. Nos trajo a un lugar seguro antes de caer. Va a estar bien gil, si alguien lo aguanta, es él. — Wos en serio sabía reconfortar a la gente.

Bueno, yo me voy yendo, ya no doy más del sueño. — sentenció Lit mientras se levantaba. — Pero eu, tranquilos, descansen. Cuando se sepa algo nos van a decir. Nos vimo en Tokio.

05.33 hs.

Narra Ecko:

Wos estaba medio dormido apoyado en mi hombro y Braian se había ido hacía un rato, los primeros rayos de Sol asomaban en el horizonte. Me sentía agotado, pero no lograba dormirme. Ese chico salvó a mi madre, nos salvó a todos. No logro dejar de preocuparme. La puerta se abrió una vez más, luego de varias horas.

Siguen acá gurises? No creí que aguantaran tanto. Agustín me avisó hace un par de horas que estaban ahí. Todavía no podían pasar, pero ahora sí. — nos decía Victoria en un tono amable.

Nos guió por un blanco pasillo hasta la última habitación. Varias figuras se posaban a los lados, con la espalda contra la pared. Algunos con armaduras, otros parecían soldados y otros tenían largas capas blancas cubriendolos. Armados, todos armados.

Lo protegen bien al nene, no? — preguntó Wos frotándose los ojos, mientras caminaba junto a mí.

Son la guardia personal. Los mejores tiradores, combatientes, magos, brujos, etcétera. Unos cincuenta para cada Quinto. — contestó la morocha encogiéndose de hombros. — Obviamente están acá por protocolo más que por otra cosa. Este lugar es el más seguro de todos.

Por favor, decime que está bien. — solté sin más. La frustración me había consumido.

No. No está bien. — respondía en un tono serio Victoria. — Gastó demasiada energía, mucho más de lo normal, y se dio el lujo de recibir semejantes heridas. — continuó, vi una lágrima rodar por su mejilla, estaba preocupada en serio. — Es un idiota, tendría que haberme esperado, lo habíamos planeado juntos. Y ahora, está en coma. Ninguno de los Quintos podemos comunicarnos con él, sentimos el vacío en nuestra mente. La última vez que pasó algo así, Emiliano tardó casi un siglo en despertar.

Sentí una inmensa presión en el pecho cuando dijo eso, mientras que Wos abrió con terror sus ojos. Se supone que son seres inmortales, los más poderosos, y verla acá preocupada como si fuera una piba de veinte años, tal vez sean milenarios, pero en este momento, tiene el mismo miedo que nosotros.

No puede ser, no puede ser, no, no, no.. — me repetía mientras apuraba el paso.

La desesperación se apoderó de mí, en cuando lo vi ahí, acostado, envuelto en vendajes extraños. Algunas runas surgían de ellos, y otros símbolos, egipcios, creo. La camilla donde reposaba estaba llena de un líquido celeste casi transparente el cual emitía un leve resplandor, que cubría la mitad de su cuerpo. Varios cables lo rodeaban, conectados a su pecho, brazos y piernas.

Narra Wos:

La escena era preocupante, ver al chico que nos defendió con todo en ese estado, era insoportable. Victoria nos explicaba que habían probado con todas las técnicas médicas disponibles, tecnología, magia, hasta lo habían expuesto a radiación para ver cómo reaccionaría el cuerpo, pero nada. No obtenían ni una respuesta. Ecko se sentó al lado de la camilla y tomó su mano, apoyó su cabeza contra el borde y se quedó dormido entre lágrimas, esto le estaba afectando demasiado.

Creo que sintió de cerca que Nico caiga. — dijo Vic a mi lado, tenía un semblante serio, aunque su mirada desprendía lástima. — En todo lo que piensa es que se ponga bien.

Sí, mucho, con el tema de la vieja y todo eso. Nico venía aguantando bien hasta que lo sobrepasaron. Después nos salvó a Mati y a mí, pero cuando lastimaron a la vieja de Ecko, todo se puso raro. — continué mientras la morocha me observaba detenidamente. — Cuando todo se pintó de azul y le salieron esos tatuajes, parecía de otro mundo.

Le decimos Frenesí Primigenio, es lo que pasa cuando estamos al límite y tenemos que sobrepasarlo. Básicamente es cuando liberamos nuestra energía primordial, lo que fuimos al inicio de todo. — acotó Victoria mientras miraba a Ecko y Nico. — Es raro que haya llegado a ese punto.

Por qué lo decís? No estaba en su límite todavía? — cuestioné intrigado.

Estaba cerca, y cuando se interpuso entre la lanza y Mati, casi cae, pero eso no activó el Frenesí, fue ver a la madre de Ecko herida. — respondió la morocha pensativa. — El Frenesí se activa por dos razones, estamos al límite, como te había dicho, o cuando nuestras emociones pierden el control. No sé por qué la muerte de la madre de Mati lo puso así, pero también gracias a eso logró salvarlos.

En serio son poderosos no? Digo, nunca imaginé que alguien con todas las heridas que tenía pudiera seguir peleando así. — necesitaba saber más de estos pibes.

Sólo lo necesario, nuestro trabajo es mantener el Equilibrio. Según qué tan desbalanceadas están las cosas, la cantidad de poder que podemos liberar. Pero de eso ya podemos hablar otro día. Vayan a dormir que es tarde y mañana arranca la transición. — dijo Victoria mientras se acercaba a Ecko, hizo un ademán para despertarlo, pero antes de tocarlo se detuvo en seco. — Em, creo que mejor lo dejo dormir acá, no tiene sentido despertarlo. Te acompaño a tu habitación? — me dijo la morocha dirigiéndose a la puerta.

Asentí y dejamos el hospital. El complejo era inmenso, sin importar a donde mirara, había alguna sorpresa. Altos edificios, unas naves levitaban entre ellos, en la multitud destacaba alguna piel azulada y verde. Este mundo tiene mucho para dar, y quiero descubrirlo.